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lunes, 6 de abril de 2015

PRENSA. "El sesgo ideológico del lenguaje, incluido el económico". Vicenç Navarro

Vicenç Navarro

   En "blogs.publico.es":

Pensamiento crítico

Vicenç Navarro

El sesgo ideológico del lenguaje, incluido el económico

31mar 2015

Vicenç NavarroCatedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía Aplicada. Universidad de Barcelona
El lenguaje que se utiliza en la comunicación oral o escrita reproduce en cualquier país los valores dominantes en su cultura. El movimiento feminista ha mostrado, por ejemplo, los términos utilizados en el lenguaje que reproducen el dominio del hombre sobre la mujer en nuestras sociedades. Y lo mismo han hecho los movimientos de derechos civiles en EEUU, en defensa de las minorías afroamericanas, mostrando el racismo que, consciente o inconscientemente, se reproduce en el lenguaje utilizado por la mayoría blanca de aquel país.
Se ha dado, sin embargo, muy poca atención a la discriminación que aparece en el lenguaje cotidiano en la utilización de palabras o términos que son peyorativos y ofensivos hacia los grupos de la población que tienen menos recursos, sectores que, por regla general, pertenecen a los grupos sociales de menos ingresos dentro de la clase trabajadora. Es común, por ejemplo, referirse a estos sectores como “clase baja”, contrastándola con la “clase alta” y la “clase media”. Así, es común en los medios de mayor difusión, utilizar encuestas en las que se pide a la población que se defina por su clase social, presentando como alternativas las categorías “clase alta”, “clase media” o “clase baja”. Predeciblemente, la gran mayoría de la población se define como clase media, de donde los medios concluyen que la mayoría de la población en España o en EEUU es y se autodefine como “clase media”. Esta tipología lleva implícita una valoración jerárquica, semejante a un sistema de castas, donde la casta más baja es la clase baja. Es el grupo poblacional al que se definía antes como las clases “humildes”.
Ahora bien, es interesante resaltar que cuando a la población se le pregunta si se considera de “clase alta”, “clase media” o “clase trabajadora”, la gran mayoría de la población se define como clase trabajadora, tanto en España (incluyendo Catalunya) como en EEUU, término que, por cierto, apenas se utiliza en los mayores medios de información. Es más, cuando se utilizan términos más científicos, como “burguesía”, “pequeña burguesía”, “clase media profesional” o “clase trabajadora”, el porcentaje de la población que se define como clase trabajadora es incluso mayor. La misma situación ocurre en EEUU, donde los términos son distintos. En aquel país, los términos utilizados son “clase corporativa” (Corporate Class, término equivalente a clase capitalista), “clase media profesional”, “clase media” y “clase trabajadora”. Cuando esta tipología es la que se utiliza, la mayoría de la población se define como “clase trabajadora” (ver el excelente trabajo de Marina Subirats, Barcelona: de la necesidad a la libertad. Las Clases Sociales en los albores del siglo XXI).
El lenguaje como reproductor de las relaciones de poder
El hecho de que raramente se utilice el término “clase trabajadora” se debe a que el establishment político-mediático, muy instrumentalizado por los grandes grupos financieros y económicos, quiere que se elimine el lenguaje de clases, sustituyéndolo por el de niveles de renta (clase alta, media y baja), sin analizar el origen de tal renta, agrupando como clase media a la gran mayoría de la población que no es ni rica ni pobre, categoría muy poco científica, que deja de tener valor analítico por su gran diversidad. En realidad, clase media es una categoría que en su definición científica representa a una minoría que, junto con la clase trabajadora, constituyen las clases populares, que representan un 75% de la población. Las clases altas (burguesía o clase corporativa) y las clases medias de renta media o alta (pequeña burguesía y clase media profesional) representan alrededor del 25% de la población, el cual tiene una enorme influencia mediática y política en el país.
