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martes, 3 de marzo de 2015

PRENSA CULTURAL. "Las diez palabras inglesas que más nos cuesta aprender a los españoles"

   En "elconfidencial.com":

Las 10 palabras inglesas que más nos cuesta aprender a los españoles

Por las distinciones en pronunciación, significado y sintaxis entre inglés y español hay ciertas palabras y formas del inglés que nos cuesta asimilar más a los españoles. Estas son las más habituales

Que el fuerte de los españoles no son los idiomas no es ninguna novedad. Dicen que se calcula que para dominar un idioma no materno una persona debe invertir 18.000 euros para conseguir un nivel avanzado. Además, conseguir superar un nivel en un año implica dedicarle 120 horas. Los españoles, según el Barómetro de idiomas, gastamos el doble que el resto de países del mundo. ¿Por qué? Básicamente por varias causas, las facilidades en los doblajes de series y películas extranjeras, la poca importancia que antaño se le ha dado al inglés o al estudio de otros idiomas en general, en las escuelas y colegios, o las diferencias en la pronunciación, significado y sintaxis, son algunos hechos que han dado lugar a que otros países europeos nos ganen la partida en  aprendizaje.
Y precisamente, por estas distinciones en pronunciación, significado y sintaxis, hay ciertas palabras y formas del inglés que nos cuesta asimilar más a los españoles. Según la experiencia de la escuela de idiomas The Green Monkey, serían las siguientes:
Por pronunciación:
1. Las palabras que terminan en general en GH (F) como son laughtough,rough.
 2. Axe, que significa hacha en español, se pronuncia como aks.
 3. Pronunciamos mal "España", no utilizamos la S líquida a la hora de decirlo, sino que lo hacemos como si hubiera un ES.
4. Las palabras ship (barco) and sheep (oveja) se suelen confundir, y por lo tanto varía su significado en el contexto. (I went to England on a Sheep!)
Por significado:
5. Es muy común que confundan la palabra actually con “actualmente” cuando significa “en realidad”.
 6. Las formas lost missed.
Por sintaxis:
7. Uno de los grandes clásicos, es cuando nos referimos a la edad que tenemos. En español solemos decir, “Tengo tantos años”. Pues bien, en inglés, NO se utiliza el verbo “tener” a la hora de referirse a la edad, si no, que se usa el verbo “ser”, es decir, las construcciones gramaticales se harían con el verbo “to be”. La forma correcta sería “I am 24 years old, not” y no “I have 24 years”.
 8. La confusión con los verbos to take y to have también son muy frecuentes. Un ejemplo claro es en la traducción de “tomar un café”. En inglés sería have a coffee cuando en realidad, nosotros decimos “take a coffee”.
9. Otro error común es a la hora de expresar cuando estamos de acuerdo en algo. Muchos dicen “I am agree” (estoy de acuerdo). En inglés “agree” es un verbo, por lo que la forma correcta sería: I agree.
10. Y por último, el uso de los verbos To do/to make
Estos son sin duda, los errores más comunes que cometemos los españoles cuando estudiamos inglés. La escuela de idiomas The Green Monkey comenta que “básicamente esto ocurre porque se comienza la inmersión real en los idiomas demasiado tarde cuando en realidad, la cabeza de los niños cambia a partir de los 7 años. Antes de esta edad, el aprendizaje es mucho más fácil”.
Algunas de las recomendaciones que hacen desde la escuela de idiomas son: trabajar el idioma en un 360º, es decir, en las cinco habilidades de una lengua:comprensión auditiva, expresión oral, lecturaescritura y traducción. Por otro lado, aprender el idioma en grupos muy reducidos y con el mismo nivel para que cada uno pueda realmente practicar y por último, comprar libros extranjeros, ver películas en versión original, organizar intercambios, es decir, cuanto mayor sea el número de horas en contacto con el idioma más rápido y profundo será el aprendizaje.


sábado, 31 de enero de 2015

PRENSA CULTURAL. LENGUA. Colección de latiguillos

   En "El País":

