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martes, 2 de febrero de 2016

HUMANISMO. Homenaje a María Zambrano

   En "El Día de Córdoba":

Otra aurora para este siglo

La Fundación María Zambrano conmemorará los 25 años de la muerte de la filósofa con congresos, homenajes y la cuarta entrega de las obras completas
PABLO BUJALANCE MÁLAGA | ACTUALIZADO 01.02.2016 
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María Zambrano (Vélez-Málaga, 1904 - Madrid, 1991), última gran referencia filosófica en Occidente.
Escribió el Premio Cervantes mexicano Sergio Pitol que, en las tertulias que celebraban los intelectuales españoles exiliados en cierta cafetería de Roma, el barullo era siempre notable. Pero bastaba que María Zambrano tomara la palabra, sin elevar el tono más de lo necesario, para que el jaleo se disolviera en el silencio: aquella voz honda, grave y repleta de sonoridades celestes se imponía sin esfuerzo a quienes querían convencer de sus tesis sobre el problema español a base de más gritos. En otra ocasión, otro Premio Cervantes, Rafael Alberti, escribió que para localizar la casa en la que María residía con su hermana Araceli en Roma lo mejor era seguir la pista del olor a gato; pues la filósofa se hizo acompañar siempre de felinos, a los que, como los antiguos egipcios, consideraba emisarios del otro mundo, ése que ella atisbó en los claros del bosque a través de su escritura. Y es curioso, porque la tumba de María Zambrano, en el hermoso cementerio de Vélez-Málaga, se encuentra permanentemente rodeada de gatos: también ellos, sabios, la echan de menos. A este rincón ajardinado de la localidad en la que nació en 1904 llegaron sus restos (restos del sueño que quedaron una vez despierta, tal y como Zambrano, que también ganó el Cervantes, advirtió en Los sueños y el tiempo) después de la muerte escritora, de la que se conmemorarán 25 años el próximo 6 de febrero; y aquí permanecen, bajo un epitafio en latín tomado del Cantar de los cantaresSurge, amica mia, et veni (Levanta, amiga, y vente). Este enclave será protagonista de algunos de los momentos más especiales con los que la Fundación María Zambrano, asentada en la misma Vélez-Málaga, dotará de contenido al aniversario: la víspera del mismo, el viernes 5, se celebrará una ofrenda floral y se añadirá una lápida a la sepultura con el nombre de Araceli Zambrano, cuyos restos descansan junto a los de su hermana, todavía, de forma anónima. La medida viene a reparar una injusticia no pequeña: María tuvo siempre en Araceli el mayor consuelo y la mejor compañía durante sus largos años de exilio. Además, la propia Araceli sufrió con una crudeza indecible los tormentos del pasado siglo: una vez abandonada la España franquista, se convirtió en objeto de la persecución del nazismo hasta que su compañero sentimental, Manuel Muñoz, fue entregado a la Gestapo por el régimen de Vichy y fusilado el 1 de diciembre de 1942, un golpe que Araceli no superó jamás (en 2010, el historiador Fernando Sigler publicó la correspondencia que los amantes mantuvieron hasta el trágico final, como resultado de una investigación que hizo posible la propia Fundación María Zambrano). Ya era hora de que también Araceli descansase definitivamente en paz: con nombre y apellidos.

El director de la misma Fundación, Antonio Garrido Moraga, explicó que este homenaje será el primero de una amplia serie de actos dedicados a María Zambrano que la institución celebrará durante 2016. Entre éstos, el catedrático destacó la nueva entrega de las Obras completas que publica la editorial Galaxia Gutenberg bajo la dirección de Jesús Moreno Sanz; será el cuarto volumen de los ocho previstos y el segundo en el orden de la serie. Vélez-Málaga acogerá igualmente un congreso internacional dedicado a la pensadora que, como la Semana Cultural del municipio (un proyecto en el que la Fundación colabora con el Ayuntamiento), revisará los muchos vínculos existentes entre María Zambrano y Miguel de Cervantes, de cuya muerte se cumple en este 2016 el cuarto centenario y cuya biografía reviste igualmente una importante índole veleña (precisamente, el Ayuntamiento reforzará los puentes entre ambas efemérides a través de organismos como la Fundación para la Paz en el Mediterráneo).

