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lunes, 17 de febrero de 2014

PRENSA. ANDALUCÍA. "El exilio económico"

   En "andaluces.es":

El exilio económico

PABLO FRAILE / 9 Feb 2014 2
La estación de Jaén, una de las provincias andaluzas que más se despoblaron, en los años setenta. // ANDALUCÍA EN LA HISTORIA - DIARIO JAÉNLa estación de Jaén, una de las provincias andaluzas que más se despoblaron, en los años setenta. // ANDALUCÍA EN LA HISTORIA - DIARIO JAÉN
Juan Baeza se buscaba la vida como podía entre los campos de Olvera (Cádiz) en un momento en el que subsistir no era nada fácil: la Andalucía de los sesenta. Cuando tenía suerte y encontraba trabajo, recogía algodón y aceitunas. Cuando no estaba “colocado”, dice, iba a Jerez a pedir trabajo de un cortijo a otro. Y si no se lo daban, al menos trataba de conseguir algo de comida. “Iba a un cortijo y pedía garbanzos. Me los daban los paisanos, los señoritos no te daban nada”, cuenta, “me daban de comer por caridad”. El campo andaluz ofrecía entonces pocas oportunidades y la única salida que encontró fue cruzar la frontera. Y como él, cientos de miles. “Aquí no ganábamos nada”. Las cifras de los saldos migratorios son elocuentes: entre la década de los cuarenta y la de los ochenta, casi un millón y medio de andaluces dejaron la comunidad – datos de Evolución de la población española en el siglo XX, de Julio Alcaide Inchausti-.
Un carpintero fabricó la maleta de tablas con la que Juan comenzó su periplo. El destino fue Stuttgart (Alemania), donde le esperaba un puesto en la compañía ferroviaria. Un trabajo duro, cambiando raíles en las vías, pero que al menos le permitía subsistir y enviar dinero para su mujer y sus hijos. Tener, en definitiva, una vida lejos del hambre y algo más acomodada, que le permitiese comprar una casa y “que los niños tuvieran clase y un maquinita de escribir”. Pudo volver doce años después pero por el camino, dice, se dejó la juventud: “Ni mi mujer la ha disfrutado ni yo tampoco”.
La suya es una de las cientos de miles de historias que cambiaron de escenario durante la dictadura. También la de José Bocanegra, que tuvo el mismo destino. De Olvera a Alemania en los años 60. Antes pasó por Francia, pero tuvo que volver a salir ante la falta de oportunidades. Tenía solo 20 años y encontró trabajo en una fábrica química en Frankfurt con otros 28.000 trabajadores. “Un niño que era y meterme en el extranjero…”, recuerda, “el idioma, no conoces a nadie… es duro”. Pero José lo tiene claro. Si hoy le hiciese falta, haría las maletas en busca de oportunidades. “Me fui por necesidad. Si volvieran los tiempos aquellos, yo me volvería a ir”, asegura José, ”lo he pasado duro, pero estoy contento”.

LA NOVENA PROVINCIA
Cataluña fue uno de los destinos preferentes de esos andaluces que salieron de la región en busca de oportunidades. Se calcula que, alrededor de 1970, ya habían emigrado más de 800.000. El flujo comenzó tras la guerra, que arrancó las esperanzas jornaleras en una reforma agraria que equilibrase la situación del campo andaluz, y se intensificó a partir de los años cincuenta. En el horizonte, no solo la idea de encontrar un trabajo en las ciudades industriales catalanas, sino la oportunidad de volver a empezar de cero lejos de las heridas de la contienda. ”En su pueblo de origen el emigrante era conocidopor su vida pública y privada y, por lo tanto, era un sujeto fácil no sólo de la represión oficial sino de aquella represión informal de negación de trabajo y vacío social que convirtió su devenir en una verdadera pesadilla”, explica el profesor Manuel Marín Corbera en las páginas de Andalucía en la Historia.
La adaptación, sin embargo, no fue fácil. Los charnegos -como se conoce a los inmigrantes que llegaron a Cataluña desde otras partes de España- tuvieron que soportar la falta de garantías laborales y el recelo de unos obreros catalanes que los percibían como una competencia en tiempos de dificultades económicas. “Fueron alojados en infraviviendas, tratados con desdén y contratados con míseros salarios bajo precarias condiciones de trabajo”, explica Marín Corbera. En ese contexto, las redes de solidaridad que se formaron entonces entre andaluces emigrados constituyeron un importante cabo al que muchos pudieron agarrarse.
El recelo de las autoridades incluso llegó a materializarse en forma de deportaciones, vinculadas a la lucha contra las barracas en las que se asentaron muchos andaluces. Según recoge el periodista Jaume V. Aroca en la revista editada por el Centro de Estudios Andaluces, entre 1952 y 1956 fueron deportados más de 15.000 personas, muchas de ellas procedentes de Andalucía. El gobernador civil de Barcelona, Felipe Acedo Colunga, envió a todos los ayuntamientos una circular en la que les instaba a impedir los asentamientos de las personas que llegasen sin una vivienda legalizada. Los que se encontrasen en esa situación, debían ser enviados al Pabellón de las Misiones de Montjuïc, que también había servido para acoger indigentes. Pese a las trabas, la inmigración continuó: “Los inmigrantes se las ingeniarán para llegar de todos modos, bien bajando de los trenes en estaciones todavía alejadas de Barcelona, bien saltando a las vías antes de llegar a la capital o, sencillamente, tratando de ocultar su procedencia”, explica Aroca.
Muchos de esos andaluces nunca emprendieron el camino de vuelta  Su presencia sigue muy viva en la sociedad catalana, donde existe un importante tejido asociativo de las comunidades andaluzas.  Desde una de ellas, el Centro Cultural de Andalucía en Manresa, Maruchi contaba que aún no ha podido olvidar las calles de Almería pese a llevar más de cuarenta años alejada de ellas. Desde la distancia, la construcción de Andalucía también tiene su firma. Cuando empezó a debatirse la articulación del estado en la democracia, salió a la calle para defender la autonomía catalana. Pero sin dejar de mirar hacia el sur. “Pensaba que la siguiente era la mía”.

