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sábado, 28 de diciembre de 2013

PRENSA CULTURAL. Entrevista a Pablo García Baena

Pablo García Baena

   En la revista "Mercurio" (marzo 2013):

Pablo García Baena. El último testigo

“La Roma pagana y la católica son Roma, yo lo que soy es romano”

ENTREVISTA DE FERNANDO DELGADO 
   "Para mí hay dos focos distintos en Cántico —sostiene Pablo García Baena—. Uno lo constituyen Ricardo Molina y Juan Bernier, que nos llevaban diez años a Ginés Liébana y a mí, y el otro foco era el de Ginés, Faustino Fernández Arroyo y yo, que hacíamos los cuadernillos para la hermana de Liébana. Esos dos focos confluyen en cierto momento en un mismo fuego y de ahí surge Cántico. Ricardo y Juan eran amigos anteriores a la guerra y se conocían desde el Instituto y se carteaban. Y había más amigos alrededor de ellos. Estaba Anastasio Pérez Dorado, que era una persona inteligentísima, muy admirado por todos. Carlos Castilla del Pino, que no habla bien de casi nadie en sus Memorias y menos de los de Cántico, que éramos sus amigos, de Anastasio habla muy bien. Pero yo conozco a Juan y a Ricardo en el año 40 y Cántico no sale hasta el 47. Juan había colaborado en Ardor, revista de la que salió solo un número y que acabó porque vino la guerra, y escribió allí una nota muy breve. Pero Cántico no empieza hasta que nos unimos y lo primero que se hace es el homenaje a don Carlos López de Rozas, que tenía aquella tertulia musical a la que nos llevaron Juan y Ricardo. Cuando tú ves ese libro dices, ya está aquí Cántico. Aunque su orientación, con esas cosas tan wagnerianas, era muy de Juan Bernier. Y ahí está Cántico, en el tamaño y en todo.
—Juan Bernier fue de hecho el director de Cántico… 
—Bernier figura como director, sí, pero él jamás hizo nada por la revista, aparte de aportar sus poemas para el cuadernillo que se le hizo: Aquí en la tierra. Es más, cuando se estaba imprimiendo, Ricardo y yo nos dijimos: Juan no ha dedicado ningún poema; vamos a dedicar nosotros nuestros poemas a quien nos parezca. Y los dedicamos a quienes en aquel momento nos protegían de alguna manera —Joaquín de Entrambasaguas o Gerardo Diego—, pero a Bernier ni se le pasó por la cabeza. 
—No obstante, contaba mucho para vosotros. 
—Contaba su figura. Tenía una especie de majestad o de magisterio, eso sin duda, y era el mayor, pero su vida iba por otro lado. Ni siquiera perseguía una suscripción cuando estábamos buscando apoyos por todas partes y hasta le escribíamos a Mario López, a Bujalance, nos mandaba una lista de cinco o seis suscriptores y nos poníamos contentísimos. Pero teníamos grandes amigos que sostuvieron Cántico. Se ha hablado de que hubo un mecenas, cosa disparatada, pero no los hay hasta que Ricardo, que era un lince para la economía, se inventa los suscriptores de honor, una lista interminable.
—Ricardo Molina sí tuvo un papel muy preponderante. 
—Sin él la revista no se hubiera hecho, pero solo con Ricardo tampoco. Porque él hubiera terminado haciendo una revista de las cofradías de Puente Genil. Y de las borracheras de Puente Genil —el rostro de mirada pícara se le ilumina con una sonrisa—. Eso le encantaba, llegó a salir de mujer adúltera en las procesiones —rompe ahora en carcajadas—. Fundó una vieja corporación para comer y beber durante todo el año, a la manera vasca.
 EL PAISAJE DE 'CÁNTICO’
   Pablo menciona las peculiaridades propias o de los otros con un humor que apenas abandona en toda la conversación, pero evoca con más satisfacción lo que los unía que lo que pudiera separarlos. Y la ciudad, Córdoba, era un elemento esencial.
—La ciudad que nosotros anhelábamos no tenía nada que ver con la Córdoba de pandereta y morería y bailarinas, era una Córdoba de mármol y de columnas alzadas. 
—La Córdoba romana, claro…
—Sí, porque la Córdoba árabe la inventan los románticos. La Carmen de Mérimée que hace famosa a Andalucía es un tópico como un demonio, lo que pasa es que luego los andaluces lo hemos seguido y nos hemos disfrazado de bailarinas y de matadores en una Córdoba artificial de teatro y de ópera. Bernier decía que la cal era un deseo de blancura del mármol. Decía cosas muy bellas sobre la cal.
—Pero no todo sería culturalismo y mármoles y gárgolas, supongo. La diversión no fue ajena a vosotros. 
—Divertirse en Córdoba, en la posguerra, era imposible, pero como teníamos tanta amistad, de lo poco, ya sabes, se hace mucho. Las tabernas, sobre todo. Y hablar y hablar, como los jóvenes que hablan tanto de intimidades y amoríos, hasta la madrugada. Éramos muy cómplices. La ciudad, sí, nos unía mucho, pero es curioso, porque en realidad Bernier era de La Carlota, Ricardo Molina de Puente Genil, Mario López de Bujalance, Vicente Núñez de Aguilar y en realidad solo Julio Aumente y yo éramos cordobeses de la ciudad… Y Liébana nada menos que de Jaén… El ambiente de la ciudad era hostil, pero era hostil a todo lo que se moviera. 
—En todo caso os unió mucho Córdoba hasta que empezó la diáspora. 
—El primero que se va a Madrid es Ginés Liébana, para dibujar en El Español de Juan Aparicio con gran éxito. Y también se va a Madrid Miguel del Moral, aunque vuelve pronto; intenta allí pintar, hace retratos a mujeres de ministros, a duquesas, a aquellas orondas señoras de las que decía Miguel, que era tan divertido, que le pedían: “Maestro, más turgencia, más turgencia”. 

