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miércoles, 11 de mayo de 2016

POESÍA. "El infierno está en mí". Ángeles Mora (Rute, Córdoba, 1952). Premio de la Crítica



El infierno está en mí


Pasos de un peregrino son errante
(Góngora)               



El infierno no son aquellos otros
que siempre se quedaron lejos
de mi calor:
el infierno soy yo.
Mi nombre es el desierto donde vivo.
Mi destierro, el que me procuré.
No me he reconocido en este mundo
inhóspito,
tan ancho y tan ajeno.
Supe que mi equipaje, demasiado indeciso,
pronto me delataba: este mundo tampoco
se reconoce en mí.
Yo siempre estuve fuera,
en otra parte siempre.
Soy una extraña aquí.
Sólo tengo una fuerza, sólo un secreto acaso:
esta voz que me escribe,
el doble que me habita en el silencio.
Este otro, mi infierno,
el vértigo
que al despertar me empuja
a una huida sin fin.

Estos son sólo pasos
de un peregrino errante.
Los caminos
que no me pertenecen,
las palabras prestadas que los días
dejaron en mi oído.

martes, 10 de mayo de 2016

POESÍA. "Soneto de tu nombre". Ángeles Mora (Rute, Córdoba, 1952). Premio de la Crítica



Soneto de tu nombre


Quisiera que tu nombre pronunciara
todo lo que en la vida me rodea,
que lo diga la cal de la azotea,
que la ropa que escurre lo cantara.


Que la maceta, el sol, el agua clara,
el tejado, el jabón, la chimenea,
la sábana y el aire que la orea,
y todo en torno a mí lo salpicara.


Quisiera que tu nombre fuera escrito
por el humo y la espuma, al mediodía,
poniendo en cada sílaba un exceso.


Y recibiera yo todo su peso
y la explosión de vida que me envía
con el mismo fervor con que hoy lo evito.

lunes, 9 de mayo de 2016

POESÍA. "Claudicar y muriendo". Ángeles Mora (Rute, Córdoba, 1952). Premio de la Crítica

´

Claudicar y muriendo


A rastras se te acerca
y te lame las piernas,
perro fiel, con sus ojos de agua,
y te tiende las manos,
y te pide socorro.

Y tú le miras
como un sol que se cae
sin poder detenerse,
y le tiñes de rojo,
y el pecho le traspasas
con tus hojas de cobre.

A rastras se te acerca,
asomado a una lágrima,
y una luz criminal
le muerde en el silencio.

Malherido,
dando vueltas,
aullando se estremece.

Tú, miserable, le acaricias,
mientras tu corazón está muy lejos.

viernes, 6 de mayo de 2016

POESÍA. "Compañías". Ángeles Mora (Rute, Córdoba, 1952). Premio de la Crítica



Compañías


Los libros que he elegido entre todos los libros,
que acaso me buscaron por rutas misteriosas.
Libros que me llevaron en secreto
por senderos del bosque, por rincones perdidos,
calles, encrucijadas, luces
y sombras, vidas
arrojándome al mundo.

Las manos que me toman, que yo tomo entre todas
las posibles corrientes sobre el río.
Entre todas las lluvias que he cruzado,
unos brazos tendidos, al fondo de mis pasos,
como un impermeable rojo
puede unirme al olvido.

Los labios que me besan, los besos que me hablan.
Una voz entre todas las voces en mi oído.
Una ciudad tan sólo, una sola mirada.
Y los campos, de plumas,
y de amor, las batallas.

jueves, 5 de mayo de 2016

POESÍA. "Mester de juglaría". Ángeles Mora (Rute, Córdoba, 1952). Premio de la Crítica



Mester de juglaría


Cuando te conocí
debías de tener los años que ahora tengo
y una luz propia
que no logró apagar el tiempo.
Tu casa era la casa de todos
los mosqueteros.
Tú eras nuestra
Dama en aquel oculto reino.
Todos para uno y uno para todos
dimos el corazón a nuestros sueños.
Aquellos fueron años duros
que sólo la esperanza hizo ligeros.
Una esperanza que llevaba
tu nombre contagioso en nuestro pecho.

Antes de ti
el mundo estaba lejos,
tú lo hiciste cercano, manejable
como una charla alrededor del fuego.

miércoles, 4 de mayo de 2016

POESÍA. "Todo más claro". Ángeles Mora (Rute, Córdoba, 1952). Premio de la Crítica



Todo más claro


Quizás sólo te quiero
porque encontré en tu cuarto
tanta desolación que ya es mi cuarto.

Porque cuando llevaba
un latido hecho trizas
guardaste aquellos labios
para mí.
Porque luego
ya todo fue más claro.

Quizás sólo
porque una noche fuimos
un cuerpo derruido en la nostalgia.
Porque ha llegado el barro
manchándonos el alma y los zapatos
-y aunque el cielo se escurra,
como agua, de mis manos-.

Porque sé que estás lejos
y que todo es tan ancho
que no podré encontrarte si me buscas.

Porque cuánta borrasca hay en tu mar...

