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martes, 3 de julio de 2012

PRENSA CULTURAL. Entrevista a Ernesto Cardenal

El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal. / JUAN ALDABALDETRECU ("El País")

   En "El País":

ENTREVISTA

Ernesto Cardenal: “Hace tiempo que Dios renunció a ser Dios”

Con 87 años, el premio Reina Sofía de Poesía jura que solo el presente le interesa

 1 JUL 2012

No se fíen ustedes de las apariencias estéticas de la bonhomía, a menudo tapan volcanes. Y como volcán rumiando lava entra Ernesto Cardenal en la estancia, debajo de la boina calada, detrás de su barba blanca, dentro de su camisa blanca, los dedos de los pies nerviosos escapando de las sandalias de cura, aquejado esta tarde de un raro mal: esa mezcla de ansiedad y fatiga típica de las biografías sin desmayo. Sin duda, Cardenal (Granada, Nicaragua, 1925) es dueño de una de ellas. Poeta, sacerdote, teólogo, traductor, escultor, ministro de Cultura del Gobierno sandinista de Nicaragua entre 1979 y 1987, profeta irreductible de la Teología de la Liberación y de sus miserias y, por tanto, enemigo sin remedio del Vaticano y sus grandezas, el autor de El Evangelio en Solentiname enfila ya, a sus 87 años, la lógica consciencia del todo fue, aunque jura y perjura que solo el presente le interesa. No parece exagerado decir que su vida es una montaña rusa de euforias y desengaños: desengaño con la revolución perdida –“Daniel Ortega no es ni de izquierdas ni sandinista, traicionó la revolución”–, desengaño con sus jefes de Roma –“la Madre Iglesia traicionó el Evangelio”– y desengaño con la desidia y la resignación del mundo ante la injusticia –“¡estamos obligados a mucha más subversión!”–. Y de cuando en cuando, alguna pequeña alegría, como el reciente Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. La editorial Trotta acaba de publicar el libro El cántico místico de Ernesto Cardenal,de Luce López-Baralt, un replanteamiento crítico en torno a la dimensión mística del escritor. No hay ira en Ernesto Cardenal con respecto a su pasado, aunque el presente asegura que, en esta tarde calurosa de Madrid, el poeta anda cabreado.
Quería saber cuál es el estado de ánimo actual de Ernesto Cardenal ante las cosas, ante la vida. No entiendo.
¿Es capaz de mirarse desde fuera y hacerse un autorretrato con lo que fue, lo que es, lo que será…? Mmmm, no, no lo hago. No me gusta.
¿Mira al pasado? ¿Al futuro? ¿Solo al presente? Solo el presente.
¿Por qué? ¿Borró su pasado? ¿Lo aparcó y lo guardó en un armario? Esa pregunta es muy difícil, ¿por qué me la hace?
Las fáciles no suelen tener mucho interés… Bueno, sí, pero yo ya no estoy para preguntas difíciles.
No se preocupe, cambiamos de tercio. En 2009 recibió el Premio Pablo Neruda de Poesía, ahora le acaban de dar el Reina Sofía. ¿Le gusta eso de los premios? ¡Pues el primero que recibí en mi vida fue el Pablo Neruda! Así que cuando la presidenta de Chile me lo entregó en el Palacio de la Moneda, en el discurso dije que me consideraba el poeta menos premiado de la lengua castellana. Ahora ya no puedo jactarme de eso, porque he recibido dos premios. Bueno, tampoco son muchos…
¿Y eso le duele? No, bueno, me da lo mismo, no me interesa mucho recibir homenajes, más bien me molestan.
Cuando me dirigía a nuestra cita, venía pensando en lo mal que están las cosas para tanta gente. ¿Cabe decirle algo nuevo que sirva para darle esperanza? ¿Tiene usted alguna idea? Pues yo le diría lo que se ha dicho desde hace tiempo: el Evangelio, el anuncio del reino de Dios, del reino de los cielos en la tierra. Y recordar de nuevo lo que anunció el marxismo: una sociedad nueva, justa y sin clases. La sociedad comunista perfecta… que viene a ser lo mismo que el reino de Dios en la tierra. Yo no tengo otra cosa que predicar que el cristianismo y el marxismo, que para mí son la misma cosa.

