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martes, 10 de febrero de 2015

PRENSA CULTURAL. "Poesía y geografía". Antonio Muñoz Molina

   En "Babelia":

Poesía y geografía

'Veinte mil leguas de viaje submarino' de Jules Verne es la novela perfecta porque resume las dos metáforas centrales de cualquier literatura: la inmersión, el viaje




Uno de los dibujos de 'Veinte mil leguas de viaje submarino' de la edición ilustrada de 2012, que hizo Agustín Comotto para Nórdica Libros.
En aquel austero comedor no estaban aún el televisor y el frigorífico que ocuparían lugares de honor unos años más tarde. Había una ventana enrejada, una mesa camilla, una repisa de obra en un rincón donde estaba la radio, un reloj de péndulo colgado de la pared encalada. El tictac del mecanismo murmuraba en la caja de madera. Los cuartos y las horas resonaban nítidos como golpes de gong. Yo leía sentado en una silla de anea, apoyando los codos en la mesa, arrimado al brasero, abrigándome con las faldillas, en la casa donde reinaba el frío durante los meses de invierno. No había un sillón ni un sofá donde echarse a leer. De noche, los mayores se quedaban dormidos apoyando la cabeza sobre los brazos cruzados. El único sitio para descansar era la cama, y la cama estaba en un dormitorio helado. Cuando yo leía en ella se me quedaban frías las manos. Sostenía el libro con una mano mientras calentaba la otra debajo del embozo.
Leía en el comedor, unas veces rodeado de la familia y otras, las menos, yo solo. Leía y estudiaba, hacía los deberes. Aprendí a aislarme en el barullo que me envolvía casi siempre: conversaciones, juegos de cartas, seriales en la radio, más tarde programas en la televisión, concursos, películas, espectáculos de variedades. Sumergido en el libro lograba un aislamiento perfecto. Cuando estaba solo tenía de fondo los sonidos de la calle y el tictac y los golpes del reloj.

Eduardo Martínez de Pisón no lo dice pero intuyo que gracias a Verne descubrió su vocación de geógrafo.
Yo le debo la mía de novelista 
Una mañana, mi abuelo materno me trajo un libro de regalo, Veinte mil leguas de viaje submarino. Conservo de él una memoria perfecta: visual, olfativa, táctil. Era uno de aquellos libros providenciales de la editorial Ramón Sopena que se encontraban hasta en las papelerías más modestas. El papel era malo, la impresión defectuosa. Las portadas se descolgaban o se despegaban muy fácilmente. Pero la editorial Ramón Sopena parecía que publicaba toda la literatura universal, a precios tan bajos que ni siquiera para nosotros eran prohibitivos. En la portada del libro de Verne se veía la silueta negra del Nautilus en las profundidades de un mar verde oscuro. La luz de su faro era un círculo amarillo. Era como estar viendo el cartel de una película, una promesa absoluta de algo, la inminencia de la lectura. Abrí el libro, me acodé sobre la mesa, sentado en la silla rígida, la espalda fría y las rodillas calentadas por las ascuas del brasero. Debía de ser una mañana laboral porque nadie entró en el comedor. Cuando levanté los ojos del libro y miré el reloj en la pared me di cuenta de que habían pasado varias horas, las once, las doce, y yo no había oído los golpes del péndulo.
En ese silencio primordial de las grandes lecturas resplandecieron para mí las novelas de Jules Verne. Lo sentimos tan cercano que se nos hace raro no traducir su nombre de pila. Veinte mil leguas de viaje submarino es su novela perfecta porque resume las dos metáforas centrales no solo de su literatura, sino de cualquier literatura: la inmersión, el viaje. No hay lectura que no requiera una completa inmersión ni historia que de algún modo no trate de un viaje.
De Jules Verne se dice, distraídamente, que fue un precursor de la ciencia-ficción y un visionario de las tecnologías del futuro. Pero las fantasías arbitrarias o alegóricas, a la manera de H. G. Wells, no le interesaban, y sus máquinas voladoras o submarinas unas veces carecían de fundamento y otras, más que futuristas, resultaban anticuadas para las tecnologías de su tiempo. Jules Verne, que de muy joven imitó los dramones románticos de Victor Hugo, cultivó siempre un romanticismo menos de la ciencia en sí que del descubrimiento, un entusiasmo por lo nuevo, por las maravillas tangibles que él mismo estaba viendo irrumpir en la realidad. Nacido en 1828, perteneció a la primera generación que experimentaba el ruido, el humo, la velocidad de los trenes, y luego el prodigio del telégrafo, la navegación a vapor, la fotografía, el teléfono, el fonógrafo, la impresión masiva y barata, gracias a la cual una revista ilustrada podía contener al mismo tiempo el relato de una expedición en busca de las fuentes del Nilo y los grabados que la hacían visible, o la crónica de una exposición universal en la que se mostraban maquinarias prodigiosas y danzas y tocados de los pueblos primitivos descubiertos por los exploradores y sometidos colonialmente por ellos, traídos a la metrópolis en veloces buques de vapor.

Jules Verne, que de muy joven imitó los dramones románticos de Victor Hugo, cultivó siempre un romanticismo menos de la ciencia en sí que del descubrimiento, un entusiasmo por lo nuevo
Quizá Jules Verne amaba sobre todo los mapas: la geografía era la aventura suprema del conocimiento. Lo cuenta el geógrafo Eduardo Martínez de Pisón en su último libro, La tierra de Jules Verne, que es una meditación sobre los mundos y los viajes que se contienen en todas esas novelas que él también empezó a leer de niño. La geografía es un saber que linda lo mismo con la literatura que con la ciencia, y que muchas veces se ha mezclado con la ficción, porque ha habido grandes viajeros que han sido también grandes mentirosos, y porque el impulso de la aventura y por tanto de la fábula puede ser más poderoso que el del conocimiento. Por eso atraen tanto a niños fantasiosos que quieren evadirse y quieren comprender, que sienten la misma curiosidad por lo que existe y por lo que no existe.
Leíamos a Verne siguiendo sobre un mapamundi los itinerarios exactos de sus viajeros y calculando sobre el ancho azul del Pacífico la longitud y la latitud de sus islas inventadas. Nuestro sedentarismo forzoso alimentaba la pasión por aquellos viajes que conducían a los límites del mundo, a lo más hondo de las fosas oceánicas, a la órbita de la Luna, al centro de la Tierra, a las distancias del sistema solar. Leyendo a Verne nos seducían por igual, y sin que nos diéramos cuenta, la ciencia y la literatura, el romanticismo de la precisión y la poesía de los nombres: en nuestro mundo de topónimos sabidos y presencias siempre familiares las novelas de Jules Verne nos suministraron catálogos de nombres resplandecientes, nombres de islas reales o ficticias, de ríos, de desiertos, de continentes, de plantas, especies animales, de buques, de personajes que eran más memorables en virtud de los nombres que Verne había elegido para ellos.
Dónde hay en la literatura un personaje que tenga un nombre tan misterioso y definitivo como el Capitán Nemo. Y qué novelista ha inventado títulos que ofrezcan tan tentadoramente lo que nos atrae de la literatura, la promesa de una revelación. Hay títulos y nombres que han estado siempre conmigo, tan fértiles en el recuerdo lejano como en la primera lectura. Muchos otros he vuelto a encontrarlos en el libro de Eduardo Martínez de Pisón. Él no lo dice, pero yo intuyo que gracias a Jules Verne descubrió su vocación de geógrafo. Yo le debo la mía de novelista, y quizá más todavía la vocación de lector. El gusto por el viaje inmóvil, la afición y la destreza para sumergirme muy hondo en las palabras de un libro, en mi silencio de lector submarino al que no llegan los golpes sonoros del reloj.
La tierra de Jules Verne. Geografía y aventura. Eduardo Martínez de Pisón. Fórcola. Madrid, 2014. 440 páginas. 24,50 euros.
www.antoniomuñozmolina.es

viernes, 14 de septiembre de 2012

PRENSA CULTURAL. "Romanticismo del conocimiento", por Antonio Muñoz Molina

   En "El País":


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James Cook en Tahití, en un grabado del siglo XVIII. / DE AGOSTINI / GETTY IMAGES / DEA / G. DAGLI ORTI
Quizás no hay un gran libro que no contenga al menos un gran viaje. Uno de los mejores libros que yo he leído en bastantes años, La edad de los prodigios, del historiador británico Richard Holmes, está atravesado de la primera a la última página por los muchos viajes de la gran época de las exploraciones ilustradas, pero el marco temporal que cubre lo delimitan precisamente dos: dos vueltas al mundo, las dos tan llenas de aventuras que abarcarían cada una al menos una docena de novelas, las dos tan decisivas que cambiaron para siempre las vidas de quienes participaron en ellas y ensancharon en una escala revolucionaria los límites del conocimiento humano. En abril de 1769 el buque Endeavour, al mando del capitán James Cook, llegó a la isla de Tahití, en el curso de un viaje que iba a durar tres años, y cuya misión principal era observar el tránsito de Venus. En diciembre de 1831, el joven Charles Darwin, un naturalista aficionado, se embarcaba en el Beagle con la vaga tarea de hacerle compañía a su capitán y de realizar observaciones geográficas y botánicas en América del Sur. En nuestra época, dominada por la convicción idiota de que el pasado es un mundo de gente aburrida y provecta que a diferencia de nosotros lo ignoraba todo sobre las nuevas tecnologías, sorprende comprobar que los grandes exploradores y descubridores científicos de hace más de dos siglos fuesen gente tan joven: en 1831, Charles Darwin tenía 22 años; en abril de 1769, recién llegado a lo que parecía el paraíso terrenal de Tahití, Joseph Banks, el responsable de las observaciones astronómicas de la expedición de Cook, iba a cumplir 26.
Con un instinto para las simetrías inexactas que parecería más propio de un novelista, Richard Holmes empieza su libro con la llegada del Endeavour a Tahití, después de una travesía de más de seis meses desde Inglaterra, y lo termina con la partida del Beagle. El final de un gran libro es también muchas veces una perspectiva abierta sobre el porvenir que hay más allá de él, porque nos gusta que las historias se completen, pero también que nos recuerden que no hay trama que no sea incesante. Esa despedida narrativa de La edad de los prodigios es el comienzo de otra era en el conocimiento científico que ya es de algún modo la que vivimos nosotros: los cinco años de la vuelta al mundo de Darwin en el Beagle son el gran viaje educativo que dio lugar a El origen de las especies, que sigue estando en el centro de todas nuestras ideas sobre la vida y sobre el lugar de los seres humanos en la naturaleza, y que al cabo de más de siglo y medio, asombrosamente, aún provoca el escándalo de los integristas. Pero la gran ruptura de Darwin no habría sido posible sin una larga tradición de racionalidad y de observación empírica de las cosas que empieza en Inglaterra con Francis Bacon y Robert Hooke y continúa con Newton, y una generación más tarde con ese espíritu a la vez ilustrado y romántico que es el impulso del primer viaje de Cook.
Entre el viaje del Endeavour y el del Beagle, cuenta Richard Holmes, una misma pasión por el conocimiento impulsa a los investigadores que aún no se llaman científicos —el término en inglés, scientist, fue acuñado en 1834— y a los poetas a los que más tarde se llamaría románticos. Las divisiones exageradas más tarde por la miopía de los especialismos académicos nunca existieron. Samuel Taylor Coleridge era amigo de astrónomos, exploradores y químicos, y en su poesía y sus ensayos están presentes los debates científicos que le entusiasmaban tanto como la literatura. Keats y Shelley tuvieron formación médica. Humphry Davy, que hizo descubrimientos fundamentales en química, gustaba de los paseos solitarios por esos paisajes desolados en los que nadie había encontrado belleza hasta la irrupción de la mirada romántica, y escribió poemas casi con la misma fertilidad con que publicaba ensayos científicos. Ningún poeta ejercitó tan temerariamente la imaginación como el astrónomo William Herschel, que descubrió el planeta Urano, el primero que se añadía al Sistema Solar desde la Antigüedad. Fue Herschel quien concibió la idea del universo no como un templo o una bóveda en la que se movían ordenadamente los cuerpos celestes según las leyes de Newton, sino como un espacio de distancias que la luz tardaba millones de años en recorrer y en el que estrellas y galaxias estaban permanentemente formándose y destruyéndose. El devoto Haydn aseguraba que el sobrecogimiento de mirar por el telescopio de Herschel, el más grande construido nunca, le inspiró para componer su oratorio La Creación, que contiene alguna de la música más memorable de aquellos tiempos. Pero mucho antes de El origen de las especies, desde finales del siglo XVIII, las observaciones astronómicas de Herschel desbarataban implícitamente la veracidad obligatoria del relato bíblico: el espacio era mucho más grande de lo que había imaginado nadie y contenía muchos más soles y más mundos; el tiempo no podía medirse por las generaciones de la Biblia sino por la edad de las galaxias y la velocidad de la luz.
El conocimiento puro era una pasión tan heroica como la poesía y también una manera práctica de mejorar la vida de las personas y de establecer una fraternidad que estuviera por encima de las lealtades nacionales. William Herschel era un alemán que hizo toda su carrera en Inglaterra. Científicos británicos y franceses se mantenían en comunicación incluso durante las guerras napoleónicas. Ilustración y Romanticismo se combinan en los viajes de Mungo Park en busca de una Tombuctú que parece inventada en los sueños del opio y en el empeño de Humphry Davy por lograr una lámpara segura para los mineros del carbón, que morían en accidentes terribles cuando las llamas de sus candelas provocaban explosiones de metano, quemándolos o sepultándolos vivos bajo los aludes. El relato meticuloso de la invención de la lámpara de Davy absorbe tanto como el de las aventuras eróticas del joven Joseph Banks en Tahití o las primeras ascensiones en globo o las noches en vela de William Herschel y su hermana Caroline explorando el cielo con el telescopio. En nuestro país, décadas de adoctrinamiento en la ignorancia instigado por una mafia política agresivamente analfabeta han desprestigiado y casi extinguido el amor por el saber, lo han convertido en una especie de antigualla sombría que solo es tolerable si la reduce a unas cuantas pildoritas de colores administradas lúdicamente y con el adecuado envoltorio tecnopedagógico: en La edad de los prodigios Richard Holmes vuelca toda su erudición y todo su talento narrativo en el gran relato épico de la pasión humana por aprender, por descubrir, por explorar, por experimentar, por imaginar con solidez y rigor lo que todavía no se sabe si existe, la atracción del misterio que está en la raíz de la ciencia y de la literatura, la alegría de dedicar la vida a una vocación exigente, tan fértil para uno mismo como para los otros. Miguel Martínez-Lage murió cuando lo estaba traduciendo. Puedo imaginar cómo disfrutaría con ese trabajo, él que amaba tanto la buena prosa en inglés.
La edad de los prodigios. Terror y belleza en la ciencia del Romanticismo. Richard Holmes. Traducción de Miguel Martínez-Lage y Cristina Núñez Pereira. Turner. Madrid, 2012. 686 páginas. 32 euros.

miércoles, 27 de octubre de 2010

PRENSA. Refranes y viajes (y 9). Kapurthala (India)

En El viajero, suplemento de "El País", por Paco Nadal:

Una frase o expresión que tiene forma fija, sentido figurado y es de uso común por la mayoría de hablantes de una comunidad lingüística. Así definen los diccionarios una frase hecha. Hay miles en español, muchas con referencias a topónimos nacionales e internacionales. Proponemos un viaje alrededor del mundo saltando de tópico en tópico: el lujo es casi siempre asiático (en ocasiones, persa); la tortura, china; las cosas lejanas aparecen misteriosamente en Sebastopol; Castilla es ancha, y lo dubitativo vive entre Pinto y Valdemoro. Despegamos hacia algunos de los destinos más socorridos del diccionario de frases hechas.

9 Vivir como el marajá de Kapurthala
(Vivir en la abundancia, trabajar menos que los que le rodean)

La historia no por real es menos novelesca. En 1906, el marajá de Kapurthala, un reino de la India británica a los pies del Himalaya, rico hasta decir basta, llega a Madrid para asistir a la boda de Alfonso XIII. Una noche lo llevan a un espectáculo de varietés en el Kursaal y cae rendido a los pies de una joven bailarina de 16 años, Anita Delgado. El marajá, que le dobla ampliamente la edad, se enamora tan locamente que dos años después consigue casarse con ella. Y Anita Delgado, bailarina de cuplés, hija de una familia de clase media-baja de un barrio de Madrid, se convierte en maharaní de un país de las mil y una noches. Lo cuenta Javier Moro en su Pasión india. La pareja vive una vida de lujo extremo, viajando por el mundo seguidos de una nube de paparazzi. Y el pueblo llano, el que consume esas imágenes de los paparazzi, comprende por fin lo que es vivir "como un marajá".
Kapurthala aún existe. Es un distrito del Punjab indio. Y sigue habiendo un marajá de Kapurthala, aunque ya sin más poder que el testimonial. El palacio en el que vivió Anita, que copia el de Versalles, es ahora un recurso turístico. Como lo es también el Panj Mandir, un templo dedicado a la deidad Surya, o la Moorish Mosque, un templo que copia a la Kutubía de Marraquech. Si uno vivía como un marajá, se podía permitir estos caprichos.