—Más tarde Julio Aumente se va a Madrid y tú a Torremolinos. ¿Huías de esa Córdoba de vuestros sueños? 
—Yo me voy por un desastre moral, una especie de desengaño amoroso, una bajada de tono vital. Me proponen abrir una tienda de antigüedades y no lo pienso. Torremolinos entonces era como Nueva York, y además yo, desde pequeño, tengo una enorme predilección por Málaga, con sus playas, el mar que siempre me impresionó casi de una manera religiosa. Creo que lo más grande de la creación es el mar. 
—En Málaga, sin embargo, no te apartas del mundo de la poesía. 
—Claro que no. Vivía Bernabé Fernández-Canivell, y estaban allí Rafael León, Alfonso Canales, María Victoria Atencia, Rafael Pérez Estrada, todos íntimos amigos… Un mundo de reuniones y tertulias. Mientras, en Córdoba, a Ricardo, que ya estaba muy enfermo del corazón y no salía de su casa, le preocupaba que yo no escribiera, y se lo decía a Miguel del Moral, que iba a verlo mucho. Y Miguel del Moral bromeaba: “Lo que le pasa a Pablo es lo de Greta Garbo, que no quiere hacer ya cine porque cree que va a ser peor que lo anterior”. Y eso era un poco verdad, hasta que empiezo a recibir a los jóvenes que llegan allí en peregrinación. Fui en Málaga muy feliz. 
 LECTURAS Y DEVOCIONES
—También os unían los gustos literarios compartidos, las lecturas. 
—Conocíamos bien a los novelistas románticos franceses. La comedia humana de Balzac, por ejemplo, era nuestra Biblia… Proust fue una aportación total de Bernier, una devoción, y Ricardo tenía un entusiasmo insano por Claudel. Pero en mi casa había mucha afición a la lectura y con doce años ya tenía allí a Baroja y a Valle-Inclán. 
—La religiosidad también es un factor común. 
—Es cierto, con altibajos. Vamos al principio llevados por los padres, como todos los niños de la época, pero luego, ya atraídos por el arte, por el gregoriano, los ritos católicos, el barroco de las procesiones, es otra cosa. Mario es el más ortodoxo del grupo, un católico practicante. Quizá Ricardo sea el que se acerca a una religiosidad más seria, más formal, casi luterana. El más religioso de verdad era Ricardo, aunque Bernier ponía muy en duda esa religiosidad. Te diré que a mí su visión religiosa, con todos los respetos, no me gusta nada. Yo le dije de broma, y él se rio mucho: “Mira, Ricardo, cuando metes a Dios en esos poemas es que metes la pata. Ese libro de salmos no se puede leer”. Juan en cambio es un heterodoxo, un profeta, que no se aparta de Dios, lo invoca. Alguien le dijo con razón: “Pero, por favor, Juan, no metas a Dios en esos poemas tan terribles que escribes”. Los poemas de Aquí en la tierra son magníficos, verdaderos truenos. El caso de Aumente es otro: no se sale de la ortodoxia, pero cuando sale rompe con todo. Lo de la religiosidad interpretada por cada cual a su manera tiene su origen en el libro de Carnero, y hubo polémica por medio, con Tovar, que salió en defensa de Cántico, pero después, hablando con Carnero le he hecho comprender que yo soy religioso, con mis dudas y mis obras, aunque la mía es una religiosidad más humana. La Roma pagana y la católica son Roma, yo lo que soy es romano.
 LA HERENCIA
—¿Ha seguido vivo el espíritu de Cántico en el tiempo? 
—Sí, mientras han vivido mis compañeros. Yo lo llevo como un escudo, como un escapulario que me colgara. Sí, Cántico ha seguido de algún modo en el tiempo.
   Pablo descarta herencias de Cántico. Dice que se han producido afinidades, no magisterios, que en la poesía hay cosas que flotan en el aire y hacen coincidir a gente que se conoce o no. 
—No tengo por qué dudar de que Gimferrer, cuando publicó Arde el mar, como le dijo a Pepe Hierro y Hierro me contó, no había leído Antiguo muchacho. 
—Hay también coincidencias lamentables... 
—Hubo un momento horrible en que aparecían por doquier verdaderas caricaturas de Cántico. Me daban vergüenza aquellas mascaradas. Luego eso ha pasado afortunadamente y ahora la poesía se ha hecho muy seca, muy adusta. No tiene nada que ver con Cántico, pero por lo menos no lo implican a uno.
—¿Qué le faltó o le sobró a Cántico? 
—Le faltó unidad, no una visión más universal, que la tenía, y le sobró pasar la mano a la mediocridad. Sobra, por ejemplo, Pemán, que Ricardo lo puso como un paraguas frente a la censura. Pero un homenaje a Luis Cernuda con un poema de Pemán es lógico que a Cernuda le sentara mal. Claro que Ricardo lo vio con mucho ojo político: ¿cómo iban a censurar una revista donde estaba Pemán? También hay otros que sobran, muchos. Lo que le faltó a la revista fue tener una visión selectiva de lo que intentó de verdad ser. Y, a pesar de todo, lo consiguió.

