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domingo, 24 de enero de 2016

LITERATURA. "La Irlanda (verso a verso) de Yeats"

   En "El País":

La Irlanda (verso a verso) de Yeats

Paseo por los lugares clave del Nobel en el 150º aniversario de su nacimiento

 Sligo (Irlanda) 30 DIC 2015 

Una calle de Sligo (Irlanda), condado donde vivió William Butler Yeats, cuya imagen se ve en la pared de una casa. / ÓSCAR ELÍAS AUAD

"Cuando Dios hizo el tiempo hizo suficiente", reza un dicho irlandés. No obstante, incluso para la flema isleña, el minutero del año que se acaba parece haberse quedado corto. Al menos para conmemorar el 150º aniversario del nacimiento del poeta William B. Yeats (1865-1939). Prueba de ello es la pasión con la que isleños y fieles seguidores del Premio Nobel de Literatura de 1923 apuran los últimos compases del año para acercarse al Yeats County, en la costa oeste de Irlanda, allí donde el bardo halló su inspiración.
Pese a nacer en Dublín un 13 de junio de 1865, no fue en la capital irlandesa donde Yeats encontró los mimbres que forjaron su universo poético, mixtura de mitología celta, neoplatonismo, pasiones ocultistas y paisaje local. Ese yunque evocador fue el condado de Sligo, allí donde pasó su infancia y adolescencia. Y donde descansa en su tumba, a los pies de la montaña Ben Bulben.

Sligo: patria chica

No hay duda, el kilómetro 0 del recorrido vital y literario de Yeats es la ciudad de Sligo. La mirada turbadora del poeta espera al girar cada esquina. Literalmente. Pese al frío de la mañana, John se esmera en perfilar el retrato que hiciera del poeta a principios de año sobre el muro encalado de un pub. "La lluvia lo había deslucido, así que voy a darle un poco de lustre", explica, sin despegar la vista de su obra. Los versos de Yeats del poema Una canción para beber se desparraman negro sobre blanco: "El vino entra en la boca, y el amor entra en los ojos;/ Esto es todo lo que en verdad conocemos/ antes de envejecer y morir". "¿Un buen mensaje para los parroquianos de un pub, verdad?", pregunta con gesto socarrón.

Poema y pintas

La poesía de Yeats y su aniversario también han ido parejos a hectolitros de cerveza Guinness en el mítico pub Hargadons. "Todos los días alguien ha leído uno de sus poemas, el que quisiera, para honrar su memoria", explica tras la barra Declan, quien de ese carrusel de poesía tabernera destaca "la lectura ininterrumpida de sus versos, durante 12 horas, el 13 de junio".
Aferrado a una pinta, Rory O’Connor, declama solemne El violinista de Dooney. A un paso del pub y de las tiendas de Sligo, donde suvenires de Yeats comparten escaparate con duendes leprechauns y cruces celtas made in China, su estatua se contornea con pose histriónica frente a la Yeats Memorial Building, sancta sanctorum de la Yeats Society.

La última morada

Quizá para no sentirse solo en el más allá o por la belleza sobrenatural de la montaña —"Donde el Ben Bulben se mezcla con el viento del mar", escribió—, fue en su falda donde Yeats eligió la ubicación para su tumba. Y allí permanece, en el pequeño cementerio de Drumcliffe. "¿Quién dice el guía que está enterrado aquí?", pregunta en español una turista despistada que, junto a una docena de compatriotas baja del autobús. El grupo no se detiene demasiado. Quién sabe, quizás leyeron en la lápida la última arenga que el bardo se hizo grabar como epitafio: "Fríos los ojos vuelve / a la muerte, a la vida./ ¡No te pares, jinete!".

