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lunes, 17 de junio de 2013

PRENSA. "El porno, un mal profesor de educación sexual". Reportaje

Alegoría del triunfo de Venus, obra pictórica de Bronzino del siglo XVI.
   En "El País":

El porno, un mal profesor de educación sexual

Una investigación británica reclama más tiempo escolar para contenidos sobre relaciones afectivas para combatir el creciente acceso a material erótico a través de la Red

Las distintas visiones de estas enseñanzas lastran su presencia en las aulas

 14 JUN 2013

Sin una buena educación sexual en las escuelas, la pornografía podría acabar erigiéndose —si no lo ha hecho ya— como la gran fuente de aprendizaje en este campo para los niños y adolescentes, que tienen estos contenidos a un simple clic de distancia desde muy pequeños. Un reciente estudio de la Universidad de Middlesex (Reino Unido) ha lanzado esta alerta y reclama más educación afectivo-sexual en las escuelas para combatir la más que segura imagen distorsionada sobre las relaciones que obtendrán los jóvenes del porno. “El currículo en formación sexual de los niños tiene que crecer y adquirir más relevancia, además de incluir educación sobre pornografía”, reclama el texto.
El problema es que la educación sexual suele ir acompañada de gran controversia por las muy distintas formas de entenderla. Al estar tan imbricada la visión de la sexualidad y las relaciones afectivas con valores morales y éticos, la polémica en muchas ocasiones provoca la parálisis en las políticas públicas de los Estados —como ocurre en España—, quedando reducidas estas enseñanzas a unos pocos contenidos —centrados en la biología— en las asignaturas de ciencias, y cualquier formación o taller adicional, al albur de la implicación y las ganas del equipo de profesores. O a la orientación ideológica de los centros (por ejemplo, en el caso de las escuelas católicas), que en ocasiones chocan con las evidencias científicas.


Fuente: Encuesta Bayer Shering Pharma. / EL PAÍS
En todo caso, es una educación totalmente insuficiente, asegura Mar Venegas, socióloga de la Universidad de Granada. “La educación afectivo-sexual, como se ha repetido en muchas ocasiones, sigue siendo una asignatura pendiente en España”, asegura. Aunque ahora sea probablemente más necesaria que nunca.
“Nuestro trabajo ha encontrado evidencias crecientes de que los jóvenes no están satisfechos con la educación sexual que reciben, por lo que cada vez más acuden a la pornografía en busca de información. El problema es que, en lugar de enseñarles, el porno distorsiona las ideas de los chicos y chicas sobre las relaciones y las prácticas sexuales”, explican por correo electrónico dos de las autoras del estudio titulado Basically... porn is everywhere (Básicamente... el porno está en todas partes), la profesora de Psicología de Middlesex Miranda Horvath y Afroditi Pina, de la Universidad de Kent.
En España, las principales fuentes de información sexual para los jóvenes españoles de 15 a 24 años siguen siendo la familia y los amigos, según la última encuesta Shering, de 2009. Mientras, los que mencionan a la escuela como fuente de conocimientos sobre la materia, que se había multiplicado por dos entre 2002 y 2005, volvieron a bajar en 2009, pasando del 47% al 42%, en el caso de las chicas, y del 46% al 35%, en el de los chicos. Mientras, los que recurren a Internet pasaron del 13% al 31% (ellas) y del 23% al 41% (ellos).

