Menchu Gutiérrez
Entre el deseo de que dejes de martirizarme y el deseo de aislar el martirio, como una bacteria, y dejarlo estar con sus amigos, tus colores, en esa tela pegajosa del sudor de tus manos, me debato en una nueva tarde de domingo tristísimo, en la que nada, nada me obliga a sanar mis heridas.
Si me acercara a ti y te dijera que te quiero, no faltaría a la verdad. Y si saliera de tu casa y la pisara con mis zapatos, no cometería un crimen.”
(Del libro ‘El Ojo de Newton’, Ed. Pre-textos)




