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lunes, 6 de junio de 2016

ESCRITORES. "Juan Mayorga: las obsesiones de un matemático y autor de éxito"

   En "El País":

Juan Mayorga: las obsesiones de un matemático y autor de éxito

‘Elipses’ recoge el pensamiento del dramaturgo sobre el que se sostiene su reputada obra en la que el teatro se impone como el arte de la reunión y la imaginación

Juan Mayorga, en su casa de Madrid.

Juan Mayorga, en su casa de Madrid. CLAUDIO ÁLVAREZ

Juan Mayorga (Madrid, 1965) le admira la tenacidad del capitán Ahab en busca de la ballena Moby Dick. Es la misma con la que él persigue y analiza los temas más diversos que laten en toda su obra dramatúrgica. Elipses, editado por La uÑaRoTa, reúne por primera vez los ensayos, artículos y conferencias de Mayorga desde 1990 hasta hoy. Es el muro de carga de un filósofo y matemático, el mapa de las obsesiones de un dramaturgo cuyo teatro recorre el mundo entero. El Holocausto, la filosofía, Walter Benjamin y, por encima de todo, el teatro como el arte de la reunión y la imaginación, laten de manera sistemática en su pensamiento. En su casa de Madrid, donde ultima su nueva obra en torno a la amistad que piensa dirigir, Juan Mayorga habla de estas obsesiones.
Holocausto. “Auschwitz es, paradójicamente, en su extraordinaria oscuridad, el foco más poderoso que tenemos para orientarnos. Es un extraordinario haz que lanza luz hacia atrás por todo lo que resignifica y nos obliga a releer a Aristóteles, a Platón, a Kant, a Shakespeare y a Calderón. Pero también lanza un foco hacia el presente y el futuro, porque, si bien nada de lo que suceda puede compararse a aquel horror, sí nos puede advertir permanentemente en torno a signos que nos indiquen que la barbarie se aproxima, que está siempre a la vuelta de la esquina. En estos momentos, conviene recordar que, en contra del relato conforme al cual esta tragedia fue provocada por unos locos nazis frente a un gran número de víctimas desvalidas, Auschwitz supuso el exterminio planificado y sistemático de los judíos europeos, a los que Europa no supo proteger. Todos debemos sentirnos interpelados por el exterminio de los judíos en Auschwitz”.
Walter Benjamin.“A él dediqué mi tesis doctoral. Bejamin es el pensador que más me ha influido. Este libro se titula Elipses por él. Es una figura que me sirve para meditar sobre mi propio empeño teatral y filosófico, en el cual siempre que observo un motivo intento pensarlo en tensión con otro, en un vínculo tenso con otro. Soy deudor de Benjamin, hasta el punto de que la autointerpretación de mi trabajo le es deudora. Hay motivos, estrategias y fines de mi trabajo, tanto filosófico como teatral, que han sido ahormados por Benjamin. Por ejemplo, la figura de la traducción que es fundamental en mi teatro, la meditación sobre la violencia, la centralidad del pasado fallido, todos esos son motivos benjaminianos”.


UNA VIDA EN TORNO A UN ESCENARIO


Juan Mayorga, nacido en Madrid en 1965, es licenciado en Matemáticas y doctor en Filosofía. Autor de numerosas obras teatrales, como HimmelwegLa tortuga de Darwin,Cartas de amor a Stalin, El chico de la última fila, La paz perpetua o Animales nocturnos, que han sido traducidas a una treintena de idiomas.
Fue premio Nacional de Teatro en 2007, premio Nacional de Literatura Dramática en 2013 por la obra La lengua en pedazos y Premio Europeo del Teatro en 2016. Ha dirigido dos de las obras que ha escrito: La lengua en pedazos ReikiavickAmistad, el título provisional de la obra que está escribiendo en estos momentos con tres actores masculinos, será su tercer montaje como director.

