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sábado, 7 de febrero de 2015

PRENSA. "Las armas del maltrato"

   En "elmundo.es":

SOCIEDAD Violencia de género

Las armas del maltrato



SANTIAGO SEQUEIROS


Cenicero. Móvil. Cable. Tenedor. Cigarro. Las querellas de comisaría, las sentencias de la Justicia y las palabras íntimas de las terapias están llenas de sustantivos aparentemente inocentes. Cinturón. Bandeja. Zapato. Sartén. Paraguas. Fregona. Sin embargo, son obuses de maltratador, instrumentos de su poder volando contra las mujeres, cosas culpables. ELMUNDO ha rastreado con psicólogas y abogadas de centros de recuperación un centenar de denuncias, autos judiciales y casos en los que los agresores han usado como armas los objetos cotidianos de nuestras vidas, lo que demuestra el pegamento de la violencia machista en la sociedad. Portafotos. Libro. Mesa. Mano. Llavero. Agenda. Todo es material doméstico convertido en fuego enemigo, el colmo de la indefensión de las víctimas, que pisan un territorio de minas donde creían tener un hogar.
«La casa deja de ser un lugar de seguridad», dicen las expertas que trabajan en la rehabilitación de las mujeres azotadas por fuera y por dentro. En medio de la costumbre de su ira, los violentos tiran de lo que tienen a mano o de lo que han planeado, látigos tan básicos como los dedos en la garganta o tan sofisticados como el agua fría que hiela sin dejar huella.
Percha. Toalla. Bolígrafo. Mando de la tele. Manzana. Taza. Cordón. Varios de los nombres y los lugares citados en esta investigación están cambiados por motivos de seguridad, ya que determinados casos permanecen sub júdice y en la mayoría de ellos los agresores siguen en libertad, hombres buscando venganza contra las mujeres a las que dicen haber amado.
Algunas identidades son falsas, pero todas las historias son tan ciertas como las cosas que se tocan. Vaso. Cuchillo. Jarrón. Silla. Plancha. Bote de Coca-Cola...

Arantxa, Sara, Paula, María, Sonia...

El hombre se enfadó, escupió algunos insultos y de repente vio el paraguas apoyado en la pared. Lo cogió y empezó a azotar a su mujer mientras ella se protegía la cabeza de aquel granizo de golpes. En medio de la tortura, el paraguas se rompió. «Ella recuerda que a partir de ahí fue más doloroso aun, porque del paraguas sólo quedaban las varillas...».
La memoria histórica de Arantxa es una cicatriz en el brazo, un surco en su carne como de cuneta, el recuerdo de las fosas del maltrato. El día que huyó de su verdugo salvó el pellejo y hoy es una mujer sobrevivida, equipada con la fortaleza de sus compañeras y de las profesionales de uno de los centros de recuperación de mujeres víctimas de violencia de género salpicados por España.
La denuncia de Sara narra que en el atardecer del 3 de mayo de este año, Luis llegó a su casa de Madrid y se la encontró acostada en la cama. Le ordenó que se levantara para que le hiciera la cena, ella se negó y él empezó a insultarla. Como Sara insistía en desobedecerle, Luis amplió la agresión a los golpes, los tirones y los puñetazos. Y en el fragor de su poder cogió la plancha apoyada en la tabla de la habitación y se la lanzó a Sara apuntándole a la cabeza. El parte de lesiones desvela la abrasión y la herida de Sara cerca de la frente, pero no la erosión de su ánimo y su autoestima, ese planchazo final a seis años de palizas que algún día la habían llevado hasta el oxígeno de La Paz.
Igual Sara no se siente tan sola cuando sepa lo que le pasó a Paula aquel día de 2012 en que a su novio le pareció mal que fumara. El hombre, miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado, le arrancó el pitillo de los dedos y se lo estampó en la boca arrasándole los labios y la lengua ante el espanto de los niños en su casa de Sevilla. Unido a un pasado de años de bofetadas y humillaciones, aquel incendio le valió al servidor del Estado una orden de alejamiento.

