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martes, 31 de marzo de 2015

PRENSA CULTURAL. "Hay 'Drácula' más allá de las cruces"

   En "El País":

Hay ‘Drácula’ más allá de las cruces

Fernando Vicente ilustra una edición del clásico que evita algunas imágenes icónicas


FERNANDO VICENTE
El ilustrador Fernando Vicente reconoce que "no había leído" el clásico que publicó Bram Stoker en 1897. Sus referencias del conde Drácula eran sobre todo cinematográficas. Este madrileño de 51 años participó en 2012 en una exposición, en A Coruña y Madrid, sobre el centenario de la muerte de Stoker con una ilustración del escritor irlandés y otra de uno de los Dráculas más célebres del cine, Bela Lugosi. Ahí fue cuando la editorial Reino de Cordelia le propuso ilustrar esta novela, y entonces se puso a leerla. "Un año, aunque no de continuo", dice Vicente que necesitó para completar los dibujos de esta bella edición que acaba de ver la luz con la traducción de 1993 de Juan Antonio Molina Foix y un prólogo del filólogo y poeta Luis Alberto de Cuenca.
Este nuevo Drácula contiene unas 40 imágenes grandes, varias de ellas a doble página, y otras 30 pequeñas, incluidas las siluetas que encabezan cada capítulo. En la cubierta del libro hay dos bocas a punto de besarse con un colmillo blanco asomando en una de ellas. Y de ese roce nace de fondo "un río rojo, de sangre", describe el autor de la que define como "una portada mínima". Para estar preparado cuando le llegase la inspiración, Vicente fue tomando notas a medida que leía las aventuras del bebedor de sangre y sus enemigos. Así le fueron viniendo a la cabeza las imágenes que ha distribuido en las 544 páginas del libro. No tenía muchos precedentes en el mundo de la ilustración que le sirvieran de referencia, principalmente una versión en cómic realizada al óleo por Fernando Fernández. Como escribe De Cuenca en el prólogo: "El mundo de la ilustración no ha mostrado tanto interés por este personaje como el cine".
Vicente, también pintor y colaborador en EL PAÍS desde hace 15 años con sus dibujos, intentó huir para este trabajo de las conocidas imágenes cinematográficas del mito que están en el imaginario popular: los vampiros elegantes y repeinados como el mencionado Lugosi o el británico Christopher Lee, el repulsivo Nosferatu, de Murnau; o la versión que dirigió Francis Ford Coppola en 1992 protagonizada por Gary Oldman. "A medida que avanzaba en mi trabajo, en la editorial me decían, '¿pero no vas a dibujar más cruces y ajos?' Pues, no. Y tampoco hay estacas. Además, he preferido no enseñar demasiado el rostro del personaje", subraya, por lo que al vampiro se le ve casi siempre de perfil o entre tinieblas. "Es para mantener cierta curiosidad en el lector".
Lo que sí ha intentado transmitir sin ambages "es la desazón y el ambiente malsano del texto original, de una novela que sigue teniendo vigencia, he querido contar el auténtico Drácula". Para ello ha empleado mucho el color negro, "más del que suelo usar, para reflejar así la noche y las sombras, y el rojo, que remite a la sangre, además del blanco y el gris". Todo con el estilo pulcro y elegante que le caracteriza.

“He preferido no enseñar demasiado el rostro del personaje”
El ilustrador explica que en los pasajes del libro que relatan sueños y pesadillas ha "dejado volar más la imaginación". Mientras que quizás lo más complicado "de esta tarea tan costosa de acometer" ha sido ilustrar la persecución final al príncipe de las tinieblas, resuelta con una doble página en la que un lobo a la carrera alberga en su interior un coche de caballos y una locomotora.
Donde también ha querido dejar su impronta Fernando Vicente ha sido a la hora de dibujar a las mujeres protagonistas de esta historia, Mina Murray y Lucy Westenra, mostradas con cuerpos marfileños y entre transparencias, apetitosas para el monstruo que las quiere poseer. "Y cuanto más cerca están de enamorarse, de caer en los brazos de Drácula, más sensuales las he dibujado".

sábado, 24 de enero de 2015

PRENSA CULTURAL. "Drácula vuelve a ser malo"


Ilustración: Fernando Vicente

   En "El Mundo":

