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jueves, 19 de noviembre de 2015

"Fatalismo", David Trueba

David Trueba

   En "El País":

Fatalismo

La democracia se asienta sobre la educación de las personas para la libertad


Decíamos la semana pasada que Europa necesita mirarse en plano general. Secuestrado como está lo colectivo por cuatro marcas de telecomunicación, va siendo hora de recuperar la calle. Las matanzas perpetradas en París por una franquicia del rencor que encuentra clientela con demasiada facilidad pretenden que Europa se rinda de manera definitiva al fatalismo. Solo la estupidez y la falta de perspectiva pudo convencer a tantos de que los humoristas del Charlie Hebdo pagaban algún tipo de pecado y convenía autoimponerse límites a la libertad. Ahora, quizá, queda más claro que el pecado está en salir de copas, acudir a escuchar música, ir al fútbol, considerar a la mujer un igual y a tu hija una futura persona cultivada y libre. Permanecer impasibles ante el éxito económico de variadas dictaduras, a las que premiamos invitándolas a formar parte de nuestro accionariado, nos obliga a temer una Europa que aceptará de buen grado los nacionalismos autoritarios y la pérdida de libertades.
Hemos cometido un error de apreciación al identificar la democracia con solo la libertad de mercado y la circulación global de capitales. La democracia se asienta sobre algo mucho más sólido y esencial que es la educación de las personas para la libertad. El castigo en nuestro sistema educativo a las asignaturas de Humanidades, al Dibujo y a la Filosofía delata la mediocridad de las élites que nos dirigen. Sobre esos pilares se asienta la historia de Europa. Frente a las matanzas religiosas y nacionalistas, el esfuerzo intelectual, las artes, la crítica, la búsqueda de un ideal colectivo de vida, las leyes justas, los derechos, han ido fabricando oasis de justicia inéditos en la historia de la humanidad. Eliminar de los planes de estudios todo lo que no resulta práctico al mercado financiero nos deja indefensos frente a la tragedia de vivir. En París, como en Egipto, Beirut o Túnez en semanas pasadas, lo único que se pretendía con el terror es infundir miedo y propagar la idea de fracaso entre quienes defienden la libertad personal.
Es demasiado fácil caer en el desánimo. Es demasiado fácil concederles a las armas la autoridad para ser la medicina que cure nuestros males. El dolor es imposible de eliminar, el miedo es sencillo de inocular. Pero en las aulas de Europa se está jugando la batalla más fundamental. Hay que dar tiempo, espacio, cercanía, calor y conocimiento a los jóvenes, sacarlos del secuestro de los negocios alienadores y embrutecedores, y devolver a Europa el esfuerzo por el conocimiento y el reto intelectual para responder a nuestras dudas existenciales con el rigor de la razón.

sábado, 26 de septiembre de 2015

PRENSA. "Los patriotas". David Trueba

David Trueba

   En "El País":

Los patriotas

Qué fácil resulta lograr que las personas anulen su conciencia cívica y la pasión crítica para ponerles a desfilar tras la bandera



Qué chollo es fabricar patriotas. Qué rentable sale lograr que las personas anulen su conciencia cívica y la pasión crítica para enfundarles un uniforme o ponerles a desfilar tras la bandera. Qué útil hacerles confundir la pasión deportiva, donde te identificas con el talento para el gol y la canasta de quienes te son cercanos y familiares, y venderles que esa filiación te explica el mundo, te ordena el mundo, te marca las prioridades. No hay más que verles correr a intentar convencernos de que la genialidad de Pau Gasol justifica la integridad territorial, las concertinas de Melilla, el abandono de los dependientes, la privatización del servicio sanitario. Y no, Gasol solo mete canastas y nos muestra la verdad humilde de tratar de hacer bien tu trabajo.
Hemos leído en estos días asegurar que Jeremy Corbyn es un mal patriota y que pone en peligro la seguridad de su país, tan solo porque es escéptico ante los himnos y defiende unas ideas propias prefiriendo la grandeza de perder las elecciones encarnando unos valores a ganarlas siguiendo las encuestas. Es populista, seguro, pero también es populista privatizar el ferrocarril británico sosteniendo que así se abarata y funciona mejor, pese a que cada día constatamos el fracaso. Fueron sin duda más patriotas la señora Thatcher o el señor Blair, con su fervor guerrero para aplastar a muchachos que eran enviados a primera línea de fuego por generales corruptos y decadentes o sátrapas aprovechados y dementes. Es seguro más patriota David Cameron, con su juego de ambigüedades frente a una Europa a la que solo defiende si es para hacer negocio.
No se confundan, patriota no es el senador McCarthy, que diciendo defender las esencias de su nación expedía certificados de buen norteamericano en su cruzada indecente, sino que patriotas fueron Marlene Dietrich, que cantaba para las tropas que luchaban contra su patria natal cuando ésta se dejó enloquecer por el nazismo, y patriota fue Thomas Bernhard cada vez que denunciaba la corrupción moral de su Austria fascista. Qué éxito han logrado los que en el siglo XXI, después de ejemplos innumerables del daño que ha causado la fe ciega, mantienen viva la llama de las esencias nacionales y logran frenar la acogida de los refugiados en nombre de la identidad local. Qué increíble poder de convicción para que la gente se siga considerando ajena al destino común de los seres humanos y tan solo se identifique con los suyos, los que comparten color de piel, lengua, supersticiones, tradición. Felicitémosles por lograr convertir cada canasta y cada gol en un certificado de pureza para su indecencia.

