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jueves, 26 de mayo de 2016

PERIODISMO. "¿Crónicas para qué?". Leila Guerriero

   En "revistamercurio":


¿Crónicas para qué?

LEILA GUERRIERO  |  FIRMA INVITADA · MERCURIO 181 - MAYO 2016

© Óscar Astromujoff
© ÓSCAR ASTROMUJOFF
Yo me acuerdo. Me acuerdo de cómo era antes. Me acuerdo de cuando todos los libros de Ryszard Kapu´sci´nski o los primeros de Martín Caparrós (¡Dios mío!, Larga distancia) eran inconseguibles y los teníamos que leer en fotocopias. Me acuerdo de cuando muy pocos sabían quiénes eran Gay Talese o Joan Didion. Me acuerdo de que nos llamábamos a nosotros mismos periodistas, no cronistas, y de que lo que hacíamos eran artículos, no crónicas. Me acuerdo de eso.
Ahora pasaron años y nos habituamos a decir crónica sí, crónica claro, cronistas cómo no, como si la crónica hubiera estado desde siempre entre nosotros, clara, prístina, indubitable. Para que se entienda, la crónica es un texto periodístico que, para ser contado, utiliza recursos estilísticos de la literatura de ficción, y hoy “Quiero escribir crónicas” es una frase que se multiplica como virus en escuelas de periodismo, universidades, seminarios de escritura, talleres.
Hace poco, el periodista venezolano Boris Muñoz decía: “Hay cierto hip en torno a la crónica. La onda es la crónica, la vía más expedita para los estudiantes de comunicación y periodismo de adquirir prestigio instantáneo, sin pasar por el vía crucis de una formación como reporteros. La otra cara de la moneda es que esta onda pasa más rápido que las estaciones y del súbito contingente de nuevos cronistas quedarán menos de los que se puede contar con los dedos de una mano. Para lograr una buena crónica hace falta no sólo talento y buena pluma, sino también capacidad de observación de la realidad y cierta disciplina de la mirada. Diría que también hace falta una buena dosis de un tipo de entusiasmo especial, porque se trata de un entusiasmo riguroso y crítico —a veces hasta escéptico— ante lo que se ve. Pero esa suma de elementos solo aparece de vez en cuando. En buena medida está —o tal vez estuvo— de moda ser cronista. Los cronistas deberían pedir que los libraran de la moda. Estar de moda o a la moda es la mejor garantía de pasar de moda”.
Tiempo atrás, el periodista peruano Daniel Titinger me decía, ironizando, que, en su país, muchos periodistas jóvenes quieren hacer crónica y suelen creer que eso consiste en conseguirse al tipo más loco de la ciudad y escribir sobre él de la forma más parecida a un poema posible.
La moda, si es que la hay, parece tener los límites incestuosos de la endogamia: aunque el género está, ahora, más difundido entre periodistas, es difícil que un abogado, un carnicero, un filósofo o un taxista entiendan en qué consiste el oficio de alguien que se declara, sin más, cronista. Sin ir muy lejos, el pasado mes de diciembre, en Buenos Aires, un novelista que presentaba un libro de no ficción que se anunciaba como tal desde la portada, desde la solapa, desde la contraportada y desde la colección de crónicas en la que había sido publicado, insistía en mentarle a la autora “tu novela” y se refería a “tus personajes” cuando hablaba de los sujetos reales que aparecían en el relato. Pero, sea como fuere, la crónica parece ser un género aspiracional: en la Argentina los periodistas que dictan talleres del género tienen listas de espera de decenas de personas y, para poner un ejemplo más oficial, para el último taller de Jon Lee Anderson en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano se anotaron ciento cinco personas, para un total de doce vacantes.
“Quiero escribir crónicas”, dicen, y eso está bien, pero lo que permanece ausente es la pregunta: “¿Para qué?”. Que no haya respuesta no sería grave (no por falta de respuesta la filosofía ha dejado de preguntarse acerca del sentido de la existencia) pero sí que pocos, o muy pocos, se lo pregunten: como si no hubiera necesidad.
La crónica es, desde siempre, una forma de mirar el mundo, un intento de entender algo complejo, una manera de decir “me parece” o “esto vi”. No es, no debería ser, el último modelo de ipod o el frozen yogurth o la cupcake del periodismo: esa cosa que queda bien, que se usa, de las que todos quieren tener una.