“Nosotros éramos nosotros” 
RICARDO MOLINA
   “Era el único que tenía vocación de escritor y tocó también el ensayo o el teatro, con maestría. Luego se aleja de todo y se dedica al flamenco, convive con los gitanos y frecuenta los tablaos. Era muy sonriente, con un humor estupendo, muy sociable, pero cuando alguien no le gustaba levantaba un muro”.
JULIO AUMENTE
   “Fue al que más quise del grupo. Era la persona con más humor y más extravagancia, el más exquisito —amante de la buena mesa y cuanto más cara mejor— y al mismo tiempo ingenuo. Yo lo llamo, en un poema que le he dedicado, el cisne de Cántico, porque era verdaderamente aristócrata en lo suyo”.
JUAN BERNIER
   “Para nosotros era como una madre, un protector. Digo esto y me acuerdo de esos cuadros de Valdés Leal, donde la Virgen abre el manto y se cobijan los santos de rodilla a sus pies. Era maestro nacional, abogado también, pero ejercía de maestro. Y por las noches también iba de tabernas, donde nos citábamos”. 
MARIO LÓPEZ
   “Nos parecía el más desvalido y era el más distinto. Pero cuando se empieza a hablar más libremente del amor griego en relación con Cántico, va y hace la declaración patética de que a él siempre le han gustado las mujeres, como si alguien lo hubiera puesto en duda. Me pareció ridículo”.
VICENTE NÚÑEZ
   “Fue un gran personaje. Ricardo y yo, después del Congreso de Santiago en el que estuvimos juntos, quedamos deslumbrados por ese talento, ese ingenio, esa gracia andaluza que tenía, y por su cultura extraordinaria. En Cántico tiene dos o tres colaboraciones y por supuesto es magistral la del número de Cernuda”.
PABLO GARCÍA BAENA
   “Nosotros éramos nosotros, no había intento de provocación ni afán de polémica. En cuanto a mí, no me había propuesto ser escritor, pero la lectura de Lorca me abrió la puerta a la poesía. Y ahí sigo, fiel a la poesía. Trabajando no, porque no es para mí un trabajo. A la poesía la espero”. 
GINÉS LIÉBANA
   “Los pintores de Cántico son Miguel del Moral y Ginés Liébana por derecho propio. Creo que los dibujos de Liébana se acercan más al tono poético. Una ilustración o despista o te avisa ante un poema oscuro”.
MIGUEL DEL MORAL
   “Quizá es más maestro Del Moral, pero no tan afín a la poesía o no se mete tanto en la piel del poeta como Liébana. Entonces parecía que la poesía no podía aparecer sola, siempre la pintura la acompañaba”.

lunes, 2 de abril de 2012

PRENSA CULTURAL. Entrevista a Pablo García Baena

Pablo García Baena

   En "El Día de Córdoba":
"San Juan de la Cruz y Góngora son las dos cimas en las que he bebido"
   El poeta entrega su obra a los demás. A veces le parece una poesía pura con las impurezas del amor, otras veces piensa que tiene la impresión de que nada de eso merece la pena. Pero sigue siendo obra esencial en la poesía contemporánea.

José Joaquín León
31.03.2012

   Pablo García Baena (Córdoba, 1921) es hoy uno de los más grandes poetas españoles, tras una lúcida y fecunda trayectoria. Fue uno de los artífices de 'Cántico', la mítica revista que dio origen a ese grupo de poetas en Córdoba, junto a Juan Bernier, Ricardo Molina, Julio Aumente, Mario López y otros. Su obra, publicada durante más de 60 años, se recopiló en Poesía completa (Visor, 2008). Es director emérito del Centro Andaluz de las Letras. Recibió el Premio 'Príncipe de Asturias de las Letras' (1984) y el 'Reina Sofía' (2008) por su trayectoria. También es 'Hijo Predilecto de Andalucía' (1988) y Premio 'Andalucía de las Letras' (1992).

   -En 2008 se publicó su Poesía Completa. ¿Sigue escribiendo poemas?
   -Estoy preparando un libro. Tengo casi la mitad escrito, pero mi labor es muy lenta. No sé cuándo lo publicaré.

   -A sus 90 años…
   -Quiero aclarar que ya los he cumplido. En mi primera antología había una errata y ponía que nací en 1923. Ese error se ha repetido después en las biografías. Yo nací el 29 de junio de 1921, así que el próximo mes de junio, si llego, cumpliré 91.

   -Seguro que llega, y a más. Le preguntaba que a sus 90 años ¿cómo valora su obra?
   -Yo no la valoro. El poeta entrega su obra a los demás. A veces me parece una poesía alta, pura, con las impurezas del amor. A veces, en otros días negros, tengo la impresión de que nada de eso merece la pena.

   -Pues está considerado como uno de los mejores poetas andaluces del siglo XX.
   -Lo he oído muchas veces, y más exagerado aún. Bueno, que te pongan ahí con Juan Ramón, Luis Cernuda y otros grandes poetas me da un poco de reparo, lo veo con humildad.

   -¿La revista Cántico es un mito en la poesía española?
   -Cántico tuvo sus etapas. Fue de esplendor en su primera época. Poetas como Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso y Gerardo Diego escribieron elogios en la aparición de la revista. Luego pasó un purgatorio de varios años. Algunos poetas la abandonan porque la revista no iba con la poesía social, que tomaba fuerza. Hay un cambio de rumbo. Es un tiempo de revalorización de la poesía social del Norte. Hay olvido del Sur. Eso origina decepción y van abandonando todos. Menos Ricardo Molina, infatigable.

   -Se ha visto Cántico como un puente que enlazó con la Generación del 27…
   -Lo que hace Cántico es una recuperación del lenguaje, que se había empobrecido. El esplendor luminoso y trágico de Lorca, el clasicismo de Cernuda, el alto magisterio del lenguaje depurado de Juan Ramón, estaban inservibles en el desván. Cántico intenta conectar. No crea un lenguaje de piedras preciosas, sino de escoger la palabra exacta. Por el contrario, los poetas de la revista Garcilaso están en un lenguaje imperial, Quevedo era su favorito, y con el ideal falso del imperio de la dictadura.

   -¿San Juan de la Cruz y Góngora son sus dos grandes referentes históricos?
   -San Juan de la Cruz y Góngora son dos cimas inalcanzables de la poesía en las que he bebido y los he leído mucho. San Juan de la Cruz y Góngora son los dos grandes poetas españoles.