miércoles, 29 de abril de 2015

PRENSA. "Escalas". David Trueba

   En "El País":

Escalas

La confluencia de fenómenos estrictamente humanos con accidentes naturales despierta el desasosiego, y más a quienes se empeñan en atar el origen de la vida a su bibliografía religiosa


Un niño herido en el terremoto de Nepal

Es imposible sentirse ajeno a las imágenes de devastación que llegan desde Nepal. A las muertes y la precariedad asistencial se suma el derrumbe de muchos iconos de su cultura y tradición. Las estatuas de budas enterradas entre escombros en Bhaktapur o los restos de la anteayer erguida torre de Dharara en Katmandú son imágenes que golpean desde cada medio de comunicación al mundo entero. La noticia llega embutida entre dos fallas irremediables del sistema: la enorme desigualdad que genera oleadas de emigración trágica, en huida permanente del caos, la violencia y la corrupción hacia lugares más acomodados, y la respuesta radical del integrismo religioso al progreso de las costumbres. Estos dos polos informativos generaban en las últimas semanas una tremenda ansiedad que finalmente ha roto por la parte más débil en uno de los países más castigados de Asia.
La relación entre estos fenómenos solo se sustancia en la realidad mediática, esa que tiene la obligación de ordenar jerárquicamente el mundo cada seis horas en los servicios informativos. La confluencia de fenómenos estrictamente humanos con accidentes naturales despierta el desasosiego, y más a quienes se empeñan en atar el origen de la vida a su bibliografía religiosa. Ante la violencia geológica despertada en Katmandú, muchos no pueden evitar reconocer que había más inteligencia en las tribus que se pasmaban ante la autoridad de los elementos naturales. El Sol, la lluvia, la Luna o la montaña mostraban a los hombres su pequeñez antes de que la imposición violenta de explicaciones más intelectuales imprimiera a sangre y fuego un sentido de la existencia.
Los montañeros que acuden al Everest, donde se vienen denunciando los excesos de tráfico turístico, se motivan con un juego desafiante de escalas naturales ante los ochomiles. Así como los espectadores consienten, durante el informativo que narra las vicisitudes del Nepal tras el terremoto, someterse a un mismo rigor de escalas. El de asumir que por debajo de todo hay azares geológicos que insisten en corregir nuestras tentaciones trascendentes y muestran lo ineptos que somos por no centrarnos en arreglar los problemas de los hombres, tan cercanos y escandalosos, mientras nos envalentonamos con imponer nuestras deficiencias mentales al orden del universo.

jueves, 5 de marzo de 2015

PRENSA. "Antihistoria". David Trueba

   En "El País":

Antihistoria

Si con la destrucción de los budas de Bamiyán aprendimos la palabra talibán asociada a la voladura de obras de arte milenarias, hoy volvemos a recibir uno de esos vídeos donde destruyen a martillazos piezas de museo


En Europa continúa una extraña polémica a raíz de la serie de atentados contra viñetistas y periodistas satíricos. El empeño en confundir las cosas empuja hacia una regulación más represora de la libertad de expresión, que impida la sátira sobre religiones y creencias. No es solo un atajo oportunista, sino que además concede la razón a los criminales, error que pagaríamos durante años, con lo costoso que ha sido llegar hasta aquí. Si alguien cree que con una legislación más represora calmarían a los amigos del rifle de repetición que irrumpen en mercados kosher, sinagogas, redacciones de revistas y conferencias es que no conoce ni de cerca el ánimo que propulsa el terrorismo integrista. La idea furibunda que se esconde detrás no va a calmarse por un apaño de urgencia, solo sería útil para esa parte de la sociedad que se muestra incómoda en un mundo con libertades garantizadas y que añora los tiempos de orden y sumisión a la jerarquía.
Después de la penosa estrategia política que propulsó la invasión iraquí, Mosul está bajo control del fundamentalismo islámico. La mentira siempre termina en crueldad. Desde allí se repiten las imágenes que asombraron al mundo cuando la destrucción de los budas de Bamiyán. Si entonces aprendimos la palabra talibán asociada a la voladura de obras de arte milenarias, hoy volvemos a recibir uno de esos estudiados vídeos donde destruyen a martillazos piezas de museo. Esos vídeos, igual que las autofotos de futuros terroristas posando armados hasta los dientes como niños con juguetes o esos otros donde se coreografía con ínfulas estéticas el asesinato de personas secuestradas, heredan la retórica hollywoodense, son ejemplos de cultura pop, serie B de los tiempos del videoclub reciclada para servir al terror religioso. Ejemplifican que todo lo avanzado puede retrocederse en aras de una nueva represión.
Lo que se trata de negar es la historia. Las obras preislámicas evidencian que el mundo árabe existía y creaba antes de la religión. La reescritura de la peripecia del ser humano sobre el planeta es constante y merece la pena una reflexión que denuncie la apropiación religiosa sobre el conocimiento, el progreso, la organización social. El terror inducido tiene un matiz depredador. La defensa es reconocer lo que somos y hemos logrado al margen de dioses iracundos.

domingo, 8 de febrero de 2015

PRENSA. "Palo de gallinero". David Trueba

   En "el País":

Palo de gallinero

La nueva fórmula de enseñanza universitaria suena bien sobre el papel, pero campanillea con un ruido muy conocido en España, el del elitismo y la separación de clases