lunes, 9 de mayo de 2016

PERIODISMO. Sobre la crónica. Jorge Carrión

   En "revistamercurio.es":


El turno del relevo

JORGE CARRIÓN  |  MERCURIO 181 · TEMAS - MAYO 2016

A uno y otro lado del Atlántico, los jóvenes cronistas mantienen vivo ese lenguaje o ese género, esa pregunta o esa forma de enfrentarse tanto a la literatura como a los hechos
© Óscar Astromujoff
© ÓSCAR ASTROMUJOFF
En Mejor que ficción. Crónicas ejemplares, la antología que edité en Anagrama, me propuse cartografiar la literatura documental en nuestra lengua, a partir de veintiún cronistas significativos de este cambio de siglo. La idea era reunir a escritores vivos con una obra que los avalara y que estuvieran rabiosamente en activo. La idea era, también, representar las tendencias y las áreas culturales más relevantes de un fenómeno que tal vez comenzara con la publicación, en 1992, de Larga distancia, el libro de Martín Caparrós (pues la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano fue creada en 1995 y la revista Etiqueta negra, en 2002). Para ello reuní nombres indiscutibles, como los de Juan Villoro, Alberto Fuguet, Leila Guerriero, Alberto Salcedo Ramos, Edgardo Rodríguez Juliá, Pedro Lemebel o el mismo Caparrós, con otros tal vez menos evidentes, pero que también representan modos relevantes de ejercer la no ficción, como Guillem Martínez, María Moreno, Rodrigo Fresán, Jordi Costa, Jaime Bedoya o Gabriela Wiener. La autora de Nueve lunas representaba, junto con Juanita León, Cristian Alarcón y Maye Primera, la generación más joven, la nacida en los setenta. Ahora que han pasado cinco años desde que terminé ese proyecto, me pregunto qué otros nombres, nacidos en esa misma década o en la siguiente, incorporaría a la selección. Quiénes son los jóvenes autores documentales. Los que mantienen vivo ese lenguaje o ese género o esa pregunta o esa forma, en fin, de enfrentarse tanto a la literatura como a los hechos: el turno del relevo.
Para mi sorpresa, a menudo me encuentro con lectores latinoamericanos que creen que el fenómeno es exclusivamente americano, como si no existiera una tradición española con nombres propios como Josep Pla, Manuel Vázquez Montalbán, Juan Goytisolo o Marcos Ordóñez. Yo diría que lo que no existe aquí es la misma conciencia que en América Latina de la necesidad de defender el periodismo y de cultivarlo con la ambición de la literatura. Esa conciencia que sí potenciaron Rodolfo Walsh, Gabriel García Márquez o Tomás Eloy Martínez y que fue asumida por sus herederos. Pero la herencia también se puede rastrear en España. No es casual que Ander Izagirre (1976) se fije, al final de su Cansasuelos. Seis días a pie por los Apeninos (2015), en el peregrino Santiago, porque “en él reconocemos lo que nos ha traído hasta aquí: el gusto por las historias con rodeos, unos pies hinchados, brutos, felices”. Contador de historias nato, el año pasado recibió el Premio Europeo de Prensa por una crónica sobre crímenes militares en Colombia. También ha escrito sobre Pakistán, el Tour de Francia, Chernobil o su abuela: nada humano le es ajeno. Tanto Alba Muñoz (1985), que publicó en la antología de María Angulo Crónica y mirada (2014) un capítulo de su trabajo inédito sobre el tráfico de mujeres en Bosnia-Herzegovina, y que nos cuenta en la revista PlayGround sus viajes a Sri Lanka y otros destinos no menos exóticos, como el africanista Xavier Aldekoa (1981) o el mismo Izagirre pertenecen a esa nueva promoción de cronistas españoles que han hecho del viaje su ética y su poética. Son más herederos de cosmopolitas como Caparrós (o Pla) que de cronistas castizos como Francisco Umbral (referencia indudable de otros escritores de no ficción españoles nacidos en los setenta y los ochenta que también hay que tener en cuenta, como Manuel Jabois o Juan Soto Ivars), porque ya no tiene ningún sentido hablar de tradiciones exclusivamente nacionales.
