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domingo, 7 de febrero de 2016

SOCIOLOGÍA. Entrevista a Zygmunt Bauman

   En "Babelia":

Zygmunt Bauman: “Las redes sociales son una trampa”

Es la voz del 'precariado'. El sociólogo denuncia la desigualdad y la caída de la clase media. Y avisa a los indignados de que su experimento puede tener corta vida

Zygmunt Bauman, en Burgos. En la entrevista habla del impacto de las redes sociales /VÍDEO Y FOTOS: SAMUEL SÁNCHEZ

Acaba de cumplir 90 años y de enlazar dos vuelos para llegar desde Inglaterra al debate en que participa en Burgos. Está cansado, lo admite nada más empezar la entrevista, pero se expresa con tanta calma como claridad. Se extiende en cada explicación porque detesta dar respuestas simples a cuestiones complejas. Desde que planteó, en 1999, su idea de la “modernidad líquida” —una etapa en la cual todo lo que era sólido se ha licuado, en la cual “nuestros acuerdos son temporales, pasajeros, válidos solo hasta nuevo aviso”—, Zygmunt Bauman es una figura de referencia de la sociología. Su denuncia de la desigualdad creciente, su análisis del descrédito de la política o su visión nada idealista de lo que ha traído la revolución digital lo han convertido también en un faro para el movimiento global de los indignados, a pesar de que no duda en señalarles las debilidades.
Este polaco (Poznan, 1925) era niño cuando su familia, judía, escapó del nazismo a la URSS, y en 1968 tuvo que abandonar su propio país, desposeído de su puesto de profesor y expulsado del Partido Comunista en una purga marcada por el antisemitismo tras la guerra árabe-israelí. Renunció a su nacionalidad, emigró a Tel Aviv y se instaló después en la Universidad de Leeds, que ha acogido la mayor parte de su carrera. Su obra, que arranca en los años sesenta, ha sido reconocida con premios como el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades de 2010, junto a su colega Alain Touraine.
Se le considera un pesimista. Su diagnóstico de la realidad en sus últimos libros es sumamente crítico. En ¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos? (2014) explica el alto precio que se paga hoy por el neoliberalismo triunfal de los ochenta y la “treintena opulenta” que siguió. Su conclusión: que la promesa de que la riqueza de los de arriba se filtraría a los de abajo ha resultado una gran mentira. En Ceguera moral (2015), escrito junto a Leonidas Donskis, alerta de la pérdida del sentido de comunidad en un mundo individualista. En su nuevo ensayo vuelve a las cuatro manos, en diálogo con el sociólogo italiano Carlo Bordoni. Se llama Estado de crisis y trata de arrojar luz sobre un momento histórico de gran incertidumbre. Paidós lo publica en España el día 12.
Bauman vuelve a su hotel junto al filósofo español Javier Gomá, con quien ha debatido en el marco del Foro de la Cultura, un ciclo que celebrará su segunda edición en noviembre y trata de convocar en Burgos a los grandes pensadores mundiales. Él es uno de ellos.
PREGUNTA. Usted ve la desigualdad como una “metástasis”. ¿Está en peligro la democracia?

Ha sido una catástrofe arrastrar la clase media al precariado. El conflicto ya no es entre clases, sino de cada uno con la sociedad”
RESPUESTA. Lo que está pasando ahora, lo que podemos llamar la crisis de la democracia, es el colapso de la confianza. La creencia de que los líderes no solo son corruptos o estúpidos, sino que son incapaces. Para actuar se necesita poder: ser capaz de hacer cosas; y se necesita política: la habilidad de decidir qué cosas tienen que hacerse. La cuestión es que ese matrimonio entre poder y política en manos del Estado-nación se ha terminado. El poder se ha globalizado pero las políticas son tan locales como antes. La política tiene las manos cortadas. La gente ya no cree en el sistema democrático porque no cumple sus promesas. Es lo que está poniendo de manifiesto, por ejemplo, la crisis de la migración. El fenómeno es global, pero actuamos en términos parroquianos. Las instituciones democráticas no fueron diseñadas para manejar situaciones de interdependencia. La crisis contemporánea de la democracia es una crisis de las instituciones democráticas.


