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miércoles, 27 de mayo de 2015

PRENSA. "El negocio de alimentar a la Humanidad"

   En "El País":

El negocio de alimentar a la Humanidad

Los límites de las tierras de cultivo y el agua disponible obliga a los gobiernos y al sector alimentario a tecnificarse para afrontar la cada vez mayor demanda mundial de comida


Miembros de una delegación de EE UU visitan una refinería de azúcar en Candelaria (Cuba), el pasado 3 de marzo. / ALEXANDRE MENEGHINI (REUTERS)

El pasado día 1, en un terreno de dos millones de metros cuadrados a las afueras de Milán, se abría al público la Exposición Universal de 2015, con el lema “Alimentar al planeta, energía para la vida”. En los pabellones, una amplia representación de empresas, organizaciones internacionales y 110 países exhibirán durante seis meses el progreso de la industria de la alimentación.
Mientras, fuera, las protestas callejeras señalaban las contradicciones del evento. La delegación que más se ha gastado en su pabellón de la Expo de Milán (72 millones de euros) es Emiratos Árabes, un país en el que la agricultura representa un 0,8% del PIB y que importa la mayoría de los alimentos que consume. Pero la principal ironía de una celebración global de la buena alimentación es que, a pesar de que los seres humanos consumen, en promedio, 2.868 calorías diarias, alrededor de 800 millones de personas sufren malnutrición crónica. Y aunque es una cifra que se ha reducido en los últimos 20 años (según la agencia alimentaria de Naciones Unidas, la FAO, el porcentaje de personas pasando hambre ha caído del 18,7% al 11,3%), el tamaño del problema sigue siendo enorme.

La alimentación en el planeta se sostiene sobre unos 570 millones de granjas
La alimentación en el mundo se sostiene sobre las 570 millones de granjas que, según la FAO, hay en el planeta. La inmensa mayoría (alrededor de un 80%) son pequeñas explotaciones familiares, por lo que el verdadero poder reside en sus mayores compradores: la industria agroalimentaria. Es un sector grande (según un informe de Bank of America Merrill Lynch, la industria vale 2,3 billones de euros, una cifra equivalente al PIB de Brasil y a un 3% de la economía global), poderoso y longevo: las tres mayores empresas del sector por ingresos (Nestlé, Archer-Daniels y Bunge) son centenarias. En gran medida, la seguridad alimentaria del planeta en el futuro dependerá de lo que hagan hoy estas grandes multinacionales.
Tradicionalmente, el sector agroalimentario ha sido un negocio familiar, pero la solidez de la industria ha atraído a inversores de todo el mundo. Dos de los más famosos, la estadounidense Berkshire Hathaway (con Warren Buffett a la cabeza), y la brasileña 3G Capital, se han coordinado en los últimos años en megaoperaciones de concentración. En 2013, se unieron para comprar Heinz, famosa por sus salsas y enlatados, en una adquisición de 28.000 millones de dólares (22.000 millones de euros). En marzo de este año, se volvieron a juntar para hacerse con Kraft Foods, otra fusión milmillonaria.