La línea que dibuja con su vida y con su trabajo Álex Ayala Ugarte (1977) evidencia esa porosidad de fronteras. Nació en Vitoria, se formó en el País Vasco, pero ha crecido como profesional en Bolivia, hasta convertirse en uno de los jóvenes cronistas en español con más proyección. Los mercaderes del Che y La vida de las cosas (2015) antologan cuentos sin ficción que encuentran historias extraordinarias en las ciudades informes y las cordilleras del Cono Sur, como la del sastre de Evo Morales o la del turismo por los lugares en que pasó sus últimos momentos el Che Guevara, condenado a muerte sin saberlo. Como Carlos Manuel Álvarez (1989), que podría pasar a la historia como el primer cronista de la historia de Cuba —pues no se puede ejercer el periodismo sin libertad de expresión y él lo está haciendo en estos momentos de transición—, Ayala Ugarte se ha formado en los talleres de la FNPI (acudió a los de Jon Lee Anderson, o Francisco Goldman). Esa misma institución galardonó en la última edición de los Premios Gabriel García Márquez un trabajo del argentino Javier Sinay (1980), autor de dos libros de no ficción criminal, Sangre joven (2009) y Los crímenes de Moisés Ville (2013), que de hecho está vinculado con otro centro de operaciones de la última crónica latinoamericana, la Fundación Tomás Eloy Martínez de Buenos Aires.
A menudo me encuentro con lectores que creen que el fenómeno es exclusivamente americano, como si no existiera una tradición española con nombres propios como Pla, Vázquez Montalbán, Juan Goytisolo o Marcos OrdóñezSinay no es uno de los autores que antologó Maxi Tomas en La Argentina crónica (2008), donde sí aparecen otros nombres de referencia, también nacidos en los setenta, como Daniel Riera o Josefina Licitra, porque todos los mapas son variables, también los literarios. A esa nómina, discutible e incompleta como todas, se podría añadir a Luciana Mantero, autora de Margarita Barrientos. Una crónica sobre la pobreza, el poder y la solidaridad (2011), o a Leonardo Faccio, cuyo Messi (2011) ha sido traducido a dieciséis idiomas. De otro satélite de ese planeta y de esa misma generación, el escritor Daniel Alarcón, surgió Radio Ambulante, que ha llevado el reportaje narrativo a la forma del podcast. Una de las piezas del mosaico digital de medios que apuestan tanto por la crónica como por las nuevas firmas, junto a Negratinta, Altaïr Magazine, Revista Paco, Frontera D o Anfibia, entre otras revistas.
La crisis española ha provocado un cambio radical en los circuitos en que tradicionalmente se han movido los autores jóvenes en lengua española. Si durante décadas desde las capitales de América Latina, además de viajar por el propio continente, se dirigieron a París y, a partir de los años sesenta, a Madrid o a Barcelona, yo diría que en los últimos años Europa ha dejado de ser interesante como destino profesional, y que las metrópolis americanas, del norte y del sur, son las que centran las migraciones intelectuales. Muchas de ellas, a causa de los cambios políticos, que son económicos, que son los de la Historia. La historia ha hecho que el venezolano Albinson Linares (1981), autor de El último rostro de Chávez (2014), se haya mudado a Ciudad de México, donde trabaja en The New York Times. También ha obligado a Diego Osorno y a Marcela Turati —en el ámbito de la crónica periodística— o Carlos Velázquez —en el de la crónica autobiográfica, con El karma de vivir al norte (2013)— a contar la narcoviolencia (Juan Pablo Meneses reunió algunas de esas jóvenes voces mexicanas en Generación ¡Bang!, 2012). Igual que ha querido que jóvenes escritores españoles, como Ayala Ugarte, construyan su prestigio al otro lado del Atlántico (los ecos son más antiguos: nos llevan a la guerra civil). O que exista Dromómanos, un proyecto que surge del encuentro en Madrid entre la periodista mexicana Alejandra Sánchez y los periodistas españoles José Luis Pardo y Pablo Ferri, los tres nacidos en los 80.  Ese encuentro los condujo a un larguísimo viaje por el continente americano. De él resultaron Narcoamérica. De Los Andes a Manhattan, 55 mil kilómetros tras el rastro de la cocaína (2015) y un premio Ortega y Gasset de Periodismo. Ese proyecto transnacional y colectivo posiblemente sea el más elocuente de este comienzo de siglo, desde la perspectiva de quienes con sus crónicas construyen el turno del relevo.

