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viernes, 2 de marzo de 2012

POESÍA. "Siempre llegamos a destiempo...", de Rafael Guillén (Granada, 1933)

Rafael Guillén

Siempre llegamos a destiempo.
Cada llegada es un fracaso. Parte
ya el tren y conseguimos
subir en marcha. Todo en vano.
Nos lleva, es cierto. Pero ya se ha ido.
A través del cristal nos asomamos,
pero la vida ya se ha ido; todo
se ha ido inacabado.
Estamos viendo rostros, árboles,
de otras personas y otros campos.
Estamos contemplando una montaña
que ya no es esta misma que miramos.
Oímos voces, gritos, carcajadas
que hace ya tiempo que sonaron.
Difícilmente pretendemos
hallar una respuesta por el tacto;
y cuando al fin tocamos algo vivo
ya no está allí lo que tocamos.
Cada momento que nos lleva
es un presente ya pasado.
Nos lleva, es cierto. Pero ya se ha ido;
se había ido al alcanzarlo.

jueves, 1 de marzo de 2012

POESÍA. "Madrigal para tu cuello interminable", de Rafael Guillén (Granada, 1933)

Rafael Guillén

MADRIGAL PARA TU CUELLO INTERMINABLE

Ese cuello oferente,
alta tersura en el trasluz, que el peso
morado y cobre de la tarde abate
tan despaciosamente,
rizados aires y mechón travieso;
ese temor que late
en el lugar exacto para el beso
-dulce pulpa y neblina-
que empieza junto al hombro y no termina...

miércoles, 29 de febrero de 2012

POESÍA. "Los esposos", de Rafael Guillén (Granada, 1933)

Rafael Guillén

LOS ESPOSOS

Dame la mano; el cuerpo. Necesito
cruzar la calle. Dame
un tímido relámpago
de detrás de tus ojos, algo
que me sustente, una palabra, un hijo
para cruzar la calle. Dame un brazo
para correr. Ponte delante, así,
de cara a mí, que yo me vea cerca
reflejado. Y la mano
también. Dame la mano, el cuello joven,
el espejo, el cansancio
de ayer, el tiempo, sí,
dame el tiempo que te consuma, el peso
que hace posible tu llegada. Quiero
cruzar la calle. Dame
tu soledad, o más, la comisura
de tus labios, la piel de un muslo, algo
con que cubrirme. El gesto
que derrumba un deseo, algo sólido,
arañable, exterior, algo de ti
que arrope mi despegue.
Que no tengo más ancla, que no tengo
más posible contacto, que no tengo
más vertedero, o playa, o límite si quieres.
Dame el silencio, o lo que sea. Dame
algo que me acompañe.
Que está ya cerca el viento, que ya viene
por el árbol de al lado, y necesito
cruzar la calle.

martes, 28 de febrero de 2012

POESÍA. "Otoño en llamas", de Rafael Guillén (Granada, 1933)

Rafael Guillén

OTOÑO EN LLAMAS

Como cada noviembre, las tristezas doradas
del otoño llamean
en los castaños. Sube de los barrancos hasta
la nieve de los picos un confuso revuelo
de amarillos y malvas y, entre las peñas, cuelgan
los pueblos como blanca ropa tendida. Todo
vuelve a la transparencia.
El silencio aún no ha dicho su última palabra.

La azada al hombro, un viejo
de estopa y cuero baja bordeando bancales
camino de Atalbeitar. En sus ojos azules
no hay preguntas. Le queda
la eternidad entera para que alguien le explique
qué es esto de la vida.

Como un zorzal tocado
por el plomo furtivo, una hoja marchita
desciende dando tumbos de lo alto del álamo.

lunes, 27 de febrero de 2012

POESÍA. "Pronuncio amor", de Rafael Guillén (Granada, 1933)

Rafael Guillén

PRONUNCIO AMOR

Vengo de no saber de dónde vengo
para decir amor, sencillamente.
Para pensar amor, sobre la frente
sostengo qué sé yo lo que sostengo.

Para no detener lo que detengo
siembro en surcos y versos mi simiente.
Para poder subir, contra corriente,
tengo sujeto aquí, no sé qué tengo.

Venir es un recuerdo, si se llega.
Pensar es una huida, si se toca.
Sembrar es una historia, si se siega.

Sólo acierta en amor quien se equivoca
y entrega mucho más de lo que entrega.
Después, toda esperanza será poca.

viernes, 24 de febrero de 2012

POESÍA. "Poema del no", de Rafael Guillén (Granada, 1933)

Rafael Guillén

POEMA DEL NO

Me decías que no. Por tu mirada
pasaban barcos lentamente. Había
gaviotas en tus ojos, en tus blandos,
oscuros ojos grandes,
donde iba cayendo la amargura
como un anochecer de altas sirenas
en los puertos del Sur.
Me decías que no serenamente.
Era un no original, que ya existía
antes que tú, que hablaba por sí mismo
mientras que tú, impotente, absorta, fijos
en mí tus ojos, lo sentías vivo,
palpabas su raíz por tus adentros.
Era un no adivinado,
mudo, pesadamente silencioso.
Tu duro cuerpo tibio
me decía que no, sin causas, iba
replegándose, como
si volviese a la infancia. Tú no eras.
Me decías que no, y en tu mirada
cabalgaba un dolor que yo diría
maternal. Un dolor implorando
comprensión. Un no de contenida
pesadumbre, pero total, abierto,
levemente asomado
a las playas del llanto.
Me decías que no lejana, sola,
terriblemente sola, maniatada,
sin un porqué donde apoyarte, pero
era no, era no, sin gritos, no...

