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lunes, 18 de mayo de 2015

PRENSA. "Quién hace tu ropa: mujer joven, asiática, con un salario de 40 euros por 12 horas de jornada"

   En "eldiario.es":

Quién hace tu ropa: mujer joven, asiática, con un salario de 40 euros por 12 horas de jornada

Las organizaciones denuncian que las grandes compañías de la moda siguen vulnerando los derechos laborales más elementales
Las empresas externalizan la producción "allí donde los salarios son más reducidos y las condiciones de sindicación, más precarias"
La tragedia del Rana Plaza no acaba con los problemas del textil en Bangladesh
Trabajadoras y supervivientes del Rana Plaza piden justicia. EFE
Detrás de los vaqueros que se compran en las tiendas del primer mundo se esconde una realidad muy poco amable. "Salarios míseros que no cubren las necesidades básicas, jornadas extensas, condiciones laborales inhumanas y peligrosas, trabajo infantil o ausencia de sindicatos legalmente constituidos son algunas de las violaciones de derechos fundamentales que se producen en el sector textil". La Coordinadora Estatal de Comercio Justo ha publicado un informe sobre la situación del sector textil en el mundo, un sector que esconde "situaciones de esclavitud moderna": las organizaciones denuncian que las grandes compañías de la moda siguen vulnerando los derechos laborales más elementales.
¿Quién hace nuestra ropa? El perfil es el de una mujer asiática con jornadas que pueden llegar a las catorce horas diarias y salarios que pueden ser estar entre 50 y 100 dólares mensuales.
Por qué Asia. Ninguna de las cincuenta compañías líderes del sector textil en el mundo garantizan salarios dignos, a pesar de que así lo recojan sus memorias de Responsabilidad Social Corporativa, asegura el informe. "En el sector textil, la explotación laboral es la norma más que la excepción. Las empresas externalizan la producción "allí donde los salarios son más reducidos y las condiciones de sindicación, más precarias". Las compañías se fijan, sobre todo, en el sudeste asiático y la India: el 60% de la producción de prendas de vestir se concentra en Asia.
Salarios bajos. En un sector que mueve 34.000 millones de euros al día solo en Europa, el salario medio de las personas que trabajan en el textil en el mundo es de seis euros diarios. Ese salario es mucho menor en países como Bangladesh y Vietnam, que cuentan con los sueldos más bajos del mundo, de unos cincuenta dólares mensuales (poco más de 40 euros).
A pesar de que el derrumbe del Rana Plaza en Bangladesh impulsó una oleada de protestas y de presión internacional y algunos países aumentaron los salarios, las subidas fueron insuficientes. En Camboya, por ejemplo, el salario mínimo se incrementó hasta 128 euros mensuales, aún lejos del nivel que la Alianza por un Salario Digno en Asia recomienda: esta red de sindicatos y organizaciones calcula que serían necesarios 283 dólares mensuales para cubrir las necesidades básicas.
Un sector feminizado. El 80% de las personas que trabajan en la elaboración de ropa son mujeres y la mayoría, jóvenes. Aún así, los salarios de las mujeres son más bajos que los de los hombres del sector, según la Campaña Ropa Limpia. El sueldo de las trabajadoras es entre un 10% y un 50% inferior que el de sus compañeros hombres que realizan trabajos iguales o del mismo valor. "Como se ven obligadas a trabajar más para llegar a fin de mes, es común que sufran agotamiento y lesiones causadas por el estrés y la sobrecarga de trabajo", dice el documento.
¿Por qué esta feminización? Las empresas ven ventajas en contratar mujeres. Consideran que sus manos son más ágiles para la costura, el corte y la confección. "A menudo cuentan con menos organización sindical y es más fácil contratarlas por un breve espacio de tiempo y un salario muy bajo, pues se asume que el ingreso familiar principal es el del varón", señala el informe. Sin embargo, muchos estudios demuestran que, a nivel mundial, cada vez son más las mujeres que tienen la responsabilidad de sostener a las familias.
Jornadas de doce horas. Las jornadas laborales de estas trabajadoras son de entre doce y catorce horas, aunque pueden llegar a extenderse hasta las 16 horas. Los centros de trabajo rara vez reúnen las mínimas condiciones de seguridad y salud laboral. Las organizaciones denuncian un hostigamiento sistemático a los sindicatos para impedir la movilización laboral y la exigencia de mejores condiciones.
En Bangladesh, registrar un sindicato era harto difícil. Después de la tragedia del Rana Plaza, el Gobierno cambió la legislación para facilitar su legalización, pero la represión persiste.

lunes, 9 de marzo de 2015

PRENSA. "Traficadas. el negocio de la trata de mujeres en México"

   En "El País":

Traficadas. El negocio de la trata de mujeres en México

México es el país americano con más mujeres desaparecidas que son convertidas en esclavas sexuales. El tráfico de mujeres es un negocio en alza


Barrio de la Merced, uno de los tradicionales de prostitución de México D.F. donde trabajan unas 1500 mujeres. / NURIA LÓPEZ TORRES

