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martes, 5 de julio de 2016

POESÍA. "Bisontes". Eduardo Chirinos (Lima, 1960-2016)



Bisontes
Antaño los bisontes manchaban la llanura
de un claro y suave marrón.
Sus pezuñas hollaban sin miedo esta hierba.
Era su casa. Su vasto
dominio que nadie se atrevía a profanar.
Los veranos
migraban hacia el norte donde el sol se apaga.
Los inviernos hacia el sur
donde languidecen las estrellas.
Camino a Montana he visto bisontes.
Lejanos y míticos bisontes aguardando una
            estampida,
un estrépito de pájaros, un canto de guerra.
Si hubo algún Dios en estas tierras
debió tener cara de bisonte.

domingo, 3 de julio de 2016

POESÍA. "Monigotes". Eduardo Chirinos (Lima, 1960-2016)



MONIGOTES

Desde niño me gusta dibujar monigotes. 
Así me entretengo cuando estoy aburrido,
cuando nadie me mira, cuando espero 
impaciente el menú del restaurante. 
Algunos tienen nombre propio, bichos 
que apenas sobreviven en el trazo, en 
la corta vida que el papel les concede. 
Ellos me acompañan. Llaman a la puerta
a cualquier hora, y yo siempre los recibo.
Llevo a todas partes una pluma, no vaya 
a ser que los escuche y no tenga cómo 
darles forma. Nunca piden nada a cambio. 
Ellos bailan felices en manteles, boletos, 
servilletas, y luego –así como han llegado– 
se despiden. La gente cree que la pluma
es para anotar versos, apuntes misteriosos 
que se le ocurren al poeta. No sabe que 
nunca escribo apuntes, que los monigotes 
me visitan cuando suena la música 
del mundo. Y yo no puedo escucharla.

martes, 28 de junio de 2016

POESÍA. "Raritan Blues". Eduardo Chirinos (Lima, 1960-2016)




Raritan Blues

                                                                Para Margarita Sánchez

Aquí no hay bulla ni miseria,
sólo un bosque de árboles mojados y cientos de ardillas
correteando vivaces o escarbando una nuez.
A lo lejos un puente
una interminable fila de automóviles retorna a sus hogares
y nubes balando ante un perro pastor y amarillo.
¿Eres tú quien camina en las riberas del Raritan?
Recuerdo un río triste y marrón donde las ratas
disputan su presa con los perros
y aburridos gallinazos espulgándose las plumas bajo el sol.
Ni bulla ni miseria.
El río fluye educado como en una tarjeta postal
y nos habla igual que hace siglos, congelándose y
descongelándose,
viendo crecer a sus orillas cabañas, iglesias, burdeles,
plantas refinadoras de petróleo.
Escucho el vasto rumor del Raritan, el silencio de los patos,
de los enormes gansos salvajes.
Han venido desde Ontario hasta New Brunswick,
con las primeras nieves volarán al sur.
Dicen que el río es la vida y el mar la muerte.
He aquí mi elegía:
un río es un río
y la muerte un asunto que no nos debe importar.

lunes, 27 de junio de 2016

POESÍA. "Antes de dormirme". Eduardo Chirinos (Lima, 1960-2016)



Antes de dormirme

Es tarde, pero quisiera decir algo.
Esa música tardía, esos ecos que rebotan
en las piedras y crean silencios.
No, no es eso exactamente:
entre eco y eco hay una música
y en ella un ladrido, un dolor, un golpe seco.
La palabra que alguna vez borramos
vuelve a su lugar
como la música tardía, como el silencio.
Pero no es eso tampoco. Escribir: callar:
cerrar los ojos. Ecos
que rebotan en las piedras y de nuevo
el ladrido, el dolor, el golpe seco.
No sé cómo explicarlo.
Pero es tarde
y en verdad no quiero decir nada.

jueves, 23 de junio de 2016

POESÍA. "Lo que mi padre quiere realmente de mí". Eduardo Chirinos (Lima, 1960-2016)



LO QUE MI PADRE QUIERE REALMENTE DE MÍ


1
Anoche tuve un sueño. Acompañaba a mi padre
por un camino de tierra. Los dos íbamos a caballo
y apenas cruzábamos palabras. A lo lejos se veía
la sombra de unos sauces, las luces de un pueblo
desconocido y remoto. De pronto, mi padre detuvo
su caballo y preguntó si yo sabía a dónde íbamos.
Le contesté que no. Entonces vamos bien, me dijo.

