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viernes, 22 de enero de 2016

POESÍA. "Una tarde cualquiera". Vicente Gallego (Valencia, 1963), Premio de Poesía Generación del 27

Vicente Gallego
Una tarde cualquiera

No hay grandeza en la tarde, ni en el ocio
que la tarde me entrega y que he gastado
en buscar algo grande en el entorno
que ahora envuelve mi tiempo. Y después de la música,
y de mucho tabaco, y de dar muchas vueltas
por mi vieja memoria y por la casa,
he encontrado en un libro algunas fotos
de una tarde tranquila como ésta
en las que estoy fumando en la terraza.
Y al mirar esas fotos todavía recientes
de un momento trivial como este mismo,
una extraña emoción adorna los objetos
que desde allí me observan, y que voy comparando
con lo que son ahora: las macetas
han cambiado de sitio, ya se han muerto las flores
que crecían entonces, y entre otros detalles
sin ninguna importancia que mi mano mudó
al correr de los días, descubro ahora que es la mano
que sostiene el cigarro y parece la misma
lo que más ha cambiado, pues pertenece a un hombre
que soñaba un futuro diferente
para el que hoy lo mira, y se sonríe,
y alimenta otros sueños, y comprende
que también pasarán los de este día,
y aún contempla la tarde que se escapa,
y en ella al fin percibe, durante un solo instante,
esa extraña grandeza
que al pasar pone el tiempo en las cosas pequeñas.

© Vicente Gallego

viernes, 6 de noviembre de 2015

POESÍA. "Oración pagana". Vicente Gallego (Valencia, 1963), Premio de Poesía Generación del 27

Vicente Gallego
Oración pagana 

Sopla recio a mi espalda, 
viento oscuro y tenaz del desarraigo, 
confúndeme los pasos y sitúa mi norte 
donde no halle el amparo de esta mansa morada. 
Quiero arder en la noche como un fuego sin dueño 
mientras la noche dure, 
y que el santo egoísmo 
de quien busca el placer y renuncia al soborno 
con que compra el resguardo voluntades 
me atraviese de espinas por pretender la rosa. 
Yo le entrego al diablo cuanto tengo por mío, 
y que él lo malvenda, 
y sólo pido a cambio caminar a su lado. 
De la paz pusilánime que en el orden anida
no mendigo limosna: que el desconcierto traiga 
su cizaña a la casa que mis manos levanten. 

Porque sólo en el roto corazón de lo turbio 
he encontrado la luz verdadera del fuego, 
que las sombras me lleven, 
y yo lleve conmigo, cuando sea la hora, 
la clara vecindad de la tiniebla ardida 
de mi noche a la noche.
©Vicente Gallego

jueves, 29 de octubre de 2015

POESÍA. "Rogatorio". Vicente Gallego (Valencia, 1963), Premio de Poesía Generación del 27

Vicente Gallego
Rogatorio
Por la esfera y la cruz 
de perfección divinas, 
por la idea de un alma 
que nos salve en la muerte, 
por el alma sin vida del que sufre 
el silencio de Dios ante la saña 
incomprensible y fría de sus dioses, 
por esta soledad 
planetaria y devota del amor, 
por la arcana razón del sinsentido, 
por el sueño de aquél 
que en su vuelo encontró 
el ciego pedernal de la vigilia; 
porque no lo sabré, porque no me sabrá,
por lo que sí sabemos: 
por la oscura ceniza 
de la rosa de luz que pudo ser, 
por el será y el fue 
que son el nunca, 
por el instante eterno de sentir 
esta amarga piedad que es la alegría. 

© Vicente Gallego

domingo, 3 de octubre de 2010

POESÍA. "Recado de escribir", de Vicente Gallego (Valencia, 1963)

Vicente Gallego
Recado de escribir
                                 Para Encarna Oliva