El martillo y los dedos

O la desventura sorda de María una tarde de noviembre de 2013 en Galicia. Sin venir a cuento, Antonio la acusó de tener sexo con otros hombres y le dio igual las veces que ella lo negara. La cogió por el cuello, la tiró al suelo y la golpeó sujetándole la cara con su rodilla. Antonio había estado haciendo unas chapuzas y tenía cerca la caja de herramientas. Se apartó un instante de María, cogió el martillo, volvió a su presa y le golpeó los dedos como si cada impacto fuera un clavo de su poder.
«Todo tiene que ver con la dominación. Los objetos son sólo los instrumentos del poder, la manifestación física de lo que los maltratadores piensan. Se sienten dueños de las mujeres y cuando ellas les discuten esa estructura mental, reaccionan. Y usan lo que tienen a mano o lo que saben que les causa miedo, como los cuchillos, uno de los clásicos».
Habla una psicóloga especializada en violencia de género que trabaja en un centro de rehabilitación integral instalado en un lugar oculto de una comunidad autónoma española. Desde hace dos décadas, por allí han pasado miles de víctimas, y las psicólogas que las ayudan saben de qué está hecho el arsenal casero de la violencia. «Ellos usan cables para ahogarlas o azotarlas, les tiran móviles, mandos de la tele, perchas, bandejas, vasos, sillas... Todo lo que está encima de la mesa es susceptible de serles arrojado. Les golpean o aprisionan la cabeza contra la pared. Les acercan la cara a la sartén con aceite hirviendo. Usan los propios collares de las mujeres para apretarles el cuello... La lista es interminable».
En ese centro volvió a la vida Manoli, que fue valiente para contar un historial de años llenos de torturas. Por ejemplo, la de una tarde en que Juan llegó a casa y al saber que ella había estado unas horas fuera la acusó de haberse acostado con otro. O, para ser exactos, con otros: «¡Puta, que te tiras a todo el barrio. Te voy a matar!». La empezó a golpear y la arrastró por el pelo hasta la cocina. Allí, entre insultos y zarandeos, el tipo arrancó el alargador del cable de la tostadora, se lo anudó a su propia mano y comenzó a azotar a la mujer por el lado del enchufe. Ella se acurrucó para proteger su cabeza, pero no pudo evitar las heridas y los moratones de los brazos y la espalda. Las amenazas de él y el miedo de ella completaron la violencia para que los días fueran borrando las huellas de su hazaña.

Le acercó la cara a la sartén incandescente

La psicóloga de otro centro especializado en violencia machista, también oculto, en una provincia del sur de España explica por qué ser víctima de las cosas cotidianas es tan devastador. «La casa deja de ser el lugar de seguridad para convertirse en otro lleno de objetos que antes eran nuestros y ahora son armas en manos del maltratador. A veces, ante la inminencia de una nueva agresión, las mujeres miran de reojo a su alrededor y algunas esconden cosas como ceniceros o figuras de adorno. O, como están acostumbradas a que las empujen y las tiren, llegan a colocarse en el lugar de la agresión procurando que no haya nada al lado contra lo que chocar, como mesas, sillas o incluso estufas, que son objetos contra los que han sido lanzadas otras veces y les han hecho daño».
En abril de 2013, en una ciudad de Aragón, el juez ordenó protección para Sonia y alejamiento para Pedro después de oír cómo eran sus vidas. Él no la dejaba salir si no era con él, oteaba su móvil cada día, la llamaba desde donde fuera y le demostraba, puertas adentro, quién mandaba en casa. Los golpes de un día llegaron con fotos hasta la comisaría, pero lo que no tenía imágenes eran las violaciones de cada noche ni la mañana en que el hombre, con ese amor que demuestran los celos, agarró a Sonia por la cabeza, se la llevó hasta la cocina y le acercó la cara a la sartén incandescente hasta que ella sintió venir la muerte o el espanto de una vida desfigurada para los restos. Por fortuna, se pudo escabullir y hoy a Sonia sólo le arde dentro el volcán de la memoria.
En marzo de este año, la denuncia de Laura describe cómo su marido eligió un machete de cortar carne para completar sus minutos de agresión en la casa de Logroño y en octubre del año pasado, la de Carmen relata una vida llena de objetos voladores bien identificados contra ella: teléfonos móviles, bolsos... y botes de Coca- Cola.
La violencia de género es tan machista que hasta el cubo de fregar es una agresión dentro de la agresión. Debió ser la culminación de las ideas de Fernando la tarde en que tras un puñado de insultos y empujones cogió el cubo que Alicia había usado para fregar la casa y se lo vació entero sobre el cuerpo. La denuncia vomita que el hombre tiró al suelo a la mujer y la tuvo allí, empapada y triste, «hasta que le pidió perdón al agresor».
A veces las mujeres poseen cosas que se vuelven contra ellas, el colmo de la indefensión y el miedo. «Los maltratadores suelen utilizar los colgantes o las gargantillas de las mujeres para apretarles el cuello. Cuando nosotras estamos en contacto con ellas antes de que ingresen en el centro, les solemos decir que se los quiten, que no los lleven puestos», dice una psicóloga. Pero hay objetos que no se pueden quitar, que sirven para ir por la vida. «Es habitual que los agresores azoten o golpeen a la mujer con los zapatos de tacón. Les parece mal cómo van vestidas, las tachan de putas, las obligan a cambiarse de ropa y cuando ellas se quitan los zapatos, ellos los usan como instrumento de agresión».
Los cuchillos y los cinturones son unos «clásicos» del maltrato, según las psicólogas y abogadas que han participado con ELMUNDO en este rastreo. «Cuando ellos las azotan con el cinturón se aseguran de darles con la parte de la hebilla. Eso es muy típico. Los cuchillos pueden ser una agresión o una amenaza. En nuestro centro, al comienzo del programa de recuperación, algunas mujeres no entran en la cocina porque les impresiona la visión del cajón de los cuchillos. Y algunas de ellas nos cuentan que en su casa llegaban a esconderlos».

