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viernes, 13 de febrero de 2015

PRENSA CULTURAL. CIENCIA. "El gen que encendió la mente de Darwin"

   En "El País":

El gen que encendió la mente de Darwin

Científicos suecos analizan 120 genomas de las 15 especies de pinzones de Darwin, y revelan la variante genética crucial para la variación de la forma del pico

     

Un pinzón de las islas Galápagos, del género Geospiza. / K. T. GRANT

Los pinzones de las islas Galápagos son el icono por excelencia de la biología evolutiva, porque fue el hecho de que su pico tuviera una forma muy distinta en cada isla lo que reveló a Charles Darwin, durante la expedición del Beagle en la década de 1830, que las especies no eran estables, sino que variaban bajo las distintas presiones del entorno. Científicos suecos han analizado 120 genomas que incluyen las 15 especies existentes de esos pájaros, y han revelado así el gen crucial para la variación de la forma del pico.
Se llama ALX1, fue descubierto en la mosca y también afecta a los rasgos faciales humanos. Una singular solución al enigma que encendió la mente de Darwin y, por tanto, dio la salida a la teoría que fundó la biología moderna. Los aniversarios no son más que fetiches, pero Leif Andersson y sus colegas de la Universidad de Uppsala (Suecia), en colaboración con biólogos evolutivos de Princeton (Estados Unidos), se complacen en subrayar que este jueves hace justo 206 años del nacimiento de Darwin. Su trabajo se publica en el artículo principal de la revista Nature.
"Cuando me fijo en esas islas", anotó Darwin en su diario en julio de 1836, en referencia a las Galápagos, "todas a la vista unas de otras y moradas por esos pájaros que solo difieren un poco en estructura y que ocupan el mismo lugar en la naturaleza, debo sospechar que son variedades... Tales hechos socavan la estabilidad de las especies".
El caso de los pinzones de las Galápagos, como el de otros animales de esas islas, es un ejemplo de lo que hoy se denomina una "radiación adaptativa". El ancestro de todas esas variedades de pinzones llegó del continente hace dos millones de años, más o menos cuando los primeros Homo erectus evolucionaron en África. Su separación en poblaciones relativamente aisladas en las distintas islas --lo que restringió el flujo genético entre ellas-- y el hecho de que la ecología de cada isla les impusiera un estilo de vida, y unas necesidades alimentarias algo distintas, se conjuraron para que los pinzones originales se hayan dividido en 15 especies distintas en solo dos millones de años.

Debo sospechar que son variedades... Tales hechos socavan la estabilidad de las especies"
Uno de los resultados del extenso estudio genómico de los científicos de Uppsala es que, de forma algo paradójica, el aislamiento entre islas, nunca fue completo y que, de hecho, las ocasionales hibridaciones entre los pinzones de unas islas y otras han sido fundamentales para la aparición de algunas nuevas especies. Los cruces entre islas no son la norma --en algunos casos se puede trazar el origen de una nueva variedad a un suceso de hibridación concreto y fechado hace un millón de años--, pero han sido importantes para la evolución de nuevas formas.
Las variaciones entre unos pinzones y otros afectan a todo el cuerpo, y también a rasgos como el comportamiento y el tipo de canto, pero son particularmente llamativas en la forma del pico. Este fue el rasgo que llamó la atención de Darwin. Y también es el que permite a estos pájaros alimentarse de fuentes tan dispares como semillas, insectos, el néctar de las flores de un cactus local o incluso la sangre de las iguanas, que también era un recurso abundante en algunas de las islas. De ahí que Andersson y sus colegas hayan puesto un énfasis especial en la genética del pico.
Los investigadores han comparado los genomas de las dos especies con los picos más romos y las dos especies con los picos más puntiagudos. La comparación reveló 15 zonas del genoma sospechosas, y seis de ellas ya habían sido asociadas por estudios anteriores con genes implicados en el desarrollo craneofacial. El gen ALX parece ser el más significativo de todos, porque los investigadores han podido asociar sus variaciones no sólo a las diferencias de forma del pico entre unas especies y otras, sino incluso entre los individuos dentro de una sola especie.
El gen ALX --o mejor, el primer miembro de su familia-- fue descubierto en la mosca Drosophila melanogaster, el organismo modelo de la genética del desarrollo. Su nombre viene por un camino tortuoso de aristaless, porque en la mosca algunas de sus variantes eliminan la arista, uno de los segmentos de la antena. Y pertenece a una noble familia genética, los genes con homeobox (de ahí la X), que en muchos casos organizan la forma del cuerpo y de cada de una de sus partes, y de una manera que tiene asombrosas invariantes en todos los animales, incluido el lector.