No importa nada

Hoy: colección de latiguillos



Querríamos hoy dar cuenta de tres fórmulas importadas de un modo u otro del inglés, que alrededor del verbo importar y de los sustantivos problema y diferencia, se han instalado muy cómodamente en el español de hoy con el propósito, comúnmente cortés, de expresar despreocupación, indiferencia, exculpación o atenuación ante ciertas circunstancias que de otro modo podrían parecer graves. Oímos y leemos a todas horas cosas como no importa, no hay problema, o no supone ninguna diferencia, expresiones que han triunfado tanto en el nivel culto-literario-formal como en el coloquial. Por una vez, en fin, no vamos a degustar en L&L solo manjares finos. De hecho, nos tememos que algunas de las locuciones que aquí trataremos, como no hay problema o sin problema, aspiran tumultuosamente al honor de lo vulgar.
Empecemos por no importa. ¿Quién no dice no importa? Desde luego, en 1516, Pedro de Covarrubias ya lo decía:
“Las preguntas van mezcladas, muchas vezes puestas en una parte algunas de las que se havían de poner en otra […]. Y tampoco esto no importa, en tal que en una parte o en otra se diga lo necessario” (Memorial de pecados y aviso de la vida cristiana, CILUS, Salamanca, fol. 2V).
Estos primeros no importa significaban “no es importante” y aún hoy conservamos perfectamente ese sentido, tanto en fórmulas de cortesía como fuera de ellas. La acepción correspondiente del DRAE define el verbo así: “Convenir, interesar, hacer al caso, ser de mucha entidad o consecuencia”, y, más o menos, aunque a veces sea con calzador, la mayoría de los usos modernos responden a ese significado. Nuestras objeciones no son semánticas, sino más bien de tipo creativo. Hemos observado que la frasecita se ha especializado en la traducción de It doesn’t matter y Never mind, fórmulas para las que, si lo pensamos un poco, tenemos en español suficientes alternativas. Pero una de las características de una victoria es lamentablemente que suele arrasar con los competidores. Notamos en el español de hoy cierta tendencia a aferrarse ciegamente al no importa en detrimento de opciones como las que aquí proponemos (algunas son intercambiables) al final de los ejemplos siguientes:

Una de las características de una victoria es que suele arrasar con los competidores
“No importa que no tenga dinero, que suba al primer taxi y yo la esperaré en la puerta para pagarlo” (Esther Tusquets, El mismo mar de todos los veranos (1978), Anagrama, Barcelona, 1990, p. 145): da igual, da lo mismo; no te preocupes por.
“Pero, si no importa el argumento, ¿cuál es el valor de la novela?” (Juan Ramón Zaragoza, Concerto grosso, Destino, Barcelona, 1981, p. 221): bueno, pues sí… no es importante, no tiene importancia.
No importa que el culpable seas tú, no importa que yo tenga la razón; gustoso me convierto en el dispensador de todas las oportunidades, de todos los perdones” (Rafael Castillo Zapata, Fenomenología del bolero (1990), Monte Ávila Latinoamericana, Caracas, 1993, p. 101): lo mismo da, lo de menos es.
 “Sí, de Miami a San Francisco. Sí, no importa que tengan que parar para cambiar de chóferes, lo hemos contemplado” (Boris Izaguirre,1965, Espasa, Madrid, 2002, p. 194): no pasa(rá) nada por tener que…
“Nunca sé dónde voy a dormir, aunque supongo cómo: borracha perdida. Puedo salir de cualquier casa y entrar en cualquier otra; no importa, si tengo la jarra en la mano importa poco qué pueda suceder” (Chavela Vargas, Y si quieres saber de mi pasado, Aguilar, Madrid, 2002, p. 189): qué más da.
“Salgo de allí, voy a casa, miro la carita de mi hijo y ya no meimporta nada más” (“Es una amargada”, web Vea On Line, San Juan de Puerto Rico, 11-17/V/03): interesa, preocupa; pienso en.
“Cuando a requerimientos de una distinguida dama le declaré la otra tarde que yo escribía ensayos […], ella lo tomó como una confesión o una disculpa, y con un gesto de inteligencia, bajando la voz, me dijo con simpatía: no importa, no importa” (Augusto Monterroso, Literatura y vida, Alfaguara, 2004, p. 10): no pasa nada, no se preocupe (¿incluso pierda cuidado?).
“¿Qué haces… te vas a dormir otra vez o vas a servir ese té? −Lilian puso un plato delante de Tony y se sentó frente a él−. No importa, ya lo haré yo” (Ken Follett, Papel moneda (1977), DeBolsillo, Barcelona, 2004, trad. de Montserrat Solanas, Google Libros): no te molestes.
Ninguna de las opciones que acabamos de proponer tiene nada de raro; de hecho, las entendemos; de hecho, las decimos habitualmente. ¿Vamos a dejar que un no importa cualquiera nos las pise? Más extraño y pesado aún es el uso de no importa en ciertos incisos, donde prácticamente adquiere valor de adverbio o hasta de conjunción, una estructura calcada del inglés no matter:

Hay muchas opciones que no tienen nada de raro;  las entendemos y las decimos habitualmente
“‘Europalia ha sido organizada no importa cómo’, afirma Javier Tusell” (“Europalia, o la política del menor riesgo”, El País, 1/X/85): ¿de cualquier manera? ¿A toda costa?
“Si el tronco perece, no importa cómo, las ramas se secan y caen” (José Antonio Gabriel y Galán, El bobo ilustrado, Tusquets, Barcelona, 1986, p. 144): por una razón u otra, de un modo u otro.
“… la firmísima resolución de defenderla [la monarquía], no importaa qué precio hasta con las armas en la mano, si un país, cualquiera que fuese, pretendiera violarla” (Luis María Anson, Don Juan (1994), Plaza & Janés, Barcelona, 1996, p. 210): a toda costa, a cualquier precio.
“El problema era que un burócrata, no importa que esté en el exilio, no sabe distinguir un autor de su personaje” (“El viaje secreto de Salvador Presel”, Espéculo, Universidad Complutense de Madrid, 2002): aunque, ¿no?
“Utilice un bolígrafo o un rotulador (no importa el color)” (M. Bergren, J. Cox y J. Detmar, Diga, ¡sí, puedo!, Robinbook, Barcelona, 2008, p. 196, no consta traductor): de cualquier color, del color que sea.
Que la fórmula no importa que tiende a lexicalizarse, es decir, a convertirse en una unidad léxica invariable (y con valor, en efecto, de conjunción), se ve bien en el siguiente ejemplo, donde, por la secuencia de tiempos verbales, el no importa tendría que haber ido en pasado (no importaba) como los demás verbos y, sin embargo, lo encontramos “petrificado” en el presente:
“Luego hizo exclamaciones mientras exaltaba determinados relojes recordados, no importa que fueran de mujer o de hombre, con la ambición posesiva de los coleccionistas” (Fernando Delgado, La mirada del otro (1995), Planeta, Barcelona, 1996, p. 100).
A veces, consciente −suponemos− de esa caída en lo adverbial, la fórmula adopta la forma sin importar:
“La literatura ha sido una de las disciplinas artísticas que ha abierto los brazos a las mujeres, sin importar si eran bonitas o feas” (Alicia Giménez Barlett, La deuda de Eva, Lumen, Barcelona, 2002, p. 124): independientemente/al margen de; fueran bonitas o feas.
“Para ello se ha diseñado un neumático en el que los tacos presentan una alineación destinada principalmente a obtener una buena motricidad, sin importar en qué tipo de terreno se rueda” (“Neumáticos”, El Mundo, supl. Motor, 3/I/03):independientemente/al margen del tipo de terreno en que…; ya sea en un tipo de terreno u otro; en cualquier tipo de terreno.
“… pueden consumir [stevia] niños, mujeres embarazadas y cualquier persona, sin importar sexo o edad” (Tomás Martínez Pérez, La diabetes y su control con Stevia, Librosenred, Montevideo, 2004, p. 111): independientemente/al margen de su; sea cual sea sude cualquier sexo o edad.