DATOS PRÁCTICOS
Kapurthala está en el Estado de Punjab, al norte de la India, a 19 kilómetros de Jalandhar. El aeropuerto más cercano es el de Amritsar, a 66 kilómetros.
'Pasión india', de Javier Moro, está publicado por Seix Barral.
Embajada de India en Madrid (913 09 88 70).

Bibliografía. Estas y otros cientos de frases hechas en español aparecen en obras como Abecedario de dichos y frases hechas (Guillermo Suazo Pascual; EDAF, 1999), Diccionario de dichos y frases hechas (Juan Salanova; Ediciones El Molino, 2005) y Diccionario de frases hechas y dichos populares (Pancracio Celdrán; Aldebarán, 2004).

martes, 26 de octubre de 2010

PRENSA. Refranes y viajes (8). París

En El viajero, suplemento de "El País", por Paco Nadal:

Una frase o expresión que tiene forma fija, sentido figurado y es de uso común por la mayoría de hablantes de una comunidad lingüística. Así definen los diccionarios una frase hecha. Hay miles en español, muchas con referencias a topónimos nacionales e internacionales. Proponemos un viaje alrededor del mundo saltando de tópico en tópico: el lujo es casi siempre asiático (en ocasiones, persa); la tortura, china; las cosas lejanas aparecen misteriosamente en Sebastopol; Castilla es ancha, y lo dubitativo vive entre Pinto y Valdemoro. Despegamos hacia algunos de los destinos más socorridos del diccionario de frases hechas.

8 París bien vale una misa
(Se utiliza cuando para conseguir una meta o alcanzar un objetivo debemos de renunciar a algo muy esencial, aunque el fin a conseguir merece la pena)

La celebérrima frase, todo un compendio de pragmatismo, se debe a Enrique de Navarra, posteriormente Enrique IV de Francia, el Buen Rey, uno de los monarcas más queridos y que más hizo por el pueblo en el país vecino, cuyo ascenso al trono, vida y muerte estuvieron marcados, sin embargo, por las matanzas y traiciones dentro de las guerras de religión del siglo XVI entre católicos y hugonotes (protestantes). Tras muchas vicisitudes, Enrique fue propuesto para reinar en Francia, pero con la condición de que abjurara de su fe protestante y se convirtiera al catolicismo. "París bien vale una misa", dicen que dijo antes de entrar, el 22 de marzo de 1594, en la capital francesa, aceptando la condición por puro realismo.
Enrique fue coronado como primer rey Borbón de Francia en la catedral de Chartres, a 80 kilómetros de París, uno de los hitos del gótico francés y ejemplo a seguir más tarde por otras catedrales como la de Reims o Amiens. Pero gobernó desde París hasta su asesinato en 1610 a mano de un integrista católico. Ser rey era un deporte de riesgo en aquella época, incluso en la bella e intensa París.
El viajero de hoy aún puede coincidir en la capital francesa con algunos de los edificios y espacios urbanos que vio, y a buen seguro frecuentó, el Buen Rey durante sus 16 años de reinado. Para empezar, el palacio del Louvre, cuya mejora y primera gran ampliación fue obra suya. A Enrique IV le debemos también la plaza des Vosges, una de las más bellas de París, inaugurada en 1605. En tiempos de Enrique estaban terminadas muchas iglesias de las que ahora aparecen en las guías de viaje. La catedral de Notre Dame, por supuesto, pero también St. Severin y St. Jacques, en la que se reunían los peregrinos a Compostela (el templo desapareció y hoy solo nos queda la torre). La iglesia de St. Eustache estaría aún en obras y ya se daban clases en La Sorbona, como antes se dieron en St-Julien-le-Pauvre.

DATOS PRÁCTICOS
Easyjet (www.easyjet.com ) y Vueling (www.vueling.com ) vuelan desde Barcelona a partir de 120 euros. Las mismas compañías de bajo coste, además de Ryanair (www.ryanair.com ), conectan también Madrid con la capital francesa a partir de 99,99 euros.

Oficina de turismo de Francia en España (807 11 71 81; coste, 0,35 euros/min; http://es.franceguide.com ).

lunes, 25 de octubre de 2010

PRENSA. Refranes y viajes (7). Roma

En El viajero, suplemento de "El País", por Paco Nadal:

Una frase o expresión que tiene forma fija, sentido figurado y es de uso común por la mayoría de hablantes de una comunidad lingüística. Así definen los diccionarios una frase hecha. Hay miles en español, muchas con referencias a topónimos nacionales e internacionales. Proponemos un viaje alrededor del mundo saltando de tópico en tópico: el lujo es casi siempre asiático (en ocasiones, persa); la tortura, china; las cosas lejanas aparecen misteriosamente en Sebastopol; Castilla es ancha, y lo dubitativo vive entre Pinto y Valdemoro. Despegamos hacia algunos de los destinos más socorridos del diccionario de frases hechas.