Zygmunt Bauman / SAMUEL SÁNCHEZ
P. El péndulo que describe entre libertad y seguridad ¿hacia qué lado está oscilando?
R. Son dos valores tremendamente difíciles de conciliar. Si tienes más seguridad tienes que renunciar a cierta libertad, si quieres más libertad tienes que renunciar a seguridad. Ese dilema va a continuar para siempre. Hace 40 años creímos que había triunfado la libertad y estábamos en una orgía consumista. Todo parecía posible mediante el crédito: que quieres una casa, un coche… ya lo pagarás después. Ha sido un despertar muy amargo el de 2008, cuando se acabó el crédito fácil. La catástrofe que vino, el colapso social, fue para la clase media, que fue arrastrada rápidamente a lo que llamamos precariado. La categoría de los que viven en una precariedad continuada: no saber si su empresa se va a fusionar o la va a comprar otra y se van a ir al paro, no saber si lo que ha costado tanto esfuerzo les pertenece... El conflicto, el antagonismo, ya no es entre clases, sino el de cada persona con la sociedad. No es solo una falta de seguridad, también es una falta de libertad.
P. Afirma que la idea del progreso es un mito. Porque en el pasado la gente confiaba en que el futuro sería mejor y ya no.
R. Estamos en un estado de interregno, entre una etapa en que teníamos certezas y otra en que la vieja forma de actuar ya no funciona. No sabemos qué va a reemplazar esto. Las certezas han sido abolidas. No soy capaz de hacer de profeta. Estamos experimentando con nuevas formas de hacer cosas. España ha sido un ejemplo en aquella famosa iniciativa de mayo (el 15-M), en que esa gente tomó las plazas, discutiendo, tratando de sustituir los procedimientos parlamentarios por algún tipo de democracia directa. Eso probó tener una corta vida. Las políticas de austeridad van a continuar, no las podían parar, pero pueden ser relativamente efectivos en introducir nuevas formas de hacer las cosas.
P. Usted sostiene que el movimiento de los indignados “sabe cómo despejar el terreno pero no cómo construir algo sólido”.
R. La gente suspendió sus diferencias por un tiempo en la plaza por un propósito común. Si el propósito es negativo, enfadarse con alguien, hay más altas posibilidades de éxito. En cierto sentido pudo ser una explosión de solidaridad, pero las explosiones son muy potentes y muy breves.
P. Y lamenta que, por su naturaleza “arco iris”, no cabe un liderazgo sólido.
R. Los líderes son tipos duros, que tienen ideas e ideologías, y la visibilidad y la ilusión de unidad desaparecería. Precisamente porque no tienen líderes el movimiento puede sobrevivir. Pero precisamente porque no tienen líderes no pueden convertir su unidad en una acción práctica.

El 15-M, en cierto sentido, pudo ser una explosión de solidaridad, pero las explosiones son potentes y breves"
P. En España las consecuencias del 15-M sí han llegado a la política. Han emergido con fuerza nuevos partidos.
R. El cambio de un partido por otro partido no va a resolver el problema. El problema hoy no es que los partidos sean los equivocados, sino que no controlan los instrumentos. Los problemas de los españoles no están confinados al territorio español, sino al globo. La presunción de que se puede resolver la situación desde dentro es errónea.
P. Usted analiza la crisis del Estado-nación. ¿Qué opina de las aspiraciones independentistas de Cataluña?
R. Pienso que seguimos en los principios de Versalles, cuando se estableció el derecho de cada nación a la autodeterminación. Pero eso hoy es una ficción porque no existen territorios homogéneos. Hoy toda sociedad es una colección de diásporas. La gente se une a una sociedad a la que es leal, y paga impuestos, pero al mismo tiempo no quieren rendir su identidad. La conexión entre lo local y la identidad se ha roto. La situación en Cataluña, como en Escocia o Lombardía, es una contradicción entre la identidad tribal y la ciudadanía de un país. Ellos son europeos, pero no quieren ir a Bruselas vía Madrid, sino desde Barcelona. La misma lógica está emergiendo en casi  todos los países. Seguimos en los principios establecidos al final de la Primera Guerra Mundial, pero ha habido muchos cambios en el mundo.
P. Las redes sociales han cambiado la forma en que la gente protesta, o la exigencia de transparencia. Usted es escéptico sobre ese “activismo de sofá” y subraya que Internet también nos adormece con entretenimiento barato. En vez de un instrumento revolucionario como las ven algunos, ¿las redes son el nuevo opio del pueblo?
R. La cuestión de la identidad ha sido transformada de algo que viene dado a una tarea: tú tienes que crear tu propia comunidad. Pero no se crea una comunidad, la tienes o no; lo que las redes sociales pueden crear es un sustituto. La diferencia entre la comunidad y la red es que tú perteneces a la comunidad pero la red te pertenece a ti. Puedes añadir amigos y puedes borrarlos, controlas a la gente con la que te relacionadas. La gente se siente un poco mejor porque la soledad es la gran amenaza en estos tiempos de individualización. Pero en las redes es tan fácil añadir amigos o borrarlos que no necesitas habilidades sociales. Estas las desarrollas cuando estás en la calle, o vas a tu centro de trabajo, y te encuentras con gente con la que tienes que tener una interacción razonable. Ahí tienes que enfrentarte a las dificultades, involucrarte en un diálogo. El papa Francisco, que es un gran hombre, al ser elegido dio su primera entrevista a Eugenio Scalfari, un periodista italiano que es un autoproclamado ateísta. Fue una señal: el diálogo real no es hablar con gente que piensa lo mismo que tú. Las redes sociales no enseñan a dialogar porque es tan fácil evitar la controversia… Mucha gente usa las redes sociales no para unir, no para ampliar sus horizontes, sino al contrario, para encerrarse en lo que llamo zonas de confort, donde el único sonido que oyen es el eco de su voz, donde lo único que ven son los reflejos de su propia cara. Las redes son muy útiles, dan servicios muy placenteros, pero son una trampa.

