domingo, 6 de marzo de 2011

PRENSA (1). 6 marzo 2011

   En "El País":

1. Enter. Columna de Manuel Vicent.

2. Revolucionarias sí, pero sin poder. Reportaje de Ana Carbajosa. Las mujeres participan en las movilizaciones democráticas de los países árabes - ¿Van a estar presentes en la nueva configuración del poder?

3. Los niños que vienen. Artículo de Jordi Soler, escritor. Su último libro es La fiesta del oso (Mondadori).

4. La decadencia de 'Occidente'. Artículo del escritor mexicano Jorge Volpi.

5. Libia y el intervencionismo liberal. Artículo de Timothy Garton Ash, catedrático de 'Estudios Europeos' en la Universidad de Oxford, investigador titular en la 'Hoover Institution' de la Universidad de Stanford. Su último libro es Facts are subversive: political writing from a decade without a name. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia. El error cometido por Bush y Blair en Irak le dio mala fama a la doctrina de la intervención internacional para evitar matanzas masivas. Sin embargo, tiene versiones respetables. La actitud de Gadafi reabre el debate.

6. ¿Qué podemos hacer por la joven revolución libia? Por Bernard-Henri Lévy. En su recorrido por el este de Libia, el filósofo francés Bernard-Henri Lévy ha tomado el pulso a la población. Y reflexiona sobre qué espera de la comunidad internacional.

7. Muamar, Hugo y Dani. Por Moisés Naím.

   En Domingo, suplemento de "El País":

8. Vidas robadas. Reportaje de Jesús Duva y Natalia Junquera. Miles de personas dudan: ¿y si yo fui también un niño robado? Esta es la historia de las redes ligadas durante años al tráfico de bebés. Dónde y cómo. Por cuánto dinero. Por qué motivo. Durante décadas miles de bebés en España fueron sustraídos o separados irregularmente de sus padres. EL PAÍS inicia hoy una serie sobre este tráfico de niños y ofrece el relato de las víctimas y de quienes participaron en las tramas.

9. "Editar es una cuestión de instinto". Reportaje de Juan Cruz. EDITORES ANTE EL FINAL DE LA ERA GUTENBERG (1) Peter Mayer, expresidente de Penguin y en la actualidad presidente de 'Overlook Press'.

sábado, 5 de marzo de 2011

POESÍA. "Entre latidos", de Hugo Mújica (Buenos Aires, 1942)

Hugo Mújica

Entre latidos

En las dunas
               todo es silencio,

salvo el soplo
del viento
que lentamente las forma
                    y lentamente las deshace.

En su cama de hospital
un moribundo escucha como
                              uno a uno van callando
                                                         sus latidos.

Todo es silencio y entre latido
y latido

se cumple el azar o la esperanza:
                                lo que al final vence,
                                                        sin dejar vencidos.

PRENSA. "El futuro político del mundo árabe y la laicidad", porr Rafael Díaz-Salazar

Rafael Díaz-Salazar

   En "El País":
El futuro político del mundo árabe y la laicidad
 RAFAEL DÍAZ-SALAZAR 04/03/2011

   ¿Son las revueltas en el mundo árabe una nueva expresión de lo que Gramsci llamaba subversivismo, es decir, manifestaciones de descontento social incapaces de crear un nuevo orden político? O, por el contrario, ¿estamos ante el inicio de una transición para la creación de democracia política y económica? Estas preguntas son esenciales para analizar lo que está sucediendo en Túnez, Egipto, Libia y otros países.
   Uno de los elementos fundamentales para construir un nuevo futuro político en el mundo árabe es el de la laicidad. ¿Qué papel van a jugar los partidos islamistas? ¿Se van a reconfigurar? ¿Va a ser posible elaborar constituciones laicas? ¿Cuál va a ser la estructura laica del Estado? ¿Qué relaciones se establecerán entre las comunidades religiosas, sus autoridades, las convicciones islámicas y las leyes civiles? ¿Avanzarán los derechos de las mujeres o quedarán frenados si los partidos islamistas vencen en las futuras contiendas electorales?
   No podemos desconocer la fuerza de los partidos islamistas y, sobre todo, las bases sociales que los sostienen y apoyan. En un proceso democrático, será imposible ilegalizarlos. Ellos tienen ahora una disyuntiva de fondo, más allá de declaraciones tranquilizadoras coyunturales para Occidente y para las fuerzas sociales laicas que están siendo decisivas en la organización de las revueltas. Por un lado, pueden reconfigurarse como partidos laicos de inspiración religiosa, algo parecido a los partidos de la Democracia Cristiana en Europa y América Latina. Por otro lado, pueden reforzarse como partidos confesionales que intentan lograr por vías democráticas la hegemonía política, una vez que llevan mucho tiempo construyendo hegemonía cultural y hegemonía social en la sociedad civil, especialmente entre los sectores más empobrecidos. Esperar a que se conviertan en partidos totalmente laicos me parece poco verosímil.
   La primera opción podría encajar en un marco constitucional democrático y aconfesional. La segunda opción es muy peligrosa. Por eso es muy importante la elaboración de un consenso fuerte de laicidad constitucional que impida que la hegemonía política de un partido en un proceso electoral pueda llevar a la creación de un Estado teocrático o a la interferencia indebida de las autoridades religiosas en el proceso legislativo. La laicidad es un requisito imprescindible para el desarrollo de leyes y derechos cívicos antagónicos a la concepción fundamentalista del islam.
   En declaraciones de líderes políticos y religiosos hay elementos que hacen albergar ciertas esperanzas. Hamdy Hasan, de los Hermanos Musulmanes, ha afirmado que "Egipto debe ser un país laico". Mohamed el Baradei ha advertido que se ha de impedir constitucionalmente la posibilidad de crear un Estado religioso. El tunecino Rachid Ghanuchi ha declarado que su partido islamista respetará la legislación laica establecida sobre derechosde las mujeres. Noman Benotman, líder del 'Grupo Islámico Combatiente Libio', se ha desvinculado de Al Qaeda y defiende una acción política pacífica. Sin embargo, permanecen muchas sombras sobre lo que podríamos denominar una fundamentación religiosa de la laicidad. Mucho queda por aprender del cristianismo protestante que en Francia y en Estados Unidos favoreció la laicidad de sus repúblicas y de las tesis del Concilio Vaticano II sobre la "autonomía del orden temporal", la separación Iglesia-Estado y la distinción entre una fe compartida y el pluralismo político de los católicos. El islamismo político sigue alejado de la fundamentación islámica de la laicidad y del feminismo que también está presente en ese mundo, pues existen creyentes musulmanes que se oponen al integrismo religioso.
   Ghanuchi defiende una peligrosa distinción entre democracia y laicidad. Hamdy Hasan afirma que los partidos laicos "tendrán que ganarse la calle y nosotros el registro oficial" (EL PAÍS, 15 de febrero). ¿Está aquí el punto de inicio para luchar democráticamente por la hegemonía política del islamismo? Él plantea una cuestión que deja la puerta abierta a una reconfiguración del proyecto político de los Hermanos Musulmanes: "Queremos un país laico, porque en él se engloban todas las personas sin distinciones, como dice el islam, pero ha de ser un Egipto laico que respete la tradición musulmana". Desde un punto de vista literal, esto supone un avance. Y plantea otra gran pregunta: ¿qué tipo de laicidad necesita el Estado y la sociedad civil en el mundo árabe? No veo viable la imposición de los modelos clásicos de Francia y Turquía.
   Una buena opción sería apostar por el modelo de laicidad inclusiva que, manteniendo el mínimo común denominador de la laicidad (autonomía legislativa del Estado, pluralismo religioso y libertad de conciencia), estableciera relaciones de cooperación con las confesiones religiosas y asumiera los valores del islam, sin pretender traducirlos en leyes vinculantes y excluyentes.
   Para lograr la laicidad, va a ser muy importante el avance del islam modernizado, democrático, racionalista y feminista. Existen sectores religiosos que apoyan la hermenéutica crítica del Corán y la renovación del islam expresadas en las obras de Abu Zayd, Mohamed Arkoun, Ramin Jahanbegloo, Asghaar Enginer, Riffat Hassan, Tariq Ramadán, Omaima Abou-Bakr, por poner solo algunos ejemplos.
   El pluralismo existe en el islam, basta con visitar las webs Islam&laicité, webislam o feminismeislamic. La batalla intrarreligiosa para que este islam emancipatorio alcance la hegemonía frente al islam fundamentalista tiene grandes implicaciones para el futuro político del mundo árabe.
   La laicidad no solo tiene que ver con la desconfesionalización de la política. No se trata solo de vencer la dominación de las jerarquías religiosas, sino de acabar con las diversas formas de dominación económica, social y cultural. El laicismo socialista va mucho más allá del laicismo liberal que, por cierto, es el predominante entre los socialistas europeos que no han tenido ningún problema en que los partidos de los dictadores Ben Ali y Mubarak formaran parte de la Internacional Socialista prácticamente hasta el día en que la presión popular los doblegó.
   La laicidad va más allá del progresismo burgués y tiene mucho que ver con la igualdad social, la educación cívica, la democracia económica y la emancipación de las mujeres. Su conexión con el republicanismo de la no dominación es estrecha. La religión islámica tiene fuertes componentes igualitarios que pueden inspirar la búsqueda laica de modelos de democracia económica y participativa, en los que el protagonismo de las mujeres sea esencial.
   En medio de la crisis global, la rebelión de la ciudadanía árabe nos muestra que necesitamos ir más allá de la democracia liberal y construir democracia económica. El modelo imperante de democracia no es eficaz para resolver las desigualdades y pobrezas en numerosos países. Necesitamos otra democracia que haga verdadera la soberanía popular sobre la riqueza. Este es el reto universal que están lanzado las revueltas sociales en el mundo árabe.