  • El ministro José Ignacio Wert

    Aún está por saberse si el plante de los rectores a la aplicación de la nueva fórmula de enseñanza universitaria pergeñada por el Ministerio de Educación es de verdad un plante o solo un aplazamiento puntual. La reforma suena bien sobre el papel, pero campanillea con un ruido muy conocido en España, el del elitismo y la separación de clases. La masterización de las carreras universitarias se calca de modelos europeos y anglosajones. En España partimos de un único acuerdo general: que nuestro sistema educativo es fatal. Pero cuando viajas por ahí y te asomas a ciertas universidades con marca, descubres que la educación es un negocio nada ajeno a la propaganda. Y España lo que quiere es meterle mano al negocio y dejarse de romanticismos.
    En tiempos de Ángel Gabilondo se llegó lo más cerca posible de un pacto político para la reforma educativa. Los líderes de la oposición mandaron parar porque no les cuadraba bien con la pugna electoral. Ahora han sido los rectores los que han mandado parar una reforma que nace con el pecado de no estar pactada con nadie. Pecado que no es menor, pero poco importa en la política española. De esto alguna responsabilidad tienen los medios de comunicación; basta ver la reprimenda que le ha caído a Pedro Sánchez por pactar con el Gobierno, pese a su esfuerzo por dejar claro que el acuerdo no difumina las discrepancias. Nadie quiere una foto complicada de explicar, pero ahí se labra la personalidad de un líder.
    Joan Fuster, que era un inteligentísimo analista de la realidad sin salir de Sueca, gustaba de recurrir a aquel refrán de gallinero: la gallina de dalt caga la de baix. Es decir, que la gallina del palo de arriba defeca irremediablemente sobre la del palo de abajo. No es mala imagen para una reforma universitaria que vuelve a poner el dinero en primer plano, ya sea para ahorrárselo el Estado o para que los padres costeen a sus hijos una titulación competitiva. La reforma sería aceptable, si no acabara por dividir a los estudiantes españoles entre los del palo de arriba y los del palo de abajo. Aunque quizá todo esto da igual en un país que solo crece en desigualdad en cada balance objetivo.

    viernes, 30 de enero de 2015

    PRENSA CULTURAL. "El arte". David Trueba

       En "El País":

    El arte

    No tocar, no correr, no hablar alto. Esta es la idea gélida con la que se quedan muchos niños si la visita al museo no se organiza de manera inteligente



    • r
    Una de las cosas que disfruté al trabajar en Un lugar llamado mundo, el programa de música en directo que han emitido Canal + y la Sexta, es poderte sentar a charlar con algunos de los invitados en los ratos perdidos. Con Ben Watt descubrí a un escritor muy apreciable, que además de trabajar durante dos décadas con su dúo Everything But The Girl, publicó el recuento de su ingreso hospitalario en Patient, pero también una memoria deliciosa sobre sus padres titulada Romany and Tom. Mientras hablábamos de la educación de los hijos me contó una anécdota interesante. Su hija volvió una tarde a casa después de pasar la jornada en un museo de arte de Londres durante una visita escolar y, cuando el padre le preguntó qué había aprendido, la niña dudó un instante y respondió: que en los museos está prohibido correr.
    Suena a chiste, pero el otro día el telediario cazó a unos niños españoles de visita en un museo y la periodista le preguntó a uno de ellos lo mismo, qué había aprendido en esa mañana. Y el niño respondió algo parecido: que los cuadros no se pueden tocar. No tocar, no correr, no hablar alto. Esta es la idea gélida con la que se quedan muchos niños si la visita al museo no se organiza de manera inteligente. Prohibición, control y muermo. Y a eso se le añade la distancia sideral que muchos sostienen que separa al artista del mundo real. Para solucionar este desastre, sería bueno acercar el arte al conocimiento sensorial, al placer, a la curiosidad, en una palabra, al oficio artesanal.
    La televisión podría jugar un papel esencial si no estuviera tan descuidada. En Canal 33, donde la oferta cultural se trata de cubrir con una cierta ambición, nació en noviembre un programa de arte titulado Blanco sobre blanco y que retrata a dos artistas por entrega. Es una entrevista en su lugar de trabajo y retrata a dos personalidades, pero, sobre todo, les deja espacio para explicar su modo de elaborar y pensar. Dirigido por Martín Maisler, cuenta con una breve presentación de la periodista Margarita Puig. En esta primera temporada acoge a 26 artistas que incluyen ilustradores y artistas callejeros. Celebrar que exista ayuda a romper el hielo.