Privación de sueño y conducción temeraria

Hay otras violencias sin cosas pero tan cotidianas que sólo se entienden desde la víctima. «La conducción temeraria y la privación de sueño son habituales. Ellos se enfadan y empiezan a correr. Por supuesto, conducen ellos. Aceleran, frenan bruscamente y vuelven a correr mientras ellas les ruegan que paren, muchas veces con los niños detrás. Y hay muchos casos de tortura durante la noche. Ellas se niegan a mantener relaciones sexuales y ellos golpean la pared durante horas, pum, pum, pum. Hacen ruidos, se mueven en la cama... '¿Te estás durmiendo? Pues jódete'. Y pasan horas evitando que la mujer descanse».
Eso le pasó a Olga, según la denuncia que interpuso el año pasado en un juzgado de Madrid. Tras una vida de maltrato, relató cómo las noches que ella no accedía a tener sexo con su marido, él «golpeaba la pared y la mesita de noche encendía las luces y la zarandeaba» cuando advertía que ella abrazaba un instante de sueño. Violencia sin cosas.O sí: coches y camas.
Y el arma por excelencia:la palabra. «La humillación, el insulto, el menosprecio, la ridiculización, la acusación, la duda y la amenaza son las heridas que más tardan en curar», dicen las psicólogas que tanto saben de las inocentes. «Aquí, en terapia, está la verdad desnuda, la que sale mucho después de la prisa y los nervios de la denuncia, la más completa. Quienes dicen que las víctimas de violencia machista denuncian para obtener algo deberían saber que la verdad que sale aquí, en la terapia, es mucho más dura aun que la que se denunció».
Cuando llevaba un rato de paliza, Antonio empujó a Lucía a la ducha y la empapó de chorros helados y fuertes, ajeno a las súplicas y el pavor. Luego la sacó de la bañera y la cogió por la melena arrastrándola camino de la cocina. Y allí, entre golpes y gritos, abrió la parte inferior de la nevera y le metió la cabeza en el congelador hasta que el pelo de Lucía, tintineado de escarcha, empezó a endurecerse...

miércoles, 26 de noviembre de 2014

PRENSA. Contra la violencia de género

   En "publico.es":
25N - Contra la violencia de género

¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir violencia de género?

Las nuevas tecnologías se han convertido en una forma de ejercer acoso cada vez más común en las parejas. El 25% de las jóvenes afirma que su novio la vigila a través del teléfono, pero no lo considera una forma de control