   Rafael Díaz-Salazar es profesor de Sociología en la Universidad Complutense.

PRENSA CULTURAL. "Babelia". Crítica de "El manuscrito de nieve", novela de Luis García Jambrina. Por Javier Goñi

Luis García Jambrina

   En Babelia, suplemento cultural de "El País":
El manuscrito de nieve

JAVIER GOÑI 26/02/2011

   Doy por hecho que profesar literatura en la Universidad de Salamanca impone, predispone, y si gusta además, a la manera anglosajona, de esclarecer enigmas, todo hace que sea propicio que el profesor Jambrina (Zamora, 1960) se haya lanzado a componer novelas con asuntos que dilucidar. Hace tiempo me hice eco aquí de Muertos S. A., donde con la excusa de entretener(se) nos daba un puñado de relatos donde ya mostraba maneras y donde jugaba con la literatura, cuestiones relevantes sobre el Quijote o la verdadera autoría del Lazarillo, sin olvidar narrar muy hermosamente el último día de la vida de Unamuno. Quien leyó aquello -más que un divertimento-, no debió sorprenderse después de que publicara El manuscrito de piedra (Alfaguara, 2008), una estupenda novela situada a finales del XV en una Salamanca piedra histórica y piedra de escándalo, donde se suceden los muertos para que se luzca un joven estudiante, un tal Fernando de Rojas, antes de hacerse famoso con su célebre Celestina. Ahora vuelve Jambrina a la misma Salamanca donde el mismo Rojas acompañado de su fiel Lázaro va y viene por las calles -al final nevadas- de la ciudad universitaria levantando, primero, cadáveres caprichosa o enigmáticamente mutilados, y después, atando cabos, esclareciendo una cadena de asesinatos que tendrá mucho que ver con rencores, enconos y banderías. Pero como ya ocurría con su novela anterior, ésta no es, tampoco, un divertimento de profesor universitario. Jambrina, con estas dos novelas, con todas las trampas inevitables del género -documentación, papeles, legajos, manejados al dente-, ha puesto en pie un estupendo mosaico de una vieja ciudad, donde venganzas y lances de deshonor de antaño conviven con el Nuevo Mundo ya descubierto o con mujeres que, a la manera de La Latina, ansían saber, aunque sea disfrazadas de hombres. No es una novela para aficionados al género histórico, que lo es de género, sino, más bien y también, para aficionados a la buena novela, y ésta lo es.

El manuscrito de nieve
Luis García Jambrina
Alfaguara. Madrid, 2010
282 páginas. 18,50 euros

PRENSA CULTURAL. "Puro Marsé impuro", de Luis García Montero

Luis García Montero
   En "Público":
Puro Marsé impuro
Luis García Montero. 13 febrero 2011