   -¿Y Luis Cernuda es su referente más cercano?
   -Cernuda me influyó mucho en un tiempo y se refleja en mi poesía. Pero el conocimiento más detallado, por biografías y por lo que me contaron amigos suyos, me dio una idea de él no demasiado acorde con mi manera de ver la vida. Aunque admiro su obra. Pero el gran poeta del siglo XX es Juan Ramón.

   -¿Cuál es el mejor libro de Pablo García Baena?
   -Me parece que el libro que abre la puerta es Antiguo muchacho, que es de 1950. Un libro muy terminado, muy trabajado, es Fieles guirnaldas fugitivas (1990). Y el que prefiero es Antes que el tiempo acabe (1978).

   -¿Y si tuviera que elegir su mejor poema?
   -Todos son mis hijos… Pero si tuviera que salvar uno sería 'Viernes Santo', del libro Antes que el tiempo acabe. Ahí están los dos canales que nutren mi poesía: la religiosidad en la Pasión de Cristo, y la otra pasión, la sensual, llevada al erotismo.

   -Ya que ha citado la Pasión y en estas fechas. ¿Cómo ve ahora la Semana Santa?
   -Veo la Semana Santa casi como la veía de niño con mis padres en un balcón, cuando iba a las procesiones en Córdoba. La veo con interés. Estoy de acuerdo con unas cosas y con otras no. Pero la Semana Santa no son las cofradías. Es la Pasión de Cristo. Es el Evangelio de San Juan. Es el martirio de un hombre por sus ideales… El día que triunfa con las palmas ya está ahí la muerte.

   -¿Cómo la vive?
   -Como buen andaluz, tengo mis cofradías. La imagen que veía con mi madre (la Virgen de los Dolores de Córdoba) hace que se me salten las lágrimas y hay otras que no me interesan nada. Además de Córdoba, yo he vivido la Semana Santa en Málaga. También he estado en Sevilla, incluso conozco la de Valladolid y la de Lorca. Pero ahora selecciono mucho.

   -Usted estuvo en la fundación de una cofradía…
   -La cofradía del Remedio de Ánimas, de Córdoba, la refundamos unos amigos. Decían que era la cofradía de Cántico. Aunque había algunos, tampoco era así. Juan Bernier era ajeno a ese mundo y Ricardo Molina estaba vinculado a Puente Genil.

   -¿Qué piensa de los cofrades que pregonan?
   -Llamarlo pregón me parece un disparate. Al mío de la Semana Santa de Córdoba yo no le puse ese título. No entiendo que cofrades sin bagaje literario se pongan a pregonar. Pero hay de todo. En Sevilla, me pareció espléndido el de Romero Murube y, más reciente, el de Carlos Colón. El de Antonio Burgos no lo conozco, pero es un fino catador de eso y supongo que lo haría bien.

   -¿Por qué regresó a Córdoba después de vivir tantos años en Málaga?
   -Viví casi 40 años en Málaga. Córdoba es siempre cerrada, severa con sus hijos, se enamora de lo de fuera y admira poco lo propio. En los años 60, cuando iba a veranear, veía a Málaga como una isla de libertad. Con Pepe de Miguel abrimos una tienda de antigüedades en Torremolinos, que en aquella época era el centro del turismo internacional y deslumbraba a los jóvenes. Fueron años muy buenos. En Málaga tengo una lista interminable de amigos. Aunque también volvía a Córdoba.

   -¿Qué le queda por hacer?
   -Nunca me he propuesto hacer nada. Como decía Machado, que las olas me lleven y me traigan… A mi edad, lo que me propongo, y lo tengo, es una vida tranquila, con un buen libro, unos amigos, charla; y también con una compañera inseparable que es la soledad.

lunes, 25 de abril de 2011

POESÍA. SEMANA DEL LIBRO. "Bajo la dulce lámpara", de Pablo García Baena (Córdoba, 1923)

Pablo García Baena

Bajo la dulce lámpara

Bajo la dulce lámpara,
el dedo sobre el atlas entretenía al muchacho en ilusorios viajes
y un turbador perfume de aventuras
salpicaba de sangre el mar antiguo de los corsarios.
Los galeones, como flotantes cofres de tesoros,
eran abordados por las naos piratas
y el yatagán, las dagas, los alfanjes se hundían
en los cuerpos cobrizos y las manos violentas
arrancaban la oreja donde el zafiro lucía como Vega en la noche.
Las arcas destrozadas de alcanfor y palosanto
volcaban el carey, las telas suntuarias
y el coral, no tan ardiente como el beso del bucanero
en los pálidos labios de las virreinas.
Las antiguas colonias Veracruz, Puerto Príncipe,
el índigo Caribe y las islas del Viento
conocen las hazañas de bajeles fantasmas
y Maracaibo canta con los esclavos su desgana
a la luz que deshace la cabellera ébano de los banjos
en un río de jengibre.
Otras veces al soplo suave de Favonio,
empujado por Tetis y las verdes Nereidas,
el Mediterráneo dorado por la escama de los delfines
dejaba su plegaria fugitiva de algas
en las votivas gradas de los templos.
Allí Venecia en el otoño adriático
mece en la ola púrpura su cesto de corrompidos frutos,
desfalleciente en el abrazo joven de los gondoleros,
y las jónicas islas
se yerguen como mitras de mármol sobre las aguas.
En su lento carro de bueyes rojos avanza Egipto
y Alejandría, Esmirna, Ptolemaida, brillan en la noche
como un velo bordado de sardios
cuyos pliegues sujeta la diadema de Estambul
allá en el Bósforo fosforescente.
El incansable dedo atravesaba Arabia
y el cálamo aromático ceñía con un mismo turbante de cansancio
las cinturas de los amantes.
Al crepúsculo,
surgía Persia como un lento girasol de fastuosidades,
y el bárbaro etíope, negro fénix llameante,
consumía sus entrañas en el furor celoso de la caza
mientras Ceylán los bosques de canela y caoba
silenciaba con el ala de sus pájaros misteriosos.

