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domingo, 26 de abril de 2015

PRENSA. "Así será el mundo en 2030, según diez de los personajes más influyentes del planeta"

   En "elconfidencial.com":


Debido a la finitud de nuestra vida, solemos olvidar que no sólo vivimos en un momento de importantes cambios sociales y tecnológicos, sino que estos se producen mucho más rápido que en cualquier otra época de la historia humana. Al fin y al cabo, pasaron unos 400.000 años entre el descubrimiento del fuego y la construcción de los primeros cuchillos y puntas de lanza, pero tan sólo medio siglo entre la invención del televisor y el despegue de internet.
Cada vez más, los grandes emprendedores y políticos suelen convertirse sin problemas en adivinos. En muchos casos, eso tiene algo de profecía autocumplida: es más fácil saber por dónde irán los tiros en el futuro inmediato si tu influencia llega a todos los rincones del planeta y tu patrimonio es equivalente al PIB de muchos países del mundo, de igual manera que el mejor adivino de la alineación de un equipo es su entrenador.
Bill Gates cree que el número de muertes infantiles se reducirá a la mitad
Es lo que han hecho esta misma semana Bill yMelinda Gates en su carta anual sobre las grandes apuestas sobre el futuro. Este año, la pareja ha señalado que, para 2030, el número de muertes infantiles se habrá reducido a la mitad, la polio probablemente habrá desparecido y la revolución agrícola que él mismo pretende poner en marcha habrá conseguido que África sea autosuficiente. No hay duda de que sus visiones tienen en cuenta, sobre todo, las ciencias de la salud y la tecnología.
Para tomar el pulso a lo que otros intelectuales tienen que decir sobre nuestro futuro a medio plazo, la periodista de Politico Susan B. Glasser ha hecho la misma pregunta a 15 figuras influyentes de todo el mundo, que coinciden en su optimismo cauto sobre el futuro… Salvo en el caso de Leslie Gelb, el veterano corresponsal de The New York Times y presidente emérito del Concilio de Relaciones Exteriores, que señala que “el mundo en 2030 será un lugar feo, infestado de rebeliones y represión”. A continuación señala que la tecnología y la ciencia no nos salvarán, sino que sólo servirán para centralizar aún más el poder. Estos 10 testimonios son bastante más optimistas.
Alec Ross. (CC/Prodiinmortales)Alec Ross. (CC/Prodiinmortales)
La cartografía genética acabará con el cáncer
Alec Ross, de la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Colonia, cree que los ciudadanos occidentales vivirán dos años más de media gracias al abaratamiento de procedimientos como el mapeo génico, que ha pasado de costar 2,7 mil millones de dólares a apenas 10.000. Este procedimiento permitirá diagnosticar el cáncer con mucha más rapidez que ahora, así como la posibilidad de realizar tratamientos individualizados y preventivos. ¿El problema? Que, en un primer momento, sólo los más ricos tendrán acceso a estos adelantos. Es la “cruel realidad” de muchas de las innovaciones que están por llegar.
Las mujeres controlarán su propia fertilidad
A finales de los años sesenta, la píldora cambió para siempre las relaciones entre hombres y mujeres… Al menos, en Occidente. Nancy Birdsall, la presidenta del Centro para el Desarrollo Global, señala que para 2030 todas las niñas de 10 años, incluso las de los países más pobres, podrán decidir su carrera, con quién se casarán, cuándo tendrán hijos y, en definitiva, el destino de su vida. ¿Por qué ahora y no en otro momento? Por la difusión de los métodos de control de la fertilidad y por la creciente toma de conciencia entre las mujeres de las sociedades del Tercer Mundo.
Los avances tecnológicos le gustan a todo el mundo porque no amenazan ningún statu quo o interés político
Contacto con seres de otros planetas
No hay ningún acontecimiento que trastoque tanto nuestra visión del mundo como el descubrimiento de que existe vida en otros planetas: “La transformación sería profunda en todos los campos de la vida humana, la religión, la filosofía, la ciencia y la tecnología, la biología, la medicina, la cosmología y la evolución”, asegura Aaron David Miller, el vicepresidente de Nuevas Iniciativas del Woodrow Wilson Center. Aunque reconoce que dicha posibilidad es reducida en el futuro inmediato, coincide con la tesis de astrobiólogos como Javier Gómez-Elvira: la gran cantidad de galaxias en el universo reduce casi a cero la probabilidad de que no haya vida extraterrestre.