La filosofía. “No hay una separación entre mi teatro y mi trabajo filosófico. Siento que mi trabajo teatral está alimentado de mis preocupaciones filosóficas y, es más, creo que el teatro tiene una extraordinaria capacidad para hacernos pensar y para plantearnos preguntas para las que el filósofo quizás todavía no tenga palabras. Filosofía y teatro nacen del conflicto y viven de él. El teatro no ha de buscar una filosofía que le legitime, sino aspirar a provocar una filosofía, una filosofía que lo prolongue. Si insisto en el carácter filosófico del teatro debo inmediatamente evitar la confusión que podría llevar a alguien a pensar que estoy defendiendo que la relación del espectador con el teatro es fundamentalmente mental. No. En el teatro se ponen desde luego en juego ideas, pero también pasiones, pesadillas, anhelos, ilusiones, espacios, cuerpos. Y todo eso, no reduce el carácter filosófico de la experiencia, sino que lo ensancha”.
La razón del teatro. “El teatro es inmediatamente filosofía. La razón última del teatro es la de convocar a la asamblea para, en asamblea, representar posibilidades de la existencia humana. Esto nos lleva a asegurar que el teatro es entonces un mirador a la existencia humana y por tanto es inmediatamente filosofía”.
Las matemáticas.“Son para mí una pasión que descubrí en la adolescencia y nunca me ha abandonado. Las matemáticas me han formado como hombre pero también me forman como dramaturgo. Esa búsqueda de la síntesis que subyace en las matemáticas es también la propia de los distintos oficios teatrales. Es el centro del oficio del dramaturgo, pero también del escenógrafo, el iluminador y, finalmente, del actor quien, a través de un gesto, ha de dar cuenta del estado de su personaje. En este sentido, digo que el de la matemática es un lenguaje sin grasa y el creador teatral de aspirar a ese lenguaje sin grasa”.
Zona gris. “La noción de zona gris nos fue entregada por Primo Levi en su libro Los hundidos y los salvados. Se refiere a esa zona que separa y, al mismo tiempo, vincula a víctimas y verdugos. Esa zona que Primo Levi descubre en ese ámbito extraordinariamente denso que es el campo de concentración puede reconocerse, por supuesto de formas más borrosas y difusas, en distintos ámbitos de nuestra cotidianidad. En lo que al teatro se refiere, la zona gris es la zona más rica. Los personajes que habitan en la zona gris, aquellos que siendo víctimas se convierten en algún momento en cómplices del verdugo, son figuras que yo he visitado con frecuencia en mi teatro. Como ciudadano, siento que en la medida en que consentimos injusticias, que aceptamos formas de barbarie o de acoso al hombre por el hombre, estamos entrando en la zona gris. Ahí está la situación clamorosamente dolorosa de los refugiados. Tengo miedo de que el gris se vaya extendiendo por Europa”.
Europa.“Europa es un motivo central de mi teatro. Europa es tanto Atenas como Auschwitz. El prólogo a esa llamada constitución europea no debería ser abstracto, sino que tendría que albergar referencias históricas y, sin duda, la mención a Auschwitz”. La fundación de Europa tiene dos grandes momentos en la historia. Uno es el que tiene lugar en el siglo V antes de Cristo cuando aquellos grandes trágicos, Esquilo, Sófocles y Edipo, convocan a la ciudad para examinar en asamblea las posibilidades de la resistencia humana y, de algún modo, interpelar a los dioses e interrogarse unos a otros. El otro, cuando Sócrates sale a las calles de Atenas no para pronunciar doctrina ni expresar certezas, sino para hacerse preguntas en torno a unas pocas palabras pero fundamentales, palabras en torno a las que nos jugamos todo, justicia, bien, belleza, amistad. Europa ha de ser un esfuerzo de esclarecimiento, un permanente interrogar e interrogarse. Cuando eso no ha ocurrido, Europa ha derivado hacia la oscuridad y la barbarie.

sábado, 4 de junio de 2016

ASTRONOMÍA. "Giordano Bruno: el filósofo de la astronomía"

Giordano Bruno


Giordano Bruno: el filósofo de la astronomía



Ser consistente ha sido siempre complejo. En medio de la vorágine del acelerado mundo actual, parece casi imposible. Sin embargo, hay grandes ejemplos históricos de consistencia que han permitido consolidar nuevos paradigmas científicos.
En el Valhalla de los héroes de la ciencia se encuentra en un lugar especial Giordano Bruno. A quien podemos llamar “mártir”, ya que pagó con su vida la osadía con la que interpretó la realidad, oponiéndose a una ortodoxia coercitiva y, finalmente, violenta. Entre sus frases más célebres se encuentran las siguiente afirmaciones, sobre la posibilidad de mundos fuera del Sistema Solar, dentro de la obra “De L’Infinito Universo E Mondi” de 1584:
Y semejante espacio lo llamamos infinito, porque no hay razón, capacidad, posibilidad, sentido o naturaleza que deba limitarlo. En él existen infinitos mundos semejantes a éste y no diferentes de éste en su género, porque no hay razón ni defecto de capacidad natural (me refiero tanto a la potencia pasiva como a la activa) por la cual, así como en este espacio que nos rodea existen, no existan igualmente en todo el otro espacio que por su naturaleza no es diferente ni diverso de éste.[1], Giordano Bruno (diálogo quinto)
Existen, pues, innumerables soles; existen infinitas tierras que giran igualmente en torno a dichos soles, del mismo modo que vemos a estos siete (planetas) girar en torno a este sol que está cerca de nosotros.”[2], Giordano Bruno (tercer diálogo).
Desde el descubrimiento de los primeros planetas fuera del Sistema Solar que orbitan alrededor de estrellas de tipo solar (Mayor y Queloz 1995) ha habido una verdadera eclosión de descubrimientos que han cambiado totalmente el paradigma existente, de reminiscencias antropocentristas. Aquí mismo hemos proporcionado una visión global y hemos dado cuenta de algún caso más detallado. Así, la ecología exoplanetaria se ha ido diversificando y se han encontrado muy diversos nichos: desde planetas gigantes gaseosos hasta otros de tamaño similar a la Luna, en órbitas muy próximas a las estrellas u orbitando alrededor de estrellas binarias. La búsqueda y caracterización, incluyendo las propiedades de sus atmósferas y evolución, continúa actualmente. En todos estos descubrimientos la voz de Giordano Bruno sigue resonando.