Las ocasionales hibridaciones entre los pinzones de unas islas y otras han sido fundamentales para la aparición de algunas nuevas especies
El gen ALX tiene, de hecho, una función esencial en el desarrollo craneofacial de todos los vertebrados, y sus mutaciones nulas (las que eliminan por completo su función) causan malformaciones frontonasales en nuestra especie, entre otros graves defectos de nacimiento. Andersson sospecha que otras variaciones más suaves del gen están detrás de la ïmpresionante diversidad facial entre las personas". Al final, todos acabamos retratados por el pico. Un largo recorrido para los humildes pájaros que Darwin estudió en las islas Galápagos en una de las páginas más brillantes de la historia de la biología.

sábado, 19 de abril de 2014

PRENSA CULTURAL. CIENCIA. "Un incremento súbito de oxígeno explica el origen de los animales". Reportaje

Fósiles de lombrices del periodo cámbrico. / CORBIS (IMAGINECHINA) ("El país")

   En "El País":

Un incremento súbito de oxígeno explica el origen de los animales

La explosión cámbrica que le quitaba el sueño a Darwin se debió a un brusco salto geológico

El fenomenal aporte de energía favoreció la vida multicelular

 Madrid 29 JUL 2013

Uno de los problemas centrales de la biología evolutiva —tanto que ha llegado a denominarse “la paradoja de Darwin”— es la explosión cámbrica, el origen de los animales en los albores de esa era, hace 540 millones de años. Sobre todo si se tiene en cuenta que los 3.000 millones de años anteriores solo conocieron la existencia de bacterias y otros microbios unicelulares. ¿Por qué la evolución tardó tanto en inventar a los animales y luego lo hizo tan deprisa? Evolucionistas de la Universidad de Harvard acaban de encontrar la explicación: el incremento súbito del oxígeno en los océanos terrestres no solo aportó la energía necesaria para la vida multicelular, sino también el disparador de la complejidad en las redes ecológicas de la época.

Durante los 3.000 millones de años antes solo hubo microbios
“Oxígeno y ecología”, dice a EL PAÍS el jefe del equipo de Harvard, el biólogo evolutivo Andrew Knoll. “La ecología y la geología, o la historia física de la Tierra, han engendrado dos hipótesis sobre la explosión cámbrica que se han considerado hasta ahora mutuamente exclusivas; lo que es útil sobre nuestro trabajo es que muestra que la ecología (las redes de predadores y presas) y el oxígeno (las condiciones externas que impone la geología) son dos caras de la misma moneda”.
Suele decirse que el futuro ya está aquí. El pasado también. Knoll, Eric Sperling y sus colegas de la Universidad de Harvard, el Instituto Scripps de Oceanografía, la Universidad de California en San Diego y el Laboratorio de Biología Marina de Waltair, en India, han utilizado los hábitats que actualmente padecen una baja concentración de oxígeno, los fondos más profundos del océano, como un análogo de los litorales precámbricos. Han pintado así un cuadro muy realista de lo que la escasez de oxígeno —como la que tuvo la Tierra hasta el inicio del cámbrico— supone para un ecosistema real, en lugar de tener que imaginárselo. Y la diferencia ha resultado crucial.

