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miércoles, 11 de febrero de 2015

PRENSA. "Doce avances que frenan la muerte"

   En "El País":

Doce avances que frenan la muerte

Mosquiteras, lactancia materna, matronas especializadas, bolsitas de alimento o vacunas son algunas de las herramientas que han evitado la pérdida de millones de vidas de bebés


La mortalidad infantil se ha reducido considerablemente. En 1990, más de 12 millones de niños en los países en desarrollo murieron antes de cumplir cinco años. En 2012, la cifra había disminuido casi a la mitad: a 6,6 millones, según datos del Banco Mundial. Lo que sigue son 12 de los avances que han mejorado las posibilidades de supervivencia. Algunos se han consolidado en la última década, otros representan el presente y el futuro.
1. Incubadoras para todos


Incubadora MOM de bajo coste. / JAMESDYSONAWARD.ORG
Al nacer, los bebés empiezan a enfrentarse al mundo. Y para algunos llega la primera batalla. Los prematuros necesitan ayuda para adaptarse al nuevo medio y la tecnología médica es su aliada. Algo tan común en los países desarrollados como las incubadoras todavía son difíciles de encontrar en buena parte del planeta. El recién licenciado en la universidad de Loughborough (Reino Unido) James Robert se encontraba un día frente a su televisor y se topó con un documental de la BBC sobre la alta mortalidad infantil en los campos de refugiados sirios. Así lo cuenta él para describir el germen de su creación: una incubadora portátil y considerablemente más barata que las que encontramos en los hospitales (unos 300 euros frente a 33.000). El artilugio está diseñado para consumir la menor energía posible y mantenerse encendido hasta 24 horas sin electricidad gracias a una batería. La incubadora MOM todavía está en fase de estudio, su creador espera que se convierta en habitual en los campos en 2017, y acaba de recibir el premio Jame Dyson, valorado en algo más de 40.000 euros, que cada año se otorga a los “ingenieros del futuro”.
2. Bolsitas salvavidas


Niños etíopes reciben una ración de alimento en bolsas. / KIMBERLY FLOWERS (USAID)
Leche en polvo, cacahuete, aceite, azúcar. Ingredientes que podrían aparecer en la etiqueta de cualquier bote de crema de cacao, pero que en realidad han contribuido a salvar de la desnutrición a miles de niños afectados por terribles hambrunas. Los alimentos terapéuticos preparados, Plumpy Nut como marca comercial, son bolsitas que contienen una especie de pasta que aporta 500 calorías al niño. La idea surgió en la mente del doctor André Briend que tuvo su particular revelación cuando desayunaba Nutella. Bastan dos raciones al día de 92 gramos para alejar el fantasma de la desnutrición. Daniel Martínez, pediatra de Médicos Sin Fronteras (MSF), destaca que el uso de estos saquitos ha reducido en un 90% la hospitalización de los pequeños. “Antes se utilizaba la leche en polvo, que requería agua potable con la que mezclarla, algo de lo que no siempre se dispone, controles gigantescos y personal especializado”.
3. Piel con piel


Una joven dominicana cuida a su hijo con el método canguro. / ORLANDO BARRIA
El método canguro ha seguido en camino inverso al habitual. Nació de la escasez, de la falta de incubadoras para asistir a los recién nacidos con bajo peso. El pediatra colombiano Edgar Rey desarrolló en los setenta una, en principio, sencilla técnica que consiste en unir piel con piel a los bebés con uno de sus progenitores. El mecanismo se basa en tres componentes: control termal, de alimento y la posibilidad de una respuesta inmediata ante complicaciones. Daniel Martínez de MSF recuerda un caso de 2011, en un campo de refugiados en Kenia. “Ella era muy joven, 14 años, acababa de tener mellizos prematuros y no los aceptaba. Así que aplicamos la técnica canguro. Cuando se marcharon del hospital, pesaban dos kilos cada uno”. Martínez advierte de que no es tan fácil como apretujar al bebé contra el pecho un ratito: “Tienen que permanecer así al menos doce horas al día, muy pegados. Hace falta una enfermera que se ocupe de un máximo de cinco mujeres, porque ellas también necesitan apoyo”. Un estudio de Oxford Journals destaca que en la primera semana de vida se produce una reducción significativa de la mortalidad si se comparan los resultados de la técnica canguro con el cuidado estándar. “Si el método alcanzara una mayor cobertura a través de la implementación en los niveles más bajos del sistema sanitario, el millón anual de muertes de niños prematuros se reduciría sustancialmente”.
4. Nada mejor que el alimento materno


