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sábado, 19 de abril de 2014

PRENSA. "La España de Luis de Góngora, 400 años después". José Manuel Martos Carrasco

Dibujo de Eulogia Merlé

   En "El País":

La España de Luis de Góngora, 400 años después

De aquel imperio inepto, pero soberbio en la literatura, queda ahora un país de ínfima categoría moral e intelectual, esquilmado por los trapicheos y los tráficos de influencias de los políticos y sus secuaces

 31 JUL 2013

Estábamos por la mañana en Valdezate y Haza, y por la tarde en Lerma. Por motivos diversos, los tres pueblos de Burgos nos hicieron pensar en el hundimiento de la economía, que asolaba nuestro suelo y nuestras mentes, y en Luis de Góngora. Ese domingo de finales de mayo, en Valdezate solo se veía a mediodía una familia con perro que, en medio de la calle, se disponía a asar unas costillas; lo demás, las bodegas excavadas en la montaña que, tras años de abandono, daban al lugar un aire espectral, de catacumba siniestra, más cercano a una película de muertos vivientes que a una realidad española del siglo XXI. Por la tarde, tras atravesar el portentoso refugio de las águilas (los “raudos torbellinos de Noruega” gongorinos) en los fabulosos vestigios de la loma amurallada de Haza y recorrer bellísimas extensiones de retorcidos viñedos primero y de verde cereal después, nos pusimos en el centro histórico de Lerma, donde la majestuosidad del recinto antiguo invitaba a un brindis por la herencia arquitectónica de don Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, duque de Lerma, el poderoso valido de Felipe III.
En la plaza mayor de Lerma, la consabida tienda de productos típicos estaba regentada por un matrimonio catalán de la Barcelona periférica, que había abandonado Cataluña de resultas de la crisis y no parecía sentir nostalgia. Mientras el periódico regurgitaba por todas sus columnas el expolio económico y la extenuación social, Félix de Azúa declaraba con pompa que “escribir literariamente es una tarea extenuante y hermosa” y anunciaba el papel del Quijote como génesis o Génesis literario de nuestra lengua vernácula castellana.
Estábamos a punto de perecer, engullidos por las arenas movedizas de la burbuja inmobiliaria, de la crisis económica, de la vergüenza política y de la esterilidad literaria; demasiado concentrados en nuestro desventurado destino personal para recordar que el descrédito político y la inanidad institucional no arrastran necesariamente en su grupa un vacuo serón cultural. En la plaza mayor de Lerma, con un refulgente sol primaveral, pero con un cielo azul raso y unos aires cortantes más propios de febrero, proclives a una cierta lucidez, cerré los ojos con la taza de café en la mano y recordé que en 1913, en la antesala de la I Guerra Mundial, Juan Ramón Jiménez estaba alumbrando Platero y yo; que en 1813, entre los restos de las últimas bayonetas de mariscales franceses y generales españoles, moría una de las cabezas más cultivadas que había dado España, la de un catalán que adoraba Madrid y que atendía al nombre de Antonio de Capmany y de Montpalau; que en 1713, cuando Cataluña casi doblegaba la cerviz rebelde, se fundaba la Real Academia Española; y que en 1613, cuando el duque de Lerma por acción y Felipe III por inacción convertían la política y la sociedad españolas en un sarao colosal de influencias, dádivas y prerrogativas sin disimulos ni máscaras, en un trapicheo en beneficio propio muy superior al que vivimos ahora, comenzaban a circular copias y copias manuscritas de las Soledades, de Luis de Góngora, y se estaba fraguando así una de las grandes y escasas revoluciones literarias de los últimos 20 siglos.

El duque de Lerma, un arribista de la peor estofa, algo hizo por las artes y las letras
Era evidente que nadie se iba a acordar, en serio, de los 100 años de Platero y yo, ni (qué risa) de los 200 de la muerte de Antonio de Capmany y de Montpalau, ni tampoco de los 400 años de la convulsión poética gongorina. Mucho menos de las circunstancias históricas que rodearon la atribulada existencia de esos hombres geniales, de sus miserias más que de sus grandezas, de sus sufrimientos más que de sus alegrías. Poco sabemos de sus biografías, incluso de la de Juan Ramón y, lo que es peor, no parece que nos haya de interesar: Platero y yo se cruza en nuestro camino por su reblandecimiento, especialmente indicado en dietas infantiles; Capmany es demasiado erudito y díscolo, demasiado catalán para su soberbio castellano; y Góngora, ¡pobre Góngora!, sigue siendo ese laberinto críptico que nos hicieron leer y aborrecer en nuestra disipada y aborregada adolescencia. Poco o nada sabemos de lo que estos tres peregrinos, dentro o fuera de su (y nuestra) patria, tuvieron que hacer para malvivir y sobrevivir; y con todo, a pesar de un entorno adverso u hostil en muchos momentos de sus vidas, nos dejaron un fruto excelso, que deberíamos estar conmemorando con todos los honores este año redondo de 2013, en lugar de chapotear con gusto en la chanca de la actualidad, convertida en bochornoso espectáculo diario de masas.
No sé si la España de hoy se parece a la de 1913, a la de 1813 o la de 1713. Sin duda, es un calco político de la de 1613, y que los historiadores de la época (Antonio Feros, Bernardo José García García, Patrick Williams o Alfredo Alvar) me desmientan si disienten. De la estrangulada redoma social de la España de hace cuatro siglos, de las ansias depredadoras del duque de Lerma, que miraba para él y para los suyos, pero también, a sabiendas o no, para la posteridad, estamos disfrutando de un beneficio cultural de proporciones descomunales. Ese legado se concreta en lo literario en las Soledades de Góngora, esta sí la verdadera Biblia para un país sin Biblia, que alcanza un reconocimiento inmediato y fulgurante, a través de su legión de imitadores y comentaristas, que intuyen al punto el alcance de ese monstruoso engendro poético, capaz de provocar un intenso y tenso debate cultural que traspasará con amplitud el coto de los vates.
Ese Góngora de 1613, al que el pusilánime Cervantes teme entonces agraviar en sus alabanzas aunque las suba al grado más supremo, cuenta en las Soledades un viaje imaginario como forma de evasión del mundo circundante; la gente más informada se lo agradece, porque en 1613 pocas son las vías para escapar del estanque putrefacto de la política, habida cuenta de que no existen el fútbol, las drogas, los viajes transoceánicos o la informática. Sin embargo, solo cuatro años más tarde, ese mismo Góngora, ese altivo señorito y racionero cordobés, acuciado por las deudas y por las estrecheces pecuniarias, arrastrará su pluma más mendicante en prosecución de un cargo institucional, hasta el punto de pergeñar en 1617 las 69 octavas reales del Panegírico al duque de Lerma, que, como su título indica, es una loa desaforada del primer ministro de Felipe III, a la sazón el hombre más poderoso y corrupto del reino.

