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sábado, 30 de mayo de 2015

PRENSA CULTURAL. "La eterna franqueza poética de León Felipe"

   En "El País":

La eterna franqueza poética de León Felipe

‘Castillo interior’ reúne textos inéditos del autor español exiliado en México


El poeta León Felipe, en 1960. / COLITA (CORBIS)

Fue un poeta, para el estudioso Gonzalo Santonja, “por encima de las circunstancias”. Franco, desgarrado, incómodo entre los dogmas, generoso en la mano tendida hacia quienes recalaron tras él en el exilio mexicano. Enemigo de los antólogos, desconfiado con los editores, increíblemente humilde para reconocer la valía de sus discípulos, como hizo en el caso de Juan Larrea.
Desdeñoso con los santones se mostró León Felipe (Tábara, Zamora, 1884-México DF, 1968), valiente, oscuro, tremendamente contemporáneo de cualquier época —es decir, eterno, ajeno a modas—, curioso, sediento… Un faro que tendió puentes, según le reconocía Octavio Paz, que buscó la luz en la oscura travesía de una vida marcada por el infortunio y que Santonja y Javier Expósito reivindican ahora en este Castillo interior de ecos teresianos, editado dentro de la colección Cuadernos de Obra Fundamental (Fundación Banco Santander).
Discursos, correspondencia inédita, componen un fresco de lo que es, según ambos, “el obrador de León Felipe”. Un creador “adánico, prometeico”, comenta Expósito, director de la colección, que está alumbrando algunos de los secretos más enjundiosos de la literatura española. Abierto de par en par, en estos documentos únicos, salidos del Archivo Histórico Provincial de Zamora y de la Residencia de Estudiantes, se nos desvelan aspectos y miradas sorprendentes de Felipe, plasmadas con la franqueza y la profundidad que le convirtieron en una figura poco dada a los algodones y las buenas palabras, salvo sentidas excepciones. Para prueba, lo que sigue.
Los antólogos: “He sabido que van a publicar ustedes una Antología Hispanoamericana con un criterio político más que poético donde, movidos por preferencias y odios personales, aparecen los que son deseables para ustedes. Como yo soy un indeseable en otras latitudes, según su criterio, supongo que también en este de la poesía, lo seré. Pero, por si no fuese así, les escribo para manifestarles que no es ‘deseable’ para mí, aparecer en esta Antología”. (Carta a la editorial Séneca, 1941).
Luis Buñuel: “Necesita torturar, humillar y matar a mucha gente. No entiende ni cree en la inmortalidad del símbolo. Es un bruto sádico aragonés con un surrealismo trasnochado que aquí ahora suena muy bien con la nueva música de Sartre. Nuestra amistad se ha enfriado. Esta noche le dan una cena a la que creo no asistiré”. (Carta a Juan Larrea, mayo de 1951).
Camilo José Cela: “Es usted muy bueno. Además de ser un gran escritor, es usted una gran persona. Todos me lo dicen. Me gustaría ser joven para ofrecerle a usted una amistad verdadera. Así como ando ahora no soy más que un puñado de huesos viejos y sin destino”. (Carta a Cela, abril, 1959)
Octavio Paz: “Voy a decirte una cosa: acaba de salir un libro de Octavio Paz: El arco y la lira. Es un gran libro del que se va a hablar y polemizar. Está escrito en un estilo brillante y poético, pero no hace más que jugar con ideas que tú ya has dejado atrás y que a mí me son tan familiares por habértelas oído tanto. Si Octavio no fuese tan vanidoso y egoísta y no se hubiese puesto ya la corona de rey… Le estorban todos. Y no será posible trabajar ni avanzar junto a él. Más ninguno ha llegado donde tú. Nadie ha abierto las puertas que tú has abierto”. (Carta a Juan Larrea, abril de 1956).
Gonzalo Losada y Guillermo de la Torre: “Estoy muy enfadado con vosotros. Me habéis hecho una jugarreta: Cuando hace seis años estaba enfermo y loco de una enfermedad que los médicos no supieron nunca cómo se llamaba y tuvieron que mandarme al infierno porque en ningún sanatorio me admitían, publicasteis mis obras completas. Yo le dije a Gonzalo que no se publicaran… Pero la cosa no para ahí. Hicisteis un libro grande. Con una ‘preciosa encuadernación’ (el papel no es muy bueno y las erratas innumerables). ¡Y qué precio le habéis puesto! Con el valor de un solo ejemplar podéis pagarme los funerales. Pero esto no me importa. Lo que me tiene muy enfurecido y por lo que os escribo esta carta es por otra cosa. Por esto. Al libro, con su ‘preciosa encuadernación’, le pusisteis una camisa de celuloide, más fuerte que una camisa de fuerza y la metisteis (me metisteis) en una caja de cartón dura y gris con una cerradura japonesa: un perfecto catafalco. Así me quisisteis enterrar. Pero no estoy muerto”. (Carta a Gonzalo Losada y Guillermo de la Torre, editores, junio de 1965).
Juan Larrea. “Creo que tengo cuerda para unos meses más y no quiero irme sin verte y abrazarte. Después de todo, tú eres el único ser en el mundo con quien yo puedo consolarme. Quiero oírte y que tú me cuentes de viva voz todo lo que has descubierto. Puedo ir a Córdoba [Argentina]. A España no quiero ir. No quiero más que hablar contigo. Y verte. Y oírte, sobre todo. Nada más esto quiero. (Última carta a Juan Larrea recogida en el volumen y fechada en enero de 1967).