    domingo, 10 de noviembre de 2013

    PRENSA. "Sobras". David Trueba

    David Trueba

       En "El País":
     12 JUN 2013

    El cierre de la radiotelevisión pública griega se produjo por sorpresa y a pocos minutos de la medianoche. El cese de las emisiones propició un negro intenso en las pantallas, el silencio de las radios estatales y la retirada de las páginas en internet. Algunas poblaciones del país quedaron sin señal, pues la única que recibían era la institucional, ajenas las cadenas privadas a su orografía complicada. En ciertos lugares fronterizos tan solo disponían de cadenas en turco, detalle que en otro tiempo hubiera sido considerado un agravio al patriotismo, tan útil en otros momentos históricos y que ahora es un incómodo recordatorio. Pero ya nada es lo que era y el nuevo diseño de Europa permite que se reciba con cierta normalidad un acto tan simbólico.
    Para llegar a cerrar los canales públicos basta una estrategia combinada entre la austeridad y el discurso utilitarista, que convence a la población de que cualquier servicio público es superfluo y corrupto. Puede que la radiotelevisión griega estuviera inflada de personal y padeciera una gestión nefasta, pero forma parte de las instituciones del estado y bajo las mismas excusas podría cerrarse mañana el Parlamento o los ministerios públicos y nos echaríamos las manos a la cabeza. Entre tanto estratega de la austeridad, lo que se esconde de verdad es un modelo de país tan peligroso como dañino, que niega el derecho colectivo a principios básicos e igualitarios. La educación, la sanidad, el transporte y la información forman una escalera esencial de la que un país no se puede desentender para rendirse al negocio.
    Es fácil entender que las cadenas públicas necesiten más personal y medios que las privadas. Basta pararse a pensar que un apreciable esfuerzo informativo requiere enviados especiales, subsedes y medios técnicos. Claro, es mucho más barato hacer tertulias sobre el corazón, emitir señales precocinadas de eventos deportivos o retransmitir la convivencia de unos jóvenes dopados en una casa aislada. Contribuir a la información, la investigación, la cultura y la igualdad requiere dinero. Por eso tras el cierre no hay más que otro episodio de la degradación continental, un pasito más en la aceptación de que no nos merecemos nada, que somos costosos y superfluos. Estamos de sobra en un negocio perfecto.

    jueves, 6 de junio de 2013

    PRENSA CULTURAL. "Miniatura". David Trueba

    David Trueba
       En "El País":
     4 JUN 2013

    Con permiso de la posteridad, a veces la vida cultural es irónica. No es raro que los intentos más premeditados por alcanzar la gloria con mayúsculas tengan un premio cercano y disfrutable. Al fin y al cabo en estas cosas artísticas se da mucho ese disparate de que la gente piense que eres lo que tú dices que eres, y muchos de tanto presumir de lo grandes e insuperables que son, acaben por convencer a los medios y los espectadores de que en realidad son grandes e insuperables. Pero el tiempo se reserva guiños de salvaje humorada, por los cuales autores oscuros y personajes marginales se convierten en los restos sagrados de una época y los santones más aclamados alcanzan el anonimato y el olvido con la misma precipitación que se instalaron en el reconocimiento tras su labor de martilleo.
    Algo así podría haber ocurrido con la literatura norteamericana, donde hay autores que se pasan gran parte de la vida activa persiguiendo un Moby Dick literario que se ha dado en llamar la “gran novela Americana”. No ha existido un país con más estridencias, autores vociferantes, grandilocuentes, capaces de convertirse en personajes con su personalidad desmesurada y obras tan ambiciosas que parecen desparramarse fuera del mamotreto que las contiene. Y sin embargo, en los últimos años, los lectores están premiando los finales de carrera de autoras como Alice Munro, Anne Tyler o Annie Proloux. Desvirilizado ese concepto del escritor como cazador de elefantes, llegaron ellas como una lluvia fina y delicada, cargada de personajes inocentes y resumidos en un gesto cotidiano. Sus miniaturas han terminado por desnudar a las grandes catedrales de la novela norteamericana en otro ejemplo de que la termita trabaja con más ahínco que el pavo real.
    Su presencia invisible entre las fisuras que dejaban los Mailer y los Franzen recuerda mucho a la irresistible zancada de una escritora como Willa Cather entre los inasequibles Faulkner o Hemingway. La jaula de la posteridad a veces deja colarse en sus dominios a novelas tan inmarchitables y mínimas como My Antonia, igual que los cuentos de Munro, Proloux y las familias accidentales de Tyler se han ganado a los lectores sin tamborrada mediática ni poses estudiadas, sino llamando al timbre de la puerta más modesta.

    martes, 15 de mayo de 2012

    PRENSA. "Juventud", por David Trueba

    David Trueba

       En "El País":
    Juventud

    David Trueba 14 MAY 2012
     
       El verso que definía a la juventud como un divino tesoro dejó de resonar hace tiempo salvo para evocar la melancólica pérdida del esplendor. Nuestra forma de progreso, definida como sistema a falta de mejor nombre, colocó en las manos de los jóvenes tanto poder adquisitivo, decisión e influencia sobre el gusto general que desde entonces, interesadamente, solo se entona el verso siguiente: juventud, divino botín. Las maniobras para hacerse con ella son casi siempre toscas, pero la más sutil se ha basado en la adulación. Si uno mira la publicidad directa y también la indirecta, la que se transmite bajo la imagen del éxito, el reparto en los concursos y la idea dominante de joven voceada por los medios, descubrirá un taimado ejercicio de adulación. Y como toda adulación, lo que persigue de su objeto es poseerlo y desactivarlo.
       Por eso los jóvenes que salen a las calles en toda España lo que intentan, y ojalá les salga bien, es sacudirse la imagen de chicos de macrocentro comercial cuyo único ídolo es un futbolista cachas y su dinero. Pero en lugar de dejarse mecer por la adulación fácil de una sociedad que los necesita como agua de mayo para lavarse la culpa, estaría bien que desconfiaran de los elogios y comprendieran que una gran parte de su revuelta es contra ellos mismos. Puede que los políticos representen el último eslabón de la perversa inercia que está degradando a pasos agigantados los ideales democráticos europeos, incluida la propuesta de bienestar y protección, pero ellos también forman parte indisoluble de esa cadena.
       En Los juegos del hambre, película popular a día de hoy, la autoridad está retratada como pérfida red corrupta defendida por la fuerza policial. El resto de la sociedad es imbécil y cursi, abotargada frente a la tele que emite concursos de talentos que en su última expresión obligan a competir por la supervivencia a víctimas, siempre jóvenes sin futuro, que ganan la competición volviendo al estado salvaje. De fiarse por el diseño de esta superproducción, la adulación ahora adopta el vestido revolucionario. Ante la enorme frustración general, los jóvenes tienen que pelear contra sí mismos, descubrir que la frustración es la cara real de los anhelos que les invitan a soñar.

