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lunes, 4 de abril de 2016

NOVELA NEGRA. "¡Ave, Fred Vargas!"

   En "librujula.com":
 ¡Ave, Fred Vargas!


La exarqueóloga Fred Vargas nos sigue seduciendo con sus 'Tiempos de hielo' (Siruela)
“Bueno, supongo que hay cosas que hacen que la vida merezca la pena vivirse. Por ejemplo, Groucho Marx y Willie Mays; y el segundo movimiento de la Sinfonía Júpiter; y la grabación de Potatohead Blues por Louis Armstrong; y las películas suecas; y La educación sentimental de Flaubert; y Marlon Brando, Frank Sinatra, las fabulosas manzanas y peras de Cézanne, los cangrejos de Sam Wo, y el rostro de Tracy…”. Recostado en el sofá, dictáfono en mano, el guionista televisivo Isaac (Woody Allen) listaba motivos por los que aferrarse a la existencia en el período de marcada confusión y deriva sentimental retratado en la película Manhattan (1979). De haberme encontrado en su piel, donde citaba el clásico de Flaubert yo hubiese introducido las novelas de Fred Vargas. No escasean los escritores soberbios, son menos, aunque tampoco excepcionales, los que poseen un estilo propio, ya mengua el número de los señalados que realizan contribuciones que amplían los horizontes del terreno literario que pisan, pero la auténtica rara avis, la mutación que pone patas arriba a todo el ecosistema, es aquella que podríamos decir que constituye un género en sí misma, forjadora de una identidad tan poderosa, sugerente y renovadora que ha experimentado algo parecido a la apoteosis en sentido trágico: el salto de la heroicidad a la condición divina. La arqueóloga Vargas solía trabajar hacia atrás y con las rodillas hincadas en la tierra, entre restos, ruinas y despojos, pero fue ponerse a escribir y apuntar en sentido contrario, hacia el cielo, hacia un futuro llamado a coronarla como la más grande.
La magistral El ejército furioso (Siruela), y su leyenda medieval normanda con una horda de no muertos impartiendo justicia sanguinaria por los bosques, contenía una involuntaria sensación a testamento: aquello no podía superarse, su autora tocaba techo y, quizás sin ser consciente ni quererlo, abandonaba el ruedo entre vítores y pañuelos de rendición. Hace poco nos llegó una nueva entrega del comisario Adamsberg, Tiempos de hielo (Siruela), y el párrafo anterior suena a bobada suprema: la obra de Vargas solo puede crecer, pensar lo contrario es incurrir en ese fatalismo de superchería que tantas cabezas ha hecho rodar en sus libros. Nos encontramos apenas en la página 74. Adamsberg ha dormido poco y prepara café en la cocina. Mientras, su hijo Zerk corta unas rebanadas de pan que dan lástima y le pregunta si tuvo una noche complicada. “Un muerto, en el valle de Chevreuse. Interrogatorios, un hijo nervioso tan guapo que parece la hija, secretario dotado de una memoria extraña, caballerizas, un bruto al mando, una mujer viviendo en una cabaña forestal, un jabalí, el restaurante local, la guillotina de Luis XVI, una torre maldita llena de excrementos de córvidos… Todo esto en un sitio llamado el Creux y que no figura en el mapa”.
La clave inmediata en el momento de loar la obra de Vargas puede ser su capacidad de introducir pretextos de índole sobrenatural o fantástica, cuya verdadera naturaleza nunca acaba de cruzar el puente que separa la mera superstición humana de la existencia de aspectos que escapan a nuestra comprensión, como si, en efecto, el mal estuviera compuesto de elementos diabólicos imposibles de ser catalogados racionalmente. Otro argumento laudatorio sería su brillantez a la hora de establecer convergencias entre líneas de investigación en apariencia completamente disímiles, revelar superposiciones chocantes allá donde en apariencia solo había fuerzas centrífugas. Pese a sus múltiples imperfecciones, Adamsberg es el superhombre de esa idea de inteligencia expresada por Scott Fitzgerald en El crack up: alguien capaz de sostener dos ideas contradictorias de forma simultánea en la cabeza.    
Sin restar méritos a estas cualidades, sospecho que el genio del ciclo radica, en última instancia, en una musicalidad muy buscada, que se manifiesta en la viveza e ingenio de los diálogos, en el ritmo y el humor de las réplicas, en los ecos que taladran los pensamientos del comisario, en la recapitulación briosa de lo ocurrido (caso del anterior extracto), en las metáforas y símiles con las que decodificar las zonas más umbrías de los casos. Acérquense a la librería, abran un ejemplar de Tiempos de hielo por la página 177 y asistan a la conversación sobre los picores figurados de Adamsberg. Si luego no pasan por caja, es que tienen un problema.
(Lee aquí la crítica que dedicamos también a Tiempos de hielo.)

martes, 6 de diciembre de 2011

PRENSA CULTURAL. "La hechicera de las novelas de misterio". (Sobre Fred Vargas)

Fred Vargas, entre las tumbas del cementerio de Montparnasse.- DANIEL MORDZINSKI. ("El País")