La segunda revolución de los alimentos
Entre finales de los años sesenta y comienzos de los setenta se produjo la primera revolución verde, en la que la productividad agrícola se disparó gracias a nuevas variedades de maíz, trigo y otros granos. La segunda revolución agrícola acabará con el desperdicio de alimentos, explica John Norris, director ejecutivo del Centro para el Progreso Americano. Hoy en día, el 30% de la comida se pierde, una situación fomentada en los países desarrollados por la sobreproducción agrícola, que intenta adelantarse a las fluctuaciones en la demanda.
Charles Kenny.Charles Kenny.
Apertura de las fronteras
Vivimos en un momento paradójico, recuerda Charles Kenny, del Centro para el Desarrollo Global. El Partido Republicano en Estados Unidos, Ukip en Reino Unido o Marine Le Pen en Francia apuestan por el cierre de fronteras, mientras que los Estados pierden poder y el flujo de inmigración global es cada vez mayor. Hay varias fuerzas que actúan a favor de la desaparición de las fronteras: los nuevos valores que relativizan la importancia del lugar de nacimiento o el envejecimiento de la población, que obligará a que países como España recurran a trabajadores extranjeros para satisfacer la demanda de mano de obra.
Aulas tecnológicas
En unos años, nos olvidaremos de los exámenes estandarizados para toda una clase (o una comunidad autónoma, o un país). Neera Tanden, presidenta del Centro para el Progreso Americano, cree que los avances tecnológicos permitirán a los alumnos recibir una educación personalizada, y los profesores conocerán las necesidades de cada uno de ellos gracias a la medición más eficiente de las variables del aprendizaje.
Los derechos de los pobres serán reconocidos
William Easterly, economista de la Universidad de Nueva York y autor de La tiranía de los expertos: economistas, dictadores y los derechos olvidados de los pobres denuncia a todos aquellos que consideran la tecnología como la panacea: “Los avances tecnológicos le gustan a todo el mundo porque no amenazan ningún statu quo o interés político”. El único avance de verdad que puede producirse en la sociedad pasa por reconocer los derechos políticos y económicos de los más desfavorecidos, de forma que la tecnología esté al alcance de ellos y no sea una manera de ensanchar aún más la brecha entre pobres y ricos.
Ralph Nader. (Reuters)Ralph Nader. (Reuters)
El pueblo, por fin, participará políticamente
Ralph Nader, el gran líder de los consumidores estadounidenses, ya afirmaba en una entrevista en El Confidencial que “si tan sólo el 1% de la gente se organizara en cada distrito para representar a la opinión pública, ganaríamos”. La movilización social es el gran reto para crear un planeta más democrático social, política y económicamente, sobre todo a la hora de conseguir que “las innovaciones y la tecnología sirvan a la gente y no la detenga”.
La brecha de género se reducirá
Los cambios sociales, políticos y económicos más importantes se producirán gracias a la entrada de la mujer en los puestos de toma de decisiones, señala Melanne Verveer, directora del Instituto para la Mujer, la Paz y la Seguridad de Georgetown. No sólo porque su emprendimiento dará lugar a nuevos puestos de trabajo, sino también porque su liderazgo y talento introducirá nuevos valores en las empresas que permitirán solucionar problemas como el cambio climático o la corrupción.
Se invertirá más dinero en la educación y la salud de los niños
Aunque el siglo XX haya sido el momento clave en la reducción de la mortalidad infantil, para Esther Dyson, la fundadora de HICCup y presidenta de EDventure Holdings, el futuro se encuentra en invertir aún más en los niños. No sólo a la hora de cuidar su salud, sino también en la mejora de su educación. “Deberíamos empezar a pensar a largo plazo y a apreciar las matemáticas, la estadística y la ciencia”, explica. “Deberíamos invertir miles de millones que se convertirían en billones en bienestar más tarde, de la misma manera que compramos gasolina para nuestros coches”.

