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sábado, 29 de octubre de 2011

POESÍA. "Volver en sí", de José Luis Rodríguez Ojeda (Carmona, Sevilla, 1957)

José Luis Rodríguez Ojeda

Volver en sí

                    I
Como ya bien sabemos, la razón
su luz con sentimientos no comparte.
Tan lejanas imágenes, aparte
de que pueden llevar a la obsesión

(de tanto ahondar y ahondar en su emoción
con las palabras: pozo, que no arte),
pueden hacer pensar que un baluarte
de la memoria enorme, el gran bastión

hemos reconstruido con firmeza,
cimentado el recuerdo, la certeza
de que aquellos primeros sentimientos

fueron así. Y es falso. Los cimientos
se mueven con el tiempo. La tristeza
sí que así se hace firme en la cabeza.


                    II
Concluyendo por fin, mi buen amigo
(a un amigo de siempre al que bien quiero
le estoy hablando ahora, compañero
no de versos, de cháchara), te digo

que hoy de acuerdo hasta un poco estoy contigo,
sin ver lo que me dices ya tan huero;
aunque esto, según tú: quebradero
de cabeza, miradas al ombligo,

empeño de vivir en la quimera...,
es lo más importante que yo hago.
Pero termino aquí con mi petera.

Vamos a echar, entonces, ese trago
que siempre me propones. La primera
yo invito. Y otra ronda también pago.

   De De los primeros años. Editorial AE. 2010

viernes, 28 de octubre de 2011

POESÍA. "Nietos de la guerra", de José Luis Rodríguez Ojeda (Carmona, Sevilla, 1957)

José Luis Rodríguez Ojeda

Nietos de la guerra

Yo fui niño de un niño de la Guerra.
Ya lejana, los símbolos triunfales
en mi primera infancia eran visibles
todavía. Delante de la iglesia,
mujeres con rosario y velo negro
frente a la negra Cruz de los Caídos.

Sobre lirios, los muertos por la patria.
Banderas, banderines, banderitas;
mano derecha al aire, el estribillo
del Cara al sol... Las filas y desfiles.

Todavía de mis primeros años,
entre otras, yo guardo esas imágenes
y, por ellas, la misma sensación;
no de miedo, de aburrimiento y frío;

de triste seriedad que asusta al niño
que está inventando el mundo con sus juegos.

   De De los primeros años. Editorial AE. 2010

jueves, 27 de octubre de 2011

POESÍA. "A elegir", de José Luis Rodríguez Ojeda (Carmona, Sevilla, 1957)

José Luis Rodríguez Ojeda

A elegir

Clara es la dicotomía:
tener voz o ser vocero
(qué difícil lo primero).
Una u otra poesía:
palabra o palabrería,
son del alma o sonajero.
De una y otra a cada uno
demos el nombre preciso
de poeta o poetiso,
como dijera Unamuno.

   De De los primeros años. Editorial AE. 2010

miércoles, 26 de octubre de 2011

POESÍA. "Por los ojos", de José Luis Rodríguez Ojeda (Carmona, Sevilla, 1957)

José Luis Rodríguez Ojeda

Por los ojos

Muere el pez por la boca; por los ojos,
el hombre y la mujer. No las palabras,
las miradas encierran el misterio
de por qué a ese chispazo -que hasta duele-
le llamamos amor. Sí que es misterio.

***

Con el deseo despierto,
por más que miren los ojos,
más verán los pensamientos.

***

Deja de mirarme así,
que son tus ojos candela
y no respondo de mí.

   De Por una mirada. EDICIONES EL DESEMBARCO. 2005

martes, 25 de octubre de 2011

POESÍA. "Un tema delicado", de José Luis Rodríguez Ojeda (Carmona, Sevilla, 1957)

José Luis Rodríguez Ojeda

Un tema delicado

Un tema delicado, el del amor.
Ya todo está inventado, todo dicho
en otro verso, en otro corazón.

Nada es nuevo. Con todo, quien lo vive
se piensa que su verso es diferente
y que otro corazón igual no existe.

Un tema delicado. Si termina,
no hay verso renovado. Tristemente
descubre el corazón que fue mentira.

Pero este amor no acaba pues no empieza,
condenado a la nada en estos versos
que ni escape serán de la tristeza.

   De Por una mirada. EDICIONES EL DESEMBARCO. 2005.

lunes, 24 de octubre de 2011

POESÍA. "Conmigo vais", de José Luis Rodríguez Ojeda (Carmona, Sevilla, 1957)

José Luis Rodríguez Ojeda

"CONMIGO VAIS"

Los conocí en un bar
de los de última copa,
cuando a casa volvía
después de una derrota
amorosa. Vivimos
con amistad rumbosa
esa noche casual,
que terminó en alcohólica.

Pensé, ya con el día
-que contrasta las sombras
y pone con su luz
en su sitio las cosas-,
que ellos en la risa,
en charlas ruidosas
ocupaban ociosos
lo mejor de sus horas
mientras que yo, en los versos,
en tardes melancólicas...
Concluí: "fue una noche
pasajera, anecdótica".

Pero me equivoqué.
Sucedió de otra forma.
La amistad fue creciendo.
Yo me adapté a sus locas
noches de discoteca
y de "llena otra ronda";
ellos, a mis sensibles
parrafadas de coña.

Lo mucho que les debo
tal vez ellos lo ignoran.
A veces me salvaron
de una apretada soga
de hastío, del peligro
que lleva la zozobra.

Aunque apenas nos vemos,
la amistad sigue ahora.
Yo sé que estáis conmigo,
mi corazón os nota.

   De Canción del camino. Ángaro. 2003