Lissadell house

Cerca del camposanto se encuentra Lissadell House, la casa señorial donde creció Constance Gore-Booth, la condesa Markievicz, amiga del alma de Yeats. Fue allí donde junto a la heroína del Alzamiento de Pascua de 1916 y su hermana pasó el joven poeta serenas jornadas jugando al cricket o montando a caballo. "Lissadell, y la luz de anochecida:/ al sur abiertas las amplias ventanas, / en kimono de seda dos muchachas", recita con acento texano el guía mientras retazos del océano se cuelan por los ventanales.

Rumbo a Inisfree

Al sur, las aguas lacustres del Lough Gill acogen un pedazo de tierra que Yeats hiciera famoso con sus versos: la islita de Innisfree. "A Innisfree me iré,/ yo me levantaré y allí me iré,/ y construiré una pequeña cabaña,/ hecha de arcilla y cañas", declama desde la proa George McGoldrick, capitán del barco Rose of Innisfree. Mientras el patrón prosigue su recital, una pareja de turistas de Maine (EE UU) desvela el porqué de su travesía.
"Tenemos sangre irlandesa, así que, desde que viéramos por primera vez la película El hombre tranquilo, de John Ford, quisimos conocer el verdadero Innisfree, el lugar al que volvía John Wayne". De estar a bordo, el parlanchín Michaleen Flynn de la película habría descrito su belleza con una sola palabra: homérica.

Aguas errantes en Glencar

Con The Stolen Child, uno de sus poemas más célebres, Yeats no solo hizo posible una deliciosa invocación a las hadas en el lago Glencar —"Acércate, oh, niño humano,/ al agua y la naturaleza,/ con un hada, cogidos de la mano"—, sino también atraer hasta aquí a lectores de todo el mundo. Greig y Leone Thomson, dos turistas australianos, no querían perderse este lugar por nada del mundo. "Nos pareció fascinante aprovechar el Año Yeats para recorrer los lugares que imaginamos al leer sus poemas. Y el lago y Glencar Waterfall eran dos paradas grabadas a fuego". Todo sea por, durante un instante de este año que se evapora, acercarse al "agua errante" que cae desde los cerros y se metamorfosea en la célebre cascada.

viernes, 4 de enero de 2013

POESÍA. "Cuando estés vieja y gris...", de W. B. Yeats (1865-1939)

W. B. Yeats

Cuando estés vieja y gris y soñolienta...

Cuando estés vieja y gris y soñolienta
y cabeceando ante la chimenea, toma este libro,
léelo lentamente y sueña con la suave mirada
y las sombras profundas que antes tenían tus ojos.

Cuántos amaron tus momentos de alegre gracia
y con falso amor o de verdad amaron tu belleza,
pero sólo un hombre amó en ti tu alma peregrina
y amó los sufrimientos de tu cambiante cara.

E inclinada ante las relumbrantes brasas
murmulla, un poco triste, cómo escapó el amor
y anduvo en las cimas de las altas montañas
y entre un montón de estrellas ocultó su rostro.


Versión de Nicolás Suescún

jueves, 3 de enero de 2013

POESÍA. "Recuerda la olvidada belleza", de W. B. Yeats (1865-1939)

W. B. Yeats


Recuerda la olvidada belleza

Al ceñirte en mis brazos,
estrecho contra mi corazón esa belleza
que del mundo hace mucho se marchara:
coronas engastadas que reyes arrojaron
en charcas fantasmales, huyendo los ejércitos;
cuentos de amor tejidos con hebras de seda
por soñadoras damas en telas que nutrieron la polilla asesina:
rosas de tiempos idos
que las damas tejieron en sus pelos;
lirios fríos de rocío que las damas portaron
por tanto corredor sagrado,
adonde tales nubes de incienso se elevaban
que sólo Dios estaba con los ojos abiertos:
ya que el pálido pecho, la mano demorada,
nos llegan de otras tierras más pesadas de sueño,
y también de otra hora más pesada de sueño.
Y cuando tú suspiras entre besos
escucho la blanca Belleza también suspirando
por aquella hora cuando todo
deberá consumirse cual rocío.
Mas llama sobre llama y hondura sobre hondura,
y trono sobre trono y medio en sueños,
posadas sus espadas en sus férreas rodillas,
tristemente cavilan sobre grandes misterios solitarios.