La lactancia materna mejora la salud de los niños. / C. BAUTISTA
Los estudios son unánimes en las ventajas de la alimentación materna. Reduce en el niño un 14% la probabilidad de tener un colesterol elevado y un 22% la de sufrir obesidad o sobrepeso. Favorece además una mejor presión sanguínea y un correcto desarrollo neurológico. En el caso de la madre, esta práctica disminuye el riesgo de sufrir cáncer de ovarios y mama y diabetes. Y sin embargo, la falta de una política de lactancia en la mayoría de los países y la desinformación son obstáculos para cumplir la recomendación de la OMS de alimentar exclusivamente de leche materna al bebé en sus primeros seis meses de vida. Algo que trata de promover a través de diferentes programas. En España la tasa de lactancia es del 68% en las seis primeras semanas de vida, una cifra que se desploma hasta el 24% en el primer medio año. Este índice varía mucho en función de los países, de su cultura y de la incorporación de la mujer a la vida laboral. En Estados Unidos el porcentaje de bebés que se alimentan exclusivamente de leche materna en los primeros seis meses es del 13%. En Ecuador este porcentaje se eleva hasta el 40%, en India, es del 46%, en Alemania es del 22% y en Mozambique del 36%. Todos los datos provienen de la base de datos de la OMS sobre la nutrición infantil que recoge las estadísticas nacionales de cada país.
5. La importancia de la vitamina A
Cuando se administra vitamina A a una población carente de ella, el riesgo de mortalidad infantil desciende entre un 12% y un 23%. Un dato aportado por Iniciativa micronutriente, una de las organizaciones que participa en el programa de Unicef destinado a reducir los efectos de la falta de este componente en los niños. La organización lo puso en marcha en 1997. La vitamina A es esencial para el funcionamiento del sistema inmunológico y la falta de ella es un problema mundial que afecta a 250 millones de niños en el mundo según la OMS. Desde que comenzó a abordarse el problema, el 70% de los menores de cinco años en los países prioritarios consume al menos dos dosis anuales de vitamina A. “Llevamos años intensificando estas campañas, combatir este problema nos puede ayudar a prevenir otras enfermedades como la diarrea o la polio”, explica desde Nueva York, Theresa Díaz, especialista en Salud de Unicef.
6. Ni un niño sin vacuna


Un niño recibe la vacuna contra el sarampión en Costa de Marfil. / OLIVIER ASSELIN (UNICEF)
Evitar las muertes de niños debido a enfermedades que a día de hoy tienen cura ha sido uno de los principales objetivos de todos aquellos que luchan contra la mortalidad infantil. Las inversiones del Banco Mundial para los países en vías de desarrollo han permitido la vacunación de casi 600 millones de niños entre 2003 y 2013. En Burkina Faso, por ejemplo, el 100% de la población ya cuenta con acceso gratuito a la vacunación y en Ghana esta cobertura ha ascendido al 79%. ¿Imaginan lo que significa que el sarampión pueda seguir siendo mortal en algunos países? En 2012 hubo 122.000 muertes por este motivo en todo el mundo. Catorce niños por hora fallecieron por una enfermedad curable. Sin embargo hay un motivo para la esperanza: las cosas han cambiado en la última década, la mortalidad por esta causa se ha reducido un 78% desde 2000 y hoy por hoy el 84% de los bebés reciben esta vacuna. “Aún no podemos comparar los datos con los de los países desarrollados, pero poco a poco estamos reduciendo esta brecha”, asegura Theresa Díaz. Más cifras para la esperanza. La poliomielitis se ha reducido en un 99%, en 2013 solo se diagnosticaron 416 casos. Siempre según datos de la OMS. Esta afección incide especialmente en los menores de cinco años, que pueden llegar a sufrir una parálisis que acabe causando la muerte. De 125 países en los que la enfermedad era endémica, hemos pasado a tres (Afganistan, Nigeria y Pakistán). En los últimos 26 años se ha vacunado contra esta enfermedad a más de mil niños al día, según Unicef.
7. Los antígenos llegan más lejos
La dificultad para trasladar las vacunas allí donde son necesarias o de conseguir que los niños lleguen hasta los centros donde se administran han supuesto un freno a su implantación. Sin embargo, en los últimos años se han desarrollado nuevos métodos para conseguir que las vacunas lleguen más lejos. Por ejemplo, ahora las de tétanos y meningitis pueden aguantar hasta cuatro días fuera de la cadena del frío y soportar temperaturas de hasta 40 grados. También se ha evolucionado en los sistemas para aplicarlas, como explica Daniel Martínez de MSF, que pone como ejemplo pharma-jet, un aplicador “semejante a un boli” que puede utilizar cualquier “personal sin un entrenamiento médico especial” y que reduce el riesgo de infecciones.
8. Redes contra el paludismo