   La publicación de cada novela de Juan Marsé convierte la ficción en un acontecimiento real para todos sus lectores. Caligrafía de los sueños (Lumen) es un acontecimiento de primera magnitud por su calidad literaria y por la complicidad que el escritor muestra consigo mismo y con su mundo. Una vez más, nos abre las puertas de una geografía llamada Marsé para recordarnos que forma parte imprescindible de la memoria de nuestra mirada. Un lector es alguien que lleva la memoria en sus ojos.
   Ahí está la Barcelona de posguerra con paredes leprosas y barrios llenos de rincones para sobrevivir y de bares para cultivar la decepción. Ahí están el perdedor y el victorioso, el anarquista que mezcla la militancia con el contrabando, y el fascista que apenas oculta con su insolencia la debilidad que humilla su condición humana. El azul es el color del cielo limpio, los sueños, las camisas de los falangistas y el pelaje de algunas ratas vislumbradas en las alcantarillas de la noche. Ahí está el corro de niños y adolescentes que procuran huir de la miseria. Cuentan historias porque saben que la vida sucede siempre en otra parte. Ahí están las chicas que bajan por la calle para demostrar que la belleza se encarna a veces en un rostro, pero que el deseo está dispuesto a pactar con la realidad en cualquier lugar oscuro y debajo de cualquier falda. Y ahí están el cine y las novelas para juntarlo todo, la verdad y la mentira, la crueldad y la piedad, en ese relato único que escriben a la vez la experiencia y la imaginación. Aprendemos a bailar con la vida, nos apretamos a sus muslos, no es posible evitar algún pisotón. Somos seres necesarios, porque somos seres necesitados. Eso es lo que sabe la literatura. De eso vive.
   Juan Marsé definió su personalidad en la memorable dedicatoria de Un día volveré: “A Pep Marsé, mi padre, que me enseñó a combinar la concienciación con la escalivada”. Cada vida es un relato, no porque responda a designios altos y perfectos, sino porque las imaginaciones se van tejiendo en las manos de una experiencia cotidiana que nos enseña a mirar o a cerrar los ojos. El epílogo de Caligrafía de los sueños lleva una cita de Joseph Roth: “Todo lo que crecía requería mucho tiempo para crecer. Y todo lo que desaparecía necesitaba mucho tiempo para ser olvidado”. Aunque las cosas ocurran de forma vertiginosa, siempre somos una negociación con la lentitud. Si los sueños olvidan esa experiencia lenta, si no nacen de ella, se convierten en la locura de un hidalgo que quiere vivir en el siglo XVII con la moral de las novelas de caballería o en el amor obsesivo de una mujer abandonada que pierde la cabeza por una carta que nunca llega. Cervantes inventó la ficción moderna para no cometer los mismos errores que su personaje.
   La experiencia personal e histórica admite pocos dogmas, se parece mucho más a una ficción tramada por el azar que a la madeja de una esencia. El nombre, la identidad y el paisaje de un niño pueden depender de un hecho casual, alguien levanta la mano y detiene un taxi que acierta a pasar por allí. También los cálculos sobre el futuro están sometidos a las peripecias de un mensajero en una mala noche y a los secretos de cada esperanza. La vida se teje como una ficción, y de ahí el poder de la escritura, que sabe cortar en una historia cerrada los hilos sueltos de la existencia. Comprender que todos somos el resultado de un malentendido otorga a Marsé una conciencia clara de la impostura y un emocionante dominio del humor y del amor para tratar a sus personajes. Cuando la ficción modela la realidad, cualquier dato biográfico pierde su carácter anecdótico para crear un sentido. Las novelas de Marsé nos dicen que la vida no es más que un enredo humilde y mortal, pero que los seres humanos merecen respeto precisamente por su fragilidad. Juan Marsé recurre también a una famosa metáfora de Walter Benjamín: “Así es como imaginamos al ángel de la historia. Vuelto hacia el pasado. Donde vemos una cadena de acontecimientos, él ve una única catástrofe que no hace más que amontonar escombros a sus pies. El ángel desearía quedarse, despertar a los muertos y recomponer lo que se ha venido abajo”. Narra las impurezas de la realidad para legitimar los sueños y despreciar los dogmas. Nos invita al sentido y a la desconfianza. Son las paradojas de un escéptico enamorado de la vida.
Juan Marsé

PRENSA.

   En "El País":

1. Si el Estado no enseña sexualidad, la Iglesia lo hará. Reportaje de J. A. Aunión. Las visiones irreconciliables sobre el sexo inmovilizan las iniciativas educativas coordinadas desde las Administraciones.

2. El ex de la pareja. Por Vicente Verdú.

3. Hasta que el dolor se desvanezca. Artículo de Hisham Matar, escritor libio residente en Reino Unido. Traducción de Jesús Cuéllar Menezo.

4. ¡Guillotina para Gutenberg! Artículo del escritor Jesús Ferrero. La cultura escrita e impresa ha entrado en una crisis impensable hace solo unas décadas. Hay todo un contingente global y muy numeroso de intelectuales que, cada vez más, solo se despliega en Internet.

5. Cien años sin Estado. Reportaje de Andrea Rizzi. La brutal colonización italiana de Libia a principios del siglo XX impidió que surgieran instituciones y clase dirigente.

6. Es un cisne negro. Francisco G. Basterra, sobre las revueltas en el mundo árabe.

viernes, 4 de marzo de 2011

POESÍA. "Temblor", de Hugo Mújica (Buenos Aires, 1942)

Hugo Mújica

Temblor

Una hoja, rojiza,
tiembla,

es otoño
y el sol va entristeciendo su paso
                                     por mi ventana.

Algo,
cada instante se detiene,
                                    algo es ya siempre nunca;

el final es siempre un combate:
                                    el de no aferrarse a las armas.

PRENSA. "Juego", de Manuel Vicent

Manuel Vicent

   En "El País":
Juego

MANUEL VICENT 27/02/2011

   Me gustan los escritores e intelectuales que no tratan de influir en la mente de los demás; que no están interesados en que la gente cambie de opinión, de política ni de moral; que les importa un rábano los vicios privados de otros; que no se toman la vida a la tremenda; que han elegido el desenfado, entre el sarcasmo y la ironía, como forma de pasar por este mundo sin dar lecciones a nadie, salvo el juego que pueda desprenderse de su propia vida, feliz o desgraciada. Admiro hasta el fondo el humor refinado de Samuel Beckett, los alegres martinis de Scott Fitzgerald bajo la música de jazz, los juicios atrabiliarios de Baroja, las frases divertidas, malvadas de Dorothy Parker o de Truman Capote, la trinchera de Albert Camus con el cigarrillo en los labios, la impostura inteligente de Graham Greene, la seducción de Bioy Casares, el alcohol de Faulkner en su mansión derruida que no podía mantener. Hay muchos más ejemplos, la pasión del viejo marino retirado Joseph Conrad por una joven, que lo enloqueció mucho más que cualquier tempestad en alta mar o el bosque lácteo que Dylan Thomas vislumbraba en su delirium tremens. No soporto a los rompeguitarras, aguafiestas, moralistas y engreídos, que le dan una importancia desmesurada al oficio de escribir o se sienten investidos de un deber sagrado; odio la bulimia de Hemingway por estar en todas partes donde hubiera un fotógrafo; la pesadumbre moral de Arthur Miller que cargó con la culpa de la sociedad entera y se avergonzó de la enfermedad de su hijo; la vanidad de Sartre que pretendía someter la política y la filosofía al humo de su pipa, y a esos que insultan a todo el mundo, denuncian la injusticia universal, pero solo son unos histéricos o simplemente unos mierdas. Esta doble forma de estar en la vida se puede aplicar a toda clase de personas y problemas. Hoy en Hollywood se extenderá una alfombra roja por donde discurrirán las divinidades del cine en la gala de los Oscar, mientras en Libia al mismo tiempo el tirano Gadafi seguirá ametrallando a su pueblo. El juego absurdo de la historia, junto con la gloria y la maldad de sus héroes, ha sido expresado literariamente con el escarabajo de Kafka o con el pesimismo de Céline, sin necesidad de ser intenso ni pesado dando doctrina con un látigo.

