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viernes, 18 de marzo de 2011

PRENSA CULTURAL. "Por qué escribo" (17). Respuesta de Use Lahoz

Use Lahoz

   Es una pregunta trampa en cuya respuesta se funden el placer y la necesidad. Supongo que escribo porque adoro las sorpresas y vivir con intensidad. Nada hay más inalcanzable que lo vivido, y la escritura incluye a veces la quimera de atrapar el pasado junto a la posibilidad de soñar despierto. Trae implícita la aventura de revivir, de combatir el paso del tiempo. Escribir ayuda a comprender y a ordenar el desorden. Escribir equilibra. Escribo para encontrar sentido al sinsentido, y porque me permite sentir el placer de contar la realidad y lo que imagino. Y también porque en el acto de escribir interviene la memoria, la experiencia y la imaginación, bienes a proteger. Escribo para reflexionar y pensar y darle vueltas a la vida de personajes siempre más interesantes que la mía. Y disfrutar del placer de la ficción, que es adictivo y que, como la realidad, no tiene límites. Escribo por supuesto para combatir el aburrimiento y pasarlo en grande. Para un escritor vivir, fundamentalmente, es escribir. Escribo para estar en paz conmigo mismo, por aquello que decía Machado de "yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas". Escribo porque conmueve y perdura, cada novela es la primera. Además es bastante barato. En fin: escribo porque aprendo, y así, a veces, parece que siga estudiando.

sábado, 12 de marzo de 2011

PRENSA CULTURAL. "Babelia". CRÍTICA DE LIBROS: "La estación perdida", novela de Use Lahoz. Por Lluís Satorras

Use Lahoz

   En Babelia, suplemento cultural de "El País":
La estación perdida

LLUÍS SATORRAS 19/02/2011

   Narrativa. Al final de la primera parte de la novela, se nos dice que Santiago, el personaje principal, es un hombre que está vacío. Muy cierto, se nos ha ofrecido únicamente una superficie plana y sin matices y desarrollado por el personaje una considerable antipatía. El problema es que en las cinco partes restantes esa vaciedad no acaba de llenarse. No sólo porque así ha sido concebido el carácter del personaje, cosa plausible, sino también por la cortedad expresiva de la prosa. Suerte que el personaje femenino que le acompaña, Candela, la mujer enamorada para siempre, queda muy bien perfilada afilando con precisión ese único rasgo de carácter y explotando la raigambre literaria de este tipo de personaje. Las escenas en que esa mujer participa tienen la plasticidad que falta a las demás. Use Lahoz (Barcelona, 1976) narra linealmente la vida de esta pareja junto a numerosos secundarios, entre los que destacan por su originalidad los montevideanos, y al mismo tiempo va dando noticia detallada de las ciudades donde se desarrollan los acontecimientos y de los accidentes políticos y sociales del momento (finales del franquismo y primeros años de la democracia, principalmente). Con eso se gana la complicidad del lector identificado con esos lugares y tiempos, aunque no se sabe por qué a Zaragoza se la menciona simplemente como "la capital". El texto entero tiende al costumbrismo tradicional, a la contemplación más bien divertida (es una historia dramática que tiende a la comedia, como en el cine) de sucesos y accidentes que se suceden unos a otros sin demasiado orden. Como Lahoz se apunta a la moda de producir obras de volumen considerable (nada es menos cierto que la extendida opinión de que la falta de tiempo del lector actual obliga a publicar libros breves), son tantas las vistosas peripecias a las que asistimos que al final el amigo Santiago y su adorada consorte nos parecen conocidos de toda la vida. Que, supongo, es de lo que se trata.

La estación perdida
Use Lahoz
Alfaguara. Madrid, 2011
535 páginas. 19 euros