¿Qué están haciendo los que nos gobiernan hoy, de qué cohorte artística se han rodeado?
Cuatrocientos años después, ¿qué queda de aquella España imperial, inepta en la política, pero soberbia en la literatura? Una España de ínfima categoría moral e intelectual, esquilmada por los trapicheos y los nudos y tráficos de influencias de los políticos y sus secuaces. Esa misma España jactanciosa que desconoce orgullosamente la trascendencia histórica y literaria de 1613, de Luis de Góngora y de las Soledades. Mucho me temo que, por motivos antagónicos, 1613 y 2013 son dos años climatéricos de nuestra historia. Hace 400 años gobernó nuestro país el duque de Lerma, un arribista de la peor estofa, un déspota que trabajó para amasarse una inmensa fortuna para vivir una vida mullida y regalada, de lujo y comodidad máximos según los estándares de la época; pero, pese a ello y todos sus defectos, el duque tenía también su punto de conciencia histórica y quiso y supo invertir algo de su tiempo y de su dinero en ser inmortalizado por algunos de los grandes genios de las artes y las letras, como Rubens y Góngora.
Por contra, ¿qué están haciendo quienes nos gobiernan hoy para que dentro de 400 años los españoles no se avergüencen de nuestra paupérrima y depauperada actividad cultural, de qué cohorte artística se han rodeado y cómo los inmortalizará?
José Manuel Martos es director editorial de Gredos.

jueves, 31 de mayo de 2012

PRENSA CULTURAL. Encontrado un manuscrito de Góngora

Góngora por Velázquez

   En "El País":
Y así delató Góngora al inquisidor...
   En un manuscrito inédito el poeta acusa a un miembro del Santo Oficio.
   Era su antiguo amigo Jiménez de Reynoso, quien vivía amancebado con una mujer.
   Es el primer texto del literaro cordobés hallado desde el siglo XIX.
ANTONIO FRAGUAS. 30 MAYO 2012


     Un refinadísimo esteta del Siglo de Oro hablando de las “inmundicias y suciedades ordinarias” que manchaban unas camisas tendidas al sol tras noches de desfogue sexual. Luis de Góngora (Córdoba, 1561-1627), el padre del sofisticado culteranismo, narrando cómo el inquisidor Alonso Jiménez de Reynoso, para beneficiarse cómodamente a doña María de Lara, mandó abrir un boquete en una muralla “de nueve pies de ancho”. Este es parte del contenido de las cinco páginas manuscritas por el célebre literato, halladas por la hispanista Amelia de Paz, y que han sido presentadas hoy en la Biblioteca Nacional como la gran joya de una exposición dedicada al autor de Soledades.
     Desde el siglo XIX no se hallaba un manuscrito gongorino de semejante peso. El poeta Dámaso Alonso encontró dos renglones con los que el poeta apostilló de su mano una carta dictada. Pero el hallazgo anunciado en la inauguración de la muestra Góngora. La estrella inextinguible. Magnitud estética y universo contemporáneo, organizada por Acción Cultural Española, supondrá un cambio en la forma en que vemos a este clásico.
“La visión que tenemos en España de Góngora es la de un clérigo serio, severo… la del cuadro de Velázquez”, señala por teléfono la hispanista y advierte que, aunque todavía es pronto para establecer conclusiones, este manuscrito mostraría un Góngora más desenfadado y burlón.
     De Paz estudiaba el contexto social de Góngora cuando, revisando la sección de la Inquisición de Córdoba en el Archivo Histórico Nacional, dio con las cinco páginas manuscritas a doble cara. “Ha sido un hallazgo totalmente involuntario”. El texto es una acusación de Góngora contra un inquisidor, su antiguo amigo Alonso Jiménez de Reynoso. El porqué de dicho ataque permanece en el misterio: “Góngora y Reynoso habían sido amigos y por alguna rencilla, creo sobre el padre de Góngora, se enfadaron”, explica De Paz, quien prepara un libro sobre el disoluto inquisidor.


Primera página del manuscrito de Góngora / Acción Cultural Española
     El Santo Oficio tenía su propio sistema de control interno y enviaba a los diferentes tribunales inspectores (los inquisidores visitadores) que evaluaban la conducta del resto de inquisidores, algo así como el departamento de asuntos internos del que se habla en las series policiacas. Góngora aprovechó la visita de uno de esos inspectores para poner de hoja de perejil a su examigo Alonso, quien estaba amancebado con María de Lara, a quien había conocido en Granada y a quien llevó de ciudad en ciudad allá donde fue destinado. El inquisidor no solo mantenía una conducta tenida por inadecuada para un clérigo, sino que además –según Góngora– hizo obras en su nidito de amor “a costa del Rey”, o sea, malversó dinero.
     Ese tipo de testimonios ante la Inquisición solían realizarse de manera oral, por eso el hecho de que exista este texto le añade valor. Góngora fue llamado a testificar por la mañana y alegó no acordarse de nada: “debo recorrer la memoria”. Luego, por la tarde, envió las cinco hojas manuscritas. “Llevó al inquisidor a su terreno, el de la lengua escrita”, señala la hispanista.
     La acusación de Góngora (un personaje influyente en Córdoba, hijo de una conocida familia y racionero de la catedral, o sea, que se llevaba una parte de las rentas del templo) surtió efecto.   “Consiguió quitarse de en medio a Reynoso porque puso en marcha su red de influencias. Reynoso fue sancionado. Lo suspendieron y lo trasladaron a otro tribunal, algo que en realidad fue un ascenso porque lo mandaron a Valladolid, que era una plaza más importante que Córdoba”, cuenta De Paz.
     La hispanista quita importancia a la tórrida relación sexual entre el inquisidor y doña María de Lara, una relación “muy pública y escandalosa”, según Góngora. “Era el típico amancebamiento. Había un consentimiento grande, no solo por parte de la Inquisición, también por la parte de la gente. A poco que uno lea sobre el funcionamiento del Santo Oficio descubre que era más indulgente de lo que se suele creer”.
     La memoria y la obra de Góngora fue la amalgama que catalizó a la Generación del 27. Para culminar el homenaje al poeta cordobés por el tercer centenario de su muerte, el 16 y 17 de diciembre de 1927 la vanguardia poética se reunió en Sevilla: José Bergamín, Juan Chabás, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Federico García Lorca, Rafael Alberti y, singularmente, Dámaso Alonso, quien realizó ediciones críticas y estudios, en especial sobre su segunda etapa, la denominada culterana, en la que la inteligibilidad de los textos se subordinaba al efectismo estético.
     La exposición que acoge la Biblioteca Nacional repasa los más de 400 años de influencia de la obra gongorina en la literatura universal. Para ello se muestran centenares cuadros, manuscritos, grabados, dibujos, cartas, esculturas, instrumentos musicales, tapices, partituras, carteles, libros, y revistas.