Un error 

Los científicos de Harvard han mostrado que la escasez de oxígeno se asocia a un exiguo número y una pobre diversidad de especies carnívoras; basta moverse a parajes con mayores concentraciones de oxígeno para que esas especies florezcan y se diversifiquen como una mala hierba y toda su familia, generando una red trófica (quién se come a quién en un ecosistema) mucho más compleja e interesante.
Como ocurre a menudo con las obras de arte, hay que dar un paso atrás para apreciar la importancia de estos resultados. Desde que Darwin señaló el problema de la explosión cámbrica en El origen de las especies —“la principal objeción que cabe oponer a mi teoría”, reconoció con característica sinceridad—, los evolucionistas han discutido durante un siglo y medio sobre las dos hipótesis enfrentadas que podían explicarla: un disparador externo, geológico, o un estímulo interno o biológico. Y si los de Harvard han hecho bien sus números, el disparador externo (el oxígeno) genera por sí mismo el estímulo interno, que es una diversidad de especies carnívoras suficiente para generar una red trófica interesante y creativa.
La explosión cámbrica fue la gran pesadilla de Darwin durante los 20 años que tardó en desarrollar y cimentar su teoría de la evolución por selección natural. Este mecanismo evolutivo es gradual y parsimonioso, basado en la reproducción diferencial de los organismos con pequeñas ventajas adaptativas en su entorno local, y se compadece mal con los saltos relativamente bruscos que muestran los estratos geológicos. Y el mayor de ellos es la explosión cámbrica, o el origen de los animales hace 540 millones de años.
La biología de Darwin era gradual porque antes lo fue la geología de su mentor científico, Charles Lyell. Ambos naturalistas dedicaron grandes esfuerzos por huir del catastrofismo bíblico de la época, que pretendía explicarlo todo mediante diluvios universales y otras divinas intervenciones.
Hay que decir, sin embargo, que la geología actual no es siempre gradual y parsimoniosa. Del mismo modo que la extinción de los dinosaurios —y de la mitad de las especies que poblaban el planeta hace 68 millones de años— se debió a la colisión de un gigantesco meteorito, el origen de los animales parece ser obra de un igualmente desapacible incremento en los niveles de oxígeno de la Tierra. Bronco pretérito.

Un error estimulante


Un 'Anomalocaris', el primer gran depredador marino. /KATRINA KENNY
El evolucionista neoyorkino Stephen Jay Gould, fallecido en 2002, es una de las figuras más paradójicas de la biología reciente. Nadie parece estar de acuerdo con él, pero todo el que le ha leído —tanto sus artículos técnicos como sus libros de divulgación— confiesa deberle algo. Después de Darwin, fue seguramente el gran culpable de haber señalado a la explosión cámbrica como un problema fundamental de la biología evolutiva. Lo hizo en su libro La vida maravillosa, de 1989 (Wonderful life, en inglés, un homenaje a la célebre película de Frank Capra que en España se tituló Qué bello es vivir).
Un libro que ha movido ya a dos generaciones de biólogos hacia una disciplina seminueva llamada evo-devo (evolución y desarrollo, development en inglés).
Uno de los científicos inspirados por Gould es el primer autor del nuevo trabajo, Erik Sperling, de la Universidad de Harvard; tiene ahora 33 años, y leyó el libro hace 12.
“La vida maravillosa no ha tenido un uso directo en nuestro estudio”, dice a EL PAÍS, “pero sigue siendo importante en mi desarrollo científico. Recuerdo perfectamente leerlo entre dos cursos de la carrera, y fue la razón por la que empecé a estudiar la radiación cámbrica”. Los científicos jóvenes parecen haber sustituido la antigua explosión por esta radiación, que significa lo mismo con menos decibelios.
“Parte del libro de Gould se considera ahora incorrecto, pero fue estimulantemente incorrecto”, concluye el científico de Harvard. Allí no regalan las plazas.

sábado, 25 de abril de 2009

PRENSA CULTURAL. "BABELIA". 25 abril 2009

1. Barro, sangre y metralla. La publicación de El miedo, libro estremecedor de Gabriel Chevallier sobre su experiencia de soldado en el frente -"vivo como una bestia", escribe-, invita a revisar la bibliografía sobre la Primera Guerra Mundial en el 95º aniversario del comienzo del conflicto. Reportaje.