Muchacho infatigable, bajo la dulce lámpara,
tal vez buscaba una secreta dicha
apenas confesada en su interior.
Cuando los días pasaron, él ya supo
que su destino era esperar en la puerta mientras otros pasaban.
Esperar con un brillo de sonrisa en los labios
y la apagada lámpara en la mano.

jueves, 30 de diciembre de 2010

POESÍA. "La cocina de los ángeles", de Pablo García Baena (Córdoba, 1923)

Pablo García Baena

LA COCINA DE LOS ÁNGELES
                                   Bartolomé Esteban Murillo

¡Qué ir y venir esa Noche
por las cocinas del cielo!
Clara, en el punto de nieve,
Teresa, entre los pucheros.
La Carmen Soto vigila
calderetas y torreznos,
en tanto tocan a laudes
almireces y morteros.
Sumiller de mesa y boca,
pejes en nácar de Méjico,
Tobías el caminante
porta en azafates bellos
y adobado en pepitoria
el corzo de San Huberto
flamea entre las canelas
que inciensan fulvos braseros.
Amarguillos y perrunas
pizcan los franciscos legos
y los ángeles peinándose
el almíbar del cabello
rompen el alinde cande
de cornucopias de yelo.
Pinches son los serafines
y con albos pañizuelos
espejean como plata
los platos en los plateros.
Francolines de Milán,
plumas de rojo capelo
en horno de palosanto
doran pechugas al fuego.
Los pastores, que son hombres
de recental paramento,
cuecen habas, hierven gachas,
majan sal de salmorejos
y la majada se niebla
al humo de los espetos.
Parihuelas con salvillas,
frutas de sartén, buñuelos,
alfajores, bartolillos,
alojas de caramelo,
bechamelas, mostachones
capuchinas, borrachuelos,
colman bandejas de azófar,
enmelan los lienzos duendos
y como hostiarios relucen
dulceras en los chineros.
El caldo de la Parida,
en áureo grial enhiesto,
al dar en punto las doce
sirve el Maestresala atento.

La Virgen, como es ayuno,
un suspiro es su alimento,
y al Niño recién nacido,
en níveo pórfido cuenco
que vela mano de ámbar,
da la leche de su pecho.

jueves, 31 de diciembre de 2009

POESÍA. PABLO GARCÍA BAENA


Pablo García Baena

Acaba el año en este blog con poesía. Con un fragmento de Tentación en el aire, de Pablo García Baena:

Sabía que vendrías a hablarme
y no te huía,
demonio, ángel mío, tentación en el aire.
Sabía que tus ojos ahogarían mis ojos
cansados ya de largos horizontes de hastío
y de copiar tranquilos paisajes de remanso.
Antes de verte, lejos, te adiviné en mi alma,
como algún fauno joven que con su flauta báquica
avivara en mi carne
un fuego leve, quieto,
amenazado casi de apagarse algún día,
rodeado de hielos, engaños de mí mismo.
Al escuchar mi oído la brisa de tus voces,
ángel mío, demonio, tentación en el aire,
aquel día que el cielo brillaba y era agosto
sentí en mi alma un roce de blandas plumas blancas
como si frescas alas me nacieran de pronto,
y mi ser se llenara de pájaros cantores.

sábado, 21 de noviembre de 2009

PRENSA. 21 noviembre 2009


En "El País":

1. Joseph Pérez disecciona los porqués de la 'leyenda negra'. Por José Andrés Rojo.  El historiador analiza la política de los Austria y su peso en España. José María Ridao realiza un breve análisis en Agravios de siglos atrás.

2. "Somos la civilización del deseo por lo nuevo, de lo desechable". Entrevista al poeta John  Ashbery. Por Andrea Aguilar.

3. La tienda y la amabilidad echan el cierre. Reportaje de David Fernández. La crisis ha barrido 40.000 comercios y un modelo que vertebra de forma sostenible la vida en una comunidad. La muerte del negocio de proximidad elimina vitalidad y seguridad en los barrios.

4. La estrategia del escándalo. Artículo de Vicente Verdú sobre la política en la actualidad.

5. Shakira también llora. Artículo de Soledad Díaz-Gallego, como respuesta a otro de Enrique Lynch (Revanchismo de Género. Ver entrada en este blog: PRENSA, 19 noviembre).

6. La imprescindible ética del gobernante. Artículo de José Manuel Urquiza Morales, abogado, autor de Corrupción municipal (Almuzara). La corrupción corroe los cimientos de la democracia. La partitocracia y su financiación, la profesionalización de la política y el transfuguismo son algunas de sus principales causas. Es necesario un rearme moral.

7. Marianne en el psicoanalista. Artículo de Samí Naïr, sobre la identidad nacional francesa. Traducción de M. Sampons.

8. Los poetas. Luis García Montero, sobre la poesía, Javier Egea y Pablo García Baena.

En "El Día de Córdoba":

9. Caballero Bonald afirma que la obra del poeta es un "ceremonial exquisito".  El jerezano clausura el congreso sobre Pablo García Baena con un análisis de los rasgos estilísticos del cordobés, de quien destaca su "maestría expresiva". Por Alfredo Asensi.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

NOTICIAS CULTURALES. Congreso sobre la obra de Pablo García Baena



Información aparecida en "El Día de Córdoba", firmada por A. Alba:

Escritores, críticos y amigos analizan la influencia de la obra de García Baena

Esta tarde comienza en el instituto "Góngora" el congreso dedicado al autor cordobés, en el que intervendrán escritores como M. Victoria Atencia, Caballero Bonald, García Montero o Luis Antonio de Villena, entre otros.

