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viernes, 27 de febrero de 2015

PRENSA. "El método revolucionario y polémico con el que enseñan matemáticas en EE.UU."

   En "elconfidencial.com":


No hace falta un gran esfuerzo mental para que, si se nos pregunta cuánto son siete por siete, respondamos que 49. No hemos tenido que utilizar la lógica ni hacer ninguna operación en papel, sino que nos hemos limitado a reproducir la tabla de multiplicar que aprendimos en nuestra infancia. Incluso es bastante probable que la hayamos canturreado mentalmente: siete por siete, nueve; ocho por ocho, sesenta y cuatro… Ahora imaginémonos que tenemos que pagar la compra en el supermercado, y la cajera nos dice que el montante total es de 44,28 euros. Pagamos con un billete de 50. ¿Sacaremos hoja y papel para saber exactamente cuánto tendremos que recibir, o calcularemos por encima que algo más de un billete de cinco euros, una moneda de 50 céntimos y otra de 20?
No es una división maniquea ni baladí, sino que representa bien las dos formas de enseñar las matemáticas que ha implantado los estándares de Núcleo Común o Common Core standards, que persiguen la unificación del sistema educativo en Estados Unidos. Se trata de un método rechazado por gran parte de docentes y padres, como bien muestra una serie de artículos publicados en The Washington Post
A mis hijos antes les gustaban las matemáticas, ahora lloran
También han sido objeto de la burla: en un tweet publicado en su cuenta ya clausurada, el humorista Louis C.K. aseguraba que sus hijos amaban las matemáticas, pero que la nueva metodología había conseguido que les hiciese llorar. “¡Gracias a los exámenes estandarizados y al núcleo común!”, exclamaba, al mismo tiempo que tuiteaba una larga serie de imágenes de exámenes que mostraban el en su opinión disparatado criterio de aprendizaje.  
La intuición también puede funcionar en las matemáticas
¿En qué consiste exactamente el método de suma propuesto por el Common Core? Algunas imágenes que se han viralizado en la red, a veces en forma de parodia, nos ayudan a entender un poco mejor en qué consiste la nueva forma de enseñar las sumas y las restas. Es el caso de este examen que aparece recogido en un artículo de The National Review

Siguiendo las reglas con las que hemos aprendido las matemáticas, nos basta con saber que 7 y 7 suman 14, ¿verdad? Se trata de la simple aplicación de las tablas de sumas, restas y multiplicaciones que hemos memorizado. Sin embargo, en dicho ejemplo, el número entero 7 se descompone en otras dos cifras, el 4 y el 3, que sirven como guía para resolver la suma. ¿De qué manera pueden ser una pista? Probablemente, entendiendo que 7 + 3 + 4 da igualmente 14. Muchos han argumentado que se trata de un rodeo para llegar al mismo sitio, pero sus partidarios recuerdan que es una forma interesante de aprender a realizar atajos que no nos obliguen a conocer de memoria las tablas. Veamos este otro ejemplo:

Como vemos, no sólo se realiza la cuenta de la forma tradicional, sino que también se descomponen las centenas, las decenas y unidades en una tabla. Es una representación visual de aquello que, hasta la fecha, había sido una mera aplicación del álgebra. De esa manera, aseguran sus defensores, lo que hasta entonces era una mera abstracción pasa a representar una cantidad contante y sonante y fácilmente comprensible por el ojo.

Como vemos en el ejemplo anterior, el alumno debe averiguar “la parte que ha desaparecido” a partir de un total, que es el número 9. Debido a que se conocen las cuatro monedas, hay que sumar otras cinco hasta conseguir el total. Una terminología que muchos han asegurado que es altamente confusa, sobre todo para niños de unos seis años, que son a los que va dirigido dicho examen.
¡Lo están complicando! Cuatro y cuatro son ocho, ya está
La centenaria profesora de matemáticas Madeline Scotto lo explica bien en un vídeo publicado en Business Insider. “¡Lo están haciendo mucho más complicado!”, explicaba. “Cuatro y cuatro son ocho. Si no estás seguro, cuenta cuatro y otros cuatro y tendrás ocho”. Aunque no cabe esperar una gran defensa de la revolución educativa por parte de una docente que ya ha cumplido la centena, aunque siga dando clase en la St. Ephrem’s School, esta recuerda que el método tradicional ha funcionado bien durante los últimos siglos y que, si algo no está roto, no hace falta arreglarlo.
Quizá el principal problema se encuentre en la aparente complicación de un contenido que, a ciertas edades, se debe aprender de forma intuitiva y que sólo posteriormente se comprenderá de forma más profunda. Como explica un artículo de The Washington Post, existen estándares propugnados en el programa que se llaman “entender la sustracción como un problema de suma desconocida”. Por entendernos, esto consiste en pensar el tradicional 10 – 4 = 6 como un 4 + X = 10.