2. Poética de los escaparates. Artículo de Antonio Muñoz Molina sobre el libro, las librerías y los escaparates.

3. El tiempo de Marsé. Sobre los libros del escritor catalán.

4. Ernest Hemingway: tener o no tener la foto. Manuel Vicent esboza un retrato del narrador estadounidense.

5. Sin noticias de Dios. Rosa Montero sobre Viaje de un naturalista alrededor del mundo y la Autobiografía, de Charles Darwin.

6. Un hombre mortal. Crítica del ensayo Crónicas del linfoma, de José Comas. Además, podemos leer el principio del libro.

7. "Nápoles transmite una educación sentimental nerviosa". Entrevista a Erri de Luca, por la publicación de El día antes de la felicidad. También podemos leer el comienzo de la novela.

sábado, 18 de abril de 2009

PRENSA CULTURAL. "BABELIA". 18 abril 2009

1. El coraje de Wolff. Entrevista. Referencia de las letras estadounidenses contemporáneas, Tobias Wolff reivindica la verdad y ve la literatura como un ejercicio de honestidad. En Aquí empieza nuestra historia ha retocado una serie de cuentos escritos a lo largo de su carrera y presenta once nuevos. Además, podemos enlazar con las primeras páginas del libro.

2. Pionero del realismo sucio. Artículo de Javier Aparicio sobre Tobias Wolff.

3. El pasado en presente. Muñoz Molina escribe sobre los diarios de Carlos Morla Lynch, sobre García Lorca y la guerra civil española.

4. La profecía del 'Bolero'. Crítica de La música del hambre, novela del Nobel J. M. Le Clézio. Además, las primeras páginas.

5. Las historias de Darwin. Los textos del gran naturalista inglés son magníficas narraciones que atrapan al lector. La celebración de su segundo centenario ha provocado una avalancha de publicaciones.

6. José Luis García Sánchez: "Valle-Inclán es una enfermedad contagiosa". El realizador cinematográfico estrena Esperpentos, la adaptación al cine, en colaboración con Rafael Azcona y en un solo largometraje, de Martes de carnaval, la trilogía formada por Las galas del difunto, Los cuernos de don Friolera y La hija del capitán.

miércoles, 25 de marzo de 2009

CIENCIA. BIOLOGÍA. DARWIN. LA EVOLUCIÓN HUMANA.

Coincidiendo con el 200 aniversario del nacimiento de Darwin, el Institut Català de Paleoecologia i Evolució Social (IPHES) ha estrenado un nuevo portal dedicado a la evolución humana. Evoluciona.org está dedicado a las actividades del centro e incluye un apartado sobre el autor de El origen de las especies. Con el lema "Interpreta con nosotros la evolución humana", la iniciativa es una buena herramienta de trabajo, tanto para el profesorado como para el público en general.

miércoles, 11 de febrero de 2009

DARWIN. PRENSA



12 de febrero de 1809: nace Charles Darwin, uno de los biólogos que más influencia ha tenido a lo largo de la historia.

Si buscas en la etiqueta Darwin, encontrarás bastantes entradas.
Ésta que te proponemos es una más, un especial que "El mundo" dedica al científico, con motivo del 200 aniversario de su nacimiento y del 150 de la aparición de El origen de las especies.


Además, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas estrena web divulgativa para repasar la vida y obra del científico.

domingo, 8 de febrero de 2009

PRENSA CULTURAL

En suplementos de "El País":

1. La pegajosa resina fue una trampa mortal para los insectos que compartían bosque con los dinosaurios. Arañas, avispas y escarabajos quedaron inmortalizados con todo detalle en este sorprendente yacimiento de ámbar descubierto ahora en Cantabria. REPORTAJE de CIENCIA: Criaturas de cien millones de años.

2. A veces nos tomamos demasiado en serio. La madurez nos vuelve rígidos y perdemos la facultad de ser más creativos, de reinventarnos a nosotros mismos. Son buenas razones para recuperar el juego como actitud vital. REPORTAJE de PSICOLOGÍA: Jugar no es sólo cosa de niños.