Quién fue Giordano Bruno

Bruno vivió durante la segunda parte del sigo XVI, de 1548 hasta 1600. Nació pues cinco años después de la publicación de “De revolutionibus, obra en la que Nicolás Copérnico exponía su teoría heliocéntrica, y en la que por primera vez después de casi 2000 años se desplazaba a la Tierra de su posición central. Se conoce una experiencia que habría marcado a Bruno con una corta edad: una excursión al Vesubio, el imponente volcán que domina la bahía de Nápoles. Al ver cambiar el horizonte según ascendía, se percató de que los sentidos nos pueden engañar, tal vez facilitando que posteriormente adoptase posiciones neoplatónicas como marco filosófico para interpretar la realidad.  En cualquier caso, por sus tratados y las problemáticas a las que se enfrentó, se le ha llamado el filósofo de la astronomía.
Perteneciente a la orden religiosa de los dominicos, sus referencias intelectuales fueron Raimundo Lulio o Ramon Llull y Tomás de Aquino, quien vivió en el mismo monasterio donde Bruno pasó su noviciado. En el convento probablemente nunca se sintiera cómodo, debido a la rutina y a la disciplina, y es incluso posible que se acercase o que se convirtiera al protestantismo en algún momento de su vida.
Al contrario que Copérnico, que retrasó la publicación de su teoría casi 40 años, tal vez temiendo la reacción de la intelectualidad o de la Inquisición, Giordano Bruno llegó con su imaginación donde el polaco nunca soñó alcanzar. Nunca cómodo, se convirtió en un peregrino que vagaría por numerosos países europeos divulgando sus ideas.
Así, abandonó su Nápoles natal para pasar a Roma, aunque no permanecería mucho tiempo allí. En los países protestantes se percató de que podía ser un personaje incómodo, reconociendo así que la intolerancia era la señal de los tiempos (Ginebra, dominada por Calvino, por donde pasó, fue un claro ejemplo). Intolerancia presente incluso en las tierras en las que la reforma religiosa había facilitado, hasta cierto punto, la especulación y la extensión de la educación a capas más amplias más allá de la élite. Tras pasar por Francia,  Bruno llevaría a Inglaterra el heliocentrismo copernicano, llegando a realizar una célebre justa verbal en la universidad de Oxford en 1584, donde no consiguió ningún converso hacia sus posiciones teológicas o intelectuales.
Giordano Bruno volvió a la península italiana después de fracasar en su búsqueda de una posición permanente en los estados germánicos y la protección de alguno de sus príncipes. Y lo que iba a ser una estancia temporal para imprimir sus obras, terminaría con nueve años de cárcel, un juicio y la hoguera.
Heterodoxo siempre, terminaría entrando en conflicto con la Signoria veneciana, a la que sería denunciado por un seguidor celoso, Giovanni Mocenigo. A pesar de sus interpretaciones de las escrituras cristianas, en la acusación apenas hubo cabida para la teología y entre las numerosas acusaciones destaca su teoría de universo ilimitado y la infinitud de mundos.
Bruno, como Galileo Galilei, abjuró ante la presión del proceso. Sin embargo, volvería a defender sus posiciones iniciales incluso ante la posibilidad de tortura. Como en el caso de Galileo en 1616, detrás del juicio y como examinador de sus creencias, se encontraba Roberto Belarmino. Este cardenal jesuita sería el responsable de que se condenase la teoría de la movilidad de la Tierra alrededor del Sol y se prohibiese a Galileo difundirla, salvo como hipótesis matemática.
Trasladado a Roma, sería condenado y “relajado” a la autoridad civil (esto es, cedida su custodia para proceder a su ejecución). Ardió en la pira el 17 de febrero del último año del siglo XV.