miércoles, 25 de marzo de 2015

PRENSA CULTURAL. "Fausto, siglo XXI". Rafael Argullol

Rafael Argullol

   En "elboomeran.com":

 BLOG DE RAFAEL ARGULLOL

Quizá ningún mito cultural haya tenido en Europa la fuerza del de Fausto para introducirnos en las vicisitudes del hombre moderno. Como sucede con los grandes mitos, surgió en el momento en que la época lo exigía y, luego, lleno de vigor simbólico, se extendió sobre los siglos posteriores. La primera noticia sobre el personaje literario la encontramos en el texto anónimo Faustbuch (El libro de Fausto), editado en Alemania en 1587. Pero solo cinco años después, ya encontramos una obra maestra dedicada al tema, no en alemán, sino en inglés: La trágica historia del doctor Fausto, escrita por el dramaturgo Christopher Marlowe, contemporáneo de Shakespeare y emparentado íntimamente con este en cuanto a poética e ideología. Fausto había brotado en el Renacimiento de manera necesaria, porque los tiempos renacentistas, repletos de rupturas revolucionarias, habían hecho imprescindible un arquetipo de esta naturaleza. Aunque su nacimiento fue en tierras alemanas y su bautismo de fuego literario en Inglaterra, lo cierto es que el mito fáustico, tal vez con otros nombres, hubiese podido surgir en cualquier lugar de Europa y, de hecho, tenemos héroes literarios parecidos en las literaturas polaca, francesa, italiana y española, como el protagonista de El mágico prodigioso,de Calderón, en este último caso.
Más allá de la literatura, el Renacimiento había dibujado los perfiles fáusticos a través de múltiples de sus impulsores decisivos. Basta recordar, por ejemplo, los nombres de Leonardo da Vinci, Paracelso o Giordano Bruno, el inspirador real, para algunos, del personaje que aparece en la obra de Marlowe. De un modo más general asociamos estos nombres a los ímpetus desatados por la revolución renacentista: un afán de conocimiento y una ambición sin límites para explorar tanto las fronteras del mundo como las de la condición humana. Frente al escenario centrípeto medieval, vertebrado por la física aristotélica y la teología cristiana, tan admirablemente expuesto por Dante en La divina comedia, las escenografías renacentistas son centrífugas, con el ser humano lanzado a una carrera, incierta y apasionante, en busca de sí mismo a través del cosmos. Fausto es, por excelencia, el mito que refleja la psicología del hombre europeo empeñado en aventurarse en paisajes ignotos y en transformar las imágenes de su propia condición. Alguien que hubiera vivido en el arco cronológico de Leonardo da Vinci (Leonardo mismo), entre mediados del siglo XV y 1520 -únicamente 70 años, por tanto- habría sido testigo de metamorfosis mucho más contundentes de las que estamos viviendo en la actualidad.
Este coetáneo de Leonardo habría sido espectador privilegiado de una triple destrucción del mundo tradicional cuyas consecuencias se expanden hasta nuestros días. De un lado, gracias a los descubrimientos geográficos, observaría la primera gran globalización del planeta, con el hombre habitando un "mundo conocido" diametralmente distinto al que había regido en Europa durante 15 siglos. De otro lado, como consecuencia de las transformaciones astronómicas, este contemporáneo de Leonardo habría nacido en un universo cuyo centro era la Tierra, habría crecido en otro universo que tenía al Sol como núcleo, y moriría con la sospecha de que, en realidad, el universo no tenía centro alguno, ni la Tierra ni el Sol, siendo ilimitado y acaso infinito. Pero si este hombre dirigía la mirada, no hacia el exterior, sino hacia el interior del cuerpo humano, se encontraría que cirujanos y artistas trataban la anatomía como si se tratase de la astronomía y buscaban en nuestro organismo estrellas en forma de músculos, nervios y vísceras. El genial cirujano-artista Andrea Vesalius (otro candidato para inspirar el personaje Fausto) trazará, por esos años, un atlas general de nuestra anatomía: La fábrica del cuerpo humano.