Diana Angélica era una niña alegre y optimista. De cuerpo menudo, ojos grandes almendrados, y cara angelical. El 7 de septiembre de 2013 su madre se despidió de ella como cada mañana cuando se iba al colegio… Y nunca más la volvió a ver.
Historias como esta engrosan cada día la enorme lista de niñas y mujeres desaparecidas en todo México. Un drama silenciado que desgarra a la sociedad del país. Estas desapariciones forman parte de un entramado de tráfico de personas con fines de explotación sexual. Los feminicidios de Ciudad Juárez son solamente una parte de este gravísimo problema que golpea profundamente a millares de familias.
Según el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, han desaparecido en sólo nueve estados del país 9.200 mujeres y niñas. Entre junio de 2011 y junio de 2012 sólo en el estado de México fueron 955, de las que el 60% eran menores de 17 años. María de la Luz Estrada Mendoza, presidenta de esta organización, puntualiza, sin embargo, que no existe una cifra oficial fiable de desaparecidas, porque los gobiernos, dice, maquillan los datos. El estado de Veracruz reconoció de forma extraoficial que en su territorio hay 6.000 desaparecidas. El resto de estados, sin embargo, se niegan a dar información al respecto y los pocos números que aportan a las estadísticas de las entidades son ridículos, muy inferiores a las que estas mismas manejan. Es este un problema invisibilizado social y políticamente.
En los últimos años, el tráfico de mujeres con fines de explotación sexual ha pasado a ser el segundo negocio más lucrativo en México, después de las drogas. Así lo indica un informe sobre las condiciones de vulnerabilidad que propician la trata de personas en México, elaborado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social. Pero lo que más preocupa a los autores es que algunos militares han entrado a formar parte de la red de secuestros y explotación sexual, así como los narcotraficantes, que ven en este rentable negocio una forma de diversificar sus ingresos. Al sur del país, en el estado de Oaxaca, la persona que controla el negocio de la trata y la explotación sexual es un “militar de alta graduación”, asegura Elvira Madrid, presidenta de la Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez, A.C, una ONG que trabaja en favor de los derechos de las prostitutas y en contra del tráfico de mujeres.

Levantones sexuales

Existen diferentes formas de captar a las mujeres y niñas. Una de ellas es la conocida como levantón. El crimen organizado tiene a hombres que controlan determinadas zonas o barrios, se fijan en una posible víctima —casi siempre muy jóvenes y de complexión delgada—, la vigilan unos días para conocer su rutina y, cuando pueden, la suben de forma violenta a una camioneta. Y desaparece. A veces, no hay ni vigilancia previa. Simplemente ven una muchacha que les gusta, paran el vehículo y la suben en el acto.
Otro de los sistemas es a través de falsos anuncios de empleo. “Mi hija Fabiola vio un anuncio enganchado a una farola en el que se buscaba a una mujer para cuidar a una persona mayor. Llamó por teléfono y la citaron al día siguiente a las diez de la mañana, en el mismo lugar donde lo había encontrado. Ella me pidió que la acompañara y así lo hice, pero no se presentó nadie. Fabiola volvió a llamar y le dijeron que había surgido un problema con la persona que tenía que ir y la volvieron a citar al día siguiente. En esta ocasión, no la pude acompañar porque tenía que ir al médico…y ya nunca más volvió”, relata Rosa María, madre de una víctima. Fue el 10 de enero de 2012.

Impunidad e indefensión

Es sabido por todas las organizaciones y activistas que trabajan en contra del tráfico de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, que algunos miembros de la policía municipal de Ecatepec —donde desaparecen gran cantidad de mujeres— controlan este negocio. Son las prostitutas que ejercen de forma libre las que denuncian extorsiones de los agentes que quieren deshacerse de ellas porque son testigos incómodos de sus turbios negocios. Así lo cuenta Elvira Madrid, directora de la Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez A.C.
Según su relato, cada noche, la policía lleva en sus coches a niñas a los diferentes puntos de prostitución de este municipio. Ellas deben conducir a los clientes a un lugar acordado con los policías, para que estos puedan extorsionarles por estar con una menor de edad.
Rosa María Reyes, madre de la desaparecida Fabiola, tiene muy claro por qué no se resuelve el caso de su hija: “Es por la incompetencia de la policía que hasta ahorita no ha hecho nada. Se le han entregado infinidad de pruebas para que actúen y no han hecho nada. Incluso han llegado al sarcasmo. A veces les he dicho pues que me maten ya para que me quiten este dolor”.
Muchas de las familias de las desaparecidas argumentan las mismas carencias en las actuaciones policiales y órganos encargados de las investigaciones. Coinciden en señalar que se encuentran con unos niveles altísimos de ineptitud. Las sensaciones de impotencia y desesperación son compartidas. En la mayoría de los procesos, las familias van por delante en las investigaciones y aportan pistas que, en muchos casos, son ignoradas. En el peor de los casos, incluso reciben amenazas para que cejen en sus indagaciones, como les ha pasado a algunas madres.
María Soledad vive bajo amenaza de muerte porque salvó a su hija de 14 años de las redes de la explotación sexual. Durante seis meses trabajó como prostituta para llegar hasta ella y al hombre que la retenía, conocido como el Bombacho. Esta mujer pequeña, de expresión dura y con un valor infinito, cuenta con serenidad su historia. “Mi orgullo es que se la quité con vida, porque él nunca las deja escapar con vida. Ahora, mi cabeza tiene precio y yo sigo esperando a ver qué me va a hacer. Por lo que yo le hago penalmente responsable de lo que me pase… Ahorita él está en la cárcel por cortesía mía… pero saldrá en tres años. Leestán abriendo otros procesos y espero que no salga nunca porque sus crímenes son muy grandes”, zanja.
La impunidad, sin embargo, viene cimentada por décadas de crímenes y delitos sin resolver en México. Ésta dinámica es la generadora de sociedades endémicamente enfermas, que afecta a los cimientos y pilares de la democracia, generando una sociedad incapaz de defender los derechos básicos de sus ciudadanos. La trata de seres humanos con fines de explotación sexual es una de las mayores violaciones de los Derechos Humanos, una forma de esclavitud moderna, y una de las caras más amargas de la violencia de género.
Fabiola es del municipio de Ecatepec, uno de los lugares de donde más mujeres desaparecen de todo el Estado de México, como coinciden en afirmar la Asociación Mexicana de Niños Robados y Desparecidos A.C., la Coalición Contra El Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y El Caribe, y la Brigada Callejera de Ayuda a la mujer Elisa Martínez A.C. Estas organizaciones que trabajan contra el tráfico de personas y la explotación sexual tienen claras evidencias de que algunos policías locales del municipio participan en estas redes. La familia de Fabiola sabe con certeza, por diferentes pistas y testigos, que ella está siendo explotada como esclava sexual. Sin embargo, la negligencia, desidia y en algunos casos la connivencia de la policía, hace que el caso de la joven se encuentre en una vía muerta.
“Vivos se los llevaron y vivos los queremos”, gritaba Rosa María durante la manifestación que tuvo lugar en México DF el día de la madre, organizada por las diferentes asociaciones de familiares de desaparecidos, y que convocó a personas llegadas desde todos los estados del país. A su lado estaba Tadeo, hijo de Fabiola de siete años de edad, quien, con un gran cartel de su madre colgado en el pecho, repartía incansablemente folletos en los que se ofrecía una recompensa de 300.000 pesos (unos 17.500 euros), a la persona que aportara información útil para encontrarla. Su expresión de esperanza mientras corría como un loco de un lado a otro, dando impresos a todo el mundo, no dejaba indiferente a los asistentes.
Semanas más tarde, en casa de su abuela, preguntado por qué diría a las personas que tienen retenida a su mamá, el pequeño respondió así: “Me llamo Tadeo. A las personas que se la llevaron, devuélvanmelas. Porque a mí me hace más falta que a ustedes, así que devuélvanmelas. Es lo que yo tengo dentro de mi corazón, que nada más que tengo a mi papá. Que cuando veo a todas las familias juntas, me pongo triste porque mi familia todavía no está junta. Y decirles que si me pueden dar su dirección para que vaya a por ella”.
El tercer sistema de captación de mujeres es más sofisticado y retorcido. Es el de los llamados padrotes, hombres que se dedican a enamorar a las menores de edad, hasta que consiguen alejarlas de sus familias —tienen estipulado un tiempo de tres meses de media para conseguirlo—, para posteriormente llevárselas a otro estado. Es allí cuando su novio cambia radicalmente y le muestra la cruda realidad. Inmediatamente, la pone a trabajar. Algunos incluso las dejan embarazadas y, cuando nace el niño, se lo quitan para chantajearlas con la vida de la criatura. Para los padrotes las mujeres son objetos de su propiedad que deben proporcionarles beneficios. Así lo ha corroborado Elvira Madrid, socióloga con 27 años de experiencia en el trabajo de campo con víctimas. Muchos de estos hombres no consideran que esto sea un delito, sino simplemente una forma de ganarse la vida. La cultura machista tiene aquí su máximo exponente como se desprende de los testimonios de las mujeres explotadas entrevistadas.