    jueves, 12 de enero de 2012

    PRENSA. "La calidad", por David Trueba

    David Trueba

       En "El País":
    La calidad

    DAVID TRUEBA 09/01/2012

       Es fácil que el frío se apodere de nuestros análisis. Solo en la tragedia o en la intimidad, somos capaces de darle importancia a valores mucho más inapreciables que datos y cifras. Si nos pasa en la vida personal, cómo evitar que nos pase en la vida pública. Unos supuestos datos objetivos acaban por tronchar cualquier conexión con las esferas particulares del gusto, la decisión personal y el criterio propio. Si tuviéramos que guiarnos por la utilidad práctica seríamos incapaces de apreciar a los amigos, la gente cercana y hasta los momentos más valiosos de nuestra vida, siempre intransferibles y subjetivos.
       Cuando llega el análisis del gasto público, toca barrer indiscriminadamente, ya sea cooperación internacional o canales autonómicos. Si hay que tomar decisiones drásticas, que parece que sí, el error está en tomarlas por las razones equivocadas. Ningún análisis será riguroso si no contiene también una valoración de lo intangible. No es lo mismo cooperar con el desarrollo que malgastar. No es lo mismo un canal manipulado, vacío y sin rigor profesional, que los hay en varias comunidades, que otro que logra cubrir necesidades, estimular la creación y la pluralidad en su región. Puede que los datos de gasto sean similares, pero no el beneficio de la inversión.
       En la bonanza económica, pocos plantearon la calidad como el reto de los canales autonómicos. Solo contaba el uso interesado o el recurso para colocar a los amigotes de partido. Las cosas se han hecho tan mal que ahora parece fácil desplumarlas, pero que se traicionara su esencia no significa que esa esencia fuera despreciable. Lo vemos cada día. Es imposible liberarse de los contratos con la fórmula 1, los paquetes de películas de Hollywood o las infraestructuras inútiles y sobredimensionadas, porque alguien se ocupó de blindarlas, de cobrar comisiones por aceptar esas obligaciones contractuales y de ligar la iniciativa pública a grandes negocios privados. Nadie quiere mirar a los detalles. Para sanear la hipotecada economía familiar, algunos tirarían a la abuela a un pozo o colgarían de un árbol a su mascota. El criterio y el juicio sobre nuestras reformas no pueden basarse en un análisis sesgado con frialdad de forense. Aún vivos, habrá que sacar la cara por la calidad, por lo imprescindible.

    martes, 20 de diciembre de 2011

    PRENSA. "Hitchens", por David Trueba

    David Trueba

       En "El País":
    Hitchens

    DAVID TRUEBA 19/12/2011

       Si alguien representaba la mejor versión del polemista mediático era Christopher Hitchens, el escritor y periodista británico nacionalizado estadounidense que ha muerto a los 62 años. Los territorios televisivos están plagados de tertulianos que actúan sobre el debate político como los excipientes en las medicinas, es decir, no añadiendo nada más que palabrería. Hitchens en cambio no dejaba nunca indiferente. Podías estar en radical desacuerdo con él, solo faltaría con alguien que se autodefinía como un contrario más que un disidente, un tipo a contracorriente, pero sus argumentos siempre eran razonados, expresivos y duros de rebatir.
       Trostkista de origen, mantuvo una tertulia con sus compañeros de generación como Martin Amis, Ian McEwan, Clive James y Salman Rushdie, por quien sacó la cara en plena persecución islamista y que fue la primera piedra para no transigir con las limitaciones de la libertad que pretenden imponer los líderes religiosos. Decepcionado por la tibieza de muchas voces relevantes cuando surgió la amenaza, fue subiendo la graduación de su compromiso por la causa. Era un placer incómodo leer su apoyo a la guerra de Irak, su defensa de Woolfowitz y de la invasión norteamericana, pero quienes corrieron a borrarlo de entre sus lecturas por ello, se perdieron a un agitador divertido, sardónico y culto. A veces elegía enemigos para los que carecía de mesura en sus críticas, de Michael Moore a Mel Gibson o Noam Chomsky, pero en otras ocasiones su ferocidad era una bendición para mantenerte alerta. Indagó en la trayectoria de Kissinger como criminal internacional, de Bill Clinton como mentiroso compulsivo o de la Madre Teresa como reaccionaria integrista promotora del dolor ajeno.
       Pero también sabía admirar desmedidamente, ya fuera a Thomas Paine, Jefferson, Orwell o Bob Dylan. Enfermó de cáncer después de terminar sus memorias, Hitch 22, pero para entonces era un referente que había saltado de la prensa a los intensos fuegos cruzados de las tertulias televisivas, al cine documental y hasta publicaciones en la Red como Slate o Vanity Fair, donde experimentaba consigo mismo exprimiendo compulsivamente sus facetas de vividor, bebedor y de hombre convencido de que los límites de la existencia son los que podemos alcanzar con la vista.

