En "El País" (23 septiembre 2013):
miércoles, 2 de octubre de 2013
PRENSA. "Francisco Ayala". Luis García Montero
Luis García Montero
Francisco Ayala
Acaba de publicarse el tomo VI de las Obras completas de Francisco Ayala que, bajo la dirección de la profesora Carolyn Richmond, están editando Galaxia Gutenberg y el Círculo de Lectores. Lleva por título De vuelta a casa y recoge los artículos periodísticos escritos por el novelista e intelectual granadino desde 1976. Se trata de las meditaciones políticas, sociológicas y literarias de un escritor republicano que se incorpora a su país después de largos años de exilio.
Con pasaporte norteamericano, Francisco Ayala había regresado a España en el verano de 1960. Vivo aún el dictador, ni quiso ni pudo tener una presencia oficial en su tierra. Sólo con la muerte de Franco y con el proceso democrático, llegó la oportunidad de participar en la vida pública española y lo hizo de forma constante a través de la prensa. Sus artículos, además de iluminar los acontecimientos y los debates de 30 años cruciales de nuestra historia, definen una manera de sentirse intelectual, un modo de entender el compromiso cívico del escritor con su sociedad.
Ayala nos enseña, nos sigue enseñando, que la tarea intelectual tiene poco que ver con el deseo de caer simpático o levantar aplausos. Para eso existen ya otras inercias y otras plataformas mediáticas. La necesidad de matizar, de cuestionar las corrientes de opinión y de señalar las contradicciones, es más importante que la de participar en los consensos falsificadores. Las coyunturas invitan a saltar por encima de la realidad con la pértiga de la falsa ilusión, los tópicos o las consignas. Pensar supone un esfuerzo por no engañarse, por no acomodarse al lugar común, por no sacrificar la independencia.
En el estudio que abre el volumen, Santos Juliá destaca las características más llamativas de Ayala como escritor público. Perfila muy bien el pudor ético que lo acompañó desde sus inicios en el Madrid asombroso y agitado de los años 20. Tan clara como la profundidad de su compromiso cívico fue siempre la necesidad de conservar su mirada y su voz propia. Por eso evitó que su obra de creación literaria, pendiente del estudio de la condición humana y de los fondos sociológicos de la vida, se mezclara con los debates políticos de cada momento. Esa era la tarea del periodista de El sol, del catedrático de Derecho Político, del ciudadano comprometido con el republicanismo de Azaña, del letrado en las Cortes de Besteiro, del diplomático que colabora con los socialistas Juan Negrín y Luis Jiménez de Asúa, del intelectual dispuesto a defender el pensamiento democrático contra las diversas formas de totalitarismo que conoció a lo largo del siglo XX.
Su deseo de separar la creación literaria y el compromiso político coyuntural es el síntoma más característico de un pudor ético que procura participar en las ilusiones colectivas sin diluir la propia conciencia en los mandatos del Todo. Santos Juliá ejemplifica esta forma de sentir y pensar en algunos episodios de Recuerdos y olvidos (1906-2006), las memorias de Ayala. Su compromiso con la República fue profundo. El golpe militar de 1936 le sorprendió en un viaje por América, junto a su mujer y su hija, y no dudó un momento en regresar al país para ponerse a las órdenes del Gobierno legítimo y soportar de forma muy activa las crueldades de una guerra en la que los sublevados fusilaron a su padre y a uno de sus hermanos. Pero este compromiso no había impedido que en otras épocas de alegría, quisiera dar testimonio de su independencia. Cuando el 14 de abril de 1931 sus amigos se colocaron con entusiasmo escarapelas republicanas en la chaqueta, Ayala prefirió evitar la uniformidad callejera.
Este pudor hace que su escritura pública busque la distancia en cualquier situación para opinar sobre la realidad. Cuando salió al exilio en 1939, no se dejó atrapar por la nostalgia de lo perdido y abrió los ojos a los nuevos horizontes del mundo. Cuando regresó del exilio después de la muerte del dictador, no intentó reencontrar la España de su juventud y se dedicó a echar su cuarto a espadas en los debates de los años 70 y 80. Una labor decisiva del intelectual es el silencioso esfuerzo por no engañarse con las propias ilusiones.
Con pasaporte norteamericano, Francisco Ayala había regresado a España en el verano de 1960. Vivo aún el dictador, ni quiso ni pudo tener una presencia oficial en su tierra. Sólo con la muerte de Franco y con el proceso democrático, llegó la oportunidad de participar en la vida pública española y lo hizo de forma constante a través de la prensa. Sus artículos, además de iluminar los acontecimientos y los debates de 30 años cruciales de nuestra historia, definen una manera de sentirse intelectual, un modo de entender el compromiso cívico del escritor con su sociedad.
Ayala nos enseña, nos sigue enseñando, que la tarea intelectual tiene poco que ver con el deseo de caer simpático o levantar aplausos. Para eso existen ya otras inercias y otras plataformas mediáticas. La necesidad de matizar, de cuestionar las corrientes de opinión y de señalar las contradicciones, es más importante que la de participar en los consensos falsificadores. Las coyunturas invitan a saltar por encima de la realidad con la pértiga de la falsa ilusión, los tópicos o las consignas. Pensar supone un esfuerzo por no engañarse, por no acomodarse al lugar común, por no sacrificar la independencia.
En el estudio que abre el volumen, Santos Juliá destaca las características más llamativas de Ayala como escritor público. Perfila muy bien el pudor ético que lo acompañó desde sus inicios en el Madrid asombroso y agitado de los años 20. Tan clara como la profundidad de su compromiso cívico fue siempre la necesidad de conservar su mirada y su voz propia. Por eso evitó que su obra de creación literaria, pendiente del estudio de la condición humana y de los fondos sociológicos de la vida, se mezclara con los debates políticos de cada momento. Esa era la tarea del periodista de El sol, del catedrático de Derecho Político, del ciudadano comprometido con el republicanismo de Azaña, del letrado en las Cortes de Besteiro, del diplomático que colabora con los socialistas Juan Negrín y Luis Jiménez de Asúa, del intelectual dispuesto a defender el pensamiento democrático contra las diversas formas de totalitarismo que conoció a lo largo del siglo XX.