Los puertos, las sirenas,
los barcos en la noche, todo iba
perdiéndose, alejándose.
Yo, delante de ti, triste, abatido.

jueves, 23 de febrero de 2012

POESÍA. "Sobre toda palabra", de Rafael Guillén (Granada, 1933)

Rafael Guillén

SOBRE TODA PALABRA

No es fácil retener cuanto de cierto
lleva cada palabra, rescatada
por la verdad del borde de la nada.
La medida es un eco, un eco muerto.

La verdad no es la rama; es el injerto
propicio al viento fuerte y a la helada.
No es cuerda ni metal; es la tonada,
la alada melodía del concierto.

Propicia al viento fuerte y a la ruina,
camina la verdad, triunfa y camina
de palabra en palabra, paso a paso.

¡Y es gozo recibir su luz violenta,
y sentir cómo nace y se sustenta
del mismo manantial de su fracaso!

miércoles, 22 de febrero de 2012

POESÍA. "Si tú desembocaras...", de Rafael Guillén (Granada, 1933)

Rafael Guillén

Si tú desembocaras,
si tú, un día, incontenible y mansa,
desembocaras en mis ojos, estos
que tan mal me defienden, y anegases
hasta el reducto último
desde el que intento en vano remontarte...
Si tú te desbordaras, si ascendieras
desde mis pies, medrosa, sutilmente,
como un aroma sumergido, como
un humo que creciese por el suelo
del otro lado del espejo, hasta
empañar la eternidad... Si tú
te adelantaras, si tú fueras,
si, como fuera, fueras hasta el borde
de mis palabras y, volviendo un poco
la razón, te atrevieras a asomarte
sin vértigo a la tierra...
Si tú, mi atardecida ya, mi acaso
boreal certidumbre de que paso
muy cerca del amor, te desprendieras
de tu suavísima envoltura y dieses
sentido a mi reclamo...
Si tú, desierta, solitaria, huida,
apaisada ante mí como la bruma
baja que pugna en vano silenciosa
por desasirse de los árboles, ¡ah!, si tú,
extendida bajo mi voz, dejases
que te lloviesen mis palabras, una
por una, hasta cubrir despacio
tu inmensidad, si dieras
cabida a mi tristeza...
Si tú, mi astral llamada, inaccesible
dentro de la constelación de tu belleza,
no midieses en años luz el vasto
espacio que nos une;
si tú, que sabes que mi luz no es propia,
detuvieses tu curso unos instantes,
una vida tan sólo,
el tiempo que yo tardo en reflejarte...
Si alguna vez tú, etérea,
cegada por la luz que te proyecto,
te acercaras a la distancia justa
que permite al calor comunicarse;
si me tendieras ese puente, o esa
tan frágil pasarela
que te une con lo demás del mundo;
si pudieras, si tú supieras, ¡ay!,
si quisieras, con un sencillo soplo
dar justificación a este derroche
de voz; si, de algún modo,
tú, equidistante siempre de las muchas
puertas del sentimiento, te quedases
por una vez inmóvil, en el centro
mismo de mis palabras...

martes, 21 de febrero de 2012

POESÍA. "Signos en el polvo", de Rafael Guillén (Granada, 1933)

Rafael Guillén

SIGNOS EN EL POLVO

Como el dedo que pasa
sobre la superficie polvorienta
del mueble abandonado y deja un surco
brillante que acentúa la tristeza
de lo que ya está al margen de la vida,
de lo que sigue vivo y ya no puede
participar de nuevo, ni aun con esa
pasiva y tan sencilla
manera de estar limpio allí, dispuesto
a servir para algo; como el dedo
que traza un vago signo, ajeno a todo
significado, sólo
llevado por la inercia del impulso
gratuito y que deja
constancia así en el polvo de un inútil
acto de voluntad, así, con esa
dejadez, inconsciencia casi, siento
que alguien me pasa por la vida, alguien
que, mientras piensa en otra cosa, traza
conmigo un surco, se entretiene
en dibujar un signo incomprensible
que el tiempo borrará calladamente,
que recuperará de nuevo el polvo
aún antes de que pueda interpretarse
su cifrado sentido, si es que tuvo
sentido, si es que tuvo
razón de ser tan pasajera huella.

lunes, 20 de febrero de 2012

POESÍA. "Instantánea", de Rafael Guillén (Granada, 1933)

Rafael Guillén

INSTANTÁNEA

La vida sigue andando al fondo
de las fotografías. Sólo
se detiene en el gesto
de los protagonistas, en la luz oblicua
de los primeros planos.
                                     Queda
inmóvil esa mano que no acaba
de completar el ademán y la forzada
sonrisa y la mirada
petrificada y vacua y algo huidiza,
sabiéndose ya pasto de recuerdo.
Y quedan muertos los objetos y el piano
pierde su resonancia y la cortina
y el reloj y los muebles abandonan
sus deberes. Todo queda
varado en esta orilla.

Pero si conseguimos adentrarnos
por la ventana que ilumina
la escena, caminando
despacio, y ver de cerca el fondo
irrelevante y algo desvaído
de la fotografía,
comprobaremos cómo, imperceptiblemente,
el tiempo va cambiando y ya verdean
los árboles y un pájaro
se ha posado en la rama salediza
y alguien ha abierto los postigos
del balcón de la casa abandonada.