    jueves, 10 de noviembre de 2011

    PRENSA. "Cóctel", por David Trueba

    David Trueba

       En "El País":
    Cóctel

    DAVID TRUEBA 08/11/2011

       El ataque contra la sede de la publicación satírica francesa Charlie Hebdo vuelve a recordarnos que el islamismo integrista aspira a tutelar las libertades. Es un olvido en el que caemos por una fatiga extendida a muchas de nuestras otras laboriosas conquistas de progreso. La crisis económica de Europa trae consigo un mayor peligro que el de la bancarrota, es el de pintar como fallidos los inmensos avances de este continente. China nos recuerda que no basta con las cuentas saneadas para tener un espacio de convivencia saneado, pero ahí andamos, peregrinando por los montes de piedad internacionales, dispuestos a dejar empeñados la sanidad pública, la educación universal, la libertad de expresión y hasta el derecho a la risa. El lanzamiento de los cócteles molotov fue consecuencia directa del análisis crítico de esta revista, heredera de la histórica Hara-Kiri, sobre la victoria de los islamistas moderados en Túnez. Al elegir como compañeros de viaje a autócratas y militares, la corrupción terminó por descabezar la posible influencia occidental, y la avidez de las opciones religiosas amenaza ahora la posibilidad de que los países de la primavera árabe alcancen el rigor constitucional y las exigencias democráticas. Hablamos de territorios donde los telepredicadores islámicos copan el espacio más relevante. En Egipto, se impone desde años atrás un fenómeno como el de Amr Khaled, antiguo contable, que practica un discurso moderado, moderno, pero teñido de machismo y represión, seguido por millones en Facebook y en programas de televisión como Mañana es mejor; o Mustafa Hosni, también retirado agente de ventas, que con Escuela de amor se ha ganado la atención de los adolescentes.
       Con las armas de los reverendos integristas de la tele norteamericana o efecto del éxito de tantos predicadores en las televisiones latinas, estos líderes de opinión se sitúan entre parrillas cargadas de videoclips sensuales y culebrones, pero predican contra la corrupción moral que esconden programas como el OT local, defienden el uso obligatorio del velo, previenen contra la influencia externa y hablan de un cine limpio donde los actores y actrices no estarían forzados a dejar su profesión por pecaminosa, pero sí a jamás interpretar a personajes que no fueran moralizantes. La perspectiva no es nada fotogénica.

    jueves, 22 de septiembre de 2011

    PRENSA. "Malas intenciones", por David Trueba

    David Trueba

       En "El País":
    Malas intenciones


    DAVID TRUEBA 21/09/2011

       Los profesores en huelga eran nuestro sueño húmedo en época de estudiantes. La muestra de que nos hemos hecho mayores es que ahora nos preocupa, nos deja mal sabor de boca, nos desconcierta ver a un gremio representativo del poder y la disciplina encabezando la protesta contra los recortes al sistema de bienestar tan largamente codiciado. Ayer, su marea verde fue presencia destacada en todos los medios de comunicación.
       Para contrarrestar la fea estampa de los profesores indignados, Esperanza Aguirre lleva semanas practicando una estrategia estudiada y desasosegante. Suena errática, como si no tuviera ya nada que perder políticamente y se permitiera dejar tierra quemada tras de sí. Lanza mensajes cifrados, de contundencia social, pero luego los viene a descafeinar, los matiza, los domestica. Así, cargas de profundidad contra la gratuidad de la enseñanza, el compromiso laboral de los profesores o su situación de privilegio social son pedradas que rompen el cristal, pero luego quedan en nada. Sabe que los profesores no son unos indignados más a los que barrer de la acera a porrazos, pero hay otras maneras de arrinconarlos.
       Pese a todo, cuando a la directora de un instituto de Vallecas le preguntó Francino ayer en la radio, durante la jornada de paro en la que apenas cuatro personas tuvieron que vigilar a los cientos de alumnos del centro, si se sentía perseguida, respondió que no. Y con un tono pausado aceptó que quizá los profesores se sienten incomprendidos y que solo la gente de su entorno conoce la dedicación y el esfuerzo que conlleva dar clase.
       Es cierto que solo los que tienen cerca a un profesor saben de las horas y trasnoches para lograr cuadrar los horarios imposibles de este año y la lucha para tapar los agujeros creados. Puede que los medios ayuden a acercar la dimensión, el significado de la descapitalización de la enseñanza pública. Por la Red corre un vídeo de la intervención de la diputada socialista Ana Noguera, que se queda casi sin voz en el Parlament valenciano para apuntar con claridad cómo el descarrilamiento es interesado. Escapa al perfil de tantos responsables políticos que viven en el desconocimiento absoluto de la tarea educativa, y de otros, aún más dañinos, que añaden a la ignorancia las malas intenciones.

    martes, 12 de julio de 2011

    PRENSA. 12 julio 2011

       En "El País":

    1. La bestia. Columna de Rosa Montero.

    2. Más tronos. Por David Trueba.

    3. La burbuja del morbo ha estallado. Por Vicente Verdú. El sensacionalismo inhumano asqueó al lector de tabloides - El público ya no traga tanto. ¿Y de qué se ríen? Análisis de Juan Cruz.

