Mostrando entradas con la etiqueta antología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta antología. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de mayo de 2009

POESÍA. PRENSA. El poeta colombiano Juan Manuel Roca gana el "Casa de América" de Poesía

Ésta es la noticia aparecida en "elpais.com".

A continuación, algunas opiniones, recogidas de una entrevista publicada en la revista Armas y Letras, en noviembre de 2008:


1. Estéticamente me siento más ligado a Comala que a Macondo porque estoy muy interesado en el ascetismo del lenguaje, en cierta poética que funciona casi por sustracción y no por acumulación, es decir, yo visito más en la literatura a Comala que a Macondo, y no es por un gusto de visitar a los muertos, es sencillamente porque en Rulfo yo encuentro unas lecciones estéticas extraordinarias: su minimalismo, cierta verbosidad de cosa hablada, cómo rescata las costumbres del pueblo mexicano y no hace costumbrismo, cómo rescata la historia de México y no hace historicismo… Todo eso ligado a una alta lírica, hace que cuando yo leo las ocurrencias de un poblado imaginario llamado Comala, siento mucha más atracción que cuando leo las incidencias de un poblado imaginario llamado Macondo. ¿Cúal es el narrador en el que encuentro una cantera más inagotable de poesía? Inmediatamente digo Rulfo y no digo García Márquez.

2. De alguna manera los vínculos entre la poesía visual y lo visual en el poema se han hecho mucho más evidentes en la poesía. Se puede crear una teoría general de las artes a través de lo poético, para decir que donde no hay poesía no hay arte, sea la narrativa, sean las artes escénicas, sea la cinematografía. Todo desemboca en la búsqueda de una poética. El más grande poeta mexicano, para mi gusto, es alguien que en apariencia no escribió poesía: Juan Rulfo. He hecho ejercicios en talleres con algunos jóvenes tomando cuatro o cinco temas de la obra de Rulfo (la soledad, la muerte, el trasmundo, la lluvia, la fantasmalidad), y sin necesidad de que los integrantes del taller escriban una sola línea, sino recogiendo y encabalgando como versos algunas de las frases de las narraciones de Juan Rulfo, hemos descubierto que hay una extraordinaria poética. Hemos escrito poemas de Rulfo con palabras de Rulfo que son realmente poemas sin agregar ni una sola palabra que no sea de él; esto como ejercicio para señalar que la poesía es más que un género literario, que no está en un compartimento estanco y que está vinculada a todas las esferas de las demás artes.

3. La violencia es uno de los ingredientes naturales del ser humano. Yo creo que no hay que acabar con los demonios, hay que saberlos pastorear. Es decir, eliminar la violencia, como lo explicaba también Anthony Burgess en La naranja mecánica, lleva a un estado de absorbimiento intelectual y de tontería. No hay que anular la violencia, sino canalizarla hacia cosas creativas y productivas. Yo creo en la violencia creadora. En el caso colombiano, cuando José Eustasio Rivera en el año 1924 escribe La vorágine, una de sus primeras frases, quizá la primera de la novela, dice: “Jugué mi corazón al azar y me lo ganó la violencia”. ¿Cómo pastorear eso para no convertirnos en una secuela más de esa violencia? El interés que existe por la poesía en Colombia, esa forma de resistencia espiritual que hay alrededor de la poesía, se da precisamente como saturación de la violencia.


Y ahora, unos poemas:


DIARIO DE LA NOCHE

A la hora en que el sueño se desliza
Como un ladrón por senderos de fieltro
Los poetas beben aguas rumorosas
Mientras hablan de la oscuridad,
De la oscura edad que nos circunda.
A la hora en que el tren tizna la luna
Y el ángel del burdel se abandona a su suerte,
La orquesta toca un aire lastimero.
Una yegua del color de los espejos
Se hunde en la noche agitando su cola de cometa.
¿Qué invisible jinete la galopa?


PUERTAS ABIERTAS
Una puerta
Abierta a la noche
Y se pueblan los ruidos
Las estancias.