Ello repercute de forma llamativa en la terminología que se emplea. Como muestra esta imagen, no es importante simplemente saber hacerlo, sino por qué y cómo se hace. Por ello se debe sustituir el concepto “problema” por “situación matemática”, y en lugar de sumar o restar cifras, se incrementa o se reduce. Esta reescritura del lenguaje suena casi orwelliana, pero como señala el documento, es una forma de crear una “comprensión mayor”. ¿Una forma de iniciar al alumno en las sofisticaciones matemáticas o una forma de impedir la comprensión de reglas básicas?
Un método no tan peligroso
La lucha respecto a la pertinencia de estos estándares se ha convertido casi en una confrontación política, al ser utilizada por muchos críticos de Barack Obama como arma arrojadiza, ya que fueron impulsados por el presidente demócrata. No obstante, sus defensores recuerdan que se están utilizando las excepciones como si fuesen la regla y que, en realidad, el método tiene mucho más sentido en el siglo XXI que la aplicación directa de la aritmética.
Es una metodología muy parecida a la que empleamos de manera natural cuando redondeamos cifras para pagar
¿Por qué? Porque por primera vez, se puede utilizar la lógica para realizar una operación que antes era exclusivamente matemática. Es una metodología muy parecida a la que empleamos de manera natural cuando redondeamos en nuestra mente cifras para entender cuánto, por ejemplo, tenemos que aportar en la cuenta cuando la dividimos entre varios o para saber cuánto tenemos que recibir de vuelta tras un pago.
Pongamos que en la cuenta de una mesa de cuatro comensales, el total asciende a 47,8 euros, vamos a pagar a escote y –no vale hacer trampa– nadie tiene la calculadora del móvil a mano. ¿Cogeremos hoja y papel y dividiremos en caja o, más bien, redondearemos mentalmente? Seguramente nos decantaremos por esto último: de esa manera, dividiremos cuatro entre cuatro, por lo que ya tenemos 10 euros, y nos sobrarían 7,8. Podemos redondear dicha cifra a 8, que es fácilmente divisible entre cuatro, es decir, 2 euros cada uno. En resumen, 12 euros y el resto para el bote, ¡y sin necesidad de hacer cuentas!
Además, no es totalmente cierto que no se enseñen las cuentas de la forma tradicional, como demuestran algunos de los contenidos de la página del Common Core, como aquella en la que se señala que se siguen realizando operaciones con base 10. No todo son aspectos negativos, señalan sus defensores, sino más bien que el inmovilismo de algunos impide modificar un sistema que, a diferencia de lo que sugería la centenaria profesora, quizá sí tenga espacio para la mejora. 

jueves, 15 de enero de 2015

PRENSA. MATEMÁTICAS. "Los trucos infalibles para hacer mentalmente operaciones matemáticas sin equivocarte"

   En "elconfidencial.com":


AA
Gracias a las calculadoras de los teléfonos móviles y los ordenadores, cada vez estamos menos acostumbrados a realizar operaciones matemáticas de cabeza. Sin embargo, es probable que tarde o temprano nos vemos obligados a realizar alguna de ella y sólo entonces nos damos cuenta de que nos resultamuy complicado. Con estos cuatro atajos podrás calcular de forma mucho más rápida y acertada sin tener que coger papel y folio.
Los múltiplos de 9
La tabla del 9 es, aparentemente, una de las más complicadas, puesto que es la mayor cifra de todas. Un atajo frecuente es pensar cada nuevo múltiplo como una suma de 10 y una resta de 1 (9x2=9+10-1=18; 9x3=18+10-1=27). Otra posibilidad es recordar que, al menos hasta el 11, las cifras del resultado siempre suman entre sí 9, como vemos en la imagen.

Multiplicar por 11
Tener que multiplicar un número por dos cifras nos parece un reto tan complicado como rascarnos de arriba abajo y de izquierda a derecha con cada una de las dos manos. No temas. Si se trata de multiplicar por 11, basta con sumar los dos números de la cifra e introducir el resultado entre las cifras originales para obtener el resultado. Aunque cuidado: la regla no se aplica igual si la suma da un número superior a 10.   