    4. La humanidad amenazada. Artículo de Javier Solana, presidente del Centro de Economía y Geopolítica Global de ESADE; y Daniel Innerarity, director del Instituto de Gobernanza Democrática de la Universidad del País Vasco. Ambos acaban de editar el libro La humanidad amenazada: el gobierno de los riesgos globales (Paidós).

    5. Europa del Este: un espejo convexo. Artículo de la escritora Monika Zgustova.

    sábado, 9 de julio de 2011

    PRENSA. "Tiempos", por David Trueba.

    David Trueba

       En "El País":
    Tiempos

    DAVID TRUEBA 06/07/2011

       Seríamos estúpidos si no pugnásemos por entender nuestra sociedad tal y como es. Hemos de reconocer que ver a dos dirigentes políticos de la entidad simbólica de Fidel Castro y Hugo Chávez en chándal y posando para la televisión con un periódico del día, no es algo común. Son ellos los que parecen secuestrados por el mundo mediático, víctimas de su propia reclusión que han de certificar mostrando la fecha del día en el periódico previsible llamado Juventud Rebelde. Por más que la prudencia política, rémora de otro siglo, obligara a Chávez a negar que padecía cáncer, no hicieron falta más que dos jornadas de especulaciones para verle a él mismo reconocer la enfermedad y leernos urbi et orbi su propio parte médico con la entonación de un desembarco de la armada nacional.
       El tiempo mediático en que vivimos nos hace más desconfiados y ahora una persona está obligada a ser su propio equipo médico habitual y también su jefe de prensa. El caso de Strauss-Kahn, que ofrece medio vuelco cada día como si la actualidad fuera una tortilla sobre una sartén hiperactiva, no es más que otra muestra del tiempo que nos ha tocado. En el país del juicio del Arny y la persecución de Dolores Vázquez, podríamos estar entrenados sobre la mentira fotogénica, pero no es así, somos los perros de primera fila, que se lanzan sobre el hueso mediático con un hambre injustificable.
       Ahora ya sabemos que el primer juicio es el juicio del telediario, castigo mediático sin reinserción posible. El paseo de los sospechosos tratados como perros, condenados por una audiencia hambrienta de justicia que impone su ley al grito del sentido común que a menudo no es nada más que la loca sed de sangre. Da igual que sea un accidente de tráfico con famoso al volante que los estudios médicos sobre la pescadilla, nuestro apetito vampírico es saciado por los medios con una urgencia alimentada de pánico y sobreactuación. Todos los enfermos están terminales, todos los partidos son el partido del siglo, todos los detenidos son culpables y todas las enfermedades son epidemias. Cuídense de aparecer ahí fuera, su delicada vida será tratada con las manazas de un gigante hambriento y rencoroso. Bienvenidos a la histeria, anexo psicótico e ingobernable de la historia.

    miércoles, 6 de julio de 2011

    PRENSA. 6 julio 2011

       En "El País":

    1. El héroe. Columna de Elvira Lindo.

    2. Tiempos. Por David Trueba.

    3. Veraneando con superventas. Por Manuel Rodríguez Rivero.

    4. La ONU denuncia la impunidad de la violencia sexual en Europa. Por Sandro Pozzi. Solo un 14% de los casos abiertos por violación acaba en condena - En medio mundo no se castigan las agresiones domésticas ni los abusos en el matrimonio. Informe de la ONU sobre la violencia contra la mujer.

    5. Preguntas incómodas a los indignados. Artículo de Juan Arias.

    6. ¿Un mundo con tres monedas de reserva? Artículo de Paul Kennedy, profesor de la cátedra 'Dilworth' de Historia y director de Estudios de Seguridad Internacional en la Universidad de Yale. Traducción de Juan Ramón Azaola. Las previsiones apuntan a que en 2025 las tres economías más grandes serán Estados Unidos, la Unión Europea y China. En un nuevo orden mundial quizá el euro y el yuan deban subir su estatus e igualarse al dólar.

    7. Twitter no bastaba. M. Á. Bastenier, sobre Chávez y Venezuela.

    viernes, 17 de junio de 2011

    PRENSA. 17 junio 2011

       En "El País":

    1. Horizontalidad. Columna de Juan José Millás.

    2. Micro y calle. Por David Trueba.

    3. Joyce acude al rescate de Dublín en el Bloomsday. Reportaje de Juan Cruz (enviado especial). Fiesta e ironía anticrisis en la conmemoración anual del día en que el autor irlandés situó la acción de su 'Ulises'.

    4. La tercera patria de Jorge Semprún. Artículo de Jean Daniel, fundador y editorialista de 'Le Nouvel Observateur'. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

    5. Cuestión de Estado. Artículo de Antonio Elorza, catedrático de Ciencia Política.

    6. La guerra, cada vez más privada. Reportaje de Silvia Blanco. Libia es el nuevo hábitat de mercenarios contratados por Gadafi y empresas de seguridad militar occidentales - El negocio mueve 100.000 millones al año.

    7. CINE. Crítica de cine. Éxodo en ataúd (El viaje del director de recursos humanos, de Eran Riklis. Por Javier Ocaña). La llegada del otro (Naufragio, de Pedro Aguilera. Por Jordi Costa). Puertas a la pesadilla (América, de Joao Nuno Pinto. Por Jordi Costa). Una soledad con alma (Un cuento chino, de Sebastián Borensztein. Por Carlos Boyero).

    jueves, 16 de junio de 2011

    PRENSA. 16 junio 2011

       En "El País":

    1. "La violencia sexual es una táctica más en las guerras". Entrevista a Patricia Sellers, jurista experta en violencia sexual y crímenes de género en los conflictos armados. Por María R. Sahuquillo.