Algo equivalente ha llegado a producirse con la adaptación, galopante, del inglés ‘no problem’
Si no importa tiene su peso en el español de hoy como fórmula de cortesía, algo equivalente ha llegado a producirse con la adaptación, ciertamente galopante, del inglés no problem. ¿Que llegamos tarde a una cita? Pues avisamos y ningún problema. ¿Que el perro ha hecho sus necesidades en el portal? Pues nos disculpamos, recogemos y sin problema. ¿Que un príncipe holandés se casa con la hija de un ministro de Videla? Pues no invitamos al padre a la boda y no hay problema. Las letras hispánicas dan profusamente cuenta de este éxito:
“Si quieres, lo probamos. Vivir los cuatro juntos, quiero decir; por míno hay problema” (Luis Goytisolo, Estela del fuego que se aleja, Anagrama, Barcelona, 1984, p. 59): por mí adelante; por mí de acuerdo; yo no pondré pegas.
“Y si uno no ve, no hay problema: en Inglaterra fue ideado un dispositivo que permite recibir los SMS y leerlos a los ciegos” (“Tendencias: En otros países”, El Clarín, 9/IX/04): no pasa nada, lo mismo da; todo tiene remedio
“No ha habido ningún problema para nombrar ocho mujeres capaces como ministras” (“Por goleada, 60-13”, La Razón, 22/IV/04): no ha costado nada, no ha sido difícil, nada ha impedido…
“Aun cuando fue muy fatigoso cantar tres días seguidos, todo discurrió sin problema alguno digno de mención” (José Carreras, Autobiografía. Cantar con el alma, Ediciones B, Barcelona, 1989, p. 177): sin contratiempo.
“Me faltarán algunas cosas pero lo importante es adaptarme y creo que lo haré sin problema” (“Sisi cree que se puede adaptar ‘sin problema’ al puesto de lateral derecho”, El Mundo24/IV/12): sin dificultad, perfectamente.
La predilección por la palabra no se limita, ni mucho menos, a esas locuciones coloquiales. Tenemos tendencia a ver un problema en infinidad de sitios donde buenamente podríamos ver otras cosas. Por ejemplo:

Tenemos tendencia a ver un ‘problema’ en infinidad de sitios donde buenamente podríamos ver otras cosas
“Pero existe un cuarto punto sobre el cual me veré obligado […] a pronunciarme, por más que me esfuerce en evitarlo: es el problemade las casas encantadas” (Roger de Lafforest, Casas que matan, Martínez Roca, Barcelona, 1976, trad. de Juan Giner, p. 158): enigma, misteriocasofenómeno.
“… ‘Es una niña muy irrazonable’, ‘Es un problema para todo el mundo’” (Judy Dunn, Relaciones entre hermanos, Morata, Madrid, 1986, p. 50, no consta traductor): incordio, engorro.
“Para ti no es nada, para mi municipio puede ser un problema de vida o muerte” (Héctor Aguilar Camín, Morir en el Golfo, Océano, México D. F., 1986, p. 112): una cuestión.
“Quizá para una persona creativa esto no será un problema, pero para otros podrá resultar muy difícil” (David Halberstam, El próximo siglo, Siglo XXI, Madrid, 1991, trad. de Adriana Sandoval, p. 133): inconveniente, impedimento.
“Kierkegaard se encuentra ante el problema de gozar de la existencia estéticamente o de experimentar moralmente” (Ernesto Feria Jaldón, Estudios sobre Kafka, Renacimiento, Sevilla, 2000, p. 104): dilema.
“Tenía un problema mental que yo no sé cómo etiquetaron los psiquiatras” (Luis Jiménez de Diego, Memorias de un médico de urgencias, La Esfera de los Libros, Madrid, 2002, p. 150): trastorno
“La acidez de estómago es una sensación que indica la presencia de algún problema gástrico, sobre todo gastritis” (Francisco Javier Lavilla Royo, Familia y salud, Everest, León, 2002, p. 178):trastorno.
“… dado que en ese país [Brasil] no hay apenas problemas raciales por el cruce de razas que allí existe” (Enrique Miret Magdalena, ¿Qué nos falta para ser felices?, Espasa, Madrid, 2002, p. 176): conflictos.
“… es bueno tener sentido del humor y no armar un problema por una respuesta impaciente” (Mary Pipher, Cómo ayudar a su hija adolescente, Amat, Barcelona, 2006, trad de Gonzalo Mallarino, p. 297): escándalo; follón.
“Por lo que él sabía, la rata podría estar carcomiendo un cable vital o el panel de control del avión. El piloto estaba en un problema muy grave” (John Hagee, Convierta sus retos en oportunidades, Casa Creación, Lake Mary, Florida, 2009, trad. de Belmonte Traductores, p. 47): en un buen aprieto, en un buen brete (quitando el muy grave, claro).
“¿Cuál era el problema de morir después de una vida de longevidad tan descabellada?” (Amélie Nothomb, Biografía del hambre, Anagrama, Barcelona, 2010, trad. de Sergi Pàmies, Google Libros): inconveniente.
“Me has metido en un problema de cojones” (Trevor Shane, Hijos del miedo, Debolsillo, Barcelona, 2012, trad. de Roberto Falcó Miramontes, Google Libros): lío (o marrón, aquí el registro lo permite).