Sumar fracciones
Si os gustaron las divisiones con dos múltiplos, os encantarán las sumas de fracciones. El conocido como método de la mariposa es un útil atajo para olvidarnos del mínimo común múltiplo y pasar a la acción cuanto antes.

Grandes multiplicaciones
Aunque los grandes genios del cálculo sean capaces de ventilarse operaciones con varias cifras como si nada, a nosotros nos cuesta Dios y ayuda pasar de las multiplicaciones por dos o por diez y, además, nos da bastante pereza sacar bolígrafo y hoja para realizar la cuenta tal y como nos lo enseñaron en el colegio. Este alambicado método se parece bastante a losmétodos alternativos de cálculo matemático que los common core standardsestán implantando en Estados Unidos.

domingo, 11 de enero de 2015

PRENSA CULTURAL. Sobre el gran error en la enseñanza de matemáticas

   En "elconfidencial.com":


No hace falta consultar el informe PISA para darse cuenta de que nuestros alumnos no son los mejores en lo que respecta a las matemáticas. Basta con pasarse por un colegio cualquiera y ver cómo se está enseñando esta materia fundamental para ver que algo está fallando.
En nuestro país los niños aprenden de memoria las tablas de multiplicar, pero eso no significa que aprendan a multiplicar. Sencillamente, la mayoría no tiene ni idea de qué está haciendo. Memorizan, pero no piensan. Y así no se aprende nada útil.
Este grandísimo error en la enseñanza de las matemáticas –que puede aplicarse al conjunto de la materia y a muchas otras disciplinas– ha sido advertido por cientos de profesores, pero si hay alguien en nuestro país que se ha volcado de verdad en su denuncia ese es José Antonio Fernández Bravo, decano de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Educación de la Universidad Camilo José Cela, y, quizás, nuestro mejor profesor de matemáticas.
Fernández Bravo es tremendamente crítico con nuestro sistema educativo y asegura que, si no espabilamos, el fracaso escolar será “abismal”. Y es en la enseñanza de matemáticas, que según el profesor se está dando mal en el 97% de los colegios, donde se concentran todos nuestros vicios.
Una herramienta para generar pensamiento
Tal como ha explicado Fernández Bravo a El Confidencial, el gran error que cometemos al enseñar matemáticas es confundir causa con consecuencia:enseñamos la resolución de los problemas antes de enseñar a entenderlos.
Sabemos perfectamente cómo enseñar mejor, pero no estamos cambiando el método pedagógico por muchas razones, que convendría analizar
“Si yo digo que tengo tres cajas y en cada caja hay 12 botellas evidentemente tengo una relación constante y entiendo que tres veces doce es lo que resuelve el problema”, explica Fernández Bravo. “El problema ya está resuelto, lo que no está es calculado. Para calcular yo necesito después responder a una serie de mecanismos de cálculo algorítmico que me permite obtener el 'cuánto'. ¿Sabes cuál es el problema en este país? Damos mucha importancia al cuántos y muy poco al ‘cuálos’. Pero el ‘cuálos’ es lo que genera pensamiento”.
Quizás el mejor ejemplo para entender este problema central que enturbia la enseñanza de matemáticas es el modo en que se enseña desde hace décadas –o más bien siglos– a multiplicar. Todos hemos aprendido las tablas de memoria, sin saber muy bien lo que estábamos haciendo.
“No necesitamos memorizar las tablas”, asegura el decano con rotundidad. “Te puedes aprender la tabla del dos como doble de la del uno, no hay ningún problema. La tabla del siete empieza en el 7x7, no empieza en el 7x1, si es que existe esto de la tabla, porque el 7x1 y el 7x2 son por propiedad conmutativa anteriores al 2x7 y 1x7. ¿Para qué se estudia la propiedad conmutativa después si la necesitamos antes?”.
El profesor insiste en que sabemos perfectamente cómo enseñar mejor, pero no estamos cambiando el método pedagógico por varias razones. Estas son sus 9 ideas para mejorar la enseñanza de matemáticas y, ya de paso, cambiar para siempre nuestras escuelas y formar como es debido a los ciudadanos del futuro.
1. Para alcanzar objetivos actuales necesitamos procedimientos actuales
“Para cumplir los objetivos que debe alcanzar cualquier sistema educativo no podemos mantener los mismos procedimientos”, asegura Fernández Bravo. “Queremos cumplir objetivos que pueden representar una modernidad, y entiendo por modernidad el ser capaz de atender unas nuevas necesidades sociales, y el sistema educativo no los atiende”.
La buena noticia es que ya contamos con nuevas metodologías, la mala es que no las estamos aplicando. “Hoy ya se sabe cómo se puede hacer de otra manera”, asegura el decano. “¿Por qué no se pone esto en marcha si ha demostrado su valía? Quizás no interese que se genere pensamiento, que se genere autonomía, observación y crítica en el ciudadano. Quizás sea todo una pantomima y un disfraz con un telón de fondo en el que dice ‘no me interesa que pienses’, porque hoy ya se sabe cómo se puede generar pensamiento”.
2. No hay que cambiar a una cultura del esfuerzo, hay que cambiar a una cultura de escuchar
Es muy habitual escuchar que nuestro sistema educativo ha fracasado por una falta de esfuerzo y disciplina entre nuestros alumnos. Para Fernández Bravo esto no es más que una manera de tirar balones fuera: “Como nosotros no hemos sabido dar respuesta a esas necesidades, tenemos que explicar nuestro fracaso de alguna manera. Una manera que tenemos de explicarlo es que hemos fallado en lo que hemos propuesto y otra que han fallado los demás”.