ITXASO MARÍN Madrid 25/11/2014 00:00 Actualizado: 25/11/2014 

El 25% de las jóvenes afirma que su pareja o expareja la vigila a través del teléfono y una de cada tres reconoce sufrir un control abusivo por parte de sus novios, quienes insisten en saber con quién hablan o dónde van. Así lo revelaba un estudio de 2013 basado en la evolución de la adolescencia española sobre la igualdad y la prevención de la violencia de género.
Sin embargo, más que percibirse como una forma de control y lejos de crear alerta, estas situaciones siguen considerándose por las adolescentes fruto del amor.
La directora del estudio, María José Díaz-Aguado, catedrática de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid, considera que estas prácticas son más difíciles de ser percibidas por las jóvenes como violencia de género debido a su normalización. "Los mitos del amor romántico vulneran a la víctima. Las películas y las canciones siguen mostrando el ideal de que por amor hay que darlo todo", afirma.
En ese sentido, el 28,2% de las chicas encuestadas admite haber escuchado alguna vez a un adulto que "para tener una buena relación de pareja debes encontrar "tu media naranja" y así llegar a ser como una persona", mientras que casi un 40% reconoce que alguna vez les han dicho que "los celos son una expresión del amor".
El informe, en el que participaron más de 8.000 jóvenes de entre 13 y 19 años, sostiene que las nuevas tecnologías se han convertido en una forma cada vez más común de ejercer este tipo de acoso. Internet ha cambiado las actividades cotidianas de los adolescentes, y especialmente las relaciones entre ellos, incluyendo las relaciones de pareja.
Así, las redes sociales y los teléfonos móviles son los medios más frecuentes para ejercer el ciberacoso y la violencia de género en parejas jóvenes. Expertos coinciden en la facilidad de ejercer e intensificar el control a través de la Red. "Las nuevas tecnologías son una gran herramienta para el acoso. Además se añade el problema de que ellas no son conscientes de que hay cosas que son graves, como facilitar sus claves de acceso", argumenta Díaz-Aguado.
Distribuir en internet imágenes o datos comprometidos, de contenido sexual, crear perfiles falsos, alimentar rumores en redes sociales o acceder al ordenador de la víctima para controlar comunicaciones con terceros son algunas de las conductas que revelan ciberacoso. En ese sentido, la catedrática de Igualdad de la Universidad Rey Juan Carlos, Laura Nuño, advierte a Público de que se están observando prácticas en las que ceder la contraseña se considera una prueba de confianza. "Las comunicaciones tienen que ser privadas. Leer contenido privado vulnera el secreto de las comunicaciones. Es una invasión, no tiene nada que ver con los márgenes de confianza", asegura.
"Suelen confundir el enamoramiento con la dominación"" Para Yolanda Besteiro, presidenta de la Fundación Mujeres Progresistas, la violencia de género, "esencia de la sumisión y la dominación", ejercida entre adolescentes conlleva una dificultad añadida. "Suelen confundir el enamoramiento con la dominación. Ellas siguen idealizando el amor, a cambio de eso toleran ser controladas. Confunden el control con el hecho de que las quieren mucho, como un signo de amor. Para ellas no es violencia de género, es señal de que las quieren", asegura.
Según la psicóloga Marisol Rojas, experta en violencia de género, el control ejercido en las jóvenes por sus parejas constituye la etapa inicial de la violencia machista. "La violencia machista en parejas adolescentes está basada en mecanismos psicológicos de control y abuso. La violencia psicológica suele aparecer al poco tiempo de iniciar la relación. Suele ser una violencia muy sutil, ejercida a través de mecanismos de control. Sería como marcar el terreno. El maltratador marca y la víctima sabe a lo que tiene que someterse, siempre utilizando el nombre del amor: ‘Si me quieres, me darás tu contraseña de Facebook, porque no debe haber secretos entre nosotros'", apunta.
Estas expertas coinciden en la posibilidad de que este tipo de violencia evolucione a una agresión física con el paso del tiempo. "No son conscientes del peligro que el acoso supone. Cuando no accedan a los deseos de él, recurrirá a la fuerza", alerta Besteiro.
La catedrática Díaz-Aguado advierte de la necesidad de poner remedio desde la etapa escolar para saber qué tipo de conductas son alarmantes. "Se debe fomentar desde la escuela, como una vacuna que evite la violencia. Enseñar cuáles son los primeros indicadores de violencia: el abuso emocional y el control abusivo".  
Según el estudio que ella coordinó, el 40% de la población que estudia en centros españoles afirma haber recibido formación contra la violencia de género. "Se debe llegar al 100%. Es muy importante que haya un compromiso para trabajar este tema en clase. El trabajo escolar disminuye el riesgo de violencia", afirma.