Para Garrido Moraga, la vigencia del pensamiento "proteico y de altos vuelos" de María Zambrano se encuentra "en la actual crisis de Europa, que se nos presenta hoy como una gorda apopléjica incapaz de resolver sus problemas. Una Europa que va hacia atrás, que no aprende de sus errores, que vuelve a marcar con pulseras a sus inmigrantes y se encamina otra vez hacia el horror. Zambrano se adelantó en su momento a esta situación, supo ver lo que venía después, y ofreció una respuesta a esta Europa que emana de un concepto clásico: la dignitas. La solución para Europa pasa sin remedio en María Zambrano por el humanismo: no se puede ignorar la dignidad que contiene todo ser humano, venga de donde venga". La autora de La agonía de Europa mantuvo en peso el corazón del continente. Su legado resiste, intacto.

martes, 4 de enero de 2011

PRENSA CULTURAL. "Babelia". LOS LIBROS DEL AÑO (y 10): María Zambrano, Marcos Giralt Torrente y Jhumpa Lahiri

María Zambrano
Esencia y hermosura. Antología
María Zambrano
Selección y relato prologal de José-Miguel Ullán
Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona, 2010
612 páginas. 35 euros


Tiempo de vida
Marcos Giralt Torrente
Anagrama. Barcelona, 2010
204 páginas. 17 euros


Tierra desacostumbrada
Jhumpa Lahiri
Traducción de Eduardo Iriarte
Salamandra. Barcelona, 2010
352 páginas. 19 euros

Marcos Giralt Torrente
   Las circunstancias de una votación han provocado que el décimo puesto de esta lista de los mejores del año 2010 la ocupen, codo con codo, tres libros tan distintos entre sí por su estilo y contenido, que no por la calidad. En Tiempo de vida, Marcos Giralt ha encontrado, con veteranía y seguridad, la distancia justa para contar una historia personal a la que esa distancia ha dotado del tono necesario para convertirse en literatura de ley por la admirable contención del sentimiento a favor de la expresión y la no menos admirable, y paralela, intensidad con que se ha enfrentado a la figura del padre. Si es verdad que el escritor escribe para ordenar su experiencia, en este caso la consecución literaria es, sin duda, un memorable tour de force muy superior a la discutible autoficción al uso.
   Esencia y hermosura es una antología de textos de María Zambrano que responde con toda exactitud a su título y lo hace gracias a la mano que la guía. José-Miguel Ullán seleccionó y prologó este volumen que, desgraciadamente, no llegó a ver en vida, pero en el que nos deja una muestra de su excepcional instinto literario. Sin una sola nota o glosa, confiando tanto en su sensibilidad como en la prosa de María Zambrano, José-Miguel Ullán presenta esta que considero la mejor introducción a la obra de la autora y, de principio, nos ofrece un prólogo extraordinario del que basta con decir que contiene toda la esencia y hermosura que el poeta deseó para el lector de este libro.
   Los relatos de Jhumpa Lahiri reunidos bajo el título Tierra desacostumbrada se centran en un grupo étnico (hindú) en tierra ajena (Estados Unidos). Todos comienzan de manera sencilla, apelando con sutileza a lo cotidiano, lo pequeño de la vida; pero a medida que los sentimientos van apareciendo por delante de los sucesos, el dibujo inicial de personajes comienza a llenarse hasta llevarlos, sin perder la normalidad de sus vidas, hacia la complejidad. Sucede como quien colorea a la acuarela un primer dibujo a lápiz y, al colorearlo, va cargándolo de vida hasta completar el cuadro. Es notable la habilidad de la autora para colocar a sus personajes entre el deseo de ser, de hacerse a sí mismos, de reinventarse incluso, y un tono agridulce que viene a decir: vivir es esto.
                                                        José María Guelbenzu

