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martes, 7 de octubre de 2014

PRENSA CULTURAL. "Finlandia, el país que ama los libros"

   En "Babelia":

Finlandia, el país que ama los libros

En el paraíso de la educación y las bibliotecas, una generación de escritores pide paso

Una nación sin apenas tradición es la protagonista de la gran feria de Fráncfort


Sala de lectura de la biblioteca de la Ciudad del Arte y el Diseño de Helsinki. / GETTY IMAGES
En el número 30 de Fabianinkatu, de Helsinki, está el penúltimo paraíso de la lectura. Kaisa. Ese es su nombre. Un lugar donde la gente lee por estudio o placer, aunque pareciera que también por contagio, por el deseo de formar parte del espíritu de la arquitectura de ese edificio de siete plantas para integrarse en él en su forma y fondo. Kaisa es una analogía entre imagen y libro que acaba de cumplir dos años. Y no solo es la Biblioteca Central de la Universidad de Helsinki, sino también el premio a una de las poblaciones con más altos índices educativos y de amor a los libros: cada finlandés lee una media de 47 libros al año (en España son 10).
Kaisa es el penúltimo regalo a un país cuyos cinco millones y medio de habitantes sienten como un orgullo nacional el sistema de bibliotecas que ya alcanza las 948, entre las del sistema escolar, universitario y público (es decir, 17 bibliotecas por cada 100.000 habitantes; mientras en España hay 6.608, es decir, 14 por cada 100.000). Finlandia es un país con dos lenguas oficiales, finés y sueco, que en los últimos años ha sumado a la educación y la lectura otro orgullo: una generación de escritores que sin aspavientos seduce cada vez más a los lectores de medio mundo. Y eso se escenificará en la Feria de Fráncfort, del 8 al 12 de octubre, donde Finlandia es el invitado de honor, al que asistirá con 60 autores, 30 bibliotecarios, 37 editores y un variado programa de actividades culturales.
Aunque su creación literaria apenas llega al siglo y medio, su literatura contemporánea es vibrante, y va mucho más allá de la popular Sinuhé, el egipcio, de Mika Waltari. Desde Fráncfort se recordarán o descubrirán nombres como los del fundador de la literatura de Finlandia, Aleksis Kivi; clásicos como Aino Kallas; maestros contemporáneos como Arto Paasilinna; hasta los más traducidos y premiados estos años como Sofi Oksanen, Tuomas Kyrö, Katja Kettu, Riikka Pulkkinen, Leena Parkkinen, Jari Ehrnrooth, Anja Snellman…
Todos ellos convertidos en escritores, entre otras razones, por la motivación de la red de bibliotecas desde la época escolar, entonces no tan sofisticadas como Kaisa, creada por el estudio de arquitectos Anttinen Oiva, pero sí eficaces en promover y facilitar la lectura. Si alguien quiere un libro y no está, la biblioteca lo pide y cuando llega le avisa a la persona. Por eso no son tantos los libros que la gente compra en Finlandia como los que se leen gracias a los préstamos bibliotecarios. Y si alguien, por ejemplo, quiere consultar al librero de la centenaria Biblioteca Nacional, puede hacerlo en persona o por Internet.

Finlandia en Francfort

Fecha:del 8 al 12 de octubre.
Autores: 60.
Bibliotecarios y expertos:30.
Editores: 37.
Temas principales: la educación y las bibliotecas y la lectura.
Bibliotecas en Finlandia:948.
Libros leídos al año: 47 por cada habitante, 17 por placer.
Leer es el verbo preferido de los finlandeses. Un libro es una de las compañías favoritas de los finlandeses. Escribir es la pasión de muchos finlandeses, y sonreír, la de otros que ven cómo algunos de sus compatriotas son leídos más allá de sus fronteras.
Son esos autores quienes mantienen viva esa tradición de contar la propia historia del país en sus diferentes épocas: desde los tiempos en que eran un territorio de nadie, de ellos mismos; luego, de Suecia; después, cuando fue anexionada por la Rusia imperial hasta 1917 como Gran Ducado, y en el reciente siglo XX, atravesada por tropas soviéticas, nazis, otra vez soviéticas, hasta convertirse en una república democrática y parlamentaria y miembro de la Unión Europea…
O de recordar su extensa y laberíntica relación con Rusia…
O de reflejar los ecos de episodios trágicos en la población a lo largo de su historia…
O de reflexionar sobre las sombras del propio sistema de bienestar…
O de denunciar algunos de los males del mundo contemporáneo en lo social, político, ecológico, personal…
O de explorar la soledad que puede agrietar al ser humano…
O de, en resumen, reconstruir o construir su propio pasado y presente, contarse a sí mismos su vida y las vidas…
Ursula Ojanen da fe de ello; de la corta línea que une la educación, la lectura, la escritura, la promoción de sus autores y el orgullo de todo eso. Es una mujer pensionada que vivió en España 27 años trabajando en la embajada en Madrid, pero que sigue traduciendo libros de finlandeses. Ahora camina juvenil por esa Kaisa babélica, entre sus amplios pasillos formados por estanterías de libros en diferentes idiomas y cobertura de wifi. Cuenta su funcionamiento. Para empezar dice: “Cualquier persona mayor de 15 años puede sacar su carné de la biblioteca”. Y añade: “Aunque hay un horario general, permanece abierta 24 horas para los estudiantes y en el exterior hay un módulo para las devoluciones a cualquier hora del día”.
No hay excusas para desdeñar el paraíso.


