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lunes, 4 de agosto de 2014

PRENSA CULTURAL. CÓMIC. "Batman cumple 75 años"

   En "El País":

Batman cumple 75 años

Este miércoles 23 de julio se constituye como el 'Día Batman' en un gran evento en miles de librerías de Estados Unidos


El Batman exclusivo para EL PAÍS que firma el dibujante Carlos Rodríguez.
“Es como un diamante irrompible. Lo podía estrellar contra la pared o el techo sin hacerle ni una muesca. Solo era cuestión de encontrar la faceta que nadie había usado nunca”. La cita, de tono reverente, casi religioso, es del guionista y dibujante Frank Miller (300Sin city), probablemente la definición más célebre del justiciero de Gotham. Millonario play-boy por el día. Gárgola viviente, azote del mal por la noche. Batman. Un héroe humano entre el Olimpo de dioses del cómic. Un diamante de psique torturada que un sinfín de artistas ha reinterpretado en tebeos, películas y videojuegos sin descanso. Un mito que cumple ahora 75 años.
El año de sus 75 velas encuentra al caballero oscuro en la cúspide de su éxito, en pie y sonriente sobre una de las gárgolas de Gotham desde las que siempre ha velado a su ciudad. Le sobran motivos para estar de buen humor. Una nueva película en marcha, Batman v Superman: Dawn of justice (2016), con la criticada elección de Ben Affleck bajo la máscara. La conclusión de la tetralogía del videojuego Batman Arkham, que lleva más de 12 millones de copias vendidas. Y un macroevento que se celebra hoy, rebautizado como Día de Batman, y que tiene a miles de tiendas de cómic en Estados Unidos coreando el cumpleaños feliz. Pero todo empezó como un sueño humilde. El sueño de un dibujante (Bob Kane) y un zapatero (Bill Finger).

A. RÚA, C. MARTÍNEZ
1938. Una fiesta cualquiera en Nueva York. Finger y Kane estrechan por primera vez la mano. El encuentro es narrado al detalle en el libro Batman serenata nocturna (Timun Mas, 2014) de David Hernando (editor de Batman en España durante seis años) crónica del gran olvidado en la creación del personaje: el zapatero Finger. Hernando describe a un Finger retraído, apasionado del cine y de Mozart y a un Kane fascinado y rapaz que de pronto vio el negocio. Aquel tipo podía darle una fortuna si escribía los tebeos que él dibujara. Kane le ofreció el trabajo y Finger, que no había escrito aún ni una línea, aceptó. Sin saber que Kane ocultaría su importancia capital en la génesis del personaje y acapararía toda la fama. Agravio que DC enmendará hoy, incluyendo por primera vez la firma de Finger en una portada, la del número especial que conmemora el aniversario.


El batman original imaginado por Bob Kane que luego corregiría Bill Finger según lo muestra el cómic: 'Bill, the boy wonder'.
Salto en el tiempo a mayo de 1939.Detective comics #27, primera viñeta. Grandes letras blancas rezan: Batman. Una silueta recortada con lo que parece una capa desplegada y dos pequeñas orejas puntiagudas. Era el ser que evocó un diccionario de psicología consultado por Finger mientras él y Kane, desesperados, intentaban salir del aprieto de crear un nuevo superhéroe después de que Superman hubiera arrasado. “Kane quería crear una copia de Superman. Pero Finger se empeñó en hacer algo mucho más oscuro. Quería a un detective”, desvela Hernando. El diseño original de Kane lejos estaba de la figura icónica mundialmente conocida. Un tipo vestido de rojo, con dos alas de murciélago surgiéndole de la espalda, antifaz y la cara descubierta. Boceto que Finger corregiría hasta la saciedad, inspirándose en otro personaje de seriales muy popular, La sombra, hasta dar con esa silueta que se vislumbraba en la primera viñeta.