Su deseo de separar la creación literaria y el compromiso político coyuntural es el síntoma más característico de un pudor ético que procura participar en las ilusiones colectivas sin diluir la propia conciencia en los mandatos del Todo. Santos Juliá ejemplifica esta forma de sentir y pensar en algunos episodios de Recuerdos y olvidos (1906-2006), las memorias de Ayala. Su compromiso con la República fue profundo. El golpe militar de 1936 le sorprendió en un viaje por América, junto a su mujer y su hija, y no dudó un momento en regresar al país para ponerse a las órdenes del Gobierno legítimo y soportar de forma muy activa las crueldades de una guerra en la que los sublevados fusilaron a su padre y a uno de sus hermanos. Pero este compromiso no había impedido que en otras épocas de alegría, quisiera dar testimonio de su independencia. Cuando el 14 de abril de 1931 sus amigos se colocaron con entusiasmo escarapelas republicanas en la chaqueta, Ayala prefirió evitar la uniformidad callejera.
Este pudor hace que su escritura pública busque la distancia en cualquier situación para opinar sobre la realidad. Cuando salió al exilio en 1939, no se dejó atrapar por la nostalgia de lo perdido y abrió los ojos a los nuevos horizontes del mundo. Cuando regresó del exilio después de la muerte del dictador, no intentó reencontrar la España de su juventud y se dedicó a echar su cuarto a espadas en los debates de los años 70 y 80. Una labor decisiva del intelectual es el silencioso esfuerzo por no engañarse con las propias ilusiones.
Y para no caer en el engaño es imprescindible la apuesta por el coraje cívico y el compromiso con la sinceridad. Son los nutrientes fundamentales de la independencia. En De vuelta a casa, Francisco Ayala opina sobre la democracia, la política, el nacionalismo, las dinámicas internacionales, la historia de España con sus olvidos y sus supersticiones, la prensa, la cultura, la amistad, la vida… Cosas de ayer, cosas de hoy.
GARCÍA MONTERO 28/09/2013
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PRENSA CULTURAL. "Autorretrato del dolor innombrable"
La escritora colombiana Piedad Bonnett. / ELIZABETH REYES LE PALISCOT (EL PAÍS)
Autorretrato del dolor innombrable
Piedad Bonnett da testimonio del suicidio de su hijo en Lo que no tiene nombre.
El libro aborda un tema tabú y crea un diálogo lleno de preguntas con el lector
WINSTON MANRIQUE SABOGAL Madrid 29 SEP 2013
…Y Daniel sube corriendo por las escaleras mientras su madre se gira desde el escritorio para verlo antes de que él desaparezca. Una y otra vez. Es como si toda la vida Piedad Bonnett hubiera caminado hacia este dolor que no tiene nombre, incluso dando los pasos con los que creía evitarlo. Pero el joven pintor ya no está, se suicidó a los 28 años. Ya no es.
Todo son preguntas, “como mariposas enloquecidas revoloteando” alrededor de su cabeza. De allí surgió un relato en el que a medida que desteje el amor materno en busca de respuestas, teje el de la vida con preguntas. Lo que no tiene nombre (Alfaguara) le puso por título. Aún hoy, Piedad Bonnett (Antioquia, 1951), que estuvo el fin de semana en el Hay Festival de Segovia, lidia “tercamente con las palabras para tratar de bucear en el fondo de la muerte, de sacudir el agua empozada, buscando, no la verdad, que no existe, sino que los rostros que tuvo en vida (su hijo) aparezcan en los reflejos vacilantes de la oscura superficie”.
No es que quiera resucitar a Daniel, sino que busca saber quién era en realidad. Lo que no tiene nombre es un relato testimonial que aborda el tabú del suicidio y establece un diálogo con el lector del que brotan preguntas, preguntas. La autora de títulos como El hilo de los días y Para otros es el cielo empezó a ver la historia cuando, inmersa en el duelo, viajó con su familia para apaciguar la devastación. De la madre dolida emergió la escritora. Lo recuerda en su casa de Bogotá…
“Es el libro más misterioso desde el punto de vista del proceso. La palabra no es tanto dolor en ese momento, sino terrible desconcierto; desconcierto con la vida, no es desconcierto de que él se matara, pero si preguntándome ¿me pasó esto?, ¿cómo me pasa esto con este muchacho y después de todo lo que hicimos?, porque hicimos todo y no pudimos detener el destino, que fue la idea que hizo generar el libro”.
Entre las preguntas que revolotean como mariposas enloquecidas se cuela el arte como refugio, el arte como reconciliador, la literatura como catalizadora…
“Nunca había comprobado de manera tan impresionante cómo literatura y yo somos una sola cosa. Lo primero que se me ocurrió fue escribir. A partir de ahí aparecieron preguntas sobre otras cosas: qué es un duelo o que significa perder a alguien. En ese viaje llevaba libros en los que esperaba hallar alguna aclaración ante la incertidumbre. Entre ellos El Dios salvaje, de Al Álvarez, y de pronto comprendí la potencia dramática de esta historia que es como una tragedia griega: todos los pasos eran para que todo fuera exitoso y, como en Edipo rey, todo lo que iba pasando estaba mal. La decisión de escribir fue tremenda. Fue lo que me permitió sortear el duelo. Siempre hice un movimiento de lo puramente emotivo, que me arrasaba, a un movimiento intelectual. Una de las preguntas más inquietantes era la que me había hecho Daniel, que estaba en tratamiento psiquiátrico: ‘¿Me ayudarías a llegar al final?’... El amor de una mamá es de tal naturaleza que prefiere el hijo muerto que el hijo sufriendo. Cuando me hizo esa pregunta yo pensé sí, si este niño me dice: ‘Mamá, estoy sufriendo, no puedo vivir así, ayúdame a morir’, yo lo ayudo. Esa es la dimensión del amor de la mamá”.