martes, 3 de febrero de 2015

PRENSA. "El tatuador de pezones"

   En "elmundo.es":


El tatuador de pezones

  • Es el 'Da Vinci de los pezones'

  • Españolas operadas de cáncer de mama le reclaman para la campaña 'La guinda del pastel

  • Volará a España para enseñar su técnica de 'pintar' areolas 3D


Vídeo: ANA GONZÁLEZ RUEDA



Mientras Sweet home Alabama suena de fondo, el zumbido de las agujas de tatuar lle

ga alto y claro. También se escuchan risas femeninas en una de las salas, precedida por un mapa de EEUU y otro del mundo. A la tienda Little Vinnies Tattoos en Finksburg (Maryland) llegan mujeres de todos los continentes para hacerse untatuaje terapéutico de pezones o areolas; es el final de un viaje que comienza con el diagnóstico de cáncer de pecho o una mastectomía preventiva. Esta estación final -a las afueras de Baltimore- es un principio. Y por eso, hay risas. Pero también por el buen hacer del maestro Vinnie Myers, de 52 años, que se encarga de tatuar pezones en 3D y areolas a sus clientas desde hace 15 años. "Increíble. Es un artista. Llegaba bastante nerviosa y hemos estado hablando, riendo... Se ha pasado rápido gracias a Vinnie y su mujer Robin", dice una de las clientas tras tatuarse los dos pezones. La cita la cerró en mayo de 2014, después de someterse a una mastectomía preventiva, es decir, que a la mujer le amputaron los dos pechos sanos por el alto riesgo que tenía de sufrir un cáncer genético. Y los pezones, que contienen glándulas susceptibles de desarrollar la enfermedad, también se quedaron en el quirófano.
La dirección de la tienda de Vinnie Myers está anotada en mayúsculas en la agenda de la madrileña Cova Saras, de 33 años, productora de publicidad, quien ha superado un cáncer en el pecho derecho diagnosticado en 2013. "Al comenzar el proceso enseguida me hablaron de la reconstrucción del pezón. Yo respondí que eso era la guinda del pastel, que cuando llegara el momento miraría opciones. Cuando todo pasó supe del trabajo de Vinnie Myers, me pareció una maravilla, y me planteé ir a EEUU a tatuarme. Luego pensé que lo bonito sería traerlo aquí, acercar el trabajo de los tatuadores a los hospitales, porque aquí casi siempre están tatuando el equipo de cirugía plástica, cirujanos, enfermeras o esteticistas".
'Es más impactante que te quiten el pezón que el pecho', sostiene Cova, impulsora del viaje de Myers a España
Dicho y hecho. Hace tres meses Cova, junto con su marido Pablo y su ex jefe, Luis, fundó la asociación Despechadas y su primera actividad ha sido el lanzamiento de una campaña decrowdfunding para recaudar los 10.000 euros que cuesta el viaje de Vinnie Myers a España para que tatúe a cuatro mujeres -Cova entre ellas- y dé una conferencia y unamaster class. A la campaña, como no podía ser de otro modo, la han bautizado La guinda del pastel. Conseguida la financiación en sólo 20 días, si nada se tuerce, el mejor tatuador de pezones del mundo estará en Madrid del 22 al 25 de febrero.
El pasado jueves, cuando Crónica lo visitaba en Baltimore, en los prolegómenos de su viaje a España, el artista tatuó areolas y pezones a ocho mujeres. Y ese ritmo no cesa. "Hay demasiadas afectadas por cáncer de pecho", se lamenta Myers, que tiene lleno el calendario hasta junio y sabe que ni con un ejército de artistas del pezón podría ayudarlas a todas pese a que se calcula que ya ha tatuado más de 4.000 pezones. Mujeres que llegan de Alaska, Japón, Arabia Saudí, Sudáfrica, Valencia...
Según se lee en el libro de agradecimientos del local de Myers, sus tatuajes hacen que las clientas se sientan "completas" y dejen de verse "mutiladas" ante el espejo. "El cambio es tremendo. Entran con la mirada de verse incompletas y se van de la tienda, sintiéndose enteras. Sin duda, lo que más me dicen es que las he hecho sentirse completas", resalta satisfecho.