3. Ya no es un hombre, es "un equipo". Desde que la Camorra le amenazó de muerte por su libro 'Gomorra', vive escoltado las 24 horas. No puede pasear, comprar o usar la tarjeta de crédito. Pasamos un día con el escritor y le acompañamos de viaje a Nápoles. REPORTAJE: La no vida de Roberto Saviano.

4. Takashi Murakami ha dinamitado el concepto del arte. Sus obras, entre el cómic y la pintura japonesa, han revolucionado un mercado ansioso de novedades. ENTREVISTA: ¡Viva el 'Manga pop'!

5. Sólo se oye el tamtan de las mujeres moliendo grano, el mugido del ganado, los niños gritando. Estamos en Malí, en la tierra sagrada del pueblo dogón, uno de los más magnéticos de África. REPORTAJE: País Dogón. Tierra de magia y arena.

6.La autobiografía de Charles Darwin, publicada en 1877, fue mutilada por su esposa porque estaba escrita "con demasiada libertad". Este libro, según la editorial Laetoli, recupera los párrafos censurados (en negrita). LECTURA: Darwin, sin censura.

viernes, 6 de febrero de 2009

DARWIN. PRENSA. "Completando a Charles Darwin"

Reportaje, hoy, en "El País".
Una serie de nuevos hallazgos, en tectónica, oceanografía o clima, están dando respuesta a los interrogantes pendientes sobre la evolución.
(La ilustración es de Sciammarella)

jueves, 5 de febrero de 2009

DARWIN


A punto ya de cumplirse los 200 años del centenario del nacimiento de Charles Darwin, proporcionamos unos enlaces en los que podremos refrescar conocimientos sobre el científico y su obra:

1. La Fundación Charles Darwin, también de aniversario: 50 años dedicados a la conservación y preservación de las islas Galápagos, fundamentales en el desarrollo de la teoría de Darwin. AQUÍ

2. Aunque en inglés, página imprescindible: además de todas las publicaciones del biólogo, incluye 20.000 documentos privados y un catálogo de centenares de trabajos suplementarios. AQUÍ

3. En francés, la siguiente página (que tiene como base Las evoluciones del hombre), dedica un informe al aniversario de Darwin. AQUÍ

4. En la siguiente WEB, muchísimos datos sobre esta "revolución científica".

5. En esta PÁGINA, un artículo sobre el Diseño Inteligente, con abundancia de referencias y enlaces.

domingo, 1 de febrero de 2009

DARWIN. "El ejemplo y las lecciones de Darwin", de José Manuel Sánchez Ron

José Manuel Sánchez Ron es miembro de la Real Academia Española y catedrático de Historia de la Ciencia en la Universidad Autónoma de Madrid.

Este artículo aparece hoy en "El País", y comienza así:

Hace 200 años, el 12 de febrero de 1809, nació Charles Darwin. Podemos debatir si los trabajos y teorías -y a la cabeza de éstas, la del origen de las especies mediante selección natural- de Darwin son más o menos importantes que el sistema geométrico que sistematizó Euclides, que la dinámica y teoría gravitacional de Newton, que la química que creó Lavoisier, que la relatividad de Einstein, que la física cuántica o que la teoría biológico-molecular de la herencia, pero lo que es difícil negar es que ninguna de esas contribuciones logró lo que consiguieron las de Darwin, que desencadenaron una serie de procesos que afectaron a algo tan básico como nuestras ideas acerca de la relación que nos liga con otras formas de vida animal que existen o han existido en la Tierra. En este sentido, abordó cuestiones que van dirigidas a la médula de la condición humana.