Estado de crisis. Zygmunt Bauman y Carlo Bordoni. Traducción de Albino Santos Mosquera. Paidós. Barcelona, 2016. 157 págs., 16,95 euros

jueves, 29 de octubre de 2015

PRENSA. "La amenaza de la desigualdad". Angus Deaton, premio Nobel de Economía, 2015

Angus Deaton

   En "El País":

La amenaza de la desigualdad

La pobreza erosiona la democracia. Si los impuestos se gastan con sensatez, podrá difundirse la libertad


Me emociona haber recibido el Premio en Ciencias Económicas 2015 que otorga el Banco de Suecia en memoria de Alfred Nobel. Me emociona todavía más que el jurado del Nobel subrayara la labor que mis colaboradores y yo hemos realizado en la India. Mi trabajo demuestra lo importante que es que los investigadores independientes puedan acceder a datos que les permitan contrastar las estadísticas gubernamentales y que el debate democrático indio pueda basarse en las interpretaciones de diversos especialistas. La democracia precisa de datos de alta calidad, abiertos a todos y transparentes.
Para medir la pobreza he utilizado datos demoscópicos de los National Sample Surveys. Quizá el principal problema de estas encuestas sea la enorme discrepancia que presentan con las cifras de la contabilidad nacional (NAS). Las primeras “descubren” menos consumo que la segunda, cuyas medidas también crecen con más rapidez. Parte del problema radica en las encuestas (como aumenta el número de personas que gasta más en una gama mayor de productos, la cifra total es difícil de obtener), pero las NAS también tienen sus deficiencias, y a lo largo de los años me ha consternado que los críticos de las encuestas hayan recibido mucha más atención que los de las medidas de crecimiento. ¿Acaso nadie quiere poner sobre la mesa un cambio que disminuya el espectacular índice de crecimiento de la India, por lo menos tal como se mide?
Hay que esforzarse más para abordar este problema. Sin resolverlo no podremos estar seguros de qué está ocurriendo con la pobreza o la desigualdad en la India actual. Medidas que deberían ser conocidas e irrefutables se convierten en objeto de enconados debates partidistas.
La pobreza no es solo falta de dinero. Mi trabajo con Jean Drèze ha demostrado que en la India la nutrición está mejorando, pero que todavía está en una situación espantosa. El ex primer ministro Manmohan Singh calificó de “vergüenza nacional” el retraso en el crecimiento que sufren los niños indios, y lo es. La malnutrición no solo tiene que ver con la falta de calorías, sino que está más relacionada con la variedad de la dieta: con la ausencia de productos como las verduras de hoja verde, los huevos y la fruta. También es crucial su relación con unas condiciones de salubridad deficientes, con el hecho frecuente de que las mujeres no coman lo suficiente durante el embarazo y con los escasos servicios sanitarios de que disfrutan madres y bebés.

Es crucial que los investigadores independientes puedan acceder a datos que les permitan contrastar las estadísticas gubernamentales
Otra vertiente de mi trabajo se ocupa de las ventajas y desventajas de los ensayos aleatorios controlados y de su utilización para el desarrollo de políticas. Esas herramientas no son mágicas. Por ejemplo, para pensar en la posible sustitución del Sistema de Distribución Público por las transferencias monetarias, tendremos que considerar qué cambios implicaría el nuevo sistema, qué pasaría con el aprovisionamiento y el almacenaje, y cómo influiría en el precio de los cereales en el mercado libre. También me preocupa que los experimentos sean soluciones técnicas para problemas políticos que deberían resolverse mediante el debate democrático. Es poco alentador que los experimentos se suelan hacer con los pobres, pero sin su colaboración.
He escrito sobre desigualdad y sobre la amenaza que la desigualdad extrema supone para la democracia. La India ha alcanzado un gran éxito al mejorar la vida de muchas personas. Algunas presentan ahora pautas de consumo parecidas a las de los estadounidenses y los europeos occidentales, y no son pocos los que se han hecho muy ricos. Los pobres podrían apreciar las nuevas oportunidades y comprender que, con educación y suerte, sus hijos e hijas también podrían prosperar.
Pero se corre el peligro de incurrir en terribles desigualdades si quienes han escapado de la indigencia utilizan su riqueza para impedir el paso a los que aún están presos de la miseria. Contar con un buen sistema educativo, una asistencia sanitaria accesible y eficaz, y unos medios de saneamiento eficientes beneficia a todo el mundo, y las nuevas clases medias deberían estar encantadas de pagar impuestos que ayuden a otros a compartir su buena suerte. Adam Smith dijo que “para cualquier persona, un impuesto es un emblema, no de esclavitud sino de libertad”. Si los impuestos se gastan con sensatez, la libertad podrá difundirse ampliamente.

Angus Deaton, economista y escritor británico, recibió el premio Nobel de economía a comienzos de este mes.
© 2015 The WorldPost/Global Viewpoint Network, distributed by Tribune Content Agency, LLC
Traducción de Jesús Cuéllar Menezo.

lunes, 4 de mayo de 2015

PRENSA. "El estado social de la nación: indicadores del nuevo 'modelo precario' en España"

   En "infolibre.es":
El estado social de la nación: indicadores del nuevo 'modelo precario' en España

  • "El ascensor social se ha gripado en el sótano, dejando allí atrapadas a millones de familias", señala la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales en su Informe sobre el estado social de la nación
  • Explican que "las claves de la situación en la que nos encontramos hay que buscarlas antes de la crisis"; en especial, en la "ola neoliberal" a la que España se sumó al principio de la década de los 90

Actualizada 17/04/2015 
Cola de desempleados en una oficina del paro en Alcalá de Henares (Madrid).  EFE
Cola de desempleados en una oficina del paro en Alcalá de Henares (Madrid). EFE
"El ascensor social se ha gripado en el sótano, dejando allí atrapadas a millones de familias". Es una de las consecuencias de la crisis económica que denuncia la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, que presentó este jueves su Informe sobre el estado social de la nación.