Primera página de Batman en el cómic, las viñetas que abren el 'Detective comics #27'.
Los años cuarenta fueron de esplendor para el cruzado oscuro. Nacieron el Joker, Enigma, Dos-Caras o Catwoman, villanos que tenían mucho más que ver con Jung o Freudque con la ciencia ficción desbarrada a la que se enfrentaban otros superhéroes. Nació también el origen del personaje, una de las génesis más dramáticas de un superhéroe. A la salida del cine con sus padres, un chaval hijo de millonarios, Bruce Wayne, se queda huérfano por la codicia de un vulgar ladrón. Dos disparos acaban con sus papás. Son las viñetas del origen del personaje en Detective Comics #33 (1939). De nuevo, una idea de Finger. Las bases del éxito estaban asentadas y todo parecía ir sobre ruedas para el justiciero oscuro. Pero la psicología, que tanto había dado a Batman, estaba a punto de cobrarse su peaje.
“Miles y miles de puestos de trabajo perdidos. Una censura brutal. Fue una debacle. La mayor crisis de la historia del cómic”. Habla Dennis O’Neil (Missouri, 1939), guionista y editor de Batman durante tres décadas. La hecatombe a la que se refiere fue la publicación del best-seller de Fredrick Wertham Seduction of the innocent (Rinehart & Company, 1954), un volumen en el que este psicólogo de raíces alemanas señalaba a los tebeos como uno de los mayores culpables de la alta delincuencia juvenil en Estados Unidos. O’Neil subraya la magnitud de la catástrofe: “Se llegaron a quemar pilas de tebeos en las calles. Se cerraron muchísimas colecciones y la mayoría de las editoriales. El cómic estuvo a punto de morir. De los superhéroes, solo Superman y Batman aguantaron”.

Un libro de psicología provocó la mayor crisis del cómic al acusarlo de corromper a la juventud
Pero de qué manera. Los años cincuenta son los años de oprobio para el personaje. De contar con Robin, pasó a tener una Batfamilia, Bat-perro incluido. De enfrentarse a villanos tan tortuosos como Dos Caras o el Joker, a luchar en otros planetas contra alienígenas. Un botón de lo que era el Batman de aquella época. Portada del Batman # 97 (1956): Batman y Robin con matraces y tubos de ensayo mirando a Bat-Perro que tiene en las fauces una foto de sus identidades secretas. Robin: “¡Mira! ¡Una foto de Bruce Wayne y Dick Grayson, Ace ha descubierto nuestras identidades secretas!”. Batman: “¡Va a ser un gran detective!”.


Portada del 'Batman #97' en la que se ve la sagacidad del detective 'Bat-Perro'.
Los sesenta fueron un años de asomar la cabeza. Y el primer paso en el futuro del personaje y de toda la industria del cómic: ser laboratorio de ideas para lo audiovisual. El 12 de enero de 1966 se emitía el primero de los 120 episodios de Batman, serial para televisión protagonizado por Adam West. Su espíritu era muy camp, en la línea festiva del Batman de aquellos años, pero normalizó la presencia del personaje y de sus villanos. “Se produjo una retroalimentación entre la serie y el tebeo que luego se repetiría con las películas. A la gente de Hollywood solo le interesaba porque era algo con lo que podía hacerse mucho dinero, pero contribuyó a sacar el cómic del ostracismo”, explica O’Neil. El éxito del serial pavimentó la nueva edad dorada que estaba a la vuelta de la esquina.
Batman, veintipocos años, en una Gotham llena de putas, brutales bandas callejeras y policía corrupta. Batman, 50 años, en un futuro distópico estilo Blade runner. Entre estos dos, el chaval sin experiencia (Batman: Año uno) y el maduro que colgó la capa y vuelve años después (Batman: El regreso del caballero oscuro), se fraguó gran parte del boom artístico y comercial del tebeo americano en los años ochenta. Su autor, Frank Miller, un artista, por aquella época, kamikaze, que ya había revolucionado Daredevil, algo así como el Batman de Marvel, y que tenía una idea muy clara de cómo mezclar la reflexión sociopolítica, el futuro orwelliano y la violencia con los superhéroes.


Portada de 'El regreso del caballero oscuro', la distopía futurista con Batman de Frank Miller.
Pero Miller, que se llevó todo el mérito, se benefició del trabajo de desbroce que en la década anterior había asumido Dennis O’Neil como editor y escritor y Neil Adams como revolucionario artista. O’Neil explica cómo dinamitó el personaje: “Me dieron carta blanca. Bill Finger me pasó el testigo y pude tomar decisiones radicales. Primera, Batman en solitario, ni Robin, ni nada. Segunda, los villanos clásicos y oscuros tomaban el protagonismo”. Y un tercer ingrediente para la fórmula mágica: riesgo artístico. De diciembre de 1988 a enero de 1989, O’Neil encabezaría una apuesta radical: Una muerte en la familia. Los lectores, marcando el 1-900-720-2666, debían decidir si el segundo Robin, Jason Todd, debía morir o vivir. 5.271 dijeron que no. Pero 5.343 dieron el sí. El Joker, armado con una palanca de hierro, golpea hasta la muerte a Robin. “Fue la primera vez que sentí el tebeo como algo más que un trabajo. Me di cuenta de que realmente teníamos un impacto emocional enorme en nuestros lectores, de que estábamos haciendo arte”, recuerda O’Neil, emocionado. Resultado, que Hollywood puso el foco sobre Batman, Tim Burton dirigió Batman (1989) y la era del blockbuster superheroico arrancaba.