No es el único caso. En 2013 el mercado global de carnes vivió dos macrofusiones: la compra de Hillshire por Tyson Foods en 2013 (una operación de 8.550 millones de dólares) y la de la británica Smithfields por la china Shuanghui, por más de 7.000 millones, una operación que incluyó en parte a la española Campofrío.
Este proceso de concentración preocupa a las organizaciones no gubernamentales especializadas en alimentación. “El sector está en muy pocas manos, desde los insumos hasta la distribución, pasando por las grandes comercializadoras de grano”, explica Lourdes Benavides, responsable de seguridad alimentaria de Oxfam Intermón. “Eso les da un gran poder a lo largo de la cadena, tanto de fijación de precios como de control de reservas, eso sin hablar de su influencia a la hora de tomar decisiones políticas”.
Los grandes inversores buscan en el agroalimentario un sector sin sobresaltos, pero el futuro de la industria tiene enormes y costosos desafíos por delante. Según la FAO, dar de comer a los 9.600 millones de seres humanos que habitarán el planeta en 2050 necesita inversiones por valor de 83.000 millones de dólares al año. Y, en su mayor parte, tendrán que venir de la caja de las empresas. “Ya no concebimos alcanzar ninguna meta sin el sector privado”, comenta Marcela Villarreal, directora de Asociaciones de la FAO. “Es el que más ha cambiado su rol. En el pasado lo considerábamos un financiador. Hoy es un actor más. Estamos haciendo un llamamiento para que no solo se comporte de forma responsable, sino que contribuya de manera medible a las metas con instrumentos y guías”.
¿Y cuáles son los retos? Para empezar, tierra y agua. Solo un 11% de la superficie terrestre del mundo es cultivable, pero eso es más que suficiente para alimentar a toda la Humanidad. De hecho, un estudio patrocinado por la Fundación Rockefeller da por superado el peak farmland: el punto en el que más tierra ha sido necesaria para dar de comer al mundo. La desaceleración del crecimiento de la población y la mejora de la productividad harán reducirse esta cifra. Pero el problema es que este último dato solo es cierto si los hábitos de consumo se mantienen como ahora. Y no es así. Según la FAO, hasta 2050 la tierra cultivable deberá crecer un 70% para abastecer a todo el mundo. En 1961, había 2,5 hectáreas de tierra cultivable por habitante y en 2050 habrá menos de 0,8. Al mismo tiempo, se necesita un incremento de 64.000 millones de metros cúbicos de agua dulce cada año para adecuar la producción agroalimentaria a la demanda.
Un futuro ya de por sí complicado que se agrava cuando se incluye el cambio climático en la ecuación. El efecto es especialmente notable en las regiones tropicales y ecuatoriales. En Asia, donde la implantación de regadíos permitió un gran aumento de la productividad, la mayor inestabilidad del clima puede echar a perder los logros ganados. En algunos países africanos, la rentabilidad agrícola puede reducirse en un 50%.
Los problemas derivados del cambio climático se extienden pronto a toda la economía. “En 2010 y 2011, los años previos a la Primavera Árabe, hubo una sequía grave en todo el norte de África: Túnez, Libia, Egipto”, recuerda Kanayo F. Nwanze, presidente de IFAD, el brazo financiador de la FAO. “El precio del pan subió, la gente tuvo que emigrar a ciudades ya saturadas… El cambio climático trae crisis, trae inestabilidad”.
¿Cuáles son las posibilidades de negocio en éste nuevo mundo? El interés de varias instituciones o incluso Gobiernos, como el de Corea del Sur, por hacerse con tierras de cultivo en varios países africanos ha despertado muchísima polémica, aunque la realidad esté siendo algo distinta: “Llevamos varios años haciendo un seguimiento y es difícil cuantificar cuánto existe en realidad, si se aumenta o se estabiliza”, comenta Benavides. “Pero sigue ahí y se sigue regulando bastante mal. Muchas tierras ni siquiera se ponen a cultivar, por lo que los agricultores locales no tienen acceso”.