Este texto, de 98 páginas, pone en cuestión la salida de la crisis que pregona el Gobierno de Mariano Rajoy. Prueba de ello es el subtítulo del informe: ¿Y si ya hemos salido de la crisis...? Se trata de una "réplica" al informe que presenta anualmente el presidente del Gobierno, pero en este caso, apunta esta asociación, "las protagonistas son las personas y las dinámicas sociales".

También lanzan un aviso: se ha producido "una mutación en el ADN de la sociedad española", generando "un nuevo modelo de sociedad". Así, explican que esta situación "no es consecuencia inevitable del devenir de la economía, sino que tiene sus causas en decisiones políticas que conforman un escenario de precariedad y desigualdades extremas". Por este motivo, esta estructura social estaría basada en "un modelo productivo y de relaciones laborales que apuesta por la precariedad y los bajos salarios, una fiscalidad débil y regresiva y el desmontaje de las políticas sociales".

El informe analiza numerosos datos sobre la sociedad y economía españolas, jugando con una alternativa: ¿España ha salido de la crisis o, más bien, se ha instaurado un nuevo modelo en los últimos años? No obstante, detallan que "las claves de la situación en la que nos encontramos hay que buscarlas antes de la crisis", subrayando la "ola neoliberal" a la que España se sumó al principio de la década de los 90.

Trabajadores pobres

Al término de 2014, 1.766.300 hogares tenían a todos sus miembros activos en el paro. O lo que es lo mismo, casi uno de cada diez hogares en España, según la Encuesta de Población Activa en el cuarto trimestre del pasado año. El informe reconoce una "ligera tendencia decreciente", pero recalca que no es suficiente y que perpetuará unos "elevados niveles de pobreza y desigualdad en España, y constituirá una de las características más preocupantes del nuevo modelo de sociedad".

"Por encima de la frialdad de estos datos hay que imaginar la angustia y desesperación en la que han de vivir a diario las personas en una familia con todos sus miembros activos en paro", lamenta el texto, que subraya dos datos importantes: incremento de las depresiones –un 19,4% entre 2006 y 2010– y los suicidios –un 21,7% emtre 2011 y 2013–.

Se trata, en definitiva, de que "tener un empleo no garantiza, en absoluto, la capacidad para afrontar las necesidades básicas de una persona o familia". Sobre todo mujeres y jóvenes, los dos colectivos más afectados por el desempleo y/o el empleo precario.

Insolvencia alimentaria
Según el Informe sobre el estado social de la nación, la "insolvencia alimentaria" afecta a 1,9 millones de personas en España. Es más, el 7% de la población afirma "conocer a algún adulto en su entorno familiar, o él mismo, que ha dejado de tomar alguna de las tres comidas diarias en este último mes por falta de dinero".

Además, según la Encuesta de Condiciones de Vida, 624.308 personas no pueden garantizarse una "alimentación adecuada"; es decir, comer carne pollo o pescado "al menos cada dos días". Por otro lado, recuerdan que "otros estudios multiplican por cuatro estas cifras oficiales":

Pobreza energética
La pobreza energética es definida como "la incapacidad para mantener el hogar en una temperatura adecuada". Concretamente, esto afecta a tres millones de ciudadanos en España (8% de la población) que, enfatizan, quedan "abocadas a sufrir frío y humedades en invierno o calores excesivos en verano en sus domicilios".

Sobreendeudamiento y desahucios
Se trata de dos indicadores relacionados entre sí: el enduedamiento excesivo está "ligado fundamentalmente a la adquisición de vivienda", teniendo como consecuencia "el incremento de las ejecuciones hipotecarias cuyo triste final es en muchos casos el desahucio". Señalan a la burbuja inmobiliaria como origen de esta situación.

Por ello, recuerdan que ya en 2002, el 43,6% de los hogares españoles tenía "algún tipo de deuda financiera" y, dentro de este endeudamiento, la compra de vivienda representaba el 21,6% del total. Asimismo, destacan que, entonces, los hogares más pudientes eran los que "presentaban mayor tendencia al endeudamiento financiero" por esta razón. Nueve años más tarde, en 2011, tanto los hogares endeudados como el porcentaje de vivienda que formaba parte del total de estas deudas, se ha incrementado –cinco puntos más en ambos casos–. El informe recalca que en el periodo 2002-2011 los hogares más ricos redujeron su deuda, mientras que en el resto de hogares se incrementó.

Así, señalan que "la carga de la deuda hipotecaria en un hogar deja de ser prudente si consume más del 30% de los ingresos mensuales disponibles". Si esta llega al 40%, se considera que está sobreendeudado, en "zona peligrosa" y, por tanto, presenta riesgo de impago. Pues bien, el porcentaje de hogares en esta situación aumentó diez puntos en seis años, alcanzando al 16,6% del total en 2008. No obstante, en 2011 disminuyó algo más de tres puntos, algo que el informe considera que se debe a la baja del Euribor y a las ejecuciones hipotecarias, "que suponen la resolución del préstamo".

"Las familias españolas presentan unos niveles de deuda muy elevados que unidos al problema del desempleo y a la pérdida de capacidad de pago suponen una trampa mortal de largo plazo", advierten.

Los desahucios son consecuencia directa de este sobreendeudamiento. Así, recuerdan que la última estadística oficial, señala que el pasado año se produjeron 28.877 desahucios. Calculan que, de ellos, tres de cada cuatro se produjeron en primeras viviendas.