Víctimas de explotación sexual

Alejandra fue vendida con 10 años a la dueña de uno de los muchos tables dance (locales de baile erótico) que existen en México. Ella fue a parar a la ciudad de Toluca, Estado de México. Sus tías, que se dedicaban al tráfico de drogas y otras actividades ilegales, llegaron un buen día y le dijeron: "Tú ya estás buena para trabajar". A su madre le aseguraron que la llevaban a trabajar a una fábrica. Agobiada por las deudas, no dio crédito a las quejas de su hija pensando que eran excusas para no ir a trabajar.
“Trabajaba de lunes a domingo, de nueve de la noche a siete de la mañana, todos los días, todos los días, todos los días…”, relata, ahora ya liberada, Alejandra. Durante dos años la obligaron a bailar y prostituirse. Hasta que fue violada por un tío abuelo y se quedó embarazada. Su madre la forzó a tener a la criatura y, después de dar a luz, la niña huyó y nunca más volvería a ver al bebé. Con 12 años llegó a Michoacán, donde conoció a un padrote que la enamoró y la dejó embarazada. Tuvo un niño que el padre le arrebató para chantajearla (y al que nunca pudo criar). Tiempo después tendría una niña.
Cuando su hija tenía un año, Alejandra intentó escapar, pero su explotador la encontró y la amenazó a punta de pistola con matar a la niña. Durante 18 años trabajó para el padre de sus hijos y la familia de este como una esclava sexual. Finalmente, reunió las fuerzas necesarias para huir con su hija, aunque lamentablemente tuvo que renunciar a su otro hijo. Alejandra continua ejerciendo la prostitución, ahora de forma libre, en el barrio de la Merced de México DF, el barrio tradicional de prostitución de la ciudad. Como ella, allí trabajan unas 1.500 prostitutas en la calle, pero la cantidad podría ser mayor porque no están contabilizadas las que están en locales internos, subrayan desde la ONG Brigada Callejera de Ayuda a la Mujer Elisa Martínez, A.C.
El caso de Rebeca no es muy distinto. Ella fue explotada con 11 años por su padre y tres socios de este que tenían una red de tráfico de mujeres en Estados Unidos (Miami y Tampa, Florida). Su abuela la envió con su progenitor para que escapara de los abusos de los que era víctima por parte de su padrastro en México. Pero no sabía que la estaba enviando al infierno. Con 17 años consiguió escapar y regresar a su país. Llegó a la capital y, desesperada por encontrar un trabajo, pensó que la fortuna por fin se había acordado de ella, al encontrar un anunció en la estación de autobuses, en el que solicitaban chicas jóvenes como asistentes domésticas.
Rebeca acudió a la cita con el empleador. Se encontró montada en una camioneta con otras 17 chicas, pero nunca sospechó que su destino final sería un edificio en el barrio de prostitución de la Merced, ni que durante tres años y medio estaría encerrada sin ver la luz del día, siendo explotada sexualmente otra vez. “Me tocó ver cómo mataban a golpes a una muchacha porque no dio todo el dinero que había ganado un día. Me tocó ver que a otra la asesinaron porque no quiso salir a trabajar a la calle, a esa sí a sangre fría. La mataron”, recuerda. “Si trabajabas más, te tocaban dos comidas; si no, no comías… Si no sacabas suficiente [dinero] a veces te dejaban con la misma vestimenta y no te bañaban hasta que volvías a trabajar bien; si estabas con la regla, te ponían un tapón y así tenías que seguir trabajando. Si un cliente se quejaba de que no te habías dejado hacer algo, entraba la mujer o el hombre encargados y te daban de golpes”, continúa ahondando en su memoria.
Rebeca fue rescatada por un policía federal que durante tres meses estuvo investigando qué pasaba en aquel hotel. Cada ocho días, la visitaba haciéndose pasar por cliente fijo. Ella le facilitó toda la información que pudo. El federal acogió a Rebeca y su compañera de cuarto en su casa los primeros días, hasta que ellas hicieran sus declaraciones y reconocimiento de los detenidos. Su esposa les facilitó comida y ropa. Pero el segundo día, a las siete de la tarde, llamaron a la casa del agente para notificarle a su mujer que él había sido asesinado. Rebeca rememora aquel trágico momento que presenció.
Rebeca sigue ejerciendo la prostitución tras ser liberada Tiene a su cargo a su madre y dos sobrinos pequeños, que abandonó uno de sus hermanos tras quedarse viudo. Rebeca es una luchadora nata: tiene muchas ganas de dejar esta vida y, gracias a Brigada Callejera de Ayuda a la Mujer Elisa Martínez, y muy especialmente a Elvira Madrid, está estudiando para enfermera. Es uno de sus sueños.
Mientras contaba su truculenta historia, su rostro redondo esbozaba en todo momento, una hermosa sonrisa de serenidad. Relataba su historia como si fuera la de otra persona. Se esforzaba por mostrar fortaleza, sus ojos negros se llenan de lágrimas y se le quiebra la voz al decir: “Es difícil cuando ves que pudiste tener otro tipo de familia y no es así. Pero aprendes que cuando estás más abajo es cuando te debes de sentir más arriba. Cuanto más te pisoteen, más debes de salir adelante. Y si sigo aquí es porque tengo algo que hacer y tengo que superarme”.