"Pública y escandalosa"

Extracto del manuscrito de Góngora:

     “Ýtem, e oýdo decir a Álualo de Vargas,paje que fue del dicho ynquisidor, como la dicha doña María era su amiga y entraba y salíade su casa muy de hordinario, y la tenía veinte y treinta días en un aposento alto que llaman de la Torre, donde la entraban por una escalera falsa que está en la principal, que sube a su quarto, y para tener correspondençia a su aposento hiço romper a costa del Rey la muralla de nueve pies en ancho,y el dicho Vargas la bio abrir y trabajar en ella como agora se puede ber por vista de ojos; y que quando el dicho ynquisidor dormía con la susodicha doña María lo echaba él de ver en quatro y seis camisas que había él mudado la noche y estaban tendidas a la mañana en el terrado para enjugallas del sudor, donde hallaba en las delanteras de las dichas camisas las inmundiçias y suciedades hordinarias de semejantes actos, como lo dirá el dicho Áluaro de Vargas”.

lunes, 16 de abril de 2012

POESÍA. DÍA DEL LIBRO. POEMAS SOBRE LA ROSA, EL LIBRO, LA PALABRA: "A una rosa", de Góngora (1561-1627)

Góngora, por Velázquez

   Hay lugares donde es tradición regalar un libro y una rosa. Para festejar el Día Internacional del Libro (23 de abril), poemas sobre LA ROSA, EL LIBRO, LA PALABRA.

A UNA ROSA

Ayer naciste y morirás mañana.
Para tan breve ser, ¿quién te dio vida?
¿Para vivir tan poco estás lucida,
y para no ser nada estás lozana?

Si te engañó su hermosura vana,
bien presto la verás desvanecida,
porque en tu hermosura está escondida
la ocasión de morir muerte temprana.

Cuando te corte la robusta mano,
ley de la agricultura permitida,
grosero aliento acabará tu suerte.

No salgas, que te aguarda algún tirano;
dilata tu nacer para tu vida,
que anticipas tu ser para tu muerte.

miércoles, 27 de abril de 2011

IES "MAIMÓNIDES". COSMOPOÉTICA 2011. HOMENAJE A GÓNGORA. VÍDEOS DEL PROGRAMA "AL SUR" y de TELEVISIÓN ESPAÑOLA

   El programa "Al sur", de Canal Sur grabó en nuestro instituto la inauguración de la exposición que homenajeaba a Góngora, en el 450 aniversario de su nacimiento. En el siguiente enlace podemos ver, al principio, un fragmento, dentro de un especial dedicado a Cosmopoética y a la figura del poeta cordobés:

http://www.canalsuralacarta.es/television/video/presenta-angustias-garcia/1342/11

   Además, en Televisión Española también dedicaron unos instantes al hermanamiento con el IES "Luis de Góngora". En el vídeo del siguiente enlace aparecen las imágenes, a partir del minuto 23 (hay que esperar un poco, pues se carga con bastante lentitud):

http://www.rtve.es/alacarta/videos/noticias-andalucia/noticias-andalucia-07-04-11/1067775/

martes, 29 de marzo de 2011

IES "MAIMÓNIDES". Inauguración de la exposición "Maimónides pinta a Góngora"








   Ayer tuvo lugar, en el Salón de Actos del instituto, la inauguración de la exposición "Maimónides pinta a Góngora".
   Estas son las palabras que pronunció nuestro director, Salvador Navarro Aganzo:

   Permitida por aquel entonces la elección del orden de los apellidos, Luis de Góngora y Argote toma como primero el de su madre, por parecerle más sonoro que el Argote de su padre.
   Seguro que 1561, año de su nacimiento, fue una fecha demasiado lejana para alma tan moderna, pues se asoma en el estilo a otros tiempos muy distantes del suyo. Fortunas que no existían aún en la vida cuando él existe son conseguidas por Góngora gracias a su sutileza, su sensibilidad y lo avanzado de sus versos. No comprendieron los de su época cómo sobrepasaba las cosas y las palabras, encontrándole oscuro, hermético, impenetrable y difícil, en contraposición al conceptismo ingenioso de Quevedo o el clasicismo de Lope de Vega.
   Estos tres grandes escritores conviven en el Madrid de la época, con la sensación de que les estorban los demás. De Lope de Vega recibe ese trato fatal con que distinguía a sus enemigos, elevándole primero en su ponderación para dejarle caer después de manera inmisericorde. En cambio, Quevedo no perdía tiempo en sus versos, comenzando desde el primero de ellos a triturar a su adversario.
   Sin embargo, también fueron muchos los que supieron saborear y engrandecer en vida a tamaña figura del Siglo de Oro español. Baste citar a Miguel de Cervantes, cuando le dedica los siguientes versos en la obra Viaje del Parnaso, donde cataloga a los buenos y malos poetas de su época:

Aquel que tiene de escribir la llave,
con gracia y agudeza en tanto extremo,
que su igual en el orbe no se sabe
es don Luis de Góngora, a quien temo
agraviar en mis cortas alabanzas,
aunque las suba al grado más supremo