El cambio climático añade dificultad a un sector, sobre todo en el trópico
El negocio y el futuro de la producción alimentaria, según los analistas, está en las soluciones tecnológicas. “En inglés lo llamamos more crop per drop: más cosechas por cada gota de agua”, considera Sarbjit Nahal, estratega de Bank of America Merrill Lynch. “Hay oportunidades de negocio en el tratamiento, gestión, infraestructura y suministros de agua, así como en semillas y productos agrícolas tolerantes a la sequía, agricultura de precisión”.
Grandes empresas del sector ya están trabajando en ello. “Los productos para la protección de las plantas están yendo más allá de los fitosanitarios”, comenta Carlos Vicente, director de Sostenibilidad de Monsanto para Europa. “Hay productos desarrollados a partir de mecanismos que ya se encuentran en la naturaleza, como productos microbianos que ayudan a controlar plagas y potenciar el rendimiento, o el ARN de interferencia, que son instrucciones que hacen que plagas, malas hierbas o incluso parásitos de insectos beneficiosos, como las abejas, no hagan el daño que pueden hacer”.
Las posibilidades tecnológicas ya existen. “El regadío por aspersión utiliza mucha menos agua que la inundación”, explica el tecnólogo Ramez Naan en una entrevista al proyecto Future Foods 2050, organizado por el Instituto de Tecnología de los Alimentos (ITF). “Aunque sea un simple cambio como regar por la noche, cuando hay menos posibilidades de pérdidas por evaporación”. “En muchos casos, el que decide qué se riega y a qué hora es el agricultor, que la mayor parte de las veces es el propietario de la finca”, explica Juan Carlos Jiménez, socio fundador de IG4 Agronomía, una empresa de Huelva dedicada a aplicar las nuevas tecnologías al regadío. Y su criterio es por aproximación y observación: ahora 20 minutos, ahora tantas horas. “Lo que nosotros hacemos ir a la raíz, donde se ve qué le pasa a cada planta. Medir la humedad, la temperatura, ver que se usa la cantidad adecuada de agua y fertilizante”.
También el sector de la maquinaria agrícola está haciendo avances. “Todas las empresas están trabajando para que haya equipos más inteligentes, tractores que puedan medir qué le pasa a la planta por la que pasan”, explica Ulrich Adam, presidente de la patronal europea CEMA. “Incluso en países desarrollados, donde la productividad no puede crecer mucho más, se están consiguiendo mejoras en los rendimientos de entre un 3% y un 4%, y, lo que es realmente bonito, con mucho menos agua y fertilizantes”. Según Bank of America Merrill Lynch, el mercado de equipamientos agrícolas pasará de 130.000 millones de dólares en 2013 a más de 208.000 millones en 2018, un aumento del 60% en cinco años. Solo el mercado de drones (aviones no tripulados) de uso agrícola está estimado en 2.000 millones de dólares.

Para el grueso de los analistas, los mayores rendimientos pasan por un uso más intensivo de la tecnología. El reto está en llevarla a los mercados emergentes y a los pequeños agricultores. “Mucha de la agricultura en África se hace a base de azadón”, comenta Villarreal. “No solo es muy poco productivo, es dañino: eso deja a los granjeros con la espalda doblada en dos”. Desde las organizaciones internacionales se apuesta por la creación de cooperativas y asociaciones de pequeños granjeros para obtener las economías de escala necesarias para la mecanización. “Hay que organizar a los agricultores”, defiende Nwanze. “Hay iniciativas muy buenas que se están llevando a cabo en África”, explica Villarreal. “Juntar 20, 30, 40 agricultores para que puedan comprar un tractor. Y es un buen negocio para todos: para quien compra el tractor y para quien lo vende”. “Las nuevas tecnologías son caras porque requieren de una inversión de capital”, reconoce Ulrich Adam, “pero lo que pasó con la telefonía móvil, que ha entrado muy fuerte en el campo y ahora tiene una presencia enorme, puede pasar con otras tecnologías. La revolución digital puede hacer que la agricultura no sea tan intensiva en capital como lo es ahora”.
La tecnología también será indispensable cuando la industria agroalimentaria deba enfrentarse al cambio en el paradigma energético. El drástico aumento de la producción de hidrocarburos gracias a la fracturación hidráulica puede haber reducido las presiones económicas sobre los granjeros, pero el empuje de los objetivos de reducir emisiones de dióxido de carbono y el abaratamiento de las energías alternativas supondrían un cambio dramático en el sector.
La expansión del mercado de biocombustibles ha sido responsabilizada de la creciente demanda de tierras a nivel global, pero es poco si lo comparamos con el imparable aumento del consumo de carne. El 60% del incremento de producción de alimentos que se produzca hasta 2025 estará destinado a piensos. En la mayoría de países emergentes, el consumo de carne es un símbolo de modernidad y estatus: la señal de que se ha llegado a la clase media. “Pero si toda la Humanidad comiera carne como en Occidente, no habría planeta suficiente”, considera Villarreal.
Pero, posiblemente, el desafío tecnológico más serio es transporte y almacenaje de los alimentos. Un estudio patrocinado por la FAO estima que, en Norteamérica y Oceanía, hasta un 60% de las raíces y tubérculos se pierde en el camino que va desde el campo al consumidor. En el norte y centro de África, hasta un 55% de la fruta. “Uno viaja por Colombia y encuentra mangos preciosos tirados en el suelo”, comenta Villarreal. Desarrollar redes de transporte y cadenas de frío requieren grandes inversiones. No es la única solución posible. “Las producciones son más eficientes y menos costosas cuanto más cerca están de las zonas de consumo”, reflexiona Carlos Vicente. “Puede que la solución sea que los agricultores puedan abastecer a las poblaciones en sus zonas de origen”, añade.