En la industria del tatuaje desde 1991, Myers empezó a darle este giro terapéutico a sus trabajos en 2001. Entonces, su hermana le informó de que sufría cáncer de pecho y poco a poco se fue involucrando más en este arte, menos gratificante desde el punto de vista artístico pero mucho más en el personal. "Realmente, no lo busqué. El cambio me encontró a mí", dice rememorando la lucha interna que tuvo entre los dos tipos de tatuajes hasta que en 2010 decidió dedicarse exclusivamente al tratamiento de operadas de cáncer.
Sólo en España, cada año se diagnostican 22.000 cánceres de mama y, en la mayoría de los casos, la operación implica también la extirpación del pezón. "Es más impactante que te quiten el pezón que el pecho. El pecho te lo puedes poner de silicona pero el pezón no", dice Cova Saras, la mujer que trabaja para traer a Myers a España y quien pronto lucirá uno de sus prestigiosos pezones.

Lo más demandado

¿Y qué hace especial el trabajo de Myers? Lo primero, su habilidad con la máquina de tatuar y la técnica que ha desarrollado para, mediante un juego de sombras, proyectar un pezón en 3D. "Es lo más demandado desde hace cinco o seis años", explica, quien asegura que muchas mujeres prescinden de la reconstrucción del pezón -que requiere cirugía y es siempre perceptible- en favor del tatuaje en 3D.
Por otro lado, admite, no hay mucha gente haciendo este trabajo. Y menos con experiencia en el arte del tatuaje. "La mayoría son enfermeras, ayudantes... Por mi background, soy capaz de lograr exactamente el resultado que ellas quieren", resalta quien algunos apodan el "Da Vinci de los pezones".
La tienda de Vinnie no tiene nada que ver con una clínica. Las pequeñas salas con coloridos trabajos para ser tatuados conviven con delicados lazos rosas, folletos sobre cómo afrontar el cáncer y dos gigantescos mapas con decenas de puntitos; el negro representa a una mujer; el rojo, diez; y el blanco, un centenar. Hay miles.
El tatuaje de pezones y areola le lleva a Vinnie Myers entre una hora y dos. A simple vista es uno más, con cinco o seis pigmentos básicos para dar con la tonalidad apropiada del pezón. "Cada mujer es diferente", subraya el maestro tatuador, porque influye cómo ha sido la cirugía, si hay que buscar un color que se aproxime al del otro seno en caso de que sea unilateral... Llegado el momento, la clienta pasa a una de las dos salas donde se preparan para la sesión. A cámara rápida, se concentra en fotos previas, análisis y estudio de cuerpo, elección de pigmentos, zumbido frenético de aguja eléctrica, foto de después, cuidados y a casa. "Algunas mujeres lloran al verse", explica recostado sobre una silla.
El coste de su trabajo oscila entre 600 dólares por un pecho y 900 por dos. ¿Caro? ¿barato? Depende del bolsillo, pero las clientas que han pasado por las manos de Vinnie parecen satisfechas. Por su mente circula la idea de crecer y llegar a conseguir financiación para poder hacer tatuajes gratis en sitios donde la reconstrucción de los senos apenas se práctica.
En España el sector aún está en pañales, por lo que desde la asociación Despechadas esperan que la visita de Myers sea el pistoletazo de salida para que los profesionales se formen en esta técnica crucial para las operadas de mama. Síntoma de la creciente demanda es que la Unión Nacional de Tatuadores, ante el aumento del número de mujeres que acudían a los locales de tatuajes pidiendo que les dibujaran el pezón, haya organizado un curso que se celebrará el 22 de febrero en Madrid y el 15 de marzo en Barcelona. Los organizadores están intentando que lo imparta el propio Myers.
Después de un lustro dedicado en exclusiva a los tatuajes de pezones y dado el aumento de las peticiones, el artista ha empezado a transmitir sus conocimientos. Actualmente, otras dos personas entrenadas por Myers trabajan a tiempo completo en estos diseños terapéuticos: Paul Bessette y Trent Wyzcawski. Está previsto que a finales de año se sume un miembro más al equipo, Anna, una de las hijas de Myers. Según explica el artista, el entrenamiento no es fácil. "Paul y Trent han estado casi un año, antes de hacer el primer tatuaje", apunta remarcando que tras la operación queda muy poco tejido y hay que ser extremadamente cuidadoso.
Bajo la premisa de ayudar a más mujeres, colabora con varios centros médicos como el John Hopkins en Baltimore o el de cirugía de reconstrucción de pecho en Nueva Orleans. En medio de una ola de éxito, Myers quiere mantener los pies en la tierra. "Mi misión principal es ayudar a las mujeres que han tenido cáncer de pecho", subraya el tatuador, que prefiere alejarse del marketing y de las clases magistrales para un público numeroso. Mientras, cuatro españoles esperan ansiosas a que él, el mejor, les ponga la guinda a su pastel.