   Celebramos este año el 450 aniversario de su nacimiento y el IES “Maimónides” ha querido sumarse, mediante esta exposición que hoy inauguramos, a los actos que se vienen organizando con tal motivo. Glosar a un cordobés tan ilustre como Luis de Góngora es reconocer a nuestra ciudad como cuna indiscutible de personajes excepcionales, todos ellos con hondas raíces en nuestra tierra a pesar de la distancia. Su soneto "A Córdoba", que será repetido hasta la saciedad en estos días, es buena prueba de la añoranza que sentía por su tierra cuando, encontrándose en la entonces muy distante Granada, sentía la ausencia de su río, de sus torres, de sus muros, de sus llanos y de su sierra.
   Siempre he mantenido que los institutos deben ser focos de cultura, además de mantener su carácter propio como centros educativos y formativos. Si la cultura está en cada materia y en cada libro, ¿por qué renunciar a irradiar más allá de nuestro ámbito todo aquello que forma parte de nuestro noble desempeño? Me complace por ello comprobar, una vez más, que el IES “Maimónides” está permanentemente sintonizado con cualquier corriente o actividad cultural de nuestra sociedad, como representa en este caso 'Cosmopoética', que cada año inunda la naciente primavera de nuestra ciudad, de por sí poética, con multitud de poemas.
   Como nada de esto es posible sin el compromiso, la implicación y el trabajo de muchos, me gustaría agradecer la colaboración prestada por:
   SILVIA MACÍAS, en los menesteres informáticos.
   SALVADOR CASTAÑEDA, en el montaje de la exposición y el seguimiento de los trabajos de los alumnos y alumnas.
   ROSA MESA y FRANCISCO JAVIER LEÓN, por su acertada labor con sus alumnos y alumnas.
   PACO MOLERO Y FERNANDO GARCÍA BALLESTEROS: ¿qué sería de esta exposición sin el continente, sin los marcos que sostienen a los múltiples góngoras?
   BERNARDO RÍOS: no sólo hay que tener ideas, sino llevarlas a la práctica, y siempre lo hace con tanta ilusión como esfuerzo.
   Y JOSÉ RAÚL TEJERO y JESÚS BUSTOS, como representantes de todo el alumnado participante, que, sin duda, puede sentirse orgulloso del trabajo realizado.
   Por último, quiero agradecer a COSMOPOÉTICA el que nos haya permitido formar parte de una programación cultural, tan reconocida y de tanta calidad como la que promueven cada año.

   QUEDA INAUGURADA EN EL IES “MAIMÓNIDES” LA EXPOSICIÓN SOBRE LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE EN EL 450 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO.

lunes, 28 de marzo de 2011

IES "MAIMÓNIDES". ARTE. COSMOPOÉTICA 2011. "Maimónides pinta a Góngora"

José Raúl Tejero


Elena Muñoz

   Hoy, a las 12 h, se inaugura la exposición "Maimónides pinta a Góngora", serie de variaciones plásticas y digitales inspiradas en el retrato que del poeta hiciera Velázquez.
   Han participado muchos alumnos, tanto en clases de Plástica como en Informática. Como no podemos mencionarlos a todos, en su nombre damos las gracias a José Raúl Tejero y Jesús Bustos.
   En cuanto al profesorado, también agradecimientos a Rosa Mesa y Francisco Javier León, por su labor en clase de Plástica; a Fernando García Ballesteros y a Paco Molero, por su disposición y trabajo en cuanto a la elaboración de los marcos; a Silvia Macías, por su trabajo en clase de Informática; y a Salvador Castañeda, por su trabajo en clase y por su entrega en el montaje de la exposición.
   Dada la gran cantidad de trabajos, ha habido que proceder a una selección. Ello no quita para que, en las próximas semanas, podamos contemplar todos los "retratos" de nuestro alumnado.

lunes, 21 de marzo de 2011

IES "MAIMÓNIDES". COSMOPOÉTICA 2011. DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA.

   Hoy, en el Puente romano, a partir de las 12 h, alumnos y profesores del IES "Maimónides", dentro de las actividades de 'Cosmopoética 2011', y también para celebrar el 'Día Mundial de la Poesía', homenajearán a Góngora, con un recital y con el reparto de poemas y versos del poeta cordobés.

   Uno de los poemas de Góngora:

Servía en Orán al rey
un español con dos lanzas,
y con el alma y la vida
a una gallarda africana,
tan noble como hermosa,
tan amante como amada,
con quien estaba una noche
cuando tocaron al arma.
Trescientos Zenetes eran
deste rebato la causa;
que los rayos de la luna
descubrieron las adargas;
las adargas avisaron
a las mudas atalayas;
las atalayas, los fuegos;
los fuegos, a las campanas;
y ellas al enamorado,
que, en los brazos de su dama,
oyó el militar estruendo
de las trompas y las cajas.
Espuelas de honor le pican
y freno de amor le para;
no salir es cobardía,
ingratitud es dejalla.
Del cuello pendiente ella,
viéndole tomar la espada,
con lágrimas y suspiros
le dice aquestas palabras:
"Salid al campo, señor,
bañen mis ojos la cama,
que ella me será también,
sin vos, campo de batalla.
Vestíos y salid apriesa,
que el general os aguarda;
yo os hago a vos mucha sobra,
y vos a él mucha falta.
Bien podéis salir desnudo,
pues mi llanto no os ablanda;
que tenéis de acero el pecho
y no habéis menester armas".
Viendo el español brioso
cuánto le detiene y habla,
le dice así: "Mi señora,
tan dulce como enojada,
porque con honra y amor
yo me quede, cumpla y vaya;
vaya a los moros el cuerpo,
y quede con vos el alma.
Concededme, dueño mía,
licencia para que salga
al rebato en vuestro nombre,
y en vuestro nombre combata".

viernes, 28 de enero de 2011

PRENSA CULTURAL. Entrevista a Joaquín Roses, coordinador de las actividades que se celebrarán para conmemorar el 450 aniversario de Góngora

Góngora. Cuadro de Velázquez
  
En "El Día de Córdoba":
"A partir de Góngora, la lengua y la literatura española son otras: es un renovador"

   Una exposición, un congreso internacional y otras actividades revisarán este año la vida y la obra del cordobés y pondrán de manifiesto su influencia en la historia de la poesía