Él moriría en Nueva York, donde estudiaba, mientras ella estaba en Bogotá. Ahí empieza la historia.131 páginas en las que el lector es testigo de cómo ella “miraba vivir a Daniel con un secreto temblor”. La reacción de la gente ha sido cálida y le ha descubierto otras verdades…
“Se nos olvidó que la literatura está para conmover en el mejor sentido del término, no para hacer llorar, ni como algo sentimental. Pero sí para conectar con el alma del lector. La literatura se nos volvió una cosa muy intelectual. Yo estaba incluida dentro del paquete de los intelectuales haciendo maromas. Y recordé que cuando entré a la literatura, a los 15 años, me ayudaba a vivir, a soñar”.
Una ligera y triste sonrisa se vislumbra en su cara al recordar que los lectores han señalado caminos equivocados que han tomado ciertos intelectuales y la sociedad…
“Hay mucho pudor. Les da pena expresar el sentimiento; no es que no sientan, pero niegan manifestaciones efusivas. Es resultado de la sobredimensión de la razón. Desde Descartes lo que hemos hecho es adorar y rendir un culto a la racionalidad, a costa de cosas tan importantes como la intuición y los afectos. Aunque hay unas corrientes que han tratado de recuperar eso pero siempre dentro de una mesura”.
Habla emocionada de las docenas de emails que recibe y que, también, le han descubierto otros desvíos de la sociedad, la enorme presión de éxito sobre las personas, la competitividad que horada todo…
“Si alguna reflexión sale de este libro sería que solo es bueno lo que nos hace felices. Lo digo yo que duré 30 años en una universidad viendo a la gente joven, que es cuando se define la vida, haciendo cosas que no querían”.
Lo siguiente es una exposición de la obra de Daniel y el catálogo que Piedad Bonnett editará con el dinero del premio Casa de América de Poesía que le concedieron la víspera de la muerte de su hijo, en uno de cuyos poemas dice: “y la literatura, ya sabemos / está hecha por dioses pequeños e impacientes / y a menudo rabiosos / que adoran lo que existe y sin embargo / viven de consagrar lo que no existe”.
Letras de duelo en primera persona
De la madre: Richard Ford, Mi madre(Anagrama).
Del padre: Héctor Abad Faciolince, El olvido que seremos (Seix Barral).
Del padre: Marcos Giralt Torrente, Tiempo de vida (Anagrama).
Del marido: Joyce Carol Oates, Memorias de una viuda (Alfaguara)
De la esposa: Francisco Goldman, Di su nombre(Anagrama).
De la hija: Isabel Allende, Paula (Plaza y Janés).
Del marido y la hija: Joan Didion, El año del pensamiento mágico y Noches azules (Global Rhythm y Mondadori).
Sobre la inminencia de la propia muerte:Christopher Hitchens, Mortalidad (Debate).
martes, 1 de octubre de 2013
POESÍA. "Muerte de un niño". Isla Correyero (Miajadas, Cáceres, 1957)
Isla Correyero
MUERTE DE UN NIÑO
Es misterioso ver morir a un niño enfermo.
(La piedad no existe para quien observa la belleza).
(La piedad no existe para quien observa la belleza).
Su corazón continúa deslumbrando la cama. Durante el dulce ejercicio del pecho desnudo, la boca contiene una profunda sombra que alienta todavía.
No pesa nada un niño cuando se está muriendo. Es una leve pluma que va cayendo a un patio y, como cae la nieve, se aposenta en la noche.
¡Oh pequeño empujado! ¡Rey deshaciéndose, valientemente serio!
Tus lívidos temblores aún están recibiendo las palabras queridas. Tus dedos casi azules quieren tocar el aire.
Por obra de la luna un almendro florece.
Al lado de la cama ya hay vibración de hierba.
El polvo de la muerte te he cambiado los ojos y caes, sin movimiento, al último latido.
(la piedad no existe para quien estudia la belleza)
PRENSA. "Marx (y no sólo Keynes) llevaba razón". Vicenç Navarro
Vicenç Navarro
Marx (y no sólo Keynes) llevaba razón
Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas en la Universidad Pompeu Fabra y profesor de Public Policy en la Johns Hopkins University
Catedrático de Políticas Públicas en la Universidad Pompeu Fabra y profesor de Public Policy en la Johns Hopkins University
Una de las causas de la crisis financiera y económica que ha recibido escasa atención ha sido la evolución de la distribución de las rentas entre las derivadas del capital y las derivadas del trabajo, a lo largo del periodo post II Guerra Mundial. El conflicto capital-trabajo, al cual Karl Marx dedicó especial atención, hasta el punto de considerarlo como el hilo conductor de la historia (“la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases”) , ha perdido visibilidad en los análisis de las crisis actuales, sustituido por los análisis de los comportamientos de un sector del mundo del capital, es decir, el capital financiero, sin dar suficiente importancia al conflicto del capital (y no solo de su componente financiero) con el mundo del trabajo. Los datos, sin embargo, continúan acentuando la importancia de la relación capital-trabajo en la génesis de las crisis económica y financiera que están ocurriendo en estos momentos.
Durante el periodo entre el fin de la II Guerra Mundial y los años setenta (definido como la época dorada del capitalismo), el Pacto Social entre el mundo del trabajo y el mundo del capital (en el cual el primero aceptaba el principio de propiedad privada de los medios de producción a cambio de aumentos salariales -condicionados al aumento de la productividad- y del establecimiento del estado del bienestar) dio como resultado un aumento muy notable de las rentas del trabajo que alcanzaron su máximo nivel en la década de los setenta. La participación de los salarios (en términos de compensación por empleado) en la renta nacional alcanzó cifras récord entonces. En los países que serían más tarde la UE-15 (el grupo de países más desarrollados económicamente en la Unión Europea), este porcentaje era el 72,9%. En Alemania, el porcentaje era 70,4%, en Francia 74,3%, en Italia 72,2%, en Gran Bretaña 74,3% y en España 72,4%. Al otro lado del Atlántico Norte, en EEUU, era 69,9% (European Commission, ECFIN, Statistical Annex, Table 32, Autumn 2011).