Versión d: Hernando Valencia Goelkel

miércoles, 2 de enero de 2013

POESÍA. "La isla del lago de Innisfree", de W. B. Yeats (1865-1939)

W. B. Yeats


La isla del lago de Innisfree

Me levantaré y me pondré en marcha, y a Innisfree iré,
y una choza haré allí, de arcilla y espinos:
nueve surcos de habas tendré allí, un panal para la miel,
y viviré solo en el arrullo de los zumbidos.

Y tendré algo de paz allí, porque la paz viene goteando con calma,
goteando desde los velos de la mañana hasta allí donde canta el grillo;
allí la medianoche es una luz tenue, y el mediodía un brillo escarlata
y el atardecer pleno de alas de pardillo.

Me levantaré y me pondré en marcha, noche y día,
oigo el agua del lago chapotear levemente contra la orilla;
mientras permanezco quieto en la carretera o en el asfalto gris
la oigo en lo más profundo del corazón.


Versión de Luis Zalamea

miércoles, 5 de enero de 2011

POESÍA. "Navegando hacia Bizancio", de W. B. Yeats (1865-1939)

Yeats
En inglés y español (estrofa a estrofa)

SAILING TO BYZANTIUM
NAVEGANDO HACIA BIZANCIO

                                I
That is no country for old men. The young
In one another's arms, birds in the trees
-Those dying generations- at their songs,
The salmon-falls, the mackerel-crowded seas,
Fish, flesh, or fowl, commend all summer long
Whatever is begotten, born, and dies.
Caught in that sensual music all neglect
Monuments of unageing intellect.

Aquel no es un país para hombres viejos. Los jóvenes
Tomados del brazo, las aves en los árboles
-Las generaciones que mueren- cantando,
Las cascadas de salmón, los mares repletos de atún,
Peces, animales, aves, encomian todo el verano,
Todo aquello que se produce, nace, y muere.
Atrapado en esa música sensual todo ignora
Monumentos de intelecto que no envejece.

                                II
An aged man is but a paltry thing,
A tattered coat upon stick, unless
Soul clap its hands and sing, and louder sing
For every tatter in its mortal dress.
Nor is there singing school but studying
Monuments of its own magnificence;
And therefore I have sailed the seas and come
To the holy city of Bizantium.

Un hombre viejo no es más que una cosa miserable,
Un abrigo andrajoso sobre un bastón, a menos
Que el alma aplauda y cante, y cante más fuerte
Por cada arruga en su traje mortal.
Ni hay otra escuela de canto que el estudio
De monumentos de magnificencia única;
Y por eso he navegado los mares y he venido
A la santa ciudad de Bizancio.

                                III
O sages standing in God's holy fire
As in the gold mosaic of a wall,
Come from the holy fire, perne in a gyre,
And be the singing-masters of my soul.
Consume my heart away; sick with desire
And fastened to a dying animal
It knows not what it is; and gather me
Into the artifice of eternity.

Oh, sabios que estáis en el fuego sagrado de Dios
Y en el dorado mosaico de un muro,
Venid del fuego sacro, girad hasta mí,
Y sed los maestros de canto de mi alma.
Consumid mi corazón; enfermo de deseo
Y atado a un animal agonizante
No sabe ya lo que es; y llevadme
A la ilusión de la eternidad.

                                IV
Once out of nature I shall never take
My bodily form from any natural think,
But such a form as Grecian goldsmiths make
Of hammered gold and gold enamelling
To keep a drowsy Emperor awake;
Or set upon a golden bough to sing
To lords and ladies of Bizantium
Of what is past, or passing, or to come.