7 Remover Roma con Santiago
(Indagar en todas partes o recurrir a todos los medios posibles para encontrar o lograr lo que se pretende. Hace referencia a dos de los más importantes destinos de peregrinación)

No hay otra ciudad en el mundo con tantas referencias lingüísticas: todos los caminos llevan a Roma; preguntando se llega a Roma; hablando del rey de Roma, por la puerta asoma; remover Roma con Santiago; el ruin de Roma, en mentándolo asoma; camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja; el que asno se fue a Roma, asno se torna; bien está San Pedro en Roma... Y es que ¡Roma es mucha Roma!
En la capital italiana, el viajero puede consumir días y días sin repetir ni aburrirse. Hay pocas capitales que den tanto juego turístico. Está la Roma obvia (Coliseo, foros, Vaticano, San Juan de Letrán...). Pero también hay muchas Romas ocultas o menos obvias. Hay museos extraordinarios y poco conocidos como la Galería Colonna (pintura renacentista y barroca), el Palacio Braschi (esculturas, cuadros, dibujos, fotos, elementos decorativos y vestidos históricos del siglo XVII hasta el XIX) o la Centrale Montemartini (la primera estación eléctrica romana, reconvertida en museo para alojar las esculturas romanas sobrantes del Capitolino).
Se puede hacer un recorrido -o muchos- literario. Siguiendo, por ejemplo, las huellas de John Keats y Percy Bysshe Shelly, dos poetas románticos ingleses enterrados en la ciudad eterna: la plaza de España, el cementerio protestante de Via Caio Cestio, el Coliseo... Hay barrios de romanos y para romanos, donde la marea de turistas no llega, como el de San Lorenzo, al lado de Porta Maggiore: restaurantes populares, bares con solera, clubes de jazz con actuaciones en directo... O el Testaccio, más conocido, pero no por eso menos sorprendente.
Por eso Roma es...¡eterna!

DATOS PRÁCTICOS
Vueling (www.vueling.com ), Easyjet (www.easyjet.com ), Air Europa (www.aireuropa.com ), Ryanair (www.ryanair.com ) e Iberia (www.iberia.es ) vuelan a Roma desde Barcelona (a partir de 90) y Madrid (desde 117).

Oficina de turismo de Italia (915 670 670; www.enit.it ).

domingo, 24 de octubre de 2010

PRENSA. Refranes y viajes (6). Flandes (Bélgica)

En El viajero, suplemento de "El País", por Paco Nadal:

Una frase o expresión que tiene forma fija, sentido figurado y es de uso común por la mayoría de hablantes de una comunidad lingüística. Así definen los diccionarios una frase hecha. Hay miles en español, muchas con referencias a topónimos nacionales e internacionales. Proponemos un viaje alrededor del mundo saltando de tópico en tópico: el lujo es casi siempre asiático (en ocasiones, persa); la tortura, china; las cosas lejanas aparecen misteriosamente en Sebastopol; Castilla es ancha, y lo dubitativo vive entre Pinto y Valdemoro. Despegamos hacia algunos de los destinos más socorridos del diccionario de frases hechas.

6 Poner una pica en Flandes
(Lo empleamos para referirnos a una empresa difícil, superando grandes dificultades)

Los tercios fueron algo así como los marines del Renacimiento, la infantería ligera de la corona española de los Austrias (y Felipe II, el Bush del siglo XVI, según el historiador británico Geoffrey Parker). Un cuerpo de élite formado por soldados profesionales bien preparados y bien motivados que durante siglo y medio permitieron a España mantenerse como potencia hegemónica en Europa. En Flandes lucharon durante 80 larguísimos años contra las tropas francesas e inglesas, no siempre bien pagados ni en las mejores condiciones (pregunten si no al capitán Alatriste). Por eso al final se hacía cada vez más difícil encontrar nuevos reclutas dispuestos a coger una pica para ir a la carnicería en la que se había convertido Flandes.
Algo de lo que se acuerdan muy bien todavía en esa región belga, donde los niños se asustan si se te ocurre mencionar al duque de Alba.
Brujas, Amberes y Gante son las tres ciudades más hermosas y visitadas de Flandes. Aunque las tres sufrieron los excesos de los colegas de Alatriste, son asaltadas ahora cada verano por otros tercios, no menos numerosos, pero sí más pacíficos, de turistas españoles.
Brujas es una de las ciudades medievales mejor conservadas y más bonitas de Europa. Un museo intacto del urbanismo medieval y renacentista al que cantaron en sus obras Baudelaire, Rainer Maria Rilke, Rodenbach o Fogazzaro.
Gante, que conserva un centro histórico igual de espectacular que el de Brujas, aunque más reducido, es, en cambio, una ciudad activa, universitaria y juvenil. Amberes, en el estuario del río Escalda, es la ciudad abierta, cosmopolita, centro internacional del comercio de diamantes, dotada de una hermosa catedral gótica, cuna de Rubens y con una pujante actividad dentro del mundo de la moda. Flandes es un lugar al que ir al menos una vez en la vida. Pero no diga que es pariente del duque de Alba.

DATOS PRÁCTICOS
Catai Tours (www.catai.es ), Condor Vacaciones (www.condorvacaciones.es ), Continental (www.viajescontinental.es ) y El Corte Inglés (www.viajeselcorteingles.es ), entre otros, ofrecen circuitos organizados por las principales ciudades de Flandes.