Jhumpa Lahiri

viernes, 10 de diciembre de 2010

LITERATURA ESPAÑOLA Y UNIVERSAL (FRAGMENTOS). "Claros del bosque", de María Zambrano (1904-1991)

María Zambrano

ANTES DE QUE SE PROFIRIESEN LAS PALABRAS

Antes de los tiempos conocidos, antes de que se alzaran las cordilleras de los tiempos históricos, hubo de extenderse un tiempo de plenitud que no daba lugar a la historia. Y si la vida no iba a dar a la historia, la palabra no iría tampoco a dar al lenguaje, a los ríos del lenguaje por fuerza ya diversos y aun divergentes. Antes de que el género humano comenzara su expansión sobre las tierras para luego ir en busca siempre de una tierra prometida, rememoración y reconstitución siempre precaria del lugar de plenitud perdido, las tierras buscadas, soñadas, reveladas como prometidas venían a ser engendradoras de historia, inicios de la cadena de una nueva historia. Antes. Antes, cuando las palabras no se proferían proyectadas desde la oquedad del que las lanza al espacio lleno o vacío de afuera; al exterior. Y así el que profería, el que ha seguido profiriendo sus palabras, las hace de una parte suyas, suyas y no de otros, suyas solamente, entendiendo o dando por entendido que quienes las reciben quedarán sometidos sin más. Ya que el exterior es el lugar de la gleba, de lo humano amorfo, materia dispuesta para ser conformada, configurada, y a la que se pide que siga así, gleba bajo la única voluntad de quien profiere las palabras materializadas también, ellas también materialización de un poder.
Antes de que tal uso de la palabra apareciera, de que ella misma, la palabra, fuese colonizada, habría sólo palabras sin lenguaje propiamente. Al ser humano le ha sido permitido, fatalmente, colonizarse a sí mismo; su ser y su haber. Y de haber sido esto el verdadero argumento de su vivir sobre la tierra, la palabra no le habría sido dada, confiada. El lenguaje no la necesita, como hoy bien se sabe de tantas maneras. Y así existirá la pluralidad de lenguajes dentro del mismo idioma, del lenguaje descendiente de la palabra primera con la que el hombre trataba en don de gracia y de verdad, la palabra verdadera sin opacidad y sin sombra, dada y recibida en el mismo instante, consumida sin desgaste; centella que se reencendía cada vez. Palabra, palabras no destinadas, como las palomas de después, al sacrificio de la comunicación, atravesando vacíos y dinteles, fronteras, palabras sin peso de comunicación alguna ni de notificación. Palabras de comunión.
Circularían estas palabras sin encontrar obstáculo, como al descuido. Y como todo lo humano, aunque sea en la plenitud, ha de ser plural, no habría una sola palabra, habrían de ser varias, un enjambre de palabras que irán a reposarse juntas en la colmena del silencio, o en un nido solo, no lejos del silencio del hombre y a su alcance.
Y luego, ahora, estuvieron llegando y llegan todavía algunas de estas palabras del enjambre de la palabra inicial, nunca como eran, como son. Cada una, sin mengua de su ser, es también las demás, y ninguna es propiamente otra -no están separadas por la alteración-, y cada una es todas, toda la palabra. Y no pueden declinarse. Y lo que es completamente cierto es que no podrían nunca descender hasta el caso ablativo, porque en la plenitud, ni tan siquiera en la de este nuestro tiempo, no existen las circunstancias. Se borran las circunstancias en la más leve pálida presencia de la plenitud.
Aparecen con frecuencia las palabras de verdad por transparencia, una sola quizá bajo todo un hablar; se dibujan a veces en los vacíos de un texto -de donde la ilusión del uso del punto suspensivo y del no menos erróneo subrayado-. Y en los venturosos pasajes de la poesía y del pensamiento, aparecen inconfundiblemente entre las del uso, siendo igualmente usuales. Mas ellas saltan diáfanamente, promesa de un orden sin sintaxis, de una unidad sin síntesis, aboliendo todo el relacionar, rompiendo la concatenación a veces. Suspendidas, hacedoras de plenitud, aunque sea en un suspiro.
Mas se las conoce porque faltan sobre todo. Parecen que vayan a brotar del pasmo del inocente, del asombro; del amor y de sus aledaños, formas de amor ellas mismas. y es al amor al que siempre le faltan. Y por ello resaltan inconfundibles cuando en el amor se encuentra alguna; es única entonces, sola. Y por ello palabra de la soledad única del amor y de su gracia.
Si se las invoca llegan en enjambre, oscuras, y vale más dejarlas partir antes de que penetren en la garganta, y alguna en el pecho. Vale más quedarse sin palabra, como al inocente también le sucede cuando le acusan.
Cuando de pensamiento se trata, ellas, las palabras hacedoras de orden y de verdad, pueden estar ahí, casi a la vista, como un rebaño o hato de mansas ovejas, dóciles, mudas. Y hay que enmudecer entonces como ellas, respirando algo de su aliento, si lo han dejado al irse.
Y volver el pensamiento a aquellos lugares donde ellas, estas razones de verdad, entraron para quedarse en "orden y conexión" sin apenas decir palabra, borrando el usual decir, rescatando a la verdad de la muchedumbre de las razones.