La pelea se centra en quién decide los contenidos: ¿los padres o el Estado?
En realidad, las fuentes de información principales de las que se nutren los jóvenes sobre sexualidad siempre han sido muy parecidas, aunque ahora son mucho más accesibles a través de Internet, asegura el profesor de la Universidad de La Laguna Fernando Barragán. “En 1982 se presentó en la Universidad de La Laguna una investigación pionera sobre la información sexual y el comportamiento de la población escolar en la que se demostraba que el alumnado de 11 a 18 años se informaba en la pornografía como si fuesen libros de educación sexual, obteniéndola de sus propias casas; hoy la pornografía está en las redes sociales y las nuevas tecnologías, por lo que incluso la Unión Europea alerta de la necesidad de formación del alumnado y los diversos colectivos de profesionales para aprender a desarrollar habilidades de reconocimiento y defensa contra la violencia sexual”, señala Barragán.
“Que no haya una educación sexual reglada y basada en hechos científicos no quiere decir que los chicos y chicas no tengan preguntas y necesiten respuestas. Buscan otras maneras de aprender”, insiste la experta de la Federación de Planificación Familiar Estatal Alexa Segura. “Y cuando se aprende sobre el sexo a través de lo que los medios mayoritariamente difunden, o del porno, lo que se recibe es la reproducción de estereotipos machistas, de relaciones violentas y basadas en falsas expectativas. Se reproduce un modelo coitocéntrico, una sexualidad reducida al coito que además deja fuera las prácticas de cuidado mutuo y muchas opciones diferentes a las de la heterosexualidad, por lo que muchas personas se pueden sentir marginadas”, añade la especialista.

En España bajó a partir de 2005 la información recibida en los colegios
La pornografía, dice el reciente estudio británico, se ha relacionado en distintas investigaciones con actitudes poco realistas sobre el sexo y disfuncionales sobre las relaciones y conductas sexuales permisivas; con la creencia de que las mujeres son objetos; con pensamientos más frecuentes sobre el sexo; incertidumbre sexual (por ejemplo, el grado en que los niños y los jóvenes no tienen claro su orientación sexual, creencias y valores), y actitudes machistas. Estos contenidos empiezan a llegar a la vida de los niños cuando están aún en primaria (de 6 a 12 años), asegura el informe.
La especialista Gemma Martínez, del equipo del proyecto de investigación EU Kids Online, advierte que aún existe controversia científica sobre los efectos negativos del visionado de pornografía en niños y adolescentes. Sin embargo, no minimiza el riesgo, por lo que reclama contenidos en la escuela tanto para un buen manejo de las nuevas tecnologías como de educación sexual. “Los menores españoles utilizan Internet como principal fuente de acceso a contenido sexual (y pueden sufrir daño por no saber cómo descodificar estos mensajes). Las Administraciones públicas y cada uno de los organismos que velan por la protección del menor tienen que ser conscientes de que la tarea de la educación sexual del menor no solo recae en manos de los padres, sino que es necesario una enseñanza formal e integrada en el currículo escolar para proteger al menor de potenciales daños provocados por contenidos sexuales online. Contenidos a los que pueden acceder, recibir y generar”, insiste Martínez.

“Se distorsionan las ideas sobre las relaciones”, dicen las autoras del trabajo
“Claro que es una preocupación creciente. No existe una legislación adecuada como existe fuera de Internet”, se queja Guillermo Cánovas, presidente de la ONG Protégeles, especializada en menores y nuevas tecnologías. “A ningún responsable de un quiosco se le ocurre vender una revista pornográfica a un menor, ni al de un videoclub alquilarle una película para adultos, pero en la Red no hay responsabilidad porque aún no existe un sistema adecuado para comprobar la edad de quien accede”, explica.
Mientras esa legislación y esos métodos llegan, Cánovas recomienda los filtros que existen para que los padres controlen a qué contenidos acceden sus hijos a través de Internet. Y también, por supuesto, habla de la necesidad de una buena educación para evitar situaciones de riesgo.
“La pornografía debería llevar un mayor control, como cualquier otro estímulo perjudicial para los jóvenes, como pueden ser el tabaco o el alcohol, y efectivamente una buena educación sexual es más que nunca necesaria. Pero nos quedaría por definir a qué le llamamos buena educación sexual”, señala el catedrático de Medicina y director del Proyecto Educación de la Afectividad y Sexualidad Humana de la Universidad de Navarra, Jokin de Irala.