DE TRENES A VUELOS LOW COST
Han cambiado las condiciones, pero se repiten los esquemas. Los altos índices de paro obligan a muchos andaluces a hacer las maletas y probar suerte en otras partes de España, Europa o América Latina. Aunque se trate de un fenómeno de menor magnitud, ha crecido con fuerza en los últimos años. Desde que comenzase la crisis, 50.000 andaluces han emulado las historias de Juan, José o Maruchi. Es el nuevo éxodo andaluz, protagonizado principalmente por unos jóvenes que, cualificados o no, salen a buscar un poco de oxígeno ante las asfixia del desempleo. En el fondo, una sensación, que resume Juan: “El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”.

jueves, 12 de septiembre de 2013

PRENSA. CRISIS ECONÓMICA. Expatriados por la crisis: China

El arquitecto Luis Aguirre en su oficina de Pekín. / LIU XIAOPU ("El país")

   En "El País":
EXPATRIADOS POR LA CRISIS

Obras chinas, cerebros españoles

El número de emigrantes al país asiático casi se duplica desde 2008

Decenas de jóvenes arquitectos acuden a la llamada del impulso del urbanismo

 Pekín 11 SEP 2013

La imagen del sueño americano, ese mundo lleno de nuevas oportunidades, dinero y el trabajo perfecto, se ha trasladado a China, al menos para muchos arquitectos jóvenes como Íñigo Sánchez Arrótegui.
Este madrileño de 28 años, que lleva trece meses en China, llegó a Pekín un viernes, hizo entrevistas durante una semana, el viernes siguiente firmaba un contrato y el lunes ya trabajaba en Anyscale, un despacho austríaco-alemán con 10 trabajadores. Sánchez se había hecho una lista de despachos que le interesaban y se había ido de puerta en puerta con el portafolio. “Tuve mucha suerte, y estoy contento”, explica, satisfecho con su trabajo, feliz con la casa en la que vive en un barrio tradicional y encantado de poder estudiar chino. A pesar de lo afortunado que se siente, advierte que la realidad no es tan ideal como puede parecer. “Yo vine pensando que esto era mejor de lo que es”.

"Se construye mucho y rápido, con conceptos simples”, explica un emigrado
“Es un país en vías de desarrollo, lo cual conlleva consecuencias, buenas y malas”, dice el madrileño. La arquitectura que se hace en China es muy básica, explica. “El país está creciendo de forma acelerada y no hay una cultura artística muy desarrollada, eso hace que se construya mucho, rápido y que los conceptos de los proyectos sean muy simples. Simplifica el trabajo pero lo hace menos interesante. Hay cosas por hacer, lo cual significa que hay trabajo, pero no es el trabajo de tus sueños”, aclara. La experiencia vital, añade, es la mejor de sus recompensas.
Atraídos por esta idea de tierra prometida, Sánchez es uno de los muchos jóvenes arquitectos españoles que debido a la debacle inmobiliaria han emigrado a China, la segunda economía mundial, donde el urbanismo y las infraestructuras han sido impulsores del crecimiento en los últimos años.

China en corto

  • Tasa de desempleo: 4,1%
  • Crecimiento del PIB en 2013: 8%
  • Número de españoles: 3.197 (censo, julio 2013)
  • Entre 2008 y 2013, el número de españoles censados en China aumentó un 89,5%
  • Para poder trabajar hay que tener al menos 18 años, no padecer enfermedades, tener experiencia en el puesto de trabajo antes de ser contratado, no tener antecedentes penales, tener “buena posición económica” y un pasaporte válido.
  • Para poder trabajar en empresas extranjeras hay que tener visado de trabajo antes de entrar en China y obtener un certificado de trabajo para extranjeros. Los contratos no pueden ser de más de 5 años.
“Las mayores dificultades no están en lo obvio, como el idioma o el método de trabajo, sino en que la calidad que se demanda no es la misma y las reglas del juego son diferentes; lo más difícil es la adaptación cultural”, dice Luis Aguirre Manso, un arquitecto que lleva en China desde el 2008 y estableció su despacho, Aqso, a mediados de 2009 con oficinas en China y España. “Hay que repensar lo que uno entiende por sentido común cuando trabajas en un entorno que no es el tuyo”, añade este zamorano, que en su despacho de ocho miembros puede llegar a trabajar simultáneamente en proyectos de interiorismo, arquitectura, desarrollo de casas privadas, edificios gubernamentales y planeamiento urbanístico.
“China es un lugar agresivo”, dice Sánchez “Te puede agotar. Hay que recordar constantemente que es un camino, en el que hay que tener una actitud muy abierta, intentar entender cosas que parecen ilógicas; si no, te vuelves loco”.
Según datos consulares, el número total de españoles registrados en la China continental casi se ha duplicado desde 2008. El 36,5% son jóvenes de entre 18 y 35 años. “Al consulado cada vez acuden más jóvenes que vienen a China con la intención de buscar trabajo, o vienen ya con trabajo o de estudios desde España”, explica Alberto Zafra, del consulado de España en Shanghai, por correo electrónico.
Estas velocidad y escala de transformación chinas dejan boquiabiertos a profesionales como Aguirre. Alrededor de 53% de la población de China, o más de 711 millones de personas, vive en las ciudades y la consultora Mckinsey estima que unos 350 millones de personas migrarán de los pueblos a las ciudades de aquí a 2025, con la consecuente proyección de construcción de vivienda, infraestructuras, servicios públicos y comercio. Según Lu Ting, economista de Bank of America, el gasto chino en infraestructuras en 2012 fue de alrededor de siete billones de yuanes (885.000 millones de euros), y la inversión total en infraestructuras podría llegar a 115 billones de yuanes (14,7 billones de euros) durante los próximos 10 años.