El clasismo en el lenguaje económico: ¿qué es capital humano?
El clasismo aparece ampliamente en la terminología de la economía ortodoxa de corte liberal en el uso del término “capital humano”. En un principio dicha expresión parece razonable, pues se refiere al hecho de que la experiencia o el conocimiento o la educación que un trabajador tiene, añade valor añadido al trabajo que realiza, presentándose esta experiencia, conocimiento o educación como capital que le sirve al trabajador para aumentar su renta.
De ahí la expresión ampliamente utilizada de “invertir en capital humano”, es decir, en las personas, para que, teniendo este capital, valgan más. De esta manera, todos somos capitalistas. Unos tienen acciones bancarias en su haber, y otros tienen estudios. Tanto el uno como el otro tienen capital. Todo puede parecer razonable y lógico, excepto que se basa en una enorme falsedad. Supongamos que tenemos dos personas y que las dos ingresan 50.000 euros al año. Pero uno los ingresa como parte de su trabajo, consecuencia de su capital humano, según la terminología dominante, es decir, resultado de su conocimiento, educación o experiencia. El otro, por el contrario, los ingresa como parte de las acciones que tiene en el banco. Para el primero, conseguir estos 50.000 euros significa tener que trabajar 240 días al año y ocho horas al día. En el caso del segundo, el individuo no tiene que hacer nada, repito, nada. El dinero procede de la propiedad del capital, mientras que para el primero procede de su esfuerzo. La terminología de invertir en capital humano implica repartir capital y producir más capitalistas, lo cual transforma al trabajador en un apéndice del capital.
Pero la situación es incluso peor, pues lo que se define como capital humano varía enormemente de un trabajador a otro, pues el valor añadido que el trabajador incorpora mediante su experiencia, conocimiento o educación depende, no solo del trabajador, sino del lugar y sector de la estructura económica en el que desempeña sus tareas. Un trabajador con igual nivel de educación que otro puede añadir más valor al producto en el que trabaja según el lugar donde trabaje, el tipo de puesto de trabajo, el sector económico, el equipamiento existente y un largo etcétera, circunstancias que escapan a su propio control. Esta observación viene a cuento cuando constantemente se hacen comparaciones de la productividad laboral entre países, concluyendo que los salarios más altos de los países nórdicos se justifican por su mayor productividad, cuando la que se compara no es la del trabajador, sino la del sector económico, es decir, la estructura económica es más productiva en los primeros que en los segundos, estructura que tiene poco que ver con el trabajador en sí. Y ahí está la raíz del problema. El problema no es, como constantemente se subraya, la menor productividad del trabajador español, sino la estructura económica del país que expresa las relaciones de poder (incluyendo de poder de clase) existentes en España, estructura responsable de su menor desarrollo y su pobreza.
Estos son ejemplos de que el lenguaje que se utiliza, tanto en la vida académica como en los medios de comunicación, es un lenguaje que reproduce en sí las relaciones de poder existentes en nuestra sociedad, tema del cual raramente se habla ni en los foros académicos ni en los medios de comunicación y persuasión del país.

martes, 30 de diciembre de 2014

PRENSA CULTURAL. "Las cinco palabras en inglés que debes utilizar para ser más convincente y persuasivo"

   En "elconfidencial.com":


A
El lenguaje es el vehículo de la comunicación y el uso de unas palabras u otras cambia totalmente el mensaje. Más allá del lenguaje no verbal, lo que diferencia un gran mensaje, de uno normal o, incluso de uno mediocre, es el correcto uso de las palabras. Existen algunas que son mucho más influyentes que otras, aunque sean sinónimas. La eficiencia del lenguaje depende de la capacidad para crear un mensaje nítido, y el uso de determinados términos ayuda de sobremanera en esta tarea.
Esta es la opinión de Gregory Ciotti, el autor indica en The Huffintgton Post cinco palabras en inglés que si se usan en el contexto adecuado, servirán de gran utilidad para conseguir ser más persuasivo. Estos son los siguientes términos.
1. You (tú)
Es muy habitual argumentar esta opinión con la existencia de un estudio de la Universidad de Yale que indica que esta es la palabra más persuasiva. Ciotti no tiene claro que este estudio realmente exista, sino que cree que puede que sea un bulo. Sin embargo, el autor señala que es muy interesante utilizar el nombre de la persona con la que se está hablando. Se apoya en la existencia de determinados investigaciones que demuestran que personalizar un mensaje con el nombre de aquél al que va dirigido sirve para que se sienta más identificado y muestre atención.
A todos nos gusta sentir que un mensaje va dedicado a nosotros y ahora es posible hacerlo incluso cuando no se conoce a una persona. Un ejemplo de ello es el lenguaje digital: cuando nos llega un correo electrónico suele aparecer además de la dirección, el nombre de la persona que lo envía. Fijarnos en estos detalles y saber utilizarlos siempre nos será de gran ayuda.
2. Free (gratis)
Obtener un producto sin pagar no es algo exclusivo de la mentalidad española. El catedrático estadounidense en psicología Dan Ariely en su libro Predictably Irrational se lanzó a ofrecer dos tipos de bombones. El primero costaba quince centavos, mientras que el segundo (de peor calidad) solo uno. La respuesta fue muy clara, el 73% prefirió el más caro, pero de mejor calidad.
Decir que algo es gratis, siempre nos servirá para llamar la atención, pero debe hacerse con cuidado
Pero, el experimento siguió y a otro grupo se le ofreció ambos productos, pero costando un centavo menos, de tal forma que el mejor costaba 14 centavos, mientras que el otro era gratuito. El cambio de comportamiento fue brutal, pues el 69% eligió el gratuito, 42 puntos más que cuando costaba un mísero centavo.
Este estudio nos demuestra cómo ‘gratis’ influye tantísimo en nuestra mentalidad y cómo puede ser un gran recurso para llamar la atención. Pero Ciotti señala que, a pesar de su utilidad, ha de utilizarse con inteligencia para evitar que no acudan a nosotros aquellos ‘jetas’ que no tienen ningún interés más allá de la gratuidad.
3. Because (porque)
Explicar las razones siempre ayuda. Un estudio de Robert Cialdini en su libro Influence se centró en cómo reaccionaban las personas en una oficina ante la pregunta sobre la posibilidad de usar su fotocopiadora. Para ello utilizaron dos frases: la primera de ellas era “disculpe, son solo cinco páginas, ¿puedo utilizar su fotocopiadora?”. Por otro lado, la segunda fue “disculpe, son solo cinco páginas ¿puedo usar su fotocopiadora? Porque estoy en un apuro”.
La diferencia entra ambas es mínima, pero los resultados fueron muy dispares, mejorando un 33% con la segunda frase. Cialdini apunta que al explicar la razón, la otra persona estará más predispuesta a ayudar. Pero Ciotti señala que esta palabra debe usarse para ofrecer las razones reales, nunca como muletilla o recurso.
4. Instantly (inmediatamente)
La instantaneidad nos gusta a todos. Cada vez han aparecido más negocios en los que su principal diferencia respecto a sus competidores (a los que han ido eliminando) reside en la celeridad a la hora de ofrecer el producto, aunque este sea peor. Seamos sinceros: si hay dos tiendas de fotografía juntas y en una aparece un cartel que indique que las podremos recoger nuestras fotos de carnet inmediatamente, mientras que en el otro no… Probablemente acabemos eligiendo la primera, aunque sea más cara.
Varios estudios han demostrado, a través de resonancia magnética, como recoger un premio instantáneamente influye positivamente en nuestro cerebro. Pero Ciotti matiza que es importante que además de la palabra, también haya un trabajo detrás que la haga efectiva. Un truco que propone consiste en prometer algo menos de lo que se puede para dar algo más de lo que se debe.
5. New (nuevo)
La novedad juega un papel muy importante en nuestro cerebro y por estas razones es tan utilizada en el marketing. Varias investigaciones han demostrado que los productos son mucho más caducos que las experiencias (un concierto al que fuimos hace años nos seguirá pareciendo espectacular, pero un móvil de hace 3 meses no, porque hay otros nuevos, aunque sean muy similares).
Sin embargo, también debe indicarse la novedad con cierta cabeza, ya que si algo funciona bien, será mejor no tocarlo demasiado. En cambio, indicar algún factor novedoso, por nimio que sea puede sernos de gran utilidad: una nueva característica, un nuevo diseño… Indicar la novedad del cambio, incitará a pensar que es mucho mejor.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

PRENSA. "Finlandia, el país modelo en la educación mundial, acaba con la escritura a mano"

