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miércoles, 16 de octubre de 2013

PRENSA. "La carta indignada de un niño de 1º de la ESO: 'La clase de religión es un soborno de la Iglesia"


   En "huffingtonpost.es":

La carta indignada de un niño de 1º de la ESO: "La clase de religión es un soborno de la Iglesia"


EL HUFFINGTON POST  |  Por  Publicado: 
La religión es un juego de niños. Eso asegura Lucas, un chaval de 12 años que cursa Primero de la ESO en un colegio público de Alcalá de Henares (Madrid) y que está harto.
Por eso, ha enviado una carta al director de El País, que también ha sido remitida a El Huffington Post por sus padres, en la que vuelca toda su indignación. En dos folios escritos a mano, explica que cursa Medidas de Atención Educativa (MAE), la alternativa a religión, y se queja de la discriminación según la materia que se elija.
"Los niños que van a religión hacen excursiones sin nosotros (...) y no sólo eso. Además ven películas, van a ordenadores, a jugar al paintball (guerra de bolas de pintura), piragüismo, al teatro, al cine...". Lucas, que firma la carta junto a otros 12 compañeros, se queja de que, en cambio, las horas de su asignatura las dedican sólo a dibujar y a hacer deberes. Por eso, piden que se "equilibren" las actividades de ambas materias.
Los alumnos no tienen duda de a qué se deben estas diferencias. "Es un soborno de la iglesia para que los niños se apunten a religión y elijan el catolicismo. Lo hacen para que se apunten y que la religión no se extinga del colegio", denuncian en su carta, en la que se preguntan: "¿Qué tiene que ver el paintball con la religión (no creo que disparen avemarías)? ¿Qué tiene que ver con el piragüismo? ¿La película 300 tiene más que ver con la Iglesia o con un acontecimiento histórico?"
Por eso, Lucas acaba su carta pidiendo que "al menos los de MAE tengan alguna excursión".
"LA ESCRIBIÓ EN EL INSTITUTO"
María Rodríguez, la madre de Lucas, explica que su hijo tuvo la idea de escribir la carta al inicio del curso, cuando vio cómo funcionaba la asignatura de religión. Afirma que no es un problema específico de su instituto, dado que en el colegio anterior sucedía lo mismo.
"Como estaba tan enfadado, le dije que escribiera una carta porque en la vida hay que luchar por lo que sientes. La escribió en el instituto junto con un amigo y yo he tardado unos días en enviarla". María recalca que ningún adulto la supervisó y que no está "ni dictada ni condicionada".
"Durante la clase en MAE lo que hacen es leer o dibujar. Hay una profesora con ellos, pero no es una clase con contenido pedagógico alguno", lamenta María. Por eso, Lucas aspira a que su carta represente el primer paso para terminar con la discriminación en su instituto.
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jueves, 20 de septiembre de 2012

PRENSA. "La enseñanza del discurso oral", por Luis Cortés Rodríguez

Ilustración de Eulogia Merlé ("El País")

   En "El País":

La enseñanza del discurso oral

Es la gran olvidada del sistema educativo español: ¿por qué en nuestros institutos y universidades no se enseña a los alumnos a afrontar situaciones de formalidad como entrevistas, exposiciones o discursos?

 9 AGO 2012

Siempre deja la ventura una puerta abierta en las desdichas para dar remedio a ella. (El Quijote, Cap. XV, 1ª parte)
Todos recordamos la polémica suscitada hace unos años por las declaraciones de la parlamentaria Montserrat Nebrera en las que se burlaba del acento de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, por su condición de andaluza. Parecía desconocer la citada parlamentaria que no hay acentos mejores ni peores por haber nacido en Cádiz, en Pamplona o en Lugo; lo que sí existen, sin embargo, son variantes más apartadas de la norma estándar del español —¿las más cerradas?— que están desprestigiadas socialmente. Y estas pueden ser emitidas por hablantes gallegos, aragoneses, vascos, catalanes, pasiegos, etcétera, y también, más de lo deseable, por andaluces.
Es cierto que nuestra exministra no es un portento de la comunicación oral; no lo es no tanto por su acento andaluz cuanto por otras causas. Sabemos que hablar bien depende de la riqueza y adecuación léxica, de la forma de conectar unas ideas con otras, de la manera de manejar las pausas, de la capacidad de utilizar mecanismos argumentativos, etcétera, y en nada de ello mostraba una especial destreza. Pero no es esta la cuestión que ahora nos importa, sino la absurda polémica, atizada políticamente, que se produjo y en la cual nadie sugirió el plantearse qué se podría hacer para potenciar las destrezas orales de los españoles.
Por desgracia, la enseñanza del bien hablar se reduce en nuestro país a esos cursos impartidos a ejecutivos, con títulos tan directos como:Hablar bien en público, Cómo comunicarse bien en público..., en los que, como por arte de birlibirloque o de encantamiento, se pretende enseñar a hablar a sus “encorbatados” asistentes sin ir más allá de repetir, en todos los casos, las mismas cuestiones: a) La necesidad de luchar contra el miedo; b) La obligación de tener confianza en uno mismo y expresar las ideas con contundencia; c) El uso correcto de las manos y del cuerpo, etcétera, todas necesarias, pero insuficientes. Ante tal abandono, cabe preguntarse: ¿por qué en nuestros institutos y universidades no se enseña a los alumnos a afrontar situaciones de formalidad como entrevistas, exposiciones o discursos?

Se hace necesaria esa docencia que vaya de la práctica a la teoría y viceversa
Cuentan aficionados a la agricultura que, a veces, al intentar sacar el rábano de la tierra, por inexperiencia, lo hacen con tal fuerza que pierden su raíz, la parte más sabrosa, y se quedan con las hojas en la mano. Desde hace más de un siglo, en el estudio de nuestro idioma ha pasado algo parecido: se abandonó la vertiente más productiva, la práctica, en favor de la descripción sincrónica de sus estructuras (fonética, morfología, sintaxis y semántica). Los tiempos verbales, los pronombres personales, las oraciones de relativo (explicativas y especificativas) o la función de complemento directo o indirecto que el pronombre podía tener en determinadas oraciones han sido el centro de tal docencia. En la universidad, en la especialidad de Filología Española, tales contenidos se acompañaron de los estudios de la historia del español (su evolución desde el latín hasta nuestros días) y de su dialectología (estudios de los dialectos: andaluz, asturiano-leonés, murciano, extremeño...). Las disciplinas correspondientes a estos estudios no podían contemplar el aprendizaje de la lengua oral, que se abandonó a su adquisición espontánea por parte de los hablantes.
Bien es verdad que este estado de cosas no siempre fue así. La tradición de los estudios universitarios daba gran importancia a los contenidos retóricos, los cuales implicaban, entre otros menesteres, el aprendizaje de la lengua oral, de la práctica discursiva. Por ejemplo, un estudioso de la lengua española, M. Metzeltin, en 2003, explica cómo en el siglo XVIII Mayans y Siscar elaboró un Informe al Rei sobre el methodo de enseñar en las universidades de España (1767), solicitado por el secretario de Gracia y Justicia; en él propuso, entre otras cátedras, las de Retórica y Poética, e insistía en que los estudiantes tuvieran que aprender a interpretar, recitar, traducir y componer. Y cuando se habla de componer no solo se alude al redactar por escrito un texto, sino a su expresión oral también. Había, por tanto, unas disciplinas que incidían de forma directa en el dominio del lenguaje como medio de comunicación.