PRENSA CULTURAL. "Babelia". Crítica de "El silencio se mueve", novela de Fernando Marías. Por Victoria Fernández

Fernando Marías

 En Babelia, suplemento cultural de "El País":
Nuevas formas de lectura

VICTORIA FERNÁNDEZ 05/02/2011

   Narrativa. A la espera de la revolución del libro digital, anunciada desde hace varios años, pero que no acaba de llegar, y entretenidos con las formas y la "cacharrería" (cómo ha de ser un libro electrónico, más allá de una simple copia en PDF del libro de papel; qué modelo de aparato se impondrá), y con la intendencia (plataformas de distribución y venta online, protección contra la piratería), no solemos prestar demasiada atención a esa otra revolución, silenciosa, que las tecnologías están provocando en el terreno de la creación, y que afectan directamente a los autores y a su forma de escribir: y es que estamos asistiendo al nacimiento de una nueva narrativa.
   Hace ya tiempo que a nadie le extraña que, por ejemplo, la novela epistolar se construya a base de correos electrónicos, que el tuiteo sea la forma de relación normal entre los personajes de las novelas; que un SMS a tiempo pueda resolver cualquier conflicto en el último minuto; que una novela proponga el visionado de un vídeo como complemento de la acción
   ... Como tampoco sorprende -ya una costumbre generalizada- la apertura de webs específicas para cada novela que se lanza al mercado, o las webs personales de autores, a las que los lectores recurren con entusiasmo para "participar" a fondo de un juego que ya no es solo literario, y que, sin duda, arrastra cada vez más a jóvenes lectores en busca de sorpresas, novedades, nuevos retos... y nuevas formas de leer.
   La iniciativa más reciente es esta novela de Fernando Marías, El silencio se mueve, bautizada por sus editores como novela "transmedia", la primera en su género, de autor español, que se publica. Un proyecto innovador, que ha sabido conjugar, con gran acierto, buena literatura y nuevos elementos narrativos -un cómic (magnífica la recreación del estilo años cuarenta), un breve guión de cine, recortes de periódico, una web (www.elsilenciosemueve.com) y un blog de Javier Olivares (http://elenigmapertierra.blogspot.com)- que permiten a los lectores descubrir pistas y nuevas perspectivas del relato, y que, en definitiva, lo enriquecen y amplían (a destacar el blog de Olivares, una auténtica "novela dentro de la novela", que se lee con pasión).
   Marías ha escrito una excelente novela de intriga y misterio, emocionante, bien estructurada y narrada con precisión, que atrapa al lector desde un primer y enigmático capítulo de tintes "paranormales" (con un protagonista que tiene el extraño don de "escuchar lo que dice el silencio" y una chica que, en estado de trance, dibuja escenas relacionadas con el pasado del protagonista), para llevarle por un complicado itinerario paralelo en el que pasado (la época de la posguerra española) y presente se solapan, y en el que, a ritmo trepidante, se entrelazan historias de amor, celos, odios, venganzas y muertes. Todo ello apuntalado por esos elementos narrativos añadidos que juegan con el lector y le invitan a experimentar nuevas formas de lectura. Una buena novela, recomendada para lectores jóvenes (a partir de 14 años) y adultos, en un estimulante proyecto editorial en busca de nuevos horizontes literarios.

El silencio se mueve
Fernando Marías
Javier Olivares, asesor gráfico
SM. Madrid, 2010
446 páginas. 17,95 euros

PRENSA. 4 marzo 2011

   En "El País":

1. Plagio. Columna de Juan José Millás.

2. "La revolución sexual durará siglos". Entrevista al escritor Martin Amis. Por J. M. Martí Font.

3. El futuro político del mundo árabe y la laicidad. Artículo de  Rafael Díaz-Salazar, profesor de Sociología en la Universidad Complutense.

4. Intervenir en Libia. Por José Ignacio Torreblanca.

5. Turquía airea el éxito de su modelo. Por Juan Carlos Sanz (enviado especial). Erdogan aprovecha la revolución árabe para reivindicar la integración en la UE.

6. CINE. Crítica de cine. Por un puñado de dibujos animados. Reportaje de Rocío Ayuso. 'Rango', traslación del universo del 'spaghetti-western' al cine de animación, es una de las películas más sorprendentes del año y confirma la buena salud del género. Un mal karma (Rango, de Gore Verbinski. Por Jordi Costa). ¿Quién es Brillante Mendoza? (Lola (Abuela), de Brillante Mendoza. Por Javier Ocaña). Ángeles de la política (Destino oculto, de George Nolfi. Por Javier Ocaña). El clasicismo no era esto (Ispansi (Españoles), de Carlos Iglesias. Por Javier Ocaña). Fotocopiar el éxito (Bienvenidos al sur, de Luca Miniero. Por Jordi Costa). Razones de la inquisición (En tiempo de brujas, de Dominic Sena. Por Jordi Costa).

jueves, 3 de marzo de 2011

POESÍA. "Orillas", de Hugo Mújica (Buenos Aires, 1942)

Hugo Mújica

Orillas

afuera ladra un perro
a una sombra, o a su eco
o a la luna
para hacer menos cruel la distancia
siempre es para huir
que cerramos una puerta,
es desierto la desnudez que no es promesa
la lejanía
de estar cerca sin tocarse

                                  como bordes de la misma herida
adentro no cabe adentro,
no son mis ojos
los que pueden mirarme a los ojos,
son siempre los labios de otro
los que me anuncian mi nombre.

PRENSA CULTURAL. "Babelia". "Naipes bajo la manga", por Ignacio Vidal-Folch (reseña de la novela "Purga", de Sofi Oksanen)