Frank Miller revolucionó Batman con un cóctel de sociopolítica, futurismo 'orwelliano' y violencia
Hay un puente diáfano que conecta el Batman de 1989 con la reciente trilogía de Christopher Nolan que ha amasado casi 2.000 millones de euros y la situación del personaje hoy en día. La sombra del poder de Hollywood se extiende sobre el cruzado oscuro. A la vez, el videojuego hace una doble pinza con un éxito que vuelve a dejar pequeño todo lo que puede conseguirse en el tebeo. Una película como El caballero oscuro: la leyenda renace (2012), la más taquillera de las nueve películas del personaje, recaudó más de 800 millones de euros. Cifra muy por encima del valor de toda la industria del cómic (menos de 600 millones de euros anuales).

“Es un riesgo muy grande y creo que puede tener un efecto terrible sobre la libertad de los guionistas. Me da mucho miedo”, afirma Brian Azzarello, uno de los creadores que más han revolucionado el personaje en los últimos años, especialmente en Batman: knight of vengeance (2011) una historia en la que los padres de Bruce Wayne sobreviven y se transforman en Batman y Joker. Otros, como Dennis O’Neil o Katie Kubert, la primera mujer en ser editora del personaje, lo ven con más optimismo: “Somos su laboratorio de ideas. El cómic siempre ha sido donde se fraguan las revoluciones que luego llegan al cine”, afirma Kubert. O’Neil es menos romántico: “Les sale bien usarnos como storyboard, porque cuando pones doscientos millones de dólares sobre la mesa no te puedes arriesgar a probar qué tal sale”.

Si a Batman podrá cumplir otros 75 años, queda al albur. Pero los creadores confían en que así sea. “Claro que puede reinventarse otra vez. Superman es mucho más rígido. Pero Batman siempre puede renovarse”, afirma Azzarello. Neil Gaiman, que escribió la muerte definitiva de Batman en Whatever happened to the caped crusader?(2009), lo ve de abuelete centenario por una razón muy sencilla: “Batman funciona. Todo en él encaja. El traje encaja. Sus orígenes encajan. Y hay algo más. Superman viene de un planeta que voló por los aires. Así que cada día que la Tierra continúa intacta, Superman va un paso por delante. A los padres de Batman los asesinaron. Así que cada día que sale a luchar, va un paso por detrás”.

jueves, 22 de julio de 2010

CÓMIC.PRENSA. "Batman está mal de la cabeza". (El psiquiatra Jesús Ramos dedica un libro al superhéroe)

El psiquiatra Jesús Ramos Brieva, en su despacho del hospital Ramón y Cajal.- SAMUEL SÁNCHEZ ("El País")


En "El País":
"Batman está mal de la cabeza"