Deberíamos contar con las recientes disciplinas lingüísticas, en especial el análisis del discurso
¿Qué pasó? ¿Cómo se dejó de lado esta parte más productiva de la docencia? ¿Por qué en nuestras universidades, en el último siglo, no se nos enseñó a hablar en público? Si verdaderamente tal hábito venía potenciado por la tradición, ¿qué hubo de suceder para que se abandonara? Podemos decir que el camino del infierno al que se condenó tal adiestramiento estuvo empedrado de buenas intenciones, si bien estas, a veces, aun llevándose a cabo con moderación, conllevan demasiados inconvenientes. Aunque las hojas fueran necesarias, ¿por qué se abandonó la raíz del rábano, que es la parte más jugosa?
En el mismo artículo, Metzeltin nos especifica el origen del cambio: los nacionalismos nacidos de la Revolución Francesa y posterior dominio napoleónico. Estos exigían la “invención” de una lengua y de una literatura nacional, así como la “necesidad” de potenciar su estudio, lo que determinó que fuera el conocimiento de los distintos niveles (fonético, morfosintáctica y semántico) lo que, poco a poco, se iba incorporando a los programas de los diferentes tramos docentes. Hemos asistido, por tanto, a una revolución que no supo incorporar lo positivo del estado anterior.
Hoy se hace necesaria esa docencia que vaya de la práctica a la teoría (y he dicho bien) y viceversa, lo que requiere, entre otras cosas, programas con objetivos diferentes. ¿Se imaginan ustedes a un relojero que supiera descomponer un reloj, pero que no supiera armarlo? Pues a eso creo que llevó el hecho de centrar toda la atención del estudio de la lengua española en el conocimiento de las estructuras y planos sin pensar en esa otra parte creativa, tan necesaria.
¿Qué habrá que hacer, podemos preguntarnos, para ensamblar los dos tipos de conocimientos? El primer paso lo han de dar las autoridades académicas, quienes deberían saber —aunque no sé si lo sabrán— o deberían tener asesores que así se lo hicieran saber —aunque tampoco sé si los tendrán— que es posible una enseñanza de la lengua española que incluya determinados tipos de prácticas que conduzcan a un mejor manejo de la modalidad oral en situaciones formales. También sería conveniente que desde ministerios y comunidades se empiecen a potenciar proyectos de creación de materiales que faciliten esa enseñanza real de la lengua oral al profesorado de los distintos niveles. Para ello, contamos con los conocimientos aportados por las recientes disciplinas lingüísticas, en especial el análisis del discurso (las formas de iniciar una intervención, los marcadores que unen las partes de una exposición, los mecanismos para argumentar, la supresión de las muletillas, etcétera). No se trata, ni mucho menos, de prescindir de los conocimientos gramaticales, sino de enseñarlos imbricados con esos otros conocimientos que han de hacer que nuestros alumnos sepan enfrentarse a situaciones orales diferentes de las de todos los días y en las que tengan que unir varias ideas o argumentar sobre determinados temas. A partir del curso 2012-2013, en la Universidad de Almería —en el grado en Filología Hispánica— se impartirá una asignatura con esta finalidad.
En tanto no se cree de manera real tal necesidad de enseñar la lengua oral en nuestros centros docentes, seguiremos asistiendo perplejos a la dicotomía entre lo que dicen los boletines oficiales (con ese léxico seudocientífico y anglicado) sobre las destrezas orales y realmente lo que se enseña. Esto sí que es ciencia ficción.
Confiemos en que en la próxima polémica que surja acerca de lo mal que hablamos unos u otros, quiera la ventura “dejar una puerta abierta en la desdicha” para que en vez de incentivarla den “remedio a ella”. So pena que queramos seguir como estamos.
Luis Cortés Rodríguez es catedrático de Lengua Española en la Universidad de Almería.

miércoles, 2 de marzo de 2011

BIBLIOTECA. "La zapatera prodigiosa", de Federico García Lorca


   Un maduro zapatero se ha casado con una chica joven y atractiva, matrimonio que en realidad a ninguno de los dos complace. Ella se afana en pregonar por el vecindario su larga lista de pretendientes, mientras él, en la taberna, se lamenta por haber accedido a tal unión. Llega un momento en que el zapatero debe tomar una decisión...
   "La zapatera es una farsa, más bien un ejemplo poético del alma humana y es ella sola la que tiene importancia en la obra. (...) El color de la obra es accesorio y no fundamental como en otra clase de teatro. Yo mismo pude poner este mito espiritual entre esquimales. La palabra y el ritmo pueden ser andaluces, pero no la sustancia... Desde luego la zapatera no es una mujer en particular sino todas las mujeres...". Federico García Lorca
Texto de la contracubierta.

   Editado por Everest en su colección "Punto de encuentro", tiene 109 páginas y está en la BIBLIOTECA.

martes, 1 de marzo de 2011

BIBLIOTECA. "Con el diablo en los talones", de José Pellón


   Desi, estudiante de secundaria y hasta no hace mucho tiempo traficante de drogas en su instituto, da un repaso a los últimos meses de su vida y a todos los cambios que, gracias a Paz, inmigrante argelina, ha experimentado. Aunque el futuro no se presenta fácil, Desi intentará encararlo sin esconderse ni perder de vista el horizonte.
Texto de la contracubierta.

   Editado por Everest, en su colección "Punto de Encuentro, tiene 166 páginas, y lo tienes en la BIBLIOTECA.

viernes, 25 de febrero de 2011

BIBLIOTECA. "La mirada", de Carlos Puerto

   La vida de Ada, una joven violonchelista, cambia para siempre al descubrir que es seropositiva, terrible secuela de un accidente sufrido en un viaje. La incertidumbre que conlleva el saber que es portadora del virus del SIDA provocará en ella un replanteamiento de toda su vida, acompañado de miles de dudas: ¿cómo reaccionará ella misma ante este hecho? ¿Cómo reaccionarán los demás? No todos continuarán a su lado. La falta de solidaridad y de comprensión tendrá como primera consecuencia el abandono de su novio. Pero el apoyo que recibe de su familia y de sus amigos más próximos fortalecerá sus deseos de seguir adelante y enfrentarse al futuro con optimismo y ganas de vivir.
Texto de la contracubierta.

   Editado por Everest, en su colección "Punto de encuentro", tiene 140 páginas, y se encuentra en la BIBLIOTECA.

jueves, 24 de febrero de 2011

BIBLIOTECA. "Segismundo y compañía", obra de teatro de Fernando Lalana


   Una pareja de espectadores acude a ver una obra de teatro por equivocación. Tras insistir una y otra vez en que es mejor representar una pieza más divertida, proponen al actor principal y a toda la sala improvisar una de piratas, en la que no falten palmeras, luchas, loros y, por supuesto, un cofre del tesoro...
   En esta obra se hace una propuesta muy clara: jugar al teatro dentro del teatro. Y se plantea haciendo un guiño divertido, pero nunca irrespetuoso, a una de las obras más significativas del teatro español: La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca. De esta manera se comprueba una vez más que el teatro es algo siempre vivo con lo que podemos disfrutar.
Texto de la contracubierta.