La sociedad comunista perfecta viene a ser el reino de Dios en la tierra
¿Está la vigencia del marxismo intacta para usted en 2012? Si usted me pregunta si el marxismo fracasó, le diré que Chesterton, escritor, humorista, inglés y católico, dijo que el cristianismo no había fracasado… porque no se había puesto en práctica nunca. Yo digo lo mismo del marxismo, que nunca se puso realmente en práctica.
O sea, que ninguno de los dos principios fundamentales de su vida se han podido ver en marcha de verdad… ¡Ni de verdad ni de mentira! O puede que de mentira sí, pero de verdad no…
¿No cree usted que el marxismo incurrió en errores? O quienes lo trataron de llevar a la práctica… Sí, y el cristianismo también, que tuvo horribles versiones: las cruzadas, la Inquisición, los papas del Renacimiento…
¿Solo los del Renacimiento? ¿Y los de los últimos tiempos? Bueno, claro, esos son igualmente malos. Son malos. Algunos de ellos, no todos.
Y sin querer ser malo, de entre los malos, ¿cuál fue el más malo?Mmmm… no sé, puede que…
Entre Wojtyla, que le echó a usted la bronca nada más bajar del avión en su visita a Nicaragua, y Ratzinger, ¿con quién se queda? Bah, son iguales. Ratzinger ha puesto en práctica las mismas políticas pontificias del otro. Es igual que Wojtyla. O peor.
Revolución, Dios, poesía… ¿son una misma cosa en su vida? ¿O tres versiones de algo supremo? Para mí son lo mismo, sí. Revolución es lo mismo que predicaba Jesús. Hoy hay teólogos que dicen que el reino de Dios que él predicaba era una expresión semejante al concepto actual de revolución, es verdad. Una revolución subversiva, que en el caso de Jesús fue lo que le llevó a la muerte. Significaba también un cambio político y social. La juventud de hoy sigue diciendo “otro mundo es posible”, y yo también lo creo, como lo creyó Jesús. Es posible, y necesario. Y, como dice el obispo brasileño Casaldáliga, también otra Iglesia es posible. Hasta hay quien dice que otro Dios es posible.
¿Y usted qué cree? Que así es, claro.
Porque para usted Dios no es uno, unívoco, cerrado e indiscutible…Así es.
Pueden ser varios… Así es, sí. O puede no creerse en ningún Dios. Los ateos dicen lo mismo que decían los cristianos primitivos, que también fueron ateos.
Es relativamente fácil encontrarse con creyentes que preguntan que, si hay un Dios, ¿cómo es posible que permita todo lo malo que ocurre en la tierra, que es tanto? ¡Porque hace tiempo que Dios renuncio a ser Dios! Se apartó y nos dejó para que hiciéramos el cambio solos. Nos dejó en libertad y desapareció. Eso explica el Holocausto y las demás aberraciones de la creación del ser humano.
Ha dicho, hablando de Cristo, “subversión”. La subversión… ¿Falta eso en las sociedades modernas? ¿Estamos obligados a no conformarnos, aunque no hacemos otra cosa que aceptarlo todo sin protestar ni replantear? Claro que sí. Si lees la Biblia, verás todo el tiempo a un Dios subversivo. Jesús de Nazaret, lo mismo. Así que, en efecto, estamos obligados a la subversión, pero… en cuanto a lo de creyentes o no creyentes, pues no es solo eso que he estado diciendo antes de cristianismo y marxismo. También el Islam… mire, hay un teólogo sufí del siglo XIII que dice: “Para llegar a La Meca hay muchos caminos; si uno está en el Sur, La Meca está en el Norte. Si está en el Norte, La Meca consiste en ir al Sur. O al Este, o al Oeste. Pues para llegar a Dios, lo mismo. Hay muchos caminos.
Subversión, revolución, religión… esos ingredientes conformaron la experiencia de Solentiname. ¿Queda algo de aquello en pie? ¿Fue solo una utopía o Ernesto Cardenal de verdad creyó en aquel tiempo que se podían cambiar las cosas? La experiencia de Solentiname fue muy modesta. Acabó convertida en un mito, pero en realidad no era más que una pequeña comunidad, bueno, casi una comuna a la manera de los primeros cristianos. Éramos cristianos renovados de la Teología de la Liberación, con una orientación marxista, y así interpretamos el Evangelio. Una experiencia.