Esta situación creó una respuesta por parte del mundo del capital que revirtió la distribución de las rentas. Las políticas iniciadas por el Presidente Reagan en EEUU y la Sra. Thatcher en Gran Bretaña iban encaminadas a favorecer las rentas del capital, debilitando y diluyendo el Pacto Social. La generalización de estas políticas determinó una redistribución de las rentas a favor del capital, a costa de las rentas del trabajo. Como consecuencia de ello, la participación de estas últimas disminuyó considerablemente de manera que en 2012 era el 65,2% del PIB en Alemania, en Francia el 68,2%, el 64,4% en Italia, el 72,7% en Gran Bretaña y el 58,4% en España, el porcentaje más bajo entre estos países y por debajo de la UE-15, cuyo promedio era 66,5%.
Esta disminución de la participación en el PIB de las rentas del trabajo creó un enorme problema de escasez de demanda privada, origen de la crisis económica. Esta escasez pasó, sin embargo, desapercibida debido a varios hechos, de los cuales uno de ellos fue el impacto económico de la reunificación alemana en 1990 y el enorme crecimiento del gasto público resultado de las políticas de integración de la Alemania Oriental en la Occidental, que se financiaron con un gran crecimiento del déficit público alemán, que pasó de estar en superávit en 1989 (0,1% del PIB) a un déficit de 3,4% del PIB en 1996. Este crecimiento del gasto público tuvo un efecto estimulante de la economía alemana y, por lo tanto, de la economía europea, dentro de la cual la alemana tenía y continúa teniendo un peso central.
El segundo hecho que ocultó el impacto negativo que la disminución de la participación de las rentas del trabajo tenía sobre la demanda privada fue el enorme endeudamiento de las familias y de las empresas que ocurrió en paralelo al descenso de las rentas del trabajo. Este endeudamiento fue facilitado por la creación del euro que tuvo como consecuencia la tendencia a hacer confluir los intereses bancarios de los países de la eurozona con los de Alemania. La sustitución del marco alemán por el euro tuvo como resultado la “alemanización” de los tipos de interés. España fue un claro ejemplo de ello. El precio del dinero nunca había sido tan bajo, facilitando así el enorme endeudamiento privado que tuvo lugar en España. Mientras que el sector público estaba en superávit, el privado tenía un enorme déficit que pasó desapercibido debido a su gran endeudamiento (consecuencia de la disminución de las rentas del trabajo).
Esta situación, aun siendo muy acentuada en España y otros países periféricos de la eurozona, ocurrió en todos los países de la eurozona. El crecimiento anual medio salarial en los países de la eurozona descendió de un 3,5% en el periodo 1991-2000 a un 2,4% en el periodo 2001-2010, en Alemania de un 3,2% a un 1,1% y en España de un 4,9% a un 3,6% (European Commission, ECFIN, Statistical Annex, Table 29, Autumn 2011). El notable crecimiento del endeudamiento está basado, en gran parte, en esta realidad.
Por otra parte, la elevada rentabilidad de las actividades especulativas en comparación con la de las de carácter productivo (afectada, esta última, por la disminución de la demanda) explica el elevado riesgo e inestabilidad financiera, con la aparición de las burbujas, entre ellas, la inmobiliaria. La explosión de estas burbujas sobre todo en EEUU dio origen a la percepción de que la crisis financiera se inició e iba a estar limitada a EEUU, sin apercibirse de que la banca europea, y la alemana en particular, (incluyendo las cajas) estaba entrelazada con la estadounidense de manera tal que la crisis financiera estadounidense afectó inmediatamente al capital financiero europeo y muy especialmente al alemán. La banca alemana (Sachsen LB, IKB Deutsche Industriebank, Hypo Real Estate, Deutsche Bank, Bayern LB, West LB, DZ Bank, entre otros) tuvo que ser rescatada con fondos públicos, incluidos por cierto, fondos procedentes del Banco Central de EEUU, el Federal Reserve Board. Esta banca y cajas alemanas estuvieron también afectadas por el estallido de la burbuja inmobiliaria española, que generó la petición de rescate de la banca española (que incluyó a las cajas) que significó, en realidad, un rescate al capital financiero alemán, que tenía invertido en entidades españolas casi 200.000 millones de euros, que intenta ahora recuperar a partir del rescate a la banca española, rescate que acabará siendo pagado con fondos públicos españoles, tal como señalan los últimos datos.
La redistribución de las rentas a favor del capital y a costa del mundo del trabajo ha creado este enorme problema de escasez de la demanda (causa de la crisis económica) y del gran crecimiento del endeudamiento y de la especulación (causa de la crisis financiera). Tal conflicto capital-trabajo ha jugado un papel clave en el origen y reproducción de las crisis actuales, mostrando que Karl Marx (además de Keynes) llevaba razón.
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PRENSA. Núñez de Balboa, el polizón que descubrió la mar del Sur
Núñez de Balboa se sumerge con yelmo y coraza en el mar y dedica el hallazgo "a los muy altos y poderosos reyes don Fernando y doña Juana". / ALBUM ("El país")
El polizón que descubrió la mar del Sur
Buscó la inmortalidad y la encontró frente a las aguas del océano que se le escapó a Colón. Su hallazgo cambió el mundo
Esta es la historia de Vasco Núñez de Balboa, el aventurero extremeño que hace ahora 500 años avistó por primera vez el Pacífico
FERNANDO PAJARES 27 SEP 2013
Panamá está de fiesta. Este año acoge el Congreso Internacional de la Lengua Española y la XXIII Cumbre Iberoamericana. Su capital estrena metro. Las obras de ampliación del canal van a buen ritmo. Y el país celebra los 500 años del descubrimiento de la mar del Sur. Aunque la conmemoración oficial de este descubrimiento sea el 25 de septiembre, fue dos días más tarde, el 27 de aquel mes, en 1513, cuando Vasco Núñez de Balboa divisó con asombro y emoción el océano Pacífico.
Balboa era de Jerez de los Caballeros (Extremadura, entonces parte de la Corona de Castilla). Nació entre 1473 y 1475. No lo sabemos con certeza. De familia hidalga venida a menos, su padre fue Nuño Arias de Balboa y tuvo cuatro hermanos. Sobre su madre no hay noticias. Con veintitantos años, estudios básicos, dominio de la esgrima y mucha ambición, en 1501 se embarca hacia América con el mercader de Sevilla Rodrigo de Bastidas, quien se había asociado con el cántabro Juan de la Cosa, gran marino, piloto y cartógrafo, autor del primer mapa de América.