Porque todas las noches que te amo
son noches de guardar.

viernes, 29 de abril de 2016

POESÍA. "La chica de la maleta". Ángeles Mora (Rute, Córdoba, 1952). Premio de la Crítica



La chica de la maleta

Esta fría mañana tan cerca de diciembre
no tomé el desayuno, no he leído el periódico,
no me metí en la ducha después de la gimnasia
(esta oscura mañana no quise hacer gimnasia)
no subí la persiana para asomarme al cielo
ni he mirado en la agenda las promesas del día.
Esta dura mañana con su duro castigo
he roto algunas cosas que mucho me quisieron
y salvé algunas otras porque duele mirarlas.
Me estoy haciendo daño esta mañana fría,
quisiera destruirme sin salir de la cama
o encontrar la manera de dormir un momento.

Cuando menos lo esperas, suele decir la gente,
la sorpresa aparece con sus dientes de anís.
Cuando menos lo esperas, si te fijas un poco,
verás que el aire lleva gaviotas y mensajes...
mas ya no van conmigo esos viejos asuntos.
El aire arrastra lluvias y tristezas heridas
y yo no quiero verlo cruzar como un bandido
tan guapo y tan azules sus ojos venenosos.

Esta fría mañana tan cerca de diciembre
cuando rozan los árboles de puntillas las nubes
junto a tanta miseria, tan helada ternura,
yo dejo mi impotencia, mi personal naufragio
entre estos blancos pliegues olvidado...
Aunque mi cuerpo caiga doblemente desnudo
en ese traje roto que luego es un poema.
Aunque otro sueño baje su luz por la almohada
y ya no te despierte mi voz en el jardín. 

jueves, 28 de abril de 2016

POESÍA. "Elegía y postal". Ángeles Mora (Rute, Córdoba, 1952). Premio de la Crítica



Elegía y postal

No es fácil cambiar de casa,
de costumbres, de amigos,
de lunes, de balcón.
Pequeños ritos que nos fueron
haciendo como somos, nuestra vieja
taberna, cerveza
para dos.
Hay cosas que no arrastra el equipaje:
el cielo que levanta una persiana,
el olor a tabaco de un deseo,
los caminos trillados de nuestro corazón.
No es fácil deshacer las maletas un día
en otra lluvia,
cambiar sin más de luna,
de niebla, de periódico, de voces,
de ascensor.
Y salir a una calle que nunca has presentido,
con otros gorriones que ya
no te preguntan, otros gatos
que no saben tu nombre, otros besos
que no te ven venir.
No, no es fácil cambiar ahora de llaves.

Y mucho menos fácil,
ya sabes,
cambiar de amor.

miércoles, 27 de abril de 2016

POESÍA. "Contradicciones, pájaros". Ángeles Mora (Rute, Córdoba, 1952). Premio de la Crítica



Contradicciones, pájaros

Las verdades son la única verdad,
esas pequeñas huellas
de nuestra historia.
Si las verdades dijeran la verdad
mentirían.

Aunque las verdades
también mienten con su verdad:
la contradicción,
ese nido de pájaros crujiendo.

Las contradicciones parecen insufribles
en nuestro mundo.
Pero uno intenta
huir de ellas
como los pájaros:
huir quedándose.

martes, 26 de abril de 2016

POESÍA. "Buenas noches, tristeza". Ángeles Mora (Rute, Córdoba, 1952). Premio de la Crítica


Buenas noches, tristeza

La vida siempre acaba mal.
Siempre promete más de lo que da
y no devuelve
                         nunca el furor,
el entusiasmo que pusimos
al apostar por ella.
Es como si cobrase en oro fino
la calderilla que te ofrece
y sus deudas pendientes
-hoy por hoy-
pueden llenar mi corazón de plomo.

No sé por qué agradezco todavía
el beso frío de la calle
esta noche de invierno,
mientras que me reclaman,
parpadeando,
sus ojos como luces de algún puerto.
Por qué espero el calor que se fue tantas veces,
el deseo
por encima de todas las heridas.

Pero acaso me calma una tibia tristeza
que ya no me apetece combatir.

Todo sucede lejos o se apaga
como los pasos que no doy.

La vida siempre acaba mal.
Y bien mirado:
¿puede terminar bien lo que termina?

jueves, 20 de mayo de 2010

POESÍA. "El infierno está en mí", de Ángeles Mora (Rute, Córdoba, 1952)


Ángeles Mora

EL INFIERNO ESTÁ EN MÍ
                           Pasos de un peregrino son errante
                                                                               (Góngora)
El infierno no son aquellos otros
que siempre se quedaron lejos
de mi calor:
el infierno soy yo.
Mi nombre es el desierto donde vivo.
Mi destierro, el que me procuré.
No me he reconocido en este mundo
inhóspito,
tan ancho y tan ajeno.
Supe que mi equipaje, demasiado indeciso,
pronto me delataba: este mundo tampoco
se reconoce en mí.
Yo siempre estuve fuera,
en otra parte siempre.
Soy una extraña aquí.
Sólo tengo una fuerza, sólo un secreto acaso:
esta voz que me escribe,
el doble que me habita en el silencio.
Este otro, mi infierno,
el vértigo
que al despertar me empuja
a una huida sin fin.

Estos son sólo pasos
de un peregrino errante.
Los caminos
que no me pertenecen,
las palabras prestadas que los días
dejaron en mi oído.
(De: Contradicciones, pájaros)