Sería complicado entender la poesía del siglo XX sin las aportaciones de Pablo García Baena y sin la contribución de Cántico, revista fundada en 1947, de la que el autor cordobés fue cofundador y que marcó un antes y un después en la lírica española, pues sus miembros recogieron aspectos de la obra de Góngora, de los modernistas y la Generación del 27 e influyeron en la poesía posterior de los Novísimos. Del mismo modo, sería imposible entender su obra sin su contexto político y social: la España de la posguerra. En ese momento, Cántico era una revista de provincias que no seguía los parámetros estéticos dominantes (de ahí que tuviera poco eco en la época), aunque sí supo hacerse un hueco entre los intelectuales. "No existíamos porque nuestra poesía no estaba con el régimen ni a favor de una poesía social o panfletaria", ha asegurado en alguna ocasión Pablo García Baena.
Su trayectoria de más de medio siglo y marcada por la calidad estilística de su obra ha hecho merecedor al autor cordobés de la estima de intelectuales y lectores, por lo que, a su vez, ha sido distinguido con varios galardones y reconocimientos nacionales que lo ensalzan como uno de los referentes de la poesía española de la segunda mitad del siglo XX. Durante este otoño, el poeta cordobés ha recibido distintos homenajes en su tierra natal -publicación de un documental, una exposición, una velada flamenca...-, actos que tienen su culmen desde hoy y hasta el viernes 20 con la celebración de un congreso internacional en el que escritores, periodistas, profesores universitarios, críticos y amigos analizarán la obra de García Baena y su influencia en la poesía del siglo XX. La inauguración de las jornadas será esta tarde a las 19:00 en el instituto "Góngora", donde se llevarán a cabo todos los actos. A las 19:30, Fernando Ortiz, José Infante y María Victoria Atencia realizarán una semblanza de García Baena, para dejar paso a un recital poético (20:30) en el que participarán Roberto Loya, Antonio Rodríguez Jiménez, Pilar Sanabria, José Antonio Luque, Luis Miranda y Jesús Cabrera, jefe de sección de El Día.
Mañana, la programación estará dedicada a la formación de García Baena, a través de una conferencia de Francisco Ruiz Noguera, de la Universidad de Málaga, que se celebrará a las 09:30. Tras esto, Juan Antonio González Iglesias (Universidad de Salamanca), disertará sobre El mundo clásico de Pablo García Baena. Por la tarde, a las 16:30, María Teresa García Galán (Universidad de Málaga), ofrecerá una ponencia sobre el esteticismo en la obra del poeta cordobés, seguida por un análisis del poeta, traductor y ensayista Antonio Colinas sobre las claves de su poética (17:45). Para finalizar, los escritores cordobeses Carlos Clementson, Juana Castro y Eduardo García compartirán opiniones a las 19:00 sobre el legado del cofundador de Cántico.
Por último, el viernes las intervenciones se centrarán en la madurez creativa del autor. A las 09:30, Eric Beaumatin, de la Universidad de París III Sorbonne Nouvelle, examinará El arte del metro en Pablo García Baena; a las 11:00, Guillermo Carnero, de la Universidad de Alicante y experto en la obra de Cántico, ofrecerá la conferencia Nadar sabe mi llama la agua fría: la poesía de Pablo García Baena, a la que seguirá una charla sobre la visión de infancia y juventud del poeta cordobés ofrecida por Luis Antonio de Villena.
La programación vespertina se inaugura a las 16:30 con una ponencia de Luis García Montero sobre Las lecciones de Pablo García Baena. A las 17:45 se realizará una síntesis de las aportaciones de los diferentes autores al congreso, cuya última intervención (19:00), titulada Recordatorio poético de un amigo, estará a cargo de José Manuel Caballero Bonald. El broche de estas jornadas lo pondrá el propio Pablo García Baena a las 20:15 con un discurso de clausura a este homenaje.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

RECITAL POÉTICO EN EL "MAIMÓNIDES". HOMENAJE A PABLO GARCÍA BAENA

El pasado miércoles 4, se celebró en el "Maimónides" un recital poético, como homenaje a Pablo García Baena.

En la foto, de derecha a izquierda, Balbina Prior, Pablo García Casado, Sergio (hijo de Pablo y de nuestra compañera Cristina), Pablo García Baena, Salvador Navarro (director del IES "Maimónides"), Manuel Gahete, Mª Jesús Monedero y Bernardo Ríos.


jueves, 29 de octubre de 2009

POESÍA. "Edad", poema de Pablo García Baena



EDAD

Si yo fuera mayor,
lo cual parece casi imposible,
amaría los ríos limpios entre las aneas,
el arco de las truchas,
las ocas paseando una tras otra por la orilla,
bobas y solteras como señoritas puritanas,
la campana sonando lejana en la heredad,
todo como lo viera alguna vez
en un paraje nórdico.
Y allí, bajo el árbol de la vida,
sentarme a leer un libro hermoso,
ya leído.


Pero sí, soy mayor
y amo aún lo que apenas si recuerdo:
la madrugada alta y su ginebra,
la nuca que termina en rizo último
entre mis dientes,
despertar con el alba y con el miedo
de no saber quién duerme entre las sábanas,
la ola blanca y fría dejándome en el cuerpo
la escarcha de los christmas,
su aventura augural del año nuevo.
Y a la mañana al sol, junto a la barca,
leer el mismo libro de mis días.