'La guinda del pastel'

DESPECHADAS. "La guinda del pastel" es una campaña lanzada por la asociación Despechadas, fundada por la madrileña Cova Saras, de 33 años, quien sufrió cáncer de mama en 2013, su marido Pablo y su ex jefe, Luis. CROWDFUNDING. Despechadas ha recaudado los 10.000 euros que necesitaban para traer al España al considerado mejor tatuador de pezones del mundo, el estadounidense Vinnie Myers. CUATRO TATUADAS. Myers estará en Madrid del 22 al 25 de febrero y tatuará los pezones a cuatro operadas: la propia Cova y tres mujeres de 33 años, 40 y 50 años, una de ellas sometida a una doble mastectomía preventiva. EN LA SANIDAD PÚBLICA. Muy pocos hospitales públicos en España ofrecen el tatuaje de pezones. En la comunidad de Madrid sólo lo hace el Ramón y Cajal. La mayoría de las mujeres recurre a cirujanos plásticos y esteticistas.

sábado, 8 de enero de 2011

PRENSA. 8 enero 2011

   En "El País":

1. Una heroína del siglo XXI para Delibes. Crónica de Rosana Torres. Natalia Millán recoge el testigo de Lola Herrera y estrena como Carmen Sotilllo 'Cinco horas con Mario', convertida en un clásico contemporáneo.

2. Cerrado por descanso eterno. Reportaje de Jacinto Antón. El anuncio de que Egipto prohibirá próximamente la visita a la tumba de Tutankamón relanza el debate sobre conservación del patrimonio y turismo.

3. El 'apartheid' europeo. Artículo de Enrique Gil Calvo, catedrático de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid, sobre Europa y la crisis económica.

4. La riqueza cambiante de las naciones. Artículo de Manuel de la Rocha, coordinador del área de economía internacional de la 'Fundación Alternativas'. El realineamiento económico mundial de las dos últimas décadas representa una transformación de importancia histórica, comparable a la revolución industrial, y las soluciones han de ser políticas globales.

5. Matrioskas. Francisco G. Basterra, sobre la Rusia actual.

lunes, 22 de noviembre de 2010

PRENSA. 22 noviembre 2010

En "El País":

1. Feudalismo. Columna de Almudena Grandes.

2. Real Academia: femenino singular. Crónica de Javier Rodríguez Marcos. Soledad Puértolas ingresa con un elogio de los personajes secundarios - Ninguna escritora había accedido a la RAE en los últimos 12 años, tras Ana María Matute.

3. Donar el esperma no es ser padre (de momento). Reportaje de Jaime Prats. En buena parte de Europa se ha retirado el anonimato en los tratamientos in vitro - España no se plantea levantar el secreto.

4. Cambiar el modo de ser. Artículo de Víctor Pérez Díaz, presidente de Analistas Socio-Políticos. El déficit cultural de los españoles, similar al de los ciudadanos de otros países euromediterráneos, reduce sustancialmente su capacidad de innovar, de mejorar la vida política y de afrontar la crisis económica.

domingo, 12 de septiembre de 2010

PRENSA CULTURAL. "Babelia". "Los nombres del juego", por Fabrizio Mejía Madrid

Fabrizio Mejía Madrid

En Babelia, suplemento cultural de "El País":

Los nombres del juego
FABRIZIO MEJÍA MADRID 11/09/2010

Los términos con que se refieren, o se han referido, a los inmigrantes de origen latinoamericano en Estados Unidos y en Europa retratan prejuicios y prevenciones. Un paso más allá es la ley de Arizona