Mosquitera impregnada en insecticida para luchar contra la malaria. / REVS+
Algo tan sencillo como una tela que cubre el lugar en el que se duerme puede salvar vidas. Y de hecho lo hace. El Banco Mundial repartió entre 2003 y 2013 150 millones de mosquiteros en los países más pobres para defender a los niños del paludismo o malaria. Esta enfermedad causa la muerte de una quinta parte de la población infantil en África. Las condiciones de vida allí dificultan en la mayoría de los casos una mínima protección contra los mosquitos, por eso, estas redes tratadas con insecticidas son fundamentales. Unicef asegura que la mortalidad infantil se puede reducir un 20% si se duerme con ellos. Según el Informe mundial sobre el paludismo 2011, el 96% de las personas que tienen acceso a mosquiteros, los utilizan. Y esto, junto con otras medidas, ha permitido que en los últimos 14 años se haya reducido un 25% el número de fallecimientos por esta causa. Sin embargo, cada 30 segundos muere un niño por malaria en el mundo. Uno de los avances, lo señala el pediatra de ISGlobal, Quique Bassat, actualmente en Mozambique: son los tests diagnósticos rápidos de malaria. Son pruebas baratas (cuestan menos de un dólar) y fáciles de usar. En pocos minutos, indican con exactitud al médico si está ante un caso de paludismo o si es una fiebre común.
9. Suero de rehidratación oral
En ocasiones, la solución está en casa. Aunque en los países en vías de desarrollo en los que no siempre hay un fácil acceso al agua, no sea tan sencillo. El suero de rehidratación oral puede fabricarse en casa uniendo agua hervida, azúcar y sal. “Con su distribución a amplia escala, la mortalidad asociada a diarrea ha caído de forma significativa en los últimos años”, afirma Bassat. Un estudio de la Universidad de Oxford asegura que este simple tratamiento puede reducir hasta en un 93% el número de muertes por diarrea, una afección que causa 1,7 millones de fallecimientos cada año.
10. La comadrona, la mejor aliada


Una doctora realiza un examen ginecológico en India. / SERENA DE SANCTIS
El momento del alumbramiento es crítico para muchas madres que siguen sin contar con la asistencia adecuada, porque no tienen acceso a ella o porque optan por una matrona no cualificada. Ante esta situación, Save the Children es tajante en su informe sobre comadronas de 2011 Missing Midwives: “Impedir que las mujeres y los niños mueran en el parto es un imperativo moral”. Numerosos estudios demuestran que aumentar el número y formación de matronas podría generar una rentabilidad 16 veces superior al dinero destinado si nos referimos a vidas salvadas y cesáreas evitadas. Según el informe El Estado de las Parteras en el Mundo 2014, elaborado por la ONU, más del 92% de todas las muertes maternas y neonatales se producen en 73 de los 75 países más pobres, pero solo el 42% del personal para atender a las mujeres en el parto se concentra en estas zonas. La falta de acceso a estructuras médicas y en algunas ocasiones, una fuerte tradición de parteras tradicionales, impiden una correcta atención a las mujeres a la hora de dar a luz. El informe de la ONU recoge también que 20 de esos países han aumentado la contratación de parteras y 13, han preparado planes para regular esta labor.
11. Cilindros de oxígeno
La falta de oxígeno (hipoxia) es una causa importantísima de fallo respiratorio y muerte en los niños en sus primeros días de vida. Es un fenómeno que se encuentra muchas veces relacionado con otras graves afecciones que sufre la infancia. Para solucionar este problema hay dos opciones con sus ventajas e inconvenientes. A menudo el aire se administra mediante grandes cilindros, caros, y costosos de gestionar. “Los concentradores de oxígeno lo "fabrican" a partir del aire, y por tanto son una fuente teóricamente inagotable, son caros, pero salen a cuenta cuando usados regularmente”, explica Quique Bassat. El problema: es necesaria una red eléctrica fiable que no en todos los países en vías de desarrollo existe.
12. La advertencia del brazalete


Un sanitario monitoriza el estado de nutrición de un niño en Sudán del Sur. / UNICEF
Once centímetros son los que miden la frontera entre la vida y la muerte. Los brazaletes MUAC (por sus siglas en inglés) consisten en unos sistemas de medición del antebrazo para determinar instantáneamente el grado de desnutrición de los niños inferiores a cinco años. El rojo representa el riesgo más severo. Daniel Martínez, de MSF enumera las ventajas de este sistema: “Supone un gran ahorro de tiempo en momentos de sobrecarga de trabajo y evita problemas como el ajuste de la báscula”.