   Editado por Everest, en su colección "Punto de encuentro", tiene 80 páginas, y está en la BIBLIOTECA.
   Recomendado para la ESO, sobre todo el primer ciclo.

lunes, 19 de julio de 2010

RECURSOS DIDÁCTICOS: "Leer la interculturalidad"


Leer la interculturalidad: una propuesta didáctica para la ESO desde la narrativa, el álbum y el teatro.

Desde la página de la Cervantesvirtual accedemos a esta propuesta del Grupo de Investigación Lazarillo, con la coordinación de Isabel Tejerina Lobo.
Está editada por la Consejería de Educación del Gobierno de Cantabria.

lunes, 5 de julio de 2010

CIENCIA. WEB. BIOLOGÍA. RECURSOS DIDÁCTICOS. "365 especies"

DESCRIPCIÓN DE ESPECIES.

Ejemplo:
Balaeniceps rex es el nombre científico del picozapato, un ave africana de color grisáceo con una envergadura de entre 2,30 y 2,60 metros. Su nombre común hace referencia a su extraño y voluminoso pico, que ya llamaba la atención hace siglos a árabes y egipcios, quienes lo representaban en sus dibujos y papiros. Su nombre científico significa "rey cabeza de ballena" y se lo puso hace más de 150 años John Gould, naturalista y ornitólogo colaborador de Charles Darwin.
Vive en las marismas de África, donde se alimenta de manera oportunista comiendo ranas, cocodrilos pequeños y peces que pesca en el lodo. La población actual se estima entre 5.000 y 8.000 individuos, la mayoría de los cuales viven en Sudán.

viernes, 11 de junio de 2010

BIBLIOTECA. REVISTA. "Cuadernos de pedagogía", nº 401 (mayo, 2010). "Lengua y TIC"

Entre otros, en la revista, los siguientes artículos:

1. EXPERIENCIAS. ESO: 1.1. Tránsito a la ESO, ¿continuidad o ruptura?  1.2. El sendero de Utopía. Un recorrido por siete espacios que genera conocimiento, emocional e intelectual, de la injusticia y la degradación del planeta. INTERNIVELES: 1.3. Matemáticas para las familias. Con estos talleres, las familias acceden a los contenidos que se trabajan en las clases, conocen cómo se están enseñando y aprenden estrategias para aplicarlas en casa.

2. Entrevista a Javier Aparicio, profesor de Música: "No me interesa formar músicos ni eruditos, sino artistas".

3. TEMA DEL MES. TIC y Lengua: el reto del cambio metodológico. Varios artículos.

4. OPINIÓN. 4.1. El Pacto Educativo. Varios artículos.

Hay un ejemplar en la BIBLIOTECA.

BIBLIOTECA. REVISTA. "Cuadernos de pedagogía", nº 402 (junio, 2010): "Educación ambiental"

Entre otros, podemos encontrar en este número los siguientes artículos:

1. BCC: un banco para compartir conocimientos. Reportaje de Manuel Martín. El instituto sevillano "Domínguez Ortiz" experimenta las enormes posibilidades que se abren a un centro educativo cuando alumnado, profesorado y vecindario deciden compartir sus "saberes". Lo hace de la mano del colectivo cultural ZEMOS98 y siguiendo el modelo de una entidad bancaria en la que se colocan los conocimientos como "activos".

2. EXPERIENCIAS EDUCATIVAS. 2.1. Miradas entrecruzadas. Un puente sobre el estrecho de Gibraltar. Frente al miedo y el rechazo que provoca el desconocimiento, este proyecto de interculturalidad construye puentes de comunicación entre profesorado y alumnado de un centro de Cádiz y dos de Marruecos. 2.2. Dinamizar la biblioteca en un entorno desfavorecido.

3. Entrevista a María de los Ángeles Luengo Martín, catedrática de Psicología Clínica: "Vivimos en una sociedad que piensa más en castigar que en prevenir".

4. TEMA DEL MES. Génesis. Un proyecto de Educación Ambiental en Asturias. Varios artículos.

5. OPINIÓN. 5.1. Infancia, hambre, indiferencia. La crisis empeora la situación de las personas más pobres. Educar a un niño desnutrido o 'subnutrido' redobla el desafío de una escuela que es hoy la principal agencia de alimentación de la infancia, después de la familia. Por Pablo Gentili, investigador y profesor de la Universidad del Estado de Río de Janeiro. 5.2. Autonomía de centros, una cuestión de poder y responsabilidad. Por Emilio Palacios, profesor.

Hay dos ejemplares en la BIBLIOTECA.

sábado, 29 de mayo de 2010

LENGUA. Conjugador de verbos

En onoma.es encontramos todo lo relativo a la conjugación de todos los verbos; incluso podemos inventar alguno, y ser nos proporcionarán todas sus características.

miércoles, 26 de mayo de 2010

BIBLIOTECA. CÓMIC. NOVELAS ADAPTADAS AL CÓMIC: "Drácula", de Bram Stoker; "La máquina del tiempo", de H. G. Wells; "La guerra de los mundos", de H. G. Wells; "20.000 leguas de viaje submarino", de Julio Verne

En un viaje de negocios a Transilvania, Jonathan Harker se aloja en el fantasmagórico castillo del Conde Drácula. Cuando comienzan a suceder extrañas situaciones, Harker investiga y encuentra al Conde… ¡durmiendo en un ataúd! Harker no está a salvo, y tampoco lo están sus amigos.


Un científico inventa una máquina que, según dice, puede viajar en el tiempo. Al utilizarla, viaja mil años en el futuro. Conoce a una raza  de humanos amables, los Eloi. Pero el Viajero del Tiempo se ve envuelto en una lucha  por su vida contra las malvadas criaturas subterráneas conocidas como Morlocks.


El científico Pierre Aronnax y su fiel sirviente zarpan para cazar un monstruo marino. Con la ayuda de Ned Land, el mejor arponero del mundo, pronto descubren que la criatura es un submarino de alta tecnología. El jefe del submarino, el Capitán Nemo, toma a los hombres como prisioneros.


A fines del siglo XIX, un extraño meteorito  se estrella cerca de Londres. Cuando George y otros habitantes de la ciudad investigan, descubren un enorme cilindro alienígena. De pronto, un marciano activa una máquina malvada ¡y comienza a destruirlo todo a su paso! Ahora George deberá encontrar una forma de sobrevivir a la Guerra de los Mundos.

Todos están en la editorial Arguval. Al final, ofrecen información sobre obra y autor, preguntas, propuestas de escritura, glosario y otras informaciones.
Tienen 72 páginas y se encuentran en la BIBLIOTECA.

sábado, 22 de mayo de 2010

LENGUA ESPAÑOLA. "Wikilengua"

   Un sitio abierto y participativo para compartir información práctica sobre la norma, el uso y el estilo del español y un medio para reflejar la diversidad de una lengua hablada por cientos de millones de personas. Así se define este trabajo de la Fundéu BBVA, que no debe faltar nunca entre quienes aman la lengua española.
(Fuente: Antonio Manfredi: "El Día de Córdoba")

Un ejemplo del empleo del léxico:

A EXPENSAS DE
La expresión a expensas de significa ‘a costa de’, ‘por cuenta de’ o ‘a cargo de’ (algo o de alguien).
Tiene más de 30 años y aún vive a expensas de sus padres.
Tanto el Diccionario CLAVE como el Vademécum de la Fundéu indican que no debe emplearse como equivalente de a la espera de o a la expectativa de, cuyo significado es ‘sin actuar ni tomar una determinación hasta ver qué sucede’.
Debe evitarse, por tanto, su uso en enunciados como los siguientes:

*Estamos a expensas de que salgan los jugadores al terreno de juego.
*A expensas de conocer la identidad de los fallecidos, el responsable de la policía explicó que se trata de dos vecinos de Ávila.
*El Olympiakos lidera provisionalmente la tabla a expensas de lo que haga el Panathinaikos.
*El informe señala —a expensas de las conclusiones finales de la investigación— que las causas del accidente pudieron ser…

En esos casos, lo correcto habría sido emplear a la espera de o a la expectativa de.
Expensas posee carga de sustantivo, por lo tanto, también es posible decir:
Vive a sus expensas/a expensas suyas.

domingo, 2 de mayo de 2010

RECURSO DIDÁCTICO. "La tiza virtual": LENGUA, QUÍMICA, FRANCÉS, LITERATURA, INFORMÁTICA, FÍSICA.