La agricultura de precisión se abre camino como una alternativa muy viable 
Tecnologías como la de granjas urbanas podrían impulsar este movimiento, pero, para Ulrich Adam es más una cuestión de hábitos de consumo. “En el mundo desarrollado, la mayor parte de las pérdidas se produce en nuestros frigoríficos”, considera, “y por la distribución. Sobre todo mucha fruta y verdura se tira porque no tiene los criterios de calidad que exigen los consumidores. La tecnología puede ayudar a producir fruta más bonita, pero también quizás sea una cuestión de educar al consumidor para que no quiera comida perfecta en todo momento”.
La calidad de los alimentos también preocupa a los consumidores, tanto en los países tradicionalmente industrializados como en los emergentes. En 2008, una epidemia de dolencias renales empezó a afectar a miles de bebés en China. Pronto se encontró que la responsabilidad era de un lote de leche infantil adulterada con melamina, un pegamento industrial. Fue la primera de varias sonadas crisis alimentarias en el país asiático. Otras crisis, como la de las vacas locas en Europa y Norteamérica, han puesto presión sobre la industria y le han obligado a redoblar sus esfuerzos por garantizar la seguridad de los productos que vende.
Por otro lado, los consumidores buscan cada vez más variedad, cada vez más salud y cada vez más autenticidad en los productos que consumen. Y el sector responde. “Hoy en día, dos de cada tres compañías de la industria alimentaria están dedicadas de forma permanente a alguna clase de innovación”, explican desde el grupo de presión en Bruselas de la patronal europea del sector, FoodDrinkEurope. “El 50% de los productos que vemos en los supermercados hoy no estarán en los lineales dentro de cinco años”. “Los mercados son muy sensibles ante los temas medioambientales”, comenta Jiménez. “Cada vez se busca más la huella del agua, si se ha hecho un uso respetuoso del agua en la producción”.
El cambio en las preferencias de los consumidores también ha fomentado el crecimiento de pequeñas compañías fuera de los grandes grupos empresariales, especializadas en productos muy específicos creados con unos estándares muy difíciles de alcanzar por la producción en masa. “Nunca se han creado más empresas emergentes en la industria alimentaria como ahora”, comenta Michael Boland, profesor de la Universidad de Minnesota y experto en la evolución del sector agroalimentario. “Hay muchas rupturas con el pasado ahora mismo”.
“La inversión del sector empresarial al desarrollo agrícola es de hasta el 75% del total”, explica Nahal. ¿Vale la pena desde un punto de vista económico? “La inversión en I+D agrícola continua siendo una de las inversiones más productivas ahora mismo”, considera. “Ofrece tasas de retorno de entre el 30 y el 75%”. Un estudio de más de 200 proyectos de regadíos del Banco Mundial entre 1960 y 1995 habla de una tasa de retorno del 15%.
Para los países hay un incentivo adicional: eliminar el hambre no es solo un imperativo moral, sino que tiene sentido desde un punto de vista económico. Bank of America Merrill Lynch calcula que el hambre tiene un efecto en la economía global de dos billones de euros, casi el equivalente al peso del sector alimentario entero. Demasiada riqueza como para dejar que se pierda.

viernes, 27 de marzo de 2015

PRENSA CULTURAL. CIENCIA. "Ganímedes, la mayor luna de Júpiter, alberga más agua líquida que la Tierra"

   En "elmundo.es":

ASTROFÍSICA

Según una investigación con el telescopio 'Hubble'

Ganímedes, la mayor luna de Júpiter, alberga más agua líquida que la Tierra

  • El telescopio espacial 'Hubble' detecta la presencia de un gran océano subterráneo bajo la corteza de la mayor luna del Sistema Solar

  • El hallazgo se hizo de forma indirecta, observando la actividad de sus auroras y a través de ellas, de su campo magnético


Recreación artística de la luna Ganímedes, con las auroras...
Recreación artística de la luna Ganímedes, con las auroras detectadas, orbitando Júpiter, al fondo. NASA