2
Los caballos del sueño sabían de memoria
el recorrido. Era cuestión de abandonar las
riendas, de dejarse llevar. Eso me causaba un
poco de aprensión, incluso un poco de miedo.
Mi padre, en cambio, parecía muy tranquilo.
Pensé, parece tranquilo porque está muerto.

3
Aquí es donde vivo, dijo como si me quitara
una venda. Fue muy poco lo que vi. Sólo un
páramo de piedras, remolinos de arenisca,
huesos de caballos amarillos. ¿Qué te parece?
No supe qué decir. Tenía sed y me dolía un
poco la garganta. Es un lugar hermoso, dijo,
pero a veces me gustaría regresar. ¿Por qué
no regresas, entonces?, pregunté. Porque es
más fácil que tú vengas me dijo. Y desapareció.

miércoles, 22 de junio de 2016

POESÍA. "Poema escrito el séptimo día de otoño". Eduardo Chirinos (Lima, 1960-2016)



POEMA ESCRITO EL SÉPTIMO DÍA DE OTOÑO


La noche viene de Asia y no hace preguntas.
Adam Zagajewski

1
El humo enturbia el aire de septiembre,
enrojece la luna, estorba la visión de las
montañas. Para consolarme pienso en
la llegada del otoño, en el rojo incendio
del último Tiziano. La radio anuncia los
inconvenientes de hacer ejercicios, de
salir fuera de casa. Escribo sobre animales
para olvidar mi cuerpo, para huir de mí.

2
El humo estorba la visión de las montañas.
Ahora entiendo cuánto necesitaba esas
montañas. En septiembre mantienen algo
de verdor, su discreta y callada presencia.
Esta tarde hay música tranquila. Leo sobre
la vida de los químicos (Davy era amigo de
Coleridge, Scheele era buen tipo, a Lavoisier
le cortaron la cabeza). Escucha los nombres.
Aún conservan su misterio, su antigua y
poderosa magia: mantequilla de antimonio,
azúcar de plomo, licor vaporoso de Libavio.

3
Pobre y guapo Cristo, no se cansa de invocar
a los profetas. Rojo incendio en el Templo
de Jerusalén, legiones romanas apostadas
en las calles. Aquel día, recuerdo, me perdí
entre la multitud. Compré una jaula de
palomas, acaricié los cuernos de una cabra.

4
No entiendo por qué hablas de química,
a ti nunca te atrajo la química. Me gustan
sus metáforas. La mente del poeta, decía
Eliot, es un trozo de platino. Qué habrá
querido decir. Napoleón tercero usaba
cubiertos de platino. Tal vez lo confundía
con la plata, con el humo que oscurece las
ventanas del Templo y estropea el paisaje.

5
Si introduces un trozo de platino en una
cámara con azufre y dióxido de carbono
se forma ácido sulfúrico, pero el platino
no cambia. Los gases son las emociones,
los sentimientos. El platino la mente del
poeta. “En la adolescencia del año llegó
Cristo el tigre” escribió Eliot. Y estaba
equivocado. Ben Pantheras no fue el
padre de Cristo. Fue sólo una leyenda,
un soldado de Roma. Polvo y tumulto.

6
La radio anuncia los inconvenientes de hacer
ejercicios, de salir a la calle. Escribo sobre
animales para escapar de mi cuerpo, para
huir del olvido. Cada animal me recuerda mi
cuerpo. Cada animal me recuerda el olvido.

7
Pobre y guapo Cristo. Lectura obligatoria
de las nueve de la noche. El humo obstruye
la salida, el huerto donde lo espera su Padre.
Lavoisier publicó los Elementos en 1789, fue
una revolución en el mundo científico. Tres
años más tarde otra revolución le cortó la
cabeza. Antes de morir habló con su Padre
en arameo, acarició los cuernos de una cabra.
Miró el rojo incendio del último Tiziano.

8
Esa tarde salí a caminar por los alrededores
del Templo. En el patio había mercaderes,
recaudadores de impuestos, prostitutas
de Canaán. Una de ellas me preguntó si
me sentía bien. Le contesté que sí, que
no se preocupara. Me dijo el Templo es
un lugar seguro, el humo se desvanecerá
pronto, esta noche acuérdate de mí. Yo
le regalé una moneda de plata. Ella me
devolvió el ejemplar de los Elementos que
había perdido en el polvo y el tumulto.