Un sistema educativo debe permitir al que enseña hablar a sus alumnos para poder escucharles, no para que te escuchen
“Usted esfuércese”, insisten las autoridades educativas. “¿En qué?”, se pregunta el decano. “¿En seguir sin comprender una y otra cosa? Yo no me puedo esforzar en comprender una división si no sé qué es multiplicar. Por mucho que me esfuerce, por muy disciplinado que sea y por muchas operaciones que haga, jamás lo entenderé”.
En opinión de Fernández Bravo, no hay que cambiar a una cultura del esfuerzo, hay que cambiar a una cultura de escuchar al que aprende: “Un sistema educativo debe permitir al que enseña hablar a sus alumnos para poder escucharles, no para que te escuchen, y mientras ese paradigma no se imponga y no obliguemos a que se respete, difícilmente vamos a encontrar respuesta”.
(iStock)(iStock)
3. No avanzaremos mientras no haya mejores resultados con menos esfuerzo
En opinión de Fernández Bravo, una metodología es buena en la medida en que genere mejores resultados con menos esfuerzo. “¿Qué está pasando hoy?”, se pregunta. “Que no hay avance didáctico. ¿Por qué? Porque en vez de conseguir mejores resultados con menor esfuerzo, se tienen peores resultados con un esfuerzo impresionante del niño, haciendo cantidad de ejercicios, con un esfuerzo impresionante del profesor y además con unas notas exteriores que no son buenas. ¿Cuál es la metodología innovadora? Es la que ofrece mejores resultados, no es la que trae el iPad a las escuelas”.
4. Debemos superar la resistencia al cambio
En opinión del decano “el cambio a lo habitual cuesta mucho socialmente”, y las autoridades no han entendido que contamos con nuevos métodos para enseñar más y mejor. “¿Qué se está haciendo hoy en las escuelas?”, se pregunta Fernández Bravo. “Se está dando una respuesta a la exigencia del padre y de la madre y dando una respuesta al hábito. ‘Yo siempre he sumado así. Si no suma de esta manera como yo sumaba el colegio no enseña como corresponde”. Y así nunca avanzaremos.
5. No podemos confundir subir el nivel con adelantar contenidos
El profesor es muy crítico con la nueva ley educativa. “Los que han hecho esta ley confunden subir el nivel con adelantar contenidos”, asegura. “¿Qué va a pasar? Que si antes el fracaso estaba en sexto ahora va a estar en tercero, el 90% de los niños obviarán las matemáticas en tercero. ¿Por qué? El profesor será el mismo, los contenidos habrán aumentado, y mientras en otros países están viendo poco pero bien, para luego ir rápido y entender, aquí vemos mucho y mal para anular cualquier posible acción y avance intelectual lo antes posible”.
6. La tecnología debe ser un medio, nunca un fin
“Las nuevas tecnologías mal utilizadas están evitando la manipulación de materiales, el entendimiento y la comprensión”, asegura Fernández Bravo con rotundidad. ¿Qué estamos haciendo con las nuevas tecnologías? Según el decano, “sustituir el papel impreso del libro por la misma imagen no trabajada del libro que se ve en la pizarra digital. Se puede enseñar mejor con dos palos y tres piedras que con las modernidades más grandes, porque en definitiva no hay avance mientras no haya mejores resultados con menos esfuerzo”.
7. La culpa es de las instituciones, no del profesorado
Cuando se buscan culpables del fracaso del sistema educativo es habitual apuntar a un profesorado poco preparado, poco motivado y muy reticente a los cambios, algo que según Fernández Bravo no se ajusta ni por asomo a la realidad.
Los profesores con buenas ideas no se sienten acompañados por ninguna entidad, institución u organismo que realmente lo pueda respaldar
“Puedo ver a lo largo del año a más de 2.000 profesores”, asegura el decano. “Te puedo garantizar que no hay resistencia en el profesorado a hacer los cambios. Lo que hay es apatía, desazón, decepción, porque no se sienten acompañados por ninguna entidad, institución u organismo que realmente lo pueda respaldar. Si yo tengo profesores que hacen 500 horas de formación, en matemáticas por ejemplo, mientras que otros profesores se quedan viendo la televisión, y luego el inspector exige métodos arcaicos sin valorar aquellas 500 horas o las leyes educativas te dicen ‘déjese de tonterías, déjese de pensar y empiece a multiplicar como sea’ es normal que se cansen”.
8. La solución no está ahí fuera
“Estamos en un momento en el que parece que la validez de una idea depende de la distancia que recorra”, explica Fernández Bravo. “Si la idea viene de Wisconsin, buah, es fabulosa. Si la idea viene de Móstoles no es tan fabulosa. Ya tenemos en España muchas personas que pueden y tienen mucho que decir, lo que pasa es que no nos interesa escucharlas. No hay que salir fuera para ver qué métodos hay”.
En ocasiones olvidamos algo obvio: un “sistema” es, por definición, un conjunto de cosas que relacionadas entre sí ordenadamente contribuyen a un determinado objetivo. No sirve de nada coger algunos aspectos del sistema educativo finlandés y traerlos al nuestro si el conjunto no trabaja ordenadamente. Tenemos las herramientas, los métodos y los líderes necesarios para construir un sistema educativo para España verdaderamente eficaz, pero los ignoramos un día tras otro. Y así nos luce el pelo. 