sábado, 25 de julio de 2009

PRENSA CULTURAL. "Babelia". 25 julio 2009

1. Gabo documentado. Julio Ortega escribe sobre una biografía de García Márquez, escrita por Gerald Martin.


2. Clásicos prodigiosos. Reportaje de José María Guelbenzu. La lectura es un placer que se aprecia doblemente si la lentitud y la libertad lo acompañan. El verano literario trae nuevas ediciones de Flaubert, Proust, James o Goethe, al igual que obras fundamentales de Shólojov, Greene y Maugham.


3. Theroux y otros buitres. Artículo de Rosa Montero. El autor de Mi otra vida y La sombra de Naipaul picotea las vísceras de la gente y regurgita el bolo después de haberlo adobado de fantasía. También picotea sus propias tripas: de ahí esa sensación de honda veracidad que tienen sus textos.


4. Larga vida a las historias sin fin. Reportaje de Elisa Silió sobre literatura infantil y juvenil. Cuando una ficción atrapa a un adolescente, éste no se para en barras por su extensión. Quiere más acción y a ser posible con secuelas. Las librerías están repletas de gruesos volúmenes y algunos autores han terminado publicando segundas partes que no pensaban escribir.


5. CRÍTICA. J. Ernesto Ayala-Dip nos reseña la novela La deuda, del chileno Rafael Gumucio; además, podemos leer sus primeras páginas. Isidoro Reguera nos comenta el ensayo El logos oscuro: tragedia, mística y filosofía en María Zambrano.


6. El filósofo de la luz. Rocío Ayuso entrevista a al director de fotografía cinematográfica Javier Aguirresarobe. Él ha captado algunas de las imágenes más bellas del cine. "Somos creadores de sensaciones, debemos estar ocultos, ser los ojos del director", explica sobre su oficio. Acaba de estrenar Arráncame la vida, y se siente absolutamente querido, "a veces de manera desmedida", por los cineastas, con quienes establece una relación cómplice similar a "viajar en canoa".


7. Palabra de Bradbury. Entrevista de Rocío Ayuso. Visionario y emprendedor, cerrado defensor de las bibliotecas y de los libros de papel. Así se muestra el autor de Fahrenheit 451 en esta entrevista en su casa de Los Ángeles, con motivo de la publicación en España de dos de sus novelas cortas en el libro Ahora y siempre, del que podemos leer unas páginas. Además, Jacinto Antón nos adentra un poco más en la obra del autor estadounidense: "Esa rareza de feria: el hombre con un niño dentro que lo recuerda todo".