jueves, 1 de abril de 2010

BLOG. "Palabraria"

El cambista y su mujer (1514), de Quentin Massys

Palabraria es la ciudad de las palabras y se va creando según van incorporándose al blog al lentecido paso con que crecen las urbes humanas; así, los nombres de las calles son palabras, y los parques y las ventas y los barrios de toda índole y condición. Al contrario que las personas, las palabras no envejecen aunque existan voces que nos parecen débiles, desconocidas y lejanas; sólo hay que darles el pequeño aliento de la vida al pabilo de su luz para verlas refulgir de nuevo.
(Fuente: Felipe Ángel Rodríguez. ciberp@ís)

Un ejemplo:

Tremedal es una voz que aparece en algunos Libros de Caballería y en varios romances épicos de la Edad Media; también en variados textos de la Conquista de América.
Hoy en día nombra a diversas poblaciones españolas y americanas; en algunos lugares ha quedado marcada por el culto mariano, pero aún se defiende muy bien en el campo de las metáforas y los sentidos figurados. !Ah, el tremedal de la crisis, los tremedales del alma, de la vida y el amor!
Covarrubias nos ofrece una definición escueta:
"Agua cenagosa o cieno ralo, si qual con poco movimiento que se haga en él tiembla todo; y assí se dixo a tremendo, y en algunos de estos tremedales suele temblar el que caminando atraviesa por ellos."
(...)
El novelista venezolano Rómulo Gallegos Freire (Caracas, 2 de agosto de 1884- Caracas, 5 de abril de 1969) nos dio una visión bastante realista de los peligros del tremedal en su novela "Doña Bárbara", publicada en el año 1929. Dice el autor:
"Algo extraño sucedía en el tremedal, donde de ordinario reinaba un silencio de muerte. Numerosas bandadas de patos, cotúas, garzas y otras aves acuáticas de varios colores volaban describiendo círculos atormentados en torno a la charca y lanzando gritos de un pánico impresionante. Por momentos, las de más remontado vuelo desaparecían detrás del palmar, las otras bajaban a posarse en las orillas del trágico remanso y, al restablecerse el silencio, daba la impresión de una pausa angustiosa; pero en seguida, reemprediendo unas el vuelo y reapareciendo las otras, volvían a girar en torno al centro de su bestial terror".

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