Turismo de Bélgica (Flandes y Bruselas; 935 08 59 91; www.flandes.net ).

sábado, 23 de octubre de 2010

PRENSA. Refranes y viajes (5). Pernambuco (Brasil)

En El viajero, suplemento de "El País", por Paco Nadal:

Una frase o expresión que tiene forma fija, sentido figurado y es de uso común por la mayoría de hablantes de una comunidad lingüística. Así definen los diccionarios una frase hecha. Hay miles en español, muchas con referencias a topónimos nacionales e internacionales. Proponemos un viaje alrededor del mundo saltando de tópico en tópico: el lujo es casi siempre asiático (en ocasiones, persa); la tortura, china; las cosas lejanas aparecen misteriosamente en Sebastopol; Castilla es ancha, y lo dubitativo vive entre Pinto y Valdemoro. Despegamos hacia algunos de los destinos más socorridos del diccionario de frases hechas.

5 Aquí y en Pernambuco
(Se suele utilizar para generalizar lo que estemos expresando. Enfatiza que una acción o costumbre es tan habitual que se hace tanto en el mismo lugar donde vivimos como en otra localización muy dispar y lejana)

Mortadelo y Filemón (el célebre cómic de Ibáñez), siempre que metían la pata y tenían que poner tierra por medio, acababan huyendo a Pernambuco.
"Pernambuco es un Estado del noreste de Brasil, 101.023 kilómetros cuadrados, 7.445.200 habitantes; capital, Recife", dicen las enciclopedias. Pernambuco ha pasado al vocabulario popular como sinónimo de lejanía, aunque en realidad tampoco es que esté demasiado lejos de la península Ibérica. Unos 6.100 kilómetros desde Madrid. La Conchinchina, por ejemplo, está más lejos. Y Nueva Zelanda, aún más. Pero la sonoridad y el exotismo del topónimo venían al pelo para expresar distancia.
¿Y hay algo que ver en Pernambuco? Mucho; de hecho, es uno de los Estados más turísticos de Brasil. La capital, Recife, pese al pomposo eslogan de la "Venecia de Brasil", no tiene grandes atractivos. Sin embargo, a apenas 10 kilómetros está Olinda, una de las perlas coloniales de Brasil. Un enclave bohemio y siempre con alguna fiesta entre manos, lleno de casas de alegres colores pastel y multitud de artesanos callejeros.
Hay playas excelentes en Pernambuco, como la de Itamaracá, a unos 50 kilómetros al norte de Recife, y la de Tamandaré, 90 kilómetros al sur de la capital, un desconocido lugar con playas de arena blanca, piscinas naturales entre los arrecifes de coral y aguas transparentes.
Pero lo verdaderamente atractivo de Pernambuco está en el mar: es el pequeño archipiélago de Fernando de Noronha, una de las grandes reservas marinas de la costa brasileña y un paraíso para los amantes del buceo. Noronha está a hora y media de vuelo desde Recife.

DATOS PRÁCTICOS
A Recife llega TAM (www.tam.com.br ), vía São Paulo, desde 900 euros. O con las líneas aéreas portuguesas TAP (www.flytap.com ), vía Lisboa, desde 1.100 euros.
http://www.braziltour.com/

viernes, 22 de octubre de 2010

PRENSA. Refranes y viajes (4). Estambul (Turquía)

En El viajero, suplemento de "El País", por Paco Nadal:

Una frase o expresión que tiene forma fija, sentido figurado y es de uso común por la mayoría de hablantes de una comunidad lingüística. Así definen los diccionarios una frase hecha. Hay miles en español, muchas con referencias a topónimos nacionales e internacionales. Proponemos un viaje alrededor del mundo saltando de tópico en tópico: el lujo es casi siempre asiático (en ocasiones, persa); la tortura, china; las cosas lejanas aparecen misteriosamente en Sebastopol; Castilla es ancha, y lo dubitativo vive entre Pinto y Valdemoro. Despegamos hacia algunos de los destinos más socorridos del diccionario de frases hechas.

4 Una discusión bizantina
(Se emplea para ridiculizar las discusiones que plantean cuestiones vanas, intrascendentes o demasiado sutiles, sin tener en cuenta los problemas reales y más cercanos)

Dicen que los otomanos (hablamos del año 1453) andaban ya a las puertas de Constantinopla, actual Estambul turca y antigua Bizancio griega, dispuestos a tomar la ciudad y, con ello, dar por finiquitada la Edad Media en Europa (aunque de este solemne hecho ellos no eran obviamente conscientes; fue cosa de las enciclopedias posteriores y su manía de ordenarlo todo), mientras que los sabios y eruditos griegos de la ciudad se enzarzaban una y otra vez en interminables debates sobre el sexo de los ángeles sin darse cuenta de que su mundo se desmoronaba.
Impresiona pensar cuando llegas a Estambul que aquellos sabios que perdían el tiempo en una discusión estéril -y que dieron lugar al dicho popular- lo hacían en las escalinatas y en los salones de un soberbio edificio que por aquel entonces ya tenía nueve siglos de antigüedad y que aún hoy es la máxima atracción turística de Estambul: la mezquita de Santa Sofía, en aquellos tiempos del Sacro Imperio, iglesia de Hagia Sophia.
Santa Sofía, la mayor obra de la arquitectura bizantina, se inauguró nada menos que en el año 537, en tiempos de Justiniano. Una maravilla de la ingeniería cuya cúpula ostentó el récord de "mayor del mundo" hasta que mil años más tarde se construyó la de San Pedro del Vaticano. Casi nada. En 1617, el sultán Ahmet I mandó construir enfrente una réplica mejorada: la mezquita Azul, en la que se emplearon 20.000 losetas de azulejo de Nicea de este color.
Pero además de la plaza de las Mezquitas, Estambul ofrece otros muchos encantos al viajero: Topkapi, la residencia de los sultanes otomanos desde que Mehmet II tomara Constantinopla a los cristianos; el puente Galata, sobre el Cuerno de Oro; el Gran Bazar o los innumerables hammanes son algunos de ellos.