Hay otras fórmula que va ganando terreno. Nos referimos a la adaptación de ‘makes no difference’
La tercera y última fórmula de la que hoy querríamos dejar constancia no es siempre de cortesía ni se oye ni se lee tanto como las precedentes, aunque va ganando terreno. Nos referimos a la adaptación de makes no difference o, en un nivel menos coloquial, marks no difference, que aquí venimos “traduciendo” de las siguientes maneras:
“… morir por una cosa o por otra no señala ninguna diferencia con respecto al resultado final” (Dardo S. Dorronzoro, La nave encabritada, Emecé, Buenos Aires, 1964, p. 42).
“La naturaleza de la meta no establece ninguna diferencia” (Og Mandino, La universidad del éxito, DeBolsillo, Barcelona, 2006, trad. de Alberto Coscarelli, Google Libros).
“Y, además, tu esfuerzo individual no marca ninguna diferencia en el total de la empresa” (Jordi Assens, Huevos con tocino, Norma, Bogotá, 2008, p. 80).
“−Eso no supone ninguna diferencia, Roy −respondió Murray sin inmutarse […]−. Adelante: mátame, que yo te mataré a ti...” (Félix J. Palma, El mapa del cielo, Plaza & Janés, Barcelona, 2012, Google Libros).
“−Es que no entiendo por qué lo que yo piense supone la menor diferencia −insistió Rosemont” (Barth Anderson, El mago y el loco, La Factoría de Ideas, Madrid, 2012, trad. de Juan José Llanos Collado, Google Libros).

“¿No hace ninguna diferencia si tus padres son homosexuales?” (titular, web Sociologianow!, 14/X/12).
“No es relevante”, “No es importante”, “No cambia nada”, “No pasa nada”… son, con las pertinentes variaciones, algunas de las alternativas, entre las tantas que puede haber, que se nos ocurren para estos casos. Insistimos una vez más: en cuestiones de estilo, la escritura automática deberíamos dejarla para los surrealistas.
PD: Carmen Francí y Francisco J. Uriz nos llaman la atención sobre un olvido en los artículos (aquí y aquí) dedicados al rebajamiento de significado del vocabulario penal: la palabra complicidad y sus parientes. ¡Cuánta razón! ¡Cómo se nos pudo pasar! ¡Con lo que nos gusta la cursilería! En homenaje al trayecto singular de esta familia, de lo criminal a lo más sensible y halagüeño, ahí van tres ejemplos, todos de la revista Hola:
“Los Príncipes de Asturias, cómplices y sonrientes en su cita con el periodismo español” (titular, 14/II/14).
“La mirada cómplice de los duques de Cambridge en el desfile de la orden de la Jarretera” (titular, 17/VI/14).
“Tamara Falcó y Enrique Solís, pura complicidad en Barcelona” (titular, 9/X/14).

martes, 30 de diciembre de 2014

PRENSA CULTURAL. "Las cinco palabras en inglés que debes utilizar para ser más convincente y persuasivo"

   En "elconfidencial.com":