miércoles, 31 de diciembre de 2014

PRENSA CULTURAL. MATEMÁTICAS. "Treinta datos que no sabías sobre el 'número más bello'".

   En "elconfidencial.com":


A
Para mucho, las matemáticas son poco más que un recuerdo de los días escolares, y sin embargo, como dice la canción del amor, las matemáticas están por todas partes. Raro es el proceso que no puede ser explicado con fórmulas, ya sea una explosión de motor o el crecimiento de una flor. Por eso hay conceptos matemáticos que traspasan los tratados científicos y se convierten en ideas comunes que, de forma más o menos profunda, hasta los ajenos a la materia conocen y manejan.
Ese es el caso de phi, el número de oro. No es nada más que una cifra: 1,61803... seguido por infinitos decimales. Sin embargo, se trata de uno de los números que más fascinación ha levantado a lo largo de la historia. Estudiado hasta la saciedad, conviene distinguir tres componentes distintos en la historia del número áureo.
- El número de oro, 'phi' o número áureo: como decimos, es un número irracional que se expresa con la siguiente fórmula:
- La divina proporción o proporción áurea: es un concepto geométrico, que se da cuando al partir un segmento en dos partes desiguales, dividiendo el total por la parte más larga obtenemos el mismo resultado que al dividir la más larga entre la más corta. 
- La sucesión de Fibonacci: entra el en campo de la aritmética y está íntimamente relacionada con el número de oro. Se trata de una serie infinita de números naturales que empieza con un 0 y un 1 y continúa añadiendo números que son la suma de los dos anteriores, quedando con la forma siguiente:
0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, 233, 377, 610, 987, 1.597, 2.584, 4.181, 6.765, 10.946, 17.711, 28.657... 
Uniendo el concepto aritmético con su representación geométrica se obtiene una de las imágenes más comúnmente asociadas al número y la razón áurea: la espiral de Fibonacci.

La relación de esta sucesión con el número de oro estriba en que al dividir cada número por el anterior de la serie se obtiene una cifra cada vez más cercana a 1,61803, quedando el resultado alternativamente por debajo y por encima del número preciso, sin llegar nunca a alcanzarlo absolutamente.
Con estos tres conceptos diferenciados y aclarados, solo queda entrar a descubrir detalles sorprendentes que desde hace siglos rodean al número áureo. 