DATOS PRÁCTICOS
Turkish Airlines (www.turkishairlines.com ) tiene vuelos desde Madrid a partir de 413 euros, y desde Barcelona, por 313 euros. Spanair (www.spanair.es) vuela desde Barcelona desde 251 euros. Iberia (www.iberia.com ) vuela desde Madrid a partir de 590 euros.
Oficina de turismo de Turquía (915 59 70 14; www.turismodeturquia.com ).

jueves, 21 de octubre de 2010

PRENSA. Refranes y viajes (3). Cuba

En El viajero, suplemento de "El País", por Paco Nadal:

Una frase o expresión que tiene forma fija, sentido figurado y es de uso común por la mayoría de hablantes de una comunidad lingüística. Así definen los diccionarios una frase hecha. Hay miles en español, muchas con referencias a topónimos nacionales e internacionales. Proponemos un viaje alrededor del mundo saltando de tópico en tópico: el lujo es casi siempre asiático (en ocasiones, persa); la tortura, china; las cosas lejanas aparecen misteriosamente en Sebastopol; Castilla es ancha, y lo dubitativo vive entre Pinto y Valdemoro. Despegamos hacia algunos de los destinos más socorridos del diccionario de frases hechas.

3 Más se perdió en Cuba
(Se emplea para consolar a alguien que ha sufrido un revés o fracaso, señalándole que esa pérdida es relativa y puede haber fracasos o inconvenientes más graves)

El 10 de diciembre de 1898 se firmaba en París el tratado de paz por el que España perdía lo poco que le quedaba de un imperio en el que llegó a "nunca ponerse el sol": Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Fue el gran desastre nacional y el inicio de una etapa de pesimismo que condicionó todo el siglo XX español. De las tres colonias perdidas, Cuba fue la más sentida. Era la niña mimada, la joya de la corona. Pero como la historia siempre se escribe con renglones tortuosos, mira por dónde un siglo después la mano estadounidense que estuvo detrás de aquella pérdida (para hacerse con el control de la isla) aprieta para ahogarla (en forma de embargo), y son los euros de los turistas españoles (entre otros) los que contribuyen a mantener la exangüe economía cubana. España, con 129.000 visitantes, ocupa el cuarto puesto entre los países que más turistas manda a la isla caribeña (el primero es Canadá, con cerca de un millón, seguido de Reino Unido e Italia). Casi todos ellos pasan por La Habana vieja, un parque temático de lo que fue la antigua ciudad colonial.
La vieja Habana es una locura de palacios, casonas e iglesias en torno a cuatro plazas: la de la Catedral, la de Armas, la Vieja y la de San Francisco. La Habana señorial, rica y colonial sacada de otro mundo. La plaza de la Catedral es pequeña, irregular pero armónica, de pura piedra, sin nada que distorsione la sensación de túnel del tiempo. Por la noche, cuando solo se oye el relincho de los caballos que tiran de las tartanas o las voces de algún turista subido de mojitos que sale de la Bodeguita de Enmedio, es fácil imaginarse en pleno siglo XVIII. La plaza Vieja, en cambio, es para ir al atardecer, cuando cae la noche y el aire refresca. Cuando el sol se pone hay que ir al malecón de La Habana, el escaparate nocturno de la ciudad. El mirador abierto a un océano de promesas lejanas e inaccesibles.

DATOS PRÁCTICOS
Existen muchas combinaciones para volar a La Habana. Iberia (www.iberia.com ) y Air Europa (www.aireuropa.com ) vuelan sin escalas a precios desde 700 o 900 euros.
Onlinetours (www.onlinetours.es ) organiza todo tipo de viajes a Cuba.

miércoles, 20 de octubre de 2010

PRENSA. Refranes y viajes (2). Potosí (Bolivia)

En El viajero, suplemento de "El País", por Paco Nadal:

Una frase o expresión que tiene forma fija, sentido figurado y es de uso común por la mayoría de hablantes de una comunidad lingüística. Así definen los diccionarios una frase hecha. Hay miles en español, muchas con referencias a topónimos nacionales e internacionales. Proponemos un viaje alrededor del mundo saltando de tópico en tópico: el lujo es casi siempre asiático (en ocasiones, persa); la tortura, china; las cosas lejanas aparecen misteriosamente en Sebastopol; Castilla es ancha, y lo dubitativo vive entre Pinto y Valdemoro. Despegamos hacia algunos de los destinos más socorridos del diccionario de frases hechas.

2 Valer un Potosí

(Valer mucho dinero una cosa o tener en gran estima las cualidades de una persona o cosa)

Poco podían imaginar los primeros aventureros españoles que empezaron a escarbar en un cerro en el sureste de la actual Bolivia al que los indígenas incas llamaban algo parecido a Potosí que no solo iban a dar con la mayor veta de plata de la incipiente colonia, sino que el nombre del lugar pasaría a la historia como sinónimo de alto valor. Del Cerro Rico, una montaña cónica de 5.000 metros de altura que ha sido siempre el icono de la ciudad, los españoles sacaron más de 2.000 millones de onzas de plata, que en buena parte financiaron las veleidades guerreras de la corona española entre los siglos XVI y XVII. Potosí se convirtió en la ciudad más grande y próspera de Sudamérica, con 160.000 habitantes. El agotamiento de las vetas llevó a la ciudad a una decadencia casi tan grande como su ascenso. En 1825 ya solo quedaban 9.000 almas en sus calles.
Hoy Potosí es una ironía. Una ciudad de mineros pobres cuyo nombre sigue siendo sinónimo de esplendor. Los 2.000 edificios coloniales del casco antiguo fueron declarados junto con el Cerro Rico patrimonio mundial por la Unesco en 1987. Son su mayor atractivo turístico. Los viajeros caminan por ese urbanismo cuadriculado de estrechas callejuelas en torno a la plaza Mayor y el edifico de la Casa Real de la Moneda, y se hacen la idea de que han vuelto a una ciudad minera y colonial del siglo XVIII. Hay más de 80 iglesias en diferente estado de conservación, conventos, mansiones, balcones de rejería, casonas venidas a menos. Hay un colorido mercado central y un mercado minero. Y hay minas que admiten visitas.
Una ciudad imprescindible en todo viaje a Bolivia que conviene ver con calma: está a más de 4.000 metros de altitud y llena de cuestas. Paciencia... y mate de coca.