Desigualdad estructural
La pobreza "amenaza con convertirse en un elemento estructural de la sociedad en la próxima década", comenta el informe, que recalca que puede afectar a un 20% de la población. "El problema del aumento de las desigualdades viene de lejos y es consecuencia de un determinado proceso histórico e ideológico", y no solo "consecuencia directa de la actual crisis", explican.

Así, citando datos de Eurostat, afirman que "España es el país de la UE que más rápido ha deteriorado sus números relativos a desigualdad en los años correspondientes a la crisis y especialmente desde que aplicamos los criterios exigidos por la troika" en 2010. Destacan que la distancia entre el 20% más rico y el 20% más pobre se ha incrementado en 1,8 puntos en el periodo 2007-2012, más que en otros países del entorno, como Grecia, Italia o Portugal.

"La desigualdad genera un importante aumento de la desconfianza social, se deshace el pagamento que nos mantiene unidos", comentan sobre las consecuencias de la desigualdad, de la que destacan una especialmente grave: pone en riesgo la democracia, ya que, en la pobreza, las personas se convierten "en siervos de un nuevo sistema feudal".

Sistema fiscal: débil e injusto
"Nuestro problema no es un gasto público elevado, sino unos débiles ingresos". Ese es el resumen del análisis del sistema fiscal español que hace el documento. Es más, lo califica como "injusto", ya que se dan "privilegios a grandes empresas y fortunas mediante desgravaciones, exenciones y beneficios, que hacen que en la práctica paguen porcentajes muy inferiores a los que en teoría les corresponden". Concretamente, apuntan que "la mayor parte de las personas" contribuyen con un 22% de impuestos, "mientras que las grandes fortunas solo contribuyen un 1% y las multinacionales un 3,5%".

Así, defienden que "los ingresos fiscales en España han sido siempre, contrariamente a lo que suelen sugerir los neoliberales, muy inferiores a los que se obtienen en el resto de los países de nuestro entorno". Especifican que estos ingresos son del 32,6% en España, "frente a porcentajes próximos o superiores al 40% que caracterizan a los países más desarrollados".

Servicios sociales
Este punto también está relacionado con el anterior: España tiene un gasto público 5,6 puntos inferior a la media de la zona euro, según Eurostat. Además, según el informe, se dedican "menos recursos" en políticas sociales que en otro tipo de actividades, como orden público y seguridad, por ejemplo.

Así, apuntan que esto "ha empeorado en los últimos dos años", ya que "los recortes, con un perfil claramente ideológico, han deteriorado de forma continuada las bases del Estado del bienestar español".

Uno de los datos más destacados es que el gasto público por habitante en servicios sociales se ha reducido un 15,8% entre 2010 y 2013, pasando de 383,9 a 323,4 euros. O lo que es lo mismo, el Estado ha gastado 4.970 millones de euros menos en servicios sociales en este periodo.

lunes, 2 de marzo de 2015

PRENSA. EDUCACIÓN. "Deberes escolares. Un factor para la desigualdad".

   En "El Día de Córdoba":

Deberes escolares. Un factor para la desigualdad

Los ejercicios en casa siguen sin regularse en el desarrollo andaluz de la Lomce, pese a las advertencias de la OCDE
D. J. GENIZ / L. CHAPARRO | ACTUALIZADO 01.03.2015 
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Una madre ayuda a su hija, que está en Primaria, a realizar los deberes escolares.
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El último informe de la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica (OCDE) ha reabierto una vieja polémica que lleva años asentada en la comunidad educativa: ¿deberes sí o no? Los ejercicios que los docentes encargan a los menores fuera del horario escolar han vuelto a ocupar titulares tras el citado estudio, que indica que dichas actividades pueden suponer un factor de desigualdad entre los alumnos, pues son muchos padres los que no cuentan con conocimientos suficientes para ayudar a sus hijos en dichos trabajos. Existen países europeos cuyas leyes educativas regulan estos deberes, algo que ocurre en algunas comunidades españolas, aunque no en Andalucía, donde los mencionados ejercicios quedan al arbitrio de los centros docentes y los propios maestros.

Algunos padres se manifiestan en contra de los deberes con los que llegan sus hijos después del colegio y consideran que son demasiados después de toda la jornada escolar y, en muchos casos, las consabidas actividades extraescolares, que van desde inglés hasta clases de música o deportes. Por ejemplo, Sergio Sánchez tiene dos hijos -una niña y un niño-, el mayor tiene siete años y llega a casa con tareas después del colegio. De momento, reconoce que "no son complicadas y las hace solo, por lo que sólo voy al final para corregirlas". Aun así, señala que "no deberían tener tantas tareas porque son muy pequeños y muchas tardes no les da tiempo ni siquiera a aburrirse".

En algunas ocasiones las tareas llegan hasta los cursos de Infantil, como "hacer frases pequeñas", asegura José Catalino, padre de un niño que recibe clases en este ciclo en un colegio público de la capital cordobesa. No obstante, dice que estas pequeñas tareas sirven para que el menor "coja autonomía, no se olvide lo que ha aprendido en clase y se haga responsable".

El problema se complica cuando se traslada al aula, pues este espacio de enseñanza se convierte también en el lugar donde el niño observa en numerosas ocasiones cómo sus padres tienen un nivel de conocimiento inferior al de los progenitores o tutores de otros compañeros, lo que conlleva generar una sensación de inferioridad que los expertos consideran la raíz de una desigualdad escolar.