LA HISTORIA DEL NÚMERO DE ORO

1. Su descubrimiento se lo debemos, como tantas otras cosas, a los griegos. Ellos le dieron un tratamiento básicamente geométrico, y fue Euclides en su obra Elementos uno de los primeros que se refirió a este concepto.
2. La fascinación por la proporción áurea ha sido tal a lo largo de la historia que en 1509 el matemático y teólogo italiano Luca Pacioli publicó un libro titulado La Divina Proporción en el que daba cinco razones por los que el número áureo era eso, divino:
a) La unicidad del número, que asemeja a la de Dios;
b) El hecho de que esté definido por tres segmentos de una recta, que asemeja a la Trinidad;
c) La inconmensurabilidad del número, igual que Dios es inconmensurable;
d) Dios es omnipresente e invariable, igual que lo es este número;
e) Dios dio ser al universo a través de la quinta esencia, representada por un dodecaedro, y el número áureo dio ser al dodecaedro.

3. Seguimos hablando de la supuesta relación entre la divina proporción y la divinidad, porque no son pocos los que aseguran que la Biblia está salpicada de referencias a este concepto. Por un lado, es una forma que parece gustar a Dios, puesto que tanto en las instrucciones para el Arca de la Alianza que dio a Moisés, como las que dio a Noé para la otra arca, pide unas proporciones 5x3 (casualmente, dos números de la sucesión de Fibonacci) que dan como resultado 1,666, suficientemente cercano a phi como para engañar al ojo. Puestos a encontrar, hay quien encuentra relación entre 666, el número del anticristo, y el número áureo.
4. Áureo, dorado, divino... A este número se le han dado muchos nombres, pero su símbolo lo hace inequívoco: es la letra griega phi, en honor al escultor griego Fidias, cuyas obras se consideraban lo más cercano a la perfección estética, igual que lo es la proporción áurea. El símbolo se lo adjudicó en el año 1900 el matemático Mark Barr.
5. Puede que el número áureo tenga un origen divino, o puede que no. Pero desde luego su pariente aritmética, la sucesión de Fibonacci, surgió de un problema mucho más mundano, relacionado con la reproducción de los conejos, que planteó Leonardo Pisano, Fibonacci, en su Libro del ábaco en 1202.
“¿Cuántas parejas de conejos tendremos a fin de año si comenzamos con una pareja que produce cada mes otra pareja que procrea a su ver a los dos meses de vida?”. La respuesta, mes a mes, es: 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89 y 144. 

CURIOSIDADES MATEMÁTICAS

6. La sucesión de Fibonacci está llena de curiosidades matemáticas que harán las delicias de los más curiosos. Por ejemplo: si sumamos 10 números consecutivos de la serie elegidos al azar, el resultado siempre es múltiplo de 11.
21+34+55+89+144+233+377+610+897+1.597=4.147=11x377
89+144+233+377+610+987+1.597+2.584+4.181+6.765=17.567=11x1.597
De hecho, los resultados son iguales a multiplicar por 11 el séptimo número elegido, en estos dos casos, 377 y 1.597
7. Se ha estudiado mucho la sucesión de Fibonacci y el conocimiento sobre ella es amplio, pero no completo. De hecho, hay una conjetura aún sin demostrar: que la sucesión de Fibonacci contiene infinitos números primos. A día de hoy, nadie sabe si esto es verdadero o falso. Por si algún matemático entre los lectores se anima a buscar una respuesta…

8. Se conoce como estrella pentagonal a la que está inscrita en un pentágono regular, y también está relacionada con la proporción áurea: el segmento D que forma la diagonal del pentágono (o un lado de la estrella), al dividirlo entre un lado del pentágono C, da como resultado la proporción áurea. Esta estrella también ha sido profusamente representada, tiene mucho simbolismo y es incluso la base de muchos juegos populares, ya que es una de las formas de tablero más antiguas que se conocen.
9. Si está usted a punto de lanzarse en la búsqueda de la proporción áurea en todo lo que le rodea, aquí tiene un modo de hacerlo: construya un compás áureo. Es sencillo. Recorte dos tiras de cartón o plástico de 34 centímetros de largo, dos de ancho y terminadas en punta. Únalas a 13 centímetros de una de las puntas con un encuadernador, imitando la estructura de unas tijeras. Al moverlas obtendrá dos triángulos de lados iguales que miden 21 y 13 centímetros respectivamente. Al ser dos términos consecutivos de la sucesión de Fibonacci, su cociente será próximo al número áureo. Para ver si dos segmentos guardan esa proporción, solo habrá que abrir el extremo pequeño hasta que coincida con el segmento menor y, sin variar la posición del compás, poner el otro extremo en el segmento grande. Si coincide, ambos segmentos respetan la proporción áurea.
10. ¿Por qué tanta popularidad para esta forma tan concreta? Según Adrian Bejan, profesor de ingeniería mecánica de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, Estados Unidos, se trata básicamente de una razón evolutiva. Recogió en su investigación que nuestros ojos analizan más eficazmente una imagen si está encuadrada en un rectángulo áureo, de forma que se habría utilizado de forma intuitiva desde la Antigüedad porque es la forma más cómoda y agradable a la vista.