jueves, 5 de febrero de 2015

PRENSA. "La carta en la que Roald Dahl explicó por qué hay que vacunar a los niños de sarampión"

   En "verne.elpais.com":

La carta en la que Roald Dahl explicó por qué hay que vacunar a los niños de sarampión

La misiva del escritor recordando a su hija fallecida por este virus se convierte en un fenómeno viral

Un brote en Disneyland convierte esta enfermedad en una cuestión de estado por el resurgimiento de los movimientos antivacuna



El escritor Roald Dahl y su mujer Patricia Neal con sus hijos Theo y Olivia
El escritor Roald Dahl y su mujer Patricia Neal con sus hijos Theo y Olivia.  GETTY IMAGES


Olivia, mi hija mayor, cogió el sarampión cuando tenía siete años. Mientras la enfermedad seguía su curso natural, recuerdo que le leía cuentos en la cama sin sentirme especialmente alarmado por su estado. Entonces, una mañana, cuando ya estaba en el camino de la recuperación, yo estaba sentado en su cama enseñándole cómo crear animalitos a partir de tubos de colores, y cuando le tocó a ella hacer uno me di cuenta de que sus dedos y su mente no trabajaban a la vez y no podía hacer nada.
"¿Te encuentras bien?", le pregunté.

"Tengo sueño", dijo.

En una hora estaba inconsciente. En 12 horas estaba muerta.

El sarampión se ha convertido en una cosa terrible llamada encefalitis por sarampión y no hay nada que los doctores puedan hacer por ella. Esto ocurrió hace 24 años, en 1962, pero aún ahora si un niño con sarampión por alguna casualidad desarrollara la misma reacción mortal al sarampión que Olivia, no habría nada que los médicos pudieran hacer.

Por otra parte, hay algo que hoy los padres pueden hacer para asegurarse que este tipo de tragedia no le pase a uno de sus hijos. Pueden insistir en que su hijo se vacune contra el sarampión. Yo no pude hacer esto por Olivia en 1962 porque en aquellos días no había sido descubierta una vacuna fiable contra el sarampión. Hoy existe una vacuna segura y accesible para todas las familias y lo único que tienes que hacer es preguntar a tu médico cómo administrarla.

Aún no está muy aceptado que el sarampión sea una enfermedad peligrosa. Creedme, lo es. En mi opinión los padres que se niegan a vacunar a sus hijos están poniendo las vidas de sus hijos en peligro. En América, donde la vacunación es obligatoria, el sarampión como la varicela han sido erradicados.

Aquí en Gran Bretaña, como hay tantos padres que se niegan por obstinación o ignorancia o miedo a que sus hijos se vacunen, todavía tenemos 100.000 casos de sarampión al año. De esos, más de 10.000 sufrirán efectos colaterales de algún tipo. Al menos, 10.000 desarrollarán infecciones de oído o de pecho. Unos 20 morirán.

ASÚMELO.

Cada año unos 20 niños morirán en Gran Bretaña a causa del sarampión.
Entonces, ¿cuáles son los riesgos a los que sus hijos se enfrentarán si se vacunan?

No hay casi ninguno. Escucha esto. En un distrito de unas 300.000 personas, ¡un niño desarrollará serios efectos colaterales por la vacuna cada 250 años! Una oportunidad entre un millón. Creo que habría más posibilidades de que tu hijo se muriera por asfixia al comerse una chocolatina que se pusiera enfermo de verdad por la vacuna del sarampión.

Entonces, ¿de qué te preocupas? Es casi un crimen no vacunar a tus hijos.
El mejor momento para la vacuna es a los 13 meses, pero nunca es tarde. Todos los niños en edad escolar que todavía no han sido vacunados deberían rogar a sus padres que les compraran una cuanto antes.

Casualmente le dediqué dos de mis libros a Olivia, el primero fue James y el melocotón gigante. Ese fue cuando aún estaba viva. El segundo fue El gran gigante bonachón, dedicado a su memoria después de que muriera de sarampión. Verás su nombre al comienzo de cada uno de estos libros. Y sé lo feliz que sería si solo pudiera saber que su muerte ha servido para ahorrar una gran cantidad de enfermedades y muertes de otros niños.
Este es la carta que Roald Dahl escribió en 1988 para concienciar a los padres de que vacunaran a sus hijos contra el sarampión y que puede ser leída en su página web. Su hija había muerto en 1962 a causa de una encefalitis provocada por el virus. El autor de Charly y la fábrica de chocolate escondió el texto y su dolor en el cajón de un mueble en su cabaña en Great Missenden, Gran Bretaña. Esta cruda y directa misiva apareció poco después de su muerte. Pero ha sido hace un par de días cuando se ha vuelto a recordar hasta convertirse en un fenómeno viral en las redes sociales.
Buzzfeed, la publicación estadounidense especializada en contenidos que se comparte en Internet, recordó la carta y la publicó este lunes. El diario The Telegraph ha añadido que fue encontrada en un cajón tiempo después de la muerte del escritor. La viralidad que ha conseguido la misiva tanto tiempo después, se debe a que coincide con el brote de sarampión que el pasado diciembre comenzó en el parque de atracciones de Disneyland. El contagio afecta ya a siete estados, en especial al de California, con 67 casos registrados hasta el momento.