Una de las salas de la Kaisa, como es conocida la Biblioteca Central de Helsinki.
Las raíces lectoras de Sofi Oksanen proceden de otra generación de bibliotecas, más clásicas, pero las que en realidad han llevado a Finlandia hasta este lugar privilegiado. Recuerda que su país posee un admirable nivel de educación general (ocupa los primeros lugares del informe PISA, el estudio mundial a jóvenes de 15 años en 50 países, donde España suele estar en la cola) apoyado por el excelente sistema de bibliotecas, “uno de los más populares (si no el que más) de los servicios públicos del país”. Si los niños son criados con los libros, agrega la autora de Purga (Salamandra, mejor novela europea 2010), es en parte porque las bibliotecas ofrecen muchos y variados títulos, lo cual hace que el fomento de la lectura no sea una cuestión financiera de la familia.
Eso convierte la lectura en un hábito natural y muy arraigado. “Los padres leen y los niños los observan. Como los niños no aprenden a leer hasta los siete años, la lectura se convierte en una experiencia familiar con un efecto muy positivo en la educación: los pequeños se acostumbran además a hablar con sus padres sobre sus miedos y sueños reflejados en sus libros o de temas que no entienden”, cuenta Luisa Gutiérrez Ruiz, traductora del finés y responsable de comunicación del Instituto Iberoamericano de Finlandia.
A esas edades, los niños no solo tienen contacto con los libros, sino también con los escritores. Estos acuden con frecuencia a colegios y bibliotecas a través de talleres o charlas. Además, añade la traductora, “no se distingue entre autor para adultos y autor de literatura infantil y juvenil. Hay renombrados escritores que crean poesía, teatro o novela destinada al público más joven”.

El sistema de bibliotecas es uno de los servicios públicos más populares, si no el que más”, dice Sofi Oksanen
Kaisa está ya en ese circuito de lectura. Allí la luz natural es el principal aliado. Si antiguamente todo, en especial el narrar historias y leer, giraba alrededor de la lumbre, aquí es alrededor de la luz natural, casi como un altar. El edificio atrapa y potencia esa luz a través de tres accesos inmensos: en los costados oriental y occidental, con gigantes ventanales arqueados y una cuadrícula de ventanas sacadas de las paredes de ladrillo rojo; y entre ambos extremos, un lucernario gigante en forma de ojo que se ensancha a medida que desciende por las siete plantas. Cada una de ellas con cinco áreas de lectura y estudio mellizas...
Cada planta está especializada en temas como arte y lenguas, derecho, historia… En esta, como en todas las bibliotecas del país, hay todo tipo de información que alienta la lectura. Un hábito que, según Riikka Pulkkinen (autora de La verdad; Salamandra), se debe a que tienen también la necesidad de ver “diferentes reflejos de la realidad. Porque no solo hay una verdad, sino varias, y es leyendo que se trata de comprender lo que hay que hacer”.
Esta es una nación joven, recalca Oksanen. Al principio, dice, no tenían una literatura nacional escrita en finés —el idioma de la educación era el sueco y el lenguaje autóctono era para los campesinos— hasta que algunas personas buscaron la independencia literaria y vital de escribir en la lengua de Finlandia. Más tarde, explica Oksanen, “la gente consideró ese idioma importante para la educación escolar; es entonces cuando las bibliotecas entran a ser una parte clave de ese engranaje de la formación porque se consideró que cada uno debía tener acceso al conocimiento, la educación y los libros”.

En su literatura destaca su preocupación por las injusticias sociales y la atención a la mujer”, cuenta Diego Moreno
Un cometido que se prolonga en Kaisa, simbiosis de diseño y lectores. De ahí sus cinco áreas de lectura por planta que recorre Ursula Ojanen. La primera es la más próxima a los costados de Oriente y Occidente, con sus ventanales arqueados y cuadrículas de ventanas separadas por un vacío que se aprecia desde una especie de gran mirador o balcón arqueado, cuyo efecto es que la luz entre sin obstáculos y homogénea a todas las plantas. Esos balcones tienen hacia dentro una mesa continua donde la gente estudia, lee o trabaja en sus ordenadores. Detrás de esa primera área de lectura hay un espacio abierto en forma de gran salón con muebles de toda clase y colores: sofás, sillas, poltronas o mecedoras, y con surtidores de energía y acceso a Internet, donde leen como si estuvieran en la playa o el jardín.
Allí hay estudiantes, lectores y escritores en ciernes. Leen a muchos de los autores finlandeses contemporáneos, cuyo nivel es muy bueno, según Tuomas Kyrö, reconocido periodista, dramaturgo y narrador de obras como Vatanescu y la liebre (Alfaguara). Una literatura donde la mujer ha tenido una presencia esencial. Tanto que la mitad de los autores actuales son mujeres, asegura Oksanen. No solo como escritoras de diversos temas, sino también sobre cuestiones y roles de género. La novela histórica es un tipo de novela muy popular. A menudo, reconoce Oksanen, ella se pregunta si sus novelas están de alguna manera conectadas con Rusia porque es medio estonia. Lo cierto, explica, es que la literatura finlandesa está llena de libros que hablan de la relación Finlandia-Rusia / Unión Soviética.
La II Guerra Mundial es otro de los temas más abordados en esta literatura, según Riikka Pulkkinen. La historia general, explica, “parece ser reescrita, pero no como una línea recta, no como algo que simplemente sucedió; parece que hay muchas líneas diferentes de la historia, muchas historias que coexisten al mismo tiempo, y esto es algo que la literatura trata de reflejar ahora”. No sabe muy bien el porqué de esa tendencia. También se podría hablar de “lo extraño de Finlandia, del estilo de escritura que se centra en la naturaleza siniestra de la realidad. Todo esto refleja la idea de que la realidad no es solo una cosa común a todos, es la colección de diferentes historias e ideas, como la historia misma”.