   En "El País":
La hechicera de novelas de misterio

   Fred Vargas se encerró con un ordenador en Normandía para escribir en tan solo 21 días 'El ejército furioso', el nuevo enigma del comisario Adamsberg

MIGUEL MORA - París - 05/12/2011

   Dicen que es una mujer difícil a la que no le gusta hablar de su trabajo. Pero la sensación dura solo un momento. Basta citar el nombre de Cesare Battisti y Fred Vargas se convierte en un torrente. Lleva años apoyando la causa de este exmilitante de la extrema izquierda italiana, que se fugó a Francia y luego a Brasil y que hace unos meses se libró de ser extraditado a Italia gracias al expresidente Lula da Silva.
   Durante media hora, esta novelista de arrollador éxito mundial -seis millones de libros vendidos en 20 idiomas- cuenta cómo renunció a su vida y su rutina familiar para defender a Battisti, sus continuos viajes a Brasil, sus gestiones con abogados y políticos, su enfado con los medios que a su juicio tomaron partido contra el exterrorista, condenado en rebeldía por cuatro asesinatos en los años de plomo que siempre negó haber cometido.
   Una vez zanjado el asunto -"ahora Battisti está mejor, se va a mudar a Río y publicará su libro en febrero"-, Vargas, de 54 años, sonrisa dulce y cara de niña, está lista para hablar de su último libro, El ejército furioso (Siruela), un nuevo caso que sitúa a su comisario, el ecologista y desgarbado Adamsberg, en medio de una leyenda medieval que amenaza a los habitantes de Ordebec, un pueblo ficticio situado en Calvados (Normandía), la zona donde la autora vivió de niña.
   Es el último enigma urdido por Vargas, una arqueóloga especializada en zoología que se llama en realidad Frédérique Audoin-Rouzeau. El seudónimo se lo copió a su hermana gemela, Jo, que lo tomó de María Vargas (La condesa descalza) y que además de pintora es la correctora de sus novelas. "Tenemos una relación especial, como todos los gemelos. Nuestra identidad no está completa sin la otra. Juntas formamos un ocho. Yo corrijo sus cuadros, ella mis libros. Jo conoce mejor la música de mis diálogos que yo misma. Sabe lo que funciona y lo que no. Y hasta que ella no cambia las disonancias, la novela no está terminada".
   La acción de El ejército furioso arranca en un París muy caluroso, con un crimen insólito -un anciano asfixia a su mujer con migas de pan- y una imagen: una paloma con las patas atadas por un alambre. Adamsberg resuelve el primer crimen en cinco minutos, pero enseguida se ve metido en una vorágine de superstición, altas finanzas y asesinatos en serie: cadáveres vivientes vuelven de la Edad Media, y los viejos fantasmas infantiles determinan el presente.
   "Oí hablar de la armada furiosa en los libros y me gustó el sonido", explica Vargas. "Pero, como siempre, la novela empezó con una imagen. En este caso vi a una anciana tumbada en un camino, cruzada como un tronco de árbol. Me puse a escribir sin saber quién era. 'Mierda, ¿quién es? Ah, una condesa. No, es imposible porque es pobre como una rata...'. Ese hilo me sirvió para relacionar la aristocracia del lugar con los financieros, y me fue llevando... Al empezar tampoco sabía quién era el asesino. El 80% de las cosas que suceden en mis libros son imprevistas. No tengo mucha imaginación, pero una palabra me lleva a una imagen, y esa imagen a otras palabras... Las imágenes van pasando ante mí mientras escribo, como en el cine. Y es siempre un lío controlarlas. Por eso tengo que escribir muy deprisa, porque me da miedo olvidar las cosas que veo...".
   Como por arte de magia, esa insensata mezcla de apariciones, mitos, realidad y espectros va haciéndose tangible ante el lector, a medida que lo atrapa. Ayudan unos diálogos magníficos, unos personajes dibujados con chispazos de genio, la relación entre la historia central y los enigmas colaterales... Hasta que, de repente, lo increíble se torna creíble, impepinable... Y todo encaja.
   ¿Cómo se las arregla para cerrar todas las historias al final? "¡Sufro lo mío! A mitad me suelo parar y me hago un mapa que me ayuda a orientarme. De pronto recupero a un personaje de un libro anterior, o escribo a un amigo pidiendo ayuda... Lo que más me cuesta es encontrar los móviles del asesino, eso es lo más difícil. Racionalizo poco, si lo hiciera no me pondría a hacer una historia de muertos vivientes. Y soy incapaz de programar un guion, porque de pronto me viene algo real que se mete en la intriga a la fuerza. El palomo con las patas atadas, por ejemplo, lo vi realmente un día desde un café mientras hablaba con una periodista. Me afectó mucho ese sadismo absoluto, tan gratuito. Ella lo recogió y lo curó en casa. Luego lo soltó, y un día volvió y tocó en su ventana con el pico...".
   Estamos al lado del cementerio de Montparnasse. Las ventanas de la casa de Fred Vargas dan sobre las tumbas. La luz de París agoniza, y el fotógrafo Daniel Mordzinski sugiere dar un paseo entre los muertos. La foto parece estar hecha en Normandía. Son los misterios de Fred Vargas, que tiene cara de hada pero escribe como una hechicera. Como las anteriores, esta novela fue terminada en 21 días. Ni uno más ni uno menos, asegura: "Me fui a Normandía con una mesa y un ordenador. Y todo el tiempo escribí con la misma intensidad. No es escritura automática, para que el arte parezca verdad y no un folletón hay que trabajar mucho. Cuando acabé, 21 días justos después, lloré de lo mala que era. Los diálogos eran horribles y había salido larguísima. Por suerte, Jo me ayudó a cortar y a corregir la melodía".