Cuando entras a Estados Unidos dejas de ser mexicano, colombiano, cubano, y te conviertes en "latino". Antes, las autoridades de Estados Unidos nos llamaban "hispanos", una denominación de la lengua y no de la piel. Usado por primera vez por Richard Nixon en un discurso, el nombre "hispano" fue incluido por Jimmy Carter en el censo de 1980. Un año antes, Carter fue atacado por un conejo -eso dijo- en un pantano, mientras pescaba. El conejo trató de subir a la barca y el presidente se defendió a golpes de remo. El incidente conocido como el de "the killer rabbit" fue usado como burla, pero nadie recordó que Hispania quiere decir precisamente "tierra de conejos". Ya se vislumbraba el cambio a "latinos" -para 2000, los latinoamericanos en Estados Unidos habían crecido casi el 60% en sólo diez años-, que parecían ahora más presentes y, a veces, amenazantes. Con Bill Clinton ya no se trataba de hablar español, sino de una etnia morena, de labios suculentos, traseros increíbles, capacidad para bailar, apegados a la familia y al trabajo, en el supuesto de que Jennifer López, Shakira, Salma Hayek y Penélope Cruz vengan del mismo lugar. Pero los "latinos" también son violentos, pandilleros que se niegan a aprender inglés, narcotraficantes. Y yo que quería ser inocuo frente a la Afroamericana de la aduana en Nueva York, pensé que una explicación sin palabras de a qué iba yo a Nueva York era ofrecerle un ejemplar de la revista de arte Review -la de David Rockefeller-, que iba a presentar al día siguiente. La abrió justo en un autorretrato del artista Daniel Joseph Martínez en el que alguien le dispara en la sien derecha con un revólver. La Afroamericana de Homeland Security abrió los ojos y me mostró la imagen:
-¿Qué es esto? -preguntó a punto de presionar el botón que abre la compuerta por la que sales de Estados Unidos despedido al desierto de Ciudad Juárez.
-¿Arte? -me hundí.
Después de ver los sellos en mi pasaporte, la Afroamericana se detiene en los de la República Bolivariana de Venezuela -así dice- y Ecuador. Desde esos países se ha recreado en los últimos años ese término inventado por los franceses para justificar la invasión de Napoleón III a México: América Latina. Michel Chevalier lo acuñó en 1837 cuando conoció a Andrés Manuel del Río en las minas mexicanas creyendo que habían aislado un elemento nuevo: el eritronium. Enviaron el rojo mineral a Europa, pero fue rechazado como descubrimiento hasta que, con Chevalier y Del Río muertos, los químicos alemanes aceptaron el elemento pero con otro nombre, vanadio, sacado de una diosa del sexo escandinava (el mineral parece un corazón estallando). La historia equívoca de ese hallazgo, con otro nombre, es la de la invención francesa de América Latina: un territorio cuya moral se opone al simple egoísmo de la "América Sajona". Desde entonces, hablar de América Latina es oponerla a Estados Unidos y no, como era la intención de Simón Bolívar, a una España "feudal" y opresiva que no nos dejaba a los americanos más ruta que la guerra independentista. De todos modos, todo llevaba a París y a los derechos del ciudadano. Eso, antes de que la propia Europa nos llamara "sudacas", con el sospechoso orgullo de sentirse arriba del Ecuador. Pero no ahora, a casi doscientos años de la Carta de Jamaica de Bolívar (1815), cuando América Latina invoca, simplemente, la defensa preventiva de un vecino armado que no voltea más al sur, sino al Medio Oriente. La América Latina de Hugo Chávez es como pasearse delante de una mujer que no nos voltea a ver. Es como defender la caballerosidad de Chevalier cuando nadie nos la solicitó.
La Afroamericana me mira detrás de sus anteojos. Estamos en los días de la ley que convierte en delincuentes a los inmigrantes en Arizona sólo por su aspecto de no pertenecer a ese desierto. Muchos de los "latinos" estaban ahí antes de que existiera Estados Unidos: justo ahora, de día, en el lado mexicano, fluyen las mercancías trabajadas por los empleados de salarios bajos. De noche, los asalariados cruzan la frontera por salarios menos bajos. Decido atizar la culpa de la burócrata de Homeland Security:
-No se aplica sólo a los "latinos" -se defiende.
-¿A poco detienen holandeses porque usan zapatos de madera?
No se ríe. Me hundo otro poco.
Tras veinte minutos de interrogatorio, finalmente, la Afroamericana me deja entrar a Estados Unidos, a Nueva York -que es una tercera parte puertorriqueña, dominicana, mexicana y colombiana- y llego a la puerta de la Americas Society en Park Avenue, donde los inmigrantes morenos no cargan muebles, ni riegan jardines, ni bailan tango, ni hacen películas con Tarantino, sino que pasean perros minúsculos, peinados, pulcros, perfumados. Le digo mi nombre a la recepcionista.
-¿Italian? -sonríe.
No logro más que encogerme de hombros.
Whatever.