Éste es el punto en el que incide un reciente estudio de la OCDE a partir de los datos obtenidos del último informe PISA. En concreto, los resultados del referido análisis subrayan que los deberes contribuyen a aumentar la brecha entre los estudiantes que proceden de familias con nivel socieconómico alto (que, por lo general, poseen un mayor nivel cultural) y las de estatus inferior. El motivo de esta desigualdad obedece, según el estudio de la OCDE, a que los escolares que reciben ayuda en su casa (ya sea a través de clases particulares o directamente de sus padres) parten con ventaja respecto a aquellos que no cuentan con dicho apoyo, debido a que sus familias no pueden sufragarles esas horas extras o no poseen el nivel educativo necesario para asesorarles.

Por todo ello, la OCDE concluye que "los deberes son una carga para los alumnos con desventajas socieconómicas, pues la disparidad se refuerza en los logros de los estudiantes". Esta desigualdad se constata en España, donde el analista de Políticas Educativas del citado organismo, Daniel Salinas, refiere que "al igual que en la mayoría de los países, en España los alumnos de un entorno socieconómico más aventajado destinan un promedio de 7,4 horas a la semana a los deberes, mientras que los de un contexto menos favorecido sólo emplean 5,6 horas". Esas 1,8 horas de diferencia acaban marcando unos resultados académicos bien distintos al final del ciclo formativo. Salinas propone mayores apoyos a los estudiantes vulnerables y a sus familias después del horario escolar.

La Junta de Andalucía, que tiene transferidas las competencias educativas, desarrolla desde hace años el programa de acompañamiento familiar, que tiene como fin precisamente ése: mejorar el rendimiento y la integración social de alumnos con problemas en el aprendizaje. El presente curso escolar se benefician de este plan 1.576 centros educativos de la comunidad.

Sin embargo, ni la legislación estatal -con la polémica Lomce- ni la autonómica -con el decreto que desarrolla la ley aprobada por el Gobierno central- establecen nada sobre los deberes fuera del aula. El artículo 8 del decreto andaluz que se aplicará a partir de septiembre en los colegios hace referencia a la autonomía pedagógica de los centros para llevar a cabo modelos de funcionamiento propios. En ningún momento se habla de las tareas extraescolares, que quedan otra vez sin regulación. Por tanto, de nuevo se deja a la voluntad de los centros establecer unas líneas generales sobre los deberes, aspecto que en algunos colegios está regulado y que en otros queda al arbitrio de los departamentos de conocimiento o, incluso, de los maestros.

Esta ambigüedad, sin embargo, no es óbice para que España se sitúe entre los primeros países de la OCDE en el número de tareas que los alumnos de los colegios realizan en casa. En términos generales, un estudiante español se pasa 6,5 horas semanales con deberes que los maestros les encargan, cifra que supera en 1,6 a la media de los países que integran la OCDE. Sólo Rusia, con 9,7 horas a la semana, Italia (8,7 horas), Irlanda (7,3) y Polonia (6,6) superan a España en este ranking.

Esta alta posición en poco contribuye -como constatan los informes del PISA- a que los resultados académicos del alumnado español se encuentren entre los primeros. Sirva de ejemplo el caso de Finlandia, que siempre ha servido de país modelo en cuanto a logros educativos. En sus centros la carga horaria de los deberes ha pasado en nueve años de las cuatro horas semanales a poco más de dos, lo que no le ha restado ni un ápice a la hora de posicionarse en lo alto de la tabla en cuanto a éxito educativo.

En un marco más concreto como es el de Andalucía, la diversidad a la hora de establecer un horario para estas tareas resulta muy dispar, debido a la libertad que las leyes educativas permiten. Así, en líneas generales, los colegios públicos no suelen disponer de una norma específica para estas tareas, sólo de un límite horario.

El director de uno de estos centros de la capital cordobesa, que prefiere no desvelar su identidad, explica a el Día que "la normativa actual permite que el maestro mande tareas, que los niños tengan la obligación de realizarlas y que las familias deban controlar el trabajo de sus hijos y ayudar a su rendimiento". No obstante, este docente señala que esta situación "podría empezar a generar una problemática a partir del segundo ciclo de Primaria, donde las asignaturas comienzan a especializarse en poco". "Hay diferentes profesores que las imparten y estos suelen mandar tareas para complementar el aprendizaje de los niños", añade.

Este profesor también se detiene en cómo afrontan los alumnos las tareas. Así, describe que "dependiendo de su capacidad, algunos suelen acabarlas pronto y realizarlas bien", mientras que otros no tanto y tardan más tiempo del previsto por el docente. En este punto, destaca que "el profesor puede penalizar a alumnos que no las realicen". No obstante, alerta de que aquí "sí podría generarse desigualdad, ya que no todos los padres tienen tiempo, formación o recursos económicos para poder apuntar a sus hijos a clases particulares". No obstante, continúa, "la normativa también posibilita que el equipo docente se reúna periódicamente para tratar el tema de las tareas en el aula y no sobrecargar en exceso el número de tareas por cada asignatura". Este profesor y director de un centro educativo público cordobés hace un inciso y recuerda que "esto antes no era así". Hace años, anota, "las tareas no eran estrictamente obligatorias y si un padre se negaba a que su hijo realizara deberes por falta de tiempo, el profesor no podía penalizar al alumno". A pesar de ello, reconoce, "siempre se solía llegar a un consenso entre los padres y los profesores".