“Se reproducen estereotipos machistas”, afirma una especialista
Y ahí, en lo de una “buena educación sexual”, arranca la pelea inacabable. “Esta educación nunca es neutra y es fácil llegar al debate sobre quién debe decidir sobre los contenidos. Algunos quieren hacer hincapié en aspectos biológicos centrándose en el cómo de la sexualidad, mientras que otros quieren también integrar conceptos como el amor. No es sencillo encontrar una solución que satisfaga a todo el mundo. Por eso, opino que un Gobierno no es nunca el más indicado para elegir estos contenidos y que cada centro educativo debe responder ante las familias de la educación afectivo-sexual que ofrece”, añade De Irala. Este especialista cree que la mejora pasa “por fundamentar la educación sexual en las evidencias científicas, evitando todo sesgo ideológico, y, para las cuestiones más opinables, por la existencia de materiales escolares diferentes y con diferentes enfoques para que puedan ser elegidos por los padres. Por ejemplo, canalizando las decisiones sobre textos y contenidos teniendo en cuenta los criterios de las asociaciones de padres y madres”.
El problema, sin embargo, es que las elecciones de unos padres y de otros pueden ser completamente contradictorias entre sí —por ejemplo, con el tema de los anticonceptivos— e, incluso, ser contrarias a las evidencias científicas, como los postulados de la educación sexual basada exclusivamente en la “virtud de la castidad” que defiende la Iglesia católica. “Ha quedado demostrado reiteradamente que los programas de abstinencia exclusiva son ineficaces para fomentar y mantener el cambio de comportamiento. Además, una gran mayoría ha demostrado su ineficacia para prevenir la actividad sexual o reducir la infección por el VIH, las enfermedades de transmisión sexual o el embarazo no deseado”, señala el informe Salud sexual para el milenio, una declaración publicada en 2009 por la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS, en sus siglas en inglés).
Las autoras del estudio de Middlesex opinan que no todos los padres están preparados para ofrecer en sus casas una educación afectivo-sexual que mantenga a sus hijos alejados de los “abusos y para desarrollar relaciones sanas”. “La escuela es la única palanca universal que tenemos para garantizar que todos los niños están protegidos y construyen la capacidad de resistencia frente a los posibles efectos de la pornografía en sus relaciones. El contenido de la educación sexual y sobre relaciones debe abarcar el acceso y la exposición a la pornografía y las prácticas sexuales que son relevantes para las vidas y experiencias de los jóvenes”, añaden las profesoras Horvath y Pina.
El profesor de La Laguna Fernando Barragán rechaza completamente la educación sexual que se promueve desde la Iglesia católica, a la que considera culpable de los retrocesos en estas enseñanzas de los últimos años. En su opinión, “la educación sexual es un derecho fundamental que debe asegurar la integridad y la libertad de los ciudadanos.
Negar el derecho a la libertad de elección de la preferencia sexual, la forma de matrimonio o cualquier forma de limitación del derecho al aborto son expresiones de violencia. Los retrocesos progresivos en toda Europa están llevando a una grave emergencia de la homofobia y la violencia contra las mujeres”. En su opinión, la educación sexual debe promover la felicidad humana y, al mismo tiempo, “enseñar a diferenciar entre los comportamientos que producen placer y los que implican violencia”. Algo que difícilmente puede aprenderse solo a través de Internet.

martes, 4 de octubre de 2011

PRENSA. "Segregar por sexo no es ciencia, es prejuicio", reportaje

El 75% de los estudios no encuentra diferencias a largo plazo entre las dos escuelas.- GETTY IMAGES. ("El País")



   En "El País":
Segregar por sexo no es ciencia, es prejuicio

   Un estudio en 'Science' asegura que la separación de los niños y las niñas en las aulas alimenta estereotipos y afianza el sexismo - Los partidarios insisten en que el rendimiento escolar es mayor.