Alfredo Asensi / Córdoba
Actualizado 23.01.2011
  
   Hace 450 años nació en la Casa de las Pavas Luis de Góngora y Argote, figura mayor de la poesía occidental y protagonista de un programa de actividades que, organizado por varias instituciones y coordinado por Joaquín Roses, profesor titular de Literatura Española e Hispanoamericana de la Universidad de Córdoba, se desarrollará en los próximos meses. El autor de las Soledades se asoma al siglo XXI con la luz de unos versos que también son música y misterio.
   -¿Qué objetivos se persiguen con esta conmemoración?
   -Desde hace muchos años estamos desarrollando una labor de reivindicación de la figura de Góngora, porque ocurre muchas veces, desagraciadamente, que lo que tenemos más cerca no lo vemos con claridad o no sabemos valorarlo. Aprovechando que se cumplen 450 años de su nacimiento, queremos demostrarle a la ciudad y al país entero, porque se trata de una celebración estatal, la dimensión de Góngora como figura importantísima de la cultura española, que transformó por completo el idioma.
   -¿Qué actividades hay previstas y cómo va a ser su distribución a lo largo del año?
   -Lo primero que hay que decir es que todo esto existe gracias a la iniciativa política y el trabajo de la diputada por Córdoba Angelina Costa. Se presentó un proyecto muy ambicioso antes del verano de 2010, del cual algunas actividades están en marcha. En primer lugar hay que hablar de una gran exposición sobre Góngora, que se celebrará en la sala Recoletos de la Biblioteca Nacional (Madrid), entre septiembre y noviembre, y Córdoba, desde diciembre hasta enero o febrero de 2012. No se va a limitar a fondos documentales, manuscritos y ediciones de la obra de Góngora y sus contemporáneos, sino que incluirá otros contenidos. Asimismo, se explicará al visitante la importancia y la vigencia que el poeta tiene en toda la época posterior, especialmente en el siglo XX. Para no mutilar la exposición, financiada íntegramente por la Sociedad Estatal de Acción Cultural, en Córdoba ocupará dos espacios que reúnen las condiciones adecuadas: la sala Vimcorsa y el Centro de Arte 'Pepe Espaliú'. Al margen de la Sociedad Estatal, que depende del Ministerio de Cultura, las instituciones implicadas en las actividades conmemorativas son el Ayuntamiento, la Diputación, la Universidad y la Junta de Andalucía. La financiación de las iniciativas es diversa, pero el protagonismo institucional va a ser de todas. Las tres primeras colaborarán en la realización del congreso, segunda gran actividad del año y que posiblemente se celebrará en noviembre, coincidiendo con el final de la exposición en la Biblioteca Nacional. Hay quien puede preguntarse cuántos congresos sobre Góngora se han celebrado en Córdoba. La respuesta es: ninguno. Se han hecho diez foros de debate -'Góngora Hoy'- que han dado como resultado una colección de estudios gongorinos de la que han salido once números, el último sobre las Soledades. Eran foros en los que venían cinco conferenciantes, que carecían de comunicaciones y que se celebraban en dos o tres días. Ahora afrontamos un congreso internacional de una semana de duración y en el que los jóvenes investigadores presentarán sus comunicaciones. Será el primer congreso internacional sobre Góngora que se celebre en España, y su objetivo es estudiar las tradiciones en las que el poeta aprende su arte y cómo luego es capaz de dinamitarlas, así como las proyecciones de su obra en toda la poesía posterior, con especial relevancia en el siglo XX, tanto en España como en Hispanoamérica. Y sin quedarnos exclusivamente en la literatura, ya que estableceremos conexiones con otras disciplinas como la Historia, el arte y, muy destacadamente, la música. La tercera actividad es la más ambiciosa y la que está costando más trabajo. Góngora también era dramaturgo y escribió en 1610 una obra llamada Las firmezas de Isabela que publicó en Córdoba en 1613. Esta obra es una joya. Pero, como sucede con la poesía, acercarse a su teatro conlleva una dificultad. No es el tipo de teatro facilón de la fórmula lopesca. Ha habido contactos con el Inaem -Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música, dependiente del Ministerio de Cultura- que han puesto de manifiesto la dificultad de llevarla a la escena por motivos de producción. El Inaem sugirió que busquemos una coproducción con una productora privada y en eso estamos. Tenemos pendientes nuevas reuniones para avanzar en el proyecto.
   Otra línea de trabajo que me parece fundamental es la referente a las publicaciones. He presentado a la Dirección General del Libro del Ministerio de Cultura y a la de la Consejería de Cultura un proyecto editorial serio que incluye unos diez títulos. Hay, por ejemplo, un texto de finales del siglo XIX publicado en Córdoba por Manuel González Francés, Góngora racionero, que nunca se ha vuelto a editar: sería interesante reeditarlo en facsímil junto a otros textos. Hay facsímiles de principios del siglo XX que también vale la pena recuperar, así como la única biografía de Góngora publicada hasta la fecha, escrita por Miguel Artigas en 1925. Junto a esto hay una serie de libros de nueva creación que he propuesto, entre ellos una segunda antología en honor a Góngora -Gerardo Diego hizo la primera en 1927-, con poetas del siglo XX, y una selección de la crítica realizada sobre Góngora el siglo pasado que muestre la manera en que estos textos han transformado el conocimiento que tenemos del poeta actualmente, muy distinto del que tenían, por ejemplo, los académicos cordobeses que le rindieron homenaje en 1927. Quizá sería interesante también comprobar cómo leen a Góngora los poetas vivos. Pero todo esto no está tan desarrollado como la exposición y el congreso. Hay también una propuesta de documental que carece de momento de una partida económica que lo haga posible. Me he entrevistado con el director y el productor, tenemos una escaleta y un presupuesto y lo ideal sería que se estrenara en el marco del congreso, por ejemplo en la Filmoteca de Andalucía. No hay un documental dedicado a su figura. Góngora fue de los primeros en darse cuenta de la importancia que tiene la relación entre la trayectoria vital y la obra, como demuestra el Manuscrito Chacón, en el que data cada uno de sus poemas, y queremos que este aspecto esté presente en el documental, así como su proyección en autores como Lezama Lima, Severo Sarduy y los poetas del 27.
   En lo referente al público infantil, en 2009 hice dos antologías didácticas, para la ESO y Bachillerato, que no han tenido la suficiente difusión, por lo que se podría aprovechar esta conmemoración para hacer con ellas un programa de difusión de Góngora por colegios e institutos. Angelina Costa está en conversaciones con la concejala de Educación e Infancia, Elena Cortés, y con profesores de instituto. Finalmente, lancé la idea de que Góngora esté presente en las actividades culturales que con periodicidad anual se celebran en Córdoba: Cosmopoética, Feria del Libro, Festival de la Guitarra... Cosmopoética parece que ha recogido la idea y le va a hacer un homenaje. En la Feria del Libro me consta que también habrá actividades. La parte musical es asimismo importante. El Ayuntamiento está interesado en programar un ciclo de música barroca, con grupos que han hecho cosas sobre Góngora como 'Cinco Siglos'. Todas las actividades están enmarcadas bajo la etiqueta Góngora, la estrella inextinguible. Raíces y proyecciones de un andaluz universal en el 450º aniversario de su nacimiento.
   -El Ayuntamiento anunció para este año la apertura del Centro de Estudios Gongorinos. ¿Están haciendo las instituciones implicadas la apuesta necesaria para llevar a buen término este proyecto?
   -No, no están haciendo la apuesta necesaria. Siempre que me preguntan por esto respondo lo mismo: que pregunten a los políticos. Ya que sale este asunto, diré que Córdoba podría contar con la biblioteca del profesor granadino Emilio Orozco, uno de los grandes expertos del siglo XX en Góngora. Una biblioteca llena de obras de los siglos XVI y XVII, manuscritos, primeras ediciones..., valorada en un millón de euros. El deseo de sus hijos -Orozco falleció en los años 80- era donarla a un centro de estudios sobre Góngora a cambio de la edición de las obras completas del profesor. Hay responsables políticos de Córdoba que han conocido este ofrecimiento pero no se ha hecho nada. Una oportunidad perdida.
   -Con este centro, es de esperar que vuelva el Foro Anual de Debate 'Góngora Hoy'.
   -El último se celebró en 2007, año en que entró un nuevo equipo en la Diputación. Ya no se celebraron más, decían que no era necesario porque el Centro de Estudios Gongorinos se encargaría de continuar esa labor tan importante. Pero el centro no se pone en marcha y se terminan los foros, cuyo interés no residía sólo en el hecho de reunir a varios especialistas sobre Góngora sino en la colección de estudios que produjo. En la Biblioteca del Congreso de Washington o en la Biblioteca Pública de Nueva York están las actas del foro. Góngora está en todas las bibliotecas del mundo. Que un premio Nobel como Mario Vargas Llosa haya afirmado en varias ocasiones que su poeta preferido, por encima de los franceses, es Góngora debería hacer que intentáramos contestar a la siguiente pregunta: ¿conocemos realmente a Luis de Góngora? Los cordobeses tenemos la obligación de conocerlo, entre otras cosas, y por decirlo de una manera muy sencilla, porque actualmente se hacen las cosas de cualquier manera: la gente escribe, viste, conversa de cualquier manera. Góngora no lo hacía. Él intenta elevar la lengua española a la altura de la latina. A partir de Góngora, la lengua y la literatura españolas son otras: es un renovador. Lo imitan en poesía y en prosa, y el hecho de que fuera tan imitado en prosa en el siglo XVII hace que el mensaje de Cervantes no se difunda, su prosa llana no triunfe como debería haber triunfado. En el XVIII y el XIX, sin embargo, su huella desaparece, por una ceguera que tiene que ver con los críticos, con la repetición de las inercias de un manual a otro... Pero resurge en el XX, cuya poesía no se puede entender sin Góngora, entre otros aspectos porque es un autor que adelanta una gran obsesión de los poetas contemporáneos: la especificidad del lenguaje poético y la poesía como tema. También hay que reparar en su oído musical: es el poeta de mejor oído de la literatura española. En esto supo imitar bien a Garcilaso. Góngora demuestra hasta qué punto la poesía se acerca al misterio de la música. El Polifemo, que es la fábula más perfecta de la literatura occidental, está lleno de referencias musicales.
   -¿Cómo trata Córdoba a Góngora?
   -Yo ampliaría la pregunta: ¿cómo trata Córdoba todo lo que tiene que ver con la cultura? ¿Y de qué Córdoba hablamos: de la de las peñas, el dominó y el perol...? Vivimos en una época de frivolidad, superficialidad, banalidad. La arqueología, una fuente de riqueza turística que la ciudad atesora, es vista como un obstáculo, no como un instrumento de transformación y dinamización. Pero estas cosas no sólo pasan en Córdoba, también en otros sitios; lo que ocurre es que por una serie de circunstancias socioeconómicas que todos conocemos, todo esto es aquí más grave si cabe: una exaltación de lo cateto.
   -¿Qué aspectos de la vida y la obra de Góngora quedan por conocer? ¿En qué dirección avanzan los estudios actuales?
   -Esto nos lleva al catálogo de la exposición. Debe ser un catálogo con aportaciones exclusivas en las que se manifieste el cambio de perspectiva que se está produciendo respecto al análisis y la interpretación de la poesía de Góngora. Un capítulo importante será el biográfico. Me consta que hay una investigadora que está actualmente trabajando en su biografía y está descubriendo una serie de documentos que demuestran la sarta de disparates que se han dicho sobre la vida del poeta. Se está haciendo también mucha labor de conexión de Góngora con otras disciplinas. Sus grandes obras, en su calidad de clásicas, soportan múltiples lecturas, son inagotables, y además son iluminadas por nuestra propia vida y las teorías literarias actuales. Se están haciendo estudios importantes sobre las Soledades, el Polifemo y el texto que a Góngora le resultaba más querido: la Fábula de Píramo y Tisbe, de 1618, un romance en el que pone en marcha su novedosa idea de lo que debe ser la poesía.

viernes, 17 de diciembre de 2010

DÍA DE LA LECTURA EN ANDALUCÍA. POESÍA. "Servía en Orán al Rey", de Góngora (1561-1627) (y 4)

Góngora. Cuadro de Velázquez

El 16 de diciembre se celebra el Día de la Lectura en Andalucía. Con tal motivo, y anticipándonos, también, a la celebración del 450 aniversario del nacimiento de don Luis de Góngora (1561), entregamos cuatro poemas del creador de las "Soledades":


Servía en Orán al Rey
un español con dos lanzas,
y con el alma y la vida
a una gallarda africana,

tan noble como hermosa,
tan amante como amada,
con quien estaba una noche
cuando tocaron al arma.

Trescientos Cenetes eran
de este rebato la causa,
que los rayos de la luna
descubrieron sus adargas;

las adargas avisaron
a las mudas atalayas,
las atalayas los fuegos,
los fuegos a las campanas;

y ellas al enamorado,
que en los brazos de su dama
oyó el militar estruendo
de las trompas y las cajas.

Espuelas de honor le pican
y freno de amor le para;
no salir es cobardía,
ingratitud es dejalla.

Del cuello pendiente ella,
viéndole tomar la espada,
con lágrimas y suspiros
le dice aquestas palabras:

“Salid al campo, señor,
bañen mis ojos la cama,
que ella me será también,
sin vos, campo de batalla.

Vestíos y salid apriesa,
que el general os aguarda;
yo os hago a vos mucha sobra
y vos a él mucha falta.

Bien podéis salir desnudo,
pues mi llanto no os ablanda,
que tenéis de acero el pecho,
y no habéis menester armas”.

Viendo el español brioso
cuánto le detiene y habla,
le dice así: “Mi señora,
tan dulce como enojada,

porque con honra y Amor
yo me quede, cumpla y vaya,
vaya a los moros el cuerpo,
y quede con vos el alma.