Cardenal, con Daniel Ortega, detrás, en Nicaragua.
¿Por qué cree que la Iglesia, así, con mayúscula, se ha puesto tan nerviosa siempre que han surgido experiencias de ese tipo? ¿Es que le estaban tocando la finca más de lo debido? La que se autodenomina la Madre Iglesia ha traicionado el Evangelio. El Vaticano es algo muy diferente de lo que Cristo fundó con unos pescadores.
¿Es la revolución un concepto defendible en el siglo XXI? ¿La prefiere a la evolución? Y me refiero a una revolución que no descarte la violencia… La revolución no tiene por qué ser violenta, puede ser pacífica. En algunos casos no queda más remedio que recurrir a las armas. El papa Pablo VI, que no era ningún extremista, declaró una vez en Colombia que ante una tiranía evidente y prolongada era legítima la lucha armada. ¡Pero ya lo decía Gandhi! Dijo que su pacifismo no habría sido posible en la Alemania de Hitler, y animó a los hindúes a entrar en el ejército inglés para luchar contra el fascismo.
Es que la revolución pacífica, esa que consiste en convencer, es más complicada. Convencer al otro y que te convenza el otro, en estas nuestras sociedades tan seguras de sí mismas, es complicado, ¿no? ¡Y lo que me está preguntando usted también es complicado, y no quiero responder a cosas así de complicadas!
¿Qué recuerdos le quedan de su paso por el Gobierno sandinista de Nicaragua? ¿La deriva emprendida por el sandinismo de la mano de Daniel Ortega fue el gran desengaño de su vida? Aquello me ocasionó un gran sufrimiento. Yo lo he llamado la revolución perdida,título del tercer volumen de mis memorias. Lo que hay ahora en Nicaragua no es revolución, ni es de izquierdas ni es sandinismo. Es una dictadura personal de Daniel Ortega, su mujer y sus hijos.
¿Aquella experiencia demuestra que quien tiene el poder por mucho tiempo se corrompe? No es inevitable, pero sí demasiado frecuente, y desde luego es el caso de Nicaragua.
¿Y en qué le ha ayudado a Ernesto Cardenal la poesía? Leí una vez una frase suya: “En mi poesía cabe absolutamente todo”. ¿Era una declaración de principios contra cierta poesía elitista, contra cotos cerrados de exquisitez? Todo parte de las enseñanzas de Ezra Pound, que es una gran influencia en mi obra, en el sentido de que en la poesía cabe todo y todo es posible… como en la prosa. Si hay alguna originalidad en mi poesía, radica ahí: en que me ha cabido todo.
Más allá del oficio del poeta, de que usted ha trabajado escribiendo versos y los ha publicado y esos libros se han vendido… ¿ha sido para usted la poesía una cierta vía de escape personal de los problemas y las angustias? De escape, jamás.
¿De salvación, o de búsqueda de la salvación? Ponga usted de búsqueda de la realidad.
Sin embargo, ya no lee poesía, porque dice que no encuentra voces nuevas. Prefiere la ciencia. ¿Por qué? Ya José Martí dijo eso: que prefería leer ciencia que poesía, y eso que en su tiempo no había los descubrimientos científicos que después hemos tenido. Sí, yo prefiero leer cosas relacionadas con esos descubrimientos que están cambiando nuestra vida. Esos libros me están descubriendo la realidad. Aunque la realidad cada vez es más misteriosa… ahora se ha descubierto que solo una pequeña parte del universo es visible para nosotros, algo así como el nueve por ciento, creo.
¿No debería eso convertirse en un antídoto contra la prepotencia de muchos poderosos y la creencia de que el género humano lo controla todo, siempre y en todo lugar? Sí, pero para los poderosos y para todos nosotros. Para cualquiera.
Usted ha llevado a cabo talleres de poesía con niños enfermos de cáncer. ¿Qué ha descubierto a través de ellos? ¿Qué le han dado? Curiosamente, la leucemia, a los niños, les produce un gran poder creativo y de expresión. Así que nos hemos puesto con estos niños a hacer poesía… no digo escribir, porque algunos de ellos casi no pueden moverse. Los que pueden escribir, escriben, y los otros dictan. Y han empezado a producir poesía muy, muy buena, que cualquier poeta adulto podría envidiar. Ya hemos publicado dos libros y preparamos el tercero. Además, esto supone una buena terapia para esos niños y su enfermedad.