¿Por qué este brote ha revolucionado el país?

Al mismo tiempo que el sarampión se expande  afectando especialmente a niños, resurge el movimiento antivacunación en Estados Unidos. En 1998, la revista The Lancet publicó un estudio del médico británico Andrew Wakefield en el que se vinculaba a la vacuna triple vírica -para la inmunización contra el sarampión, la parotiditis y la rubeola- con el autismo. Más de una década después, en 2010, la publicación decidió retirar de su archivo el artículo ante la presión del sector sanitario y tras descubrir que las conclusiones eran falsas. Para entonces, el daño ya estaba hecho.
A los padres estadounidenses que aún creen en esta vinculación entre autismo y sarampión, se une la comunidad Amish, otros colectivos con convicciones religiosas férreas, sobre todo en los estados del sur, y una comunidad residente en la zona de Los Ángeles y San Francisco: familias ricas y bien educadas que optan por un estilo de vida natural y se oponen a que a sus hijos "les inyecten toxinas", según se explica en un reportaje de The New York Times.
Aunque el sarampión se erradicó en el año 2000 en este país, solo entre 2013 y 2014 se registraron más de 600 casos, según el Centro para el control y la prevención de enfermedades de EE UU (CDC por sus siglas en inglés). La mayoría de los brotes producidos están causados por turistas. Es decir, los focos se suelen encontrar en extranjeros que visitan el país como en el caso del visitante de Disneyland.
Brendan Nyham, analista político y colaborador de The New York Timesofrece respuestas a esta repentina alarma social ante una cifra importante, pero no epidémica: "El debate política y social generado [en referencia a los movimientos antivacuna] terminan polarizando la cuestión en términos políticos y no consiguiendo un verdadero conseso sobre la necesidad o no de vacunarse".
En esta ocasión el debate se ha trasladado de manera natural de la prensa tradicional a las redes sociales. Desde que el pasado diciembre se informara del primer caso, se han compartido casi 300.000 mensajes en Twitter, según datos de Topsy, la herramienta de medición de esta red social.
La revista semanal The New Yorker le ha puesto un poco de humor a la epidemia ante la alarma que estaban alcanzando los portavoces antivacunas. "Si conectas los puntos del sarampión dice: 'Mis padres son idiotas", ha escrito Emily Flake en su viñeta, otra de las imágenes más compartidas sobre el tema.

Este virus se ha convertido en una cuestión casi de Estado en la que se ha visto involucrado el presidente Obama quien, horas antes de la final de la Super Bowl, alentó a los padres a que vacunaran a sus hijos en una entrevista en el canal de televisión NBC. Hillary Clinton, ex secretaria de Estado, no tardó en lanzar un mensaje similar en su cuenta de Twitter: "La ciencia es clara: la tierra es redonda, el cielo es azul y las vacunas funcionan. Protejamos a nuestros hijos". En menos de 11 horas, más de 18.000 personas han compartido este tuit, hasta el momento.

lunes, 23 de junio de 2014

PRENSA. "Como cuidar cuando se sufre de hambre"

   En "El País":

Cómo cuidar cuando se sufre de hambre

No es sencillo sacar adelante a un niño desnutrido. Tampoco a su madre. Se aíslan. Se abandonan. Se deprimen...

El apoyo psicosocial a ambos es clave para detener la desnutrición.