A
El lenguaje es el vehículo de la comunicación y el uso de unas palabras u otras cambia totalmente el mensaje. Más allá del lenguaje no verbal, lo que diferencia un gran mensaje, de uno normal o, incluso de uno mediocre, es el correcto uso de las palabras. Existen algunas que son mucho más influyentes que otras, aunque sean sinónimas. La eficiencia del lenguaje depende de la capacidad para crear un mensaje nítido, y el uso de determinados términos ayuda de sobremanera en esta tarea.
Esta es la opinión de Gregory Ciotti, el autor indica en The Huffintgton Post cinco palabras en inglés que si se usan en el contexto adecuado, servirán de gran utilidad para conseguir ser más persuasivo. Estos son los siguientes términos.
1. You (tú)
Es muy habitual argumentar esta opinión con la existencia de un estudio de la Universidad de Yale que indica que esta es la palabra más persuasiva. Ciotti no tiene claro que este estudio realmente exista, sino que cree que puede que sea un bulo. Sin embargo, el autor señala que es muy interesante utilizar el nombre de la persona con la que se está hablando. Se apoya en la existencia de determinados investigaciones que demuestran que personalizar un mensaje con el nombre de aquél al que va dirigido sirve para que se sienta más identificado y muestre atención.
A todos nos gusta sentir que un mensaje va dedicado a nosotros y ahora es posible hacerlo incluso cuando no se conoce a una persona. Un ejemplo de ello es el lenguaje digital: cuando nos llega un correo electrónico suele aparecer además de la dirección, el nombre de la persona que lo envía. Fijarnos en estos detalles y saber utilizarlos siempre nos será de gran ayuda.
2. Free (gratis)
Obtener un producto sin pagar no es algo exclusivo de la mentalidad española. El catedrático estadounidense en psicología Dan Ariely en su libro Predictably Irrational se lanzó a ofrecer dos tipos de bombones. El primero costaba quince centavos, mientras que el segundo (de peor calidad) solo uno. La respuesta fue muy clara, el 73% prefirió el más caro, pero de mejor calidad.
Decir que algo es gratis, siempre nos servirá para llamar la atención, pero debe hacerse con cuidado
Pero, el experimento siguió y a otro grupo se le ofreció ambos productos, pero costando un centavo menos, de tal forma que el mejor costaba 14 centavos, mientras que el otro era gratuito. El cambio de comportamiento fue brutal, pues el 69% eligió el gratuito, 42 puntos más que cuando costaba un mísero centavo.
Este estudio nos demuestra cómo ‘gratis’ influye tantísimo en nuestra mentalidad y cómo puede ser un gran recurso para llamar la atención. Pero Ciotti señala que, a pesar de su utilidad, ha de utilizarse con inteligencia para evitar que no acudan a nosotros aquellos ‘jetas’ que no tienen ningún interés más allá de la gratuidad.
3. Because (porque)
Explicar las razones siempre ayuda. Un estudio de Robert Cialdini en su libro Influence se centró en cómo reaccionaban las personas en una oficina ante la pregunta sobre la posibilidad de usar su fotocopiadora. Para ello utilizaron dos frases: la primera de ellas era “disculpe, son solo cinco páginas, ¿puedo utilizar su fotocopiadora?”. Por otro lado, la segunda fue “disculpe, son solo cinco páginas ¿puedo usar su fotocopiadora? Porque estoy en un apuro”.
La diferencia entra ambas es mínima, pero los resultados fueron muy dispares, mejorando un 33% con la segunda frase. Cialdini apunta que al explicar la razón, la otra persona estará más predispuesta a ayudar. Pero Ciotti señala que esta palabra debe usarse para ofrecer las razones reales, nunca como muletilla o recurso.
4. Instantly (inmediatamente)
La instantaneidad nos gusta a todos. Cada vez han aparecido más negocios en los que su principal diferencia respecto a sus competidores (a los que han ido eliminando) reside en la celeridad a la hora de ofrecer el producto, aunque este sea peor. Seamos sinceros: si hay dos tiendas de fotografía juntas y en una aparece un cartel que indique que las podremos recoger nuestras fotos de carnet inmediatamente, mientras que en el otro no… Probablemente acabemos eligiendo la primera, aunque sea más cara.
Varios estudios han demostrado, a través de resonancia magnética, como recoger un premio instantáneamente influye positivamente en nuestro cerebro. Pero Ciotti matiza que es importante que además de la palabra, también haya un trabajo detrás que la haga efectiva. Un truco que propone consiste en prometer algo menos de lo que se puede para dar algo más de lo que se debe.
5. New (nuevo)
La novedad juega un papel muy importante en nuestro cerebro y por estas razones es tan utilizada en el marketing. Varias investigaciones han demostrado que los productos son mucho más caducos que las experiencias (un concierto al que fuimos hace años nos seguirá pareciendo espectacular, pero un móvil de hace 3 meses no, porque hay otros nuevos, aunque sean muy similares).
Sin embargo, también debe indicarse la novedad con cierta cabeza, ya que si algo funciona bien, será mejor no tocarlo demasiado. En cambio, indicar algún factor novedoso, por nimio que sea puede sernos de gran utilidad: una nueva característica, un nuevo diseño… Indicar la novedad del cambio, incitará a pensar que es mucho mejor.

viernes, 7 de noviembre de 2014

PRENSA. "Las seis nuevas palabras en inglés que debes conocer (las más importantes de 2014)"

   En "elconfidencial.com":