Ganímedes es la mayor luna de Júpiter y también del Sistema Solar. Y según sugieren las observaciones realizadas con el telescopio espacial Hubble, alberga un gran océano subterráneo que contiene más agua líquida que la que hay en la Tierra. La conclusión fue presentada ayer durante una rueda de prensa de la NASA en la que participaron los principales científicos que han llevado a cabo esta investigación, publicada en Journal of Geophysical Research: Space Physics.
Según sus cálculos, esta gran masa de agua salada tendría unos 100 kilómetros de profundidad (aproximadamente diez veces más que los océanos más profundos de la Tierra) y se encontraría bajo una corteza de 150 kilómetros de espesor, compuesta en su mayor parte por hielo.
Descubierta por Galileo en el año 1610, la luna gigante Ganímedes tiene un tamaño comparable al planeta Mercurio y cuenta con un campo magnético propio (es el único satélite del Sistema Solar que lo tiene) y una frágil atmósfera, muy distinta a la de la Tierra, en la cual el telescopio Hubble ya había encontrado indicios de oxígeno.
Basándose en los modelos teóricos que usan para sus investigaciones, desde los años 70 del siglo pasado los científicos ya pensaban que este satélite podía tener un gran océano. La misión de la NASA Galileo midió en el año 2002 su campo magnético, reforzando con sus resultados esas sospechas. Ahora, han encontrado una nueva prueba.
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El telescopio Hubble fue utilizado para observar en Ganímedes las auroras, un fenómeno vinculado al campo magnético del satélite. Debido a que los telescopios no pueden ver lo que hay en el interior de los planetas, los satélites o cualquier objeto celeste, rastrear el campo magnético a través de las auroras les permite de forma indirecta averiguar lo que hay dentro. Además de tener un campo magnético propio, al orbitar muy cerca de Júpiter, Ganímedes también se ve influida por el campo magnético de ese planeta gigante.
Los científicos observaron el comportamiento de las dos auroras para determinar que debajo de la corteza de Ganímedes hay una gran masa de agua salada que influye en su campo magnético. «Siempre le di vueltas a la idea de cómo podíamos usar un telescopio de manera distinta. ¿Es posible emplearlo para mirar lo que hay en el interior de un cuerpo planetario? Entonces pensé en las auroras, porque están controladas por el campo magnético. Si observas una aurora de la forma adecuada, puedes obtener información sobre el campo magnético. Y si sabes cómo es el campo magnético, obtienes información sobre el interior de esa luna», explicó durante la rueda de prensa telefónica Joachim Saur, investigador de la Universidad de Colonia (Alemania) y autor principal de este trabajo.
«Los nuevos datos encajan muy bien con lo que se sabía. Se trata de un resultado importante porque afianza la idea de que ese océano de agua líquida existe, pues contamos con evidencias indirectas», señala a EL MUNDO Olga Prieto, geóloga planetaria del Centro de Astrobiología (CAB-CSIC-INTA).
Prieto es una de las investigadoras que ha planificado la ambiciosa misión JUICE (Jupiter Icy moons Explorer) que la Agencia Espacial Europea (ESA) tiene previsto lanzar al sistema de Júpiter en el año 2022, adonde llegaría en 2030.
Uno de los principales objetivos de esta sonda será precisamente estudiar Ganímedes e indagar sobre la presencia de este gran océano de agua líquida. Io, Europa y Calisto son otros de los satélites que hacen que el estudio del sistema de Júpiter tenga gran interés.
«Este descubrimiento supone un hito y pone de manifiesto lo que el Hubble puede conseguir», afirmó John Grunsfeld, uno de los responsables del departamento científico de la NASA, que el próximo 24 abril celebrará un cuarto de siglo de observaciones y descubrimientos de su telescopio espacial, que también es operado por la ESA. En su opinión, «un océano profundo bajo la corteza helada de la luna Ganímedes abre la fascinante posibilidad de que haya vida más allá de la Tierra».

