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sábado, 3 de diciembre de 2011

POESÍA. "En las fuentes", de Tomás Segovia (1927-2011)

Tomás Segovia

En las fuentes

Quién desteje el amor
Ése es quien me desteje
No es nadie
El amor se deshace solo
Como la trenza del río
destrenzada en el mar
No estoy de amor tejido
Estoy tejido de tejerlo
De sacar de mis íngrimos telares
Este despótico trabajo
Eternamente abandonando
el fleco que se aleja
A la disipación y su bostezo idiota
Y sólo escapo de su horror
Recogiéndome todo sin recelo
En el lugar donde nace la trama.

viernes, 2 de diciembre de 2011

POESÍA. "En brazos de la noche", de Tomás Segovia (1927-2011)

Tomás Segovia

En brazos de la noche

Está ya oscurecida la hermosura;
los árboles desnudos
se mecen en la sombra,
y un gran silencio vela suspendido.
En brazos de la noche
se guarda y perpetúa la promesa del día,
la prometida plenitud del día
que cumple en sólo prometerse
un don que nos inclina,
y nos fuerza, y nos basta.
De noche la hermosura a solas habla;
a solas en el aire solo
late oculto el ardor de su promesa
sin cesar renovada.
Y a través de la noche,
desde el oscuro fondo de su entraña,
nos guía y acompaña
heridos de esperanza, al nuevo día,
nuevamente a cumplir bajo el sol nuevo
su plenitud igual y suficiente
de prometida nuestra sin fin, siempre la misma.

jueves, 1 de diciembre de 2011

POESÍA. "La semana sin ti", de Tomás Segovia (1927-2011)

Tomás Segovia

La semana sin ti

Quisiera haber nacido de tu vientre,
haber vivido alguna vez dentro de ti,
desde que te conozco soy más huérfano.
¡Oh! gruta tierna,
rojo edén caluroso.
Qué alegría haber sido esa ceguera!
Quisiera que tu carne se acordara
de haberme aprisionado,
que cuando me miraras
algo se te encogiese en las entrañas,
que sintieras orgullo al recordar
la generosidad sin par con que tu carne
desanudaste para hacerme libre.
Por ti he empezado a descifrar
los signos de la vida,
de ti quisiera haberla recibido.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

POESÍA. "Canciones sin su música", de Tomás Segovia (1927-2011)

Tomás Segovia

Canciones sin su música

Porque te voy a ver tal vez mañana
y porque aún palpita aunque dolido el tiempo
por un instante pacto con mi historia
puedo al fin dar tu rostro a este abandono
poner mi nombre a aquél que desangraste
llamar mi vida a este naufragio
saber que fue todo verdad tu amor
y fue tu desamor verdad del todo
eras tú quien me alzaba de la sombra
y hecha sombra impensable eras tú quien me hería
confieso que te quise salvadora o maligna
mi esplendor o mi muerte eran tu ministerio
y yo te amaba en todos tus poderes
todo lo supe fue ese abismo el que quise
y hoy todavía para mí ya no hay mañana
sino por la violencia con que espero
por mi bien o mi mal volver a verte
una vez más una sola vez más
siempre una sola siempre
una misma vez más.

martes, 29 de noviembre de 2011

POESÍA. "Si te busco y te sueño y te persigo...", de Tomás Segovia (1927-2011)

Tomás Segovia

Si te busco y te sueño y te persigo...