DATOS PRÁCTICOS
Potosí no tiene aeropuerto. La opción más lógica para llegar es volar primero hasta la capital boliviana, La Paz: American Airlines (www.americanairlines.es ) vuela con escala en Miami. Lan Chile (www.lan.com ) o Avianca (www.avianca.com ), con escala en dos capitales sudamericanas; los precios oscilan entre 1.000 y 1.200 euros. Desde allí hay que tomar un autobús hasta Potosí; tarda como mínimo 12 horas.
Viajes Vivencia Andina (915 48 71 90; www.vivenciaandina.com ) organiza viajes a medida a Bolivia.

martes, 19 de octubre de 2010

PRENSA. Refranes y viajes (1). Cochinchina (Vietnam)

En El viajero, suplemento de "El País", por Paco Nadal:

Una frase o expresión que tiene forma fija, sentido figurado y es de uso común por la mayoría de hablantes de una comunidad lingüística. Así definen los diccionarios una frase hecha. Hay miles en español, muchas con referencias a topónimos nacionales e internacionales. Proponemos un viaje alrededor del mundo saltando de tópico en tópico: el lujo es casi siempre asiático (en ocasiones, persa); la tortura, china; las cosas lejanas aparecen misteriosamente en Sebastopol; Castilla es ancha, y lo dubitativo vive entre Pinto y Valdemoro. Despegamos hacia algunos de los destinos más socorridos del diccionario de frases hechas.

1 Eso está en la Cochinchina
(Dícese de un lugar para reflejar que es muy lejano y desconocido)

Uno se puede ir de viaje lejos. Luego puede irse de viaje más lejos aún. Pero solo cuando se ha ido a la Cochinchina el interlocutor entenderá que está realmente en un sitio tan raro y lejano como para no seguir preguntando más. El término hizo fortuna a partir de 1887, cuando Francia se anexionó el sur de Vietnam, una aventura militar en la que -pocos lo recuerdan- España aportó tropas durante al menos cinco años. Los franceses llamaron a aquella región, ocupada por el delta del río Mekong, la Cochinchine (sin que nadie sepa en qué momento la tradicional dificultad de los españoles para los idiomas le añadiera una "n" de más: está muy extendido llamarla Conchinchina).
Hoy la Cochinchina ya no está tan lejos; de hecho, Vietnam se ha convertido en uno de los destinos más solicitados del sureste asiático y el turismo representa ya el 13,1% del PIB nacional. Buena parte de ese turismo pasa por el delta del Mekong, la antigua Cochinchine francesa, la mayor y más rica llanura aluvial del sureste asiático. Unos 40.000 kilómetros cuadrados (la superficie de Holanda) de fértiles tierras en las que el Mekong transforma todo en vida.
En sus riberas, si es que puede hablarse de tierra firme en un territorio casi acuático, donde la vida de sus habitantes discurre desde su nacimiento hasta su muerte sobre un palmo de agua, y los límites entre lo húmedo y lo seco son tan difusos como los contornos del gran río, hombres y mujeres se agachan y levantan de forma rítmica, casi coreográfica, sobre los arrozales, tocados siempre con el liviano peso de sus non la, los gorros cónicos tradicionales vietnamitas. Por todos lados se ven canales e islotes cubiertos de una vegetación apabullante. Un escenario similar al que rodeaba la escuela de señoritas de Marie Legrand, la madre de Marguerite Duras, en Sa Dec, y que la escritora francesa utilizó como envoltorio de algunas de sus mejores obras, entre ellas El amante.

DATOS PRÁCTICOS

Vietnam Airlines (902 10 51 13; www.vietnamair.es ) vuela a diario (vía París, Fráncfort o Moscú) desde Madrid y Barcelona hasta Saigón a partir de 793 euros. También vuela, con escala, Qatar Airways (www.qatarairways.com ), vía Doha, entre 762 y 1.000 euros.
El visado de entrada a Vietnam se gestiona en el consulado en Madrid (Segre, 5; 915 10 28 67). Más información: www.embavietnammadrid.org, Embajada de Vietnam en España.

martes, 24 de febrero de 2009

martes, 17 de febrero de 2009

FRANCÉS. ILUSTRACIÓN. CROMOS

De Andorra a Islandia, de la electricidad a los oficios a través de la historia... Un mundo de lugares, costumbres, personajes e inventos visto a través de las viejas colecciones de cromos. En francés, Les Chromos Pedagos, unen diseño naïf, historia y cultura en conjuntos muy originales.

viernes, 6 de febrero de 2009

VIAJES. Rutas ilustradas

Un recorrido de cuatro meses por Marruecos resumido en tres centenares de dibujos inicia la colección de cuadernos de viajes en red de Spirits. En francés e inglés, el sitio nos traslada por diferentes lugares del planeta (incluida Barcelona), con el atractivo de sus originales ilustraciones sobre gentes y ambientes.