      De Los Campos Elíseos (2006)

Recital poético. Homenaje a Pablo García Baena



Entre los actos programados para el homenaje a Pablo García Baena por los 25 años de la concesión del premio Príncipe de Asturias de las Letras, el próximo miércoles, 4 de noviembre, a las 19.30 h, en el Salón de Actos del IES "Maimónides", va a celebrarse un recital poético.
Las personas que pondrán voz a los poemas de Pablo son:

Balbina Prior (poeta)
María Jesús Monedero (profesora de Lengua y Literatura)
Manuel Gahete (poeta)
Pablo García Casado (poeta)
Bernardo Ríos (profesor de Lengua y Literatura).

jueves, 22 de octubre de 2009

PRENSA. PABLO GARCÍA BAENA



En "El Día de Córdoba":

1. Un recorrido sugerente por el álbum de recuerdos de un buscador de belleza. 'Rumor oculto' -la exposición- muestra los múltiples perfiles de Pablo García Baena, que ofrece a Córdoba un archivo sentimental por el que desfilan numerosos personajes entre los que destacan sus compañeros de Cántico. Por Alfredo Asensi.

2. "Nunca he pretendido que la poesía fuera un calmante". Alfredo Asensi entrevista a Pablo García Baena. García Baena afirma que pocas veces ha hecho caso a la llamada de la poesía, que no obstante es capaz de atraparle en los momentos más insospechados.

3. "Un rosario de la aurora siempre es mejor que un 'botellón', sin duda". Otra entrevista, por Jesús Cabrera.  El poeta repasa la Córdoba que conoció en su infancia y la compara con la actual en un balance cuyo resultado no es muy positivo para la ciudad de nuestros días.

sábado, 26 de septiembre de 2009

PRENSA. NOTICIAS CULTURALES. Córdoba homenajeará a Pablo García Baena

(Pablo García Baena, ayer, acompañado por representantes de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento. Fotografía de Álvaro Carmona).

En "El Día de Córdoba", este artículo de Alfredo Asensi:


CÓRDOBA RENDIRÁ HOMENAJE A GARCÍA BAENA CON UNA MUESTRA Y UN CONGRESO

El Ayuntamiento y la Junta organizan un programa de actos para recordar el 25º aniversario de la concesión al poeta del premio Príncipe de Asturias de las Letras y el título de Hijo Predilecto de la ciudad.

"Me esperan unos días terribles". Así, con su sonrisa tímida y su ironía elegante, resumió ayer Pablo García Baena sus sentimientos ante lo que se le avecina: un otoño en el que se va a convertir en el gran protagonista de la vida cultural de la ciudad con el homenaje que le han preparado el Ayuntamiento y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, que han aprovechado la efemérides del 25º aniversario de la concesión al poeta del premio Príncipe de Asturias de las Letras y el título de Hijo Predilecto de la ciudad para organizar un programa de actos en el que destacan una exposición en la Casa Góngora y un congreso internacional en el IES "Luis de Góngora".

Pero más allá de este doble aniversario, la consejera de Cultura, Rosa Torres, destacó ayer que el autor de Antiguo muchacho "merece todos los reconocimientos porque ha contribuido a engrandecer los dominios de la cultura andaluza" y por su "persistente búsqueda de la perfección". "Pablo -añadió Torres- ha conseguido crear una obra perfecta en términos absolutos; una obra de profundas raíces andaluzas y una irrenunciable vocación de universalidad. Ha sido y es un ejemplo de elegancia, nobleza, integridad ideológica y generosidad".

La exposición, comisariada por José María Báez y que será inaugurada el 21 de octubre, recorrerá el mundo privado del escritor a través de diversos objetos. Incluirá enseres domésticos, retratos de García Baena realizados por artistas amigos (algunos de los cuales nunca han sido exhibidos en público), fotografías familiares, cartas y documentación privada, grabados y libros de su biblioteca y premios acumulados a lo largo de su vida. La muestra será desplegada por tres espacios de la planta baja de la Casa Góngora y se completará con una selección de sus poemas materializados mediante cortes de vinilo que ocuparán las paredes en torno al segundo patio.

El congreso internacional, entre el 18 y el 20 de noviembre, contará con ponencias y comunicaciones de escritores, periodistas, profesores universitarios y críticos, que analizarán las aportaciones del cordobés a la poesía española del siglo XX. Entre otros, estarán presentes María Victoria Atencia, Fernando Ortiz, José Manuel Caballero Bonald, Luis García Montero, Juana Castro, Carlos Clementson, Francisco Ruiz Noguera, Eduardo García, Luis Antonio de Villena, Guillermo Carnero, José Infante, Juan Antonio González Iglesias y Antonio Colinas. Será coordinado por los profesores de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba Pedro Ruiz y Celia Fernández.

También están previstos recitales poéticos en la Biblioteca Municipal, la Casa Góngora y el IES "Maimónides", la edición de una antología del poeta coordinada por Bernardo Ríos y una velada flamenca en Bodegas Campos.

"Estoy abrumado por todos estos ropajes de halagos y cariño", señaló García Baena. "Me van a coger en hombros como a los toreros y me van a entrar por la puerta grande de la poesía", indicó el autor de Los Campos Elíseos, al que le gustaría contar también con la presencia en el homenaje de Ginés Liébana: "Somos los dos únicos supervivientes de Cántico. Quizá porque hemos sabido vivir mejor que los demás. Hemos visto pasar la vida como si fuera una película de ficción".