El coetáneo de Leonardo capaz de enfrentarse a todos esos nuevos prodigios se vería acompañado por poderosas armas de transmisión de los conocimientos. La imprenta, fulminantemente extendida por toda Europa en poco más de dos décadas, suscita furibundos debates mientras contribuye a la comunicación masiva de los recientes hallazgos, en una dinámica que tiene similitudes con nuestro Internet. Junto a la imprenta, la pintura renacentista, guiada por la innovadora composición en perspectiva, se ofrece como ventana abierta al mundo que va a exigir a la retina la contemplación sin prejuicios de la existencia. Este es el paisaje en el que toma forma Fausto y, también, como no podía ser de otro modo, su inseparable Mefistófeles. De hecho, desde el principio, Mefistófeles es tan inseparable de Fausto que forma parte de este, siendo al tiempo, como tentador, su afirmación desmesurada y su negación irónica. Fausto necesita a Mefistófeles porque este se erige en el espejo de sus aspiraciones y limitaciones, que son, a su vez, las aspiraciones y limitaciones del hombre moderno.
Así lo entendieron, en los siglos posteriores al Renacimiento, todos los autores que hicieron suyo el mito de Fausto, empezando por el más influyente de todos, Goethe, quien prefiguró con lúcida nitidez los afanes y angustias de la condición moderna. Goethe dedicó 60 años de su larga vida creativa a la escritura de su Fausto, y aunque en este prolongado periodo cambió varias veces el punto de vista, no se alejó nunca totalmente de los postulados renacentistas: Fausto como el hombre que busca con ansiedad aquello que, sabe de antemano, difícilmente encontrará. Los múltiples continuadores de la tarea de Goethe en el siglo XX -Paul Valéry, Fernando Pessoa, Thomas Mann, entre ellos-, sin romper con la tradición fáustica anterior, acentúan un clima de impotencia y absurdo que difuminan la claridad temeraria de las aspiraciones de Fausto. El Fausto de Valéry es el más irónico de cuantos se han escrito; el de Pessoa, el más rodeado por un halo de absurdidad y diseminación; el de Mann, el más trágicamente impotente para hacer frente conjuntamente a la creatividad y a la vida. No obstante, cada uno a su modo, son piezas valiosas para comprender en qué ha consistido la condición humana en el siglo XX.
Si me refiero a todas esas máscaras de Fausto es porque, recientemente, quedaron integradas en un curso que realicé en la universidad y que, al menos para mí, resultó de lo más aleccionador. Participaban en el curso estudiantes de media docena de nacionalidades distintas y de edades comprendidas entre los 25 y los 40 años. Después de seguir la trayectoria del mito de Fausto desde el Renacimiento hasta el siglo pasado se suscitó la cuestión, probablemente, más importante: ¿cómo sería Fausto en la actualidad, es decir, cómo es el arquetipo de nuestra época? Esta pregunta iba, naturalmente, acompañada por otra: ¿quién es, o qué es, Mefistófeles en nuestro tiempo?
Por las respuestas de los estudiantes, que en general poseían una gran capacidad autocrítica, podía deducirse que el Fausto de hoy día es un ser vacilante, ambiguo, que se balancea entre pesos contrapuestos. En el platillo de la positividad pesaba la flexibilidad, la falta de dogmatismo, la libertad en la toma de posiciones sin un adoctrinamiento previo, ni ideológico, ni religioso, ni político; en el platillo de la negatividad, por el contrario, pesaba un exceso de pragmatismo, una apatía difícil de superar, un agobiante utilitarismo de las sensaciones. De hacer caso a estas opiniones, el Fausto de hoy, el Fausto que somos, sería un ser inmerso en la contradicción, notablemente preparado para actuar libremente, pero imbuido de un espíritu apático que le hace desinteresarse por todo aquello que excede a lo inmediato.
¿Y quién o qué es Mefistófeles? ¿Quién o qué excita a poseer las sensaciones mientras aprisiona en la indiferencia pasional? Las respuestas divergían: el capitalismo consumista, o el totalitarismo de las nuevas tecnologías, o el hartazgo de los idealismos utópicos. Hubo una respuesta más sutil y misteriosa: Mefistófeles somos nosotros cuando renunciamos al conocimiento por la comodidad de la posesión.
[Publicado el 01/12/2014 a las 09:00]