Sus rumorosas bisagras
Anuncian
Alguien llegado de la lluvia
O los pasos de un lento animal
Que invade el sueño.

Una puerta, una grieta
Abierta en el asombro.


SUEÑO
El sol fulge entre la fronda
Donde los niños duermen
Y cruza bostezando un ángel rojo.
Lejos, los patios de vecindad se llenan
De gentes que remiendan el aire
Con la aguja de su parla rumorosa.
Alguien siembra un cortejo de astros.
Entre sagrados juegos
Y blancas catacumbas,
Tú y yo: crisálidas de viento.

domingo, 17 de mayo de 2009

MARIO BENEDETTI, en el recuerdo

Ha fallecido el poeta y narrador uruguayo Mario Benedetti. Nada mejor para recordarlo que sus textos.

Un relato:

A IMAGEN Y SEMEJANZA

Era la última hormiga de la caravana, y no pudo seguir la ruta de sus compañeras. Un terrón de azúcar había resbalado desde lo alto, quebrándose en varios terroncitos. Uno de éstos le interceptaba el paso. Por un instante la hormiga quedó inmóvil sobre el papel color crema. Luego, sus patitas delanteras tantearon el terrón. Retrocedió, después se detuvo. Tomando sus patas traseras como casi punto fijo de apoyo, dio una vuelta alrededor de sí misma en el sentido de las agujas de un reloj. Sólo entonces se acercó de nuevo. Las patas delanteras se estiraron, en un primer intento de alzar el azúcar, pero fracasaron. Sin embargo, el rápido movimiento hizo que el terrón quedara mejor situado para la operación de carga. Esta vez la hormiga acometió lateralmente su objetivo, alzó el terrón y lo sostuvo sobre su cabeza. Por un instante pareció vacilar, luego reinició el viaje, con un andar bastante más lento que el que traía. Sus compañeras ya estaban lejos, fuera del papel, cerca del zócalo. La hormiga se detuvo, exactamente en el punto en que la superficie por la que marchaba, cambiaba de color. Las seis patas hollaron una N mayúscula y oscura. Después de una momentánea detención, terminó por atravesarla. Ahora la superficie era otra vez clara. De pronto el terrón resbaló sobre el papel, partiéndose en dos. La hormiga hizo entonces un recorrido que incluyó una detenida inspección de ambas porciones, y eligió la mayor. Cargó con ella, y avanzó. En la ruta, hasta ese instante libre, apareció una colilla aplastada. La bordeó lentamente, y cuando reapareció al otro lado del pucho, la superficie se había vuelto nuevamente oscura porque en ese instante el tránsito de la hormiga tenía lugar sobre una A. Hubo una leve corriente de aire, como si alguien hubiera soplado. Hormiga y carga rodaron. Ahora el terrón se desarmó por completo. La hormiga cayó sobre sus patas y emprendió una enloquecida carrerita en círculo. Luego pareció tranquilizarse. Fue hacia uno de los granos de azúcar que antes había formado parte del medio terrón, pero no lo cargó. Cuando reinició su marcha no había perdido la ruta. Pasó rápidamente sobre una D oscura, y al reingresar en la zona clara, otro obstáculo la detuvo. Era un trocito de algo, un palito acaso tres veces más grande que ella misma. Retrocedió, avanzó, tanteó el palito, se quedó inmóvil durante unos segundos. Luego empezó la tarea de carga. Dos veces se resbaló el palito, pero al final quedó bien afirmado, como una suerte de mástil inclinado. Al pasar sobre el área de la segunda A oscura, el andar de la hormiga era casi triunfal. Sin embargo, no había avanzado dos centímetros por la superficie clara del papel, cuando algo o alguien movió aquella hoja y la hormiga rodó, más o menos replegada sobre sí misma. Sólo pudo reincorporarse cuando llegó a la madera del piso. A cinco centímetros estaba el palito. La hormiga avanzó hasta él, esta vez con parsimonia, como midiendo cada séxtuple paso. Así y todo, llegó hasta su objetivo, pero cuando estiraba las patas delanteras, de nuevo corrió el aire y el palito rodó hasta detenerse diez centímetros más allá, semicaído en una de las rendijas que separaban los tablones del piso. Uno de los extremos, sin embargo, emergía hacia arriba. Para la hormiga, semejante posición representó en cierto modo una facilidad, ya que pudo hacer un rodeo a fin de intentar la operación desde un ángulo más favorable. Al cabo de medio minuto, la faena estaba cumplida. La carga, otra vez alzada, estaba ahora en una posición más cercana a la estricta horizontalidad. La hormiga reinició la marcha, sin desviarse jamás de su ruta hacia el zócalo. Las otras hormigas, con sus respectivos víveres, habían desaparecido por algún invisible agujero. Sobre la madera, la hormiga avanzaba más lentamente que sobre el papel. Un nudo, bastante rugoso de la tabla, significó una demora de más de un minuto. El palito estuvo a punto de caer, pero un particular vaivén del cuerpo de la hormiga aseguró su estabilidad. Dos centímetros más y un golpe resonó. Un golpe aparentemente dado sobre el piso. Al igual que las otras, esa tabla vibró y la hormiga dio un saltito involuntario, en el curso del cual, perdió su carga. El palito quedó atravesado en el tablón contiguo. El trabajo siguiente fue cruzar la hendidura, que en ese punto era bastante profunda. La hormiga se acercó al borde, hizo un leve avance erizado de alertas, pero aún así se precipitó en aquel abismo de centímetro y medio. Le llevó varios segundos rehacerse, escalar el lado opuesto de la hendidura y reaparecer en la superficie del siguiente tablón. Ahí estaba el palito. La hormiga estuvo un rato junto a él, sin otro movimiento que un intermitente temblor en las patas delanteras. Después llevó a cabo su quinta operación de carga. El palito quedó horizontal, aunque algo oblicuo con respecto al cuerpo de la hormiga. Esta hizo un movimiento brusco y entonces la carga quedó mejor acomodada. A medio metro estaba el zócalo. La hormiga avanzó en la antigua dirección, que en ese espacio casualmente se correspondía con la veta. Ahora el paso era rápido, y el palito no parecía correr el menor riesgo de derrumbe. A dos centímetros de su meta, la hormiga se detuvo, de nuevo alertada. Entonces, de lo alto apareció un pulgar, un ancho dedo humano y concienzudamente aplastó carga y hormiga.