350 millones de chinos pasarán del pueblo a la ciudad en una década
Aunque la mayoría de proyectos arquitectónicos chinos se caracterizan por su velocidad y escala, Igor Bragado Fernández, arquitecto de 27 años, trabaja en Tao, un despacho chino de 10 personas que este año tiene dos proyectos, en los que han invertido alrededor de año y medio enfocado en la investigación, la técnica, la cultura local y con atención en el detalle. “Es hora de empezar a cambiar la imagen que se tiene de la arquitectura que sea hace en China, de supervelocidad y poca calidad”, dice Bragado, originario de Gernika, que se mudó a Pekín en otoño de 2011.
“Aquí hay mucho por desarrollar y hace falta de todo, las ciudades se están transformando, pero más allá del boom de la construcción, China da una oportunidad de reflexión y pensamiento como sistema”, dice Aguirre, de 33 años. “Nada conocido en España es comparable con lo que se hace aquí”, añade el zamorano, que ha estado trabajando durante más de dos años en Hutopolis, un proyecto de investigación de la evolución urbana en China y el mundo con estudiantes de universidades de Valladolid, Valencia, Génova, Milán, Moscú y Pekín. “Desde hace unos años, tanto académicos como investigadores están observando con mucha atención los fenómenos urbanos y arquitectónicos derivados del crecimiento masivo”, dice Bragado, que la semana del 23 al 28 de junio fue ponente y crítico invitado en un taller de verano de la Universidad de Columbia en Pekín.
“A pesar de todas las tragedias detrás de la situación económica de España, está trayendo muchas cosas positivas, entre ellas que la gente esté forzada a internacionalizarse y ver un mundo un poco más allá”, dice Bragado, que en China ha tenido la oportunidad de compaginar el trabajo de su oficina con su práctica independiente desde verano de 2012.
Sánchez está de acuerdo. Una vez fuera de España “te deslocalizas, ves tu país y también las demás cosas”, dice el joven arquitecto al que le gustaría quedarse en Pekín uno o dos años más y piensa en irse a Hong Kong, Shanghai o Tokio una vez termine su capítulo pekinés. “Volver a España es limitarse a uno mismo, especialmente viendo cómo ser internacional se está convirtiendo en algo generalizado”, añade. “Antes, ser expatriado te daba un gran valor por ser muy distinto, pero ahora es de lo más corriente, es una necesidad”.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

PRENSA. CRISIS ECONÓMICA. Expatriados por la crisis: Suecia. Reportaje

Eloy Domínguez en Estocolmo. / EL PAÍS

   En "El País":
EXPATRIADOS POR LA CRISIS

Suecia no es (ni con suerte) El Dorado

El país escandinavo queda lejos de ser un paraíso, pese a la tasa de paro de tan solo el 8%

Muchos españoles titulados tienen empleos no cualificados

 Estocolmo 10 SEP 2013

La buena suerte para Eloy Domínguez suena a calvario. Pero va de corazón. Habla despacio, con cautela y pesar. Convence con unos ojos muy abiertos, grandes, claros. Aquí, el camino de su suerte: estudió y mucho. Se formó en comunicación audiovisual y marchó a Barcelona para hacer un máster en documental creativo. Prácticas, muchas, pero ningún trabajo. Cumplió, como él siente, con “su parte”, y no halló recompensa. En junio de 2012 hizo el petate, metió 600 euros y voló a Estocolmo. “Sentí un gran alivio”, confiesa, “al tomar ese avión”. Antes habían ocurrido más cosas.
Tras probarse en Barcelona, donde conoció a su novia, una chica sueca, tuvo que regresar a su localidad natal, Simes (Pontevedra). En la empresa de construcción de su padre ya no había trabajo. Asomaba un posible desahucio. “Para ayudar a mis padres tuve que alejarme”, admite Eloy desde un café-librería.
Llegó a Suecia y empezó en la construcción. “Aún recuerdo”, dice con una mueca, “cuando trabajaba con mi padre y me decía que o estudiaba o a la obra”. Y ahí estaba, en la obra, donde tuvo que pernoctar en unos inicios muy difíciles en Estocolmo. Del andamio a un festival de cine y, ahora, a sus 28 años, a trabajar de camarero. Aquí llega la suerte. Básicamente porque tiene trabajo, porque con su novia en Estocolmo lograron vivir en el sótano de unos jubilados; porque su relación le abrió las puertas a obtener el personnummer, número de identificación esencial para ser un ciudadano más, y porque empezaba a sacudirse la sensación de “culpa” que sentía.