9
Lavoisier fue recaudador de impuestos, por
eso lo condenaron a la guillotina. Eso fue a
finales de septiembre. Antes de morir repasó
la tabla de los elementos, olió el aroma del
bezoar. El rojo incendio del último Tiziano.

10
En septiembre las montañas mantienen algo
de verdor, su discreta y callada presencia.
Hay música tranquila. Y hay contemplación.
Leo y escribo para huir del humo, para huir
de mí. Leo y escribo hasta que llega la noche.
La noche viene de Asia y no hace preguntas.

martes, 21 de junio de 2016

POESÍA. "La salud de los poemas". Eduardo Chirinos (Lima, 1960-2016)


La salud de los poemas

«La salud es el silencio de los órganos», 
dicen los tratados médicos. Su sabiduría
contempla en el dolor un lenguaje, un 
cuerpo vivo que se queja y sufre. Todos 
tenemos una oscura cicatriz que disimula 
un viejo y renovado dolor. Sé de jóvenes 
que se hieren a propósito. Hartos del 
silencio se queman, se mutilan, se hacen 
incisiones. Es su modo de estar vivos, 
de recuperar el tono de su cuerpo, de
sentirlo suyo y escucharlo alguna vez
hablar. Mientras veía fotos de esos jóvenes
pensaba en los poemas. En su modo tan 
cruel de hacernos recordar que son lenguaje. 
Un cuerpo lleno de incisiones, cortes, 
quemaduras, donde siempre hay alguien 
que nos habla. Aunque se quede callado.

lunes, 20 de junio de 2016

POESÍA. "Las palabras del mundo". Eduardo Chirinos (Lima, 1960-2016)



Las palabras del mundo 

Los filamentos de aire, allí donde hubo 
un mínimo grosor de materia, se nutren 
de palabras. Y se apoderan poco a poco 
del mundo. La mirada parpadea, secciona 
confusas imágenes que van al cerebro 
y preguntan por un nombre. El cerebro, 
ya se sabe, es un órgano aburrido. Tarda 
unos segundos y contesta afirmativa 
o negativamente. Entonces el proceso 
vuelve a repetirse, pero en sentido inverso. 
Hay quienes consultan diccionarios,
quienes prefieren preguntarle a Dios,
los que interrogan la luz y pasan días, 
meses, años royendo los huesos de un
idioma que ha olvidado la carne. Hay,
por último, los que apagan la luz y se
sientan a esperar. Es cuestión de paciencia. 
Ellas llegan siempre para rogarnos un sitio.
Llegan para pedirnos perdón.

viernes, 17 de junio de 2016

POESÍA. "Escena para una película". Eduardo Chirinos (Lima, 1960-2016)



ESCENA PARA UNA PELÍCULA

¿Cómo maneja uno los recuerdos? Yo tengo 
varios que se alternan y, para colmo, varían
con el tiempo. No son organizados. Un buen
día aparecen y ¡zas! se instalan sin permiso 
reclamando alguna música, si es posible 
alguna explicación. Ayer, por ejemplo, tenía
siete años y entré sin llamar al dormitorio 
de mi madre. La ventana daba a un amplio
jardín donde jugaba el collie, al fondo 
renacía una palmera, un floreciente árbol 
de papayas. Mamá se pintaba las uñas 
de los pies. Parecía estar muy concentrada 
y apenas me hizo caso. «¿Por qué te pintas?», 
pregunté. «Porque hoy llega tu papá», me
dijo. Y eso fue todo. No. Eso no fue todo.
Su vestido colgaba impaciente de una silla
y una cámara filmaba sus piernas (la 
izquierda recogida, la derecha ligeramente
levantada). ¿Qué quería de mí ese recuerdo? 
No lo sé. Si le pregunto dirá que no había
ningún collie. Que tal vez había soñado. 

jueves, 16 de junio de 2016

POESÍA. "Cuando nos ronda la muerte". Eduardo Chirinos (Lima, 1960-2016)





Cuando nos ronda la muerte

Un león llorando
tras las naves incendiadas. El fuego
del incendio.
¿Qué león?,
¿qué naves incendiadas? Toda

separación es muerte: la carne
que amamos, los ojos, los cabellos,
la deseada piel. El tiempo
nos expulsa de lo que alguna
vez fue nuestro. El tiempo

incendia, el tiempo desvanece.
Y el poema dice su verdad.

Aunque nunca lo escuchamos
el poema arranca nuestros ojos

y dice en voz baja su verdad.