En ese primer viaje, al pasar por el golfo de Urabá, que se adentra entre Panamá y Colombia, Vasco vio por primera vez el Darién, la región selvática donde ganaría la gloria y donde, ay, perdería la vida.
Bastidas sale de La Española, la isla que fue centro nodriza para las expediciones hacia la llamada Tierra Firme. Cuando la expedición regresa, en 1502, Balboa se queda en Santo Domingo, donde traba amistad con otros dos extremeños: Nicolás de Ovando, el gobernador, y Francisco Pizarro, futuro conquistador de Perú y cara y cruz del jerezano durante casi dos décadas.
En La Española, Vasco compra un cachorro de Becerrillo, el perro de presa más fiero e inteligente de la época. Ese cachorro, Leoncico, sería su más fiel y eficaz soldado. Las cosas le van mal en la isla. Un huracán arrasa su negocio agropecuario y se endeuda hasta las cejas. No puede devolver el dinero prestado. Para evitar que escape, sus acreedores controlan las salidas de los barcos. Pero Balboa es un hombre de recursos que, ya entonces, empieza a mostrar su audacia. Harto de ocultarse, busca su oportunidad para huir. En septiembre de 1510 hay dos barcos preparándose para zarpar, ambos armados por el letrado Martín Fernández de Enciso. En el primero sale Alonso de Ojeda, futuro gobernador de Urabá, pero es el segundo el que nos importa. Dos estibadores cargan un gran tonel. Dentro, junto a su fiel Leoncico, hecho un ovillo, tenemos a uno de los polizones más famosos de todos los tiempos. En alta mar sale de su escondite. Enciso, rojo de ira, le quiere dejar en la primera isla desierta. La tripulación se pone de parte del jerezano: es joven, fuerte, simpático y, sobre todo, ya ha viajado por las costas de Tierra Firme con Bastidas. Podía serles útil.
Además de los barcos de Enciso y Ojeda, hay otra expedición al mando de Diego de Nicuesa, llamado a ser gobernador de Veragua, también en la región que se llamaría Castilla del Oro.
Una partida de españoles de la nave de Ojeda desembarca en el poblado de Turbaco (hoy Colombia) y es atacada por un grupo de indios. En la lucha, por defender a los suyos, cayó un valiente, su cuerpo asaeteado por flechas emponzoñadas con curare que lo clavaron contra un árbol. Esa fue la muerte atroz del admirable Juan de la Cosa. Con él fueron acribillados cerca de un centenar de soldados.
La nave capitana de Enciso, con Balboa a bordo, encalla y se pierden los bastimentos (víveres y provisiones), pero la tripulación se salva. En la playa, apenas tres indios disparan sus flechas a la velocidad del rayo y huyen dejando otro centenar de muertos. De esta nueva matanza los presentes culpan a Enciso por su pésimo sentido de la estrategia militar. Es el momento en que Vasco toma la iniciativa. Habla a los hombres de una región que sabe más segura por haberla recorrido con Bastidas y en la que los indios no usan flechas envenenadas. Los lleva a una zona en la que levantan el primer asentamiento estable en Centroamérica: Santa María de la Antigua del Darién, una pequeña villa de bohíos, a modo de cabañas de paja.
Enciso, torpe, prohíbe el reparto directo del oro que los españoles saquean a los indios. Le quitan el poder. Balboa asume el mando y embarcan al letrado en el primer barco que vuelve a España.
A estas alturas ya sabemos que Ojeda no llegaría a ser gobernador. Es herido en una escaramuza con los indios y, después de dejar tirados a sus hombres en la costa, se vuelve a Santo Domingo para, años más tarde, morir más pobre que las ratas.
El otro gobernador, Nicuesa, también de pocas luces, pierde, entre luchas, enfermedades y hambrunas, 600 de los 700 hombres que lleva a Veragua. Cuando le dicen que reina la paz en Santa María, allá se dirige para tomar el poder. Pero con Balboa de jefe, no le quiere nadie. Horas después de desembarcar lo meten en un viejo bergantín para que regrese a La Española. Abandonado a su suerte, naufraga junto a un puñado de sus hombres.
De una forma u otra, Vasco se ha quitado de encima a Enciso, a Nicuesa y a Ojeda. Pero la de España es, en buena medida, la historia de Caín, y esa España no perdona. El conquistador jerezano ha podido con hombres muy influyentes, si bien no tardaría en llegar aquel que acabaría con su vida.
Agosto de 1513. Vasco busca la mar del Sur. Sabe que la flota del poderoso Pedro Arias Dávila, Pedrarias, está de camino a Santa María, así que acelera su expedición. Conocedor de las intrigas contra él en la corte, sabedor de que Pedrarias pretende todo el poder y convencido, en fin, de que el rey le ha retirado su confianza, se va a descubrir el mar que nunca encontró Colón. En La Española escapó de sus acreedores y ahora huye de sus enemigos.
El 1 de septiembre zarpa con casi 200 hombres y algunos perros, entre ellos Leoncico, tan buen luchador que ganaba para Balboa más soldada que un arcabucero. El animal moriría envenenado, quizá por la mano envidiosa de algún compañero.
Atravesar el istmo en época de lluvias enfermó a muchos, pero Vasco no perdió un solo hombre. Siempre al frente, era el primero en abrir trochas, en atravesar ríos, en socorrer al soldado herido, en infundir ánimos al que desfallecía.
El 24 de septiembre se produjo una matanza infame contra los indios cuarecuá. Más de 600 guerreros muertos, alguno de ellos porque, vestidos de mujer, practicaban el pecado nefando, la sodomía, condenada con la pena capital en la España de la época. Fue una carnicería repugnante en vísperas del gran descubrimiento.
Sobre aquellas atrocidades, la americanista Carmen Mena (El oro del Darién. Centro de Estudios Andaluces; Sevilla, 2011) no tiene duda: “Puede hablarse con propiedad del exterminio de una población que contaba al menos con 120 siglos de presencia en el istmo y que se extingue casi por completo en menos de dos décadas”. Y eso que, entre los conquistadores, Balboa fue de los menos crueles: siempre que pudo, pactó con las tribus, entre ellas la del cacique Careta, que le entregó a su hija como mujer. Los cronistas de Indias hablan de esta relación como si de un cuento de hadas se tratara. Parece que, en verdad, Anayansi (su nombre no está documentado) era una muchacha hermosísima y que ambos se amaron hasta la muerte. Ella llegó a traicionar a su pueblo cuando reveló a Vasco que cinco caciques estaban conspirando para matarle.