Sofi Oksanen

   En Babelia, suplemento cultural de "El País":
Naipes bajo la manga

IGNACIO VIDAL-FOLCH 26/02/2011

   Las afueras de un pueblo de Estonia. Aliide, una anciana que vive sola en una casa aislada en la linde de un bosque, se asoma una mañana a la ventana y descubre en el jardín el cuerpo tumbado de una muchacha desconocida (Zara). ¿Debe salir a interesarse por ella, dejarla entrar en la casa, exponerse a que sea el señuelo de alguna de las bandas que asuelan la región, robando hasta las tejas de las casas y sorprendiendo la inocencia de las viejas para desvalijar sus casas? Sí, debe hacerlo, debe abrir la puerta, porque de lo contrario nos quedaríamos sin novela.
   Así pues, la recelosa Aliide sale, invita a la joven y no menos desconfiada Zara, a entrar en la casa, a recomponerse al amor de la chimenea y a hablar... Cada una de las dos mujeres estudia a la otra y calcula, antes de decir nada, los posibles efectos que causará en la otra cualquier revelación sobre quién es, qué hace y sus motivos.
   El suspense inicial, la imprevisibilidad de las reacciones de las dos protagonistas ante las amenazas que se irán presentando -los implacables mafiosos de los que Zara huye, y para los que ha estado trabajando en Alemania como prostituta en régimen de esclavitud están al llegar; el comportamiento de Aliide para sobrevivir durante la ocupación soviética la ha hecho acreedora al odio de sus vecinos, que la acosan- se mantendrán intactos desde la primera frase hasta la última, y esto hace de esta bien trabada novela una amena lectura, acreedora al considerable éxito internacional que ha obtenido desde que en 2008 la publicó una editorial de Helsinki, y una buena elección para los lectores aficionados a las lecturas policiales, con su suspense y su intriga y el previsible uso, antes de que acabe la historia, de la pistola de cuya presencia en un cajón de una mesa se les ha informado desde el principio. Pienso que no quedarán defraudados.
   Purga es un artefacto narrativo ingenioso; aunque ello no la convierte en una lectura que haya que recomendar imperiosamente, como hoy me siento italiano y musical, y siento en general simpatía por los ciudadanos de los países situados en la periferia de Europa, mencionaré a continuación algunas bazas técnicas y argumentales a favor de este libro:
   Purga es una exposición, aunque sea novelesca, didáctica y veraz de las consecuencias en la psique colectiva (si es que cabe hablar de tal cosa), de la atroz historia de los países bálticos desde la invasión rusa (al amparo de los protocolos secretos del pacto Ribbentrop-Molotov), pasando por la "liberación" alemana, la reconquista soviética, la liquidación de las élites y la sovietización de todos los órdenes de la vida, hasta la implosión de la URSS y la conquista de una independencia amarga... Los emigrados, los deportados al gulag, los resistentes y emboscados: estas realidades trágicas se exponen con conocimiento de causa (la familia de la autora procede de allí) y se sintetizan en una letanía de detalles muy elocuentes; y esa exposición se encarna hábilmente en media docena de personajes-prototipo, y no en un tiempo lineal sino en continuos flash backs hilvanados con notable facilidad y fluidez, sin perder ni desorientar al lector.
   El hecho de que sea una mujer el "embajador" del otro tema de la novela, derivado del primero, que es el de la esclavitud sexual de las jóvenes de Europa oriental y su explotación en las capitales occidentales, agrega un valor de conocimiento subjetivo añadido, porque como es fácil de entender Oksanen está más cercana a la interiorización y narración de esa zona traumática que un escritor varón. Recuerdo que este tema está también presente en una excelente novela de José Manuel Prieto, Mariposas nocturnas del imperio ruso, pero aunque Mariposas sea literariamente muy superior a Purga, Prieto no podía saber o expresar más que de oídas cosas que Oksanen sabe y expresa admirablemente desde la condición femenina, y con toda la crudeza y claridad que convienen al caso.
   Hay que decir también que hay algunos giros argumentales inverosímiles: encuentros oportunamente casuales, el hallazgo de un antiguo dietario oculto y también de una correspondencia íntima que aclaran, cuando a la autora le parece preciso, los secretos de algún personaje y las motivaciones hasta entonces incomprensibles de otro. Naipes que asoman demasiado de la manga de la por otra parte estimable narradora.

Purga
Sofi Oksanen
Traducción de Tuula Marjatta Ahola Rissanen y Tomás González Ahola
Salamandra. Barcelona, 2011
384 páginas. 19 euros

Primeras páginas de la novela

PRENSA. "Niños muertos", por David Trueba

David Trueba

   En "El País":
Niños muertos

DAVID TRUEBA 01/03/2011

  Los niños muertos son un bocado exquisito para la televisión. Los niños muertos son casi tan sabrosos como una final de fútbol continental. Dan para una crónica roja, luego para una pesquisa policial, después para dramáticos testimonios de dolor, luego para la indignación popular y el análisis de las taras psíquicas de los sospechosos, más tarde para un juicio paralelo y exacerbado, y finalmente para el olvido de lo ya gastado.
   Los niños muertos son nutriente de plató porque permiten un periodismo de shock. Si, por ejemplo, se gastara esa energía profesional en la corrupción política, en las maniobras empresariales o en la geopolítica mundial, los espectadores romperían su empatía absoluta con el asunto, porque ahí matizarían ideológicamente, por su propia experiencia, por datos contrastados. Pero con los niños muertos no. No hay nadie al otro lado de la pantalla que frente a un niño muerto ponga criterio propio, frialdad analítica, entendimiento crítico.
   Telecinco y Ana Rosa Quintana llevan días dedicados a defenderse de las acusaciones de amarillismo tras la confesión a cámara de una de las implicadas en la muerte de una niña. Tienen la exculpación del padre de la víctima y de todos sus tertulianos habituales, muchos de ellos seguros de que cualquier otro medio habría hecho lo mismo. En este caso, los fiscales indignados son otros medios de comunicación, que les acusan de exprimir a una presunta retrasada mental. Es lícito preguntarse qué habrían hecho los acusadores con esa confesión obtenida a cámara. Es curioso, nadie repara en que al juicio sobre la actuación periodística se le permiten matices, análisis y ausencia de conclusiones absolutas, privilegios que al juicio real no se le concedieron ni por un instante desde que la noticia puso a salivar a los más exitosos programadores de medios.
   No existe código. No existe autocontrol. Un niño muerto es golosina mediática. La justicia real, frente a las demás justicias, será siempre lenta, garantista, fría. Si además la investigación es floja, la burocracia dañina, el corporativismo incapaz de reconocer los errores y la capacidad de autocontrol de los espectadores tan dudosa como la de un niño a solas frente a un chupachús, no tengan duda, tenemos niños muertos en la tele para toda nuestra eternidad.

PRENSA. 3 marzo 2011

   En "El País":

1. Necesitamos. Columna de Maruja Torres.

2. "Los lectores ya no aceptan detectives que solo investigan". Entrevista al novelista Harlan Coben. Por Carles Geli (enviado especial).

3. Del tedio a la querida ausencia. Por Vicente Verdú.

4. La ruina del hombre nos iguala. Reportaje de Carmen Sánchez-Silva. La brecha salarial entre sexos se acorta en 2010 por el mayor número de despidos o recortes de sueldo para ellos - Directivas y empleadas ganan entre un 12% y un 10% menos que sus colegas masculinos por el mismo trabajo.

5. Israel: idéntica cartografía, geografía variable. Artículo de Ilan Pappé, profesor de Historia y Director del 'Centro Europeo de Estudios sobre Palestina' de la Universidad de Exeter. Out of Frame: The Struggle for Academic Freedom in Israel (Pluto Press 2010) es su último libro. Traducción de Pilar Salamanca.

6. La debilidad actual del español. Artículo de Fanny Rubio, catedrática de la Universidad Complutense; fue directora del 'Instituto Cervantes' en Roma. Y de Jorge Urrutia, catedrático de la Universidad 'Carlos III' de Madrid; fue director académico del 'Instituto Cervantes'.