Traducidos al español

Aleksis Kivi.Editorial Nórdica.
Mika Waltari. Plaza & Janés.
Arto Paasilinna. Anagrama.
Sofi Oksanen, Riikka Pulkkinen y Rosa Liksom.Salamandra.
Tuomas Kyrö, Katja Kettu.Alfaguara.
Leena Parkkinen. Lengua de Trapo.
Jari Ehrnrooth, Rax Rinnekangas. El Desvelo.
Anja Snellman. Maeva.
Riikka Pelo. Fiordo.
Tiina Nopola y Sinikka Nopola. Alfaguara, infantil y juvenil.
Un tema, el de la historia general, al que Kaisa dedica la segunda planta junto al de estudios culturales. En ella se aprecia muy bien el efecto de la tercera área de lectura alrededor del lucernario. Situado en el centro, este se proyecta y ensancha en cada planta creando un balcón con una pestaña de madera que sirve de mesa. La cuarta área está esparcida entre las estanterías: pasillos y pasillos de libros que de repente son interrumpidos por mesas para ocho personas que forman una especie de descampado, allí ya con luz artificial. La quinta, y última, área está al costado sur del edificio: son cabinas de cristal individuales o para dos, o cuatro, o más personas, habilitadas con ordenadores, o televisores, o fotocopiadoras, o equipos de sonido que sirven para una mayor concentración o sitio de reuniones y debates.
Vistas desde España, las diferentes literaturas de los países nórdicos parecen más o menos homogéneas, presentan características similares, asegura Diego Moreno, editor de Nórdica Libros: “En el caso de la literatura finlandesa se podría destacar su preocupación por las injusticias sociales, así como por la atención a la situación de la mujer y de los más débiles. Un aspecto que me llama la atención, y que me parece muy interesante, es su peculiar sentido del humor, presente en algunos de los mejores autores (desde Kivi hasta Paasilinna), que equilibra el tono pesimista que tienen muchas de sus obras”.
Pero lo que prima a la hora de traducir es la calidad literaria al margen de la lengua y los temas, afirma Sigrid Kraus, editora de Salamandra. De dos de sus autores, Oksanen y Pulkkinen, “destacaría su talento especial para retratar personajes femeninos impactantes, que no necesariamente caen simpáticos, pero que logran ejercer una gran fascinación en el lector. Aparte de esto, ambas escritoras son muy distintas, tienen lenguajes totalmente diferentes para relatar sus historias”.

El Gobierno de Finlandia, como el resto de países nórdicos, apoya la traducción y promoción de sus autores. En el caso de España es un fenómeno relativamente reciente, a excepción de la obra de F. E. Sillanpää, premio Nobel en 1939, y de Mika Waltari
El Gobierno de Finlandia, como el resto de países nórdicos, apoya la traducción y promoción de sus autores. En el caso de España es un fenómeno relativamente reciente, a excepción de la obra de F. E. Sillanpää, premio Nobel en 1939, y de Mika Waltari, recuerda Luisa Gutiérrez Ruiz. En las últimas décadas, añade, “el lector hispanohablante ha descubierto muchas otras propuestas procedentes de Finlandia. Este renacer nórdico se debe en gran parte al esfuerzo de promoción que realiza el Centro para la Literatura de Finlandia (FILI), que concede ayudas a la edición de obras, principalmente subvenciones a la traducción, tanto de la obra completa como de páginas de muestra, para que el editor extranjero pueda valorar mejor lo que le interesa. Eso sí, se ha de traducir del idioma original para garantizar que el texto sea fiel y correcto”.
Historias, estilos y enfoques de una literatura que procede de una obra fundacional titulada Los siete hermanos, de Aleksis Kivi, que acaba de editar Nórdica. Ursula Ojanen la ha traducido junto a Joaquín Fernández: “No solo es la más leída del país, sino que ha generado muchos ensayos y sigue siendo considerado el mejor libro de Finlandia. No ha perdido su frescura ni su vigencia”. Una obra influida por Shakespeare y Cervantes, “realista, lírica, con sentido del humor y que establece arquetipos de personajes”. A partir de ahí, explica Ojanen, lo interesante de la literatura finlandesa es que se ha hecho de las resonancias e influencias de lo creado en Oriente y Occidente.
Justo de los lados por donde entra la luz a Kaisa. Con cielo gris o azul, y si oscurece, luz artificial, pero con la noche encima para ser observada y leer bajo ella. El vidrio es un milagro. Sobre todo si está en las ventanas o sirve de pared, porque permite ver lo que sucede fuera sin afectar el interior, y se convierte en el aliado ideal en lugares como este del que es difícil escapar y no querer ser parte de su ser y empezar a leer o escribir artículos como este.

lunes, 15 de octubre de 2012

PRENSA CULTURAL. "Guadalajara, la biblioteca que resiste", reportaje

Patio central de la biblioteca pública de Guadalajara. De pie, Josean Pérez, Blanca Calvo (directora), Aurora López y Pilar Martínez. Sentados, Emma Jaraba, Mercedes Garulo y Antonio Durán. / ÁLVARO GARCÍA ("El país")

   En "El País":

Guadalajara, la biblioteca que resiste

Frente a la creciente pobreza de recursos, los socios contribuyen a mantener en pie la principal institución cultural de la ciudad con un sinfín de iniciativas