AQUÍ se puede leer completo.

sábado, 31 de enero de 2009

DARWIN. "El mejor de todos los viajes", por Antonio Muñoz Molina

Hoy, en el suplemento cultural "Babelia", el novelista Antonio Muñoz Molina publica el siguiente artículo, dedicado a la figura del biólogo Charles Darwin, con motivo de la publicación en Espasa-Calpe del Diario de viaje de un naturalista alrededor del mundo:

"El nombre de uno de los narradores más altos del siglo XIX no se encuentra nunca en los manuales de literatura. A un lector de Dickens, de Flaubert, de Galdós, de Tolstói, rara vez se le ocurrirá que un constructor de mundos de palabras tan asombroso como cualquiera de ellos fue Charles Darwin, cuya vida larga y fértil coincide con la gran edad de las novelas, y cuya prosa, que cambió para siempre la comprensión científica de la vida sobre la tierra, posee una fuerza narrativa que sólo pueden compararse con las de las grandes novelas. Balzac quería que la novela compitiera con el registro civil en su fecundidad de personajes; Tolstói, en Guerra y Paz, levantó una enciclopedia de las mínimas aventuras humanas y de los grandes oleajes de la historia desatados por las guerras de Napoleón; en Casa desolada Dickens empieza contando el cuento tortuoso de un proceso judicial que no se resuelve nunca y termina abarcando en casi mil páginas todo el hervidero de la vida en Londres: la ciudad entera emerge de una niebla alumbrada por faroles de gas tan poderosamente como la tierra surge del caos en los mitos primitivos.

Casa desolada se publicó en forma de libro en 1853. Hace ahora ciento cincuenta años justos, en 1859, Darwin se decidió a publicar El origen de las especies, que exploraba la pululación y las genealogías de la vida sobre la Tierra con una ambición abarcadora que iba más allá de la de cualquier novelista. El arte paradójico de la novela es revelar una verdad acerca del mundo y de los seres humanos que se basa en observación aguda de lo real pero a la que sólo puede llegarse a través de la ficción. Nada queda en apariencia más lejos de la invención novelesca que el conocimiento experimental de un científico; pero en ambos casos la revelación sucede en el choque de lo observado con lo intuido, en el modo en que ciertas briznas muy limitadas de experiencia obtenidas gracias a la búsqueda y también al azar cobran la forma deslumbrante de una teoría, o la de una novela. El taller quimérico del novelista es un desorden de objetos a menudo inútiles y descabalados que ha ido recogiendo por ahí tan sin propósito como recogía Picasso tuercas o clavos o trozos de metal por la calle; fragmentos de recuerdos, de historias escuchadas, imágenes sueltas, fotografías, canciones, rescoldos de antiguos entusiasmos, libros leídos y medio olvidados, nombres que le llamaron la atención sin saber por qué. De manera primero inconsciente, luego más o menos calculada, siempre en un equilibrio inestable entre el empeño y la casualidad, entre el desaliento y el fervor, todos esos materiales de origen tan diverso y en principio tan ajenos entre sí acaban confluyendo en la textura unitaria de una novela, como un estallido que da lugar a una forma. La duración concreta de su escritura tiene una importancia secundaria: sin que uno lo supiera la novela ha estado escribiéndose mucho antes de surgir como una posibilidad en la conciencia. Darwin publicó El origen de las especies cuando tenía cincuenta años, pero el libro, ignorado todavía por él, había empezado a escribirse hacía más de media vida, en 1831, cuando ese anciano con barba de patriarca bíblico y boscosas cejas blancas que ahora asociamos con el nombre Charles Darwin era un muchacho de veintidós años, algo atolondrado, sin una vocación muy precisa, de clase alta, aficionado a la Historia Natural, religioso sin mucha convicción, con vagos proyectos de estudiar para párroco de alguna confortable rectoría en el campo. En septiembre de 1831 recibió una invitación para unirse al viaje del Beagle, un velero del Almirantazgo que iba a recorrer durante dos años las costas de América del Sur en una expedición entre científica y colonial. Darwin no viajaba en calidad de naturalista: tan sólo como caballero acompañante del capitán del buque, ya que éste, por razones de estricta etiqueta de clase, no tenía permitido codearse con los oficiales y la marinería. El viaje que iba a ser de dos años se dilató en una vuelta al mundo que acabó durando cinco. Darwin odiaba el mar -odiaba cada ola, escribió en una carta, una por una- y estaba siempre mareado. Al cabo de cinco años de viaje el muchacho era un hombre en la plenitud de su inteligencia y había atesorado toda clase de muestras y especímenes recogidos por él en las tierras australes y en las islas del Pacífico, y además había escrito un diario que al cabo de poco tiempo se convirtió en su primer libro. Lo que no publicó fue un cuaderno en el que había anotado los primeros bocetos de una idea todavía en germen que tituló cautelosamente: On transmutation of species, como un novelista que apunta una primera idea improbable sobre la que aún no dice nada a nadie.