De qué forma explicarte que por ti
lo he hecho ya casi todo: renunciar a las otras,
renunciar a las noches en que ellas
en torno a mí giraban con la música
como giran las noches, como todo giraba
en aquel tiempo hermoso que juré
detener para siempre, como gira el deseo
al que he vuelto la espalda, como también a veces
la mirada se vuelve hacia esos días
que por ti he convertido en mi vieja leyenda.
De qué forma explicarte
que por ti me he desdicho: los amigos de entonces
se sonríen al verme, no me habla
mi soledad de siempre, ni siquiera el alcohol
me sienta como antes, y he perdido
mi destreza en el baile.
De qué modo explicarte, sin que lo entiendas mal,
que hasta mi juventud me va volviendo
la espalda, que por ti
lo he hecho ya casi todo, excepto aquello
que juzgabas tan fácil, que me pediste tanto
sin que nunca supiera atender tu ilusión:
el poema de amor que por fin te dedico
y que tal vez te oculten estos versos
sin halagos, sin rosas, estos versos
que no sabrán en nada parecerse
a los que tú soñaste. Un poema de amor
verdadero, sin trampas, sin palabras hermosas.

sábado, 2 de octubre de 2010

POESÍA. "La noche en las ciudades", de Vicente Gallego (Valencia, 1963)

Vicente Gallego

La noche en las ciudades
                    (Looking for the heart of saturday night)
                                                                                         Tom Waits
                                                     A Luis Antonio de Villena

A lo largo del tiempo
y en diversas ciudades, he observado a esa gente
que transita en la noche: bebedores anónimos,
muchachitas de un día, cuarentones
que regresan vencidos del amor, todos ellos
buscadores sin mapa de un tesoro.

Por calmar otra sed beben sin ganas,
y en sus ojos he visto esas preguntas
que a veces el amor supo acallar,
pero muerto el amor, de regreso en la noche,
en sus ojos seguían las preguntas,
esas mismas preguntas que se hicieron
los poetas románticos al contemplar la luna,
pero también los griegos y los árabes
y tantos otros cuya historia
desconoce esa gente que se hace
esas mismas preguntas, esas tristes preguntas
que a mí me asaltan hoy ante esta copa:
en la falsa moneda de la noche
¿he buscado su brillo o he buscado su sombra?
¿Qué queda de la dicha que algún sábado
he creído sentir, o es que sólo
existe fingimiento en la alegría?
¿Qué ciudades, qué noches, qué luces o qué sombras,
qué palabras, qué cuerpos,
o qué extraño cansancio calmarán
este afán de vivir que la vida no sacia?

Para expresar lo que en las noches siento,
lo que en tantas ciudades y a través de los años
he sentido al volver los sábados a casa,
derrotado y dichoso, solitario,
debería quizá recurrir a la imagen
de esos vasos vacíos que la noche abandona
y en los que brilla el sol
por un instante al despuntar el día,
o haber sido un buen músico quizá,
escuchad a Tom Waits y dejad de leerme:
ahora
sólo a un blues se parece mi alma.

viernes, 1 de octubre de 2010

POESÍA. "Noviembre, 15", de Vicente Gallego (Valencia, 1963)

Vicente Gallego

Noviembre,15

Con esta sola mano
me fatigo al amarte desde lejos.
Tendido bajo el viejo ventanal,
espero a que el sudor se quede frío,
contemplo el laberinto de mis brazos.
Soy dueño de un rectángulo de cielo
que nunca alcanzaré.
Pero debemos ser más objetivos,
olvidar los afanes, los engaños,
el inútil deseo de unos versos
que atestigüen la vida. Celebrar
el silencio de un cuerpo satisfecho,
esa altura sin dios a la que llega
nuestra carne mortal. Saber así
la plenitud que algunos perseguimos:
un hombre, bajo el cielo, ve sus manos.

jueves, 30 de septiembre de 2010

POESÍA. "Maneras de escuchar un blues", de Vicente Gallego (Valencia, 1963)

Vicente Gallego

Maneras de escuchar un blues

Es hermosa esta noche de verano,
aunque no más hermosa
que cualquier otra noche de verano.
Es hermosa esta noche en que estoy solo,
y fumo y he dejado
en penumbra la casa mientras sueña
un dulce y triste blues,
un blues tan triste y dulce como otros.
Nada en mí, ni en la noche, ni en la música,
se diría especial, y sin embargo
existe algo muy hondo en esas cosas
que parecen sencillas:
una extraña grandeza que no acaba
de ser exaltación, tragedia, paz,
pero que es todo eso, y es también
un sentir claramente
que para que esto ocurra ha sido necesario
apurar estos años, acumular recuerdos,
haber ganado
y haber perdido tantas cosas.
Para que este piano suene así,
para temblar así con esta música,
ha sido necesario
ir llenándola poco a poco
de belleza y de daño, ir llenándola
con nuestra propia vida, para que se parezca
a nuestra propia vida, y suene así:
tan insignificante
y tan grande, tan triste, tan hermosa.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