 GuadalajaraSi usted no cree en ningún dios, tal vez pueda creer en la biblioteca pública de Guadalajara. Casi el 40% de la población de allí lo hace. En este país de mediocres índices de lectura la estadística (31.650 usuarios, 84.453 habitantes) surge como un bofetón para descreídos. Los más acuden a buscar lectura, pero el edificio es un cosmos donde ocurren miles de cosas: alguien toca Satieal piano en el patio central, un club de lectura disecciona a Jonathan Franzen, alumnos rezagados hacen deberes supervisados por voluntarios, medio centenar de familias pasan una noche al año pertrechados con sacos mientras escuchan cuentos de boca del mismísimo Peter Pan.
Si ahora, por alguna razón, usted tampoco cree en el Gobierno, tal vez puede aferrarse más que nunca a la biblioteca pública de Guadalajara. Tras ser vapuleada por recortes presupuestarios sucesivos e inclementes, son sus usuarios quienes están cubriendo con dinero, tiempo y energía los rotos causados por la falta de euros. Un milagro de solidaridad, una sobredosis de buen rollo, una lección para encarar días innobles, una evidencia de que la cultura no es un capricho. También una encrucijada para la directora de esta biblioteca estatal, Blanca Calvo. “Es emocionante comprobar que nada más enviar un correo pidiendo voluntarios nos contesten inmediatamente un montón de usuarios, pero también es un dilema moral y profesional porque son ellos los que están cubriendo necesidades que debería atender el Estado”, lamenta.
Los lectores han pagado suscripciones a 62 publicaciones (antes de la crisis se recibían más de 200) y han comprado decenas de novedades editoriales para cubrir el socavón presupuestario. En 2007, último año feliz, disponían de 150.000 euros para adquirir material. Este año no han alcanzado ni un tercio de aquello (46.000 euros) y para 2013 no se prevé nada. La trituradora del déficit es ahora la polilla de los libros. Y es el altruismo el único mecenas de las actividades culturales, que en el pasado disponían de 20.000 euros de fondos públicos.
“Dejamos de contratar a narradores profesionales y aunque logramos que hubiera voluntarios, no es lo mismo. Está bien si esto es solo puntual, pero nosotros pagamos nuestros impuestos para tener estas actividades”, protesta Concha Carlavilla García, que coordinó durante seis años esas iniciativas singulares hasta que, en agosto, fue despedida por la Fundación de Cultura y Deporte de Castilla-La Mancha de la que dependía. Concha Carlavilla encarna el espíritu de esta biblioteca como nadie: renunció a su plaza fija de bibliotecaria en un pueblo para trabajar en la de Guadalajara y, pese al despido, prosigue colaborando como voluntaria. “He venido de niña y ahora vienen mis hijas, esta biblioteca es como un organismo con vida propia y yo quiero seguir participando en ella, aportando mi granito, para que esto siga como siempre desde hace 30 años”, cuenta con vehemencia mientras sujeta en una mano un ejemplar de Al este del Edén sobre el que debatirán en su club de lectura, uno de los 30 que funcionan en la biblioteca y en los que participan 500 adultos y 150 niños. Sus últimas palabras son reivindicativas: “En un momento de crisis hay que invertir más que nunca en bibliotecas. La gente no tiene dinero para comprar libros pero sigue necesitando acceder a la cultura y a la información. O es que, además de echarnos del trabajo, ¿tampoco vamos a tener derecho a la cultura y a la información?”.
Mientras habla en un rellano de la primera planta, la gente va y viene, se detiene a conversar con conocidos. En este palacio del siglo XVI predomina un bullicio de parque en sesión de domingo, aunque hay salas marcadas por el silencio. Se ven niñas con velo, jubilados con tiempo, adolescentes absorbidos ante el ordenador, lectores con ansia que ya en el zaguán de entrada se asoman a una larga mesa con títulos de Pynchon, Aramburu, McEwan, Rabelais, Perec o Mankell bajo un cartel que sugiere: “Llévame, me acaban de devolver y gusto mucho”. Es sin duda el espacio que encarna a la perfección lo que Italo Calvino escribió: “Leer es ir al encuentro de algo que está a punto de ser y aún nadie sabe qué sera...”. El palacio de Dávalos es el punto de encuentro con lo predecible y lo impredecible, con la concentración de la lectura y la explosión del entusiasta. Después de 31 años al frente de este centro, Blanca Calvo ha materializado su idea: “Una biblioteca es una plaza pública a cubierto donde todo es posible”.
Imaginación y poesía. En 2004, cuando la institución se trasladó del palacio del Infantado hasta el de Dávalos, medio millar de personas formaron una cadena humana para pasar de mano en mano los últimos 1.001 libros. Algo que no cuesta nada y une mucho. “Yo la comparo con una familia que, además, aglutina grupos muy poco homogéneos”, plantea Josean Pérez, un psiquiatra que coordina un taller de escritura al que acuden panaderos, profesores, cocineros, sociólogos o empleados de banca, y que alumbró un colectivo poético, Cyrano, que incluso ha tenido su noche de gloria en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Una

  • La b
Josean charla sentado bajo los poemas visuales de una exposición organizada por él —su pieza es una fotografía con el logotipo de Dragados adulterado: “Drogados”, una ironía a los chutes de ladrillo—. Ante él pasa apresurado un hombre empujando un carrito infantil. También los bebés tienen su sitio: las pequetecas. “Esta es como la casa de todos. Y la culpa la tiene Blanca, que te pide algo y no puedes decir que no aunque sea lo más extraño. ¿O no es una macarrada poner a unos bebés en colchonetas a tocar libros de felpa?”, proclama Josean Pérez.
Hace 31 años, la biblioteca era una ventanilla oscura que intimidaba a los usuarios. Blanca Calvo rompió las barreras físicas —permitió el acceso directo a libros, periódicos y otros materiales— y psicológicas. “La gente sabe que es suya y que nosotros estamos a su servicio. Las bibliotecas tienen futuro como lugar de encuentro. A lo mejor en unos años puedes descargarte el libro desde tu ordenador, pero necesitas venir para encontrarte con gente”, reflexiona la directora.
Todos pululan por el palacio de Dávalos como si fuera su casa. “Soy socia de la biblioteca desde que recuerdo”, detalla Emma Jaraba, redactora-jefa de la edición de fin de semana del diario Nueva Alcarria, fundado en 1939 y fundido en la burbuja inmobiliaria. Jaraba, ahora en paro, es una de las seis participantes de un club de lectura en inglés que ha costeado una suscripción anual a la revista Speak Up. “Hubo un gran debate porque algunos entendían que estábamos cubriendo las carencias que deberían atender las administraciones. Yo entiendo que va a ser puntual”, defiende.
No ha sido la única en dar un paso al frente. Cuando la biblioteca lanzó su mensaje de auxilio para comprar libros este año respondieron, entre otros, el diseñador gráfico Antonio Durán, con 12 años de socio, que se fue a una librería a comprar novedades infantiles. “Pensé que había que tener una actitud positiva, no solo chillar y protestar”, explica. Mercedes Garulo, profesora de francés jubilada, donó todos sus libros didácticos y decenas de novelas para clubes de lectura. “Pocos sitios funcionan tan bien como este”, afirma. Pilar Martínez, desempleada desde hace un año, se lió la manta a la cabeza y asumió la coordinación de un pequeclub, para niños de 3 a 5 años, por la gratitud con la que recordaba la felicidad de su hija cada vez que acudía a uno de ellos. Casi todos los voluntarios sienten que devuelven algo de lo mucho que han recibido, lo que es un homenaje a empleados y servicios públicos en tiempos en los que son retratados con trazo grosero. Pero, ojo, Blanca Calvo advierte que “para que haya voluntarios tiene que haber una estructura profesional muy fuerte”. Los voluntarios no son recambio de bibliotecarios. En estos tiempos de transición de lo físico a lo virtual siguen siendo lo que eran para los sumerios: ordenadores del universo.

Una utopía en cifras

  • La biblioteca pública de Guadalajara se creó en 1837, tras la desamortización de Mendizábal. Se abre al público cuatro años después.
  • Tras un período de decadencia (carecía luz eléctrica y apenas era accesible), en 1938, se crea un servicio de préstamos especial para combatientes y heridos hospitalizados debido a la Guerra Civil.
  • Tras sucesivos cambios, se trasladó al palacio de Dávalos, rehabilitado por el arquitecto Francisco Fernández Longoria, en 2004.
  • Pertenece a la red de bibliotecas públicas del Estado, integrada por 52 centros.
  • Tiene 5.800 metros cuadrados y 200.000 volúmenes.
  • La crisis ha reducido la plantilla de 44 a 30 empleados.

lunes, 19 de marzo de 2012

IES "MAIMÓNIDES". BIBLIOTECA. ENSAYO. MUJER. "Las olvidadas. Una historia de mujeres creadoras", de Ángeles Caso.


   En la biblioteca del IES "Maimónides" tenemos un ejemplar de "Las olvidadas. Una historia de mujeres creadoras". En él, su autora, Ángeles Caso, pretende, como dice en la Introducción, lo siguiente: "ésta es una historia de mujeres creadoras. No pretende ser en absoluto la historia de todas las mujeres creadoras. Se centra en los países de nuestro entorno europeo. Y cubre tan sólo un periodo de seis siglos, entre el XII y el XVII".



   Encabezando cada uno de los apartados y capítulos, aparecen varias citas sobre la mujer que no tienen desperdicio; éstas son:

CITA INICIAL:

   “Os aseguro que alguien se acordará de nosotras en el futuro”.
                               SAFO DE LESBOS



INTRODUCCIÓN:


   “En cuanto una mujer se aparta del camino normal que ha sido trazado para ella, se convierte en una especie de monstruo”.
                               Madame de GENLIS





CAPÍTULO PRIMERO:


   “Las mujeres deben permanecer calladas en las iglesias, pues no les corresponde a ellas hablar, sino vivir sometidas, como dice la Ley”.
                                SAN PABLO


   “¡Oh, figura femenina, cuán gloriosa eres!”.
                                HILDEGARDA DE BINGEN





CAPÍTULO SEGUNDO:


   “Ese sexo [femenino] envenenó a nuestro primer padre, decapitó a Juan Bautista y llevó a la muerte al valiente Sansón. ¡Ay de ese sexo, en el que no hay temor, ni bondad, ni amistad, y al que hay que temer más cuando se le ama que cuando se le odia!”.
                                GEOFFROY DE VENDÔME


   “Los que insultan a las mujeres por envidia son hombres indignos que, habiendo conocido a muchas mujeres de mayor inteligencia y de más noble conducta que la suya, sienten hacia ellas amargura y rencor”.
                                CRISTINA DE PISAN

CAPÍTULO TERCERO:

   “Por eso una mujer es siempre mujer, es decir, loca, por muchos esfuerzos que realice para ocultarlo”.
                               ERASMO DE ROTTERDAM


   “Bien feliz eres, lector, si no perteneces a este sexo al cual le están vedados todos los bienes, al vedársele la libertad, a fin de concederle como única felicidad, como virtudes soberanas y únicas, hacer el tonto y servir”.
                              Madame de GOURNAY



CAPÍTULO CUARTO:

   “Porque cosa de tan poco ser es esto que llamamos mujer”.
                               Fray LUIS DE LEÓN


   “Vos [Dios] sois justo juez, y no como los jueces del mundo, que, como son hijos de Adán, y, en fin, todos varones, no hay virtud de mujer que no tengan por sospechosa”.
                               TERESA DE ÁVILA



CAPÍTULO QUINTO:

   “El arte es ajeno al espíritu de las mujeres, pues esas cosas sólo pueden realizarse con mucho talento, cualidad casi siempre rara en ellas”.
                               BOCCACCIO


   “Pues si las mujeres son capaces de hacer tan bien a los seres humanos al darles la vida, ¿cómo puede maravillarnos que aquellas que lo desean sean capaces de hacerlos igualmente bien pintándolos?”.
                                VASARI



CAPÍTULO SEXTO:

   “La virginidad de la que hablo es la integridad de la mente que se extiende al cuerpo: es una existencia totalmente incorrupta. No hay vida que se parezca más a la vida celestial que la de una virgen”.
                               JUAN LUIS VIVES


   “Así, Jesucristo es nuestra Madre. De Él recibimos nuestra existencia, allí donde tiene su origen la Maternidad; con todas las dulces emanaciones de amor que de allí sin cesar derivan. Así como es cierto que Dios es nuestro padre, es igualmente cierto que Dios es nuestra madre”.
                               MARGERY KEMPE



CAPÍTULO SÉPTIMO:

   “Las mujeres son hechas para estar en casa, no para andar vagando. Sus gustos han de ser los de sus maridos, participados, no propios. El llevarlas a las fiestas mueve tal vez al que las ve, si son feas, a desprecio; si hermosas, a concupiscencia”.
                               FRANCISCO DE QUEVEDO


   “Y así, por tenernos sujetas desde que nacemos, vais enflaqueciendo nuestras fuerzas con los temores de la honra, y el entendimiento con el recato de la vergüenza, dándonos por espadas ruecas, y por libros almohadillas”.
                                MARÍA DE ZAYAS



CAPÍTULO OCTAVO:

   “No me extraña que, habiéndole enseñado mi cuadro a quien vos sabéis, monseñor lo considerara una broma, una bufonada, una porquería que se hubiera dicho pintada por una mujer”.
                               GIOVANNI LANFRANCO


   “El nombre de una mujer pintora hace que las personas tengan dudas hasta que han visto la obra”.
                                ARTEMISIA GENTILESCHI

jueves, 8 de marzo de 2012

BIBLIOTECA. DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER. BOLETÍN Nº 2

   La biblioteca del IES "Maimónides" ha publicado el boletín número 2. En esta ocasión está dedicado al Día Internacional de la Mujer.
   Aquí podemos acceder a él.

martes, 7 de febrero de 2012

BIBLIOTECA. Boletín número 1: "A Charles Dickens, en el segundo centenario de su nacimiento"


   Desde hoy, 7 de febrero, la biblioteca del IES "Maimónides" tiene boletín. Hemos querido abrir esta publicación con un monográfico dedicado a Charles Dickens, en el segundo centenario de su nacimiento (7 de febrero de 1812).
   Podemos verlo AQUÍ.

viernes, 18 de noviembre de 2011

PRENSA. "Besuqueos del saber", por Vicente Verdú

Vicente Verdú

   En "El País":
Besuqueos del saber

VICENTE VERDÚ 17/11/2011

   Nada se acumula, todo se dispersa. El conocimiento que siempre pesaba (siempre contaba) y hasta el conocimiento superior que tenía peso histórico se halla ahora flotando, posiblemente, sobre una nube.
   La nube de la informática es ya capaz de acumular miles de millones de datos que forman repertorios del saber tan colosales como inasibles informaciones tan importantes como carentes de toda monumentalidad, física y visual.
   Entre las seis bibliotecas más grandes del mundo en el siglo XXI (Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, la Biblioteca a Británica, la Biblioteca Nacional de Francia, la Nacional de España, la Vaticana y la de Alejandría), la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, con sede en Washington y fundada en 1800, cuenta con más de 128 millones de volúmenes y presenta un desfile de 460 lenguas.
   El bulto de ese saber es una supermasa de miles de toneladas de papel y de cientos de kilómetros de longitud, lomo a lomo. Este espacio extenso, que se alza como una herencia majestuosa, es la consecuencia del saber guardado y acumulado. El saber estibado, que sería patrimonio contable y gigante. Enorme escultura del conocimiento trabajosamente adquirido y esculpido.
   Ahora, sin embargo, saber es algo equivalente a sorber. O menos todavía, similar a catar. Los más jóvenes aprenden de aquí y de allá en pequeñas porciones que apenas lamen, informaciones fragmentadas que una vez en la mente no siempre son metabolizadas para crear musculatura intelectual.
   La ligereza en la lectura, en la visión del arte, en aprendizaje del tour turístico, en el videojuego o en la comunicación del chat, proporcionan un infinito número de escamas culturales casi traslúcidas, aprovechables para una navegación ocasional y diluidas si no son directamente pertinentes en el viaje posterior.
   Se aprende no colmando un arca determinada o engrandeciendo las provisiones de su contenido sino recibiendo cada novedad como un producto de consumo útil, aplicable y desechable si no posee poco después una funcionalidad eficaz.
   Así, las casas no se llenan ya de libros ni de discos. Hay dispositivos que, sin apenas espesor, pequeños y livianos son capaces de la máxima captación. Sustituyen de este modo invisible a los muchos litros que formaban las fuentes manchadas de tinte, en el lienzo, en la partitura o en la redacción.
   La opción a la consulta sigue viva, pero ha muerto el fornido cuerpo de su autoridad. Ahora son sus partículas superficiales, una a una, las que sin materializarse atienden a la demanda de información. De hecho la vieja cultura se ha descorporeizado tanto que en esa transustanciación ha llegado a cambiar su previa naturaleza y puesto que no se presenta majestuosamente se le retira la devoción. Puesto que no impresiona ni pasma, se le pierde consideración.
   La cultura se hace atmósfera o medio ambiente, se desvanece en lo intangible del entorno y hace imposible la reverencia en peregrinación hacia santuario alguno. De ese modo, puede decirse que no se tiene destino o no se tiene cultura, teniéndolos, al referirse al estado de la juventud digital. No tienen, efectivamente, una cultura que densa, que se aprese o se adore pero la disfrutan aunque, físicamente, no la posean.
   La música se halla por todas partes, la estética se ha dispersado en mil manifestaciones del diseño, la escritura ha poblado la red. No es una Cultura Sagrada como tampoco esta historia presente, compuesta de accidentes tras accidentes, sucesos y sucesos explosivos, lo es. La Historia ha caído hasta la gacetilla y las grandes sentencias del pensamiento se acomodan para quedar como titulares de los periódicos. Día tras día, una secuencia de 24 horas se esfuma tras la llegada de otra secuencia del mismo grado temporal tan friable que no puede apegarse fuertemente al primer relato, sino que por sí sola empieza y acaba el vuelo de la narración.

domingo, 26 de junio de 2011

PRENSA CULTURAL. REVISTA "MERCURIO". "Mobilis in mobili. La biblioteca como obnservatorio", por Justo Serna

Biblioteca. Rob Gonsalves

MOBILIS IN MOBILI. LA BIBLIOTECA COMO OBSERVATORIO

"La biblioteca sería una escuela sin docentes, un espacio en el que silenciosamente nos instruimos"

JUSTO SERNA

   EL ORDEN DE LOS LIBROS
   Cuando decimos biblioteca pensamos en un inmueble, en un espacio físico con techumbre y tabiques en donde se albergan volúmenes editados. Algo fijo, pues. Pensamos también en obras encuadernadas en papel, obras que descansan en anaqueles, en armarios o vitrinas. ¿En papel, he dicho? Desde la antigüedad vemos multiplicarse el número de los soportes: papiro, pergamino… Materiales inertes. Manuscritos o impresos, esos textos no palpitan, no crecen ni propiamente mueren. Sin embargo, su soporte envejece. Si de papel hablamos, las páginas se cuartean y amarillean, sus bordes se mellan, en su superficie anidan insectos u hongos que invaden lo escrito: las tintas pueden desleírse. Si eso ocurre, se perderán las frases, los versos, las fórmulas, las ilustraciones, las miniaturas, las viñetas.
   Pero los libros no son seres vivos, sino objetos fina o burdamente cosidos o pegados. Podrían permanecer olvidados en ese inmueble durante siglos sin que cobraran vida: una vida metafórica, se entiende. Para que se reanimen necesitamos a alguien que tome el libro en sus manos, que examine sus cubiertas y su lomo, que lo abra y que empiece a leerlo desde el principio. O que lo destripe saltando entre sus apartados. Necesitamos a alguien que active lo que permanecía muerto. Necesitamos, en fin, a un individuo que sepa descifrar lo que hay en esas páginas, su orden alfabético, la lengua en que están escritas.
   Pero necesitamos también otra clase de código: la combinación que las obras tienen entre sí, el vínculo que ata a un volumen con otro. Un libro no está solo, está en vecindad azarosa o lógica: con otros tiene relación y con otros se pone en sucesión, en movimiento. Eso es también una biblioteca, volúmenes alojados que tienen entre sí algún parentesco. Un estante los dispone verticalmente y de ellos distinguimos el lomo, que suele tener los datos precisos para individualizar la obra. O no: quizá de ese lomo o de la cubierta han desaparecido los títulos y los epígrafes, cosa que dificulta su rápida identificación. Aun así, dichos libros estarán colocados a partir de algún criterio. ¿Para qué? Para que el custodio o el beneficiario de la biblioteca puedan encontrarlos en el sitio previsto. Unos catálogos, incluso, precisarán los fondos que allí se reúnen, su emplazamiento e incluso las razones de su cohabitación.
   Una biblioteca necesita a alguien que ordene y vigile, que asegure las existencias y las nuevas incorporaciones; pero necesita también a un lector, a alguien que acuda a dicho recinto para consultar unas páginas o para tomar en préstamo una obra, para completar de principio a fin un volumen o para echar una ojeada, a la caza del dato concreto que busca. Quien acude allí, propietario o usuario, no sabe o no recuerda lo que sabía; no dispone de un conocimiento concreto o ha perdido lo que en tiempos retuvo. Las obras impresas o manuscritas de que disponemos en una biblioteca nos salvan, pues, de nuestras ignorancias o de nuestros olvidos. En el Fedro de Platón se oponían serios reparos a la escritura: fiándolo todo a la palabra escrita, no ejercitaremos el recuerdo.
   "Ella no producirá sino el olvido en las almas de los que la conozcan, haciéndoles despreciar la memoria; fiados en este auxilio extraño abandonarán a caracteres materiales el cuidado de conservar los recuerdos, cuyo rastro habrá perdido su espíritu. Tú no has encontrado un medio de cultivar la memoria, sino de despertar reminiscencias; y das a tus discípulos la sombra de la ciencia y no la ciencia misma. Porque, cuando vean que pueden aprender muchas cosas sin maestros, se tendrán ya por sabios, y no serán más que ignorantes, en su mayor parte, y falsos sabios insoportables en el comercio de la vida".

   METÁFORAS DE LA LECTURA
   Son numerosas las metáforas de la lectura. Una, por ejemplo, la de la docencia sin preceptor. Otra, la del viaje sin desplazamiento físico. Si aprender muchas cosas sin maestros es el efecto de la lectura, entonces la biblioteca sería una escuela sin docentes, un espacio en el que silenciosamente nos instruimos. ¿Silenciosamente? No siempre fue así. La aparición de la imprenta permitió la lectura individual: al multiplicarse el número de los libros, se facilitó el aislamiento del usuario. La lectura silenciosa y retirada en bibliotecas o gabinetes particulares sería, así, como un viaje en el que cada uno podría dar salida a sus fantasías. Al leer una obra ya no sería preciso moverse: ya no deberíamos partir. Alguien ha anotado en el libro la experiencia individual de un tránsito que hizo y de la que nosotros nos apropiamos, sin necesidad de desplazarnos físicamente. Es más: los libros pueden incluso relatar viajes que nadie ha hecho o consumado, traslados que ningún individuo ha emprendido. Eso son las obras de ficción.
   Con la biblioteca peligra la memoria, leemos en Platón, como peligra también la experimentación directa. La lectura daña la aventura humana: nos hace sedentarios y fantasiosos, víctimas de experiencias vicarias y falsas, eso decía Voltaire. En una de sus Cartas filosóficas, el pensador deploraba la afición novelesca que el público tenía. Para uno que lee filosofía, decía, hay veinte que leen ficciones. A su juicio, esa inclinación por las novelas mostraría un ensanchamiento erróneo de la experiencia: nada habría que pudiera garantizar la validez de lo aprendido o sabido. Si la imaginación no se corresponde con el mundo externo, ¿no estaríamos entonces sustituyendo lo real por su fantasmagoría? ¿Llamaríamos a eso el saber? La contestación en el Fedro está clara. ¿Pero cuál es nuestra respuesta? La biblioteca no es eso: es un dispositivo que nos hace más autónomos, menos dependientes de lo real. Digo lo anterior y voy a parar al ejemplo más extraño que pueda recordar. Es fruto de la ficción, sí, pero merecería ser el epítome de todas las bibliotecas.
   Acompañemos al capitán Nemo a bordo del Nautilus. Estamos en el siglo XIX, siempre después de 1865. El buque submarino es un ingenio mecánico dotado de todos los avances técnicos. Y lo es para un individuo que ha dado la espalda al mundo. ¿Ha dado la espalda al mundo? El Nautilus es su guarida, el cobijo desde el que mira las profundidades abisales y las superficies marinas. El navío dispone de adelantos, pero sobre todo tiene una biblioteca de amplios anaqueles sobre los que reposan gran número de libros. Nemo ha conseguido reunir doce mil volúmenes, un gran repertorio que allí está desde que el submarino se sumergiera por primera vez. "Desde entonces", precisa el capitán, "quiero creer que la humanidad ya no ha pensado ni escrito más". Las obras están dispuestas, además, según "una clasificación aleatoria (…), y esa mezcolanza probaba que el capitán del Nautilus habitualmente debía leer los que su mano tomaba al azar".
   Curiosa circunstancia. Por un lado, el saber de la humanidad, el recuerdo escrito de sus avances cabe en la sala habilitada de un submarino, dispuesta con todas las comodidades para hacer de la lectura una dicha sustitutoria y un conocimiento completo. Por otro, la sucesión de los libros depende directamente del usuario, de sus necesidades mudables e inconstantes, las de quien busca y finalmente halla. No hay sedentarismo en Nemo, cuya divisa, mobilis in mobili, distingue al lector que avanza y descubre. Hay voluntad de saber, instalado en su puesto de mando, en su observatorio, en esa biblioteca móvil que se desplaza hacia destinos propiamente literarios.

lunes, 30 de mayo de 2011

BIBLIOTECA. POESÍA. ENSAYO. "Escribir un poema", de Eduardo García

Eduardo García

   Lector, poeta, aspirante a poeta, olvídate de tus prejuicios hacia los manuales de creación literaria. Es cierto que el talento es un regalo del azar. Pero también puede y debe cultivarse para hacerlo crecer al máximo de sus posibilidades. Escribir un poema nace con la vocación de arrojar luz sobre las fases del proceso creativo que otros libros de crítica y ensayo no abordan: lo que suce 'antes' y 'durante' nuestra cita con el papel en blanco.
   El poeta Eduardo García acompaña y guía al lector a lo largo de estas páginas. Un hilo de Ariadna con el que internarse en los laberintos del lenguaje en busca de la propia voz: "Solo deseo que este libro acabe por desembarcar en buenas manos, inflamándolas de la pasión de escribir".
   Texto de la contracubierta.