Poesía relegada por la política

León Felipe es una de las voces poéticas más relevantes del siglo XX español. Su poesía, sin embargo, permaneció relegada durante la dictadura.
Estudió Farmacia forzado por su entorno familiar, pero dedicó su vida a la literatura. Profesor y traductor de Walt Whitman, en los años veinte publicó Versos y oraciones del caminante.
Intelectual comprometido con la República, se vio obligado a partir hacia el exilio en 1937. Dos años después publicó Español del éxodo y del llanto, uno de sus libros más conocidos.
Durante sus años en México y otros países de América, León Felipe escribió obras como Antología rota (1947), Llamadme publicano (1950) o El ciervo (1958).

domingo, 27 de marzo de 2011

POESÍA. DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA (9). León Felipe

León Felipe

Deshaced ese verso.
Quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma.
Aventad las palabras,
y si después queda algo todavía,
eso
será la poesía.

viernes, 26 de noviembre de 2010

POESÍA. "Deshaced ese verso...", de León Felipe (1884-1968)

León Felipe

                   II

Deshaced ese verso.
Quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma...
Aventad las palabras...
y si después queda algo todavía,
eso será la poesía.

                    V
Poeta,
ni de tu corazón,
ni de tu pensamiento,
ni del horno divino de Vulcano
han salido tus alas.
Entre todos los hombres las labraron
y entre todos los hombres en los huesos
de tus costillas las hincaron.
La mano más humilde te ha clavado
un ensueño...
una pluma de amor en el costado.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

POESÍA. "Como aquella nube blanca", de León Felipe (1884-1968)

León Felipe

Como aquella nube blanca...

Ayer estaba mi amor
como aquella nube blanca
que va tan sola en el cielo
y tan alta,
como aquella
que ahora pasa
junto a la luna
de plata.

Nube
blanca,
que vas tan sola en el cielo
y tan alta,
junto a la luna
de plata,
vendrás a parar
mañana,
igual que mi amor,
en agua,
en agua del mar
amarga.

Mi amor tiene el ritornelo
del agua, que, sin cesar,
en nubes sube hasta el cielo
y en lluvia baja hasta el mar.

El agua, aquel ritornelo,
de mi amor, que, sin cesar,
en sueños sube hasta el cielo
y en llanto baja hasta el mar.

martes, 23 de noviembre de 2010

POESÍA. "Como tú...", de León Felipe (1884-1968). MÚSICA: Paco Ibáñez

León Felipe

COMO TÚ...

Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera...

Escuchamos ahora el poema en la voz de Paco Ibáñez:

lunes, 22 de noviembre de 2010

POESÍA. "Pie para el Niño de Vallecas, de Velázquez", de León Felipe (1884-1968)

León Felipe

PIE PARA EL NIÑO DE VALLECAS, DE VELÁZQUEZ
                          Bacía, Yelmo, Halo.
                                                    Este es el orden, Sancho.

De aquí no se va nadie.

Mientras esta cabeza rota
del Niño de Vallecas exista,
de aquí no se va nadie. Nadie.
Ni el místico ni el suicida.