EN LA NATURALEZA

11. Uno de los motivos por los que esta cifra lleva siglos fascinando a los que la estudian es que se encuentra de forma natural en los lugares más insospechados. Por ejemplo, la proporción entre abejas hembra y macho en una colmena suele ser similar a la proporción áurea.

12. Y ya que hablamos de abejas, éstas cumplen con otra regla, en esta ocasión relacionada con la sucesión de Fibonacci: los machos tienen un árbol genealógico que cumple con ésta. Un zángano (1) nace de un huevo no fecundado, de forma que solo tiene madre (1) y no padre. Su madre, al ser hembra, tuvo dos progenitores (2). Estos, macho y hembra tuvieron en total tres progenitores (3), la madre del macho y la madre y el padre de la hembra, es decir, dos hembras y un macho. Eso significa que tuvieron cinco progenitores a su vez (5)… A medida que ascendemos, la regla se sigue cumpliendo.
13. La disposición de los pétalos de las flores, la caracola de de algunos animales, la forma de las piñas que dan algunos árboles, la distribución de las pipas en un girasol, el grosor que tienen las ramas de los árboles... Todas estas cosas tienen en común que de una forma u otra están relacionadas con la proporción áurea o la serie de Fibonacci. Por eso algunos expertos postulan que el número Phi sea al crecimiento orgánico lo que Pi es a la medición del círculo: el número en el que están basados todos los cálculos y fenómenos.
14. Con un punto de humor, hay quien llama al número y la proporción áureos el huevo de Pascua de la naturaleza, ya que parecen haber sido escondidos por todas partes por un programador juguetón a la espera de ser descubiertos en cualquier momento por un observador espabilado.

15. También en el cuerpo humano podemos encontrarnos con la proporción áurea. Jasper Veguts, ginecólogo del Hospital Universitario de Lovaina, en Bélgica, asegura que se puede determinar si el útero de una paciente tiene un aspecto normal basándose en sus medidas: que al dividir su altura por su anchura, el resultado sea cercano a 1,618.
16. Se supone que es la representación ideal de la belleza, y sería, expresada sencillamente, la siguiente: la altura total debe ser igual a la distancia entre las puntas de los dedos teniendo los brazos y las manos totalmente abiertos. Esto equivale a ocho palmos, ocho veces la cara o seis veces los pies. En total, es la misma distancia que obtendríamos si multiplicásemos por 1,618 la distancia que separa nuestro ombligo del suelo.

EN LA ARQUITECTURA

17. En la arquitectura del Partenon, en la Gran Pirámide de Gizeh, en palacios de la antigua Babilonia… Se supone que es posible encontrar ejemplos del uso de la proporción áurea en decenas de obras arquitectónicas a lo largo de la historia. Pero expertos en matemáticas y arte llaman al escepticismo: tomando las medidas necesarias sería posible encontrar esta proporción en cualquier sitio, pero eso no significa que fuese utilizada de forma consciente.
18. Hay un edificio histórico en nuestro país, que seguramente muchos de los lectores han contemplado, escudriñado al detalle en busca de la famosa rana que asegura el aprobado a fin de curso, cuya reconstrucción en el siglo XV estuvo guiada por la relación de oro. ¿Saben cuál es?
Sí, es la fachada de la Universidad de SalamancaSí, es la fachada de la Universidad de Salamanca

EN EL ARTE

19. Otros artistas a lo largo de la historia sí han empleado la proporción áurea de forma plenamente consciente. La Gioconda o La última cena de Leonardo Da Vinci, El David o La Sagrada Familia de Miguel Ángel, El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli  son solo algunas de las obras más conocidas que se crearon respetando esos conceptos.
20. Existe diversidad de opiniones sobre si una obra concreta de Leonardo da Vinci se creó siguiendo la proporción áurea o no. Se trata de El hombre ideal o el Hombre de Vitruvio. Se trata de la figura de un hombre relacionada con la geometría e inserto en un cuadrado y un círculo. Para la figura humana, siguió las recomendaciones de Vitruvio, el arquitecto de Julio César, pero Da Vinci dibujó las formas geométricas de forma que la razón entre el lado del cuadrado y el radio del círculo es áurea. 