7. El espejo libio. Por Lluís Bassets.

   En "El Día de Córdoba":

8. García Montero busca respuestas a la crisis social en su nuevo poemario. Por Ana Mendoza (EFE). El autor granadino publica en Visor 'Un invierno propio', una "autobiografía ética" de todo lo que le ha enseñado la poesía y "un equipaje para mirar al futuro".

miércoles, 2 de marzo de 2011

POESÍA. "En plena noche", de Hugo Mújica (Buenos Aires, 1942)

Hugo Mújica

EN PLENA NOCHE

También en plena noche
la nieve
se derrite blanca

y la lluvia
cae
sin perder su transparencia.

Es ella, la noche,
la que nos libra de los reflejos,

la que nos expande
las pupilas.

Lo que busca con su bastón
                                el ciego es la luz, no el camino.

PRENSA CULTURAL. "Babelia". Crítica de "Rapsodia", de Pere Gimferrer. Por Ángel L. Prieto de Paula

Pere Gimferrer, por Joan Sánchez ("El País")

   En Babelia, suplemento cultural de "El País":
La cifra de la luz


ÁNGEL L. PRIETO DE PAULA 05/02/2011
  
   Pere Gimferrer regresa en su último libro a las estancias de su juventud y ofrece una recapitulación de los motivos, las voces y los rostros de toda su poesía. Rapsodia supone para el lector una especie de reconocimiento platónico del escritor

   El sólido prestigio de Pere Gimferrer (Barcelona, 1945) no le ha impedido embarcarse en arriesgados proyectos en los que juega al todo o nada, como si tuviese que trepar a un trono olímpico que ocupa sin disputa desde hace casi medio siglo. El autor que en 1966 había anegado el imperio del realismo con un río de imágenes surreales (Arde el mar), y que dos años después emitía un largo lamento semivelado por los brillos cinematográficos (La muerte en Beverly Hills), dio un primer quiebro cuando mostró al aire las raíces de un yo que, hasta entonces, aparecía y desaparecía en sus irisaciones culturalistas. Lo hizo en catalán (Els miralls, 1970), la lengua de su poesía durante varias décadas. Luego siguieron títulos como L'espai desert (1977) o Com un epíleg (1981), que amagaba con ser la cala del silencio definitivo. Pero el poeta volvió a sorprender con Mascarada (1996), donde a sus motivos anteriores se sumaba una poderosa carga de protesta civil. No sería su última inflexión. Amor en vilo (2006), otra vez en castellano, daba curso a un autobiografismo erótico y desmedido, que aturdió a muchos lectores tanto más cuanto que el autor había trabajado desde sus comienzos con correlatos objetivos y otros resortes para rebajar el confesionalismo. En este punto, y tras Tornado (2008), se entiende la expectación ante Rapsodia, el nuevo y excelente libro de Gimferrer.
   Es este un poema-libro articulado en diecisiete secuencias, unitario por el fervor de la dicción y por la irradiación sucesiva de sus imágenes irracionales. Sus tiradas de endecasílabos blancos sortean la monotonía o el sonsonete mediante ocasionales alteraciones acentuales o versos de otra medida; solo difiere la primera serie, escrita casi en su totalidad en alejandrinos: "Se ha desencuadernado por la mitad mi vida, / como el pienso del alba se desploma en los sauces"... Lo más llamativo es quizá su rescate del Gimferrer inicial, visible en su resplandor arrebatado, su mundo de asociaciones libres, el poema como palimpsesto donde se inscriben versos y motivos ajenos (de Dante a Cernuda, de Garcilaso a Eliot) y la lectura de la vida a través de los filtros del cine, la literatura, la pintura o la naturaleza sometida al arte. Destaca la traducción de las imágenes a palabras (écfrasis), una subversión aún activa de las vanguardias, en cuanto que rompe el orden discursivo como representación del logos; y también, a la inversa, la plasmación visual de las ideas. Aquí están, por lo demás, su universo amoroso, una cierta entonación hímnica teñida de elegía en algunas remisiones al pasado, y la concepción de la poesía en tanto que realidad autónoma que se dice a sí misma y que se aparta de la utilización de las palabras como meros instrumentos para comunicar.
   De modo que Rapsodia supone para el lector una especie de reconocimiento platónico de Gimferrer: algo que debe subrayarse, pues en los últimos tiempos el autor nos había habituado a la sorpresa (si vale la paradoja). El libro relee creativamente la tradición gimferreriana más temprana: de Mensaje del Tetrarca (1963) tiene el encendimiento y el empaque cosmológico, aunque no su enfatismo; de Arde el mar (1966), el despliegue de su mapa cultural; de La muerte en Beverly Hills (1968), la nervadura visionaria y su bagaje de metáforas contemporáneas.
   Como si quisiera evitarnos lecturas descarriadas, el libro proporciona algunas orientaciones ad usum Delphini: la definición de "rapsodia" del diccionario Oxford (entusiasta y extravagante declamación o composición de tono elevado...), una relación de juicios críticos y una "Nota" donde el autor explica que su redacción le ha llevado seis días, aunque la corrección le ocupara varios meses. Todo ello es adventicio o irrelevante. Se esforzará en vano o simplemente errará el tiro quien pretenda descubrir un argumentario referencial. Por el contrario, Rapsodia es una construcción sostenida por vislumbres suprarreales: "La luz de una campana de titanio / envuelve los viñedos, y en las parras / una sirena de cristal de roca / desde el rosal del aire desgajado / separa nuestros ojos"... La intensidad lírica solo desciende cuando los versos ceden al didactismo metapoético, como en la serie XIV, que defiende la autosuficiencia del poema y un lenguaje cuya validez no está supeditada a los significados externos (y aquí resurge el propósito creacionista de Prometeo o de Luzbel, creo que esta vez sí periclitado): "por versos anteriores al sentido / o por encima del sentido, versos / que significan lo que el verso es, / no lo que puede significar"...
   Las fulguraciones de Rapsodia recorren el camino de retorno a la juventud del autor. Soberbiamente dotado para decir la vida en clave artística, Gimferrer ha compuesto un poema recapitulativo cuya maestría y belleza se perciben globalmente, pues todo en él está concertado para la música del conjunto: sin alardes, adornos o excrecencias que pudieran desviar hacia lo accesorio la atención lectora.

Rapsodia
Pere Gimferrer
Seix Barral. Barcelona, 2011
96 páginas. 16,50 euros

Primeras páginas de Rapsodia

BIBLIOTECA. "La zapatera prodigiosa", de Federico García Lorca


   Un maduro zapatero se ha casado con una chica joven y atractiva, matrimonio que en realidad a ninguno de los dos complace. Ella se afana en pregonar por el vecindario su larga lista de pretendientes, mientras él, en la taberna, se lamenta por haber accedido a tal unión. Llega un momento en que el zapatero debe tomar una decisión...
   "La zapatera es una farsa, más bien un ejemplo poético del alma humana y es ella sola la que tiene importancia en la obra. (...) El color de la obra es accesorio y no fundamental como en otra clase de teatro. Yo mismo pude poner este mito espiritual entre esquimales. La palabra y el ritmo pueden ser andaluces, pero no la sustancia... Desde luego la zapatera no es una mujer en particular sino todas las mujeres...". Federico García Lorca
Texto de la contracubierta.