POESÍA. "Generación espontánea", de Vicente Gallego (Valencia, 1963)

Vicente Gallego

Generación espontánea

Este día nublado invita al odio,
predispone a estar triste sin motivo,
a insistir por capricho en el dolor.
Y sin embargo el viento, y esta lluvia,
suenan hoy en mi alma de una forma
que a mí mismo me asombra, y hallo paz
en las cosas que ayer me perturbaban,
y hasta el negro del cielo me parece
un hermoso color.

Cuando no soportamos la tristeza,
a menudo nos salva una alegría
que nace de sí misma sin motivo,
y esa dicha es tan rara, y es tan pura,
como la flor que crece sobre el agua:
sin raíz ni cuidados que atenúen
nuestro limpio estupor.

martes, 28 de septiembre de 2010

POESÍA. "Lo que al día le pido", de Vicente Gallego (Valencia, 1963)

Vicente Gallego

LO QUE AL DÍA LE PIDO

Lo que al día le pido ya no es
que me cumpla los sueños, que me entregue
los deseos cumplidos de otros días
porque al fin he aprendido que los sueños
son igual que las alas de un insecto
y al tocarlos el hombre se deshacen;
y es que un sueño al cumplirse es otra cosa
que no ayuda a volar.
Lo que al día le pido es ese sueño
que al rozarlo se parta en otros sueños
lo mismo que una bola de mercurio
y que brille muy lejos de mis manos.
Lo que al día le pido empieza a ser
más difícil incluso de alcanzar
que los sueños cumplidos, porque exige
la fe antigua en los sueños.
Lo que al día le pido es solamente
un poco de esperanza, esa forma modesta
de la felicidad.

lunes, 27 de septiembre de 2010

POESÍA. "Variación sobre una metáfora barroca", de Vicente Gallego (Valencia, 1963)

Vicente Gallego

Variación sobre una metáfora barroca

Alguien trajo una rosa
hace ya algunos días, y con ella
trajo también algo de luz;
yo la puse en un vaso y poco a poco
se ha apagado la luz y se apagó la rosa.
Y ahora miro esa flor
igual que la miraron los poetas barrocos,
cifrando una metáfora en su destino breve:
tomé la vida por un vaso
que había que beber
y había que llenar al mismo tiempo,
guardando provisión para días oscuros;
y si ese vaso fue la vida,
fue la rosa mi empeño para el vaso.
Y he buscado en la sombra de esta tarde
esa luz de aquel día, y en el polvo
que es ahora la flor, su antiguo aroma,
y en la sombra y el polvo ya no estaba
la sombra de la mano que la trajo.
Y ahora veo que la dicha, y que la luz,
y todas esas cosas que quisiéramos
conservar en el vaso,
son igual que las rosas: han sabido los días
traerme algunas, pero
¿qué quedó de esas rosas en mi vida
o en el fondo del vaso?

sábado, 19 de junio de 2010

POESÍA. "La pregunta", de Vicente Gallego (Valencia, 1963)

Vicente Gallego
La pregunta
En la noche avanzada y repetida,
mientras vuelvo bebido y solitario
de la fiesta del mundo, con los ojos muy tristes
de belleza fugaz, me hago esa pregunta.
Y también en la noche afortunada,
cuando el azar dispone un cuerpo hermoso
para adornar mi vida, esa misma pregunta
me inquieta y me seduce como un viejo veneno.
Y a mitad de una farra, cuando el hombre
reflexiona un instante en los lavabos
de cualquier antro infame al que le obligan
los tributos nocturnos y unas piernas de diosa.
Pero también en casa, en las noches sin juerga,
en las noches que observo desde esta ventana,
compartiendo la sombra
con el cuerpo entrañable que acompaña mis días,
desde esta ventana, en este mismo cuarto
donde ahora estoy solo y me pregunto
durante cuánto tiempo cumpliré mi condena
de buscar en los cuerpos y en la noche
todo eso que sé
que no esconden la noche ni los cuerpos.