Un poema:


CURRICULUM

El cuento es muy sencillo
usted nace
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valiente

usted sufre
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalifica

usted ama
se transfigura y ama
por una eternidad tan provisoria
que hasta el orgullo se le vuelve tierno
y el corazón profético
se convierte en escombros

usted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre siempre
un lío

entonces
usted muere.

Y algunos vídeos:







jueves, 7 de mayo de 2009

POESÍA. José Emilio Pacheco, premio "Reina Sofía de Poesía"

(Fotografía de José Emilio Pacheco: "El País")

Uno de los más prestigiosos galardones en lengua española, el premio Reina Sofía de Poesía, ha sido concedido al poeta mexicano José Emilio Pacheco. Aquí, la información.

También, una antología.

Y tres poemas:


ÉXODO

En lo alto del día
eres aquel que vuelve
a borrar de la arena la oquedad de su paso;
el miserable héroe que escapó del combate
y apoyado en su escudo mira arder la derrota;
el náufrago sin nombre que se aferra a otro cuerpo
para que el mar no arroje su cadáver a solas;
el perpetuo exiliado que en el desierto mira
crecer hondas ciudades que en el sol retroceden;
el que clavó sus armas en la piel de un dios muerto
el que escucha en el alba cantar un gallo y otro
porque las profecías se están cumpliendo: atónito
y sin embargo cierto de haber negado todo;
el que abre la mano
y recibe la noche.


MAR ETERNO

Digamos que no tiene comienzo el mar
Empieza donde lo hallas por vez primera
y te sale al encuentro por todas partes


MEMORIA

No tomes muy en serio
lo que te dice la memoria.