   25 años de carrera
   - En 25 años de escritura, Fred Vargas ha publicado ensayos, obras científicas y, sobre todo, novelas. Los juegos del amor y de la muerte (1986) fue su ópera prima.
   - En 1991 debutaba el comisario Adamsberg (El hombre de los círculos azules, Siruela), protagonista de 10 novelas de Vargas, siendo la última El ejército furioso.
   - Su novela Huye rápido, vete lejos (Siruela) fue llevada al cine por Régis Wargnier en 2007.
   - Sus obras han sido traducidas a 20 idiomas y han vendido más de seis millones de ejemplares

lunes, 15 de febrero de 2010

PRENSA CULTURAL. AVANCE EDITORIAL. "Un lugar incierto", nueva novela de Fred Vargas

                                                                                                                                     Fred Vargas
En "elpais.com", esta información de Winston Manrique Sabogal:

El enigma vampírico de Fred Vargas

'Babelia' avanza hoy en ELPAÍS.com la nueva novela policiaca de la escritora francesa: 'Un lugar incierto' (Siruela)

WINSTON MANRIQUE SABOGAL - Madrid - 15/02/2010

Diecisiete pares de zapatos con sus respectivos pies cercenados dentro y alineados mirando a un antiguo cementerio de Londres aparecen un día sin ninguna explicación. A partir de ese momento se desencadena una historia tan macabra como entretenida, creada por Fred Vargas bajo el título de Un lugar incierto (Siruela). Enigmas, supersticiones y vampiros en la nueva novela policiaca que se convirtió en el quinto libro más vendido en Francia el año pasado, con 600.000 ejemplares. Un misterio narrativo de ficción y de ventas reales que podrán empezar a desentrañar hoy los lectores de ELPAÍS.com cuando lean el primer capítulo que avanza Babelia.
Esta vez el comisario Adamsberg está más desconcertado que nunca. Y con él los lectores. La tela de araña que suele crear Fred Vargas (París, 1957) en sus tramas policiales adquiere aquí un material que fusiona muy bien lo racional con lo supersticioso e intuitivo. El lector avanza como internándose en un bosque oscuro que se va cerrando a su espalda.
Vargas, que estudió Historia y Arqueología, es considerada como uno de los escritores que ha llevado la novela policiaca por derroteros nuevos. Aunque ella es tajante: "Yo no escribo novela negra sino novela de enigmas", dijo en una entrevista concedida a Babelia en 2008. Entonces reflexionaba sobre la ficción y la realidad en el momento de escribir y decía: "Si los hombres hacemos arte no es para repetir la vida, para hacer una doble vida". Eso lo saben sus lectores en 40 idiomas, especialmente en Francia, Alemania e Italia donde sus libros se convierten en best seller.
Como ya le ha ocurrido a Un lugar incierto, que llega hoy a las librerías de España: "Hubo un silencio, una honda de choque desagradable. Un leve quejido salió de la garganta de Estalère, Danglard cruzó los brazos. Adamsberg detuvo sus pasos y alzó la cabeza...".

Aquí podemos leer el primer capítulo.

sábado, 18 de julio de 2009

PRENSA. 18 julio 2009

En "El País":

1. "Mis novelas son populares". Reportaje. La escritora francesa Fred Vargas defiende la literatura accesible para todos.

2. ¿Estuvo de verdad el hombre en la Luna? Artículo del escritor Javier Calvo. Desde los setenta han sido muchos los que han denunciado el alunizaje como una operación propagandística. Los delirios de los escépticos son tan complicados que resulta más sencillo aceptar el éxito del proyecto 'Apollo'.

3. ¿Qué pasó el 18 de julio? Artículo de la novelista Emma Riverola.

4. Miguel Ríos. Artículo de Luis García Montero.

martes, 10 de marzo de 2009

BIBLIOTECA. Fred Vargas


Fred Vargas es una novelista francesa que escribe novela policíaca. Ha obtenido galardones como el Prix Mystère de la Critique (en 1996 y en 2000), el Gran premio de la Novela Negra en el Festival de Cognac (en 1999), entre otros.
EN LA BIBLIOTECA ESTÁN LOS SIGUIENTES TÍTULOS:
1. Sin hogar ni lugar.
2. Que se levanten los muertos.
3. El hombre de los círculos azules.
4. Más allá, a la derecha.
(Traducciones de Helena del Amo y Anne-Hélène Suárez Girard).
(Todas, editadas por Punto de Lectura).