Las mayores salvajadas hay que apuntárselas, sobre todo, a los capitanes de Pedrarias, que destrozaron en muy poco tiempo el espacio de convivencia que Vasco llegó a establecer en la región darienita.
El capitán español sube por un monte al otro lado del cual, decían los indios, estaba la mar. Y asciende a la cumbre. Eran como las diez de la mañana del 27 de septiembre. Sí, aunque la fecha oficial ha sido desde hace medio milenio el 25, lo cierto es que el avistamiento de la mar del Sur fue dos días más tarde. Existen al menos cuatro fuentes dignas de crédito que así lo atestiguan: dos estadounidenses –la biógrafa de Balboa Kathleen Romoli y el geógrafo Carl Sauer– y dos españoles –la profesora Carmen Mena y Luis Blas Aritio, autor del ultimísimo y más exhaustivo libro sobre el conquistador, Vasco Núñez de Balboa y los cronistas de Indias (2013).
El descubridor se acerca a la cima y hace lo que el escritor austriaco Stefan Zweig, en sus Momentos estelares de la humanidad (1927), llama “un gesto para la inmortalidad”. Lo describe así: “En ese momento, Balboa ordena a sus hombres que se detengan. Nadie debe seguirle. No quiere compartir esa primera vista del océano ignoto. Quiere ser el único, el primer español, el primer europeo, el primer cristiano que […] haya divisado el Pacífico”.
El cronista madrileño Gonzalo Fernández de Oviedo añade: “Hincó ambas rodillas en tierra y dio muchas gracias a Dios por la merced que le había hecho en le dejar descubrir aquella mar, y hacer en ello gran servicio a Dios y a los Católicos y Serenísimos Reyes de Castilla”.
Cortan un árbol para hacer una enorme cruz cuyos brazos parecen querer abarcar los dos mares. El padre Andrés de Vera entonó un tedeum, y el escribano Andrés de Valderrábano escribió los nombres de quienes allí llegaron. Son los 67 de la fama.
El 29 de septiembre van a la playa, llena de fango por la marea baja. Se sientan en unos manglares hasta que el agua coge profundidad y el capitán, con su yelmo y su coraza, se adentra en la mar. Coge el estandarte con una mano y la espada con la otra. Levanta la voz para dedicar “a los muy altos y poderosos reyes don Fernando y doña Juana” la posesión de la mar del Sur.
La noticia del descubrimiento del Pacífico corrió en España como la pólvora. El rey, feliz, perdonó a Vasco los agravios que denunciaron sus enemigos y lo nombró adelantado de la mar del Sur y gobernador de las provincias de Panamá y Coiba, si bien bajo la autoridad del nuevo hombre fuerte en Tierra Firme, el lugarteniente general Pedro Arias Dávila.
El 27 de junio de 1514, la armada de Pedrarias, compuesta por una veintena de naves y 1.500 hombres (¡no se contaron cerca de 500 mujeres que también viajaron!), llegó a las costas del Darién. Al decir de los cronistas, Pedrarias era un mal bicho. Según fray Bartolomé de las Casas, “el año de mil e quinientos e catorce pasó a la Tierra Firme un infelice gobernador, crudelísimo tirano, sin alguna piedad ni aún prudencia, como un instrumento del furor divino”.
A Arias Dávila lo llamaban, en efecto, “la ira de Dios”. Casi un virrey, cuando arriba a la costa no hay nadie para recibirle. Irritado, pide que busquen al alcalde de Santa María. Pedrarias es un noble castellano que llega con arrogancia, vestido con sus mejores galas, caballo enjaezado y armadura de lujo. Se presenta Balboa, humilde hidalgo extremeño, con una camisa sudada, un calzón usado y alpargatas.
Dos gallos en el mismo gallinero. El nuevo gobernador, ya humillado por el recibimiento de Balboa, se encoleriza al enterarse de que la mar del Sur, que él pretendía hallar, ya había sido descubierta.
Según los cronistas de la época, el primer gesto del conquistador fue "hincar ambas rodillas en tierra"
Pedrarias lleva la corrupción a Santa María. Obvia que el rey ha devuelto la confianza al descubridor de la mar del Sur y le hace un juicio de residencia, algo así como una auditoría de su gestión en el Darién. Primero le pone una multa que le arruina. Luego, cuando Balboa sale de expedición, le hace volver a Santa María y lo encierra dos meses en una jaula. Más tarde, para engañarlo del todo, lo deja libre ¡y le ofrece la mano de su única hija casadera!, una tal María, recluida en un convento español de donde no llegó a salir. Fue una añagaza fruto de su preocupación por la muerte del rey Fernando y la pérdida de poder de sus allegados en la corte, donde el cardenal Cisneros había asumido la regencia.
Pedrarias envía a Vasco a construir el poblado de Acla, al otro lado del istmo, porque cree más eficaz que los españoles abandonen Santa María en favor de este puerto del Pacífico, donde el adelantado construye una espléndida villa y crea la llamada Compañía de la Mar del Sur.
Santa María de la Antigua del Dairén desaparece en 1524, asolada primero por los indios y engullida después por la selva. Pero la tragedia de Balboa se precipita cuando llegan noticias de que hay un nuevo gobernador de camino, Lope de Sosa. Vasco creyó que las relaciones irían incluso a peor que con su suegro. Y Pedrarias temió que un juicio de residencia contra él lo condenara por sus fechorías, así que llama a su yerno, que estaba en la isla de Tortugas, para que regrese a Acla. Este, ingenuo, acata la orden. Antes de llegar, Pizarro, al mando de un pelotón de hombres, lo prende.