Una experiencia en el hospital de Madaoua, en Níger


Hospital de Madaoua, Níger / JUAN CARLOS TOMASI/MSF
En el hospital de Madaoua había un bebé de cinco meses que llevaba días ingresado. La madre había perdido a dos hijos y la familia del marido consideraba que era culpa de la leche materna, así que decidió no amamantar al tercer hijo. El niño ingresó en el hospital por desnutrición severa con complicaciones médicas. La recomendación de los doctores era que le diera el pecho al mismo tiempo que tomaba la leche terapéutica. El promotor de salud trabajó con esta madre escuchando sus preocupaciones y haciéndole valorar las recomendaciones del médico. Hicimos un par de sesiones con ella y luego vino la familia del marido. Entre todos decidieron que ella le diera el pecho, y también aceptó participar en otras actividades de grupo. Al final de mi visita, pocos días después, ya podíamos ver que el bebé había mejorado mucho, igual que la relación entre la mamá y su hijo.
Los niños desnutridos tienen cambios en su comportamiento: son menos activos y tienen menos tendencia a explorar su entorno. También hay cambios en sus emociones y en su relación con los demás; es habitual que rechacen relacionarse con otros niños y adultos. Estos cambios retroalimentan el círculo de la desnutrición. Por ejemplo, como el niño desnutrido tiende a aislarse de su entorno, es habitual que no quiera ingerir alimentos, agravando todavía más su estado porque ya que de por sí un niño desnutrido tiene menos apetito. Al mismo tiempo, al relacionarse menos con la madre o el cuidador, se ralentiza todo el crecimiento, imposibilitando que el pequeño tenga un desarrollo sano. Todo esto puede afectar a su evolución, por eso es importante contar con un apoyo psicosocial dentro de los programas de nutrición.
Los meses más complicados para Níger están a la vuelta de la esquina. Los casos de malaria y desnutrición, las enfermedades más comunes en esta zona, se disparan de julio a octubre, coincidiendo con la estación de lluvias y el periodo de escasez de alimentos. Para responder a este pico, es muy importante trabajar a nivel comunitario y gestionar de manera adecuada la pediatría y la unidad de nutrición de los hospitales de referencia de Madaoua y Bouza. El componente psicosocial está presente tanto en la atención hospitalaria como ambulatoria.


Hospital de Madaoua, Níger. 2103. / JUAN CARLOS TOMASI / MSF
Un aspecto básico y esencial del trabajo psicosocial es asegurar la humanización de los cuidados médicos, teniendo en cuenta los aspectos culturales para que sea una asistencia efectiva. En el hospital, por ejemplo, tenemos que trabajar con todo el personal para asegurarnos que todos conocen y cuidan estos aspectos. Deben informar bien a la madre o al cuidador de cuál es la situación del niño, cómo va a ser el tratamiento y cómo funciona el hospital. También deben dar un espacio a las personas para ser escuchadas y poder resolver sus dudas. Humanizando la atención, damos un apoyo a la salud integral de los niños y sus familias, no solo la salud física. Así podemos conseguir mejorar la eficacia de los programas.
Un niño desnutrido agudo severo con complicaciones médicas debe ser ingresado en el hospital para recibir tratamiento. Normalmente, el niño ingresa en la fase uno del programa, donde recibe leche terapéutica y atención más continuada; cuando empieza a mejorar, pasa a la fase dos, donde toma alimentos terapéuticos preparados (RUTF, por sus siglas en inglés).


Hospital de Madaoua, Níger. / JUAN CARLOS TOMASI / MSF
Aunque es verdad que, con una terapia nutricional, el comportamiento del niño ya suele mejorar, esto no es suficiente. Hace falta también estimulación psicomotriz y sensorial. Por eso, cuando los niños ya están en fase dos, los promotores de salud organizan diferentes actividades grupales (con niños solos y también con mamás y cuidadores), para fomentar juegos que ayuden al desarrollo. También se organizan grupos para fomentar la relación hijo-madre o cuidador porque sabemos que es normal que se vaya perdiendo el comportamiento más afectivo. En el hospital también trabajamos mucho con los asistentes nutricionales, que son las personas que preparan y distribuyen las leches terapéuticas y los RUTF. Son los que más tiempo pasan con los niños y sus mamás o cuidadores, y por eso su rol en el programa es importante.
La gran mayoría de niños con desnutrición aguda severa, todos aquellos que no tienen otra enfermedad asociada ni complicación médica, se tratan desde hace años de forma ambulatoria. En los centros de salud y en las comunidades, nuestros promotores de salud hacen muchas actividades para informar y sensibilizar a las familias de temas relacionados con su salud y su nutrición, especialmente de los niños menores de cinco años, que es el grupo más vulnerable. En todas estas iniciativas intentamos incluir temas psicosociales y de psicoestimulación.