   En "El Confidencial":



Es el fin. El sistema educativo finlandés ha decidido sustituir el aprendizaje de la escritura a mano por clases de mecanografía en el teclado QWERTY a partir del curso 2016/2017. Una decisión que probablemente empezará a ser replicada en el resto del mundo, gracias a la buenísima reputación de la que goza el país escandinavo debido a sus resultados en los exámenes PISA
No es la única medida que atenta con poner fin a los cuadernos Rubio. En Estados Unidos, los estándares de Núcleo Común (o Common Core standards), que han sido adaptados en gran parte del país, sólo exigen a los alumnos la legibilidad de sus textos hasta el Primer Grado, a los siete años. Desde ese curso, los esfuerzos docentes se centran en que los estudiantes tecleen lo más rápido posible, como ocurrirá en Finlandia. “Las habilidades de escritura rápida son una importante competencia nacional”, ha manifestado Minna Harmanen, del Consejo Nacional de Educación, que desarrolla el plan de estudios.
En el futuro sólo utilizaremos los dispositivos tecnológicos, por lo que parece normal que la escritura a mano corra la misma suerte que otros conocimientos que se han considerado desfasados, como la enseñanza del latín. ¿O no?
Aunque reconoce que se trata de una importante transformación social, esto facilitará la adquisición del lenguaje, puesto que el ordenador se encuentra más ligado a la vida cotidiana de los niños que un folio. ¿Quién escribe a mano hoy en día? Efectivamente, cada vez menos personas, y por eso ya hay muchos jóvenes que no son capaces ni siquiera de enviar una carta. Desde un punto de vista estrictamente utilitario, la lógica es aplastante: en el futuro cercano, ya sólo utilizaremos los dispositivos tecnológicos para comunicarnos, por lo que parece normal que la escritura a mano corra la misma suerte que otros conocimientos que últimamente se han considerado desfasados, sólo defendidos por nostálgicos, como la enseñanza del latín o el griego. ¿O no?
Integrados tecnológicos y apocalípticos de la vieja escuela
Como suele ocurrir cada vez que un adelanto tecnológico propicia un cambio en los programas educativos, las reacciones suelen dividirse entre apocalípticos e integrados, entre aquellos que lamentan que los tiempos cambien y los que celebran el “adaptarse o morir”. Entre estos últimos se encuentra, por ejemplo, el experto en nuevas tecnologías Enrique Dans, que en una entrada en su blog explicaba que escribir a mano es muy poco práctico y la firma, un método de autentificación poco seguro. Desde su punto de vista, la preservación de la escritura manual es poco más que una reivindicación romántica.
Los jóvenes están acostumbrados a editar la información cambiando párrafos de orden o revisando varias veces lo escrito, cosas que no se podrían hacer en un texto escrito en un folio
Hay buenas razones para defender el aprendizaje de la tipografía. De igual manera que tener una caligrafía adecuada y una mano rápida eran vitales para tomar notas en la universidad y hacernos entender, teclear rápido y sin errores será una cualidad igual de imprescindible. Además, las formas de gestionar la información han cambiado: la escritura ya no es tan lineal como en el pasado, y los jóvenes ya están acostumbrados a editar la información cambiando párrafos de orden o revisando varias veces lo escrito, cosas que no se podrían hacer en un texto no digital. Las notas se toman de forma más rápida en un teclado que con un bolígrafo y un folio.
