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domingo, 16 de enero de 2011

POESÍA. "La fotografía", de Luis Rosales (1910-1992)

Luis Rosales

La fotografía

Me gusta tanto que a veces
al mirarla le doy vida,
le pregunto y me contesta,
¡quién lo diría!
De cuando en cuando se queda
pensativa.

sábado, 15 de enero de 2011

POESÍA. "Canción del deshojamiento de las palabras", de Luis Rosales (1910-1992)

Luis Rosales

Canción del deshojamiento de las palabras
Las palabras tienen
sombra de verano,
fuera de la sombra
se van deshojando;

¡ay! Si fuera fácil
desempalabrarnos
y vivir como viven los niños,
pero más despacio.

viernes, 14 de enero de 2011

POESÍA. "El tiempo es un espejo...", de Luis Rosales (1910-1992)

Luis Rosales

El tiempo es un espejo con distintas imágenes
que brillan en su fondo como una procesión de fuegos fatuos
hasta que el humo las dispersa,
y entonces
siempre ocurre lo mismo:
aparece tu rostro,
y sé que para verte tengo que hacer un gran viaje desde mis
                                          ojos a los tuyos,
y desvivir distancias, advertencias y defunciones,
pues sólo puedo verte traspasando un espejo
y se astilla el cristal cuando paso por él,
y cada esquirla es una herida,
y vivir es tan sólo un espejo sangrando,
un espejo que se vuelve a quebrar todos los días cuando
                                         paso por él para mirarte,
porque no hay solución,
no hay claveles adrede,
y al romperse el espejo se multiplican las imágenes
y apareces en todas ellas como eres:
radiante y casual,
pero no puedo verte,
no te veo,
pues en el fondo de mis ojos queda un poco de humo.

Esto es lo que me pasa,
porque el humo me llama por mi nombre,
habla mi propia lengua,
para hacerme saber que todo lo profundo es doloroso,
y hay que ser consecuentes con el humo,
llevarle de la mano mientras quede en el aire una vedija,
pero esto no es tan fácil, pues al hacerlo muchas veces,
puedes quedar desencarnado,
como si te estuvieras viendo en un espejo que se deshiela;
y por esta razón vivimos juntos
mientras nacen las cosas si las tocas,
y van haciéndose reales,
contributivas,
tuyas, porque te quiero tanto,
de tal modo
que me sangran los ojos al mirarte como si todo lo que nos
                                           une fuese una despedida.

jueves, 13 de enero de 2011

POESÍA. "Y escribir tu silencio sobre el agua", de Luis Rosales (1910-1992)

Luis Rosales

Y ESCRIBIR TU SILENCIO SOBRE EL AGUA
                                             Sólo florece el agua que está queda
                                                                                          MIGUEL DE UNAMUNO

No sé si es sombra en el cristal, si es sólo
calor que empaña un brillo; nadie sabe
si es de vuelo este pájaro o de llanto;
nadie le oprime con su mano, nunca
le he sentido latir, y está cayendo
como sombra de lluvia, dentro y dulce,
del bosque de la sangre, hasta dejarla
casi acuñada y vegetal, tranquila.
No sé, siempre es así, tu voz me llega
como el aire de Marzo en un espejo,
como el paso que mueve una cortina
detrás de la mirada; ya me siento
oscuro y casi andado; no sé cómo
voy a llegar, buscándote, hasta el centro
de nuestro corazón, y allí decirte,
madre, que yo he de hacer en tanto viva,
que no te quedes huérfana de hijo,
que no te quedes sola allá en tu cielo,
que no te falte yo como me faltas.

miércoles, 12 de enero de 2011

POESÍA. "La feria de los pájaros", de Luis Rosales (1910-1992)

Luis Rosales

LA FERIA DE LOS PÁJAROS

Sentí que se desgajaba
tu corazón lentamente
como la rama que al peso
de la nevada se vence,

y vi un instante en tus ojos
aquella locura alegre
de los pájaros que viven
su feria sobre la nieve.

martes, 11 de enero de 2011

POESÍA. "Ayer vendrá", de Luis Rosales (1910-1992)

Luis Rosales

AYER VENDRÁ

La tarde va a morir; en los caminos
se ciega triste o se detiene un aire
bajo y sin luz; entre las ramas altas,
mortal, casi vibrante,
queda el último sol; la tierra huele,
empieza a oler; las aves
van rompiendo un espejo con su vuelo;
la sombra es el silencio de la tarde.
Te he sentido llorar: no sé a quién lloras.
Hay un humo distante,
un tren, que acaso vuelve, mientras dices:
Soy tu propio dolor, déjame amarte.

lunes, 10 de enero de 2011

POESÍA. "¿De qué pie cojea el recuerdo?", de Luis Rosales (1910-1992)

Luis Rosales

¿De qué pie cojea el recuerdo?

El recuerdo se teje
con doble hilo,
y de cuando en cuando se recuerdan cosas
que no han sucedido.

domingo, 2 de enero de 2011

POESÍA. "Duérmete, niño mío...", de Luis Rosales (1910-1992)

Luis Rosales

DUÉRMETE, NIÑO MÍO

Duérmete, niño mío,
flor de mi sangre,
lucero custodiado,
luz caminante.

Si las sombras se alargan
sobre los árboles,
detrás de cada tronco
combate un ángel.

Si las estrellas bajan
para mirarte,
detrás de cada estrella
camina un ángel.

Si la nieve descansa
sobre tu carne,
detrás de cada copo
solloza un ángel.

Si viene el mar humilde
para besarte,
detrás de cada ola
relumbra un ángel.

¿Tendrá el sueño en tus ojos
sitio bastante?
Duérmete, recién nacido,
pan de mi carne,

lucero custudiado,
luz caminante,
duerme, que calle el viento...,
dile que calle.

lunes, 31 de mayo de 2010

POESÍA. "Autobiografía", de Luis Rosales (31 mayo 1910-1992)

Luis Rosales

AUTOBIOGRAFÍA

Como el náufrago metódico que contase las olas
que faltan para morir,
y las contase, y las volviese a contar, para evitar
errores, hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño
y le besa y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de
caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.

jueves, 29 de abril de 2010

POESÍA. Luis Rosales (1910-1992)

Luis Rosales


Porque todo es igual y tú lo sabes,
has llegado a tu casa y has cerrado la puerta
con aquel mismo gesto con que se tira un día,
con que se quita la hoja atrasada al calendario
cuando todo es igual y tú lo sabes.
Has llegado a tu casa,
y, al entrar,
has sentido la extrañeza de tus pasos
que estaban ya sonando en el pasillo antes de que llegaras,
y encendiste la luz, para volver a comprobar
que todas las cosas están exactamente colocadas, como estarán dentro de un año,
y después,
te has bañado, respetuosa y tristemente, lo mismo que un suicida,
y has mirado tus libros como miran los árboles sus hojas,
y te has sentido solo,
humanamente solo,
definitivamente solo porque todo es igual y tú lo sabes.