Suecia en corto

  • Tasa de desempleo: 8,1%.
  • Tasa de desempleo juvenil: 24,7%.
  • Crecimiento del PIB en 2013: 1,0%.
  • Número de españoles: 5.064 (censo, julio 2013).
  • Los ciudadanos de la UE y del Espacio Económico Europeo no necesitan permiso para trabajar a su llegada al país.
  • Para estancias superiores a 90 días es necesario tener un permiso de residencia.
  • El personnummer, número de identificación personal, es esencial para vivir en Suecia, acceder al sistema de salud, contratar servicios bancarios, dar de alta la red telefónica... Hacienda tarda en facilitarlo. Se necesita (al menos) probar la residencia, unos recursos económicos y cobertura sanitaria (tarjeta europea, seguro privado, etcétera).
¿Y ahora? “He tenido suerte, es un cambio positivo, siento que aprendo y prefiero ser puteado aquí”. No quiere oír hablar de volver de momento. Más radical suena Miguel Arce, ingeniero de caminos de 32 años. “¿Para qué volver cuando descubres que en otros países se está mejor?”. Llegó a Estocolmo en julio, dos meses después de que su empresa le echase. “No me dieron motivo”, se extraña, “aunque, claro, luego vi a quién contrataron y…”. Hay hartazgo y España está en la diana.
A Miguel le gusta viajar. Ya lo hacía desde el departamento de exportaciones en el que trabajaba. El olfato y su amor por Estocolmo le empujaron a aprender algo de sueco en Madrid, su ciudad natal. Aun así, con su determinación —“tomé la decisión de irme en una semana”, relata desde una terraza del centro—, con su chapurreo de sueco y una indemnización en el colchón, la primera impresión es clara: “Empezar aquí sin recursos es imposible”. O casi. Este es su plan: primero, machacar el sueco; luego, buscar empleo y, mientras, hacerse un hueco entre los de allí. “Tenemos algo que ofrecer, la forma de ser… Eso gusta a los suecos”.
Pero eso no paga los 800 euros al mes que le pedían por una habitación. Duerme por unos 300 en el sofá de un amigo. Hace lo que quiere y por eso se dice “afortunado”. Aunque no se olvida de España: “Apúntate esto”, pide a su interlocutor: “¿Qué te parece que tras estudiar en un colegio público, en la universidad pública, ahora se lo devuelva a Suecia?”.
Suecia cuesta dinero y sacrificio. No es un país de ensueño, pese a su 8,1% de paro. El inglés puede valer para tirar, pero el salto llega con el dominio del sueco, un empleo, el temible personnummer… Y, por tanto, no es raro, como indica el personal diplomático español, que haya licenciados que soliciten incluso la plaza de chófer de la Embajada.

“Empezar aquí sin recursos es imposible”, explica un ingeniero de 32 años
Rebeca Luna nació en Mataró hace 24 años. Hoy es ingeniera industrial, una de esas especialidades, muy dura, a las que antaño les sobraban salidas. “Tú mismo te lo vas diciendo cuando estudias”, recuerda Rebeca. El 25 de junio de 2012 llegó a Estocolmo para trabajar en prácticas en el desarrollo de maquinaria para la radioterapia contra el cáncer. Su sueldo estaba por debajo del mínimo interprofesional, pero vivía en un piso de estudiantes. No conocía a mucha gente, le costaba el idioma y entender su mentalidad. “Los suecos eluden el conflicto”, explica junto a la estación central de la capital, “pero me integraron y les interesaba lo que yo decía”. La empresa fue mal. Regresó en mayo a su tierra, aunque solo por un mes. Ha logrado un empleo en las oficinas en Suecia de la red universitaria Aiesec. “Ahora me siento inmigrante y eso choca”, admite Rebeca. “Pero mis padres pasaron por cosas peores”. Ella volvería a casa.
También lo haría si se dieran “condiciones aceptables” el joven de 24 años que el 17 de julio acudió a la misión española en Estocolmo en busca de ayuda. Es ingeniero técnico en mecánica y prefiere preservar su identidad. Llegó hace dos años a Suecia. Cursó un máster y ahora cumple con las prácticas remuneradas. Pero hasta la Embajada reconoce que se encuentra en una laguna jurídica. Lo explica vía skype:trabaja, recibe dinero y, por tanto, cotiza; los impuestos se llevan un 30%, pero no recibe cobertura sanitaria porque no tiene el cansino personnummer. ¿Qué necesita? La tarjeta sanitaria europea, pero como en España no cotiza, no es posible ni declarándose sin recursos ante la Seguridad Social, salvo que fuera mayor de 26 años.

No es raro que universitarios pidan plaza de chófer en la embajada
“Si fuera al hospital”, ejemplifica, “tendría que pagarlo todo, empezando por la visita, que son 200 euros”. O, al cambio, un 20% de su actual paga mensual. Pero la laguna jurídica es pequeña y la arboleda más grande. “Todo ha fluido muy bien, he tenido suerte porque conocí a muchos suecos y son simpáticos”.
De todo tiene que haber, según Alberto, de 36 años, natural de León. Estudió biblioteconomía y documentación y se marchó a vivir a Suecia cuando la crisis en España asomaba la patita. “Ya veía yo entonces cosas muy raras”, recuerda mientras pasea por el céntrico barrio de Östermalm. “No tenía miedo ni al fracaso ni al éxito, pero tuve la oportunidad de vivir en Estocolmo”.
Ha trabajado de friegaplatos, en una fábrica llevando el inventario… Ha estudiado con tesón, sobre todo el idioma, para hacerse sitio en un mundo cerrado. “Me lo he currado mucho, de verdad”, insiste Alberto hasta convencer de que no tuvo un camino de flores. Desde hace cuatro años da clases a hijos de inmigrantes. Lo que dejó atrás no es suficiente para querer regresar. “Es muy triste lo que pasa”. Le da pena España, lo que ve y lo que su país escupe hacia fuera. “Yo he tenido suerte, pero he conocido gente que se vino y lo perdió todo”. No es Suecia, precisamente, El Dorado.

martes, 10 de septiembre de 2013

PRENSA. CRISIS ECONÓMICA. Expatriados por la crisis: Suiza. Reportaje

Paco (a la derecha) era carpintero en España y cuado se hizo este reportaje trabajaba en Zúrich como camarero de un restaurante español / ANA CARBAJOSA ("El país")

   En "El País":
EXPATRIADOS POR LA CRISIS

La historia se repite en Suiza

Una generación de jóvenes formados sigue la estela de los españoles que desembarcaron con la maleta de cartón en los años sesenta del siglo pasado

 Zúrich 8 SEP 2013

Hay oportunidades, sí. Pagan bien, también. Pero la emigración española a Suiza no es el camino de rosas que muchos imaginan. La vida en Suiza es muy cara y sin hablar alemán y francés o inglés es difícil abrirse camino en un país que ya acoge a casi 100.000 españoles. “Aquí no atan a los perros con longanizas”, aclara Francisco Ruiz, presidente del Consejo de españoles residentes en Suiza.
A Suiza llegan tres tipos de inmigrantes españoles. Por un lado desembarcan jóvenes muy formados, que a pesar de su talento y su esfuerzo académico no encuentran empresa ni Administración que en España sea capaz de traducir su potencial en forma de contrato laboral. Luego están los familiares de emigrantes de los años sesenta y setenta, de los que llegaban con la maleta de cartón y que ahora conocen el país, y están lo suficientemente asentados como para apoyar a su familia. Están también los becarios que se forman en las instituciones internacionales como Naciones Unidas. Y por último, familias —parte de ellas latinoamericanas nacionalizadas en España— que huyen de la crisis con una mano delante y otra atrás y que recalan en Suiza en condiciones precarias.