lunes, 26 de enero de 2015

PRENSA CULTURAL. Sobre "La maravillosa vida breve de Óscar Wao, novela de Junot Díaz

   En "elconfidencial.com":


Confeccionar una lista de lo mejor del Siglo XXI en 2015 es tan extraño como seguir diciendo "en pleno siglo XXI" o "en plena era de las autopistas de la información" o "internet es una herramienta con mucho potencial". Casi tan absurdo como hacer balance de cómo ha ido el año a mediados de enero. Pero al margen de la precocidad de esta lista, por no hablar de su pertinencia, sí es significativo que el elegido para encabezarla sea un escritor como Junot Díaz.
Díaz, como el personaje de su primera novela, no era “uno de esos dominicanos de quien todo el mundo anda hablando, no era ningún jonronero ni fly bachatero, ni un playboy”. Quizás por eso escribió La maravillosa vida breve de Óscar Wao (Mondadori), la historia de vida de un nerd dominicano y residente en Nueva Jersey que crece obsesionado con la ciencia ficción y para el que “levantarse a una jeva” era precisamente eso: ciencia ficción.
Aunque tanto este escritor como su criatura eran perfectos antónimos de lo que sus familias militares entendían como héroes, esta novela consiguió la heroica proeza de ganar el primer Pulitzer de novela escrito por un latino nacido fuera de Estados Unidos.
Razones para entender por qué Díaz fue el primer Pulitzer latino nacido fuera de EEUU y por qué su novela ha sido nombrada la mejor obra del milenioAquello sucedió en 2008, pero hace unos días BBC Culture la nombró la novela más importante del Siglo XXI (a Oscar le encantaría añadir: y del milenio). Críticos estadounidenses de cabeceras como The New York Times, Time o Kirkus Reviews la votaron para que quedara por delante de las obras más aplaudidas de autores como Hilary Mantel (tercera), Jonathan Franzen (quinto), WG Sebald (decimocuarto) o Cormac McCarthy (decimoséptimo), entre otros 156 candidatos.
Óscar no es, en palabras de Díaz, “el caribeño sexy por el que la industria del turismo vive y muere”, pero sí ha logrado conquistar al público y también a la crítica del mundo anglosajón. Entre sus muchísimas virtudes, he aquí cinco claves para entender el éxito de Junot Díaz.
1.- Óscar es un latino (que no parece un latino)
Los reyes del mambo tocan canciones de amor también ganó un Pulitzer de novela. Aquello sucedió en 1990, pero su autor, Oscar Hijuelos, aunque de origen cubano, ya había nacido en Nueva York. Es más, su novela estaba varada en un sentimiento de nostalgia y sus protagonistas latinos respondían a lo que se espera de su sangre caliente.

Junot Díaz, en cambio, nació en Santo Domingo, pero su cruzada fue ofrecer un patrón de latino que subvirtiera ese estereotipo: fondón, apocado, poco mujeriego, amante de la cultura pop estadounidense y aun así obsesionado con la historia más sanguinolenta de su país de origen. Díaz quería, en definitiva, levantarse en armas contra el cliché, problematizar lo latino y triturar la caricatura. Que él gane todos estos premios reservados para los grandes autores blancos de Estados Unidos es mucho más extraño que el hecho de que Obama lo gobierne.
2.- Óscar es poco masculino (o es un hombre real).
Cuando tenía nueve años y aún no había engordado, Oscar era el orgullo de su familia. En las fiestas de cumpleaños, sus familiares borrachos hacían “que se le encimara a alguna niña y entonces todos voceaban mientras los niños imitaban con sus caderas el movimiento hipnótico de los adultos”. Luego ganó kilos y perdió chicas.
Junot Díaz explica siempre que su padre era “un tigre fascista” y que toda su familia (y su país también) estaba enferma de la fiebre de la masculinidad. Su progenitor, un militar dominicano fan número 1 de Trujillo, el dictador de República Dominicana entre 1930 y 1961, era también “un cuero”: cuando Díaz tenía diez años, lo llevaba a las casas de sus amantes para presentárselas (él vivía esas visitas como “verdaderamente traumáticas”).
El escritor afirma que conoce los defectos y complejos de un hombre “por la cantidad de culos que quiere tragarse”. Añade que esta obsesión por ser el gallo del corral impedía a los hombres de esa generación autoanalizarse y entender sus debilidades. Por eso inventó a Wao: para ofrecer un patrón alternativo del tipo de hombre en el que su padre, “un pobre loco”, quería que se convirtiera su retoño. Cuando Díaz visita su barrio de Santo Domingo, tres veces al año, sus familiares aún lo llaman “maricón”.
3.- Óscar sueña con los superhéroes (pero es un antihéroe)
Una cita de Los cuatro fantásticos encabeza la mejor novela del siglo: “¿Qué le importan las vidas anónimas, breves… a Galactus?”. Oscar Wao es un antihéroe, pero se pirra por lo superheroico. Es curioso cómo con estos materiales que hasta hace poco se consideraban innobles (los cómic books, la literatura de quiosco), Junot Díaz levanta su imponente obra (no es el único, la novela superheroica de Michael ChabonLas asombrosas aventuras de Kavalier y Clay, quedó en séptimo lugar en la lista de BBC Culture).
En su familia el héroe era el que se iba a la guerra. A él, por dedicarse a las artes, su familia lo insultaba, pero dos de sus sobrinos eran recibidos con vítores por haber combatido en Irak y AfganistánExplica el novelista que en su familia el héroe era el que se iba a la guerra. A él, por dedicarse a las artes, su familia lo insultaba, pero dos de sus sobrinos eran recibidos con vítores por haber combatido en Irak y Afganistán. Es por eso que explica que exploró otros mitos de lo heroico. Cuando tenía diez años descubrió a los X-Men: “Muchachos vainas raras y defectuosos, pero con grandes poderes”. En el caso de Díaz, la escritura.
4.- Óscar era nerd (antes de que todo el mundo dijera que es nerd)
La escuela católica a la que va Óscar es para él como “un espectáculo medieval, como si lo hubieran puesto en el cepo y forzado a soportar que una multitud de semianormales le tirara todo tipo de cosa y le gritara ultrajes”. El tiempo ha logrado que esos nerds de los ochenta sean fotogénicos (la nostalgia siempre es fotogénica). Pero tanto Díaz, como especialmente Oscar, padecieron ser nerds en los ochenta.
Díaz ahora se lleva las manos a la cabeza cuando ve que la gente pone en su perfil de Facebook que son nerds: “A mis 13 años ser un nerd equivalía a ser un monstruo, con los mismos derechos”. Ahora está de moda, pero a Díaz no se le puede acusar de oportunista.
5.- Óscar habla raro (y el inglés de Díaz es un caleidoscopio)
A mis 13 años ser un nerd equivalía a ser un monstruo, con los mismos derechosEl lenguaje de Junot Díaz huele a fritanga y a cancha de baloncesto. A tebeos  y a libros de los grandes autores de la literatura universal tomados en préstamo en las bibliotecas públicas. A carne de mercado muy especiada. Su uso de un inglés contaminadísimo (por así decirlo) de slang callejero, voces caribeñas y oraciones trabajadísimas es insólito en las actuales novelas escritas en inglés. Hay muchos ejemplos de historias escritas con criollismos y argots de minorías, pero el lenguaje de Díaz es una orgía de tradiciones. Panas, jojote, fresas, jevas, tigre, man, maco. 
Oscar dice: “Mi padrastro can kick my ass”. Y todo ello queda cristalizado en el término sobre el que orbita la solemne obertura: fukú, “en términos generales, una maldición o condena; en particular, la Maldición y Condena del Nuevo Mundo”. Llegada desde África, “en los gritos de los esclavos”, fue la perdición de los taínos y alcanzó tanto al clan de los Kennedy como a la maravillosa vida breve de Oscar Wao.

