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lunes, 21 de febrero de 2011

POESÍA. HOMENAJE A ANTONIO MACHADO (1875-22 febrero 1939). "Proverbios y cantares XXIX". MÚSICA: "Cantares", por Joan Manuel Serrat

Antonio Machado

PROVERBIOS Y CANTARES
        XXIX

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.

   A continuación, "Cantares", con poemas de Antonio Machado y del propio Serrat:

domingo, 21 de noviembre de 2010

POESÍA. "Vencidos", de León Felipe (1884-1968). MÚSICA: Joan Manuel Serrat

Leónn Felipe
VENCIDOS

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.

Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar,
va cargado de amargura,
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar.
Va cargado de amargura,
que allá «quedó su ventura»
en la playa de Barcino, frente al mar.

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Va cargado de amargura,
va, vencido, el caballero de retorno a su lugar.

¡Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura,
en horas de desaliento así te miro pasar!
¡Y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar;
hazme un sitio en tu montura,
caballero derrotado, hazme un sitio en tu montura
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar!

Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo,
y llévame a ser contigo
pastor.

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar...
Ilustración de Gustavo Doré

Escuchamos ahora el poema en la voz de Joan Manuel Serrat:

domingo, 21 de marzo de 2010

PRENSA. "Para Serrat", de Manuel Vicent

Manuel Vicent
Reproducimos la columna publicada hoy en "El País":

Para Serrat


MANUEL VICENT 21/03/2010

A través de un paisaje recio del profundo Aragón, por la carretera que va de Teruel a Zaragoza, por Utrillas y Hoz de la Vieja, llegué al antiguo pueblo de Belchite, que conserva intactas todavía las ruinas de la Guerra Civil. Los espectros de las iglesias bombardeadas y las calles cegadas por los escombros han quedado como testimonio de aquel encarnizado horror. En este viaje tuve que hablar de literatura a alumnos de secundaria entre la algarabía de unas aulas de instituto llenas de adolescentes cuyas hormonas se hallaban disueltas en el aire de una primavera explosiva. Probablemente todos ignoraban la tragedia que sufrieron sus antepasados sobre aquella tierra adusta. Yo mismo, en lugar de hablarles de héroes de ficción, pude haberles contado una historia real. Belchite fue tomado por los dos bandos de la Guerra Civil, ganado y perdido tabique a tabique con la bayoneta desnuda. Poco antes de iniciarse la última batalla, unos padres mandaron a su hija, una niña llamada Ángeles, que fuera a decirles a sus tíos que estaban entrando en el pueblo los nacionales, pero cuando llegó a casa de sus tíos, los nacionales ya los habían fusilado, a ellos y a otros parientes. La niña volvió a su casa y se encontró con que sus padres también habían sido asesinados. Viéndose sola con toda su familia exterminada comenzó a correr bajo el fuego, dejó el pueblo atrás, atravesó la llanura, se perdió por los montes y no cesó de caminar junto a los bruñidos raíles del tren hasta llegar a Barcelona. Años después esta adolescente se casó con un anarquista catalán represaliado, que se llamaba Josep Serrat; la pareja vivió en el Poble Sec entre gente vencida y allí les nació un niño, que con el tiempo sería un insigne artista muy famoso. Joan Manuel Serrat acaba de crear unas canciones sobre versos de Miguel Hernández, otro ser inocente, muerto en una cárcel franquista, aplastado por el fanatismo de un tiempo atroz. Pude haberles contado a aquellos alumnos de literatura que sobre las ruinas descarnadas del viejo Belchite la primavera estaba depositando algunas flores sencillas, del mismo modo que han germinado en la voz de Serrat muchas palabras de amor desde el terror de aquella niña que huyó de la sangre y llegó al mar a través de una tierra muy dura.

sábado, 20 de febrero de 2010

PRENSA CULTURAL. "Babelia". "Deconstruir a Miguel Hernández": entrevista a Joan Manuel Serrat

En Babelia, suplemento cultural de "El País":

Deconstruir a Miguel Hernández


JESÚS RUIZ MANTILLA 20/02/2010

Joan Manuel Serrat analiza canción a canción Hijo de la luz y de la sombra, su nuevo disco dedicado al poeta -el primero lo grabó en los setenta-. El álbum, que coincide con la celebración del centenario del escritor, sale a la venta el día 23.

La mitad, de aperitivo, y la otra parte para después de comer. No hay mejor manera de digerir las nuevas canciones que Joan Manuel Serrat le ha compuesto a Miguel Hernández que a sorbitos, junto a una botella de su vino, Mas Perinet, y mientras hacemos juntos la digestión de una gloriosa pasta con trufa: la que ha preparado el gourmet más curtido y celebrado por esos mundos de la música popular española.
No hay duda de que Serrat sabe exprimir la vida. Y contar su trabajo a fondo, con la pasión del artesano y el gusanillo del eterno principiante, a los 64 tacos. Hernández va y vuelve a su casa con la confianza de un familiar. Ahora se cumple su centenario y Serrat le ha compuesto 13 canciones para ponerlas en la boca y la piel de una nueva generación.
Justo como cuando a principios de los años setenta le recuperó de su voz para no quitárselo ya nunca de la conciencia a los niños hoy cuarentones y a los jóvenes ahora sesentones que tenían noticia por este cantante de la lucha, el drama y la esperanza que libró el poeta de Orihuela. Aquel pastor de cabras, autodidacto, preso republicano, víctima del franquismo, que lanzó sus versos renegando de un destino mísero contra el que luchó con la fuerza del superdotado.
Aquellas primeras canciones que él le presentó a su viuda, Josefina Manresa, un buen día en que tuvo que regalarle un tocadiscos para poder escucharlas juntos han quedado en la memoria. El repertorio hernandiano aumenta ahora con estas piezas nuevas, que publicará en disco el próximo día 23 (Hijo de la luz y de la sombra) y sacará de gira a partir del 27 de marzo. Sólo dedicará las actuaciones al poeta. "Que nadie me pida Mediterráneo porque no la voy a cantar", avisa. Lleva los nervios entre las cuerdas de la guitarra aunque lo niegue. Ha hecho las maletas con poca ropa y un buen recambio de versos. Sale de viaje, otra vez, con Miguel Hernández. Pero antes cuenta el porqué de cada canción.


1. Uno de aquellos. Es el poema que dedicó a los brigadistas. "Las patrias te llaman con todas sus banderas", dice la letra. "Un alma sin fronteras". Para Joan Manuel Serrat refleja el espíritu de que no hay batalla contra la injusticia, contra el abuso, que nos sea ajena. "Es la canción del poeta sin patrias, del luchador idealista, que es completamente extrapolable a muchas situaciones de hoy", asegura.

2. Del ay al ay por el ay. "Aquí se adivina un fatalismo, una sombra visionaria que acojona", dice el músico. Lo comenta al marcar unos versos: "Sucias rachas tumban todos los cometas que levanto". El poema data de 1934, pero es como si indicara lo que le va a ocurrir a lo largo de los años que le quedan de vida antes de morir dejado de la mano de Dios en la cárcel de Alicante. La canción tiene un tratamiento de quejío profundo: "En ningún momento he tratado de pelearme con construcciones musicales. He intentado que el poema me devolviera melodías frescas, naturales".

3. Canción del esposo soldado. Aquí suena de repente un bolero antiguo. "Es algo progresivo", explica Serrat. Una caja que marca los pasos de una marcha con aire raveliano o de saeta y se escucha: "Es preciso matar para seguir viviendo. Un día iré a la sombra de tu pelo lejano".

4. La palmera levantina. Del escalofrío precedente, entra con suavidad una especie de brisa cálida. Se trata de una canción llena de sensualidad mediterránea. "Ésta es la época juvenil, cuando leía a Góngora antes de hacer Perito en lunas", comenta Serrat. "En ese aspecto, Hernández es un poeta transparente. Puedes saber a quién está leyendo en cada momento de su creación".

5. El mundo de los demás. Seguimos inmersos en la humedad de la música. Para esta canción, este autor de mares y cielos abiertos ha elegido un tono, dice él, "acuático, algo que nos mece". Es un viaje interior. "Ciegos de ver, hemos visto, miramos hacia adentro, vemos lo más íntimo". Pertenece al Cancionero y romancero de ausencias. "Posee la lucidez de quien sabe que el mundo no es lo que parece".

6. Dale que dale. "Ésta es la época en la que escribía como san Juan de la Cruz", comenta el autor. "Dale Dios a mi alma hasta perfeccionarla", canta Joan Manuel. Andaba impregnado de un catolicismo muy social, a imagen y semejanza de los místicos. Pero el músico, en el ritmo machacón y obsesivo de los versos, entrevé otras cosas: "Un claro onanismo", asegura. Por atrás suena ligera, discreta, la voz de Miguel Poveda.

7. Cerca del agua. Esta canción es un viaje. Difícil. Imaginario. El que separa la celda del agua. "Es impresionante porque de la oscuridad se traslada a la luz, es una reafirmación de su libertad, quiere escapar al mar", comenta Serrat. "Es todo un ejercicio de resistencia e imaginación".

8. El hambre. Los versos de este poema son intensos. "Es el primero de los conocimientos. La ferocidad de nuestros sentimientos", reza el texto. "No plantea el hambre como una consecuencia, sino como una presencia que configura su identidad", asegura Serrat. La del niño y adolescente que ha vivido la experiencia. El hombre a quien ha construido el hambre.

9. Tus cartas son un vino. Poema de juventud, la época en la que escribía a su mujer, Josefina, con el aliento del amante lejano. "Cuando me falte sangre con zumo de clavel", dicen los versos, por ejemplo. Es una pieza evocadora, melancólica, apasionada.

10. Si me matan, bueno. Es una adaptación de la obra teatral Pastor de la muerte. "La música lleva un perfume cubano por ser homenaje a Pablo de la Torriente, brigadista de la isla, muy amigo de Hernández", asegura Serrat. Un tema combativo que realza el coraje de quienes entregan sus vidas por lo que en apariencia no les incumbe.

11. Las abarcas desiertas. La identidad de la miseria también marca esta pieza. "Me vistió la pobreza / me lamió el cuerpo el río. / De pies a cabeza, / pasto fui del rocío". Se refiere a su infancia pero evocada desde la última juventud. "Las abarcas desiertas eran aquellas en las que los reyes magos nunca dejaban nada. Hay un resentimiento, una protesta social profunda en estos versos", cree Joan Manuel Serrat.

12. Sólo quien ama vuela. Un nuevo viaje fuera de los muros de la cárcel. La ansiedad que le produce lo que quiere y lo que puede hacer. Sólo volando con la imaginación de su escritura se encuentra libre. "Sólo así puede salir, sentirse de otra manera", comenta el músico.

13. Hijo de la luz y de la sombra. Aquí ha sido necesario hacer un trabajo fino. Se trata de un poema tríptico del que Serrat ha querido captar la esencia. "Había que montar una canción que transmitiera el aroma", comenta. El del amor radical, desesperado, que cierra como un círculo lo que abrió con el disco de 1972. Una evocación al seno donde nace todo: "Eres la noche esposa / y yo soy el mediodía... Caudalosa mujer / en tu vientre me entierro".

Hijo de la luz y de la sombra. Joan Manuel Serrat. Sony / BMG. Sale a la venta el próximo martes día 23. La gira comenzará el 27 de marzo en Elche (Alicante). http://www.jmserrat.com/.

miércoles, 13 de enero de 2010

POESÍA. MIGUEL HERNÁNDEZ. MÚSICA. "Para la libertad" (Joan Manuel Serrat)


Miguel Hernández. Dibujo de Antonio Buero Vallejo

Este poema es la segunda parte de "El herido":

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.


Ahora, lo escuchamos en la voz de Joan Manuel Serrat:

lunes, 4 de enero de 2010

POESÍA. MIGUEL HERNÁNDEZ. MÚSICA. "Elegía a Ramón Sijé"



Miguel Hernández en dibujo de Antonio Buero Vallejo

Una de las mejores elegías de la literatura española es ésta que Miguel Hernández dedicó a su amigo Ramón Sijé:

ELEGÍA
                            (En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto
                            como del rayo  Ramón Sijé, con quien tanto quería).



Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

Del poema se han hecho muchas versiones con música. Podemos escuchar dos de las más conocidas:
1. La de Joan Manuel Serrat:


2. La del grupo "Jarcha":

lunes, 23 de marzo de 2009

MÚSICA. MÚSICA Y POESÍA. ANTONIO MACHADO Y JOAN MANUEL SERRAT

Para conmemorar el 70 aniversario de la muerte de Antonio Machado, María del Carmen López Giraldes, compañera del departamento de Música, ha elaborado un trabajo sobre el disco que Joan Manuel Serrat compuso con poemas del escritor sevillano.
En él, nos encontraremos una introducción sobre el poeta, características de los cantautores, un amplio estudio musical de cada una de las canciones, y un vocabulario musical básico.

Recomendado para la ESO y Bachillerato.

Lo podemos encontrar AQUÍ.