Suiza en 

Ruiz sostiene que muchos españoles no son conscientes de lo cara que es la vida en Suiza y que algunos acaban durmiendo en furgonetas y en los albergues. “Pedimos al Gobierno español que ponga a gente para ayudar a los que aterrizan aquí”, afirma.
En un parque de Zúrich, un grupo de jóvenes arquitectos españoles extiende una manta en el suelo y empiezan a sacar fiambre y bebidas que han comprado en el supermercado. Son amigos y han ido llegando a Suiza en cadena durante los dos últimos años. Primero hicieron prácticas por las que cobraron 2.400 euros al mes. Luego, les contrataron en firme por unos 3.200 euros. Carlos Jiménez trabajaba de arquitecto en España donde cobraba 700 euros al mes y los dos últimos no llegó siquiera a cobrarlos. “En España es normal violar los derechos laborales. Aquí, está mal visto socialmente. Aquí es impensable que un jefe se pase con sus trabajadores”. A su lado se sienta Juan Crevillén, también arquitecto, que llegó a Suiza desde Londres, donde fregaba suelos. “Cuando me ofrecieron esto no lo dudé”, informa.
La mayoría de los trabajadores extranjeros trabajan en Suiza en los bancos o en empresas informáticas, según los datos que aporta la consejería de trabajo española en Berna. El consejero, Francisco José López, explica que cada vez más españoles que están pensando en emigrar se ponen en contacto con ellos para pedir información. El año pasado, recibieron 25.639 consultas en las oficinas de empleo. En la consejería les indican qué webs les pueden ayudar para contactar con las empresas y sobre todo les advierten de las cuestiones fundamentales a tener en cuenta. “Una persona necesita aproximadamente unos 2.000 francos para subsistir”, es una de las advertencias. Otra, que sin hablar alemán o francés es muy difícil encontrar trabajo y por último, la importancia de informarse sobre si la titulación española del emigrante es homologable en Suiza. “Antes de venir es absolutamente necesario que se informen adecuadamente”, recalca López.

Los gastos son altos y muchos se ven obligados a dormir en albergues
La arquitecta de interiores Elena Plantón es de las que se informó bien, gracias a su familia, antiguos emigrantes. Sus tíos le proporcionan ahora mesa y mantel en Kreuzlinge, en el norte del país. Llegó hace mes y medio a Suiza, después de una travesía en el desierto laboral español. “Eché por lo menos 2.000 currículos por Internet, pero solo me llamaron una vez. El problema es que siempre piden experiencia, pero nadie te da la primera oportunidad”. Y sigue: “Yo quería trabajar de lo que fuera”. Sus padres emigraron a Suiza a finales de los sesenta. Su padre trabajaba en una empresa de limpieza, su madre en una fábrica textil. Sus padres volvieron a España y ahora es a ella a la que le toca emigrar. De momento está estudiando alemán en Constanza y calcula que necesitará otros seis meses para tener un nivel que le permita empezar a buscar trabajo.
En Suiza, una cajera de supermercado puede llegar a ganar en torno a 3.600 euros, pero encontrar un piso por menos de 1.200 euros es poco menos que imposible. Luego hay que abonar el seguro de salud privado y obligatorio y los impuestos. Todo eso, antes de empezar a pagar luz, agua, coche y comida, en un país en el que el autobús cuesta algo más de tres euros. Los gastos de vivir una semana en Suiza son como los de vivir un mes en España, calculan algunos emigrantes.
Paco, un carpintero murciano de 32 años, conoce de primera mano la carestía de la vida suiza. Lleva cinco meses en Zúrich y parte de ellos los ha pasado en un hostal, donde compartía habitación con otros 11 inmigrantes. Ahora, el dueño del restaurante español en el que trabaja le cede una habitación para vivir. “Llevaba tres años buscando trabajo en España. Vendí mi coche y decidí probar suerte”. Ahora friega platos. No puede trabajar de cara al público porque no habla alemán. Por su trabajo cobra unos 2.000 euros con el seguro médico incluido. El restaurante en el que trabaja es un buen termómetro de las oscilaciones del mercado laboral en España. Esta semana 15 españoles han llamado a la puerta del restaurante Típico Moreno. Paco se siente afortunado. Sobre todo dice, si piensa en las condiciones laborales de sus amigos de Murcia. “Allí en la hostelería ganan 600 euros por trabajar 12 horas”.

La llegada de gente de toda Europa ha hecho que los suizos se inquieten
A las dificultades que surgen del país de acogida se le añaden las de España, el país de origen. Los recortes españoles afectan a los servicios destinados a los emigrantes. Estos días, la comunidad española en Suiza hace campaña y se manifiesta contra el recorte de los cursos de español para los hijos y nietos de los emigrantes. “La gente está muy enfadada”, explica Ruiz.
Un cierto aumento de trabajadores europeos —la mayoría alemanes— que en los últimos años han emigrado a Suiza ha sembrado además el nerviosismo entre los suizos que barajan poner más límites en las fronteras para proteger su mercado laboral. De momento, la reciente activación de la llamada cláusula de salvaguarda, a pesar de haber desatado una cierta tormenta política con Bruselas, no ha supuesto un cambio sustancial para los españoles y resto de europeos que planean asentarse en Suiza, como confirman diversas fuentes diplomáticas europeas.
Y mientras en España potenciales emigrantes echan cuentas y sopesan dar el paso, en el parque de Zúrich cae la noche y los jóvenes arquitectos apuran sus viandas. ¿Volveríais a España si tuvierais trabajo en vuestro país? “¡Mañana!”, gritan al unísono entre carcajadas.

Suiza en corto

- Tasa de desempleo juvenil: 9,2%.
- Crecimiento del PIB en 2013: 1,2%.
- Número de españoles: 79.000 (censo, julio de 2013).
- Sin hablar alemán o francés es muy difícil encontrar trabajo.
- Para subsistir se necesitan unos 1.600 euros mensuales. El gasto de un mes en España equivale aproximadamente a una semana en Suiza.
- Es importante comprobar si la titulación española es homologable.

lunes, 3 de junio de 2013

PRENSA. Reportaje sobre la pérdida de población en España

España perderá población en el próximo medio siglo. /CLAUDIO ÁLVAREZ ("el país")

   En "El País":

Vamos a menos

España afronta a una tormenta demográfica perfecta: emigración, envejecimiento y baja natalidad.

A partir de 2018, se registrarán más muertes que nacimientos

 19 NOV 2012

La tormenta perfecta, y sin perspectivas de que amaine. La crisis económica va a pasar una fuerte factura demográfica a España, que perderá población de forma sostenida en el medio siglo que viene: de los 46,2 millones de ahora a los 41,5 en 2052, un 10,2%. El panorama es sombrío. No solo la emigración superará con creces a la inmigración —alentada por la bonanza, fue el pulmón del crecimiento de la cifra de habitantes—. También las muertes se impondrán a los nacimientos a partir de 2018, es decir, dentro de seis años. Este paisaje de largo invierno demográfico —y no solo por el aumento del envejecimiento y el desequilibrio entre jóvenes y mayores—, quedó ayer trazado en las proyecciones de población 2012-2052 que difundió el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Las previsiones, hechas a partir de las estimaciones demográficas más recientes, proyectan en gran medida la negrura de los datos actuales hacia el futuro. Este año saldrán de España 558.175 personas, un 9,9% más que el año pasado y llegarán 376.696, un 17,7% menos. Es decir, habrá un saldo migratorio negativo de 181.479: es más del triple del registrado el año pasado —50.090—. Y así seguirán las cosas si las previsiones se cumplen: las salidas solo bajarán del medio millón en 2020 y se mantendrán por encima de las 400.000 anuales hasta 2046. En paralelo, las llegadas aumentarán a un ritmo suave hasta superar las 400.000 por año a partir de 2022 y marcarán su cénit en 2051, con 450.665.
“En los próximos 30 años habrá un saldo migratorio negativo [más salidas que llegadas]. Hacia 2040 podría volverse positivo, pero aún así no compensaría el saldo vegetativo negativo [diferencia entre nacimientos y muertes]”, detalla Miguel Ángel Martínez Vidal, subdirector del INE. El declive demográfico se pinta como irremediable si no cambian las circunstancias actuales, sobre todo las económicas, que atraen o expulsan población según los expertos. Con todo, los demógrafos son cautelosos ante las proyecciones a más de diez años vista y el INE puntualiza que la validez de los pronósticos depende del mantenimiento de las tendencias de partida.

“Lo que ha cambiado radicalmente es la inmigración. En 2007 entró en España casi un millón de extranjeros”, plantea el subdirector del INE. Pero el país ha perdido su principal atractivo para los inmigrantes: el auge económico que demanda mano de obra. Con la cuarta parte de la población activa en paro, no solo vienen menos extranjeros, sino que parten cada vez más residentes, según las estimaciones del INE. Para la próxima década prevé 3,9 millones de llegadas frente a 5,2 millones de partidas. Aunque el INE no precisa nacionalidades, en sus estadísticas sobre la materia ha fijado la proporción de emigrantes que han nacido en España entre el 12% y el 14% del total. En sus proyecciones, Estadística calcula que, en los próximos 40 años saldrán de España 18,1 millones de personas y llegarán 16,7. Procederán sobre todo de la Unión Europea (4,9 millones), Sudamérica (3,7) y África (3,5).“En los próximos 30 años habrá un saldo migratorio negativo [más salidas que llegadas]. Hacia 2040 podría volverse positivo, pero aún así no compensaría el saldo vegetativo negativo [diferencia entre nacimientos y muertes]”, detalla Miguel Ángel Martínez Vidal, subdirector del INE. El declive demográfico se pinta como irremediable si no cambian las circunstancias actuales, sobre todo las económicas, que atraen o expulsan población según los expertos. Con todo, los demógrafos son cautelosos ante las proyecciones a más de diez años vista y el INE puntualiza que la validez de los pronósticos depende del mantenimiento de las tendencias de partida.
“Las proyecciones son hijas de su tiempo y ahora se ha instaurado el pesimismo demográfico. Los resultados son impactantes, pero solo son fiables a corto plazo”, matiza Joaquín Recaño, del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona. “La clave, y la gran incógnita, es la emigración”, plantea. A juicio de este demógrafo, “se ha instalado un nivel de emigración difícilmente sostenible”. Considera que los datos pueden estar inflados, en parte por la limpieza de padrón —los extranjeros deben renovar su inscripción padronal, y de no hacerlo, se les da de baja—.
“Yo no me creo estas proyecciones, porque no tienen en cuenta el efecto que puede tener la propia evolución demográfica sobre el mercado laboral. Prevén, por ejemplo, que en 2052 casi haya unos nueve millones de personas menos entre 25 y 64 años. Así, no se podrían cubrir los puestos de trabajo actuales”, critica el demógrafo y economista Juan Antonio Fernández-Cordón. “Tratan la demografía como si no estuviera en contacto con la economía”, añade.
En el INE defienden sus números. “Se ha juntado un poco todo. El deterioro económico pasa factura, pero a ello se suma la estructura de la población española”, detalla Martínez Vidal. Se refiere, en gran medida, a la baja natalidad prevista. “Por una parte, la caída de los nacimientos, que tiene su origen en la crisis de fecundidad de los años ochenta y noventa del pasado siglo y que ha provocado que haya menos mujeres en edad fértil, aunque prevemos que tendrán una fecundidad algo mayor que ahora. Por otro lado, habrá un incremento de la longevidad. El envejecimiento aumentará”, apunta Martínez Vidal.“Yo no me creo estas proyecciones, porque no tienen en cuenta el efecto que puede tener la propia evolución demográfica sobre el mercado laboral. Prevén, por ejemplo, que en 2052 casi haya unos nueve millones de personas menos entre 25 y 64 años. Así, no se podrían cubrir los puestos de trabajo actuales”, critica el demógrafo y economista Juan Antonio Fernández-Cordón. “Tratan la demografía como si no estuviera en contacto con la economía”, añade.
El INE pronostica “un paulatino descenso” de la natalidad. En 2021 nacerán 375.159 bebés, un 20% menos que el año pasado. La cifra remontará en 2030, pero solo durante una década. Así, en los próximos 40 años nacerán 14,6 millones de niños, casi una cuarta parte menos que en las cuatro décadas anteriores. Y pinta este escenario dando por hecho que se mantendrá la tendencia “ligeramente favorable” de la natalidad de los últimos diez años. Espera que el promedio de hijos por mujer suba del 1,36 actual al 1,51 dentro de dos décadas, y ello pese a que se mantendrá la tendencia a retrasar la edad de maternidad.
El envejecimiento está servido, y “no es ninguna sorpresa”, recuerda Recaño, pero ahora la emigración también contribuye a ello, plantea. En 2052, si se cumplen las previsiones, España tendrá casi dos millones menos de niños por debajo de los 15 años —“el deterioro económico también pasa factura a la fecundidad”, plantea Recaño—, 7,2 millones más de mayores de 64 años —serían el 37% de la población— y 9,9 millones menos de ciudadanos entre 16 y 64 años. Este desequilibrio estructural entre jóvenes y mayores, que se arrastra desde hace años, se ve empujado en parte por el saldo migratorio negativo: las mujeres extranjeras han hecho una notable aportación a la natalidad y la población extranjera, más joven, rebaja la edad media de los residentes. Así las cosas, en 2022 habrá casi seis personas potencialmente inactivas —niños o mayores— por cada 10 en edad de trabajar. Dentro de 40 años habrá casi un ciudadano en edad de trabajar por cada uno sin condiciones para hacerlo, según la previsión. Mientras, la esperanza de vida seguirá en aumento: 86,9 años para los varones al nacimiento y 90,7 para las mujeres en 2051. En los últimos años aumenta a un ritmo cercano al trimestre por año.

Los desequilibrios serán especialmente patentes en las comunidades donde las defunciones superarán a los nacimientos —ocurrirá desde ahora hasta 2021 en Galicia, Castilla y León, Asturias, País Vasco, Aragón, Extremadura, Cantabria y la Rioja—. Comunidad Valenciana, Canarias, Castilla-La Mancha, Navarra y Cataluña también se encaminan hacia esa situación. En 2022, solo tendrán más población que ahora Andalucía, Baleares, Canarias, Murcia, Ceuta y Melilla, según el INE.El envejecimiento está servido, y “no es ninguna sorpresa”, recuerda Recaño, pero ahora la emigración también contribuye a ello, plantea. En 2052, si se cumplen las previsiones, España tendrá casi dos millones menos de niños por debajo de los 15 años —“el deterioro económico también pasa factura a la fecundidad”, plantea Recaño—, 7,2 millones más de mayores de 64 años —serían el 37% de la población— y 9,9 millones menos de ciudadanos entre 16 y 64 años. Este desequilibrio estructural entre jóvenes y mayores, que se arrastra desde hace años, se ve empujado en parte por el saldo migratorio negativo: las mujeres extranjeras han hecho una notable aportación a la natalidad y la población extranjera, más joven, rebaja la edad media de los residentes. Así las cosas, en 2022 habrá casi seis personas potencialmente inactivas —niños o mayores— por cada 10 en edad de trabajar. Dentro de 40 años habrá casi un ciudadano en edad de trabajar por cada uno sin condiciones para hacerlo, según la previsión. Mientras, la esperanza de vida seguirá en aumento: 86,9 años para los varones al nacimiento y 90,7 para las mujeres en 2051. En los últimos años aumenta a un ritmo cercano al trimestre por año.
“España ha dejado de ser tan atrayente como fue para los extranjeros, pero las migraciones son el termómetro más rápido de los ciclos económicos, seguidas de la fecundidad”, reflexiona Recaño. De ahí que esos datos vayan a ser un buen indicador de si realmente aparecen, o no, brotes verdes en lontananza. Y es que demografía rima con economía.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

ENTREVISTA a don José Antonio Prados Castillejo, médico del Centro de Salud "Lucano" (Córdoba). Sobre los "sinpapeles"

Selene Urbano Molina


    Os dejo la entrevista que le hice a D. José Antonio Prados Castillejo, médico de familia y especialista en medicina comunitaria del Centro de Salud "Lucano" con motivo de la charla-tertulia "¿Qué pensamos de los "sinpapeles"?", que tendrá lugar en nuestro Patio-Vesubio c/. los Frailes, 6, junto a la doctora Nieves Lora, especialista también en medicina de familia y comunitario del mismo centro, el jueves 20 de septiembre de 2012, a las 8 de la tarde. Con esta entrevista  he pretendido que sean respondidas las preguntas que cualquier joven podría hacerse sobre este tema.

¿Qué son inmigrantes sin papeles?

Los emigrantes que están aquí en España de una forma irregular, que no han conseguido un permiso para estar aquí o lo han conseguido pero ese permiso se les ha acabado.

¿Cree usted que el Estado Español tiene que pagarles la Sanidad?

Yo creo que sí, por muchos motivos, porque son personas y no puedes privarles del bien más preciado, que es la salud. La Organización Mundial de la Salud dice que toda persona tiene derecho a la Salud. Si no tenemos dinero a lo mejor habría que dejar de pagarles algunas cosas pero lo básico no, o sea, las urgencias médicas, la medicina preventiva, la medicina de infecciones...  Además, si viene un africano y trae una tuberculosis y no se le da asistencia, se puede propagar la enfermedad y poner en riesgo la salud de la población. Hay que proporcionarles atención, y luego, que son personas y yo tengo el compromiso ético de tratar al enfermo, sea blanco, negro, cristiano, judio, con o sin papeles. Si hay alguien con una apendicitis, ¿qué hago?, ¿dejo que se muera?

¿Por qué nuestra idea de que un "sinpapeles" es un sudamericano o un subsahariano?

Porque son los más frecuentes, sobre todo los del Magreb.

¿Por qué no vemos así a un inglés, por ejemplo?

Porque los ciudadanos de la Comunidad Económica Europea tienen libre circulación. El DNI de su tierra les sirve aquí y en todos los países de la Comunidad.

¿Qué hacen que esas personas emigren a otro país?

Que tienen hambre, falta de recursos, sufren. En el caso de los subsaharianos, las condiciones de vida son tremendas. Aquí, aunque estemos en crisis, estamos mucho mejor.

¿Qué les diría a los jóvenes sobre los "sinpapeles"?

Que son seres humanos. Que tienen derecho a unos servicios mínimos. Que nosotros fuimos emigrantes en otra época de nuestra historia, y que si en esos paises que nos acogieron no nos hubieran tratado bien ...  Tenemos que ser solidarios con una parte del mundo que lo está pasando peor que nosotros. La solidaridad es un valor que se elige. No es obligado, pero sí recomendable.

¿Cree que tienen razón los que opinan que los inmigrantes nos quitan el trabajo?

Yo creo que no es verdad. Los inmigrantes han venido durante mucho tiempo a cubrir trabajos que nadie quería hacer. Por ejemplo, en la tele hemos visto en los cultivos de Almería, que ha salido gente que ha estado contratando inmigrantes hace años, porque nadie quería eso, porque eran trabajos muy duros y mal remunerados y ahora vienen los españoles y los quieren; pero si yo llevo 10 años contratando a una persona determinada, ahora no voy a dejar de hacerlo, ¿no? No sería lógico. Los inmigrantes que ya estan aquí han adquirido unos derechos y estos ahora no se los pueden quitar. Eso va en contra de la ley. Las leyes no pueden ser retroactivas. Tú no puedes quitar unos derechos que ya existían.

¿En qué cree que afectaría que los "sinpapeles" no tengan Sanidad?

Lo primero, en su salud; a veces tienen cosas graves, pero no son gente que consulte mucho, que gaste muchos recursos. La mayor parte de los recursos de Salud la consumen los españoles, se sabe que el 20% de los españoles consumen el 80% de los recursos de Salud, porque son ancianos, etc, etc.; después, que habría repercusiones de salud pública, en el sentido de que puede haber enfermedades que transmitan si no las cuidamos, y luego repercusiones para los profesionales porque nos obligaría a ir en contra de nuestra ética profesional y eso para nosotros es un problema serio.

¿A dónde van a ir esas personas si tienen un accidente, se ponen enfermas, etc.?

Ahora mismo, el decreto dice que tienen derecho a la Sanidad, en los inmigrantes, las mujeres embarazadas y niños; el resto no, salvo urgencias. El problema es cómo sabemos qué es urgente o no. Hay cosas que no podemos saber si no los tratamos antes. Si está echando sangre por la boca está claro, pero si es un dolor abdominal, ¿cómo sé yo si no es una apendicitis si no lo veo?. Lo que va a ocurrir es que se van a saturar las urgencias, y es mucho más caro atenderlos en un hospital que en un centro de Salud, y si lo que queremos es ahorrar.....

¿Cree que, como está la situación, volveremos a ser emigrantes?

Ya somos emigrantes muchos. Hay muchos médicos que se están yendo porque no hay trabajo. La suerte es que, como los médicos se forman muy bien aquí, pues nos quieren en todos lados, pero ¿cuánta gente se está yendo a Alemania?

Entonces nos estamos quedando aquí sin médicos.

A ver, el tema de los recortes nos está pesando muchísimo. En todo lo que va de vacaciones no han puesto aquí ni un solo sustituto. Cuando nos hemos ido de vacaciones hemos tenido que cubrirlos los demás. La semana pasada estábamos 4 médicos para 8 cupos. Tuvimos que ver al doble de pacientes. Yo, un día, tuve que ver a 53 pacientes. La calidad se está deteriorando mucho porque están recortando en personal, y lo más importante para atender a una población son los médicos y las enfermeras. Yo creo que se está haciendo mucho daño a la Sanidad Pública ahora mismo con la política de recortes.

¿Y por qué no se hacen recortes en otro lado, en vez de en Sanidad y en Educación, que son las necesidades más básicas? Pues, no sé...

Eso me gustaría a mí saber. En políticos. Se podría recortar en muchas otras cosas.
Publicado por Selene para Escritos de una mortal el 9/17/2012