PABLO LINDE 03/10/2011

   Los colegios segregados por sexos parecían un reducto de la educación católica más conservadora hasta hace apenas una década. Comenzaron desde entonces a extenderse en varios países en distintas modalidades: separación total o solo en algunas materias, durante toda la instrucción académica o restringida a algunos ciclos. En Estados Unidos, por ejemplo, había media docena de centros públicos que seguían ese modelo en 2003, más de 300 un lustro después y alrededor de medio millar hoy, avalados por una supuesta mejora de los resultados académicos para ambos sexos si se estudia por separado. Pero estas teorías sufrieron un buen golpe la semana pasada, con la publicación en la prestigiosa revista Science del artículo La seudociencia de la escolarización por sexos, que asegura que los datos de mejoras académicas no son sólidos, que las diferencias cerebrales entre sexos no justifican una educación dual y que lo único que consigue es aumentar el sexismo y solidificar los estereotipos.
   El nuevo estudio trae rigor científico a una extensa historia de investigaciones sobre ambas teorías, a favor y en contra de la segregación, que se publican ininterrumpidamente para acreditar sus postulados. Los primeros aseguran que hay evidencias científicas de la mejora del rendimiento en colegios segregados. Los que apoyan la coeducación afirman que esos datos que se esgrimen están viciados y los resultados, condicionados, por tratarse, por regla general, de centros de élite y no porque la diferenciación entre sexos sea beneficiosa de por sí.
   Eduardo López López, de la Universidad Complutense de Madrid, publicó el año pasado una revisión de todos estos estudios en la que concluía que, aunque la escolarización single sex "es una opción estadísticamente más valiosa que la coeducativa, en particular bajo ciertas circunstancias -concretamente para las chicas y en especial si proceden de minorías desfavorecidas-"; "si se tiene en mente el rendimiento, puede afirmarse que ninguna de las opciones resulta ser superior". En general, viene a decir, el beneficio de la educación segregada solo parece haber tenido efecto en circunstancias muy concretas, ciertas clases sociales, etnias, en algunas materias, determinados momentos evolutivos y escolares y en ciertas épocas. "Por ello, es preciso seguir investigando", concluye.
   Este artículo, publicado en la Revista Educación XXI de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), todavía no incluía las conclusiones a las que llegaron los autores de la investigación de Science, a quienes los defensores de la escuela diferenciada quitan credibilidad por pertenecer todos ellos a una asociación en defensa de la coeducación.
   María Calvo Charro, profesora de la Universidad 'Carlos III' y presidenta de la 'Asociación Europea de Centros de Educación Diferenciada' (EASSE) se sorprende de que el artículo tache de seudocientíficos los estudios en los que se basa la administración de Obama, que ha promovido este tipo de escuelas. "La práctica, lo que estoy viendo allí a diario es el éxito académico. Y no de niños pijos de colegios privados, sino de color, de Harlem, condenados al fracaso escolar. Muchos son el único miembro de la familia que se escolariza, casi todos tienen algún pariente en la cárcel", relata. Pone el ejemplo del 'Urban Prep Charter Academy for Young Men' de Chicago, donde "la mayoría de los alumnos consiguieron llegar a universidades de prestigio con becas". Este caso también es mencionado en el estudio de Science. Asegura que realmente no hay muchas diferencias si se compara con casos similares y equipara el éxito de algunas escuelas diferenciadas en barrios marginales de Estados Unidos a la implantación de una nueva medicina o de un nuevo método de trabajo en una fábrica: "Normalmente hay buenos resultados a corto plazo por la motivación extra de la novedad".
   En España, sin embargo, el panorama es muy distinto. Las escuelas segregadas públicas no existen y la grandísima mayoría de los 150 privados o concertados que hay están vinculados a la Iglesia católica. Las razones de sus defensores, sin embargo, huyen del motivo religioso. Se apoyan en las diferencias cognitivas entre niños y niñas, la de madurez de unos y otras y la ventaja que, dicen, supone para ellos estudiar sin la presión del sexo opuesto. "Es mucho más fácil explicar a un grupo homogéneo y diferenciado. El niño se siente mucho más tranquilo que en clases mixtas, donde está más pendiente de gustar al de al lado que de atender lo que les dice el profesor", explica Calvo Charro.
   El Gobierno se aleja de estas teorías y apuesta por la coeducación. El Consejo de Ministros del pasado 7 de enero tuvo sobre la mesa el anteproyecto de 'Ley de Igualdad de Trato y no Discriminación'. El texto prohibía explícitamente que las escuelas que separan reciban dinero público. En España hay 67 centros segregados concertados que, de haber sido aprobada definitivamente esta norma, tendrían que suspender el concierto. La redacción no dejaba lugar a dudas: "En ningún caso los centros educativos que excluyan del ingreso en los mismos a grupos o personas individuales por razón de alguna de las causas establecidas en esta ley podrán acogerse a cualquier forma de financiación pública". Una de las causas era el sexo. Pero el adelanto de los comicios no ha dejado tiempo para aprobar la ley y, según las previsiones electorales, parece poco probable que pueda llegar a convertirse en una realidad. Aunque las comunidades autónomas podrían decidir si seguir con las subvenciones, tan solo Cantabria las eliminó.