Fabrizio Mejía Madrid (México, 1968) es autor, entre otras obras, del libro de crónicas Salida de emergencia (Mondadori. México, 2007) y la novela Tequila, DF (Mondadori. México, 2008).

lunes, 12 de julio de 2010

PRENSA (1). 12 julio 2010. FÚTBOL.

Los jugadores de España celebran la victoria tras doblegar a Holanda 1-0 a cuatro minutos del final de la prórroga. Iker Casillas alza la primera copa del Mundo de La Roja.- ALEJANDRO RUESGA ("El País")



Iniesta dispara para marcar el gol que dio a España la Copa del Mundo.- REUTERS ("El País")



En "El País":

1. Alegría. Columna de Almudena Grandes.

2. Darwin se quedó corto. Por Ernesto Valverde.

3. Una España mundial. Crónica de José Sámano.

4. El gran silencio de España. Por Manuel Rivas.

5. ¡Ganar, ganar, ganar! Por Vicente Engonga.

6. Esplendor en la hierba. Editorial.

viernes, 4 de junio de 2010

PRENSA. 4 junio 2010

En "El País".

1. Fin de fiesta. Columna de Juan José Millás.

2. Boris Pahor, memoria del espanto. Entrevista. Por Miguel Mora. Tras décadas en la sombra, 'Necrópolis' se convierte en un 'best seller' en Italia - El autor, de 97 años, relata su feroz experiencia en un campo nazi.

3. Ser mujer favorece la depresión. Reportaje de Isabel Landa. La enfermedad afecta el doble a la población femenina que a la masculina - La genética y las hormonas influyen, pero es decisiva la sobrecarga social. "Sabemos cómo tratar este mal, pero no cómo prevenirlo". Entrevista a Michael King, psiquiatra y profesor en la UCL. Por Isabel Landa.

4. Los moralista, los economistas y sus abuelas. Artículo de Félix Ovejero Lucas, profesor de Ética y Economía de la Universidad de Barcelona. Su último libro es Incluso un pueblo de demonios (Katz).

5. Contra el desapego ciudadano. Artículo de Joaquín Estefanía, que ha dirigido el Informe sobre la Democracia en España 2010, de la 'Fundación Alternativas'. Para evitar que continúe la erosión de la confianza y del bienestar en España se requiere de un 'compromiso histórico' entre fuerzas diversas, sin sujetar su contenido a una ideología concreta.

6. Mankell: "Me sentí secuestrado". Crónica de Juan Gómez. El escritor sueco relata su vivencia durante el ataque a la flotilla.

7. "Un Estado judío no puede ser democrático". Entrevista a Hanin Zoabi, diputada israelí y miembro de la flota. Por Ana Carbajosa. 

domingo, 14 de marzo de 2010

PRENSA (1). 14 marzo 2010

En "El País":

1. Para vivir. Columna de Manuel Vicent.

2. MIGUEL DELIBES. "Miguel, estamos todos. Te queremos mucho". Crónica de Juan Cruz sobre la muerte de Miguel Delibes. Treinta horas de cariño y silencio. Por Elsa Fernández-Santos. Una multitud emocionada asiste en Valladolid al funeral por Miguel Delibes. Las cenizas del escritor fueron depositadas en el panteón de hombres ilustres.

3. Barracones para nazis y judíos. Reportaje de Tereixa Constenla. Miranda de Ebro fue el último campo de concentración en clausurarse. En la II Guerra Mundial albergó a 15.000 extranjeros, entre ellos a dos futuros Nobel.

4. Una bandera rota y embarrada. Artículo de la escritora Isabel Allende. El terremoto que ha asolado Chile ha sacado a la luz lo mejor y lo peor de su sociedad: la solidaridad y el pillaje, el coraje y el dolor, el nuevo desarrollo y la enorme desigualdad económica entre ricos y pobres.

5. Obama, el fracasado. Columna de Moisés Naím.