sábado, 13 de septiembre de 2014

ENTREVISTA al historiador Josep Fontana sobre su libro "El futuro es un país extraño"

Josep Fontana

En la revista "Clío" del mes de abril:

   Fragmentos de la entrevista al historiador Josep Fontana:

1. En su libro "El futuro es un país extraño" [ensayo], "el autor repasa, sin concesiones, las políticas que se están desarrollando en este nuevo siglo XXI y sus consecuencias, la crisis económica como fondo, y la denuncia de la retórica que intenta justificar lo que 'NO ES MÁS QUE UNA ALTERACIÓN PERMANENTE DE NUESTROS DERECHOS SOCIALES ENCAMINADA A LIQUIDAR DEFINITIVAMENTE LO QUE RESTA DEL ESTADO DEL BIENESTAR Y ASEGURAR LA NUEVA SOCIEDAD DE LA DESIGUALDAD', afirma".

2. "El profesor recuerda que sin la fuerza negociadora de los sindicatos nunca hubiera habido realmente un estado del bienestar en Occidente. En este sentido añade que en Europa continental la movilización sindical de los ochenta  y los noventa consiguió retrasar unos años unos profundos cambios sociales y económicos que empezaron a producirse a partir de fines de los setenta en Estados Unidos y en Gran Bretaña, con los avales del presidente Ronald Reagan y de la primera ministra señora Thatcher. Fue entonces cuando se inició una política de 'DESGUACE DEL ESTADO DEL BIENESTAR Y DE LA LIMITACIÓN DEL PAPEL DE LOS GOBIERNOS EN EL CONTROL DE LA ECONOMÍA'".