El poeta revolucionario

Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925) recibió en 2009 el Premio Pablo Neruda de Poesía y recientemente ha sido galardonando con el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. A sus 87 años solo atesora esos dos premios, aunque también considera que más bien le molestan los homenajes. Poeta, sacerdote, traductor, escultor… También fue ministro de Cultura con el Gobierno sandinista de Nicaragua entre 1979 y 1987 y profeta de la Teología de la Liberación.
Como tal profeta, el autor de El Evangelio en Solentiname ha sido enemigo sin remedio del Vaticano. “Ratzinger es igual que Wojtyla, o peor”, asegura en esta entrevista. También dio forma a la experiencia de Solentiname, una comuna a la manera de los primeros cristianos con una orientación marxista que les llevó a interpretar el Evangelio. Sobre su desengaño con la revolución sandinista, afirma: “Daniel Ortega no es de izquierdas ni sandinista, traicionó a la revolución”.

lunes, 7 de mayo de 2012

PRENSA CULTURAL. Ernesto Cardenal recibe el "Reina Sofía de Poesía"

Ernesto Cardenal

   En "El País":
Ernesto Cardenal: “Desde los profetas, la poesía es anuncio y denuncia”
   El poeta y ensayista Ernesto Cardenal recibe el Premio 'Reina Sofía de Poesía'.

Javier Rodríguez Marcos  4 MAY 2012

   Ernesto Cardenal tiene 87 años y ha sido casi todo lo que un ser humano puede ser en ese tiempo —monje y sacerdote, revolucionario y ministro, traductor y poeta—, pero hay una imagen que le persigue. La captó la televisión en marzo de 1983 en el aeropuerto de Managua. El Papa Juan Pablo II se acababa de bajar del avión, le había recibido una pancarta que rezaba: “Tenemos justicia, libertad y pan y luchamos por la paz”. En la ronda de saludo a las autoridades se encontró con Cardenal que —larga barba, boina negra, camisa blanca por fuera de los pantalones— se arrodilló ante él. De ese modo recibió la seca amonestación del Papa, al que no le hacía ninguna gracia ni su pertenencia al Gobierno sandinista ni su militancia en la Teología de la Liberación. Solo le faltó criticarlo como poeta.
   En medio de las revueltas aguas de la política y la religión los versos han sido siempre el refugio menos ruidoso de Ernesto Cardenal, que ayer recibió el 21ª Premio 'Reina Sofía de Poesía Iberoamericana', el más prestigioso del género, convocado por Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca y dotado con 42.100 euros. Ingresa así en un palmarés del que ya forman parte autores como Nicanor Parra, Antonio Gamoneda, Juan Gelman, José Emilio Pacheco, José Hierro, Álvaro Mutis —todos también premios 'Cervantes'—, Claudio Rodríguez, Sophia de Mello Breyner, Francisco Brines, Blanca Varela o Fina García Marruz.
   Desde Managua, Ernesto Cardenal cuenta por teléfono que la noticia le llegó a las 5.30 de su madrugada. La sorpresa fue el premio, no la hora: llevaba, como de costumbre, dos horas y media levantado. Para Cardenal, poesía, fe y compromiso forman “un todo indivisible”. Nacido en Granada (Nicaragua), se ordenó sacerdote en 1965 después de haber participado en una primera, y fallida, intentona revolucionaria contra la dictadura de los Somoza, de pasar por el monasterio de Getsemaní, en Estados Unidos, y de estudiar teología en México.
   Fue en “la América del Norte” donde profundizó en Walt Whitman y en un poeta tan salmódico como él mismo: Ezra Pound, al que tradujo. “Mi interés al dar a conocerlo”, cuenta, “nace de que trae algo nuevo: el lenguaje del hombre de la calle, de la realidad, de la selva y de las ciudades, de la naturaleza y de la historia. Todo se puede cantar”. Un mensaje que, asegura, “se ha entendido poco en la poesía en español”.
   Tras el triunfo de la revolución sandinista, en julio de 1979, Ernesto Cardenal fue nombrado ministro de Cultura. Para entonces, ya era el autor de títulos fundamentales de la poesía latinoamericana de la segunda mitad del siglo XX como Epigramas, Salmos u Oración por Marilyn Monroe y otros poemas. Y de un libro inclasificable como El Evangelio en Solentiname, fruto de los comentarios que hacían a los textos sagrados los campesinos —“de mayor profundidad que la de muchos teólogos”— de la isla del Lago de Nicaragua en la que el escritor había fundado una comunidad cristiana.
   “Nunca he sido un disidente sino un poeta de la Teología de la Liberación, que es la teología de los pobres”, subraya Cardenal. “Evangelio en griego significa buena noticia y la buena noticia para los pobres es la justicia. Resultó que esa teología no era la del Vaticano. Nosotros creíamos en Jesús de Nazaret”.
   La conversación con el recién premiado es puro matiz. Ni disidente ni político: “No, no soy un político, soy un revolucionario. Acepté el cargo de ministro con gran sacrificio para repartir la cultura al pueblo. Nunca habría sido ministro de un gobierno burgués capitalista”.
   Eso sí, no oculta su decepción con el actual Gobierno de Daniel Ortega. En 1994 se desligó del Frente Sandinista por la deriva autoritaria de aquel. Lo mismo hicieron otros exdirigentes como los también escritores Sergio Ramírez y Gioconda Belli. Diez años más tarde tituló el tercer tomo de sus memorias (publicadas en España por Trotta, su editorial de cabecera) de forma rotunda: La revolución perdida. “Eso es lo que pasó, que se perdió”, cuenta el poeta. “La revolución no la esperábamos tan bella como fue, un sueño del que no queríamos despertar. El Gobierno actual es una pesadilla del que no podemos despertar. Nicaragua vive ahora una dictadura. El Gobierno actual no es ni de izquierdas ni revolucionario ni sandinista, es una dictadura familiar de Daniel Ortega, su mujer y sus hijos”.
   Acostumbrado a remar a contracorriente, Ernesto Cardenal no se calla: “Soy un perseguido en Nicaragua. Muchas cosas no las puedo decir. Ya me arriesgo mucho diciéndole a usted estas cosas”. ¿Y la poesía? ¿Puede cambiar algo? El autor de Canto cósmico dice que desde hace 20 años su inspiración es la ciencia pero no duda: “Claro, puede hacer mucho, cambiar la mentalidad de la Humanidad, que es lo que ha hecho siempre. El primer lenguaje fue la poesía. La prosa vino luego. La poesía mantiene vivos los ideales y anuncia un mundo mejor. Ya lo dijeron los profetas de la Biblia, tan cercanos a los poetas. La poesía es anuncio y denuncia. Anuncio de un mundo nuevo y denuncia de la injusticia”.