En la colección de Clásicos de Espasa acaba de salir una edición espléndida del Voyage of the Beagle, con un título tentador como de novela de Julio Verne, Diario de viaje de un naturalista alrededor del mundo, traducida por Juan Mateos. Yo no me canso de leer ese libro. Tan gustoso es bebérselo de la primera página a la última como abrirlo al azar y dedicarle unos minutos. No creo que hubiera habido desde Herodoto un viajero tan curioso como Charles Darwin. A Darwin le interesa todo, se fija en todo, lo describe todo. La riqueza del mundo se despliega ante él como una catarata de tesoros que no se acaban nunca: los cambios de color de un pulpo; la anatomía de una babosa encontrada en la isla de Cabo Verde; un árbol solitario en la pampa que es sagrado para los indios nómadas; las formas diversas de los picos de los pinzones en cada una de las islas Galápagos; el cuidado con que una araña mantiene viva a la avispa a la que ha apresado en su tela, de modo que puede seguir más tiempo alimentándose de ella; un baile de sociedad en Tasmania; los cantos de los esclavos antes del amanecer en una hacienda de Brasil; el horror y la vergüenza de la esclavitud; los matices de gris verdoso y de azul oscuro en las nubes que se forman a la caída de la tarde sobre la montaña del Pan de Azúcar; la danza de una tribu llamada de Las Cacatúas Blancas en una playa del Pacífico, a la luz de las hogueras; un islote donde la única forma de vida terrestre son ciertos ácaros caídos tal vez de las plumas de los grandes pájaros viajeros...

En una época en la que las imágenes de lo no directamente familiar eran muy escasas Darwin describe lo desconocido haciéndolo visible. Por los mismos años en los que él escribía Flaubert se exasperaba buscando la palabra justa. Juan Ramón Jiménez le pide a la inteligencia que le diga el nombre exacto de las cosas: las palabras de Darwin tienen la precisión de la poesía y de la ciencia. Con cada una de sus observaciones infinitesimales estaba tanteando, construyendo sin saberlo aún, la teoría de la evolución, la trama de novela más colosal y verdadera que nadie ha inventado nunca".


Diario de viaje de un naturalista alrededor del mundo. Charles Darwin. Traducción de Juan Mateos de Diego. Espasa-Calpe. Madrid, 2008. 504 páginas. 26 euros.
(En la imagen, croquis que representa parte de la barrera que rodea la isla de Bolabola).

sábado, 3 de enero de 2009

EL ORIGEN DE LAS ESPECIES, de Charles Darwin


En noviembre de 1859, apareció la primera edición de El origen de las especies, de Charles Darwin, uno de los libros más influyentes desde el punto de vista de la ciencia y de la biología. La selección natural y la teoría de la evolución se constituían en pilares básicos del conocimiento humano, demostradas mediante numerosas pruebas que el científico inglés había recogido en su viaje en el Beagle.

En el enlace siguiente, junto con una somera información sobre la publicación, encontramos unos vínculos a la obra, en inglés y en español:


martes, 30 de diciembre de 2008

CHARLES DARWIN

2009: segundo centenario del nacimiento de Charles Darwin.
2009: ciento cincuenta aniversario de la publicación de El origen de las especies.
2009: aparición de libros, estudios, reseñas... en torno al científico inglés.

2008, noviembre: se publica en España Charles Darwin, de Michael Ruse, experto en la historia y en la filosofía del darwinismo; en esta obra nos habla del impacto del pensamiento de Darwin en las ciencias naturales y en las ciencias humanas.

Podemos leer el Prefacio; además, tiene un enlace con las primeras páginas del libro, en formato pdf. AQUÍ