   Editado por "El olivo azul", colección "Errantes", tiene 235 páginas y está en la BIBLIOTECA.

martes, 17 de mayo de 2011

BIBLIOTECA. NARRATIVA. CLUB DE LECTURA DE MADRES DEL IES "MAIMÓNIDES". "La soledad de los números primos", de Paolo Giordano

Paolo Giordano

   Con tan sólo veintiséis años, Paolo Giordano se ha convertido en el fenómeno editorial más relevante de los últimos tiempos en Italia. La soledad de los números primos, primera novela de este licenciado en Física Teórica, ha sido galardonada con el 'Premio Strega' 2008 -el más importante de Italia- y ha conseguido un éxito sin precedentes para un autor novel: más de un millón de ejemplares vendidos. Asimismo, ha despertado un gran interés internacional y será traducida a veintitrés idiomas.
   Existen entre los números primos algunos aún más especiales. Son aquellos que los matemáticos llaman primos gemelos, pues entre ellos se interpone siempre un número par. Así, números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43, permanecen próximos, pero sin llegar a tocarse nunca. Esta verdad matemática es la hermosa metáfora que el autor ha escogido para narrar la conmovedora historia de Alice y Mattia, dos seres cuyas vidas han quedado condicionadas por las consecuencias irreversibles de sendos episodios ocurridos en su niñez. Desde la adolescencia hasta bien entrada la edad adulta, y pese a la fuerte atracción que indudablemente los une, la vida erigirá entre ellos barreras invisibles que pondrán a prueba la solidez de su relación. La sutileza de los rasgos psicológicos de los personajes, así como la hondura y complejidad de una historia que suscita en los lectores las reacciones más variadas, resaltan la admirable madurez literaria de este joven autor a la hora de asomarse, nada más y nada menos, a la esencia de la soledad.
 
   Editado por Salamandra -con la traducción de Juan Manuel Salmerón Arjona-, en bolsillo, tiene 281 páginas, y hay cuatro ejemplares en la BIBLIOTECA.

martes, 26 de abril de 2011

BIBLIOTECA. NARRATIVA. "Purga", novela de Sofi Oksanen

   Muy raramente surge una novela que suscite un entusiasmo tan unánime como esta tercera obra de ficción de la escritora finlandesa Sofi Oksanen, joven prodigio de la narrativa nórdica. Merecedora de los premios más importantes de su país —el Mika Waltari, el Finlandia, el Runeberg—, así como del renombrado Premio de Literatura del Consejo Nórdico, Purga ha sido el libro revelación en Francia, donde se han vendido más de doscientos mil ejemplares y ha obtenido el prestigioso Premio Femina de literatura extranjera. Por último, fue galardonada con el Premio a la Mejor Novela Europea del Año 2010.
   En una despoblada zona rural de Estonia, en 1992, recuperada la independencia de la pequeña república báltica, Aliide Truu, una anciana que malvive sola junto al bosque, encuentra en su jardín a una joven desconocida, exhausta y desorientada. Se trata de Zara, una veinteañera rusa, víctima del tráfico de mujeres, que ha logrado escapar de sus captores y ha acudido a la casa de Aliide en busca de una ayuda que necesita desesperadamente. A medida que Aliide supera la desconfianza inicial, y se establece un frágil vínculo entre las dos mujeres, emerge un complejo drama de viejas rivalidades y deslealtades que han arruinado la vida de una familia.
   Narrada en capítulos cortos que alternan presente y pasado a un ritmo subyugante, la revelación gradual de la historia de ambos personajes mantiene en vilo al lector hasta la última página. Con meticuloso realismo, Oksanen traza los efectos devastadores del miedo y la humillación, pero también la inagotable capacidad humana para la supervivencia. Una novela de múltiples lecturas y matices, que por su originalidad y su maestría nos asombra y sobrecoge.
   Texto de la contracubierta.
 
Editada por Salamandra, tiene 381 páginas y está en la BIBLIOTECA.
Aquí podemos leer una crítica.
Sofi Oksanen

viernes, 11 de marzo de 2011

BIBLIOTECA. IES "MAIMÓNIDES". CLUB DE LECTURA DE MADRES-PADRES. RECOMENDACIÓN DE LECTURA. "El abanico de seda", de Lisa See

Lisa See

   Si leemos la novela, descubriremos la situación de la mujer china durante el siglo XIX.
   Este es un fragmento:

   Al año siguiente empezó en serio mi educación en la habitación de las mujeres, aunque yo ya sabía muchas cosas. Sabía que los hombres casi nunca entraban allí; era una pieza reservada para nosotras, donde podíamos hacer nuestro trabajo y compartir nuestros pensamientos. Sabía que pasaría casi toda mi vida en una habitación como aquélla. También sabía que la diferencia entre nei —el reino interior del hogar— y wai —el reino exterior de los hombres— constituía el núcleo de la sociedad confuciana. Tanto si eres rico como si eres pobre, emperador o esclavo, la esfera doméstica pertenece a las mujeres y la esfera exterior a los hombres. Las mujeres no deben salir de sus cámaras interiores ni siquiera mediante la imaginación. Entendía asimismo los dos ideales confucianos que gobernaban nuestra vida. El primero lo formaban las Tres Obediencias: "Cuando seas niña, obedece a tu padre; cuando seas esposa, obedece a tu esposo; cuando seas viuda, obedece a tu hijo". El segundo correspondía a las Cuatro Virtudes, que definen el comportamiento, la forma de hablar, el porte y la ocupación de las mujeres: "Sé sobria, comedida, sosegada y recta en tu actitud; sé serena y agradable en tus palabras; sé contenida y exquisita en tus movimientos; sé perfecta en la artesanía y el bordado". Si las niñas no se apartan de esos principios, se convierten en mujeres virtuosas.
                                                                                       Pág. 38
   Editada por Salamandra, en "Quinteto" (Bolsillo), tiene 366 páginas, y tenemos tres ejemplares en la BIBLIOTECA. Traducción: Gemma Rovira Ortega.