   Editado por Everest en su colección "Punto de encuentro", tiene 109 páginas y está en la BIBLIOTECA.

PRENSA CULTURAL. "Babelia". "La miseria y la nada", por Sergio Rodríguez Prieto. (Reseña de "Nada", novela de Janne Teller)

Janne Teller

   En Babelia, suplemento cultural de "El País":
La miseria y la nada

SERGIO RODRÍGUEZ PRIETO 26/02/2011

   Janne Teller trama un artefacto narrativo irregular literariamente, pero eficaz en su cometido de reclamar del lector una actitud crítica frente a la violencia o la intolerancia.

   El lector que se encuentre en su librería habitual con la edición española de Nada no hallará en la portada ni en la contraportada ninguna pista que le pueda llevar a pensar que es una novela originalmente escrita para adolescentes. Tampoco es el primer caso de literatura juvenil que conquista al público adulto, se propaga de boca en boca y se convierte por mérito propio en una novela para lectores de todas las edades. Pero Nada va un paso más allá: su temática es tan arriesgada y su tratamiento tan crudo que ha ido sembrando la polémica a su paso, ganándose admiradores y detractores cuyas disputas en torno a la visión descarnada que proyecta la obra han acabado lanzando a la fama a su autora.
   Ya con el libro en sus manos, el lector verá en la solapa una foto de Janne Teller y la breve reseña biográfica al uso que, en este caso, aporta más información de lo habitual, ya que su área de especialización profesional antes de dedicarse a la literatura (la gestión de conflictos) y los lugares donde ha vivido y trabajado para organismos internacionales (Tanzania, Bangladesh y Mozambique) son datos de especial relevancia a la hora de entender la estructura y concepción de la novela. La prevención y gestión de conflictos son una rama relativamente joven de la acción exterior, a caballo entre la cooperación al desarrollo y la ayuda humanitaria, que se propone analizar los escenarios políticos para detectar semillas de violencia y atajar posibles guerras, éxodos o genocidios. Y al igual que sucede con la cooperación, se trata de una disciplina que pretende a duras penas encajar la realidad en marcos lógicos, metodologías, planes de acción y escenarios teóricos que a menudo son desbordados por los acontecimientos.
   Quizá debido a una feliz deformación profesional, Teller ha trasladado al terreno narrativo el rigor conceptual de este enfoque para abordar problemas tan actuales como la intolerancia, el proselitismo, el miedo colectivo o el fundamentalismo, hasta cerrar un artefacto de ciento cincuenta páginas que al lector descuidado le puede explotar en las manos. Y es que el argumento prende como una mecha ya desde el arranque, cuando un alumno abandona su escuela en un pequeño pueblo danés exclamando: "Nada importa. Hace mucho que lo sé. Así que no merece la pena hacer nada. Eso acabo de descubrirlo". Empeñados en demostrarle que la vida tiene sentido, sus compañeros emprenderán un juego de pruebas y sacrificios que les irán precipitando en una espiral demoledora. Vale que los personajes se le quedan a Teller un poco huecos y acartonados, que la secuencia de los hechos es poco verosímil, que la prosa peca de una simplicidad extrema y las técnicas narrativas para generar suspense tienen escaso valor literario. Pero a medida que uno avanza en la lectura y va asistiendo a esa escalada de violencia que conduce a escenas cada vez más truculentas, también va entendiendo que su objetivo consiste en reclamar al lector una actitud crítica y despierta. Después de todo un planteamiento tan esquemático es propio de esa "novela de ideas" que ya Voltaire cristalizó con su Cándido, donde los personajes encarnan modos de ser o actitudes, y la acción sirve de cauce para un proceso reflexivo que saca a la luz cuestiones políticas o filosóficas de gran calado.
   Es a través de esta vía, y no del estilo o la trama, como Nada logra lo que casi toda obra literaria se propone: conmocionar al lector, estallarle en la conciencia y dejar una onda expansiva que se prolonga durante días, incitándole a reflexionar sobre temas que no se explican fácilmente en una columna de periódico o una cuña del telediario. Pero ante todo, al ofrecer un espejo que no devuelve una imagen precisamente grata del ser humano, impone una obligación moral que afecta por igual a jóvenes y adultos de los países supuestamente desarrollados: la necesidad de anteponer la autocrítica a la autocomplacencia cuando nos permitimos juzgar lo que ocurre en otras sociedades sin preguntarnos hasta qué punto somos responsables de la miseria ajena, y en qué medida la llevamos dentro.

Nada
Janne Teller
Traducción de Carmen Freixenet
Seix Barral. Barcelona, 2011
158 páginas. 16 euros

PRENSA. 2 marzo 2011

   En "El País":

1. Boy. Columna de Elvira Lindo.

2. El primer superventas. Por Manuel Rodríguez Rivero.

3. El señor de las moscas de Libia. Artículo de Omar Ashour, profesor de Política de Oriente Medio y director del programa de estudios de posgrado sobre Oriente Medio en el 'Instituto de Estudios Árabes e Islámico's de la Universidad de Exeter (Reino Unido). Es autor de The de-radicalization of jihadists: Transforming armed islamist movements (La desradicalización de los yijadistas. La transformación de los movimientos islamistas armados). © Project Syndicate, 2011. Traducido del inglés por Carlos Manzano.

4. ¿Qué se hereda de la miseria o la inanidad? Artículo de José María Izquierdo. El futuro está sin escribir. Nadie sabe qué va a pasar en Libia, Egipto o Túnez. ¿Cómo íbamos a saberlo si no somos capaces de adivinar si Zapatero tiene hueco en el futuro?

5. A la rifa de revoluciones. Por M. Á. Bastenier.

   En "El Día de Córdoba":

6. "Si desaparece la pasión, la vida es una obra de teatro". Entrevista a Julio Llamazares. Por Ángela Alba. El autor leonés presenta en Córdoba su último libro, una recopilación de 12 relatos breves y una fábula en los que el desencanto flota sobre la vida de los protagonistas.

martes, 1 de marzo de 2011

POESÍA. "Hasta el final", de Hugo Mújica (Buenos Aires, 1942)

Hugo Mújica
HASTA EL FINAL

Vi un perro negro muerto
en la calle,
aplastado en medio de la acera, manchado,
porque nevaba.

Vi la vida, allí mismo,
y no había más que eso: la coartada
del inocente: pagarlo todo.