Incitación a la violencia

Pero existen más tipos de violencia ejercida a través de la Red, que aunque no llevada a cabo por adolescentes constituyen una perpetuación de los roles sociales de género. Estereotipos machistas se reproducen en redes sociales, páginas web o blogs como un contenido más.
Bajo el anonimato se esconden tuits como "Lo mejor en esta vida es ese hombre que cuando su mujer le dice: ‘me duele la cabeza', le contesta a cinturonazos". La cuenta desde la que se escribieron esos caracteres hacía llamarse @MuerenPocas, y fue cerrada por Twitter a los pocos días de su creación gracias a las quejas de otros usuarios de la red social. "Desde aquí apoyamos a todos los maltratadores. Ninguna mujer es maltratada sin motivo, algo haría" era su carta de presentación.
YouTube también ha servido como canal de incitación a la violencia de género. Definido como "uno de los mayores expertos de la seducción de España", Álvaro Reyes insinuaba cómo finalizar cualquier tipo de relación a golpes. "No esperes su permiso. Siéntete con derecho para hacer lo que quieres. Pedir permiso es síntoma de inseguridad", aseguraba en el vídeo que fue eliminado por él mismo.
La violencia de género es la expresión más brutal de la desigualdad entre hombres y mujeres
Los blogs también encuentran su espacio para enaltecer el machismo. Iglesia Nueva Era publicó una entrada recientemente en la que se dan pistas para saber si la esposa "está volviéndose una carnal". Si los niños están despeinados "es que ella no ha dedicado todo el tiempo necesario" en su cuidado, si se depila las piernas pasado un año del matrimonio es que lo hace "para pecar y no para usted" o si ella dice "yo pienso" significa que "está pensando por sí misma", algo que "no es aceptable es una pareja cristiana".
Y todo eso en un post de tantos en los que se hacen preguntas como si la mujer debe ser sumisa o si la falta de higiene femenina es un atentado para la familia. Si bien hacen una llamada a la tranquilidad: "Los que no respeten nuestras enseñanzas deben saber que el pozo eterno del infierno les espera".
La psicóloga Rojas también hace alusión del peligro que generan los medios de comunicación. "Los medios son transmisores de modelos de amor romántico y también de sexismo. El sexismo transmitido en los medios no ayuda a promover la igualdad entre hombres y mujeres. La imagen de mujer cosificada como objeto sexual hace que el hombre tenga poder sobre ella. Lo que se cosifica, se despersonaliza, y por tanto se puede poseer y maltratar", concluye.
La Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género reconoce que la violencia de género en la pareja es la expresión más brutal de la desigualdad entre hombres y mujeres.
016. Teléfono de atención a víctimas de violencia de género. Es gratuito y no deja rastro en la factura telefónica. 

lunes, 16 de febrero de 2009

BIBLIOTECA. COEDUCACIÓN. "Violencia doméstica y coeducación. Un enfoque multidisciplinar".



Este libro ofrece al lector un triple enfoque: en primer lugar, analizar la realidad de la violencia doméstica desde la perspectiva del agresor y de sus víctimas; en segundo lugar, pretende desentrañar el entramado social sobre el que se sustenta la violencia doméstica; por último, se plantean estrategias de Educación para la Igualdad y la Coeducación, tanto desde el marco de la Pedagogía Social, como desde la Educación Física o la Educación Sexual.

Es el resultado del empeño de una veintena de profesores y profesoras de la Facultad de Educación y Humanidades de Ceuta (Universidad de Granada) por proponer estrategias de estudio y lucha contra un fenómeno que incide de lleno en el quehacer educativo. Este libro puede ser útil, por tanto, para todos aquellos que trabajan en educación desde una perspectiva crítica y constructiva, ofreciendo una visión global de la compleja realidad de la violencia doméstica.

Publicado en la colección "Recursos", de Octaedro, sus editores son Fernando Trujillo Sáez y María Remedios Fortes Ruiz. ESTÁ EN LA BIBLIOTECA.

miércoles, 4 de febrero de 2009

BIBLIOTECA. Revista de Historia CLÍO



En el número 88, de febrero del 2009, podemos encontrar, entre otros, los siguientes artículos:

1. Violencia doméstica. Una larga historia. Antonio Gil (historiador)
2. ¿Qué fue de ellos? Los náufragos de la Armada Invencible. Investigación realizada por el periodista David Revelles.
3. Matar a Hitler. Una cuestión de honor. A propósito de la película Valkiria, el historiador Xavier Casals nos introduce en los atentados contra Hitler.
4. Abraham Lincoln. ¿Un mentor para Obama? Por el periodista Ernest Bascompte.
5. Esperando a Godoy. Los pacenses reclaman los restos del llamado "Príncipe de la Paz". Por el periodista Álex Vicente.
6. Caravaca. En la ciudad de la Vera Cruz. El periodista y escritor José Bañuls nos habla de esta ciudad, fronteriza entre Andalucía y el Levante.
7. Túnez. África a la romana. Por Andrés Hurtado (periodista) y Javier Grand (historiador).
8. Annemarie Schwarzenbach. La viajera más atormentada. El periodista Daniel Vázquez Sallés recorre la atormentada vida de esta arqueóloga, escritora, periodista y fotógrafa.
9. Manuel Pimentel. Es-Saheli, una historia de Al-Andalus al sur del Sahara. Entrevista al autor de El arquitecto de Tombuctú.
10. Libros: novedades de historia y de novela histórica.

ESTÁ EN LA BIBLIOTECA. (SI ALGUIEN ESTÁ INTERESADO EN ALGÚN ARTÍCULO, PUEDE PEDÍRSELO AL ENCARGADO DE LA BIBLIOTECA).