3. "¿Y a dónde nos conducen estos cambios tan severos?, le pedimos que nos explique. 'DESENCADENAN UNA DESIGUALDAD ECONÓMICA CRECIENTE, CON EL RESULTADO DEL EMPOBRECIMIENTO DE LAS CLASES MEDIAS, LA PRIVATIZACIÓN DE LOS SERVICIOS SOCIALES, LAS RESTRICCIONES A LA DEMOCRACIA Y LOS INTENTOS DE CRIMINALIZAR EL DERECHO A LA PROTESTA, ENTRE OTROS', resume. Las reglas del juego han cambiado ya en este nuevo siglo XXI, expone en su examen el profesor Fontana, quien afirma que el capitalismo ya no está sujeto a la necesidad de pactar, por lo que la crudeza de su imposición brutal en la actualidad parece desmentir algunas creencias. 'EN EFECTO, DESMIENTE LA FALACIA ALIMENTADA DURANTE MUCHO TIEMPO DE QUE SUS NORMAS SE DIRIGÍAN A LA CONSECUCIÓN DEL BIENESTAR GENERAL, CUANDO SE HA DEMOSTRADO QUE ES EL BENEFICIO PRIVADO SU OBJETIVO'. Y matiza que 'NO FUE EL HUMANITARISMO, SINO EL MIEDO A LA REVOLUCIÓN LO QUE OBLIGÓ AL GRAN CAPITAL A ADMITIR LIMITACIONES'". 

4. "En España, y ante el recrudecimiento de la crisis y la incapacidad de ofrecer los servicios y ayudas que requiere la sociedad, el historiador advierte: 'QUIENES PIENSEN QUE EL ENDURECIMIENTO DE LA REPRESIÓN SERÁ UNA GARANTÍA DE LA TRANQUILIDAD PÚBLICA IGNORAN LAS LECCIONES DE LA HISTORIA Y DESAFÍAN LOS RIESGOS DE UN ESTALLIDO SOCIAL'".

   Entrevista realizada por Francisco Luis del Pino, periodista.

viernes, 15 de febrero de 2013

PRENSA. "Pesadillas del siglo XXI".

Un policía inspecciona los alrededores del hotel en el que, desde este viernes, se celebra la Conferencia de Seguridad de Múnich. / TOBIAS HASE (EFE) ("el país")

   En "El País":

Pesadillas del siglo XXI

Junto a los peligros tradicionales, nuevos desafíos a la seguridad global adquieren protagonismo

Ciberataques y cambio climático destacan entre ellos

 Madrid 1 FEB 2013 

El arsenal nuclear del que dispone el régimen norcoreano es fuente de comprensible preocupación en muchas cancillerías; las cabezas atómicas repartidas en varios centros de almacenaje en el caótico Pakistán también producen legítimos escalofríos en muchas espaldas, igual que el proliferar de células terroristas en el Sahel y en otras regiones del planeta. Sin embargo, cuando el periodista de The New York Times Tim Weiner –según relató en una reciente conversación en Madrid- preguntó al director del FBI, Robert Mueller, qué le quitaba el sueño por la noche, este no contestó nada de eso. Sino esto: “Un ciberataque múltiple que golpee las redes eléctricas de grandes ciudades y los sistemas informáticos que gestionan sus principales servicios, como el abastecimiento de agua y los transportes”.
No se trata simplemente de la obsesión personal del líder de una agencia civil. Las preocupaciones de los militares no andan muy lejos. Mike Mullen, presidente del Estado Mayor de EE UU entre 2007 y 2011, declaró lo siguiente el año pasado: “Nosotros estamos expuestos a dos amenazas existenciales. Una, es el arsenal nuclear ruso. Pero creo que eso lo tenemos muy bien controlado. La otra son los ciberataques. El desafío, para mí y muchos otros líderes, es realmente comprender esto. Ya no podemos delegar este asunto a algún sector de nuestras estructuras. Tenemos que comprender para poder tomar decisiones, invertir. Este desafío está destinado a crecer”.
Los ciberataques son el primero de una serie de desafíos a la seguridad global que exceden las nociones tradicionales y que, según muchos expertos, van a tener un creciente protagonismo este siglo. “Un ciberataque puede, de alguna manera, ser considerado una suerte de arma de destrucción masiva", comenta Richard Gowan, subdirector del Centro sobre Cooperación Internacional de la Universidad de Nueva York. El desarrollo vertiginoso de la biotecnología también abre un nuevo frente repleto de incógnitas. En otro orden conceptual, factores fuera del control de los Estados también pueden exacerbar tensiones. Uno de ellos es el cambio climático, que amenaza con ahondar las fricciones por el acceso a los recursos y facilitar conflictos. La conferencia de Seguridad de Múnich, que se celebra este fin de semana, dedica desde hace algunos años un creciente espacio a estas amenazas que se suman o exacerban a las tradicionales. A continuación, algunas reflexiones sobre ellas.