El homenaje se completará, según el teniente de alcalde delegado de Cultura del Ayuntamiento, Rafael Blanco, con la colocación de una placa conmemorativa en la casa natal de García Baena, en la calle de las Parras. "Con su vida y su obra, Pablo ha aportado mucho a lo que hoy somos", destacó Blanco.

domingo, 13 de septiembre de 2009

PRENSA CULTURAL (2). Pablo García Baena, por Matilde Cabello


En "El Día de Córdoba", esta semblanza de Pablo García Baena, por Matilde Cabello:

El 29 de junio de 1921 había fuegos artificiales en la verbena de San Pedro, bailes y conciertos; el alcalde Sebastián Barrios tomaba posesión por Real Decreto y la música amenizaba los grises mudos del Ideal Cinema; Marlene Dietrich exhibía sus 20 años por los clubes berlineses de segunda y en la casa número 5 de la calle de Las Parras, se escuchaba el primer llanto de Pablo García Baena. En el Registro le impusieron por nombre Rafael y, en el bautizo, de San Pedro y San Pablo, festividad del día. Carmen Baena y Antonio García eran ya padres de Encarnación y Pepe. El retrato del hijo mayor, Antonio, lucía sus 20 años sobre la cómoda, con impecable uniforme militar y quepis sin visera. El marco caoba y el resto del mobiliario estaban esculpidos por la mano del padre, de cuyo taller salieron entre otras piezas, la cruz del Cristo de Gracia.


El tallista -uno de los primeros maestros de Duarte- legó infinitos recuerdos al pequeño Pablo: largos paseos por la Córdoba monumental, la revelación de la Imaginería, los templos y sus capillas, la Catedral y el sepulcro de Góngora, los conciertos y las voces del coro, donde el niño -que "debía ser muy buenecito", dice él mismo- pasó horas ensimismado, como le sucedía con los trenes, cuando lo llevaba al Estadio América y el fútbol le aburría.


Al entrar en la escuela López Diéguez, los 29 cartones de colores de Antonio García Baena le habían enseñado el abecé. El hermano mayor ejercía ya de delineante en la Confederación; era aparejador y profesor por oposición en la Escuela de Santiago, y había plasmado a lápiz la imagen de Pablo niño, que el poeta conserva con veneración. "Él era el referente", dice mientras recuerda el año 38, la desgraciada afección pulmonar y la muerte, estallando en su adolescencia. Fue cuando empezó a escribir. "Había aprendido ya la Gramática de don José María Rey, la Historia de Córdoba e íbamos a coger minerales y a la caza de insectos que pinchábamos luego con alfileres (daba pena)". Recortaban poemas de la prensa y memorizaban La muerte de Lucano de Blanco Belmonte que aún recita: "Para tristeza de su madre Córdoba/ para vergüenza de su Roma ingrata/ Lucano expira…". Con otro maestro, Camacho Padilla, "empezamos a oír los nombres del 27. Era poeta. Lo depuraron y, cuando volvió, ya viejo, íbamos a verlo Ricardo, Juan y yo". Con Bernier y Molina, coincidió en 1940. El primero le condujo hasta Proust y Cernuda y ambos a la tertulia de López de Rozas, receptor en 1941 del manuscrito ilustrado el Álbum de Don Carlos. Llevaba tres poemas de Pablo, empapado ya de Stendhal, Valle-Inclán, Verne, Salgari, San Juan de la Cruz -decisivo-, el 27 y Lorca; Bécquer, Rubén Darío, los hermanos Machado y Juan Ramón. Atrás quedaban el Colegio Francés, los Maristas, la Asunción, la Escuela de Artes y el Góngora; el sábado de julio en que la artillería interrumpió su juego junto a la plaza de Tejares estaba con Ginés Liébana. "Fuimos a ver a su hermano (que luego mataron) y él nos preguntó si había gente por las calles. Nos recogimos". Hubo gritos en Juan Rufo e incendio en Santa Marina, como en las huelgas del 34 que marcaron en su memoria el horno de la Fuenseca, los soldados repartiendo el pan, el fuego y la destrucción de los retablos y altares que su padre le enseñó a amar.


Vino un largo Servicio Militar en Automovilismo (Santos Pintaos) y en 1942 -el IV centenario de San Juan de la Cruz- su adaptación del Cántico espiritual en el Gran Teatro, su papel del Entendimiento y el del Pastor de Liébana. En 1946 pierde a su madre y aparece Rumor oculto, como suplemento de Fantasía y, en 1947 su poema Ágatha abre el ciclo de Cántico; preámbulo de Mientras cantan los pájaros y Antiguo muchacho ya en el 50 en Adonais.


En 1954 muere el padre y nace su amistad con Vicente Núñez, en el III Congreso Internacional de Poesía de Santiago de Compostela. Allí coinciden el Cántico de Córdoba y la Caracola de Málaga. Pablo amaba los momentos con Miguel del Moral, Ricardo, Cántico…, se sustentaba del trabajo junto a Bernier en el Catálogo Monumental y añoraba la mar de Málaga que le descubrió la madre a sus 8 años. Respiró la amistad de María Victoria Atencia y Rafael León y el aire bohemio de El Pimpi de Paco Campos. Allí aparece Junio (1957). La palabra y los tapices brillan en él con idéntico resplandor y uno de ellos, con el escudo de Córdoba, acaba siendo Patrimonio como obra del XVIII.


En 1961 el incansable viajero Pepe de Miguel le abre con Julio Aumente las puertas de un viaje por el Mediterráneo: Venecia, Delfos… y, en el 65, surge el salto al litoral con la tienda de antigüedades. Salvo Almoneda, hay 20 años de aparente silencio hasta Antes que el tiempo acabe (1978), 7 hasta los Gozos para la Navidad de Vicente Núñez y el premio Príncipe de Asturias, décadas hasta Fieles guirnaldas fugitivas y Los Campos Elíseos. Primero Córdoba y luego Andalucía le habían nombrado hijo predilecto; obtuvo las Medallas de Oro de Córdoba (1984) y Málaga (2004) y su dirección bautizó gozosamente el Centro Andaluz de las Letras en 1998. Desde entonces su tiempo y su corazón pueblan ambas ciudades, manteniendo con ellas y sus gentes un idilio calmado, tierno, sin estridencias, como todo él; un vínculo "indestruible" como la huella de su verbo, puente entre Roma, Góngora y el infinito.