21. El artista español Salvador Dalí tenía muchas inquietudes y una inclinación por la ciencia. Trabajó con el matemático rumano Matila Ghyka durante meses haciendo diversos cálculos antes de comenzar una de sus obras más famosas,Leda Atómica. En ella, la composición y los objetos representados guardan una estricta proporción entre sí y respecto al cuadro al completo. Además, están distribuidos en las cinco puntas de un pentagrama áureo. 
22. Dentro de los movimientos de arte vanguardista hubo toda una escuela dentro del cubismo dedicada a esta cuestión, llamada, cómo no, Sección Áurea o Sección de Oro. Se trataba de llevar las matemáticas a la pintura, sobre todo en las proporciones al descomponer una figura en cubos. Marcel Duchamp lideró esta tendencia, en la que también participó el español Juan Gris. 
23. El famoso fabricante de instrumentos Antonio Stradivarius, que vivió entre los siglos XVII y XVIII ponía mucho cuidado en situar las aberturas en sus violines en consonancia con la proporción áurea. Seguramente se tratase más de una cuestión estética que sonora, puesto que no hay indicios de que esto tenga ningún impacto en la calidad del sonido de los instrumentos.

24. Y no fueron solo los artistas, también muchos científicos quedaron maravillados con la perfección del número y su serie correspondiente para describir la naturaleza en los lugares más insospechados. El astrónomo Johannes Kepler recogió su tratado El Misterio Cósmico la siguiente frase: "La geometría tiene dos grandes tesoros: uno es el teorema de Pitágoras; el otro, la división de una línea entre el extremo y su proporcional. El primero lo podemos comparar a una medida de oro; el segundo lo debemos denominar una joya preciosa".

EN LAS COSAS COTIDIANAS

25. Pero podemos encontrar ejemplos de esa proporción tan celebrada sin tener que irnos a un museo ni mirar a las estrellas. Las tarjetas de crédito que utilizamos a diario, las cajetillas de tabaco y hasta un simple folio son todos rectángulos áureos. Eso quiere decir que se dividimos su lado más largo por el más corto, la solución sería 1,618.

26. Donde no se encuentra esta proporción, por mucho que corra el bulo, es en el logotipo de Apple. Muchos han caído en atribuir al logo esta cualidad, teniendo en cuenta la conocida obsesión de la compañía por perfeccionar el diseño de sus productos hasta el extremo. Pero en el caso de su logo, las curvas no encajan con las que prescribiría la serie de Fibonacci. David Cole, diseñador, publicó la prueba hace poco más de un año. La famosa manzana gustará más o menos, pero no es áurea.
27. Algunas fuentes aseguran que el estadio Santiago Bernabéu tiene unas medidas de proporción casi áurea (106x66=1,606). Pero la verdad es que, según la información oficial del Real Madrid, esto no es así: su campo mide 105x68 metros, lo que se traduce en una proporción de 1,54.
28. Si cumplir con la proporción áurea hace que el cuerpo de una estatua sea bello y estético, ¿hay personas reales que nos resulten especialmente atractivas por lo mismo? Al parecer sí. Kelly Brooks es una modelo británica, y ha sido elegida como la mujer más próxima a la proporción áurea, según el cirujano plástico Patrick Malluci y la Universidad de Texas. 

29. El arquitecto suizo Le Corbusier utilizó el número áureo en muchos de sus diseño, y como base de un nuevo sistema métrico, que propuso como alternativo al sistema métrico decimal y al sistema anglosajón de medidas. La idea era utilizarlo en arquitectura, arte y diseño a nivel mundial, de forma que todo fuese siempre compatible, además de más bello y pensado con el hombre como dentro de todo. Si el patrón del sistema métrico era el metro, el del sistema Modulor, como lo llamó, era la medida del hombre. Sobra decir que su ambiciosa idea no llegó a triunfar. 
30. Donde sí se ha infiltrado, en este caso la sucesión de Fibonacci, es en el juego de la Bolsa. Entre las herramientas que utilizan los analistas para intentar predecir el comportamiento de un valor (es decir, si subirá o bajará y por tanto si conviene invertir en él o no), están las proyecciones de Fibonacci. Marcan niveles en los que se pueden producir picos en la gráfica: tanto rebotes de subida si el valor está cayendo como de bajada si se encuentra al alza.