La confirmación final: Galileo y James Bradley

Aunque no fue un científico propiamente dicho, su visión fue realmente inspiradora y su fama tuvo un reconocimiento pan-europeo. A pesar de la ejecución pública de Giordano Bruno, Galileo, que nunca fue un héroe y dudó al comienzo de su carrera de exponerse públicamente (y así se lo comunicaría a Johannes Kepler en una de las escasas misivas que le envió), terminó por impulsar la teoría heliocéntrica después de realizar descubrimientos extraordinarios al usar por primera vez el telescopio para fines astronómicos a partir de 1609. Afortunadamente para él, aunque sería condenado por sus posiciones intelectuales y por la reinterpretación teológica basada en la ciencia en un juicio plagado de fraudes, esquivó la pena máxima y quedó confinado bajo arresto domiciliario en 1633. En cualquier caso, la caja de Pandora ya estaba abierta: la revolución científica se había iniciado.
El movimiento de la Tierra sería demostrado por James Bradley en 1729, mediante un fenómeno conocido como aberración de la luz, debido a la combinación de la velocidad de la Tierra con la velocidad finita de la luz.
De hecho, no sería Giordano Bruno el primero en especular sobre esta posibilidad. Desde Anaximandro de Mileto, un erudito presocrático que vivió aproximadamente entre los años 610 y 547 antes de la era común, han sido bastantes intelectuales los que han sabido escaparse del la convención aceptada, del antropocentrismo explícito en la interpretación del cosmos y de nuestra posición en él.
Sea como sea, Giordano Bruno ha quedado en la memoria colectiva como un intelectual que fue capaz de defender sus creencias incluso pagando la pena máxima por ellas. Sin ser necesario llegar hasta ese punto, no deja de ser un ejemplo de consistencia. Y, como en tantos ámbitos, prueba palpable de que los descubrimientos actuales son herederos directos de la ciencia humanista característica de los siglos XV y XVI, una actitud ante la realidad que debería ser recuperada.
David Barrado Navascués
CAB, INTA-CSIC
Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC, Madrid)
Notas
  1.  En el original en italiano: “Cotal spacio lo diciamo infinito, perché non è raggione, convenienza, possibilità, senso o natura che debba finirlo:in esso sono infiniti mondi simili a questo, e non differenti in geno da questo; perché non è raggione né difetto di facultà naturale, dico tanto potenza passiva quanto attiva, per la quale, come in questo spacio circa noi ne sono, medesimamente non ne sieno in tutto l’altro spacio che di natura non è differente ed altro da questo”.
  2. En el original en italiano: Sono dunque soli innumerabili, sono terre infinite, che similmente circuiscono queisoli; come veggiamo questi sette circuire questo sole a noi vicino.”
  3. Giordano Bruno, “Dialoghi italiani I, Dialoghi metafisici Nuovamente ristampati con le note di Giovanni Gentile”, Terza edizione a cura di Giovanni Aquilecchia, Sansoni – Firenze, Seconda ristampa 1985. Edición electronica del 31 de octubre de 2006.
  4. http://www.liberliber.it/mediateca/libri/b/bruno/de_l_infinito_universo_e_mondi/pdf/de_l_i_p.pdf
  5. 31 de octubre de 2006. Una version en castellano fue publicada en 1972 por la editorial Aguilar: Giordano Bruno, “Sobre el infinito universo y los mundos”, traducción del italiano, prólogo y notas de Ángel J. Cappelletti.

viernes, 3 de junio de 2016

LIBROS. ENSAYO. "Glucksmann y el eterno retorno de Voltaire"

   En "El País":

Glucksmann y el eterno retorno a Voltaire

Llega a las librerías la versión en español de ‘Voltaire contraataca’, el libro póstumo del pensador francés fallecido hace seis meses

El ensayista propone releer al autor de 'Cándido' como medicina frente a los males del mundo actual

André Glucksmann, en 2010 en Madrid.
André Glucksmann, en 2010 en Madrid. 
Siempre que el viento viene negro se acaba echando mano de Voltaire. En 1989 el ayatolá Jomeini dictó una fatwa condenando a muerte a Salman Rushdie y en una pared de Londres apareció una pintada icónica: “Que alguien avise a Voltaire”. En enero de 2015 los hermanos Kouachi asaltaron la sede de Charlie Hebdo y mataron a 13 personas y, en pocos días, los libreros de París y las listas de Amazon comprobaron incrédulos cómo un libro escrito unos 250 años antes,Tratado sobre la tolerancia, se convertía en un fenómeno de ventas. Y antes de aquella masacre al grito de “¡Al- lahu akbar!”, en 2014, como veía que la humanidad y su hábitat, el mundo, se empeñaban en suicidarse cada día un poco más, André Glucksmann creyó necesario escribir una nueva reivindicación de Voltaire. Al año siguiente, el 9 de noviembre de 2015 —cuatro días antes de los atentados de París— Glucksmann (Boulogne-Billancourt, 1937) moría en la capital francesa. Y ahora, seis meses después, Voltaire contre-attaque llega a las librerías en su versión en español (Voltaire contraataca,editado por Galaxia Gutenberg).