TRES REQUISITOS PARA QUE PUEDA HABER VIDA

Detectar la presencia de agua líquida como la que parece haber en Ganímedes, el mayor satélite de Júpiter, afirma la NASA, «es crucial» en la búsqueda de mundos habitables y de la presencia de vida como la conocemos en nuestro planeta. No obstante, matiza Olga Prieto, investigadora del Centro de Astrobiología, «haber detectado agua líquida implica simplemente que se da uno de los requisitos para poder decir que el ambiente es habitable, pero no nos dice nada sobre la existencia de vida como la que conocemos en la Tierra. Una cosa es la habitabilidad y otra la existencia de vida», señala. Tres son los requisitos que los científicos dedicados a la astrobiología consideran necesarios para determinar que un ambiente es habitable, como recuerda Prieto.«El primero es que haya agua líquida. El segundo, que haya energía para poder mantener el metabolismo de los organismos que pudieran vivir en ese ambiente. En la Tierra, por ejemplo, sabemos que hay organismos que usan la luz solar y otros que utilizan energía química. Por último, debe haber elementos químicos esenciales para la vida, como el carbono, el nitrógeno, el oxígeno, el hidrógeno, el fósforo y el azufre», resume la investigadora en conversación telefónica. Lo que parece evidente es que en la superficie de este mundo helado, argumenta Prieto, no es posible que exista vida como la que se da en la Tierra: «La temperatura en la superficie de este satélite es de unos -173ºC, así que no puede haber agua líquida. Y si hay hielo, no hay vida. Pero en el interior de Ganímedes hay decenas de kilómetros de agua líquida. Es sorprendente la cantidad de agua que puede tener un satélite de hielo», añade la científica española. Por otro lado, la sonda 'Cassini' de la ESA ha detectado esta semana diminutos granos de roca en Encélado, una de las lunas heladas de Saturno, que sugieren que se dan procesos hidrotermales en su lecho marino.

martes, 24 de febrero de 2015

PRENSA. "Los graves problemas que causa beber más agua de la cuenta"

   En "elconfidencial":

Los graves problemas que causa beber más agua de la cuenta

Está claro que hay que beber agua. Ayuda a eliminar toxinas y evita dolores de cabeza, entre otras cosas, pero hacerlo en exceso puede ser mucho más perjudicial para tu salud de lo que imaginas




