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viernes, 29 de junio de 2012

POESÍA. "Bilhana", de Jesús Aguado (Madrid, 1961)

Jesús Aguado

BILHANA

Todavía recuerdo
el tintineo frío de sus labios
y el tintineo cálido de sus pulseras,

y a mi amada desnuda corriendo por la orilla
perseguida por tigres y la aurora,

y a mi amada desnuda sumergiéndose en mí
como un tiro de flecha
que atravesara
el corazón del tiempo.

jueves, 28 de junio de 2012

POESÍA. "Como aquel alfarero...", de Jesús Aguado (Madrid, 1961)

Jesús Aguado

Como aquel alfarero que rompía las jarras...

Como aquel alfarero que rompía las jarras
nada más terminarlas.
Sin perder la sonrisa
destrozaba los platos y los vasos

y luego se ponía a decorar
los fragmentos dispersos por el suelo
con sangre que sacaba gota a gota
de sus dedos y brazos, de sus muslos,
de las callosas plantas de sus pies.

Extraía de sí los pigmentos del alma
hasta quedar exhausto
y venir los insectos
a chupar sus heridas.
Los vecinos,
por compasión, ponían monedas en el torno
y se llevaban trozos de loza hasta sus casas.

Al despertar seguía sonriendo
y de nuevo amasaba en el barro mojado
las formas de lo informe,
los diminutos cuencos donde cabe lo eterno.

Vikram Babu pregunta:
¿dónde bebes?

miércoles, 27 de junio de 2012

POESÍA. "El saltador", de Jesús Aguado (Madrid, 1961)

Jesús Aguado

El saltador

El saltador se encoge, se agarra las rodillas,
esconde la cabeza entre las piernas.
A punto de llegar da un latigazo
y se estira de golpe contra el agua:
al sumergirse nace, y el mundo, sacudido,
vuelve a iniciar de nuevo sus circunvoluciones,
su salto de gestante que atraviesa el espacio
como una caracola o bosta o piedra
lanzado hacia la luz: le enseña el saltador
al mundo su trabajo, y a convertirlo en juego,
y cómo al zambullirse quedar recién nacido:
le enseña el mecanismo de la vida.

El mundo se detiene y mira concentrado,
quizás reconociéndose en los gestos del hombre
que rota y se traslada dibujando una elíptica
con su cuerpo visible sobre un eje invisible.

Es el mundo el que salta, no es el hombre:
esa bola que rasga la seda de la tarde
desnudándolo todo, no es un hombre:
es el cauce de un río, las raíces de un árbol,
la tierra de aluvión, pero no un hombre:
es el molde de un hombre, un recipiente
vaciado de un hombre y luego vuelto
a llenar con el cauce, las raíces, la tierra:
es el hueco dejado por un hombre
para darle un cobijo a las cosas del mundo.

El hombre, cuando salta, ya no piensa,
pues su interior es agua, filamentos o polvo.

Cuando salta es el puro movimiento
y es la inmovilidad perfecta y pura:
es el mundo que gira y el mundo detenido.

El mundo, ese aprendiz de saltador,
y el saltador, ese aprendiz de mundo,
se duermen en el aire
y nos suenan.

martes, 26 de junio de 2012

POESÍA. "No estés triste, mi amor...", de Jesús Aguado (Madrid, 1961)

Jesús Aguado

No estés triste‚ mi amor...

No estés triste‚ mi amor‚
y si lo estás‚
que tu tristeza sea un modo de vengarte
de Dios y de las flores‚ de la alegría inútil
que debe ser la vida según ellos‚
y no estés triste nunca
por las cosas que pasan o no pasan‚
sino solo por esto: porque contempla la tristeza
desde lejos a Dios y a las flores y al tiempo
y nos lleva al lugar donde amar es posible.

lunes, 25 de junio de 2012

POESÍA. "Como un águila...", de Jesús Aguado (Madrid, 1961)

Jesús Aguado

Como un águila...

Como un águila,
Dios
también de vez en cuando necesita
descansar de Sí Mismo
y replegar Sus alas
y dejar de volar por un instante.
Nosotros somos árboles plantados por Sus manos,
apenas una mancha en el paisaje
de lo Eterno:
lugares
para que Dios repose.

Vikram Babu pregunta:
¿qué crueles leñadores os talaron?

viernes, 22 de junio de 2012

POESÍA. "Variaciones sobre la tristeza", de Jesús Aguado (Madrid, 1961)

Jesús Aguado

Variaciones sobre la tristeza

No sirve lo que fui: lo que no he sido
es lo importante. Mi pasado no existe
de tanto no quererlo. Es de los otros, mas no mío.
No reluce ni sabe
cegar como los seres de la nada.
Mas no es fácil volver sobre mis pasos para encontrar
los labios no besados, los cuerpos (no elegidos no para poseerlos:
para darlos también y volverme tan pobre que ni la muerte
sepa qué hacer para matarme).
Lo que he sido y se me escapa
es lo que soy,
el fugitivo, el triste, el imposible,
el traicionado por el tiempo, el tachado, el inútil,
pero dónde buscarlo para hablarle de mí
y meterme en sus sueños.

jueves, 21 de junio de 2012

POESÍA. "Cabo de Trafalgar. Leyendo los 'Cuatro cuartetos' de Eliot IV", de Jesús Aguado (Madrid, 1961)

Jesús Aguado

Cabo de Trafalgar. Leyendo los 'Cuatro cuartetos' de Eliot
                 IV

El tiempo me miraba desde el caparazón de los cangrejos
y los lirios con algo de tristeza.
También desde su cuerpo bronceado y sus piernas pulidas por el agua,
o desde la palabra amor, o desde -¿no es lo mismo?-los castillos de arena que el viento construía.
A veces, creo, estuvo a punto de dejarme
abandonado en la locura -que es un lugar vacío
de tiempo-, pero siempre venía a rescatarme el movimiento
súbito del cangrejo o la quietud que hallaba en el mecerse
continuo de los lirios. Supe entonces
que no se distinguía en nada la acción de acariciarla
de la acción de pisar
un erizo: el tiempo
convierte las caricias en espinas
e ilumina la vida por medio del dolor.

miércoles, 20 de junio de 2012

POESÍA. "Cabo de Trafalgar. Leyendo los 'Cuatro cuartetos' de Eliot III", de Jesús Aguado (Madrid, 1961)

Jesús Aguado

Cabo de Trafalgar. Leyendo los 'Cuatro cuartetos' de Eliot
                 III

¿Qué es lo que queda de uno
cuando sale a buscarse en las estrellas?
¿Era yo el que vagaba por la noche en busca de un sentido
que explicara lo más pequeño y lo más grande,
o era yo aquél que estaba en la playa besándote,
sin preguntarme nada excepto cuándo y por qué dejaría
de olerte y respirarte? ¿O era yo lo que tú
escribías que era -con conchas y maderas y el talón de tu pie-
sobre la arena húmeda? Amor
y soledad, ¿no son lo mismo?
Mis noches siguen persiguiendo un cuerpo
de estrella, luminoso y lejano si se le mira en la distancia,
mas calcinante si se vive en su centro: soledad
y amor, lo que me invita a mirar desde arriba lo que soy
y aquello que me fuerza a ser mientras me arranca
los ojos con violencia. Y, sin embargo, sé
que lo que soy no estaba
en mis manos repletas ni en mis manos vacías,
sino en esa nostalgia que tampoco es nostalgia
que tenían las unas de las otras.

martes, 19 de junio de 2012

POESÍA. "Cabo de Trafalgar. Leyendo los 'Cuatro cuartetos' de Eliot II", de Jesús Aguado (Madrid, 1961)

Jesús Aguado

Cabo de Trafalgar. Leyendo los 'Cuatro cuartetos' de Eliot
                 II

He olvidado el olor que exhalaba tu piel cuando salías
del agua o de mis besos. Sin embargo,
recuerdo cada estrella que contemplamos juntos
y el recorrido de la luna -desde que aparecía detrás de los acantilados
hasta que, roja, el mar nos la ocultaba- que en noches como aquéllas
nos convertía en ejes, en el punto central del universo
visible. Pues los astros y las cosas
nos besaban, y tú -¿o ya no eras tú?- vivías más
en esos besos que en los tuyos.

lunes, 18 de junio de 2012

POESÍA. "Cabo de Trafalgar. Leyendo los 'Cuatro cuartetos' de Eliot I", de Jesús Aguado (Madrid, 1961)

Jesús Aguado

Cabo de Trafalgar. Leyendo los 'Cuatro cuartetos' de Eliot
                  I

Mientras alguien distinto
de mí me mira con indiferencia
desde mis ojos -tal vez el viento que barría
las dunas o los haces del faro-, alguien cuya
presencia me hace libre y que no reconozco
porque aún no es el tiempo de nombrar lo invisible
ni de amarlo,
__________las barcas, las gaviotas, las rocas
(que rompen en las olas y avanzan imparables
hacia el centro de sí), todo vuelve sin prisas para darle
otra forma al olvido, no para rescatar
el cuerpo que era entonces -y que llamaba, ingenuamente, luz-,
sino para salvar el cuerpo que ahora soy
-éste que llamo cuerpo sin más, tal vez también ingenuamente-
de ese alguien que me mira con triste indiferencia
desde mis ojos.