El psiquiatra Jesús Ramos dedicó un libro al estado mental del superhéroe

ELENA G. SEVILLANO - Madrid - 17/07/2010

Quién le iba a decir a él que aquellas largas tardes leyendo los cómics que su padre guardaba en la trastienda de su negocio de artes gráficas en Cáceres acabarían desencadenando que, medio siglo después, el psiquiatra y antropólogo Jesús Ramos Brieva pronuncie esta frase: "Los amigos de mis hijas dicen que soy un friki". Viéndole en su despacho del hospital Ramón y Cajal, donde reina un desorden ordenado, con su bata, sus libros y sus dossieres, parece cualquier otra cosa. Parece lo que es: un psiquiatra que pasa consulta, investiga y escribe artículos científicos.
Pero ahí, casi escondida en las atestadas estanterías, aparece la única licencia entre tanta formalidad: una figurita de Batman. Y un poco más abajo, la única copia que conserva del libro que publicó en 2000 -los 2.500 ejemplares volaron, pero ahora puede descargarse gratis en Internet- y que le dio cierta popularidad entre sus colegas y los fans del hombre murciélago: Batman visto por un psiquiatra. Porque el superhéroe, ahí donde lo ven, multimillonario, playboy, con una colección de coches deportivos que ya querría para sí cualquier estrella del fútbol y una vida llena de aventuras, no es feliz. No está bien. "Está como las maracas de Machín", suelta Ramos a las primeras de cambio.
Batman es, añade, una bicoca para cualquier psiquiatra. Con ocho años, el pequeño Bruce Wayne vio cómo un ladrón mataba a sus padres en un oscuro callejón de Gotham. Juró venganza. Dedicó una década de su vida a viajar solo por el mundo y prepararse para ello. Volvió, se inventó un disfraz de murciélago -leotardos, capa, cuernecillos, ya saben- y se lanzó a combatir el mal. De día, el ligón heredero de Industrias Wayne; de noche, un justiciero enmascarado llamado Batman. Como para no volverse loco. Ramos, que releyó y desmenuzó toda su colección de cómics en busca de síntomas, llega al siguiente diagnóstico: "Ha sufrido un trastorno por estrés postraumático en la infancia que no ha sido diagnosticado, que ha evolucionado a su aire y que probablemente se le reactiva en determinadas circunstancias cuando es adulto. Los cómics describen que se despierta por la noche rememorando aquello". Hay más. "Probablemente sufre lo que se ha llamado una adicción al trauma, algo que se ha estudiado en los veteranos de Vietnam. Son sujetos que se acostumbran a vivir al borde de situaciones muy angustiosas y buscan otras semejantes. Batman está permanentemente buscando situaciones límite que le procuren el chute de endorfinas". Y, por fin, la depresión. "Según los distintos guionistas, ha sufrido una o dos fases depresivas, sin tratamiento, una de ellas larga, entre los 36 y los 39 años".
En realidad, el preferido de Ramos era Superman. Pero Batman "está peor de la cabeza". Fue una colega psiquiatra, que le veía dibujando al hombre murciélago en las sesiones clínicas, quien le dio la idea de estudiar desde el punto de vista psiquiátrico a un personaje de ficción. Pensó que era una tontería, pero se fue animando. Material había: el trauma infantil, la depresión, las muertes trágicas de otros seres queridos, las relaciones fallidas con sus muchas novias... Ahí Ramos se embala: "Para las mujeres Batman es irresistible. El macho alfa de la manada. Es atractivo: salva, sufre, tiene misterio. Y encima es rico y guapo. Lo tiene todo". Pero, ay, nunca encuentra la felicidad en pareja. "Bruce Wayne no tiene mucho que ofrecer. En su afán de evitar que lo relacionen con Batman, se rodea de una máscara de vacuidad y de superficialidad que no da más de sí. Lo abandonan ellas". El problema de Batman, que triunfa donde Bruce falla, es otro. Liga, pero con delincuentes. "Sus relaciones cuajan, pero las mujeres son iguales que él, conocen su doble identidad, y acaban chocando".
De la presunta más que amistad entre Batman y Robin, nada de nada, dice. "Los guionistas nunca establecen esa relación. Es más, insisten en que es paterno-filial. Las patologías de Batman explican su necesidad de un pupilo. No es extraño que busque trasuntos suyos en personajes que han sufrido circunstancias parecidas a las suyas. El primer Robin -hubo tres- también ve morir a sus padres". No hay sospecha de mojigatería en Ramos: otro libro suyo, del que está preparando nueva edición, se titula Un encuentro con el placer: la masturbación femenina.
A los 10 años de explorar la mente de Batman, a Ramos se le ocurren varios personajes de ficción más que podrían dar juego: Sherlock Holmes, Mersault, Superman... Su mujer, también psiquiatra, y sus tres hijas entendieron perfectamente que dedicara sus horas libres a las patologías de un superhéroe. Su mujer, incluso, le dio ideas. Pero con el hombre murciélago, dice, ha cubierto el cupo. ¿Y si Batman decidiera reconocer que tiene un problema y pidiera ayuda profesional? ¿Le gustaría tenerlo en su consulta? "Menuda complicación. Resabiado ya, con cuarenta y tantos años, tan inteligente, con esa vida... Que lo trate otro".