LITERATURA Edición ilustrada

Drácula vuelve a ser malo

  • Olvídense aquel conde enamoradizo y un poco provinciano que inventó Coppola. Vuelvan a la versión de Bram Stoker, ahora reeditada por Reino de Cordelia con las ilustraciones de Fernando Vicente. 'No hay en el mundo un Drácula ilustrado tan ambicioso'




"Drácula no lleva gafitas redondas ni va al cinematógrafo, como en la versión de Coppola. Drácula es el mal absoluto. Es malo como un demonio, carece de aristas positivas. Quiere una hembra por egoísmo, no por amor".
Jesús Ejido, editor de Reino de Cordelia, se acuerda de aquel 'Drácula' de cuando estábamos en primero de BUP, con Gary Oldman y, ay, Winona Ryder en el reparto, aquella película que a algunos les gustó mucho y a otros no les gustó nada y que quién sabe cómo habrá envejecido. Este invierno habrá otro 'Drácula' en la cartelera, lo dirige Gary Shore, y ya se verá si sale bien o medio bien o si, la verdad, se lo habrían podido ahorrar, pero Egido cree que la apuesta buena es volver al original, a la novela de Bram Stoker. Reino de Cordelia acaba de publicar una nueva edición de las aventuras del señor Drácula con ilustraciones de Fernando Vicente y prólogo de Luis Alberto de Cuenca, y a partir de la traducción al español de Juan Antonio Molina Foix de 1993, que, según cuenta Egido, es la favorita de los vampiros. "A nosotros nos interesa el Drácula malo, la maldad absoluta. A nosotros y a todos los personajes del libro. ¡Menuda tragedia la de Mina Harker, que después de haberse acostado con un monstruo debe conformarse con hacerlo con su marido!".
¿Alguien vio, el año pasado, aquella película tan bonita, 'Tú y yo', de Bertolucci? El personaje de Tea Falco se drogaba muchísimo ["No, non è una figata...perchè sei indifferente, e l'indifferenza non è una bella cosa, e poi diventi fredda, cattiva... Mala!"], de modo que a todos nos parecía un poco vampiresa, pero lo que nos interesa es que su hermano, Lorenzo, se escondía en un sótano para tirarse una semana leyendo 'Drácula'. ¿Con qué tecla dio Bram Stoker? Porque vampiros ya los había. "Creo que [el acierto fue] la capacidad para unir lo atávico, el mito, con la modernidad de un Londres donde ya se escribía a máquina, se hacían transfusiones de sangre, se viajaba por el mundo en barco de vapor y se estaba estrenando la iluminación eléctrica", explica Egido.
Y continúa. "Entre otras muchas cosas, [en 'Drácula' está] el sentido del humor. El humor aporta distancia a la literatura y le permite resistir mejor el paso del tiempo, convierte en inmortales y modernas las grandes obras clásicas, como se ha comprobado con Cervantes, Shakespeare, Plauto... Stoker fue muy amigo de Mark Twain y el Drácula está plagado de guiños humorísticos, como esa obsesión de Renfiled por tener un gatito. ¿Para comérselo? O ese esfuerzo de la protectora de animales por adoptar al perro que salta del 'Demeter', el barco donde ha viajado Drácula, cuando todos sabemos que ese chucho es un lobo maligno, un diablo a cuatro patas. Stoker sabe meter en el mundo moderno una leyenda milenaria y la cuenta con humor y todos los elementos a su alcance para aportar credibilidad".
Egido promete que el aliciente de 'su' 'Drácula' no se acaba en el valor del texto de Stoker. Que las ilustraciones de Fernando de Vicente son un asunto importante, nada rutinario. Que el reto ha sido crear una imagen nueva para el vampiro tan potente como la de las películas clásicas, el 'Nosferatu de Murnau, o el señor elegante de Bela Lugosi y de Christopher Lee. " Es cierto que el cine le ha puesto muchas veces cara al vampiro, pero, por otro lado, hay muy pocas versiones ilustradas de Drácula. Por tanto, eludiendo el aspecto excesivamente teatral de Lugosi y Lee, Fernando ha podido ofrecer una versión personal sin contar con excesivas influencias gráficas. El vampiro que más se parece a la novela sería Nosferatu, pero peca de expresionista. No creo que haya en el mundo un Drácula ilustrado tan ambicioso como el de Fernando Vicente, algo que nunca me cansaré de agradecerle".