miércoles, 30 de junio de 2010

PRENSA. 30 junio 2010

En "El País":

1. El pisito. Columna de Elvira Lindo.

2. Sin miel en los labios. Columna de Manuel Rodríguez Rivero.

3. Europa tiene a 140.000 mujeres esclavizadas en la prostitución. Por María R. Sahuquillo. La ONU cree que una de cada siete meretrices es víctima de redes de trata - La mayoría procede de los Balcanes y sufre la violencia de pequeñas bandas.

4. ¿Prohibido permitir? Artículo de Fernando Savater.

lunes, 14 de junio de 2010

PRENSA. Reportaje: "Víctimas del oro rojo", por Jerónimo Andrey y Lidia Jiménez

Temporeros se dirigen al trabajo cerca del Rocío (Huelva).- JAVIER BARBANCHO ("El País")


En Domingo, suplemento de "El País":
Víctimas del oro rojo


Temporeras extranjeras denuncian abusos de sus patronos en la recogida de fresa en Huelva - La explotación sexual en el campo es un secreto a voces, pero nunca hasta ahora han prosperado acusaciones contra los responsables de una actividad competitiva en Europa

JERÓNIMO ANDREU Y LIDIA JIMÉNEZ 13/06/2010

Tienes que ser buena".
Los patronos se deslizaban por la noche en los barracones de las trabajadoras marroquíes. Las casas, prefabricados llenos de literas, quedan en medio del campo, perdidas entre los invernaderos de fresas, a kilómetros del pueblo más cercano.
Levantaban las sábanas y contemplaban el cuerpo de las mujeres desnudas sobre la cama. Luego pasaban al baño. Si alguna se estaba duchando, la obligaban a continuar delante de ellos. Y después:
-O te dejas, o te quedas sin trabajo.
Dos denuncias de abusos sexuales contra cinco patronos españoles presentadas por ocho mujeres marroquíes de entre 18 y 30 años siguen su curso en juzgados de Huelva. Hasta ahora, las trabajadoras de la fresa (mayoritariamente marroquíes, rumanas y polacas) que cada año recogen 250.000 toneladas de frutos nunca habían levantado la voz contra empresarios y encargados. Contra otros extranjeros responsables de agresiones y violaciones, sí -en los andenes de las carreteras, en los campos de noche, a las puertas de las discotecas-, pero las acusaciones no tocaban a los jefes y, en los contados casos en que lo hacían, no llegaban a juicio. Todo a pesar de que hace 20 años que en Huelva se habla de visitas nocturnas a la caseta de las mujeres.
-O eres buena conmigo, o no vuelves el año que viene.
Eso es lo que presuntamente los acusados, de Palos de la Frontera y Moguer, susurraban al oído de sus víctimas. Mujeres que soportaban el acoso a cambio de no ser despedidas. El fiscal de extranjería de la Audiencia Provincial de Huelva, Miguel Ángel Arias, ha reconocido la existencia de ambos procesos.
El primero nace de la denuncia que cuatro chicas interpusieron en abril de 2009 contra el propietario de la finca en la que trabajaban, su hijo y un encargado, todos entre 30 y 55 años. Les acusan de coacción, amenazas y acoso sexual continuado. Las humillaciones se trasladaban al campo. Si no se portaban como ellos querían, les prohibían ir al baño y beber agua a 40 grados bajo el sol. "Hazme caso o te cuento menos cajas", recuerda una de las mujeres que le decía riendo el encargado. El regreso de la trabajadora al año siguiente depende siempre de los kilos recogidos.
Las víctimas permanecieron calladas durante tres meses. Fue un testigo, un trabajador rumano, quien se personó ante la Guardia Civil de Moguer. Los agentes se encontraron en la finca con un amplio relato de horrores. El juzgado de la localidad entendió que existían suficientes indicios y envió el caso a la Audiencia Provincial de Huelva, en donde se espera el juicio para el otoño.
El segundo proceso está en fase de investigación. A finales de la campaña pasada, en junio, otras cuatro marroquíes de una finca de Palos de la Frontera denunciaron acoso sexual directo bajo amenaza. Los argumentos de los agresores eran los mismos: tenían que ser "buenas". Presuntamente se consumaron actos sexuales en numerosas ocasiones. A este cuadro habrá que añadirle un delito de prostitución coactiva si llega a probarse que el jefe recibió dinero de amigos a cambio de franquearles el acceso a las chicas.
Que tras una denuncia contra los patronos se llegue a juicio es tan infrecuente que la Guardia Civil decidió grabar todos los testimonios para que no se frene el proceso si las mujeres desaparecen. Fuentes judiciales apuntan la extrema complejidad del asunto: "En muchos casos hablamos de consentimiento viciado. Los empresarios no tienen ni que forzarlas. La situación de desprotección absoluta predispone todo. No hay uso de fuerza, no les ponen un cuchillo al cuello".
El presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Fresa de Huelva (Freshuelva), Alberto Garrocho, no ha oído hablar de las denuncias, y recuerda que estos casos son delicados porque pueden esconder venganzas o chantajes. Pero para eso haría falta denunciar, y eso no es lo más común: "Yo sólo recuerdo un caso en el que se hayan visto envueltos mis asociados. Además, se desechó en seguida su culpabilidad", cuenta.
Resulta difícil encontrar en Huelva a alguien que acepte hablar mal de la fresa a cara descubierta. El fruto se conoce como el "oro rojo" y factura anualmente 320 millones de euros. Guardia Civil, jueces, políticos, empresarios, periodistas... Todo el mundo ha oído algo sobre abusos, pero no es un tema de conversación agradable: la fresa es el sustento de media provincia. Hace dos semanas, una campaña institucional intentaba relanzar su proyección internacional después de que una serie de documentales en Francia y Alemania hayan atacado las condiciones de trabajo y el desgaste medioambiental que supone el cultivo. Probablemente la indignación europea no sea completamente altruista: la presión de Huelva, que exporta el 80% de su producción, está siendo atroz para los freseros de Europa central, que han encontrado en la buena voluntad de ecologistas y activistas un asidero para relanzar su producto contra la "perversa" agricultura española.
La cosecha de este año, a punto de finalizar, ha empleado a unas 65.000 personas, bastantes menos que otros años debido a la crisis económica y a las pérdidas provocadas por el temporal del invierno. El cupo mayor lo componen 50.000 trabajadoras locales, es decir, extranjeras con residencia en España, europeas (rumanas y polacas) y un mínimo de españolas. La situación más dura corresponde a las marroquíes contratadas en origen, que deben abandonar sus países durante cinco meses. Este año han sido unas 4.500, un contingente muy inferior a los 35.000 extranjeros que acudieron a Huelva en 2005, cuando los nacionales cambiaron el campo por El Dorado del ladrillo. Los empresarios prefieren mujeres por una retahíla infinita de argumentos (mansedumbre, resistencia al dolor después de horas agachadas...), pero sobre todo porque conservan lazos familiares que les invitan a regresar a sus países. Tener niños suma puntos a la hora de lograr un contrato.
Pese a las suspicacias que pueda suscitar la cruzada europea, la realidad de la fresa es indiscutiblemente dura. Desde que el reportaje La rançon de la fraise (El precio a pagar por la fresa) de 'France5' señaló los invernaderos onubenses, Europa los observa con lupa. Una delegación de eurodiputados los visitó hace casi un mes para elaborar un informe. "No me quedan ganas de comer fresas", anunció la eurodiputada de los 'Verdes' Hélène Flautre al fin de la inspección. La francesa calificó la situación de "trágica". Protestó por la ausencia de agua potable, el hacinamiento y la "complicada" situación de las mujeres, "muy vulnerables y absolutamente dependientes de su empleador". Lejos de los gritos de indignación de Bruselas, en su despacho un abogado de oficio de Moguer pasa silenciosamente las páginas de una agenda: dos o tres casos de violencia de género por semana, alguna rueda de reconocimiento por violación... Un paseo por varios bufetes del pueblo deja un muestrario de historias terribles. "Tres marroquíes a una polaca", rememora un letrado: "Lo más frío que he visto. Uno de los acusados afirmó que ella le pidió que lo hiciera. Claro: dos ya la habían violado y ella quería terminar".
Todos los abogados coinciden en que les llegan muy pocos abusos por parte de patronos. Aun así, son capaces de enumerar varios. Por ejemplo, el de una chica que presentó una denuncia jurídicamente redonda después de que su jefe la subiera a un coche y la violase. Recordaba el modelo del vehículo, la matrícula, habían quedado huellas de los zapatos de él en el barro... Pero a última hora la mujer retiró la denuncia y desapareció. "Le pagó", dice el abogado. Hay más historias: "Cuatro polacas; una de ellas denunció porque un pariente suyo conocido en el pueblo tomó la iniciativa. Un chico de la finca iba allí con otros tres amigos y se aprovechaban de ellas".
El riesgo total en el que viven las braceras queda confirmado por una visita al cuartel de la Guardia Civil de Mazagón. Un agente relata llamadas de mujeres acorraladas en sus barracones por borrachos que intentan entrar.
Mujeres acosadas. Para verlo basta con pasear por la tarde por la carretera de Moguer a Palos. En los lindes no hay pinos ni vegetación, sólo el plástico de los invernaderos, un océano y, más allá, el skyline humeante del polo químico. Por el arcén camina una procesión de trabajadoras tras hacer la compra en el pueblo más cercano. Algunas, cubiertas con pañuelos; otras, las europeas del Este, a menudo escotadas y con grandes aros. Dos hombres marroquíes se acercan a un grupo de chicas cargadas de bolsas. Les dicen algo; las mujeres se alejan con cara de asco. Unos metros más allá les esperan tres subsaharianos desocupados, habitantes de los poblados chabolistas que abundan en la zona: las devoran con los ojos.
El sexo y la dominación son componentes de la crónica privada del campo onubense. Las mujeres trabajan con camisetas anudadas por encima del ombligo. No quieren gustar a nadie, explican en voz baja; simplemente, no soportan el calor. A la hora de recoger la mercancía, camioneros y capataces se pasean entre ellas. Se detienen y lanzan algún piropo no demasiado elegante. Las muestras de hombría se aplauden. "Ser guapa no siempre es bueno", sentencia el dueño de un cibercafé de Mazagón al que las chicas acuden para llamar a casa. Allí dice que le cuentan todo tipo de violaciones, agresiones, maltratos, abusos de poder... pero, a la hora de la verdad, ninguna quiere oficializarlo.
Acosadas, abusadas y también moneda de cambio. En la finca 'El Morcillo' se destapó en 2008 una trama de corrupción que desembocó en la imputación de cuatro técnicos de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Los funcionarios hacían la vista gorda a la hora de denunciar la destrucción de monte público para convertirlo en terreno agrícola. En la investigación aparecieron fotos de chicas abrazadas a los guardias, y en las casas forestales, preservativos.
Una de las naves en terreno ilegal estaba destinada a fiestas con las inmigrantes. La sala-discoteca se iluminada con luces tenues y tenía una barra para servir bebidas. El trasiego de coches era constante, tanto que la policía llegó a sospechar que existiera una red de prostitución. Las chicas declararon que eran "novias" de los imputados. El juicio se celebrará en los próximos meses y el fiscal solicita 20 años de prisión por cohecho, negociaciones prohibidas y omisión del deber de denunciar delitos. "Esos cargos están muy claros, pero en lo sexual no se puede demostrar nada más allá de que existía un trato de favor hacia las chicas que los guardias identificaron como sus novias", apunta una fuente de la investigación. Entre los beneficios, las mujeres trabajaban menos horas y contaban con habitaciones individuales.
El de 'El Morcillo' puede parecer un caso en el que se difumina la relación explotador-explotado. Las braceras proceden en muchos casos de realidades sociales duras. En España recolectan fresas durante seis horas y media diarias y, en ocasiones, después trabajan por la noche en los almacenes. La recompensa por jornada es de unos 36 euros, como marca el convenio del campo más bajo de Andalucía (junto al de Almería, reina de la fórmula "invernaderos e inmigrantes"). Caer en los juegos de seducción de los patronos puede resultar rentable, repiten muchas de las fuentes consultadas.
Pero no hay que perder de vista que hay ocasiones en las que no queda opción: aceptar los envites del patrón puede ser la única alternativa, más aún cuando se han detectado casos de mujeres que pagan altas cifras en sus países para conseguir un contrato. Con deudas, hijos, etc. es difícil negarse a nada, ni resistir amenazas.
El silencio es una consecuencia lógica. Ante los abusos sexuales algunas mujeres no sólo temen perder el trabajo, también quedar señaladas, convertidas a ojos de los demás en fresas podridas. "Si se entera su familia, es un problema", explica el secretario general del Sindicato de Obreros del Campo, Diego Cañamero. "No tienen una mentalidad reivindicativa ni feminista. Temen que las culpen a ellas".
Plantarse nunca es fácil. Shadia, de 25 años, lo hizo. Como muchas marroquíes, llegó a Huelva dejando en su país a un niño de pocos meses y empezó a trabajar en las fincas. Pero ante la presión de su jefe -un empresario español- para que mantuviera relaciones con él, se despidió a las seis semanas. "Le gustaban las chicas que venían de Marruecos", cuenta. "Cuando una no quería estar con él, la mandaba de vuelta a casa. Muchas decían que sí, pero yo no quería eso, así que me fui a Almería. Desde entonces he tenido muchos problemas por los papeles, pero lo prefiero".
En los invernaderos se suda y se sufre, pero afuera hace frío. Así lo relata Milouda. Añora con todas sus fuerzas los años en los que trabajaba en la fresa. Quiso quedarse en España, se convirtió en una ilegal y ahora en ninguna finca quieren contratarla. Vive de la prostitución, y habla de clientes viejos que le hacen cosas que no quiere. Ese parece ser el destino de parte de las mujeres que pasan por la fresa: terminar haciendo cosas que no querían. El presidente de Freshuelva insiste en que no puede demonizarse a la ligera un negocio del que viven miles de familias, pero es innegable que los invernaderos y barracones mueven mucho dinero, tanto como para crear una euforia similar al sentimiento de impunidad. Un caldo de cultivo ideal para el abuso de poder.

domingo, 13 de junio de 2010

PRENSA (2). 13 junio 2010

En suplementos de "El País":

1. Retrato de un país en crisis. Reportaje. Tras recorrer España en las últimas semanas, el periodista estadounidense Phil Bennett ofrece su retrato de la crisis. El relato incluye entrevistas a Salgado, Rajoy y Rato, pero también a empresarios, trabajadores y parados. Esta es la visión de España del ex director adjunto del 'The Washington Post'. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

2. Víctimas del oro rojo. Reportaje de Jerónimo Andreu y Lidia Jiménez. Temporeras extranjeras denuncian abusos de sus patronos en la recogida de fresa en Huelva - La explotación sexual en el campo es un secreto a voces, pero nunca hasta ahora han prosperado acusaciones contra los responsables de una actividad competitiva en Europa.

3. "Estuve apartado y fuera de mí". Reportaje. Por Juan José Mateo. Nadal, campeón en Roland Garros tras lesionarse ambas rodillas, reflexiona sobre su capacidad de superación.

4. Nosotros y los matones. Por javier Cercas.

5. Un tiburón de los de antes. Reportaje. Por Iain Pears. En su libro ‘La caída de John Stone’, Iain Pears retrata a un despiadado financiero, traficante de armas entre los siglos XIX y XX. Una crítica al capitalismo salvaje no exenta, claro, de actualidad. El personaje se inspira en el misterioso magnate de la época Basil Zaharoff, cuyo perfil traza aquí el autor para ‘El País Semanal’.

6. Esos sabrosos roedores. Reportaje de Pablo de Llano. Miguel Delibes contó cómo los campesinos comían ratas en la pobre Castilla del franquismo. El mundo de sus novelas casi ha desaparecido. Pero los castellanos viejos aún paladean de memoria el sabor de aquellos animales.

7. Poetas de aquí y ahora. Reportaje de Jesús Ruiz Mantilla. La poesía tiene su tiempo. El de la crisis es creativo. Una brillante generación de jóvenes poetas ha tomado el relevo de la palabra. Son curiosos, ambiciosos y eclécticos. Esta es la gran primera hornada del siglo XXI en España.