Estemos o no haciendo dieta, es muy común escuchar lo saludable y beneficioso que es beber entre uno y dos litros de agua al día. Tal grado de convencimiento ha llevado a que a diario nos topemos –cuando no somos nosotros mismos los protagonistas de la escena– con el paseíllo botella en mano para rellenarla de agua al menos dos o tres veces al día. Hábito que podría ser un grave error.  
No cabe duda que hay que beber agua. Este líquido nos aporta la hidratación necesaria para eliminar toxinas, mejorar nuestra memoria y concentración o evitar dolores de cabeza, entre otras cosas, pero hacerlo en exceso puede tener efectos secundarios mucho más perjudiciales para tu salud de lo que te imaginas.
Así lo han demostrado diferentes expertos que han puesto en cuestión los beneficios de beber tanta cantidad de agua al día. Muchos de ellos consideran que los cerca de dos litros aconsejados superan con creces lo que el cuerpo realmente necesita.  
El consumo excesivo y compulsivo puede causar diferentes problemas para nuestra salud, incluso potencialmente mortales
Algunos ya hablan de obsesión de beber agua potable y creen que este consumo excesivo y compulsivo puede causar diferentes problemas para nuestra salud, incluso potencialmente mortales. ¿Eres un agualcólico? Presta atención a las consecuencias, quizás decidas dejar de llenar sin parar la botellita de agua.
Agualcólicos: adictos a beber agua
Cada vez son más las personas que reconocen tener un problema de adicción al agua potable. Los diagnosticados como agualcólicos van consumiendo cada vez más y más cantidades de H2O atraídos por la idea de mejorar su piel, adelgazar o tener más energía. Pero lo que empieza como una costumbre saludable, pronto deriva en que “no puedan prescindir de sorbos regulares de agua y sientan pánico si no lo hacen incluso en cortos tramos de tiempo”,explica Mandy Francis en el Daily Mail.
El profesor Mark Whiteley, cirujano vascular y fundador de la Clínica Whiteley en Londres, es uno de esos expertos que lleva tiempo preocupado por el aumento en el consumo de agua. En su opinión “es muy posible que beber más agua de la que debemos durante un período prolongado de tiempo haga que se restablezca la química del cerebro de tal forma que éste espere una cantidad excesiva de agua”. Entonces somos adictos.
¿Qué puede provocar beber agua en exceso?
Francis recoge las tres principales consecuencias para nuestra salud que, según los expertos estudiosos de la adicción, puede provocar beber agua en exceso:
1. Puede causar insomnio: beber grandes cantidades de agua, sobre todo al final del día, puede interrumpir el sueño. “Mientras dormimos, nuestro cerebro libera HAD, la hormona antidiurética, para frenar la función renal y dejamos de sentir la necesidad de orinar durante la noche”, explica Whiteley, “si tomamos dos o tres vasos de agua por la noche el exceso de líquido en el organismo puede hacer que se anule el efecto de la HAD, la vejiga se llene y tengamos que levantarnos de madrugada”. Para los que tienen un sueño difícil, estas escapaditas al baño derivan, en muchas ocasiones, en innumerables vueltas en la cama para tratar de reconciliar el sueño.
2. Sudoración extrema: el profesor Whiteley, también experto en la hiperhidrosis o sudoración excesiva, está convencido de que el exceso de hidratación está ligado a muchos de los problemas de sudoración extrema de sus pacientes, cuyos casos más graves necesitan de cirugía para extirpar las glándulas sudoríparas.
Tras años de estudio de esta enfermedad, el profesor encontró que la mayor parte de los pacientes de hiperhidrosis bebían mucha agua para compensar la pérdida de agua a causa de la sudoración. La sorpresa llegó cuando se dio cuenta de que sus hábitos de consumo podrían estar empeorando su problema: “Si se bebe más agua de la que se necesita, la sudoración es una de las formas con las que el cuerpo trata de deshacerse de este exceso: A menudo mis pacientes descubren que sudan menos si beben menos agua”, explica el especialista.
3. Envenenamiento por agua: Francis menciona el caso de Jacqueline Henson, una mujer de 40 años que murió de intoxicación de agua tras seguir a rajatabla un programa de pérdida de peso que le aconsejaba beber cuatro litros de agua al día en un espacio de 2 horas. Y no es el único caso que se ha dado de sobredosis de agua.
“Beber demasiada agua muy rápido puede causar estragos en el delicado equilibrio de sales del cuerpo”, explica el doctor Frankie Phillips, de la Asociación Británica de Dietética. Al beber mucha agua en un espacio muy corto de tiempo, los riñones no pueden eliminar el exceso de líquido de nuestro cuerpo lo suficientemente rápido y nuestra sangre se vuelve más diluida de lo que debería ser con muy bajas concentraciones de sal.
“Los niveles de sal en las células sanguíneas y en el cuerpo suelen ser los mismos” continúa el doctor, “si la sangre de repente se vuelve más diluida, puede hacer que las células, en particular las cerebrales, se hinchen. Esto genera presión en el cráneo que puede causar dolores de cabeza y, en casos graves, hiponatremia o intoxicación por agua, que puede ser fatal”.
Entonces, ¿cuánto tenemos que beber al día?
Pese a que la mayor parte de los entrenadores personales y dietistas suelan recomendar beber unos dos litros de agua al día –cuando no cuatro–, las últimas recomendaciones del NHS (el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido) recomiendan alrededor de 1,6 litros de líquidos para mujeres adultas y hasta dos litros en el caso de hombres.   
Estas cantidades son suficientes para mantener el organismo funcionando de forma eficiente, pero cuando hablan de líquidos no se refieren sólo a agua:todos los fluidos, a excepción del alcohol, que tiene un alto efecto diurético y puede deshidratar, nos ayudan a cumplir con las necesidades diarias de líquidos, incluyendo bebidas calientes como el té y el café, la leche y los zumos de frutas e incluso el agua contenida en los alimentos, como frutas y verduras.
Todos los fluidos, a excepción del alcohol, nos ayudan a cumplir con las necesidades diarias de líquidos
Agualcolímetro: cómo saber si estás o no suficientemente hidratado
Está claro que las cantidades de agua necesarias variarán ligeramente en función del tamaño, la actividad física o el medio ambiente que rodee a cada persona. Pero en un principio, a no ser que nos encontremos en un clima demasiado cálido o realicemos deporte en condiciones ambientales extremas, con estas cantidades de líquido será suficiente para mantener nuestro cuerpo saludable e hidratado.
¿Cómo saber si nos estamos pasando con el agua? Más allá de contar las botellas o vasos de agua que llevas en el día, fíjate cuando vayas al servicio en el color de tu orina: lo ideal es que tenga un color pajizo claro. “Cualquier índice de que esté más oscura probablemente signifique que estás deshidratado y necesitas beber más” explica Francis “mientras que si es casi claro estarás bebiendo demasiado y necesitarás frenar un poco”.