viernes, 13 de abril de 2012

POESÍA. "Todavía recuerdo...", de Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925)

Ernesto Cardenal

Todavía recuerdo
aquella calle
de faroles amarillos,
con aquella luna
llena entre los alambres
eléctricos

Y aquella estrella
en la esquina,
una radio lejana,
la torre de la merced
que daba aquellas
once:

Y la luz de oro
de tu puerta
abierta, en esa calle.

jueves, 12 de abril de 2012

POESÍA. "Si tú estás...", de Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925)

Ernesto Cardenal

Si tú estás
en Nueva York

En Nueva York
no hay nadie más

Y si no estás
en Nueva York

en Nueva York
no hay nadie

miércoles, 11 de abril de 2012

POESÍA. "Se oyeron...", de Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925)

Ernesto Cardenal

Se oyeron
unos tiros anoche

Se oyeron
del lado del cementerio.

Nadie sabe a
quién mataron,
o los mataron.
Nadie sabe nada.

Se oyeron unos tiros
anoche.

Eso es todo.

martes, 10 de abril de 2012

POESÍA. "¿No has leído...", de Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925)

Ernesto Cardenal

¿No has leído amor mío,
en NOVEDADES:

CENTINELA DE LA PAZ
GENIO DEL TRABAJO
PALADÍN DE LA DEMOCRACIA
EN AMÉRICA
DEFENSOR DEL CATOLICISMO
EN AMÉRICA
EL PROTECTOR DEL PUEBLO
EL BENEFACTOR...?

Le saquean al pueblo
su lenguaje.

Y falsifican las palabras
del pueblo.

(Exactamente como el
dinero del pueblo)

Por eso los poetas
pulimos tanto un poema

Y por eso
son tan importantes
mis poemas de amor.

lunes, 9 de abril de 2012

POESÍA. "La persona...", de Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925)

Ernesto Cardenal

La persona
más próxima
a mí

eres tú
a la que
sin embargo

no veo
hace tanto tiempo

más que en sueños.

viernes, 6 de abril de 2012

POESÍA. "Salmo 130", de Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925)

Ernesto Cardenal

Salmo 130

No se ensoberbece Señor mi corazón

Yo no quiero ser millonario
ni ser el Líder ni ser Primer Ministro

Ni aspiro a puestos públicos
ni corro detrás de las condecoraciones
yo no tengo propiedades ni libreta de cheques
y sin Seguro de Vida
estoy seguro.

Como un niño dormido en los brazos de su madre...

Confíe Israel en el Señor
y no en sus líderes.

jueves, 5 de abril de 2012

POESÍA. "Salmo 21", de Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925)

Ernesto Cardenal

Salmo 21
 
Dios mío, Dios mío,
 
¿por qué me has abandonado?
Soy una caricatura de hombre,
el desprecio del pueblo.
Se burlan de mí en todos los periódicos.
Me rodean los tanques blindados,
estoy apuntado por las ametralladoras
y cercado de alambradas,
las alambradas electrizadas.
Todo el día me pasan lista
Me tatuaron un número.
Me han fotografiado entre las alambradas
y se pueden contar como en una radiografía todos mis huesos.
Me han quitado toda identificación.
Me han llevado desnudo a la cámara de gas
y se repartieron mis ropas y mis zapatos.
 
Grito pidiendo morfina y nadie me oye
grito con la camisa de fuerza
grito toda la noche en el asilo de enfermos mentales
en la sala de enfermos incurables
en el ala de enfermos contagiosos
en el asilo de ancianos
agonizo bañado de sudor en la clínica del psiquiatra
me ahogo en la cámara de oxígeno
lloro en la estación de policía
en el patio del presidio
en la cámara de torturas
en el orfelinato
estoy contaminado de radioactividad
y nadie se me acerca para no contagiarse.
 
Pero yo podré hablar de ti a mis hermanos
Te ensalzaré en la reunión de nuestro pueblo
Resonarán mis himnos en medio de un gran pueblo
Los pobres tendrán un banquete
Nuestro pueblo celebrará una gran fiesta
El pueblo nuevo que va a nacer.

miércoles, 4 de abril de 2012

POESÍA. "Salmo 25", de Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925)

Ernesto Cardenal

Salmo 25

Hazme justicia Señor
porque soy inocente
porque he confiado en ti
y no en los líderes.

Defiéndeme en el Consejo de Guerra
defiéndeme en el Proceso de testigos falsos
y falsas pruebas.

No me siento con ellos en sus mesas redondas
ni brindo en sus banquetes.
No pertenezco a sus organizaciones
ni estoy en sus partidos
ni tengo acciones en sus compañías
ni son mis socios.

Lavaré mis manos entre los inocentes
y estaré alrededor de tu altar Señor.

No me pierdas con los políticos sanguinarios
en cuyos cartapacios no hay más que el crimen
y cuyas cuentas bancarias está hechas de sobornos

No me entregues al Partido de los hombres inicuos
Libértame Señor!
Y bendeciré en nuestras comunidades al Señor
en nuestras asambleas.

martes, 3 de abril de 2012

POESÍA. "Salmo 5", de Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925)

Ernesto Cardenal

SALMO 5

Escucha mis palabras oh Señor
Oye mis gemidos
Escucha mi protesta
Porque no eres tú un Dios amigo de los dictadores
ni partidario de su política
ni te influencia la propaganda
ni estás en sociedad con el gángster.

No existe sinceridad en sus discursos
ni en sus declaraciones de prensa

Hablan de paz en sus discursos
mientras aumentan su producción de guerra

Hablan de paz en las Conferencias de Paz
y en secreto se preparan para la guerra

                             Sus radios mentirosos rugen toda la noche

Sus escritorios están llenos de planes criminales
                             y expedientes siniestros
Pero tú me salvarás de sus planes

Hablan con la boca de las ametralladoras
sus lenguas relucientes
                             son las bayonetas...
Castígalos oh Dios
                             malogra su política
confunde sus memorándums
                               impide sus programas

A la hora de la Sirena de Alarma
tú estarás conmigo
tú serás mi refugio el día de la Bomba

Al que no cree en la mentira de sus anuncios comerciales
ni en sus campañas publicitarias, ni en sus campañas políticas
                                tú lo bendices
lo rodeas con tu amor
                                  como con tanques blindados.

lunes, 2 de abril de 2012

POESÍA. "Salmo 1", de Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925)

Ernesto Cardenal

SALMO 1

Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido
ni asiste a sus mítines
ni se sienta en la mesa con los gangsters
ni con los Generales en el Consejo de Guerra
Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano
ni delata a su compañero de colegio
Bienaventurado el hombre que no lee los anuncios comerciales
ni escucha sus radios
ni cree en sus slogans.

Será como un árbol plantado junto a una fuente.

viernes, 14 de mayo de 2010

POESÍA. Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925)

Ernesto Cardenal

La persona
más proxima
a mí

eres tú
a la que
sin embargo

no veo
hace tanto tiempo

más que en sueños.