    2. Espejos. Columna de Maruja Torres. Sobre el 15-M.

    3. Boca llena. David Trueba sobre la democracia y el 15-M.

    4. "Te amo pese a nuestras heridas". Reportaje de Antonio Jiménez Barca. Se publican las cartas inéditas del pensador marxista Louis Althusser a su compañera, Hélène Rytmann, a quien estranguló en 1980 - Las 700 páginas incluyen 250 textos. Una nueva forma de leer a Marx. Análisis de Francesc Arroyo.

    5. Músicas azules. Por Vicente Verdú.

    6. Frustrado, luego desconfiado. Reportaje de Aitor Riveiro. El paro quiebra la identidad y los sueños del joven español y agrava el lastre de una sociedad que por tradición recela del otro. Lo macro condiciona lo micro. Análisis de Isabel Neira, profesora de la facultad de ADE de la Universidad de Santiago.

    7. Las razones de los toldos. Artículo de Jordi Gracia, catedrático de Literatura Española en la Universidad de Barcelona. Sobre el 15-M.

    8. La democracia entre dos excesos. Artículo de Belén Barreiro Pérez-Pardo, directora del Laboratorio de la Fundación Alternativas y expresidenta del Centro de Investigaciones Sociológicas.

    9. Lo que Abbottabad revela sobre Al Qaeda. Artículo de Fernando Reinares, investigador principal de terrorismo internacional en el Real Instituto Elcano y catedrático en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Rey Juan Carlos. Actualmente es Public Policy Scholar en el 'Woodrow Wilson Center' de Washington. Los documentos encontrados en el refugio paquistaní de Bin Laden muestran que, incluso dentro de los límites propios de la clandestinidad, ejercía como auténtico líder de su organización terrorista.

    10. Negacionismo. Lluís Bassets sobre los acontecimientos en el mundo árabe.

    miércoles, 8 de junio de 2011

    PRENSA. 8 junio 2011

       En "El País":

    1. El tocino. Columna de Elvira Lindo.

    2. Blandir. Por David Trueba.

    3. Muere Semprún, memoria del siglo XX. Por Javier Rodríguez Marcos. El escritor fallece en París a los 87 años - De exiliado a ministro de Cultura, fue deportado al campo de Buchenwald y expulsado del Partido Comunista por disidente. CON ENLACES A TEXTOS DE DIVERSOS AUTORES.

    4. En busca de un Valle para todos los Caídos. Reportaje de Natalia Junquera. Un grupo de expertos afronta el reto de arrebatar al dictador su gran símbolo - La colosal cruz se queda - El dilema es qué hacer con Franco.

    5. La primavera y el otoño. Artículo de Cristovam Buarque, profesor de la Universidad de Brasilia y senador de la República de Brasil. Traducción de Carlos Gumpert. Sobre las revueltas en el mundo árabe y en Europa.

    6. Armonía y derechos humanos en China. Artículo de Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China.

    7. La naturaleza del franquismo. Artículo de Álvaro Soto Carmona, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y autor de ¿Atado y bien atado? Institucionalización y crisis de franquismo (Biblioteca Nueva, 2005); y de Pedro A. Martínez Lillo, profesor titular de Historia Contemporánea de la UAM y codirector del Máster en Gobernanza y Derechos Humanos (Cátedra de Estudios Iberoamericanos Jesús de Polanco). La dictadura duró mucho y fue camaleónica, por lo que, sin variar su esencia -poder personal, represión, rechazo de la democracia-, adoptó distintas formas, desde el proyecto totalitario al autoritarismo.

    8. Educación extiende los libros digitales a todos los institutos de la comunidad. Por Manuel Planelles. La Junta de Andalucía recomienda a los centros que empleen el soporte electrónico.

    martes, 7 de junio de 2011

    PRENSA. 7 junio 2011

       En "El País":

    1. Gracias. Columna de Rosa Montero.

    2. (T)error. Por David Trueba.

    3. Tornado de ideas por el futuro del libro. Por A. Fraguas. El mundo editorial pasa del miedo a la resignación respecto a la revolución digital - Doscientos profesionales analizan en Monza un porvenir sin intermediarios.

    4. Ser nosotros mismos. Por Enrique Vila-Matas.

    5. No es por las vacaciones. Reportaje de Manuel V. Gómez. Los datos desmienten que en el sur de Europa se trabaje menos - La realidad no la dictan los mínimos legales sino los convenios - La clave: la productividad. La diferencia es la temporalidad. Análisis de Raymond Torres, director del Instituto Internacional de Estudios Laborales, de la Organización Internacional del Trabajo.

    6. La Academia y la historia. Artículo de Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza.

    7. Elecciones peruanas: ¿entre el miedo y la moral? Artículo de Alonso Cueto, escritor peruano. Su última novela publicada es La Venganza del Silencio (Planeta). Humala, cuyo socialismo está más cerca de Lula que de Chávez, ganó por su capacidad para aparecer en las pantallas como un hombre sencillo, cuya naturalidad se fue imponiendo como una señal de honestidad.

    8. ¿El fin del fujimorismo? Por el periodista Gustavo Gorriti.

       En "El Día de Córdoba":

    9. Investigando a Sherlock Holmes. Por José Abad. Anagrama publica un ensayo de Pierre Bayard que cuestiona al detective en 'El perro de los Baskerville'.