La escritura a mano parece un reducto de nostálgicos, pero tiene sus ventajas. (Corbis)La escritura a mano parece un reducto de nostálgicos, pero tiene sus ventajas. (Corbis)
Con lo que no cuentan los integrados defensores de la tipografía es que las cartillas cumplen otras funciones más allá de enseñar a escribir a mano correctamente. Por ejemplo, el aprendizaje caligráfico implica que el niño ponga en marcha mentalmente la producción de los trazos a través de la direccionalidad –qué camino sigue el bolígrafo para trazar la letra– y la fragmentación –la separación de palabras en una oración escrita–, que favorecen la adquisición mental del lenguaje, así como el reconocimiento de los diversos monemas incluso en caso de que, a diferencia de lo que ocurre con la tipografía, estos no mantengan una forma constante.
De nuestra mano a nuestra mente
Si hay buenas razones para seguir defendiendo la escritura a mano, estas se encuentran en los estudios neurológicos y psicológicos de los procesos de aprendizaje que, durante los últimos años han puesto de manifiesto que el bolígrafo se lleva mejor con nuestro cerebro que el teclado. En ocasiones, se trata de una simple cuestión de lentitud, como ponía de manifiesto una investigación realizada por Karin H. James y Laura Engelhardt de la Universidad de Indiana. El experimento concluyó que el procesamiento de las letras en el cerebro se realizaba de forma más adecuada cuando estas se escribían a mano.
Los estudiantes que tomaban notas por ordenador obtenían peores resultados al responder preguntas conceptuales
No se trata únicamente de que el ordenador pueda presentar otras distracciones más atractivas al alumno, como se ha criticado en muchas ocasiones, sino que el procesamiento de la información al que obliga la escritura manual y que se realiza de forma más precipitada en la tipográfica facilita la comprensión de lo que se escribe y la codificación en la memoria de la información recibida. Es lo que señaló otro estudio publicado en Psychological Science, que puso de manifiesto que los estudiantes que tomaban notas por ordenador obtenían peores resultados al responder preguntas conceptuales sobre lo que habían escrito, puesto que tendían a transcribir lo expresado por el profesor de forma literal, sin procesarlo.
Ambas investigaciones son complementadas desde un punto de vista neurológico por otra publicada en Developmental Neuropsychology, que explicó que la escritura en teclado, manual y cursiva activaban tres diferentes esquemas mentales en sus usuarios. Los niños que utilizaban un bolígrafo para escribir eran capaces de producir de forma mental lenguaje con una mayor velocidad y expresaban más ideas.
No son las únicas demostraciones de la utilidad de la escritura manual: se ha comprobado que esta es un instrumento más eficaz a la hora de reducir los efectos de la dislexia, especialmente en lo que se refiere a la cursiva, que los ayuda en el proceso de descodificación del lenguaje. Buenas razones para no olvidarnos para siempre de los viejos lápices. Además, quién sabe cuándo llegará un apagón o esa temida tormenta solar que apague para siempre nuestros aparatos informáticos y nos devuelva a un mundo en el que la tinta era nuestra mejor forma de comunicarnos