"El trabajo a realizar en casa es para que se asienten los conocimientos que se han recibido en clase", anota Antonio Guerra, profesor y presidente de la federación de la patronal de centros concertados Escuelas Católicas, quien hace hincapié en las nuevas metodologías en enseñanza y los deberes que se mandan al alumnado. "El aprendizaje ha cambiado y los deberes de manera clásica tienden a desaparecer", subraya, y destaca que este "cambio de paradigma hace que, por ejemplo, el alumno desarrolle ahora en su casa una búsqueda más activa de la información".

miércoles, 3 de diciembre de 2014

PRENSA. "El mundo avanza en desigualdad"

   En "El País":
INFORME DE DESARROLLO HUMANO 2014

El mundo avanza en desigualdad

El informe de desarrollo humano 2014 ha sido presentado en Madrid por la secretaria adjunta de la ONU, Gina Casar

La inequidad y la mayor inseguridad de los más vulnerables amenaza con revertir los progresos en la lucha contra la pobreza

Un mundo más desigual con un número creciente de personas cada vez más vulnerables de caer en la pobreza. Ese es el dibujo que expone el Informe del Índice de Desarrollo Humano (IDH) 2014 presentado este lunes en Madrid por la Secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas, Gina Casar, y el secretario general de Cooperación Internacional español, Gonzalo Robles. Pese a que el nivel de desarrollo ha aumentado a nivel global según los criterios que mide el informe como el acceso a los sistemas de salud y educativo, así como la esperanza de vida o el nivel medio de renta de un país, el progreso es muy frágil. El riesgo de que se derrumbe lo construido es elevado, advierte el documento. Las primeras alarmas han saltado: desde 2008, se ha ralentizado notablemente el crecimiento que venían experimentando en su IDH todos los grupos de países, tanto los poco desarrollados como los más avanzados.