Si te busco y te sueño y te persigo,
y deseo tu cuerpo de tal suerte
que tan sólo aborrezco ya la muerte
porque no me podré acostar contigo;

si tantos sueños lúbricos abrigo;
si ardiente, y sin pudor, y en celo, y fuerte
te quiero ver, dejándome morderte
el pecho, el muslo, el sensitivo ombligo;

si quiero que conmigo, enloquecida
goces tanto que estés avergonzada,
no es sólo por codicia de tus prendas:

es para que conmigo, en esta vida,
compartas la impureza, y que manchada,
pero conmovedora, al fin me entiendas.

lunes, 28 de noviembre de 2011

POESÍA. "Andante gusto", de Tomás Segovia (1927-2011)

Tomás Segovia

Andante gusto

Cuando en algún paraje inesperado
De estas duras ciudades nuestras
Nos vemos lentamente sumergidos
En un charco de tiempo más y más moroso
Sentimos despertarse nuestro paso
Sabiendo bien ahora que recorre
El grave mundo para el que fue hecho
En un suave nublado apaciguante
Vemos las metas esperándonos serenas
Sin airada impaciencia
Sin querer destazar la distancia y su tiempo
Con sus tajantes dientes
En esa perezosa
Densidad tan leal todo se atarda
Hay tiempo suficiente
Para hacer caso del espacio
Para dejarnos alcanzar
Por las olas que el tiempo arrastra en su memoria
Para acordarnos como hermanos tras mil años reunidos
De que estar aquí vivos fue siempre el fundamento.

jueves, 10 de noviembre de 2011

PRENSA CULTURAL. "Tomás Segovia, poeta de las dos orillas", reportaje de Javier Rodríguez Marco

El escritor Tomás Segovia, fotografiado en su casa de Madrid en 2008.- ÁLVARO GARCÍA. ("El ´País")


   En "El País":
Adiós a un puente entre continentes
Tomás Segovia, poeta de las dos orillas

   El mundo de la cultura llora la desaparición en México a los 84 años del autor de 'Anagnórisis' - Prolífico autor, fue uno de los grandes intelectuales del exilio.

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS - Madrid - 09/11/2011

   "Es del futuro de lo que yo tengo nostalgia". Eso dijo Tomás Segovia en mayo de 2009, en Granada, adonde había acudido a recoger el Premio 'García Lorca'. Cuando le concedieron el galardón, Francisco Brines, miembro del jurado, habló de él como de un "poeta de las dos orillas". Al premiado le pareció bien siempre que, dijo, cada orilla no fuera frontera sino puerta. Había nacido en España hace 84 años y murió el lunes en México. Esos dos países fueron las dos grandes estaciones de una existencia que el escritor, incansable, vivió sin desperdicio. Sus días parecían tener 48 horas. Ayer, el director honorario de la RAE, Víctor García de la Concha, señalaba el papel de Segovia como "puente" entre el Este y el Oeste del idioma. El propio Brines, entretanto, destacaba la pérdida que suponía la muerte de un escritor que "no se estancó nunca; cada nuevo libro suyo era mejor que el anterior". El último de ellos, Estuario (Pre-Textos), vio la luz la primavera pasada, cuando su autor ya había entregado uno nuevo a sus editores. Tal era el estado de efervescencia de una obra que había echado a andar en 1943 y que se extiende por una veintena larga de títulos como Anagnórisis, Canta a solas, Salir con vida o Siempre todavía.
   Durante años, adelantó a sus amigos algunos de esos libros en ediciones que él mismo imprimía y encuadernaba en casa. Esa laboriosidad era parte de la herencia de un padre republicano que quiso que sus hijos, además de estudiar, conocieran un oficio manual. No es, pues, extraño, que el hombre de letras terminara aprendiendo a tocar la flauta de forma autodidacta, a rodar -y montar- una película en el Parque del Oeste o a poner en marcha un blog activísimo cuando había sobrepasado los 80 años. Cualquiera que se sentara con él en el Café Comercial de Madrid podía comprobar que si los sabios pierden la memoria no pierden la curiosidad.
   "Casi toda mi vida me he ganado la vida honestamente, o sea, no como escritor", afirmaba. Pese al infarto que lo dejó maltrecho en 2007 y el cáncer que se le manifestó después, y que ha terminado con su vida, no paraba un instante. "No tengo tiempo para no ser libre", dice uno de sus últimos versos. Alérgico a la melancolía, le gustaba calificarse de "mecanógrafo" pero lo fue todo en la literatura: de redactor jefe de la mítica revista Plural, dirigida por Octavio Paz, a premio 'Juan Rulfo' -el más importante de Latinoamérica- pasando por traductor de Shakespeare, Nerval o Ungaretti. Fue también narrador y un brillante ensayista, una faceta poco conocida en España pero que cuenta con títulos fundamentales como Poética y profética (Fondo de Cultura Económica) -das mamotret, lo llamaba él con humor-, Recobrar el sentido (Trotta) o Miradas al lenguaje (Colegio de México).
   Durante décadas Tomás Segovia escribió unos diarios que hace dos años espigó en el volumen El tiempo en los brazos (Pre-Textos). Al título de ese libro monumental lo acompaña una lista de ciudades que tiene mucho de mapa de su vida: México, Montevideo, París, Princeton, Maryland, Oakland, Rià, Madrid, Murcia, Wisconsin. "Yo no fui al exilio, a mí me llevaron", escribió para desmarcarse de lo que llamaba la "nostalgia oficial". Para él, el exilio era una condición, no un tema, ni una identidad, algo que le caracterizaba pero no le definía. "No podía hacer de un mundo perdido el centro de mi existencia", decía. "Haber pasado una infancia desarraigada, lo que me hace es no creer en el arraigo". Madrileño nacido en Valencia "por casualidad" en 1927, la vida de Segovia daría para varias películas. Nieto de uno de los primeros militantes del PSOE, el futuro escritor fue uno de los 350 niños refugiados en la Casa de España de París. Llegó allí después de repartir caldo junto a su abuela a los que huían de España, en los Pirineos. Más tarde comenzó en Casablanca un Bachillerato que terminó en el Distrito Federal. Allí se instaló su familia en 1940 y allí conviviría él con los más solitarios del destierro: Emilio Prados, Rosa Chacel, Luis Cernuda o su gran amigo, el pintor Ramón Gaya. Después de trabajar como profesor, editor y traductor en medio mundo, Segovia dejó pasar un año tras la muerte de Franco para "asomarse" a España. En 1985, se instaló en Madrid. Acompañado de su esposa, María Luisa Capella, viajaba con frecuencia a México. La última vez, estos días, para recoger un premio que compartía con el poeta Juan Gelman. Allí murió el lunes.
   Decía que le interesaba más el mundo que le esperaba que el que le arrebataron. Eso sí, no dejó de luchar por la memoria de la República y de aquellos que, más que españoles o mexicanos, se sintieron ante todo exiliados. "La deuda no es con nosotros, es con ellos". Y alertaba: "Esta ausencia de la historia llevará al exilio del 39 a disiparse en el tiempo con la desaparición de los últimos de nosotros". Decía que, al contrario del petróleo, cuanto más se usa la belleza, más hay. También vale para la memoria. Quedan sus espléndidos libros, pero con él desaparece algo más que un enorme escritor.

sábado, 16 de mayo de 2009

POESÍA. Tomás Segovia (Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca)

1. El poeta hispano mexicano Tomás Segovia recibió ayer el 5º Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca Ciudad de Granada en el Carmen de los Mártires. El galardón, dotado con 50.000 euros, reconoce a Segovia como "un poeta de las dos orillas que ha devuelto a España lo que aprendió fuera", tal y como valoró en su día el jurado. Así comienza la información.




5. Y unos poemas:


MIENTRAS

Mientras no quiera el tiempo
dejarme de su mano,
saldré cada mañana
a buscar con la misma reverencia
mi diaria salvación por la palabra.



SOUVENIR

A solas en mi cuarto
busco en la oscuridad
un eco de tu nombre.
Estoy de pie desnudo
camino y siento esto
adentrarme desnudo en una sombra
acogedora y ávida y a eso
yo lo he llamado siempre con tu nombre.