lunes, 5 de enero de 2015

PRENSA. "La mayor concentración de plásticos en los mares está en la profundidad"

   En "El País":
MEDIO AMBIENTE

La mayor concentración de plásticos en los mares está en la profundidad

En el fondo de las aguas se encuentra cuatro veces más plástico que en las costeras y poco profundas


Plásticos flotando en el mar, en Filipinas. / JURGEN FREUND (CORDON PRESS)
Los mares y océanos se han convertido en un gran vertedero. Recientes estudios estiman que 270.000 toneladas de plásticos, unos cinco billones de pedazos de todos los tamaños, flotan por todo el mundo. Se necesitarían, aseguran los investigadores de 5 Gyres Institute, 11.000 camiones de transporte para retirar todos los residuos plásticos de los mares. Aun así, los expertos siempre han considerado que estas cifras no eran las esperadas, teniendo en cuenta la ingente cantidad de residuos que genera el ser humano. Un estudio, dirigido por la universidad de Plymouth y publicado por la Royal Society Open Science, revela que incluso en las partes más profundas y remotas del océano, se puede encontrar la huella contaminante de la actividad humana.

En algunos fondos marinos pueden encontrarse hasta 4.000 millones de fibras microscópicas de plástico por cada km2
Según este estudio, en algunos fondos marinos pueden encontrarse hasta 4.000 millones de fibras microscópicas de plástico por cada kilómetro cuadrado. Una concentración cuatro veces mayor que en las aguas poco profundas y costeras. De hecho, estos datos, resuelven parte de las dudas que tenían los científicos. “El estudio aclara lo que podíamos denominar como el misterio de los plásticos en el mar, ya que estudios recientes mostraban que la abundancia de plásticos flotando en la superficie del océano era menor de la esperada. Algo no cuadraba. ¿Dónde estaba todo el plástico que iba a parar a los océanos?”, se pregunta la investigadora Anna Sánchez-Vidal, líder del equipo de expertos del Grupo de Investigación Reconocido de Geociencias Marinas de la Universidad de Barcelona, que ha participado en el estudio.
Los resultados del estudio revelan la gran concentración de plástico en los fondos marinos; se pueden encontrar desde 1,4 hasta 40 muestras (de entre 2 y 3 milímetros de longitud) por cada 50 mililitros de sedimentos. Y en proporción, el rayón, en un 56,9%, es el compuesto más encontrado. El resto: poliéster, poliamidas, acetato y acrílico.

Las ingentes cantidades de plástico que no se sabía dónde estaban, en realidad se habían desmenuzado en fibras microscópicas que se han ido acumulando", explica un experto
La gran pregunta que abordaba a los científicos es saber por qué no se encuentran las cantidades de plástico esperadas en el mar. “Las ingentes cantidades de plástico que no se sabía dónde estaban, en realidad se habían desmenuzado en fibras microscópicas que se han ido acumulando, y continúan haciéndolo, en los fondos marinos, desde la Antártida hasta el Ártico, es decir, muy lejos de las áreas de procedencia y, por tanto, a escala planetaria”, explica Sánchez-Vidal.
La basura marina, especialmente el plástico, es un grave problema medioambiental que afecta a los ecosistemas marinos. Según los cálculos de los investigadores que han realizado el estudio, para el que han analizado muestras de sedimentos y corales profundos recogidos en 16 puntos de muestreo en el Mediterráneo, el Atlántico nororiental, el Ártico y el Índico meridional, el área en el que se concentra la mayor cantidad de plásticos, abarca más de 300 millones de kilómetros cuadrados de superficie –el océano Pacífico ocupa 165 millones-. “El descubrimiento de microplásticos en las áreas estudiadas sugiere que su impacto podría ser aún más perjudicial de lo que se piensa sobre el hábitat marino”, apunta Richard Thompson, profesor de la Universidad de Plymouth y coordinador del estudio.