El documento, que ya se había presentado el pasado julio en Tokio, advierte que 800.000 personas que han salido de la pobreza en las últimas décadas podrían volver a caer en ella y sumarse, de nuevo, a los 1.500 millones de personas que viven en la miseria. El organismo responsable de la elaboración de este informe, el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD), apunta a la relajación de las ayudas internacionales, sobre todo desde 2008, como una de las causas de esa creciente vulnerabilidad de ciertos grupos, expuestos a que los que los vientos de crisis, los efectos del cambio climático o conflictos bélicos les vuelvan a lanzar abismo abajo. Si no se redoblan esfuerzos para afianzar lo conseguido, los logros podrían revertirse. Lejos de aumentar su compromiso para que esto no suceda, muchos países han recortado drásticamente la partida de cooperación al desarrollo, entre ellos, España con un 70% menos de presupuesto desde 2008.
Por eso, el reto es “sostener el progreso”, reclaman los autores del texto, y para ello los avances tienen que ser "equitativos". Y no lo son a tenor de los datos publicados. El reparto de los beneficios de las mejoras experimentadas ha sido muy desigual, revela el informe. Una parte gruesa de la población mundial apenas advierte el desarrollo de sus países: casi el 80% no cuenta con una protección social integral, el 12% (842 millones) padece hambre crónica y casi la mitad de trabajadores (más de 1.500 millones) tiene empleos informales o precarios.
La inequidad ensombrece las estadísticas globales de desarrollo humano, aparentemente positivas. Las curvas ascendentes que se dibujan en la mayoría de países, significan, en algunos casos, que unos pocos han mejorado notablemente su situación aventajada y muchos mantienen (o han visto empeorada) su precaria vida. Solo el acceso a la salud ha calado en todos los estratos sociales y registra datos positivos en la reducción de la desigualdad.
Por el contrario, “los niveles de desigualdad en ingresos y acceso a la educación siguen aumentando”, alerta el informe. En este sentido, para Casar, uno de los datos que mayor indignación le ha producido recientemente, ha dicho, es que las 85 personas más acaudaladas del mundo acaparan la misma riqueza que las 3.500 más pobres, la mitad de los habitantes del planeta. “América Latina es la región que registra la cota más elevada en cuanto a desigualdad de ingresos”, apunta el texto. Es Estados Unidos, sin embargo, el segundo país —por detrás de Irán— que registra una mayor caída en la clasificación del IDH cuando el indicador tiene en cuenta la desigualdad interna. Retrocede 23 posiciones desde la quinta que ocupa si no se tiene en cuenta ese factor. El de EE. UU. no es el único caso de un país que cae cuando se comprueba que el progreso no es igual para todos. Sirven dos ejemplos: Corea del Sur baja 20 puestos desde el 15, y Chile desciende 16 desde la 41.
Así, cuando se pone la lupa sobre los datos globales, aparentemente positivos, emerge otra realidad, la de la inequidad. Entre países y en el interior de estos. “El informe de 2013 constataba que casi todas las regiones del mundo han mejorado en cuanto a desarrollo humano durante las últimas décadas. En el de este año buscábamos entender por qué en algunos países se dan altos niveles de desigualdad y bajas perspectivas de desarrollo para ciertos grupos o miembros de sus sociedades”, detalla por correo electrónico Eva Jespersen, subdirectora de la oficina del Informe de IDH del PNUD.
La explicación detrás de la carencia de oportunidades, la inequidad y la vulnerabilidad está, según ha indicado Casar en su análisis del informe, en políticas inadecuadas y la falta de acceso a servicios básicos como la salud o la educación. Factores que, en su opinión, dejan desprotegidas a bolsas de población que por su identidad, condición legal o situación geográfica están en el epicentro de la desgracia, la discriminación o la posibilidad de sufrir los devastadores efectos de desastres naturales o conflictos violentos. ¿Las soluciones? “Prestación universal de servicios sociales básicos, políticas más firmes en materia de protección social y pleno empleo, aunque algunos economistas discrepen”, ha sentenciado la administradora adjunta del PNUD.
Los cambios en esas líneas que ha señalado Casar son lentos y, además, los avances se están ralentizando y las amenazas son crecientes. Por eso, Níger, República Democrática del Congo, República Centroafricana, Chad, Sierra Leona ocupan los puestos más bajos de la clasificación del índice un año tras otro, dice Jespersen. “Varios están en conflicto o acaban de salir de uno. Y la esperanza de vida así como los niveles de educación son muy bajos. Lleva años superar estas barreras”, abunda. Pero no solo la guerra destruye lo que se ha logrado. Las epidemias, como la del ébola en África, pueden lastrar los avances. “Ya lo vimos en los 90 cuando la alta mortalidad por VIH-SIDA redujo la esperanza de vida en muchos países africanos, y eso afectó a su desarrollo económico”, recuerda la experta. En el gráfico que acompaña esta información se comprueba cómo este continente y Asia Meridional son las zonas del mundo más deprimidas si se tiene en cuenta su IDH a pesar de que son las que "están mejorando a un mayor ritmo".Zimbabwe es, de hecho, el que más sube en la clasificación—4 puestos— aunque sigue en la lista negra de los "menos desarrollados", al encontrarse en el 156 de 187.
En la parte alta de la tabla, inmutables, se mantienen Noruega, Australia, Suiza, Países Bajos y Estados Unidos, en ese orden. En el club de los 50 con nivel de desarrollo humano "muy alto", Singapur es el que experimenta una mayor subida. El país escala tres posiciones hasta la novena, siguiendo la línea ascendente desde 1980, habiendo mejorado desde entonces todas las medidas: la esperanza de vida ha pasado de 72 años a los 82,3 el año pasado; y los años de escolaridad han aumentado de 3,7 a 10,2. Irlanda es, por su parte, el que más desciende con una caída de tres puestos (de la 8 hasta la 11) a pesar de que mejora todos sus indicadores respecto a los del IDH de 2013 menos uno: la renta por persona. Lo mismo sucede en España, que se mantiene en la posición 27, donde los ingresos medios por persona has bajado en un año de 30.800 a 30.500. Un dato negativo que se ha visto compensado por el aumento de la esperanza de vida (de 80 años a 80,2).
Esta caída de la renta que se observa en algunos países desarrollados como España o Irlanda desde el comienzo de la crisis, ¿podría afectar a la salud o el nivel educativo de sus ciudadanos? "En los países desarrollados, haría falta un horizonte temporal muy amplio para ver los efectos, si es que los hubiese, del descenso en el nivel de renta sobre la esperanza de vida o la escolarización. Quizás sí podría afectar más a la educación terciaria", considera Jespersen. "Lo que sí hemos visto es el efecto contrario: como con crecimiento económico, si se aplican las políticas adecuadas, se favorece el progreso en los indicadores de salud y educación".

EE UU cae 23 posiciones en la clasificación del IDH si se tiene en cuenta el nivel de desigualdad
Jespersen se muestra cautelosa en hacer una proyección de los efectos de la crisis en países como España. Pero organizaciones de la sociedad civil denuncian ya los efectos negativos de las políticas de recortes del gasto público en medidas de protección social, sanidad y educación. Unicef y Save the Children llevan meses reclamando un Pacto de Estado para frenar la pobreza infantil en el país y los niveles de malnutrición que se están registrando a edades muy tempranas. Ayuda en Acción ha iniciado recientemente una campaña para advertir que uno de cada cinco españoles está en riesgo de pobreza. Lo que ha forzado a la ONG, que hasta ahora había limitado su campo de acción a los países en desarrollo, a abrir una línea de trabajo en respuesta a la crisis en España. Hasta el Fondo Monetario Internacional ha puesto un farolillo rojo en el país, por ser el que ha sufrido el mayor aumento de la brecha social en Europa por la crisis.
Para los de arriba y los de abajo, el diagnóstico del PNUD está sobre la mesa: la desigualdad y la vulnerabilidad crecientes son los enemigos a combatir para conseguir que el desarrollo sea sostenible. Las armas para librar esta lucha se decidirán en los próximos meses, en los que los Gobiernos acordarán cuáles serán los Objetivos de Desarrollo Sostenible, una agenda internacional que marcará qué mundo se quiere en el futuro y cómo conseguirlo. Si bien, a la luz de los diferentes estudios e informes emitidos por los actores participantes en la elaboración de esa agenda (Estados, organizaciones de la sociedad civil y organismos internacionales), la lucha contra la pobreza extrema (vivir con menos de 1,25 dólares al día, según la definición de la ONU) no es suficiente. La igualdad en todas sus dimensiones, entre países, entre comunidades, conciudadanos o de género, es el reto.