   Los centros diferenciados que disfrutaban de concierto respiran aliviados y los padres que tenían allí escolarizados a sus hijos, también. "La gente piensa que allí los alumnos son de clase alta y van con el rosario colgando. Yo recomiendo que vayan y verán que hay muchos inmigrantes, laicos, porque son colegios concertados donde debe entrar quien pide plaza y cumple requistos. Es gente que lo necesita y no tiene dinero para pagar un privado", afirma Calvo Charro, quien asegura haber visto "a padres llorar porque les iban a quitar el concierto e iban a tener que volver al colegio público donde su hija tuvo problemas enormes o su hijo, fracaso escolar".
   Los detractores de este sistema, por el contrario, argumentan que el colegio debe ser igual que la vida: mixto. Una de las mayores estudiosas de la coeducación en España es María José Díaz-Aguado, catedrática de Psicología Educativa de la Universidad Complutense y experta en temas de igualdad y convivencia. Plantea que la escuela diversa, "la que representa el tipo de mundo donde los niños van a vivir", "es el mejor contexto educativo". "Está claro que en contextos heterogéneos de cultura, de religión, de género, hay más conflictos, porque la diversidad implica más conflictos. En un marco adecuado, lo que tienen que aprender los niños es a resolverlos. Cuando nuestra sociedad optó por la coeducación lo hizo, sobre todo, porque entendió que para construir la igualdad entre hombres y mujeres era preciso superar la tradicional segregación por espacios y actividades que lleva a reproducir el sexismo. No se ha considerado necesario demostrar los beneficios de la coeducación, que tienen que ver con unos valores de igualdad, de tolerancia, de superación del sexismo, que forman parte de nuestra identidad democrática". De todas formas, la revisión de investigaciones realizada por ella llega a muy parecidas conclusiones que el artículo de Science.
   En un estudio que publicó este mismo año en la revista 'Psicothema' concluye que ni siquiera en los resultados académicos, el supuesto punto fuerte de la educación diferenciada, hay suficientes investigaciones que demuestren una mejora con respecto a la mixta. "Es el tema más analizado en este tipo de estudios. El 53% de los que miden efectos a corto plazo concluyen que no hay diferencias significativas, frente al 35% de los que encuentran ventajas a la educación diferenciada, y el 2% a la mixta. A largo plazo, el 75% de los estudios no encuentran diferencias entre los dos tipos de escuela, detalla en el artículo.
   Más allá de los resultados académicos, la corriente que defiende la separación aboga también por dar más oportunidades a niños y niñas, a que elijan una carrera profesional sin estar presionados por los roles que tradicionalmente se les asignan a unos y a otras. Según relata Carlos Lomas, catedrático de Lengua y Literatura e investigador sobre asuntos de igualdad, hay educadoras vinculadas al feminismo de la diferencia (anglosajonas, escandinavas, francesas, italianas...) que han argumentado que la segregación de las niñas y de las adolescentes en escuelas femeninas fomenta su autoestima, afirma su identidad femenina y mejora sus habilidades. "Sin embargo, en España la educación segregada tiene otra orientación ideológica al ubicarse en instituciones escolares vinculadas a las tendencias más conservadoras del catolicismo como, por ejemplo, en los colegios del Opus Dei", sostiene.
   Teresa Martínez es directora de 'La Vall', un colegio femenino del Opus en Bellaterra (Barcelona). Para defender la educación diferenciada, ni siquiera menciona el hecho religioso. Pío XI en su Encíclica Papal de 1930 aseguró que "la escuela mixta promueve la promiscuidad y la igualdad". Sin embargo, Martínez obvia este germen de la escuela segregada e incide en mejores oportunidades para las niñas. "Los datos de las escuelas diferenciadas muestran que las chicas optan a ciencias y tecnologías en un grado muy superior a la media de España. Cuando hay un entorno sin presión de grupo, donde piensa que el otro sexo tiene unos estereotipos, hay más libertad a la hora de escoger áreas de conocimiento que suelen estar vinculados a hombres o mujeres", asegura.
   Para explicar el práctico monopolio de la Iglesia en la educación separada, recurre a la Transición. "Hubo una necesidad clara de despegarse del pasado franquista y de los modelos que en aquel momento había. Se optó por la coeducación para fomentar la igualdad de oportunidades. Fue un avance, nos alejábamos de aquel entorno escolar segregado en el que a las chicas se les enseñaba a cuidar de hijos y a los hombres a dominar el mundo. El primer paso después de la Transición fue optar por la manera mixta, sin mucha metodología, de manera ideológica", asegura.
   En opinión de Díaz-Aguado, sin embargo, la construcción de la igualdad exige avanzar más en la coeducación: "Sus objetivos no se producen automáticamente. Hay que promover tareas educativas que hagan realidad sus objetivos. Estamos en el camino".