Hospital de Madaoua, Níger. / JUAN CARLOS TOMASI / MSF
En general, las madres o los cuidadores se movilizan fácilmente y suelen participar y valorar positivamente las actividades psicosociales que se llevan a cabo en Bouza y Madaoua. El siguiente paso será afianzar todavía más todas estas actividades y poder dar atención individual para tratar problemas más particulares. En los programas nutricionales es habitual que haya muchas madres deprimidas. Es algo común en todos los proyectos en los diferentes países y es muy importante poder identificarlas para poder tratarlas.
Carmen Martínez es especialista de Salud Mental de Médicos Sin Fronteras. Más información en MSF Níger

jueves, 8 de mayo de 2014

PRENSA. "800 madres y 18000 menores de cinco años mueren al día por causas evitables"

   En "El País":

800 madres y 18.000 menores de cinco años mueren al día por causas evitables

El informe Estados Mundial de la Madres 2014, de Save the Children, advierte de las elevadas tasas de mortalidad materna e infantil en el mundo


Mujeres de parto en una clínica en República Democrática del Congo. / SAVE THE CHILDREN
Cada dos minutos muere una madre en el mundo. En esos 120 segundos, unos 25 niños fallecen antes de haber celebrado su quinto cumpleaños. En total, unas 800 mujeres y 18.000 menores mueren por causas evitables al día, según recoge el informe Estado Mundial de las Madres 2014 de Save the Children. Los datos reflejan que la comunidad internacional está lejos de lograr los Objetivos del Milenio de reducir en un 75% la mortalidad materna y en un 65% la infantil en 2015 respecto a los datos de 1990, pese a que se han producido avances positivos –ambos se han reducido un 47%–.
El reparto de la desgracia por la geografía planetaria es, además, muy desigual. En el mundo, la tasa de mortalidad descendió de 400 mujeres fallecidas a causa de la maternidad por cada 100.000 nacidos vivos en 1990 a 210 en 2010. Pero mientras que en España murió una de cada 12.000 en ese año, en Níger se dejaron la vida en el embarazo o el parto una de cada 23. La falta de acceso a una atención médica de calidad explica la elevada tasa de mortalidad materna en los países en desarrollo. En el mundo, 47 millones de mujeres dieron a luz sin asistencia especializada en 2011, alerta la ONU. Más de dos millones lo hacen completamente solas, la mayoría en África subsahariana –donde el 51% de los partos se producen sin ningún tipo de atención médica– y en el sureste asiático (41%), advertía Save the Children en un informe publicado el pasado febrero.
“Todavía tengo una deuda con el médico que me atendió en el parto de mi primer hijo. Para este embarazo acudiré a una partera tradicional porque ella acepta que le pague con un pollo en vez de dinero”, afirma una mujer embaraza congoleña en el documento elaborado por la ONG.
La esperanza de superar los cinco años también es muy dispar en función del país en el que se nazca. El 18,2% de los niños de Sierra Leona no alcanzarán esa edad, frente al 0,28 de los noruegos que morirán tempranamente. En 2012, la ONU calcula que murieron 6,6 millones de niños —casi la mitad (44%) eran recién nacidos que no superaron las primeras 24 horas —, en su mayoría por enfermedades prevenibles como la neumonía, la diarrea y la malaria. La desnutrición es, no obstante, uno de los principales factores que contribuye al 45% de las muertes de infantes.
Save the Children pone el acento en los conflictos y los desastres naturales como causas que aumentan el riesgo de muerte de las madres y los menores. “Más del 80% de los países con altos índices de mortalidad sin posibilidades de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para la supervivencia de madres y la infancia han sufrido un conflicto reciente, desastres naturales recurrentes o ambos”, señala el informe.
“Estaba ayudando a una mujer durante el parto. No teníamos electricidad y estaba oscuro; solo teníamos velas. Dos hombres armados entraron en la clínica e intentaron robar todo lo que tenía. Me amenazaron con un cuchillo y después se marcharon. Cuando volví a atender a la madre el bebé se había asfixiado y murió. Traté de mantener la calma pero estaba asustada y también enfadada. Tratamos de salvar vidas y hay quienes nos quieren matar. Es difícil mantener el personal en lugares tan peligrosos y se marchan a zonas más seguras”, relata en el informe una enfermera desde República Democrática del Congo. En este sentido, Save the Children advierte que los países en conflicto cuentan con menos de la mitad de la proporción mínima recomendada de personal de la salud. Una circunstancia muy grave teniendo en cuenta que, según calcula la ONG, por cada persona que muere como resultado directo de la violencia armada, entre tres y 15 mueren indirectamente a causa de enfermedades, complicaciones médicas y desnutrición.
La educación puede reducir los efectos negativos de los desastres naturales o los conflictos armados sobre los menores y las madres, afirma la organización. “Los países que se han centrado en la educación de las niñas y las mujeres han sufrido menos muertes derivadas de sequías e inundaciones que aquellos en los que las mujeres tienen un menor nivel de formación”, señala el documento de la ONG. “Educar a las chicas jóvenes puede ser uno de los mejores mecanismos para prevenir desastres provocados por el cambio climático”, abunda.
Más aún, Save the Children considera la educación clave en la erradicación de los matrimonios infantiles y con ello los embarazos de menores –“porque las mayores tasas de embarazos adolescentes se dan en países donde se practica el matrimonio infantil”, aclara el documento–. No solo porque mientras que las niñas permanecen en la escuela, y si continúan sus estudios, no se casan. Sino que la formación sobre sexualidad las habilita para tomar decisiones. “Cerca de 70.000 adolescentes en países en desarrollo mueren anualmente por causas relacionadas con la maternidad. Las jóvenes de 15 años o menos embarazadas tienen el doble de posibilidades de fallecer por ello”, apunta. El acceso a información, servicios de planificación familiar, así como a métodos anticonceptivos evitaría muchas de esas defunciones, señala la ONG, pero unos 222 millones de mujeres no tienen acceso a educación sexual ni contraceptivos.