¿Por qué Pizarro, a pesar de lo que vivieron y sufrieron juntos? ¿Estaba harto de ser su subordinado? ¿Ansiaba la gloria que logró en Perú, donde, no olvidemos, mató a Diego de Almagro y desató una auténtica guerra civil entre españoles? A Vasco lo acusaron de conspiración, de insubordinación y hasta de la muerte de Nicuesa. También fueron sentenciados a la pena capital cuatro de sus hombres más fieles.
La ejecución del adelantado se produjo entre el 13 y el 21 de enero de 1519. No se sabe con certeza el día. Vasco Núñez de Balboa no descompuso la figura. Levantó la cabeza para decir, alto y claro, que era inocente y que fue siempre su deseo “servir al rey”. Pero lo decapitaron. Debía de tener entre 42 y 44 años. Durante varios días y a modo de “escarmiento”, su cabeza colgó de una pica en la plaza Mayor.
El gran mexicano Octavio Paz escribió algo sobre la figura de Hernán Cortés que es trasladable a Núñez de Balboa: “Fue un hombre extraordinario. Un héroe en el antiguo sentido de la palabra. No es fácil amarlo, pero es imposible no admirarlo”.
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PRENSA. "La temperatura de la Tierra podría aumentar hasta 4,8 grados para 2010"
IAN JOUGHIN ("El país")
La temperatura de la Tierra podría aumentar hasta 4,8 grados para 2100
El informe del IPCC cree al 95% que el hombre es el principal responsable del calentamiento global
AGENCIAS Madrid 27 SEP 2013
El Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU ha alertado a los Gobiernos de que, sin una política "agresiva" de mitigación, la temperatura del planeta subirá más de dos grados centígrados en 2100, y entonces no se podrá frenar el calentamiento del planeta ni sus consecuencias, que podrían ser "devastadoras". Los científicos tienen entre un 95% y un 100% de certeza de que la actividad humana es responsable de la mayor parte del calentamiento del clima desde 1951.
El último informe del IPPC (AR5), dado a conocer este viernes en Estocolmo, insiste en que los Gobiernos deben implantar "urgentemente" planes para reducir sus emisiones y los impactos peligrosos que ya están, de hecho, afectando a las poblaciones vulnerables y que en los próximos tiempos se extenderán. Concretamente, el documento explica que, si las emisiones de CO2 se duplican, el incremento de la temperatura será de tres grados centígrados, algo que no ha cambiado respecto al IV informe, de 2007. Sin embargo, los científicos se plantean ahora que es "posible" considerar que la temperatura podría subir 1,5 grados centígrados en el mejor de los escenarios. En el peor de los casos, la temperatura global podría incrementarse en 4,5 grados centígrados, algo que según los científicos sería "catastrófico para las personas y para el planeta".
En todo caso, basándose en las tendencias actuales, las emisiones apuntan a que serán más del doble, lo que llevaría al planeta a un incremento de temperatura "peligroso" incluso en el mejor de los escenarios.
Este documento forma parte de un informe más completo, dividido en cuatro partes y que se irá conociendo de aquí a octubre de 2014. El texto ha sido redactado por 831 científicos de 85 países, con la participación de miles de científicos más, que han contribuido en la fase previa.
Culpa del hombre
Ahora los científicos tienen entre un 95% y un 100% de certeza de que la actividad humana es responsable de la mayor parte del calentamiento del clima desde 1951. Esto ha provocado que el aumento del nivel del mar se ha acelerado; que el ratio del hielo ártico que se ha retraído se ha duplicado; que la fusión de los glaciares y de las placas de hielo es mucho más rápida y que los océanos se están acidificando.
En resumen, en el informe se asegura que el cambio climático es "real, está ocurriendo ahora y los humanos han causado la mayor parte del mismo", y los científicos aclaran que una rápida reducción de la contaminación por gases de efecto invernadero ayudará al mundo a evitar el peor escenario. Advierten, no obstante, de que sin estrategias agresivas de mitigación la temperatura del planeta superará el aumento de dos grados centígrados en 2100. "Cruzar este umbral conducirá a un calentamiento catastrófico con consecuencias globales devastadoras", advierte el informe.
Evidencias científicas
El informe del grupo de trabajo I del IPCC ha concluido que las últimas tres décadas han sido más cálidas que todas las décadas anteriores desde 1850 y que el periodo comprendido entre 1983 y 2012 ha sido la treintena más cálida en 800 años y posiblemente la más cálida de los últimos 1.400 años.
Asimismo, los científicos señalan que desde 1950 tanto la atmósfera como los océanos se han calentado; la extensión y volumen de nieve y hielo han disminuido y el nivel del mar ha subido. "Muchos de estos cambios están sucediendo mucho más rápido ahora que en el pasado", agrega.
Además, los glaciares han retrocedido en cada temporada y cada década desde 1979 y los modelos de predicción advierten de que si continúan las altas emisiones, se puede ver el Ártico sin hielo durante el verano en 2050. También entre 1983 y 2010 el nivel del mar ha subido al doble de velocidad que entre 1901 y 2010.
Por otro lado, los científicos han probado que los océanos se están acidificando desde que comenzó la era industrial y que la frecuencia e intensidad de lluvias copiosas se incrementará a escala global. Concretamente, los primeros 700 metros de los océanos han capturado gran parte del calor provocado por los gases de efecto invernadero y se han calentado desde 1970.
Respecto a las temperaturas, los expertos aseguran que "hay una fuerte evidencia" de que las temperaturas extremas, incluidos los días cálidos y las olas de calor, han sido más frecuentes desde 1950 y señalan que en algunas regiones como determinadas zonas de Nueva Zelanda, Australia, Centroamérica, China, Mongolia, el norte de Europa y el oeste de Norteamérica, experimentarán con mayor frecuencia las inundaciones.
En el caso de las sequías, la tendencia es que serán más frecuentes, sobre todo en el Mediterráneo y las regiones occidentales de África. Los científicos también prevén que las tormentas tropicales de categoría 4 serán más frecuentes y que las de categoría 5 aumentarán.
A tiempo de evitar la catástrofe
En definitiva, el IPPC da por terminado el debate sobre el cambio climático y añade que estas modificaciones están impactando sobre la población en la actualidad, pero los científicos advierten de que las consecuencias pueden ser "incluso peores" si no se actúa.