Sentí en la nieve la vida y me vi morir
como un animal que se resiste
hasta lo último

hasta el deseo de ser rematado,

hasta el gemido final,
el que pide perdón por todo crimen ajeno:
                                                       el que perdona a dios.

PRENSA CULTURAL. "Babelia". "Ajuste de cuentas", por José María Guelbenzu. (Crítica de "Crónicas del desamor", de Elena Ferrante)

   En Babelia, suplemento cultural de "El País":
Ajuste de cuentas

JOSÉ MARÍA GUELBENZU 26/02/2011

   'Crónicas del desamor' reúne la trilogía de la enigmática Elena Ferrante: tres grandes obras de la representación de una vida interior sobre las dudas del hombre moderno.

   Elena Ferrante es un misterio. Ni siquiera se sabe si tras ese nombre se oculta un hombre o una mujer. Publicó su primera novela, El amor molesto, en 1992; a esta siguió Los días del abandono (2002); ambas se publicaron en España sin obtener demasiado eco. En 2006 apareció La hija oscura. Las tres novelas, reunidas en un solo volumen, las publica ahora Lumen, bajo el título Crónicas del desamor. Son tres obras excepcionales de una escritora excepcional que pertenece a la tribu de los Salinger o los Pynchon, autores alejados del mundanal ruido a causa de un rechazo absoluto a la notoriedad y a la vida pública.
   Las Crónicas... son tres historias de tres mujeres. En la primera, Delia, de 42 años, se enfrenta a la muerte de su madre de 62, que aparece ahogada y vestida tan sólo con un costoso sujetador. A partir de ese momento (es impresionante comprobar cómo fija ya en el primer capítulo el tono de rencor y autoindagación de la hija) asistiremos a un descenso interior desde la soledad y el desamparo, llevada con extrema dureza, ante un fondo de dolor y abandono. Delia, en su desdicha personal, reprocha a su madre; no es que no la quiera, es que su imagen le molesta porque ella no ha conseguido llegar a ser mejor y eso la obsesiona. A la dureza de la situación se une la sordidez en los detalles, recordados morbosa y morosamente en lo que es un ejercicio de reconocimiento de la propia identidad lleno de descripciones muy físicas, casi táctiles.
   Los días del abandono cuenta la historia de Olga, a la que su marido acaba de dejar, sin más explicaciones, con sus dos hijos. Toda la obsesión es el empecinamiento en saber por qué la ha dejado, lo cual es la forma de no aceptar un hecho que hunde su autoestima. Al contrario de la novela anterior, que es dura y aristada desde el inicio, aquí se narra con una cierta serenidad de estilo y de expresión, más suave, como en sordina. Si en la anterior la pregunta era: ¿por qué estoy sola? En esta es: ¿por qué me ha abandonado? Todo ello dentro de lo cotidiano, no hay nada extraordinario, sólo pequeños sucesos. La caída paulatina de Olga en el desorden culmina en una larga secuencia en que queda encerrada en su casa con los niños, una secuencia prodigiosa que actúa como catarsis y se erige en cima del relato; el resto es el antes y el después. También aquí hay un autoanálisis obsesivo, un sufrimiento penitencial y un camino hacia un reconocimiento. Ambas mujeres, Delia y Olga, desplazan su problema hacia la madre o el marido hasta que se ven obligadas a enfrentarse a sí mismas.
   En la tercera novela, La hija oscura, inédita en España, Leda, también en la cuarentena, sola, separada del marido, sin hijas (que han quedado a cargo de él en otro país), estrena vida, sensaciones, cuerpo ("Nadie dependía ya de mi cuidado y yo misma había dejado por fin de ser una carga para mí misma"). Se retira de vacaciones a un lugar playero y allí se fija en una familia napolitana y especialmente en una muchacha joven y su hija pequeña. La autora lleva a cabo una compleja descripción de Leda a través de su mirada a esa familia y de cómo vienen los recuerdos a propósito de lo que ve. Porque Leda tiene pendiente un ajuste de cuentas con su vida anterior, como hija, como madre y como esposa, y poco a poco se va desvelando a sí misma, esta vez por una lenta catarsis a la que no puede sustraerse, llena de justificaciones y reproches.
   Las tres novelas son tres obras maestras de la representación de una vida interior. La calidad de matices, la sugerencia y sutileza impecables, la formidable calidad de la descripción y la valentía expresiva de la autora se vuelcan en sendos actos de lucidez indeseada encarnada en tres personajes inolvidables. Pocas veces he leído una indagación de semejante altura en el mundo de los sentimientos. Siendo historias de un empuje trágico se mantienen en el terreno de lo dramático, con una cercanía tan intensa como cotidiana y por eso mismo se alzan como símbolos de nuestro tiempo.
   En realidad este libro trata de la vida como es. Lo que ocurre es que lo trata con tal rigor y exigencia que nos devuelve a la verdad de las cosas y de la existencia con una limpidez asentada en el suelo que pisa el ser humano moderno: la inseguridad. Esa inseguridad que obliga al individuo a hallarse y dirigirse a sí mismo en medio de la zozobra a la que lo someten las corrientes salvajes e indomables de las relaciones afectivas y su propia incertidumbre.

Crónicas del desamor
Elena Ferrante
Traducción de J. Bignozzi, N. López Burell y E. Dobry
Lumen. Barcelona, 2011
534 páginas. 25,90 euros

Primeras páginas de la trilogía.

BIBLIOTECA. "Con el diablo en los talones", de José Pellón


   Desi, estudiante de secundaria y hasta no hace mucho tiempo traficante de drogas en su instituto, da un repaso a los últimos meses de su vida y a todos los cambios que, gracias a Paz, inmigrante argelina, ha experimentado. Aunque el futuro no se presenta fácil, Desi intentará encararlo sin esconderse ni perder de vista el horizonte.
Texto de la contracubierta.

   Editado por Everest, en su colección "Punto de Encuentro, tiene 166 páginas, y lo tienes en la BIBLIOTECA.

PRENSA. 1 marzo 2011

   En "El País":

1. Internautas. Columna de Rosa Montero.

2. Niños muertos. David Trueba, sobre determinadas actuaciones periodísticas en televisión.

3. La caseta libia. Por Enrique Vila-Matas.

4. ¿Le juzga el juez o le juzga el circo? Reportaje de J. Prades y R. G. Gómez. La confesión ante las cámaras de la esposa del acusado de matar a Mari Luz alerta de los excesos del sensacionalismo - Los magistrados dicen que se abstraen de la presión mediática.
5. Con la democracia, a calzón quitado. Artículo de Carlos Carnero, embajador en misión especial para proyectos en el marco de la integración europea.

6. Muerte y transfiguración. Artículo del escritor Félix de Azúa. Un grandioso proyecto arquitectónico en el puerto de Hamburgo se levanta sobre las zonas arrasadas por los bombardeos de la Operación Gomorra de la II Guerra Mundial. Una nueva ciudad opulenta, poderosa, rampante.