Concededme, dueño mío,
licencia para que salga
al rebato en vuestro nombre,
y en vuestro nombre combata”.

jueves, 16 de diciembre de 2010

DÍA DE LA LECTURA EN ANDALUCÍA. POESÍA. "Amarrado al duro banco", de Góngora (1561-1627) (3)

Góngora. Cuadro de Velázquez

Hoy, 16 de diciembre, se celebra el Día de la Lectura en Andalucía. Con tal motivo, y anticipándonos, también, a la celebración del 450 aniversario del nacimiento de don Luis de Góngora (1561), entregamos cuatro poemas del creador de las "Soledades":


Amarrado al duro banco
de una galera turquesca,
ambas manos en el remo
y ambos ojos en la tierra,
un forzado de Dragut
en la playa de Marbella
se quejaba al ronco son
del remo y de la cadena:
“¡Oh sagrado mar de España,
famosa playa serena,
teatro donde se han hecho
cien mil navales tragedias!,
pues eres tú el mismo mar
que con tus crecientes besas
las murallas de mi patria,
coronadas y soberbias,
tráeme nuevas de mi esposa,
y dime si han sido ciertas
las lágrimas y suspiros
que me dice por sus letras;
porque si es verdad que llora
mi captiverio en tu arena,
bien puedes al mar del Sur
vencer en lucientes perlas.
Dame ya, sagrado mar,
a mis demandas respuesta,
que bien puedes, si es verdad
que las aguas tienen lengua;
pero, pues no me respondes,
sin duda alguna que es muerta,
aunque no lo debe ser,
pues que vivo yo en su ausencia.
Pues he vivido diez años
sin libertad y sin ella,
siempre al remo condenado
a nadie matarán penas”.
En esto se descubrieron
de la Religión seis velas,
y el cómitre mandó usar
al forzado de su fuerza.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

DÍA DE LA LECTURA EN ANDALUCÍA. POESÍA. "A Córdoba", de Góngora (1561-1627) (2)

Góngora. Cuadro de Velázquez

Mañana, 16 de diciembre, se celebra el Día de la Lectura en Andalucía. Con tal motivo, y anticipándonos, también, a la celebración del 450 aniversario del nacimiento de don Luis de Góngora (1561), entregamos cuatro poemas del creador de las "Soledades":

A CÓRDOBA

¡Oh excelso muro, oh torres coronadas
de honor, de majestad, de gallardía!
¡Oh gran río, gran rey de Andalucía,
de arenas nobles, ya que no doradas!

¡Oh fértil llano, oh sierras levantadas,
que privilegia el cielo y dora el día!
¡Oh siempre glorïosa patria mía,
tanto por plumas cuanto por espadas!

Si entre aquellas rüinas y despojos
que enriquece Genil y Dauro baña
tu memoria no fue alimento mío,

nunca merezcan mis ausentes ojos
ver tu muro, tus torres y tu río,
tu llano y sierra, ¡oh patria, oh flor de España!

martes, 14 de diciembre de 2010

DÍA DE LA LECTURA EN ANDALUCÍA. POESÍA. "Da bienes fortuna", de Góngora (1561-1627)

Góngora. Cuadro de Velázquez

El 16 de diciembre se celebra el Día de la Lectura en Andalucía. Con tal motivo, y anticipándonos, también, a la celebración del 450 aniversario del nacimiento de don Luis de Góngora (1561), entregamos cuatro poemas del creador de las "Soledades":

Da bienes Fortuna
que no están escritos:
cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.

¡Cuán diversas sendas
se suelen seguir
en el repartir
honras y haciendas!
A unos da encomiendas,
a otros sambenitos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.

A veces despoja
de choza y apero
al mayor cabrero,
y a quien se le antoja;
la cabra más coja
pare dos cabritos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.

Porque en una aldea
un pobre mancebo
hurtó sólo un huevo,
al sol bambolea,
y otro se pasea
con cien mil delitos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.

domingo, 13 de junio de 2010

PRENSA. POESÍA. Sobre las "Soledades" de Góngora, por Caballero Bonald. "Soledades" (fragmento)