A lo mejor no hubo esa tarde.
Quizá todo fue autoengaño.
La gran pasión
sólo existió en tu deseo.

Quién te dice que no te está contando ficciones
para alargar la prórroga del fin
y sugerir que todo esto
tuvo al menos algún sentido.

miércoles, 22 de abril de 2009

La escritora hispano-uruguaya Cristina Peri Rossi consiguió ser la primera mujer en ganar el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe en sus 21 ediciones con su libro Play Station. La autora ha charlado con los lectores sobre este libro y sobre el resto de su obra.

Aquí, la entrevista.

Y unos poemas de su libro:

FIDELIDAD

A los veinte años, en Montevideo, escuchaba a Mina
cantando Margherita de Cocciante
en la pantalla blanca y negra de la Rai
junto a la mujer que amaba
y me emocionaba

A los cuarenta años escuchaba a Mina
cantando Margherita de Cocciante
en el reproductor de cassettes
junto a la mujer que amaba,
en Estocolmo,
y me emocionaba

A los sesenta años, escucho a Mina
cantando Margherita de Cocciante
en Youtube, junto a la mujer a la que amo,
ciudad de Barcelona
y me emociono

Luego dicen que no soy una persona fiel.



PARA QUÉ SIRVE LA LECTURA
Me llaman de una editorial
y me piden que escriba
cinco folios sobre la necesidad de la lectura

No pagan muy bien
¿quién podría pagar bien por un tema así?

pero de todos modos
necesito el dinero

así que enciendo el ordenador y me pongo a pensar
sobre la necesidad de la lectura
pero no se me ocurre nada

es algo que seguramente sabía cuando era joven
y leía sin parar
leía en la Biblioteca Nacional
y en las bibliotecas públicas

leía en las cafeterías
y en la consulta del dentista

leía en el autobús y en el metro

siempre andaba mirando libros

y me pasaba las tardes en las librerías de usados
hasta quedarme sin un duro en el bolsillo

tenía que volver a pie a casa

por haberme comprado un Saroyan o una Virginia Woolf

Entonces los libros parecían la cosa más importante de la vida

fundamental

y no tenía zapatos nuevos
pero no me faltaba un Faulkner o un Onetti
una Katherine Mansfield o una Juana de Ibarbourou

ahora la gente joven está en las discotecas
no en las bibliotecas

yo me hice una buena colección de libros
ocupaban toda la casa

había libros en todas partes
menos en el retrete

que es el lugar donde están los libros
de la gente que no lee

a veces tenía que seguirle durante mucho tiempo
las huellas a un libro que había salido en México
o en París

una larga pesquisa hasta conseguirlo

No todos valían la pena
es verdad
pero pocas veces me equivoqué
tuve mis Pavese mis Salinger mis Sartre mis Heidegger
mis Saroyan mis Michaux mis Camus mis Baudelaire
mis Neruda mis Vallejo mis Huidobro
para no hablar de los Cortázar o de los Borges

siempre andaba con papelitos en los bolsillos
con los libros que quería leer y no encontraba

por allí andaban los Pedro Salinas y los Ambrose Bierce
la infame turba de Dante

pero ahora no sabía decir para qué maldita cosa
servía haber leído todo eso

más que para saber que la vida es triste

cosa que hubiera podido saber sin necesidad de leerlos

Cuando habían pasado cinco horas yo todavía no había escrito
una sola línea
así que me puse a escribir este poema
Llamé a los de la editorial
y les dije creo que para lo único que sirve
la lectura
es para escribir poemas

no puedo decirles más que eso

entonces me dijeron que un poema no servía,
que necesitaban otra cosa.