8. Supervivientes españolas en el infierno nazi. Reportaje de Montserrat Llor. Ravensbrück: el puente de los cuervos. Siniestro nombre para el campo de concentración alemán donde estuvieron presas unas 132.000 mujeres de 40 países. Entre ellas, 400 españolas, de las que ya casi no quedan supervivientes. Cuando se cumplen 65 años de la liberación del horror, hemos hablado con tres de ellas.

9. Cuento de la poderosa con bombas. Artículo del escritor Javier Marías.

10.  La tenacidad del pensamiento mágico. Artículo de la escritora Rosa Montero.

domingo, 30 de mayo de 2010

PRENSA (2). 30 mayo 2010

En suplementos de "El País":

1. Cuando el mundo es un prostíbulo. Reportaje de Lola Galán. Fruto de una investigación, un ex empleado de un banco denuncia el negocio planetario del tráfico sexual y la vida atroz del millón largo de mujeres esclavizadas para ejercer la prostitución.

2. El último fantasma de Marienbad. Artículo del filósofo Bernard-Henri Lévy. La memoria de Volker Schlöndorf y un concienzudo trabajo de restauración han recuperado el proceso de filmación de 'El año pasado en Marienbad', película de culto del director de cine francés Alain Resnais. Traducción: José Luis Sánchez-Silva.

3. La felicidad del perdedor. Columna de Elvira Lindo.

4. Nada como un cúter. Por Maruja Torres.

5. La mirada de acero de la Legión Cóndor. Reportaje de Jacinto Antón. El álbum fotográfico inédito de un miembro anónimo de la célebre unidad muestra qué fría e inhumana era la visión de los voluntarios alemanes que participaron en la guerra civil española.

6. ¿Por qué somos tan ilógicos? Reportaje de psicología, por Jenny Moix. Nos creemos muy racionales, pero la mente nos tiende trampas a cada paso. Cuidado con hacer afirmaciones tajantes, porque a menudo sacamos deducciones extrañas.

7. Cerebros ... y cerebras. Reportaje de Luis M. Ariza. En los asuntos del cerebro (y del género) hay que huir de las simplificaciones. Lo dicen los expertos. Y las expertas. El terreno resulta especialmente pantanoso. Pero la psiquiatra estadounidense Louann Brizendine, famosa por su polémico libro ‘El cerebro femenino’, vuelve a provocar chispas con ‘El cerebro masculino’. ¿Realmente hay diferencias? Escuchamos su opinión y la de otros investigadores de ‘cabecera’. ¿Es verdad que ellos salieron a cazar porque tenían mejor orientación espacial y ellas se quedaron a cuidar la prole por su mayor capacidad previsora y emocional? ¿Influye que el de ellas pese cien gramos menos (de media)? ¿O lo que es determinante es la presión social? A fin de cuentas, es lo mismo que preguntarse si son diferentes mujeres y hombres.

8. Las cloacas del comercio sexual. Reportaje de Lydia Cacho. Cada año, 1,39 millones de personas, en su gran mayoría mujeres, son sometidas a la esclavitud sexual. La periodista y escritora mexicana Lydia Cacho ha dedicado cinco años a trazar el mapa de esta lacra contemporánea para su libro 'Esclavas del poder' (Debate). De los prostíbulos turcos a las ceremonias sexuales de los 'yakuzas' japoneses, pasando por los oscuros 'desfiles de modas' de Myanmar. En este personalísimo texto exclusivo para 'El País Semanal' relata algunas de las historias que vivió en su periplo.

9. La ciudad de las historias. Reportaje de Eduardo Lago. Manhattan, corazón de Nueva York, es capaz de reinventarse para no dejar de ser nunca un icono del ser humano: de su facultad para transformar el mundo, pero también de su soledad. Siempre a la vanguardia, pero con una extraña capacidad para mantener las esencias. El Museo Reina Sofía le dedica una de sus mejores exposiciones del año, con un inspirador viaje fotográfico en cuatro décadas.

10. Agapito. Por Rosa Montero.

11. La opinión del hijo del vecino. Por Javier Marías.

sábado, 20 de febrero de 2010

PRENSA. 20 febrero 2010

En "El País":

1. El 'sexy' del ama de casa. Columna de Vicente Verdú, sobre una campaña publicitaria y la utilización de la mujer.

2. A favor de la memoria histórica. Artículo del escritor Félix de Azúa.

3. Una última oportunidad para el Sáhara. Artículo de Yusuf Fernández, secretario de la Federación Musulmana de España (FEME); y de Yonaida Selam, presidenta de Intercultura.

4. Las ventanas del colegio. Columna de Luis García Montero.

jueves, 6 de agosto de 2009

PRENSA. LECTURA: "Socióloga de campo", de Luz Sánchez-Mellado

(En la foto, Luz Sánchez-Mellado)

Hoy, en "El País", la escritora y periodista Luz Sánchez-Mellado se transforma en una SOCIÓLOGA DE CAMPO:

Lo confieso, soy cotilla. Chafardera, chismosa, alcahueta, entrometida. No es que yo vaya por ahí todo el día buscando información, que también, para eso me pagan, es que me la encuentro, yo qué culpa tengo. Es un don. No me hace falta ni carrera ni master ni nada. Sólo estos oídos y estos ojitos que se va a tragar la tierra. Y un poquito de empatía y de sangre en las venas, que hay algunas tan divinas que parece que ni sudan ni orinan. Que ni sienten ni padecen. Mentira. Todas tenemos nuestro corazoncito y la que no, está muerta y enterrada. O debería estarlo.
La gente está deseando contarte su vida. Tú te pones a tiro y se te abre el prójimo en canal, palabra. Desde la peluquera de tu barrio hasta la vicepresidenta económica si se tercia. Todo consiste en tocar la tecla adecuada y con los años una va afinando. Lo malo es que a mí me pasa lo mismo. Si me das cuartelillo te lo suelto todo. Todo. Y luego tienes que vivir con eso. En el último cumpleaños de la niña invité a las mamás del colegio a un ponche en el jardín. Me confié y me perdí yo solita para los restos. Ahora los papás de las amigas de Rebeca me miran raro. Ésta es la multiorgásmica de las tetas operadas a la que le pone Rubalcaba, piensan, se lo leo en las pupilas. Sus señoras les han ido con el cuento, no me cabe la menor. No las culpo. Yo también lo haría. Y además, ¿qué pasa? Cada una tiene sus perversiones.
Te lo digo yo, que me dedico a esto. Aunque sea de chiripa. Fue al año de mudarnos al chalé. Estaba yo tan tranquila de señora de mi casa cuando se me presenta un vecino a ofrecerme un empleo. Resulta que el tipo es un cazatalentos y estaba buscando a una jefa de investigación de mercados para una multinacional de compresas. Llevaba ya cincuenta lumbreras entrevistadas cuando me vio en acción en una reunión de la comunidad y lo tuvo claro. Yo era su mujer. Desde entonces aquí me tienes, sonsacando a mis congéneres. Es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo. Gano un dineral y trabajo en lo mío. No tendré el título, pero para socióloga, servidora. Me río yo de los estudios del CIS. Para qué tanta macroestadística. La verdad está ahí fuera.
Precisamente ahora me voy a hacer un estudio de campo -quien dice campo, dice playa- a la parte norte de Menorca. Pijas catalanas flacas como estacas con sus maridos ideales y sus cachorros de diseño vestidos de impoluto lino blanco. De ésas que se preguntan a qué huelen las nubes. Un filón, o sea. De aquí me sale el informe definitivo. Yo me abro. Ya les cuento.

martes, 30 de junio de 2009

PRENSA. 30 junio 2009

En "El País":

1. Dieciséis. Columna de Rosa Montero sobre el aborto.

2. "Escribir que las cosas deben cambiar te hace ser un apestado". Entrevista a Roberto Saviano, por la aparición en Italia de su nuevo libro, La belleza y el infierno.

3. Conversación en Roma. El escritor Jorge Edwards nos cuenta cómo una conversación de hace más de 30 años, entre García Márquez y Enrique Berlinguer, puede tener una relación curiosa con los sucesos del Chile de estos días.

4. La cárcel andante no es un derecho. Reportaje. Francia debate prohibir el 'burka' como instrumento de sumisión de la mujer. El Estado no pretende regular la vestimenta, sino garantizar el laicismo. Suecia, Italia y Holanda ya lo han hecho.

lunes, 11 de mayo de 2009

PRENSA. 11 mayo 2009

En "El País".

1. La revolución sexual de los setenta, según Martin Amis. El escritor británico lee en el Hay de Granada el inicio de su próxima novela.

2. Intimidad de masa y regresión europea. El integrismo liberal enclaustró al individuo en el recinto de sus intereses propios, lo confinó en el universo de sus insignificancias, en el cálculo de tendero, de los logros y las pequeñeces de su estricta vida personal. Artículo de José Vidal-Beneyto.

3. Un legado literario lleno de vida. Reportaje. Pequeñas ciudades y pueblos andaluces reivindican a sus poetas más célebres.

4. Arte contra el fracaso escolar. Reportaje. Alumnos de tres centros que han realizado experiencias artísticas actuarán en el Festival de Almagro. Las disciplinas motivan y educan en el esfuerzo.

miércoles, 15 de abril de 2009

VICENTE MOLINA FOIX. Entrevista digital y cuento.

La novela El abrecartas le valió al alicantino Vicente Molina Foix hacerse con el Premio Nacional de Narrativa 2007. Ahora, el escritor publica Con tal de no morir, un libro de relatos breves que vuelven sobre algunas de las preocupaciones latentes en aquella aclamada novela. Molina Foix ha charlado con los lectores de "El País" acerca de su nuevo libro y sus obras anteriores.

Aquí podemos leer uno de sus relatos: Cuento en Bagdad, en el que se establece una similitud una situación de violencia de género y la invasión de Irak por EE.UU.
(Foto de Vicente Molina Foix. Gorka Lejarcegui es su autor).

martes, 24 de marzo de 2009

BIBLIOTECA. "Quemada viva", de Souad


Souad tenía 17 años cuando se enamoró y se quedó embarazada. En su país, el amor antes del matrimonio significa la muerte. Su familia decidió matarla y su cuñado fue el elegido para ejecutar la sentencia. Un día, mientras lavaba la ropa en el patio de su casa, vio aterrorizada cómo su cuñado se le acercaba, la rociaba con gasolina, encendía una cerilla y las llamas la envolvían. Souad se salvó de milagro, y decidió hablar sobre la barbarie de esta práctica. Lo hace arriesgando su propia vida, puesto que la afrenta al honor de su familia es un delito que no prescribe.

Quemada viva es el relato estremecedor de la primera víctima de un crimen de honor que se ha atrevido a romper el tabú del silencio.

Editado por Booket, está en la BIBLIOTECA.

viernes, 6 de marzo de 2009

PRENSA. 6 marzo 2009

En "El País":

1. Viena se rinde al 'efecto Rembrandt'. Reportaje. El Albertina sitúa al genio en el centro de su muestra sobre el siglo de oro.

2. "Es difícil leer a Proust o Hegel en libro electrónico". Entrevista a Antoine Compagnon, catedrático de Historia de la Literatura.

3. España es la puerta de Europa para los traficantes de mujeres. La ONU alerta de la débil respuesta mundial a las redes de explotación sexual. Ellas son mayoría entre los detenidos: de víctimas pasaron a 'comerciantes'.

4. La razón de la violencia. Artículo de Fernando Savater sobre las elecciones en Euskadi.

5. El ogro era romántico. Crítica de la película Gran Torino, de Clint Eastwood.

6. El abismo bajo la máscara. Crítica de la película Watchmen.