La escuela no solo enseña, también socializa
   Los resultados académicos, aunque puestos en entredicho por algunos estudios, son el principal argumento de los defensores de la escuela diferenciada. Pero, ¿la educación solo son resultados académicos? Tanto la investigación publicada la semana pasada en Science bajo el título La seudociencia de la escolarización por sexos como muchos estudiosos coinciden en que un entorno separado no favorece que los niños interioricen ideas de igualdad entre sexos.
   Marina Subirats, socióloga y catedrática emérita de la Universidad Autónoma de Barcelona asegura que la segregación por sexos supone una visión más sexista del mundo. "Educar separadamente solo tiene sentido si se parte de la idea de que cada sexo ha de tener una distinta función social, y, por lo tanto, de que mujeres y hombres no deben gozar de las mismas posibilidades", asegura. Tampoco cree que la socialización de los niños sea la más adecuada. "Creo que, cada vez más, hombres y mujeres deben ser libres para adoptar todo tipo de papeles en la vida según sus aptitudes y gustos, y una educación separada lo que hace es fomentar los viejos estereotipos de la división sexual tradicional, que hoy no tiene sentido en nuestra sociedad. Hombres y mujeres estamos llamados a compartir la vida, y para ello es mucho mejor una educación conjunta, que permita que se conozcan desde siempre, y más ahora que en muchas familias hay un solo hijo o hija y que ni siquiera tiene la oportunidad de tratar con hermanos o hermanas de otro sexo".
   El punto de vista de quienes defienden la educación diferenciada es muy distinto y creen que la socialización no es el principal asunto de la escuela. "La gran educación tiene que estar en la familia. El primer sitio de educación es la familia. Los niños tienen que encontrar allí el respeto a los sexos en sus padres. Si resuelven conflictos y colaboran, el niño lo ve y lo aprende", sostiene María Calvo Charro, presidenta de la 'Asociación Europea de Centros de Educación Diferenciada'. También niega que se perpetúen los roles con un ejemplo concreto, una experiencia piloto para organizar una obra de teatro: "En el aula mixta se repartieron los papeles según sexos. Las niñas cosían y preparaban los trajes, mientras los niños se encargaron de la electricidad, el sonido. En un aula de un mismo sexo, las niñas tienen que hacer todo. No hay otra posibilidad". Teresa Martínez, presidenta de la sección catalana de esta asociación, añade: "Trabajamos convencidos de que hay ventajas, los temas de socialización están cubiertos en el tiempo libre, las vacaciones, fines de semana. Reivindicamos que a la escuela van a formarse, a aprender".
   El estudio de la publicación Science señala que esta separación por sexos equivale a segregar por raza o procedencia y no hace más que aumentar los prejuicios existentes y la inequidad.