Góngora


Soledades y otros poemas
JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD
EL PAÍS - Cultura - 06-03-2005
José Manuel Caballero Bonald
Las Soledades (1613) ocupan la cumbre de la poesía barroca española y suponen una de las más arriesgadas, complejas y admirables creaciones de la literatura clásica occidental. Góngora representa en sentido estricto el término improlongable de la renovación poética iniciada por Garcilaso. Las conquistas expresivas del garcilasismo son efectivamente reelaboradas por el gongorismo durante ese exuberante corolario, ese "canto de cisne" del renacimiento que se llama barroco. Los poemas mayores de Góngora -las Soledades, el Polifemo, el Panegírico- deben entenderse, pues, como otras tantas situaciones límites a partir de las cuales ya no parecía viable avanzar más por ese camino.
Las Soledades obedecen a una exaltada tenacidad creadora: la sustitución de la historia elegida -apenas un pretexto argumental- por sus presuntas equivalencias "mitológicas", ejercicio que puede llegar a ser tan apasionante como artificioso. Parece evidente que si se despoja a ese poema de todo su profuso aparato retórico y gramatical, no quedaría más que una especie de égloga vinculada al más neutro tradicionalismo. En las Soledades hay como una obstinación de orfebre por encubrir con exquisitos alardes imaginativos el mundo cotidiano, incluso por eludirlo para crear nuevos significantes poéticos. Tres siglos después, los surrealistas no dejarían de sentirse alentados de algún modo por la hazaña descubridora que llevó a cabo el gongorismo.
Se ha dicho muchas veces que el barroco no hace sino agregar lujos ornamentales a la desnudez lineal del renacimiento. Pero no sólo añade adornos extremados a esa serenidad artística, sino que a veces oculta, escamotea la realidad en que se apoyaba. Góngora responde así, por medio de la infracción de la norma establecida, a todo lo que el barroco tuvo de crisis de valores. Y busca para ello los reemplazos insólitos de palabras comunes por palabras desusadas. Algo así como la invención de un nuevo código de señales para traspasar la realidad ordinaria a otra extraordinaria realidad artística, valiéndose de toda clase de artificios léxicos, sintácticos, morfológicos... En ese afán casi delirante por conseguir la sublimación de lo trivial, por refundir en un insólito crisol estético los hechos descritos, se estabiliza todo lo que los poemas mayores de Góngora tienen de fin de trayecto y, a la vez, de punto de partida.
Los sondeos en el almacén lingüístico grecolatino en busca del vocablo menos habitual para nombrar los objetos más habituales, pudo conducir a alguna complicación agobiadora, a la sistemática elusión de la realidad por medio del propio malabarismo lingüístico. Tal vez por eso pueda recorrerse alguna selvática zona de las Soledades y tener una cierta sensación de extravío por un universo complejo y hermético, comúnmente abastecido de espejos deformantes y zonas laberínticas. Pero el lector debe esforzarse por abrirse camino entre esas marañas léxicas y sintácticas y esas inesperadas asociaciones verbales. De pronto, en medio de la opacidad, surge la iluminación, el deslumbramiento ante una lengua poética de prodigiosa, suntuosa, inimitable trascendencia creadora.
Los dispositivos poéticos manejados por Góngora en las Soledades tienden a producir el efecto de una extraña tempestad verbal, de un mundo quimérico que, según Lezama Lima, "nos impresiona como la simultánea traducción de varios idiomas desconocidos". El uso de tantas obsesivas fórmulas de construcción y expresión -hipérbaton, paranomasia, onomatopeya, perífrasis, encabalgamiento, simetría...-, incluso el simple valor fónico de las palabras, proporcionan a veces una visión hiperbólica de la realidad más bien desconcertante: todo ese culto a lo aristocrático, a la expresión perifrástica, a lo difícil artificial que tanto incomodaba a Antonio Machado. Pero, en definitiva, por encima de todo ello, quedará siempre la fascinación, el esplendor de un sistema poético que aún sigue conservando toda su ejemplar vigencia y su impecable singularidad como obra de arte.
Góngora es, con toda probabilidad, el poeta español que fue transportado más expeditivamente del infierno a la gloria. Gongorismo o culteranismo fueron sinónimos de vicios poéticos, de nocivas inclinaciones a lo extravagante, lo desorbitado, lo engañoso. Mal conocido y peor tratado durante más de tres siglos, habría que esperar a la gran coyuntura de las vanguardias de entreguerras para que el poeta fuera debidamente situado en la cima de las grandes literaturas europeas. Pero hasta entonces, cuántas groseras intolerancias y qué dogmático academicismo. Aunque, eso sí, la obra de Góngora, vinculada a la estricta tradición popular, fue admitida como un dechado de sensatez frente a sus restantes desvaríos barrocos. Recuérdese a este respecto que a lo más que se llegó fue a escindir el corpus poético gongorino con un diagnóstico falaz: la parte correspondiente al "ángel de la luz" y la relativa al "ángel de las tinieblas".
Cuando se cumplían los tres siglos de la muerte de Góngora -1927- algo cambia consecuentemente de sentido. Una poesía que tuvo en su tiempo el mismo valor revulsivo, de magistral aventura estética, que tendrían luego las dos o tres grandes revoluciones surgidas en la historia de la literatura occidental, es finalmente liberada de tantos menosprecios precedentes. Como bien se sabe, un grupo de poetas y críticos -Dámaso Alonso, Miguel Artigas, Alfonso Reyes, Gerardo Diego, Jorge Guillén, Rafael Alberti, Lezama Lima...- contribuyeron de modo ejemplar a la rehabilitación de la obra total de Góngora, despojándola de lastres petrificados y maniqueísmos de ocasión. Hoy, el autor de las Soledades aparece definitivamente instalado en un lugar de excepción dentro del cuadro general de las literaturas clásicas europeas.

Ahora podemos leer un fragmento de la Soledad primera:
Era del año la estación florida
en que el mentido robador de Europa
(media luna las armas de su frente,
y el Sol todos los rayos de su pelo),
luciente honor del cielo,
en campos de zafiro pace estrellas,
cuando el que ministrar podía la copa
a Júpiter mejor que el garzón de Ida,
náufrago y desdeñado, sobre ausente,
lagrimosas de amor dulces querellas
da al mar, que condolido,
fue a las ondas, fue al viento
el mísero gemido,
segundo de Arïón dulce instrumento.
Del siempre en la montaña opuesto pino
al enemigo Noto,
piadoso miembro roto,
breve tabla, delfín no fue pequeño
al inconsiderado peregrino,
que a una Libia de ondas su camino
fió, y su vida a un leño.
Del Océano pues antes sorbido,
y luego vomitado
no lejos de un escollo coronado
de secos juncos, de calientes plumas,
alga todo y espumas,
halló hospitalidad donde halló nido
de Júpiter el ave.
Besa la arena, y de la rota nave
aquella parte poca
que le expuso en la playa dio a la roca;
que aun se dejan las peñas
lisonjear de agradecidas señas.
Desnudo el joven, cuanto ya el vestido
Océano ha bebido,
restituir le hace a las arenas;
y al Sol lo extiende luego,
que, lamiéndolo apenas
su dulce lengua de templado fuego,
lento lo embiste, y con süave estilo
la menor onda chupa al menor hilo.

Para leerlas completas: Cervantesvirtual.

viernes, 4 de junio de 2010

POESÍA ESPAÑOLA. "Amarrado al duro banco", de Góngora

Góngora

Amarrado al duro banco
de una galera turquesca,
ambas manos en el remo
y ambos ojos en la tierra,
un forzado de Dragut,
en la playa de Marbella
se quejaba al ronco son
del remo y de la cadena:
"¡Oh sagrado mar de España,
famosa playa serena,
teatro donde se han hecho
cien mil navales tragedias!,
pues eres tú el mismo mar
que con tus crecientes besas
las murallas de mi patria,
coronadas y soberbias,
tráeme nuevas de mi esposa,
y dime si han sido ciertas
las lágrimas y suspiros
que me dice por sus letras;
porque si es verdad que llora
mi captiverio en tu arena,
bien puedes al mar del Sur
vencer en lucientes perlas.
Dame ya, sagrado mar,
a mis demandas respuesta,
que bien puedes, si es verdad
Que las aguas tienen lengua;
pero, pues no me respondes,
sin duda alguna que es muerta,
aunque no lo debe ser,
pues que vivo yo en su ausencia.
¡Pues he vivido diez años
sin libertad y sin ella,
siempre al remo condenado
A nadie matarán penas!".
En esto se descubrieron
de la Religión seis velas,
y el cómitre mandó usar
al forzado de su fuerza.

martes, 25 de mayo de 2010

POESÍA ESPAÑOLA. "Mientras por competir con tu cabello", de Góngora (1561-1627)

Góngora

Mientras por competir con tu cabello
oro bruñido al sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente al lilio bello;
 
mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano;
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello;

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o vïola troncada
se vuelva, más tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.