AA
El lenguaje evoluciona, se transforma y se adapta a las necesidades de las personas para comunicarse entre sí. Cada año se incluyen nuevas palabras normalmente determinadas por las academias de la lengua de cada país o conjunto de países con una misma lengua, para ampliar el vocabulario común (o, al menos, que quede registrado).
Sin ir más lejos, la Real Academia de la Lengua Española ha ampliado su diccionario con 5.000 nuevas palabras este año y otras lenguas como el inglés no se quedan atrás. En el caso de los británicos, no cuentan con una academia que aglutine todo el proceso, sino que son los diccionarios de Oxford, Longman y Chambers los que recogen los nuevos vocablos.
Pero más que en la cantidad, los usuarios suelen fijarse en la calidad y originalidad de estos vocablos y expresiones. Las nuevas tecnologías y el uso masivo de las redes sociales mandan, y el lenguaje se amolda a éstas y sus necesidades.
El Chambers Dictionary lo sabe, por eso, tras varias semanas de debate entre sus miembros, han escogido como palabra más importante del año: "Overshare".
Las nuevas tecnologías y el uso masivo de las redes sociales mandan
En palabras de David Swarbrick, director editorial de Chambers, "ganó porque es mucho más relevante que las otras palabras que se consideraron". Una palabra, en su opinión "sutil pero devastadora".
Claro que, como explica Alison Flood en The Guardian, se dieron ciertas divergencias con el resto de diccionarios, ya que en el caso de Collins han escogido "photobomb" argumentando un "aumento del 100% del uso de esta palabra en el último año".
Si "selfie" o "hastag" sorprendieron entre las nuevas palabras en inglés incorporadas en 2013, presta atención esta lista con las cinco palabras inglesas más importantes de 2014 –según la lista de Chambers–,  que, seguro, terminarás por usar en tu día a día.  
1. Overshare
Persona que revela una cantidad inadecuada de detalles sobre la vida personal. Ya conocido por mucho como el “síndrome de compartirlo todo”, esta palabra sirve para definir a esas personas que utilizan las redes sociales y todo tipo de plataformas online para dar a conocer todos los detalles de su intimidad de forma masiva y sin ningún tipo de filtro (no los de Instagram, filtro entendido como la acción de “seleccionar datos o aspectos para configurar una información”).
2. Photobomb
Ponerse al fondo de una fotografía de manera deliberada justo en el momento en el que se toma sin que el que hace la foto lo sepa. 
La moda de arruinar fotografías ajenas, extendida también entre el universo celebritie en los últimos años, hace que además la persona –o animal, que también son famosas las fotos en las que un animal en principio ajeno a la estampa se cuela de pronto–, se caracterizan porque al final la persona que supuestamente no debía salir se convierte en la protagonista.  
Aquellos "divertidos" cuernos que se ponían detrás de las cabezas posantes en las fotografías analógicas fueron el principio del fin. 
3. Bashtag
Usar un hashtag únicamente para comentarios críticos o abusivos. Se mueven rápidamente en las redes sociales y con lo que nos gusta criticar cuando somos “anónimos”, seguro que se convierte en una de las palabras de 2015 en todo el mundo.
4. Digital native
Persona que ha aprendido a usar ordenadores y nuevas tecnologías desde bien pequeña. Se utiliza para designar a esa generación de niños, ya adolescentes, que han sido criados durante la era de la tecnología digital y están completamente familiarizados con internet, ordenadores y dispositivos portátiles desde muy temprana edad. El término nativo digital, se usa también en castellano para definir a este tipo de personas. 
5. Zero hours
En Reino Unido, la palabra se usa para definir un contrato de trabajo que no incluye una garantía de trabajo regular para el trabajador, al que se le paga sólo por las horas que realmente funcionan.
Algo así como un trabajo temporal por horas y con disponibilidad absoluta. ¿Terminaremos llamando al trabajo basura zero hours? Tiempo al tiempo...
6. Hipster (redefinición)
El equipo de Chambers también se ha planteado redefinir esta palabra tan usada en todo el mundo, cuya acepción originaria (que designaba a personas que conocen y aprecian el jazz, miembros de la generación beat de la década de los 50 y principios de 1960) dista cada vez más de la actual.
Según estos, hoy un hípster sería una persona nacida en la generación de los 80-90, que desprecia su cultura de clase media nativa, y autoconscientemente adopta un estilo de vida bohemio y un modo de vestir concreto.
Y es que hay palabras que se ponen de moda y se usan de manera masiva sin sentido y, llegado un momento, es todo un detalle que se les dé una nueva definición. En un universo en el que hasta comer galletas Campurrianas es considerado hispter, amigos de Chambers: gracias.