Portal educativo, con ejercicios interactivos de las materias del título.

Podemos enlazar también en la columna de la izquierda, bajo el título RECURSOS EDUCATIVOS.

Gracias a Virginia Molina.

sábado, 10 de abril de 2010

FILOSOFÍA: LAS FALACIAS (argumentación)

Escena de Julio César, de Mankiewicz

LAS FALACIAS
Introducción
No deja de ser sorprendente que, a pesar de la lógica, seguimos equivocándonos o construyendo mal nuestros razonamientos. A este fenómeno nos referimos cuando hablamos de falacias. Platón solía decir que “los razonamientos, como los hombres, a menudo son hipócritas”. Las falacias son los razonamientos, que aun siendo incorrectos, son psicológicamente persuasivos. Son formas de razonamiento que parecen correctas, pero cuando se las analiza cuidadosamente resultan no serlo. La comprensión de estas falacias nos ayudará a conocerlas y a no ser engañados por ellas. El estudio de las falacias se remonta a la Antigüedad, a la Retórica de Aristóteles, y a la Oratoria de los romanos. En la actualidad ha adquirido un gran interés, incluyéndose bajo el epígrafe de Lógica informal o Pensamiento crítico. El primer lógico en usar esta expresión fue Max Black, quien en su libro Modelos y metáforas y en otros escritos da una gran importancia a las falacias dentro del discurso argumentativo. En 1970 el libro del profesor australiano Charles Hamblin, Falacias, marcó un hito en el estudio de las mismas. Otro importante estudio se encuentra en la Introducción a la lógica del profesor Irving M. Copi. A partir de los años ochenta y en nuestros días, proliferan las publicaciones dedicadas totalmente a las falacias y su detección en la vida cotidiana. Douglas Walton es uno de los autores más representativos. Los estudiosos de estos temas han constituido una asociación para el estudio de la Lógica informal y el Pensamiento crítico (Association for informal Logica and Critical Thinking), en la Universidad canadiense de Windsor.


Clasificación
Se clasifican en dos grupos: falacias de atinencia y falacias de ambigüedad.
Falacias de atinencia
En estos razonamientos, las conclusiones no tienen relación de dependencia o necesidad con sus premisas (atinencia) y, por tanto, no pueden establecer su verdad; nos engañan sin embargo porque el lenguaje se usa tanto expresiva como informativamente para estimular emociones como temor, hostilidad, piedad, entusiasmo o terror. Las más conocidas son:
--Argumento “ad baculum”, que significa apelación a la fuerza. Se recurre a esta falacia cuando fracasan los argumentos racionales. Se resume en el dicho: “La fuerza hace el derecho”. A escala internacional este argumento significa la guerra o la amenaza de guerra. Los nazis acostumbraban a enviar la siguiente noticia a los lectores alemanes que interrumpían su inscripción: “Nuestro periódico merece el apoyo de todo alemán. Seguiremos enviando ejemplares de él, y esperamos que Ud. no se exponga a infortunadas consecuencias en caso de cancelación”.
--Argumento “ad hominen”, significa argumento contra el hombre. En lugar de refutar la verdad, es decir demostrar la falsedad de un razonamiento, se ataca a la persona que la dice, por ejemplo, cuando se afirma que un discurso es falso porque lo sostiene gente indeseable, extremista, drogadicta, etc.
Este razonamiento falaz convence a través del proceso psicológico de la transferencia, al provocar una desaprobación de la persona y convertirla en desacuerdo con lo que esa persona dice. La conexión es psicológica y no lógica, pues hasta el más perverso de los hombres puede razonar correctamente o decir la verdad.
Otra variedad de este argumento corresponde a las creencias de una persona y las circunstancias que la rodean. Por ejemplo cuando se critica al cazador que sacrifica a los animales para su diversión, y él responde: “¿Por qué se alimenta Ud. con carne de ganado inocente?”. La falacia está en que el cazador no intenta demostrar si es correcto o no el sacrificio de los animales para el placer de los humanos, sino simplemente que su oponente no le puede criticar debido a las circunstancias especiales, en este caso el hecho de no ser vegetariano. O bien en la siguiente afirmación: “¿Cómo puedes decirme que debo hacer más ejercicio, si te pasas todo el día sentado en tu oficina?”.
Los argumentos de esta clase no ofrecen pruebas satisfactorias de la verdad de sus conclusiones, sólo están dirigidos a provocar el asentimiento del oponente, a causa de las circunstancias especiales en que éste se encuentra. Estos argumentos, suelen ser muy persuasivos.
--Argumento “ad ignorantiam”. Se argumenta la verdad de un razonamiento porque nadie ha demostrado su falsedad; o bien se admite la falsedad de un razonamiento, porque nadie ha demostrado su verdad. Por ejemplo,”debe haber fantasmas porque no se ha podido demostrar que no los hay”. Este razonamiento sólo es aceptable en el campo de la justicia, cuando se supone la inocencia de la persona: “Todo el mundo es inocente mientras no se demuestre lo contrario”. Es la presunción de inocencia.
--Argumento “ad misericordiam”. Se comete esta falacia cuando se apela a la piedad para conseguir que se acepte una determinada conclusión. Un ejemplo sutil se encuentra en la Apología de Sócrates de Platón, que relata la defensa de sí mismo que hizo Sócrates:
“Quizá haya alguno entre vosotros que pueda sentir resentimiento hacia mí, al recordar que él mismo, en una ocasión similar y hasta quizá menos grave, rogó y suplicó a los jueces con muchas lágrimas y llevó ante el tribunal a sus hijos para mover a compasión, junto con toda una hueste de parientes y amigos. Yo, en cambio, aunque corra peligro no haré nada de esto. El contraste puede aparecer en su mente, predisponerlo en contra de mí e instarlo a depositar su voto con ira, debido a su disgusto conmigo por esta causa. Si hay alguna persona así entre vosotros –observad que no digo que la haya- podría responderle razonablemente de esta manera:
“Claro amigo, yo soy hombre, y como los otros hombres, una criatura de carne y sangre, y no de madera o piedra como dice Homero, y tengo también familia, sí, y tres hijos, ¡Oh, atenienses!, tres en número, uno casi un hombre y dos aún pequeños; sin embargo, no traeré a ninguno de ellos ante vosotros para que os pida mi absolución”.
Este argumento se usa a veces de manera incluso ridícula, como el caso de un joven juzgado por matar a sus padres; puesto ante las pruebas que lo acusaban, solicitó piedad en base a que era huérfano.
--Argumento “ad populum”. Se comete al dirigir un mensaje emocionado al pueblo, con el fin de ganar su asentimiento para una conclusión que no se basa en pruebas, despertando las pasiones y el entusiasmo de la multitud. Es un recurso favorito de la propaganda, los vendedores ambulantes, los políticos, etc. Por ejemplo, se nos dice que tal o cual marca es buena porque la compra mucha gente. Además de la “apelación al esnobismo”, se hace una “apelación a la multitud”. Es muy frecuente en los medios de comunicación decir que tal marca de alimentos o de automóviles es la “mejor” porque es la que más se vende en nuestro país o en los Estados Unidos.
El político que hace su campaña electoral “argumenta” que debe recibir nuestros votos porque todo el mundo vota por él. Pero la aceptación popular de una actitud o de un producto no demuestra que sea bueno o verdadero; el asentimiento general a una opinión no demuestra su verdad.
Esta falacia se encuentra bellamente ilustrada en la versión de Shakespeare de la oración fúnebre de Marco Antonio sobre el cuerpo sin vida de Julio César:

ANTONIO.- ¡Amigos romanos, compatriotas, prestadme atención! ¡Vengo a inhumar a César, no a ensalzarle! ¡El mal que hacen los hombres perdura sobre su memoria! ¡Frecuentemente el bien queda sepultado con sus huesos! ¡Sea así con César! El noble Bruto os ha dicho que César era ambicioso. Si lo fue, era la suya una falta grave, y gravemente la ha pagado. Con la venia de Bruto y los demás, pues Bruto es un hombre honrado, como son todos ellos, hombres todos honrados, vengo a hablar en el funeral de César. Era mi amigo, para mí leal y sincero; pero Bruto dice que era ambicioso. Y Bruto es un hombre honrado. Infinitos cautivos trajo a Roma, cuyos rescates llenaron el tesoro público. ¿Parecía esto ambición en César? Siempre que los pobres dejaban oír su voz lastimera, César lloraba. ¡La ambición debería ser de una sustancia más dura! No obstante, Bruto dice que era ambicioso, y Bruto es un hombre honrado. Todos visteis que en las Lupercales le presenté tres veces una corona real, y la rechazó tres veces. ¿Era esto ambición? No obstante, Bruto dice que era ambicioso, y, ciertamente, es un hombre honrado. ¡No hablo para desaprobar lo que Bruto habló! ¡Pero estoy aquí para decir lo que sé! Todos le amasteis alguna vez, y no sin causa. ¿Qué razón, entonces, os detiene ahora para no llevarle luto? ¡Oh, raciocinio! ¡Has ido a buscar asilo en los irracionales, pues los hombres han perdido la razón…! Perdonadme un momento! ¡Mi corazón está ahí en ese féretro, con César, y he de detenerme hasta que torne a mí!
Ciudadano 1º.- Pienso que tiene mucha razón en lo que dice.
Ciudadano 2º.- ¡En Roma no existe un hombre más noble que Antonio!
ANTONIO.- ...!Porque Bruto, como sabéis, era el ángel de César! ¡Juzgad, oh dioses, con qué ternura le amaba César! ¡Ése fue el golpe más cruel de todos, pues, cuando el noble César vio que él también le hería, la ingratitud, más potente que los brazos de los traidores, le anonadó completamente! ¡Entonces estalló su poderoso corazón, y, cubriéndose el rostro con el manto, el gran César cayó a los pies de la estatua de Pompeyo, que se inundó chorreando sangre!... !En aquel momento, yo y vosotros, y todos, caímos, y la traición sangrienta triunfó sobre nosotros… !Mirad aquí! ¡Aquí está él mismo, desfigurado, como veis, por los traidores!
Ciudadano 1º.- ¡Oh, lamentable espectáculo!
Ciudadano 2º.- ¡Oh, noble César!
Ciudadano 3º.-¡Oh, lamentable día!
Ciudadano 4º.- ¡Oh, traidores, villanos!
ANTONIO.- ¡Bueno, amigos, apreciables amigos, no os excite yo con esa repentina explosión de tumulto. Los que han consumado esta acción son hombres dignos. ¿Qué secretos agravios tenían para hacerlo? ¡Ay! Lo ignoro. Ellos son sensatos y honorables y no dudo que os darán razones. ¡Yo no vengo, amigos, a excitar vuestras pasiones! Yo no soy orador como Bruto, sino, como todos sabéis, un hombre franco y sencillo que amaba a su amigo, y esto lo saben bien los que públicamente me dieron licencia para hablar de él. ¡Porque no tengo ni talento ni elocuencia, ni mérito, ni estilo, ni ademanes, ni el poder de la oratoria, que enardece la sangre de los hombres! Hablo llanamente y no os digo sino lo que todos conocéis. ¡Os muestro las heridas del bondadoso César, pobres, pobres bocas mudas, y les pido que ellas hablen por mí! ¡Pues, si yo fuera Bruto, y Bruto Antonio, ese Antonio exasperaría vuestras almas y pondría una lengua en cada herida de César capaz de conmover y levantar en motín las piedras de Roma!
Todos.- Nos amotinaremos.
Ciudadano 1º.- Prendamos fuego a la casa de Bruto.
Ciudadano 3º.- ¡En marcha, pues!... ¡Venid! ¡Busquemos a los conspiradores!

--Argumento “ad verecundiam”. Es una apelación a la autoridad, al sentimiento de respeto por las personas famosas.
Este argumento no siempre es falaz; por ejemplo, cuando se utiliza para reforzar una teoría científica apelando a la autoridad del científico, a Newton, a Einstein, etc.; pero cuando se apela a una autoridad en cuestiones fuera de su campo, se comete esta falacia.
Si en una discusión sobre religión, uno de los que discuten apela a la autoridad de Darwin (autoridad en Biología), esa apelación es falaz. Si se nos dice que consumamos éste u otro producto porque un famoso actor o actriz de cine lo consume, esa apelación es igualmente falaz.
--Argumento de la “causa falsa”, “non causa pro causa” y “post hoc ergo propter hoc”. El primer nombre latino indica el error de tomar como causa de un efecto algo que no lo es. El segundo designa la deducción de que un acontecimiento es causa de otro porque es anterior. Podemos creer que el hecho de haber tomado una bebida caliente nos ha quitado nuestra enfermedad, cuando puede no haber sido esa la causa, etc. “Desde que se inició el nuevo Carnet de Conducir por puntos, los accidentes han descendido. Esto quiere decir que ha sido un éxito”. (Este ejemplo debería analizar también otros factores que hayan influido en el descenso de los accidentes).
--Petición de principio, petitio principii. Se comete este error cuando al tratar de establecer una verdad buscamos premisas aceptables, y tomamos como premisa la misma conclusión que pretendíamos probar. La proposición que se quiere establecer está formulada como premisa y conclusión. Por ejemplo, si decimos que el público que tiene buen gusto prefiere a Calderón de la Barca, en lugar de a Lope de Vega, y luego preguntamos quién tiene buen gusto y contestamos que los que prefieren a Calderón, caemos en petición de principio.
--Argumento de la “pregunta compleja”. Se comete cuando, por ejemplo, preguntamos: ”¿Ha dejado Ud. sus malos hábitos?, ¿ha dejado de pegar a su mujer?”. Estas preguntas no pueden contestarse con un sí o un no, sino que suponen ya una respuesta definida a una pregunta anterior que ni siquiera se había hecho. La primera supone que se ha respondido sí a la pregunta no formulada: ¿Tenía Ud. anteriormente malos hábitos?; y la segunda supone una respuesta afirmativa a la pregunta: ¿Ha pegado Ud. alguna vez a su mujer?
Se trata, pues, de una pregunta compleja en la que hay varias preguntas enlazadas. En el campo de la justicia, se encuentran varios ejemplos cuando un abogado pregunta a un testigo para confundirlo o culparlo: “¿Dónde escondió el dinero que robó?”. Una madre pregunta a su hijo: “¿Quieres portarte bien e irte a la cama?”. En el fondo se trata de dos preguntas y una de ellas presupone una particular respuesta a la otra.


Falacias de ambigüedad
Aparecen en razonamientos cuya formulación contiene palabras o frases ambiguas, cuyos significados cambian de manera más o menos sutil en el curso del razonamiento haciéndolo falaz.
El equívoco: la mayoría de las palabras tienen más de un sentido literal; si confundimos los diferentes significados, usándolos dentro del mismo contexto con distintos sentidos, la usamos de forma equívoca, según el siguiente ejemplo: “El fin de una cosa es su perfección; la muerte es el fin de la vida, luego la muerte es la perfección de la vida”.
Los términos relativos tienden a usarse equívocamente, por ejemplo, “bueno”, cuando se dice que “Tal persona es un buen director porque es un buen matemático; o es una buena persona porque es un buen investigador”.
La anfibología: aparece en razonamientos a partir de premisas cuya formulación es ambigua debido a su estructura gramatical. Un razonamiento es anfibológico cuando su significado es confuso debido a la manera descuidada o torpe en que sus palabras están combinadas. Por ejemplo:
“Los sucesos improbables ocurren casi todos los días, pero lo que sucede casi todos los días es un suceso muy probable. Por tanto, los sucesos improbables son muy probables”.
“El matrimonio del Sr. X y de la Sra. Z, que fue anunciado en el periódico de la semana anterior, fue un error que deseamos corregir”. (No se sabe si el error está en el anuncio o en el matrimonio en sí mismo).
El énfasis: se comete en un razonamiento cuya naturaleza engañosa depende de un cambio o alteración en el significado. En esta falacia el cambio de significado se produce según se recalque o destaque una parte u otra. Algunos enunciados adquieren significados completamente diferentes si se subrayan algunas de sus palabras. En una publicación se lee lo siguiente:
“UNA BOMBA ESTALLA EN ESPAÑA" y luego, abajo, en una letra menor y menos prominente se continúa, "... con los ataques verbales del líder de la oposición”. La frase completa: “Una bomba estalla en España con los ataques verbales del líder de la oposición” puede ser completamente verdadera al comprenderse a la perfección que la palabra “bomba” está usada metafóricamente, pero la forma en que se destaca una parte de ella conduce al error.
En muchos anuncios propagandísticos se encuentra el mismo énfasis engañoso, o bien en los locales comerciales cuando se destaca el precio de un artículo en números grandes y en cifras pequeñas el porcentaje de céntimos, o se advierte que no está incluido el impuesto (IVA), etc. Hasta la verdad literal puede ser un vehículo para la falsedad cuando se la coloca en un contexto engañoso. Por ejemplo, si se afirma: “El vuelo llegó puntualmente”, puede expresarse la sorpresa porque nunca llega puntualmente, o bien simplemente un comentario sin doble significado, el contexto es el que marca la diferencia.
La composición: Se aplica a dos tipos de razonamientos inválidos relacionados entre sí. El primero nos lleva de las propiedades de las partes de un todo a las propiedades del todo mismo. Por ejemplo, si todas las partes de una máquina son ligeras, la máquina también debe serlo, cosa que no siempre sucede. O bien generalizar las cualidades de los individuos, miembros de un conjunto o colectividad, a las propiedades poseídas por la colectividad o totalidad de los elementos que componen ese conjunto. Por ejemplo: “Un autobús gasta más gasolina que un automóvil, luego todos los autobuses gastan más gasolina que todos los automóviles”. La falacia se encuentra en que distributivamente los autobuses gastan más gasolina, pero colectivamente los automóviles gastan más gasolina porque hay más automóviles que autobuses.
La división: es la falacia inversa de la anterior. Se presenta la misma confusión en dirección opuesta, afirmando que lo que es cierto de un todo lo es de cada una de sus partes. Así, por ejemplo, si una empresa es muy importante, se afirma que un empleado cualquiera de la misma también lo es. En el ejemplo anterior de la máquina, afirmar que si la máquina es pesada o costosa, se concluye que cualquier parte de la misma debe ser así mismo pesada o costosa. O bien deducir de las propiedades de una colección de elementos las propiedades de los elementos mismos. Un buen ejemplo sería el siguiente: “los linces ibéricos están desapareciendo; este ejemplar es un lince ibérico, luego este ejemplar está desapareciendo”. O bien, “Si todos los hombres son mortales, llegará un día en que no quede ningún hombre sobre la tierra”.
(Fuente: http://portales.educared.net/wikiEducared/index.php?title=Las_Falacias)

lunes, 22 de marzo de 2010

INGLÉS. Blog


http://www.ejerciciodeingles.com/
Blog centrado en la producción de ejercicios de inglés para distintos niveles de aprendizaje del idioma. Cada día publican un ejercicio de nivel diferente. De momento en los siguientes niveles: Nivel básico: lunes, Nivel intermedio: martes, Nivel avanzado: miercoles y Inglés profesional: jueves.
Los ejercicios son originales y están a disposición de todo aquel que quiera hacer uso de ellos (citando la procedencia). La idea consiste en que exista una relación entre los ejercicios, y la gramática asociada a ellos, de tal modo que al final del año configuren un curso entero.

Podemos enlazar también en la columna de la izquierda, bajo el título INGLÉS.

CIENCIAS SOCIALES. Blog

En claseshistoria.com -que se define como "Espacio dirigido al estudiante de Bachillerato y Secundaria" y como "Revista digital de Historia y CCSS"- podemos encontrar contenidos de todo tipo: mapas conceptuales y cómo se confeccionan, ejercicios interactivos, textos históricos y su comentario, cuestionarios, selección de exámenes, líneas de tiempo, etc. etc.

Lo podemos enlazar también en la columna de la izquierda, en BLOGS PARA LA EDUCACIÓN.

sábado, 20 de marzo de 2010

LITERATURA. CUENTO. ANIMACIÓN. "El corazón delator", de Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe

El corazón delator es uno de los más conocidos relatos de Edgar Allan Poe (1809-1849).
A continuación, un corto de animación de 1953 basado en este relato (lo oímos en inglés, con subtítulos en español):

(Gracias a Virginia Molina por su envío)

Y ahora, el cuento, con la traducción de Julio Cortázar:

¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen... y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia.
Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre... Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.
Presten atención ahora. Ustedes me toman por loco. Pero los locos no saben nada. En cambio... ¡Si hubieran podido verme! ¡Si hubieran podido ver con qué habilidad procedí! ¡Con qué cuidado... con qué previsión... con qué disimulo me puse a la obra! Jamás fui más amable con el viejo que la semana antes de matarlo. Todas las noches, hacia las doce, hacía yo girar el picaporte de su puerta y la abría... ¡oh, tan suavemente! Y entonces, cuando la abertura era lo bastante grande para pasar la cabeza, levantaba una linterna sorda, cerrada, completamente cerrada, de manera que no se viera ninguna luz, y tras ella pasaba la cabeza. ¡Oh, ustedes se hubieran reído al ver cuán astutamente pasaba la cabeza! La movía lentamente... muy, muy lentamente, a fin de no perturbar el sueño del viejo. Me llevaba una hora entera introducir completamente la cabeza por la abertura de la puerta, hasta verlo tendido en su cama. ¿Eh? ¿Es que un loco hubiera sido tan prudente como yo? Y entonces, cuando tenía la cabeza completamente dentro del cuarto, abría la linterna cautelosamente... ¡oh, tan cautelosamente! Sí, cautelosamente iba abriendo la linterna (pues crujían las bisagras), la iba abriendo lo suficiente para que un solo rayo de luz cayera sobre el ojo de buitre. Y esto lo hice durante siete largas noches... cada noche, a las doce... pero siempre encontré el ojo cerrado, y por eso me era imposible cumplir mi obra, porque no era el viejo quien me irritaba, sino el mal de ojo. Y por la mañana, apenas iniciado el día, entraba sin miedo en su habitación y le hablaba resueltamente, llamándolo por su nombre con voz cordial y preguntándole cómo había pasado la noche. Ya ven ustedes que tendría que haber sido un viejo muy astuto para sospechar que todas las noches, justamente a las doce, iba yo a mirarlo mientras dormía.
Al llegar la octava noche, procedí con mayor cautela que de costumbre al abrir la puerta. El minutero de un reloj se mueve con más rapidez de lo que se movía mi mano. Jamás, antes de aquella noche, había sentido el alcance de mis facultades, de mi sagacidad. Apenas lograba contener mi impresión de triunfo. ¡Pensar que estaba ahí, abriendo poco a poco la puerta, y que él ni siquiera soñaba con mis secretas intenciones o pensamientos! Me reí entre dientes ante esta idea, y quizá me oyó, porque lo sentí moverse repentinamente en la cama, como si se sobresaltara. Ustedes pensarán que me eché hacia atrás... pero no. Su cuarto estaba tan negro como la pez, ya que el viejo cerraba completamente las persianas por miedo a los ladrones; yo sabía que le era imposible distinguir la abertura de la puerta, y seguí empujando suavemente, suavemente.
Había ya pasado la cabeza y me disponía a abrir la linterna, cuando mi pulgar resbaló en el cierre metálico y el viejo se enderezó en el lecho, gritando:
-¿Quién está ahí?
Permanecí inmóvil, sin decir palabra. Durante una hora entera no moví un solo músculo, y en todo ese tiempo no oí que volviera a tenderse en la cama. Seguía sentado, escuchando... tal como yo lo había hecho, noche tras noche, mientras escuchaba en la pared los taladros cuyo sonido anuncia la muerte.
Oí de pronto un leve quejido, y supe que era el quejido que nace del terror. No expresaba dolor o pena... ¡oh, no! Era el ahogado sonido que brota del fondo del alma cuando el espanto la sobrecoge. Bien conocía yo ese sonido. Muchas noches, justamente a las doce, cuando el mundo entero dormía, surgió de mi pecho, ahondando con su espantoso eco los terrores que me enloquecían. Repito que lo conocía bien. Comprendí lo que estaba sintiendo el viejo y le tuve lástima, aunque me reía en el fondo de mi corazón. Comprendí que había estado despierto desde el primer leve ruido, cuando se movió en la cama. Había tratado de decirse que aquel ruido no era nada, pero sin conseguirlo. Pensaba: "No es más que el viento en la chimenea..., o un grillo que chirrió una sola vez". Sí, había tratado de darse ánimo con esas suposiciones, pero todo era en vano. Todo era en vano, porque la Muerte se había aproximado a él, deslizándose furtiva, y envolvía a su víctima. Y la fúnebre influencia de aquella sombra imperceptible era la que lo movía a sentir -aunque no podía verla ni oírla-, a sentir la presencia de mi cabeza dentro de la habitación.
Después de haber esperado largo tiempo, con toda paciencia, sin oír que volviera a acostarse, resolví abrir una pequeña, una pequeñísima ranura en la linterna.
Así lo hice -no pueden imaginarse ustedes con qué cuidado, con qué inmenso cuidado-, hasta que un fino rayo de luz, semejante al hilo de la araña, brotó de la ranura y cayó de lleno sobre el ojo de buitre.
Estaba abierto, abierto de par en par... y yo empecé a enfurecerme mientras lo miraba. Lo vi con toda claridad, de un azul apagado y con aquella horrible tela que me helaba hasta el tuétano. Pero no podía ver nada de la cara o del cuerpo del viejo, pues, como movido por un instinto, había orientado el haz de luz exactamente hacia el punto maldito.
¿No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura es sólo una excesiva agudeza de los sentidos? En aquel momento llegó a mis oídos un resonar apagado y presuroso, como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Aquel sonido también me era familiar. Era el latir del corazón del viejo. Aumentó aún más mi furia, tal como el redoblar de un tambor estimula el coraje de un soldado.
Pero, incluso entonces, me contuve y seguí callado. Apenas si respiraba. Sostenía la linterna de modo que no se moviera, tratando de mantener con toda la firmeza posible el haz de luz sobre el ojo. Entretanto, el infernal latir del corazón iba en aumento. Se hacía cada vez más rápido, cada vez más fuerte, momento a momento. El espanto del viejo tenía que ser terrible. ¡Cada vez más fuerte, más fuerte! ¿Me siguen ustedes con atención? Les he dicho que soy nervioso. Sí, lo soy. Y ahora, a medianoche, en el terrible silencio de aquella antigua casa, un resonar tan extraño como aquél me llenó de un horror incontrolable. Sin embargo, me contuve todavía algunos minutos y permanecí inmóvil. ¡Pero el latido crecía cada vez más fuerte, más fuerte! Me pareció que aquel corazón iba a estallar. Y una nueva ansiedad se apoderó de mí... ¡Algún vecino podía escuchar aquel sonido! ¡La hora del viejo había sonado! Lanzando un alarido, abrí del todo la linterna y me precipité en la habitación. El viejo clamó una vez... nada más que una vez. Me bastó un segundo para arrojarlo al suelo y echarle encima el pesado colchón. Sonreí alegremente al ver lo fácil que me había resultado todo. Pero, durante varios minutos, el corazón siguió latiendo con un sonido ahogado. Claro que no me preocupaba, pues nadie podría escucharlo a través de las paredes. Cesó, por fin, de latir. El viejo había muerto. Levanté el colchón y examiné el cadáver. Sí, estaba muerto, completamente muerto. Apoyé la mano sobre el corazón y la mantuve así largo tiempo. No se sentía el menor latido. El viejo estaba bien muerto. Su ojo no volvería a molestarme.
Si ustedes continúan tomándome por loco dejarán de hacerlo cuando les describa las astutas precauciones que adopté para esconder el cadáver. La noche avanzaba, mientras yo cumplía mi trabajo con rapidez, pero en silencio. Ante todo descuarticé el cadáver. Le corté la cabeza, brazos y piernas.
Levanté luego tres planchas del piso de la habitación y escondí los restos en el hueco. Volví a colocar los tablones con tanta habilidad que ningún ojo humano -ni siquiera el suyo- hubiera podido advertir la menor diferencia. No había nada que lavar... ninguna mancha... ningún rastro de sangre. Yo era demasiado precavido para eso. Una cuba había recogido todo... ¡ja, ja!
Cuando hube terminado mi tarea eran las cuatro de la madrugada, pero seguía tan oscuro como a medianoche. En momentos en que se oían las campanadas de la hora, golpearon a la puerta de la calle. Acudí a abrir con toda tranquilidad, pues ¿qué podía temer ahora?
Hallé a tres caballeros, que se presentaron muy civilmente como oficiales de policía. Durante la noche, un vecino había escuchado un alarido, por lo cual se sospechaba la posibilidad de algún atentado. Al recibir este informe en el puesto de policía, habían comisionado a los tres agentes para que registraran el lugar.
Sonreí, pues..., ¿qué tenía que temer? Di la bienvenida a los oficiales y les expliqué que yo había lanzado aquel grito durante una pesadilla. Les hice saber que el viejo se había ausentado a la campaña. Llevé a los visitantes a recorrer la casa y los invité a que revisaran, a que revisaran bien. Finalmente, acabé conduciéndolos a la habitación del muerto. Les mostré sus caudales intactos y cómo cada cosa se hallaba en su lugar. En el entusiasmo de mis confidencias traje sillas a la habitación y pedí a los tres caballeros que descansaran allí de su fatiga, mientras yo mismo, con la audacia de mi perfecto triunfo, colocaba mi silla en el exacto punto bajo el cual reposaba el cadáver de mi víctima.
Los oficiales se sentían satisfechos. Mis modales los habían convencido. Por mi parte, me hallaba perfectamente cómodo. Sentáronse y hablaron de cosas comunes, mientras yo les contestaba con animación. Mas, al cabo de un rato, empecé a notar que me ponía pálido y deseé que se marcharan. Me dolía la cabeza y creía percibir un zumbido en los oídos; pero los policías continuaban sentados y charlando. El zumbido se hizo más intenso; seguía resonando y era cada vez más intenso. Hablé en voz muy alta para librarme de esa sensación, pero continuaba lo mismo y se iba haciendo cada vez más clara... hasta que, al fin, me di cuenta de que aquel sonido no se producía dentro de mis oídos.
Sin duda, debí de ponerme muy pálido, pero seguí hablando con creciente soltura y levantando mucho la voz. Empero, el sonido aumentaba... ¿y qué podía hacer yo? Era un resonar apagado y presuroso..., un sonido como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Yo jadeaba, tratando de recobrar el aliento, y, sin embargo, los policías no habían oído nada. Hablé con mayor rapidez, con vehemencia, pero el sonido crecía continuamente. Me puse en pie y discutí sobre insignificancias en voz muy alta y con violentas gesticulaciones; pero el sonido crecía continuamente. ¿Por qué no se iban? Anduve de un lado a otro, a grandes pasos, como si las observaciones de aquellos hombres me enfurecieran; pero el sonido crecía continuamente. ¡Oh, Dios! ¿Qué podía hacer yo? Lancé espumarajos de rabia... maldije... juré... Balanceando la silla sobre la cual me había sentado, raspé con ella las tablas del piso, pero el sonido sobrepujaba todos los otros y crecía sin cesar. ¡Más alto... más alto... más alto! Y entretanto los hombres seguían charlando plácidamente y sonriendo. ¿Era posible que no oyeran? ¡Santo Dios! ¡No, no! ¡Claro que oían y que sospechaban! ¡Sabían... y se estaban burlando de mi horror! ¡Sí, así lo pensé y así lo pienso hoy! ¡Pero cualquier cosa era preferible a aquella agonía! ¡Cualquier cosa sería más tolerable que aquel escarnio! ¡No podía soportar más tiempo sus sonrisas hipócritas! ¡Sentí que tenía que gritar o morir, y entonces... otra vez... escuchen... más fuerte... más fuerte... más fuerte... más fuerte!
-¡Basta ya de fingir, malvados! -aullé-. ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí... ahí!¡Donde está latiendo su horrible corazón!

domingo, 14 de marzo de 2010

EXPOSICIÓN. "Europa en papel", en la Biblioteca Nacional

La Biblioteca Nacional de España presenta, coincidiendo con la presidencia española de la Unión Europea durante el primer semestre de 2010, la exposición Europa en papel, organizada en colaboración con la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales a partir de la selección de algunos de los ejemplares más emblemáticos que se conservan en la Biblioteca Nacional de España, que ilustran la historia del continente ahondando en las raíces históricas del proyecto común europeo.
Esta muestra reúne más de un centenar de piezas entre manuscritos, documentos, libros, periódicos, mapas, planos, dibujos, grabados, estampas, fotografías y archivos sonoros, que permiten reflexionar sobre el desarrollo de la historia y la idea de Europa desde la época clásica, pasando por el sueño imperial de Carlos V, la dominación hegemónica de Napoleón y la Alemania nazi, hasta llegar al proceso de construcción de la Europa actual en el que los valores y principios democráticos fueron la base sobre la que se cimentó y se consolidó la actual Unión Europea.
En la exposición pueden contemplarse manuscritos, como el Beato de Liébana, fechado en la primera mitad del siglo X, o el Tratado de estática y mecánica de Leonardo da Vinci, de entre los siglos XV y XVI; e incunables, como el Catholicon de Johannes Balbus impreso en Maguncia en 1460; o la Odisea de Homero, fechada en Florencia en 1488. Se exhibe también la edición francesa, del año 1930, del Ulises de James Joyce; el grabado de Wenzel Hollar sobre la proclamación de la Paz de Westfalia, fechado hacia 1648, y El sueño de la razón produce monstruos, de Francisco de Goya, perteneciente a la serie de Los Caprichos de 1799.
Grabados de Picasso; fotografías de la Primera y la Segunda Guerra Mundial; partituras, como Don Giovanni de Mozart, impresa hacia 1801, o el Concierto para piano y orquesta compuesto por Beethoven para el Archiduque de Austria en 1811; mapas, que muestran la evolución de Europa desde el siglo XVII hasta la actualidad; y periódicos, que recogen acontecimientos destacados de la historia reciente del continente, completan el conjunto de obras que forman parte de esta exposición que podrá visitarse en la Sala Hipóstila de la Biblioteca Nacional de España hasta el 6 de junio de 2010.
(Texto anunciador de la exposición, en este enlace).

Además,
1. Folleto de la exposición.
2. Guía didáctica del profesor.
3. Guía didáctica del alumno.

viernes, 5 de marzo de 2010

MEDIO AMBIENTE. "Río vivo" (blog)

El río Guadalquivir a su paso por Córdoba presenta una riqueza natural extraordinaria, y más teniendo en cuenta que este enclave está rodeado por un núcleo de población de más de 300.000 habitantes. Sin embargo, desde algunas instancias poco sensibles a estos valores, hablan de integrar el río en la ciudad como sinónimo de urbanizarlo. Es objetivo de este blog contribuir a divulgar esta diversidad biológica. Todas las imágenes están tomadas en el tramo urbano del Guadalquivir.
(Palabras de presentación del blog)

Éste es el enlace.

Agradecemos de nuevo su envío a Virginia Molina Moreno, madre de Selene Urbano, alumna de nuestro instituto.

ESTE ENLACE APARECE TAMBIÉN EN LA COLUMNA DE LA IZQUIERDA, BAJO EL TÍTULO BLOGS PARA LA EDUCACIÓN.