Una vez fuera de la naturaleza, no he de tomar
Mi forma de ninguna cosa natural,
Sino una forma como la que los herreros griegos hacen
De oro repujado y esmalte dorado
Para mantener despierto a un somnoliento Emperador;
O ponen en una rama dorada para que cante
A los señores y las damas de Bizancio
Sobre lo pasado, lo presente, o lo por venir.

lunes, 27 de diciembre de 2010

PRENSA CULTURAL. "Babelia". LOS LIBROS DEL AÑO (2): "Poesía reunida", de W. B. Yeats (1865-1939)

W. B. Yeats
Poesía reunida
W. B. Yeats
Traducción de Antonio Rivero Taravillo. Edición bilingüe
Pre-Textos. Valencia, 2010
824 páginas. 42 euros

   El lector de esta Poesía reunida nota inmediatamente que tiene entre las manos un acontecimiento. Es la primera vez que se ofrece en español un yeats completo, la totalidad de un poeta que buscó afanosamente la totalidad. En todo momento escritura equivale a vida. Poesía a poeta. Eso se nota en el libro. El carácter ejemplar, de "guía para otros", que Cernuda señaló para Yeats, nos recuerda que entre nuestros cercanos hay auténticos clásicos. ¿Cuál es su enseñanza? Que las contradicciones personales pueden alumbrar otro modo de vida. Todo esto es tan misterioso como él mismo, que encontró su camino en los mitos. Yeats, atormentado por "la seducción de lo difícil", se lee aquí con naturalidad en inglés y en español, o al revés. Ese es el lujo de las ediciones bilingües. Su claridad secreta llega directamente al corazón del lector: "Por la boca entra el vino / y el amor por el ojo/... Alzo el vaso a la boca/ te contemplo y suspiro". Tener este libro entre las manos es como sostener un fruto recién cogido. La edición cumple la idea de objeto que late. En la cubierta, un retrato de cuando el retrato era un rito, lleva con dulzura hacia lo decimonónico. Aquí net es todavía una red de pesca, preciosamente traducida como "malla". Traductor y editor se suman a la voluntad del poeta de hacer las cosas definitivamente bien. En ese espacio sereno construido por el libro -verdadero volumen casi arquitectónico- se salvan todos los destellos de vida puestos por el poeta: "Algo hay que inquieta a nuestro potro".
                                    Juan Antonio González Iglesias


LOS 55 CRÍTICOS, colaboradores y periodistas de Babelia que participaron en la encuesta son: Jesús Aguado, Guillermo Altares, Víctor Andresco, Jacinto Antón, Javier Aparicio Maydeu, J. Ernesto Ayala-Dip, Nuria Barrios, Miguel Ángel Bastenier, Fernando Castanedo, Amelia Castilla, Manuel Cruz, José Luis de Juan, Cecilia Dreymüller, Joaquín Estefanía, Jesús Ferrero, Carlos García Gual, Carles Geli, Enrique Gil Calvo, Luz Gómez, Javier Goñi, Jordi Gracia, José María Guelbenzu, Borja Hermoso, Daniel Innerarity, Fietta Jarque, Iury Lech, José-Carlos Mainer, Alberto Manguel, Winston Manrique Sabogal, Vicente Molina Foix, Rosa Mora, Moreno Claros, Justo Navarro, María José Obiol, Antonio Ortega, José Luis Pardo, Álvaro Pons, Benjamín Prado, Ángel L. Prieto de Paula, Josep Ramoneda, Isidoro Reguera, Manuel Rico, Rodríguez Fischer, Javier Rodríguez Marcos, Sergio Rodríguez Prieto, Rodríguez Rivero, José Andrés Rojo, Ángel Rupérez, Sáez Delgado, Sánchez Ron, Lluís Satorras, Francisco Solano, Javier Valenzuela, Fernando Vallespín y Ángel Viñas. Las votaciones se pueden consultar en el especial de la edición digital.