Los mejores y peores países para ser madre o niño

Save the Children elabora una clasificación anual sobre el estado de la maternidad y la infancia en el mundo en la que tiene en cuenta la tasa de mortalidad materna e infantil, así como el acceso a la educación, el nivel económico del país y la paritcipación de las muejres en política, de 178 países.
Los 10 mejores
  • 1. Finlancia: el riesgo de mortalidad materna es de 1 entre 12.200; la tasa de mortalidad infantil: 2,9 por cada 1.000 nacidos vivos. 
  • 2. Noruega: el riesgo de mortalidad materna es 1 de 7.900; la tasa de mortalidad infantil: 2,8 por cada 1.000 nacidos vivos.
  • 3. Suecia: el riesgo de mortalidad materna es 1 de 14.100; la tasa de mortalidad infantil: 2,9 por cada 1.000 nacidos vivos.
  • 4. Islandia: el riesgo de mortalidad materna es 1 de 8.900; la tasa de mortalidad infantil: 2,3 por cada 1.000 nacidos vivos.
  • 5. Países Bajos: el riesgo de mortalidad materna es 1 de 10.500; la tasa de mortalidad infantil: 4,1 por cada 1.000 nacidos vivos.
  • 6. Dinamarca: el riesgo de mortalidad materna es 1 de 4.500; la tasa de mortalidad infantil: 3,7 por cada 1.000 nacidos vivos.
  • 7. España: el riesgo de mortalidad materna es 1 de 12.000; la tasa de mortalidad infantil: 4,5 por cada 1.000 nacidos vivos.
  • 8. Alemania: el riesgo de mortalidad materna es 1 de 10.600; la tasa de mortalidad infantil: 4,1 por cada 1.000 nacidos vivos.
  • 9. Australia: el riesgo de mortalidad materna es 1 de 8.100; la tasa de mortalidad infantil: 4,9 por cada 1.000 nacidos vivos.
  • 10. Bélgica: el riesgo de mortalidad materna es 1 de 7.500; la tasa de mortalidad infantil: 4,2 por cada 1.000 nacidos vivos.
Los 10 peores
  • 169. Costa de Marfil: el riesgo de mortalidad materna es 1 de 53; la tasa de mortalidad infantil: 107,6 por cada 1.000 nacidos vivos.
  • 170. Chad: el riesgo de mortalidad materna es 1 de 15; la tasa de mortalidad infantil: 179,8 por cada 1.000 nacidos vivos.
  • 171. Nigeria: el riesgo de mortalidad materna es 1 de 29; la tasa de mortalidad infantil: 123,7 por cada 1.000 nacidos vivos.
  • 172. Sierra Leona: el riesgo de mortalidad materna es 1 de 23; la tasa de mortalidad infantil: 181,6 por cada 1.000 nacidos vivos.
  • 173. Rep. Centroafricana: el riesgo de mortalidad materna es 1 de 26; la tasa de mortalidad infantil: 128,6 por cada 1.000 nacidos vivos.
  • 174. Guinea-Bissau: el riesgo de mortalidad materna es 1 de 25; la tasa de mortalidad infantil: 129,1 por cada 1.000 nacidos vivos.
  • 175. Malí: el riesgo de mortalidad materna es 1 de 28; la tasa de mortalidad infantil: 128 por cada 1.000 nacidos vivos.
  • 176: Níger: el riesgo de mortalidad materna es 1 de 23; la tasa de mortalidad infantil: 113,5 por cada 1.000 nacidos vivos.
  • 177. R.D. Congo: el riesgo de mortalidad materna es 1 de 30; la tasa de mortalidad infantil: 145,7 por cada 1.000 nacidos vivos.
  • 178. Somalia: el riesgo de mortalidad materna es 1 de 16; la tasa de mortalidad infantil: 147,4 por cada 1.000 nacidos vivos.