Los científicos, además de indicar que ahora debe lograrse una comprensión por parte de los Gobiernos, que deben implantar "urgentemente" planes para reducir las emisiones de CO2, también apelan al importante papel que pueden y deben desempeñar las ONG. Les recomiendan dar un paso más en sus esfuerzos de comunicación y exigencia a Gobiernos, al sector privado y a la sociedad en general.
100% renovables
El informe incluye también una serie de recomendaciones para los políticos que ayudarían a frenar el cambio climático. Entre ellas, que los Gobiernos comiencen "lo más rápido posible" una senda hacia una energía 100% limpia y renovable y protejan los bosques, los océanos y los recursos hídricos de los que depende la economía.
Igualmente, deberán comprometerse a una mayor reducción de gases de efecto invernadero antes de 2020, cuando un nuevo acuerdo internacional se pondrá en marcha. De esta forma, podrá asegurarse una acción efectiva a largo plazo para evitar el calentamiento por debajo de niveles de riesgo catastróficos.
El documento forma parte del V Informe del IPPC que los gobernantes del mundo estudiarán antes de llegar a un acuerdo multilateral vinculante en 2015, aunque no será efectivo hasta 2020. En este sentido, los científicos explican que si el acuerdo de 2015 se plantea como objetivo mantener el incremento de la temperatura por debajo de dos grados centígrados, pero el tratado no se aplica hasta 2020, habrá que esperar un lustro para empezar a esforzarse en limitar las emisiones, y entonces "podrá ser muy tarde o demasiado costoso".
Finalmente, el informe del IPCC aboga por que los subsidios a los combustibles fósiles se destinen a energías limpias, por que se prohíban el desarrollo de combustibles fósiles nuevos y por que se fomente el desarrollo de renovables y de soluciones innovadoras para usar la energía de manera más eficiente.
"Todavía podemos prevenir los peores efectos del cambio climático y dejar a nuestros hijos y sus hijos un planeta decente. Pero necesitamos Gobiernos que actúen como bomberos y no como pirómanos. (...) Necesitamos asegurar que escucharán la llamada de emergencia del AR5 y que tomarán las decisiones correctas en el tiempo adecuado", concluye el documento.
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lunes, 30 de septiembre de 2013
POESÍA. "La derrota". Isla Correyero (Miajadas, Cáceres, 1957)
Isla Correyero
LA DERROTA
Está sentado al fondo del salón
y su carne despide frías llamas.
Sorbo tras sorbo bebe lame la copa vagan los dedos
con intenso placer mira y se inclina.
y su carne despide frías llamas.
Sorbo tras sorbo bebe lame la copa vagan los dedos
con intenso placer mira y se inclina.
El hocico de mármol lentamente aplastado
contra el cristal
tiñe de rojo el líquido
los cubos transparentes
la cereza.
contra el cristal
tiñe de rojo el líquido
los cubos transparentes
la cereza.
Locura son los ojos bajo el cabello negro
ojos de vengador
ojos rasgados
indescriptibles ojos de piedra curva y verde.
Caín salvaje corzo sorprendido
sostiene un cigarrillo
donde el labio flotante deja inmóvil la sonrisa.
ojos de vengador
ojos rasgados
indescriptibles ojos de piedra curva y verde.
Caín salvaje corzo sorprendido
sostiene un cigarrillo
donde el labio flotante deja inmóvil la sonrisa.
Insondable palpita el corazón
lo aprieta
amargo témpano
resbala
desgarrador el fuego de la nieve.
lo aprieta
amargo témpano
resbala
desgarrador el fuego de la nieve.
Exhala el humo
brilla la dentadura bajo la lila lámpara
huracanes de luz vapor y polvo.
Así la lengua esconde desdeñoso el mohín
huyentes los oídos
en el rincón su imagen se refleja en un plato
de porcelana azul.
brilla la dentadura bajo la lila lámpara
huracanes de luz vapor y polvo.
Así la lengua esconde desdeñoso el mohín
huyentes los oídos
en el rincón su imagen se refleja en un plato
de porcelana azul.
Mancha la perla de los gemelos con la saliva
muerde los nácares gira los dientes
y grácil pósase la mano sobre el muslo.
muerde los nácares gira los dientes
y grácil pósase la mano sobre el muslo.
Músculos tensos punzantes astas
el ropaje no impide la vibración secreta
de las brasas en él.
el ropaje no impide la vibración secreta
de las brasas en él.
Piernas abiertas
potentes venas
cruzan la orilla de la epidermis
sedienta y rosa.
potentes venas
cruzan la orilla de la epidermis
sedienta y rosa.
Oye el adagio de Albinoni en la orquesta
melancólico agita los pies y las pestañas
e intensamente le sube hasta el rostro
un verdino color de sufrimiento.
melancólico agita los pies y las pestañas
e intensamente le sube hasta el rostro
un verdino color de sufrimiento.
De los ojos las lágrimas tibias caen a la mesa
a la copa al reloj.
Son las tres y las dalias se deshojan dejando
uno a uno
lo pétalos
sobre una bandejita de plata y un mensaje:
a la copa al reloj.
Son las tres y las dalias se deshojan dejando
uno a uno
lo pétalos
sobre una bandejita de plata y un mensaje:
“Llegaré hacia las doce.
No estoy serena hoy. Tuya, tu Isla.”
No estoy serena hoy. Tuya, tu Isla.”
Un camarero
de blanquísimo delantal hasta el tobillo
sumisamente enhiesta la cabeza
se acerca a él y sirve
otra copa de lima con ginebra.
de blanquísimo delantal hasta el tobillo
sumisamente enhiesta la cabeza
se acerca a él y sirve
otra copa de lima con ginebra.
Y al volverse
las ruedas
del botellero crujen
y un gesto de desorden a los dos hombres une.
las ruedas
del botellero crujen
y un gesto de desorden a los dos hombres une.
-“Mozo, estrújame la mano y siéntate a beber.”-
Huele el ambiente a tabaco y a invierno.
Con las dos manos juntas y un murmullo de cera
mi presencia anotaba
en este cuadernillo
tal historia de amor.
mi presencia anotaba
en este cuadernillo
tal historia de amor.
La noche se ha parado. Mi corazón también.
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