jueves, 5 de junio de 2014

PRENSA. "Apocalipsis lingüístico: los idiomas que pasarán a mejor vida (y los que sobrevivirán)"

   En "elconfidencial.com":


AA
Como de costumbre, los deseos de la clase política y lo que realmente acontece siguen caminos muy diferentes. En este caso, son las expectativas lingüísticas de la Unión Europea las que difícilmente se cumplirán. Como explica en su página web, el deseo de la organización supranacional es de que “cada ciudadano europeo maneje dos lenguas adicionales” además de la materna. Una bienintencionada pero poco realista apuesta por el trilingüismo que tan sólo unos pocos ciudadanos han alcanzado.
La tendencia, como advierte Rihards Kalniņš, jefe de comunicaciones de Tilde, compañía letona de tecnología del lenguaje en un artículo publicado enThe Guardian, parece apuntar en una dirección completamente opuesta. Frente a la reivindicación de las lenguas minoritarias y locales que sugieren las intenciones comunitarias, la realidad es que existe un puñado de lenguas que se emplea cada vez más en detrimento de otras muchas, que parecen condenadas a la extinción.
Es lo que ocurre, señala el autor en el artículo, con las lenguas locales de muchos países bálticos. Aunque, en teoría, Letonia es el segundo país más políglota de la Unión gracias a la capacidad bilingüe del 95% de la población y la trilingüe del 54%, unos porcentajes semejantes a los presentados por Lituania y Estonia, “si preguntas a la mayor parte de profesionales qué idioma utilizan, obtendrás una respuesta muy diferente”.
El inglés se está convirtiendo cada vez más en la lengua de la sala de juntas“Los bálticos multilingües te dirán que están empezando a utilizar una proporción cada vez mayor de palabras en inglés cuando explican los aspectos técnicos de su trabajo, mezclando la terminología inglesa con su lengua local”, explicaba Kalniņš, que recordaba, una vez más, que la globalización ha provocado que unos pocos idiomas se conviertan en la lengua franca de los negocios. “El inglés se está convirtiendo cada vez más en la lengua de la sala de juntas y de la presentación de productos, inclinando la balanza lingüística”.
Buenos tiempos para el español, el árabe, el ruso y el chino
Lo que Kalniņš manifiesta no es tan diferente de lo que planteó un informe publicado por la Universidad de Manchester en el verano de 2012. Según la investigación, en la que participaron más de 200 expertos, un gran número de lenguas europeas estaba a punto de enfrentarse a la “desaparición digital”. Con dicho nombre definían a la extinción de lenguas por la simple utilización de la tecnología, tanto como una forma de comunicación como a la hora del diseño del software.
Alrededor de 6.000 lenguas están perdiendo a sus hablantesPor otra parte, sigue existiendo un puñado de lenguas que dominan el mundo y, especialmente, la red. No sólo el inglés, sino también el español, el árabe, el chino y el ruso, que entre todas ellas suponen entre el 30 y el 50% de los contenidos de la red y que, por lo tanto, obligan a su conocimiento a los habitantes de otros países donde no se hablen dichas lenguas.
Un informe de la UNESCO abogaba por la pluralidad lingüística recordando que el 97% de la población mundial habla el 4% de lenguas, mientras que el 96% son empleadas únicamente por el 3% del planeta. El volumen advertía que alrededor de 6.000 lenguas están perdiendo a sus usuarios, por lo que corren el riesgo, agravado por la red, de que el 90% de ellas sean reemplazadas por las lenguas dominantes. El sueño del esperanto parece haberse cumplido sin tener que crear una lengua artificial. Simple darwinismo lingüístico.
Las lenguas europeas se hunden
El informe realizado por la Universidad de Manchester ponía de manifiesto que las lenguas que corrían un mayor peligro de desaparición eran el islandés y el maltés, pero también el lituano y el letón, aquellas que precisamente se emplean en países con un mayor nivel de multilingüismo. En un nivel más bajo se encontraban el búlgaro, el griego, el húngaro y el polaco, que compartían con el vasco y el catalán la calificación de lenguas con “apoyo fragmentario”, lo cual las situa en posición de riesgo.
La brecha entre lenguas ‘grandes’ y ‘pequeñas’ se hace cada vez más grandeEn el otro lado de la balanza se encontraba, evidentemente, el inglés, pero también el alemán, el francés, el español y el italiano, que eran clasificadas como lenguas con “apoyo moderado”. Sin embargo, la investigación concluía que hasta 21 lenguas se encontraban en riesgo de desaparición si no se tomaban medidas rápidamente.
“La brecha entre lenguas ‘grandes’ y ‘pequeñas’ se hace cada vez más grande”, aseguraba el informe. “Tenemos que asegurarnos de que equipamos a todas las lenguas pequeñas y con menos recursos con la tecnología necesaria, de otra manera estarán condenadas a la extinción digital”. El problema, argumentaba la UNESCO, es que la desaparición de las barreras físicas y legales ha obligado a hacer desaparecer otro tipo de barrera, la lingüística, lo que ha favorecido a unas lenguas frente a otras.
Sin embargo, sugiere la argumentación de Kalniņš, puede tratarse de un problema de adaptación. Las lenguas se desarrollan en un sentido u otro en función de aquello que deban conceptualizar, y ahí está para ilustrarlo el célebre ejemplo de las decenas de palabras que poseen los esquimales para referirse a la nieve. La falta de recursos de algunas lenguas (como es el caso del letón) para referirse a términos tecnológicos o de negocios puede marcar su suerte.
La solución pasa, precisamente, por intentar que esas lenguas al borde de la desaparición puedan incorporar aquellas palabras que las permitirían competir con el inglés o el español y, de esa manera, constituirse como una alternativa en el mundo de los negocios. Como aseguraba en el estudio la directora de NaCTeM (Centro para la Explotación de Datos de la Universidad de Manchester) Sophia Ananiadau, “es vital que el lenguaje tecnológico sofisticado esté disponible para un número más amplio de lenguas”.