HOSPITAL DE SANT PAU

En la repleta sala de urgencias
sin un maldito box individual
ni un retrete
ni un médico decente

no apagaban la luz por la noche
de modo que no había manera de dormir

Un enfermero
para cuarenta o cincuenta
parapléjicos dementes cardíacos
pancreáticos o atropellados como yo

la morfina me había aliviado los dolores
pero la luz blanca y los gemidos
no me dejaban dormir

A las tres de la mañana
era el recambio: un enfermero calvo
cincuentón de bata blanca
que sabía poner distancia
entre él y los gemidos
entre él y las demandas

cada noche venía a cambiarme el suero
y la morfina
¿Qué tal, cómo está?
me preguntaba
pero yo sabía que le daba lo mismo como estuviera

Una noche le dije con complicidad
“Esta es la verdad de la vida
el dolor la enfermedad la muerte”

No –me dijo. Es el lado oscuro.
Cuando salgo de aquí
me olvido de todo esto.

No sé por qué, pensé que vivía solo
tenía un novio joven
un muchacho con chupa y botas
de cuero negro
y les gustaba el sexo duro.
A mí me gusta blando.


FORMAR UNA FAMILIA

Aquella mujer me gustaba mucho
pero me propuso que formáramos una familia

ella ya tenía un hijo
de su primer marido

tenía padre madre hermanos y primos

Otra familia me parecía una redundancia

¿Para qué quieres otra familia? –le contesté
¿Para que vea cómo tu hijo no baja la tapa
del retrete por miedo oculto a la castración
y cómo tu hermana no cierra la puerta del baño
para no perderse nada de lo que ocurre en el salón?

¿Esa es tu idea de una familia?

-me preguntó.
No, además tenía otras ideas:
gente con la cual yo no me tomaría un café
si no mediara un parentesco
gente que discute por dinero
propiedades cuentas bancarias
gente que no se habla por un asunto
de reparto de sillas o de sofás

y que se reúnen una vez al año
-por Navidad-
sin tener ganas
y se pasan la noche anterior
y el veinticinco de diciembre
comiendo y bebiendo
y haciendo mucho ruido.

¿Tú que haces por Navidad? –me preguntó, entonces.

Busco una emisora de música clásica
-le dije-
y juego a la playstation.

viernes, 3 de abril de 2009

BIBLIOTECA. LECTURA. "Teatro breve entre dos siglos". Antología a cargo de Virtudes Serrano


Los veintiún textos de otros tantos autores de diversa edad, ubicación estética y estilo personal reunidos en este volumen dan cuenta del teatro breve que se ha escrito en España en el reciente período de entre siglos. Los autores y autoras aquí seleccionados son modernos en sus planteamientos, nuevos en cada una de sus apariciones ante el público, y están vigentes sus compromisos con el arte, con el teatro y con la sociedad a la que pertenecen. Sea por la senda del realismo o desde las nuevas estéticas de mayor libertad poética, ruptura y abstracción, mediante el uso de la ironía distanciadora o sumergidos en el más feroz realismo, todos ellos comparten el propósito de proyectar la imagen del mundo en el que viven, y vivimos, y sus impresiones ante la realidad o desde sus deseos. La elección de las obras ha dependido de la voluntad de sus creadores.
(Texto de la contracubierta).

Editado por CÁTEDRA, en su colección "Letras Hispánicas", con el número 561, está en la BIBLIOTECA.

BIBLIOTECA. LECTURA. POESÍA. "Poesía a patadas"


Una de los ciclos de la presente edición de "Cosmopoética" ha llevado por título Poesía a patadas; con tal motivo, Francisco J. Uriz ha realizado una antología poética con el mismo título.

En la BIBLIOTECA tenemos cinco ejemplares.

Y aquí podemos leer uno de esos poemas, el que lleva por título Epigrama XVIII, de Enrique Badosa:

Ya está en orden el caos de este pueblo.
De nuevo somos grandes y triunfales.
Con entusiasmo todos entonamos
el himno patrio: "Do, re, mi, fa, gol".

domingo, 22 de marzo de 2009

POESÍA. Meira del Mar.

(Fotografía de la poeta, realizada por Uly Martín).

El texto que sigue aparece en "El País" de hoy.


Meira del Mar, poetisa del desamor
WINSTON MANRIQUE SABOGAL 22/03/2009

"Ha de pasar la vida. Ha de llegar el largo / dolor de estar sin verte. Acaso el grito amargo / de tu angustia la tierra estremezca un momento... / Mas, después, poco a poco callará tu lamento". Éste es uno de los versos que permite asomarse al universo poético de la colombiana Meira del Mar, fallecida el pasado miércoles en su Barranquilla natal a los 86 años.
Miembro de la Academia Colombiana de la Lengua, Del Mar es una de las poetas en español más importantes de su generación, cuyo verdadero nombre era Olga Isabel Chams Eljach. Su primer libro lo publicó en 1942 bajo el título de Alba del olvido. Unas palabras bautismales y certeras para lo que habría de ser su poesía a lo largo del siglo XX que, aunque está acompañada por los temas de siempre, en sus versos resuena la cara y el envés de los mismos: Amor / desamor, recuerdo / olvido, vida / muerte, ausencia / presencia.
"¡Y ya nunca sabrás / si me hallaste en la vida o en un sueño no más!".
Meira del Mar era de padres libaneses que se conocieron en Colombia y se quedaron en Barranquilla, en la costa caribeña, donde nació en 1922. La misma ciudad donde en los años cuarenta conocería al grupo de artistas e intelectuales más legendario de su país, del que formaba parte el Nobel Gabriel García Márquez. La poetisa solía pasar con ellos un buen rato por las tardes, hasta que éstos se iban al famoso bar La Cueva, donde no podía entrar porque "entonces no estaba muy bien visto que una muchacha anduviese por los bares", contó en una entrevista a este periódico en octubre pasado.
Fue durante su visita a Sevilla y Madrid donde leyó algunos de sus poemas. Del Mar obtuvo varios premios literarios, entre ellos el Nacional de Poesía en 1995, y el 23 de abril la Universidad del Norte le preparaba un homenaje en el cual recibiría un título honoris causa. Durante 36 años fue directora de la biblioteca más importante de su ciudad y estaba convencida de que "sólo la cultura nos puede salvar de la violencia".
"Y se me va llenando / de nostalgia la vida, / como un vaso colmado / de un lento vino pálido, / si alguien pasa y pregunta / por los jazmines, madre".
Dudas, preguntas, dudas. Pocas respuestas. Así transcurrió la obra creativa de Meira del Mar con títulos como Verdad del sueño, Secreta isla, Huésped sin sombra, Alguien pasa o Reencuentro.
Pero leer a esta poeta barranquillera es reencontrarse a cara descubierta con el amor, un tema vivificado hoy sin prejuicios por muchos escritores contemporáneos en todas las lenguas y convertido en espina dorsal de sus libros. Ella recuerda o descubre que bajo los fulgores del amor se esconde el desamor. Ilusión e incertidumbre y perplejidad ante el sentimiento siempre desconocido, eternamente nuevo: "Se me perdió tu huella. / Un viento / huracanado y frío la borró del sendero, / dejándonos los pasos / sin rumbo alguno ahora, / sin saber hacia dónde / orientar el destino".

Aquí, podemos leer una ANTOLOGÍA de sus poemas.

jueves, 19 de marzo de 2009

miércoles, 18 de marzo de 2009

POESÍA. Roberto Juarroz

Otra sección de esta BIBLIOTECA, CENTRO DE RECURSOS: la poesía. A partir de ahora, iremos dando a conocer a poetas de todo el mundo.

Comenzamos con el argentino Roberto Juarroz, en los siguientes enlaces:




martes, 10 de marzo de 2009

BIBLIOTECA. "Felices pesadillas.Los mejores relatos de terror aparecidos en Valdemar (1987-2003)".



La editorial Valdemar nos ofrece una Antología de relatos de terror publicados entre 1987 y 2003.
Entre los autores, encontramos nombres como Poe, Dickens, Le Fanu, Ambrose Bierce, Bram Stoker, Maupassant, Stevenson, Machen, Lovecraft...
ESTÁ EN LA BIBLIOTECA.

lunes, 16 de febrero de 2009

BIBLIOTECA. TEATRO. "Antología del teatro, para grupos de jóvenes y talleres"





Este volumen, elaborado por Francisco Torres Monreal, y publicado por la editorial Octaedrao, en su colección "Aula", está dirigida a los alumnos y profesores de Secundaria. En ella se dan cita nombres y textos universales -Cervantes, Molière, Chéjov...- con otros más cercanos a nosotros -Arrabal, Beckett, Sinisterra...-. La selección ha tenido igualmente en cuenta la variedad temática y estilística, el humor y la poesía, el teatro dialogado y el teatro experimental más reciente.

Pensado como un instrumento pedagógico auxiliar para cursos y talleres, esta Antología va precedida de una Pequeña guía para la lectura y la escenificación de una obra de teatro, redactada con rigor y sencillez, que será sumamente útil a profesores y alumnos, junto con las notas de escenificación, que siguen a cada uno de los textos.

ESTÁ EN LA BIBLIOTECA.

domingo, 8 de febrero de 2009

POESÍA. Entrevista a Ángeles Mora

En "El Día de Córdoba", aparece hoy una entrevista a Ángeles Mora, a propósito de la publicación de su nuevo poemario, Bajo la alfombra.
Aquí podemos leerla.

Además, un poema de su libro Contradicciones, pájaros, del año 2000:


EL ESPEJO DE LOS ESPÍAS

Estamos al fin hechos
a cierta imagen y semejanza vana
de esta violencia que se ha llamado vida.
Que cada día
nos arrastra de nuevo
para llevarnos siempre
al mismo sitio.

Así el lenguaje
acaba siempre siendo un animal
herido, un topo que no zapa,
mudo,
helado espejo de los espías.

También podemos leer una breve ANTOLOGÍA POÉTICA

martes, 3 de febrero de 2009

POESÍA. AMOR. Luis Cernuda


Otro gran poeta de la generación del 27.


NO DECÍA PALABRAS

No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.

Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.

Aunque sólo sea una esperanza,
porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe.


SI EL HOMBRE PUDIERA DECIR LO QUE AMA

Si el hombre pudiera decir lo que ama,

si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo

como una nube en la luz;

si, como muros que se derrumban,

para saludar la verdad erguida en medio,

pudiera derrumbar su cuerpo,

dejando sólo la verdad de su amor,

la verdad de sí mismo,

que no se llama gloria, fortuna o ambición,

sino amor o deseo,

yo sería aquel que imaginaba;

aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos

proclama ante los hombres la verdad ignorada,

la verdad de su amor verdadero.



Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien

cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;

alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina,

por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,

y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu

como leños perdidos que el mar anega o levanta

libremente, con la libertad del amor,

la única libertad que me exalta,

la única libertad por que muero.



Tú justificas mi existencia:

si no te conozco, no he vivido;

si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.

POESÍA. El amor. Pedro Salinas

Algunos poemas del gran poeta de la generación del 27.

AYER TE BESÉ EN LOS LABIOS...

Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto,
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más. El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada ya,
para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.

Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no...
-¿Adónde se me ha escapado?-.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.

PARA VIVIR NO QUIERO...

Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!

Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
«Yo te quiero, soy yo».


PERDÓNAME POR IR ASÍ BUSCÁNDOTE...

Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en lo alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces le conteste
la nueva criatura que tú eras.
QUÉ ALEGRÍA, VIVIR...

Qué alegría, vivir
sintiéndose vivido.
Rendirse a la gran certidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos
me está viviendo.
Que cuando los espejos, los espías,
azogues, almas cortas, aseguran
que estoy aquí, yo, inmóvil,
con los ojos cerrados y los labios,
negándome al amor
de la luz, de la flor y de los nombres,
la verdad transmisible es que camino
sin mis pasos, con otros
allá lejos, y allí
estoy besando flores, luces, hablo.
Que hay otro ser por el que miro el mundo,
porque me está queriendo con sus ojos.
Que hay otra voz con la que digo cosas
no sospechadas por mi gran silencio;
y sé que también me quiere con su voz.
La vida - ¡qué transporte ya! -, ignorancia
de lo que son mis actos, que ella hace,
en que ella vive, doble, suya y mía.
Y cuando ella me hable
de un cielo oscuro, de un paisaje blanco,
recordaré
estrellas que no vi, que ella miraba,
y nieve que nevaba allá en su cielo.
Con la extraña delicia de acordarse
de haber tocado lo que no toqué
sino con esas manos que no alcanzo
a coger con las mías, tan distantes.
Y todo enajenado podrá el cuerpo
descansar, quieto, muerto ya. Morirse
en la alta confianza
de que este vivir mío no era sólo
mi vivir: era el nuestro. Y que me vive
otro ser más allá de la no muerte.
¿SERÁS, AMOR?
¿Serás, amor,
un largo adiós que no se acaba?
Vivir, desde el principio, es separarse.
En el mismo encuentro
con la luz, con los labios,
el corazón percibe la congoja
de tener que estar ciego y sólo un día.
Amor es el retraso milagroso
de su término mismo:
es prolongar el hecho mágico
de que uno y uno sean dos, en contra
de la primer condena de la vida.
Con los besos,
con la pena y el pecho se conquistan,
en afanosas lides, entre gozos
parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos,
a la gran disyunción que está esperando,
hermana de la muerte o muerte misma.
Cada beso perfecto aparta el tiempo,
le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.
Ni en el lugar, ni en el hallazgo
tiene el amor su cima:
es en la resistencia a separarse
en donde se le siente,
desnudo, altísimo, temblando.
Y la separación no es el momento
cuando brazos, o voces,
se despiden con señas materiales.
Es de antes, de después.
Si se estrechan las manos, si se abraza,
nunca es para apartarse,
es porque el alma ciegamente siente
que la forma posible de estar juntos
es una despedida larga, clara,
y que lo más seguro es el adiós.

POESÍA. Alejandra Pizarnik

Poeta argentina nacida en Buenos Aires, en 1936.Obtuvo su título en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires; posteriormente, viajó a París hasta 1964, donde estudió Literatura Francesa en La Sorbona y trabajó en el campo literario colaborando en varios diarios y revistas con sus poemas y traducciones. Es una de las voces más representativas de la generación del sesenta y está considerada como una de las poetas líricas y surrealistas más importantes de Argentina. Su obra poética está representada en las siguientes obras: «La tierra más ajena», en 1955; «La última inocencia», en 1956;«Las aventuras perdidas», en 1958; «Árbol de diana», en 1962; «Los trabajos y las noches», en 1965; «Extracción de la piedra de locura», en 1968;«El infierno musical», en 1971; y «Textos de sombra», publicación póstuma en el año 1982. En 1972 falleció como consecuencia de una profunda depresión.

He aquí uno de sus poemas:

HIJA DEL VIENTO

Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencias,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

Tú lloras debajo del llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.

Si quieres leer más poemas de Alejandra Pizarnik, pincha AQUÍ
(FOTOGRAFÍA DE LA POETA)

miércoles, 21 de enero de 2009

BIBLIOTECA. "MUJERES EN LA INDIA"


En Booket aparece publicado este volumen de relatos escrito por mujeres hindúes, y coordinado por Urvashi Butalia, cofundadora de Kali for Women, una famosa editorial feminista.

El primer cuento (Encantamientos, de Anjana Appachana) comienza así:
Una calurosa noche de verano, cuando tenía doce años y vivía obsesionada hasta las lágrimas con la novela victoriana y, en mi cama, pegada a la de mi hermana, soñaba que era Jane Eyre y Agnes cortejadas por Rochester y David, noté que mi hermana estaba tiritando. Era la víspera de su boda, y yo, con la sabiduría que dan los doce años, me volví hacia ella, le rodeé el cuerpo tembloroso con un brazo y le aseguré que no tenía por qué sentir nervios prenupciales, pues, ¿acaso no era Nikhil, su futuro esposo, amable, tierno y apuesto, y ella, más guapa aún? Volviéndose hacia mí, me apretó tanto la mano que me dolió, y entonces me dijo que Abhinay, el hermano de Nikhil, la había violado hacía dos días".

El volumen se encuentra en la Biblioteca.