CIBERATAQUES

La pesadilla de Mueller y Mullen todavía no se ha materializado en ningún país. “Hasta ahora, afortunadamente no se han producido ciberataques a escala completa. Solo hemos visto episodios”, comenta Liina Areng, asesora de Relaciones Internacionales del Centro de Excelencia para Ciberdefensa de la OTAN, ubicado en Estonia. Sin embargo, algunos de esos episodios son muy instructivos. Precisamente en Estonia, el 26 de abril de 2007, las webs de las principales instituciones del Estado fueron acribilladas por una lluvia de mensajes basura procedentes de ordenadores de medio mundo que colapsó su capacidad de funcionamiento. Posteriores oleadas de ataques se abatieron sobre webs de bancos, periódicos, compañías de telecomunicación y ministerios durante al menos dos semanas. El episodio se produjo poco después del traslado, del centro de Tallín a las afueras, de un monumento a los caídos soviéticos. No paralizó el país, pero asustó bastante.
“El ciberterrorismo, una campaña de ataques a infraestructuras civiles críticas, que son las más vulnerables, es algo relativamente fácil de lograr. No hacen falta enormes recursos. Es una amenaza creciente, más realista que una auténtica ciberguerra entre potencias”, dice Areng, que fue consejera de ciberseguridad del ministerio de Defensa estonio.
Las fuerzas armadas de las principales potencias llevan años preparándose en este dominio, pero la protección de todos los centros civiles que permiten el normal acontecer de la vida moderna –bolsas de valores, bancos, telecomunicaciones, redes eléctricas, acueductos, transportes, etc.- es un auténtico desafío. “Es necesaria mucha cooperación. Entre Estados, entre público y privado y entre privados. Nadie tiene la capacidad para controlar todo lo que ocurre, desde donde puede llegar la amenaza. Sin embargo, todavía hay desconfianzas entre Estados que impiden un flujo de información optimo”, observa Areng.

CAMBIO CLIMÁTICO

Los expertos en seguridad definen el cambio climático como un ‘multiplicador de amenazas’ un factor que, por ejemplo, exacerba las tradicionales tensiones por los recursos hídricos, la producción energética y alimentar. Cleo Paskal, analista del centro de estudios Chatham House especializada en la materia, ofrece un buen ejemplo relacionado con el excepcionalmente caluroso verano ruso de 2010. “Los terribles fuegos que se propagaron ese año tuvieron graves repercusiones en la producción de trigo, del que Rusia es gran exportadora. Eso causó una subida en los precios. El aumento de los precios de los productos alimentarios básicos como el pan fue uno de las causa clave del estallido del malestar social en varios países árabes [a partir de finales de 2010], que a su vez ha provocado un auténtico terremoto geoestratégico”, comenta Paskal.
La pugna por el agua y la energía es consustancial a la historia humana, pero el aumento demográfico y la salida de la pobreza de centenares de millones de personas –con su correspondiente cambio de praxis de consumo, alimentación, etc.- incrementan de por sí la presión sobre los recursos. Varios países ya están comprando o alquilando tierras en otras regiones reducir su dependencia alimentaria. El cambio climático amenaza con multiplicar esas tensiones, afectando la disponibilidad de agua dulce –necesaria para la agricultura pero también para la producción de energía (la hidroeléctrica, naturalmente, pero también la nuclear)- provocando desastres naturales que destruyen infraestructuras y cosechas y, en definitiva, transformando muchas constantes en variables, algo peligroso para la estabilidad.
En otro orden de asuntos, señala Paskal, el deshielo del ártico está abriendo nuevas fronteras y el acceso a nuevos recursos, cuya conquista se antoja potencialmente conflictiva; la subida del nivel de los mares amenaza con hacer desaparecer islas que otorgan a sus respectivos Estados derechos marítimos sobre amplias extensiones.

BIOTECNOLOGÍA

Varios otros asuntos despiertan la inquietud de los expertos. Gowan apunta uno: “Hemos hecho progresos en los últimos años para enfrentarnos a pandemias. La experiencia de la gripe aviar ha fomentado avances y cooperación. Pero, en cambio, creo que no estamos tan preparados para el terrorismo biológico. Los avances de la industria biotech son increíblemente rápidos y complejos. Es un área con poca legislación internacional. Esto es algo acerca de que las agencias occidentales piensan bastante”. Si las tradicionales armas químicas asustan, las futuras armas biológicas aterran.