Antes hay que deshacer este entuerto,
antes hay que resolver este enigma.
Y hay que resolverlo entre todos,
y hay que resolverlo sin cobardía,
sin huir
con unas alas de percalina
o haciendo un agujero
en la tarima.
De aquí no se va nadie. Nadie.
Ni el místico ni el suicida.

Y es inútil,
inútil toda huida
(ni por abajo
ni por arriba).
Se vuelve siempre. Siempre.
Hasta que un día (¡un buen día!)
el yelmo de Mambrino
-halo ya, no yelmo ni bacía-
se acomode a las sienes de Sancho
y a las tuyas y a las mías
como pintiparado,
como hecho a la medida.
Entonces nos iremos todos
por las bambalinas.
Tú, y yo, y Sancho, y el Niño de Vallecas,
y el místico, y el suicida.
El Niño de Vallecas, de Velázquez

domingo, 21 de noviembre de 2010

POESÍA. "Vencidos", de León Felipe (1884-1968). MÚSICA: Joan Manuel Serrat

Leónn Felipe
VENCIDOS

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.

Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar,
va cargado de amargura,
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar.
Va cargado de amargura,
que allá «quedó su ventura»
en la playa de Barcino, frente al mar.

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Va cargado de amargura,
va, vencido, el caballero de retorno a su lugar.

¡Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura,
en horas de desaliento así te miro pasar!
¡Y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar;
hazme un sitio en tu montura,
caballero derrotado, hazme un sitio en tu montura
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar!

Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo,
y llévame a ser contigo
pastor.

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar...
Ilustración de Gustavo Doré

Escuchamos ahora el poema en la voz de Joan Manuel Serrat:

viernes, 19 de noviembre de 2010

POESÍA. "Sé todos los cuentos", de León Felipe (1884-1968)

León Felipe
Sé todos los cuentos

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.

lunes, 15 de noviembre de 2010

POESÍA. "Que venga el poeta", de León Felipe (1884-1968)

León Felipe

QUE VENGA EL POETA

Que venga el poeta.
Y me trajisteis aquí para contar las estrellas,
para bañarme en el río y para hacer dibujos en la arena.

Éste era el contrato.
Y ahora me habéis puesto a construir cepos y candados,
a cargar un fusil y a escribir en la oficina de un juzgado.

Me trajisteis aquí para cantar en unas bodas
y me habéis puesto a llorar junto a una fosa.

domingo, 20 de junio de 2010

POESÍA. "Auschwitz", de León Felipe (1884-1968) (TEXTO Y VOZ DEL POETA)


Auschwitz
          A todos los judíos del mundo,
                    mis amigos, mis hermanos

Estos poetas infernales,
Dante, Blake, Rimbaud,
que hablen más bajo...
que toquen más bajo...
¡Que se callen!
Hoy
cualquier habitante de la tierra
sabe mucho más del infierno
que esos tres poetas juntos.
Ya sé que Dante toca muy bien el violín...
¡Oh, el gran virtuoso!
Pero que no pretenda ahora
con sus tercetos maravillosos
y sus endecasílabos perfectos
asustar a ese niño judío
que está ahí, desgajado de sus padres...
Y solo.
¡Solo!,
aguardando su turno
en los hornos crematorios de Auschwitz.
Dante... tú bajaste a los infiernos
con Virgilio de la mano
(Virgilio, «gran cicerone»)
y aquello vuestro de la Divina Comedia
fue una aventura divertida
de música y turismo.
Esto es otra cosa... otra cosa...
¿Cómo te explicaré?
¡Si no tienes imaginación!
Tú... no tienes imaginación.
Acuérdate que en tu Infierno
no hay un niño siquiera...
Y ese que ves ahí...
está solo
¡Solo! Sin cicerone...,
esperando que se abran las puertas de un infierno que tú, ¡pobre florentino!,
no pudiste siquiera imaginar.
Esto es otra cosa... ¿cómo te diré?
¡Mira! Éste es un lugar donde no se puede tocar el violín.
Aquí se rompen las cuerdas de todos los violines del mundo.
¿Me habéis entendido poetas infernales?
Virgilio, Dante, Blake, Rimbaud...
¡Hablad más bajo!
¡Tocad más bajo! ¡Chist!
¡¡Callaos!!
Yo también soy un gran violinista...,
y he tocado en el infierno muchas veces...
Pero ahora, aquí...
rompo mi violín... y me callo.

Lo escuchamos en una antigua grabación, en la voz del poeta: