miércoles, 28 de noviembre de 2012

POESÍA. "Oremos". Carmen Jodra Davó (Madrid, 1980)

Carmen Jodra Davó

Oremos

Líbranos de la pena porque ella
destroza el corazón larvadamente
y trae sombra a los ojos de los niños.

Líbranos de la dicha porque a ella
le siguen siempre penas que la hacen
aún más amarga que las penas mismas.

Líbranos del dolor que nos reduce
a tristes bestias de ojos humillados
que solo buscan un rincón caliente.

Líbranos del placer que nos obliga
a creer que este mundo es dulce y bueno
justo hasta que salimos del encanto.

Líbranos del mal hado y la pobreza
que nos azotan con mano invisible
hasta que maldecimos nuestros nombres.

Líbranos del buen hado y la abundancia
que vierten la ponzoña gris del tedio
en la copa de oro del cinismo.

PRENSA CULTURAL. "Suave patria". Gustavo Martín Garzo

Gustavo Martín Garzo

   En "El País":

'Suave patria'

López Velarde y Mark Twain hablan de la intimidad y de la infancia. Ambos nos animan a no dejar fuera de la política a la poesía, la actividad humana que más conciencia tiene sobre la complejidad de la vida

 25 NOV 2012

La ciudad de Jerez está situada en el Estado mexicano de Zacatecas. Es una ciudad colonial fundada en el siglo XVI. Tiene varios templos y un teatro delicado y bonito como el costurero de una damita de otros tiempos. Su plaza central es un silencioso jardín por el que corren niños y aves. Hay un templete donde se reúnen los lugareños a jugar al dominó, bajo la sombra de árboles de copas densas y plumosas que recuerdan nuestros sauces. Es una de esas ciudades que invitan a pasear por sus calles y plazas dejando pasar el tiempo sin prisas. Ramón López Velarde nació aquí en 1888. Su casa museo está amueblada con los muebles y enseres de entonces. En su patio central hay una pajarera, pues era costumbre de los jerezanos alegrar sus patios con los cantos y el plumaje de sus pájaros.
La casa museo recuerda una pequeña escuela y así, mientras se pasea por el comedor, el despacho, la cocina y los dormitorios, se escuchan los versos del poeta, como si se fuera allí a aprender. Es una casa que habla, una casa que recita poemas a sus visitantes a través de una red de pequeños altavoces que cuelgan del techo y que se activan cuando alguien se acerca. El poeta murió con apenas 30 años, cuando solo había publicado dos libros. Es, sin embargo, uno de los escritores más cautivadores de nuestra lengua. Vida cotidiana y poesía se confunden en su obra. “Solo una cosa sabemos, escribió, el mundo es mágico”. El mundo es mágico ya que está animado por el deseo. El valor de las cosas es su vivacidad. En su casa museo se escuchan poemas dedicados a sus primas, a una niña con la que jugaba y que pasaría a ser su amada perdida, a la máquina de coser de su madre, que descansa sobre la mesa como un caballito con la cabeza de plata. Y se escucha, sobre todo, el más conocido de sus poemas, el que dedicó a su patria natal. Se titula Suave patria y es un poema que todos los niños mexicanos conocen y recitan en la escuela. La patria de López Velarde, escribe Octavio Paz, no es una realidad histórica o política, sino de la intimidad.

Europa se ha transformado en un casino donde solo el dios del dinero impone su ley
Tal vez por eso en los versos de este hermoso poema no hay proclamas ni invocaciones a la raza o los héroes. No se habla en él, como suele suceder en estos poemas patrióticos, de un pueblo elegido ni de su destino sagrado en la tierra. Ramón López Velarde se limita a evocar el México en que le tocó vivir. Habla de un paraíso de compotas, del relámpago verde de los loros, de la honda música de la selva y del santo olor de las panaderías. No hay en su poema alusiones a héroes, batallas, himnos o banderas y cuando, en su parte central, se refiere a Cuauhtémoc no es para recordarnos sus hazañas ni sus creencias, sino su sufrimiento cuando los españoles le hacen prisionero y le separan de los suyos. Y así nos habla del “azoro de sus crías”, del “sollozar de sus mitologías” y, por encima de todo, de su dolor al verse desatado “del pecho curvo de la emperatriz, / como del pecho de una codorniz”.
La única patria decente, dice Fernando Savater, es la infancia. Todos tenemos una patria así. En ella están los lugares en los que vivimos, la lengua con que aprendimos a nombrar el mundo y a disipar el miedo a la ausencia de los seres amados. Están los juegos misteriosos, las olorosas fiestas en la cocina, las historias que escuchamos de los labios de los adultos, las primeras lecturas, las canciones que acompañaron nuestro despertar a la vida, los cines y las películas amadas. Y esa patria oculta, secreta, nada tiene que ver con las banderas, los himnos, las fingidas lecciones de la historia, los tertulianos y los equipos de fútbol que pueblan esos parques temáticos de la identidad a que tan proclives son todos los patriotismos. Tiene que ver con aquello de lo que no somos dueños, representa lo más íntimo y escondido de cada uno, pero es también la puerta por la que entra en nosotros el mundo con toda su diversidad.
Recuerda a la balsa en que Huck y su amigo Jim huyen por el río Misisipi en la novela de Mark Twain. Era un tiempo en que un negro y un blanco pertenecían a mundos irreconciliables. Lionel Trilling dice que el niño y el esclavo negro forman una familia, una comunidad de santos porque de ellos “está ausente el orgullo”. Esa balsa no está alejada de la política. No hay nadie más responsable que Huck. Su simpatía ante todos los seres humanos es inmediata. Se conmueve en el circo ante un hombre que se cae del caballo y su alto sentido de la libertad le hace lamentar que lleven a la cárcel a una pandilla de maleantes, al pensar que él mismo, con un poco de mala suerte, podría haber formado parte de ella. Pero enseguida admite que de haber sido así habría tenido que pagar por ello y aprender a soportarlo. La política tiene por fin la organización de la sociedad. Es una tarea complicada y necesaria que persigue el bien común, la libertad y la igualdad de todos lo seres humanos. Ramón López Velarde y Mark Twain nos animan a no dejar fuera de ella la poesía, que es la actividad humana que tiene una conciencia más precisa e intensa de la variedad, la posibilidad, la complejidad y la dificultad de esa vida en común. No deberíamos olvidar esto en unos tiempos en que Europa se ha transformado poco más que en un casino donde solo el dios vulgar del dinero impone su ley. La Europa de la especulación, de las oscuras finanzas, de los paraísos fiscales, de los barrios financieros, de los políticos indiferentes al sufrimiento de los que representan, del recelo frente a los emigrantes y del desprecio a lo público, nada tienen que ver con aquella Europa de la solidaridad y la cultura con la que soñábamos. Era la vieja idea de “cultura” como paideia propugnada por la tradición platónica. La cultura como medio para proporcionar a la vida social los objetos correctos, justos y bellos; pero también como ejercicio crítico, como búsqueda de la justicia. Esa relación entre sueño y razón, entre utopía e ironía es la que reina en la balsa de Huck.

¿Hay un sentimiento más absurdo que el orgullo cuando se va en una balsa sin rumbo?
En Zacatecas, muy cerca de Jerez, está el museo de máscaras de Rafael Coronel, un pintor que entregó parte de su vida a formar una de las más bellas colecciones de máscaras que existe en el mundo. El museo está en un monasterio del que solo se ha rehabilitado una parte. Sorprende adentrarse entre las ruinas hasta llegar a las salas donde nos esperan las máscaras. No están ordenados con criterios antropológicos, ni de época, sino con caprichoso amor, como corresponde a una colección personal. Son inquietantes y tiernas a la vez. Hablan de un mundo perdido y en ellas todo se mezcla: muertos y vivos, indios y colonos, animales y hombres, moros y cristianos, niños y viejos, demonios y ángeles. “Lo bello”, escribió Antonio Porchia, “se halla removiendo escombros”. Tal es la belleza que hay en ese lugar, la belleza de la vida que alienta en las ruinas. No es posible contemplar estas máscaras sin sentirse conmovido por su belleza. Representan todo lo que de incumplido hay en nuestro corazón, todo lo que hemos perdido y pide regresar a nosotros. Su reino es el de esa suave patria cantada por López Velarde en que “las cantadoras de las ferias” y “los bailadores de jarabes” acuden en nuestra ayuda para “agudizar nuestro ingenio, ahondar nuestra percepción e iluminar nuestra capacidad de razonar”.
Me pregunto si entre nosotros aún es posible un lugar así. Esa sería nuestra verdadera patria, la única que merecería la pena salvar. Un lugar complejo, amigable y lírico, al que raras veces las ideas y las tareas cotidianas de la política actual hacen justicia. Un lugar modulado en nuestros sueños “al golpe cadencioso de las hachas / entre risas y gritos de muchachas / y pájaros de oficio carpintero”. Un lugar como la balsa de Huck y Jim, tan ajeno a los delirios de la identidad como a la arrogancia de tantos viajeros. Porque ¿acaso hay un sentimiento más absurdo que el orgullo cuando se va en una balsa que nadie sabe adónde se dirige?
Gustavo Martín Garzo es escritor. Su último libro publicado es Y que se duerma el mar (Lumen).

POESÍA. "La suave patria", de Ramón López Velarde (Jerez de García Salinas, Zacatecas, México, 15 de junio de 1888- Ciudad de México, 19 de junio de 1921)

Ramón López Velarde


La suave patria

Proemio
Yo que sólo canté de la exquisita
partitura del íntimo decoro,
alzo hoy la voz a la mitad del foro
a la manera del tenor que imita
la gutural modulación del bajo
para cortar a la epopeya un gajo.
Navegaré por las olas civiles
con remos que no pesan, porque van
como los brazos del correo chuan
que remaba la Mancha con fusiles.
Diré con una épica sordina:
la Patria es impecable y diamantina.
Suave Patria: permite que te envuelva
en la más honda música de selva
con que me modelaste por entero
al golpe cadencioso de las hachas,
entre risas y gritos de muchachas
y pájaros de oficio carpintero.

PRIMER ACTO
Patria: tu superficie es el maíz,
tus minas el palacio del Rey de Oros,
y tu cielo, las garzas en desliz
y el relámpago verde de los loros.
El Niño Dios te escrituró un establo
y los veneros del petróleo el diablo.
Sobre tu Capital, cada hora vuela
ojerosa y pintada, en carretela;
y en tu provincia, del reloj en vela
que rondan los palomos colipavos,
las campanadas caen como centavos.
Patria: tu mutilado territorio
se viste de percal y de abalorio.
Suave Patria: tu casa todavía
es tan grande, que el tren va por la vía
como aguinaldo de juguetería.
Y en el barullo de las estaciones,
con tu mirada de mestiza, pones
la inmensidad sobre los corazones.
¿Quién, en la noche que asusta a la rana,
no miró, antes de saber del vicio,
del brazo de su novia, la galana
pólvora de los juegos de artificio?
Suave Patria: en tu tórrido festín
luces policromías de delfín,
y con tu pelo rubio se desposa
el alma, equilibrista chuparrosa,
y a tus dos trenzas de tabaco sabe
ofrendar aguamiel toda mi briosa
raza de bailadores de jarabe.
Tu barro suena a plata, y en tu puño
su sonora miseria es alcancía;
y por las madrugadas del terruño,
en calles como espejos se vacía
el santo olor de la panadería.
Cuando nacemos, nos regalas notas,
después, un paraíso de compotas,
y luego te regalas toda entera
suave Patria, alacena y pajarera.
Al triste y al feliz dices que sí,
que en tu lengua de amor prueben de ti
la picadura del ajonjolí.
¡Y tu cielo nupcial, que cuando truena
de deleites frenéticos nos llena!
Trueno de nuestras nubes, que nos baña
de locura, enloquece a la montaña,
requiebra a la mujer, sana al lunático,
incorpora a los muertos, pide el Viático,
y al fin derrumba las madererías
de Dios, sobre las tierras labrantías.
Trueno del temporal: oigo en tus quejas
crujir los esqueletos en parejas,
oigo lo que se fue, lo que aún no toco
y la hora actual con su vientre de coco.
Y oigo en el brinco de tu ida y venida,
oh trueno, la ruleta de mi vida.

INTERMEDIO
(Cuauhtémoc)
Joven abuelo: escúchame loarte,
único héroe a la altura del arte.
Anacrónicamente, absurdamente,
a tu nopal inclínese el rosal;
al idioma del blanco, tú lo imantas
y es surtidor de católica fuente
que de responsos llena el victorial
zócalo de cenizas de tus plantas.
No como a César el rubor patricio
te cubre el rostro en medio del suplicio;
tu cabeza desnuda se nos queda,
hemisféricamente de moneda.
Moneda espiritual en que se fragua
todo lo que sufriste: la piragua
prisionera , al azoro de tus crías,
el sollozar de tus mitologías,
la Malinche, los ídolos a nado,
y por encima, haberte desatado
del pecho curvo de la emperatriz
como del pecho de una codorniz.

SEGUNDO ACTO
Suave Patria: tú vales por el río
de las virtudes de tu mujerío.
Tus hijas atraviesan como hadas,
o destilando un invisible alcohol,
vestidas con las redes de tu sol,
cruzan como botellas alambradas.
Suave Patria: te amo no cual mito,
sino por tu verdad de pan bendito;
como a niña que asoma por la reja
con la blusa corrida hasta la oreja
y la falda bajada hasta el huesito.
Inaccesible al deshonor, floreces;
creeré en ti, mientras una mejicana
en su tápalo lleve los dobleces
de la tienda, a las seis de la mañana,
y al estrenar su lujo, quede lleno
el país, del aroma del estreno.
Como la sota moza, Patria mía,
en piso de metal, vives al día,
de milagros, como la lotería.
Tu imagen, el Palacio Nacional,
con tu misma grandeza y con tu igual
estatura de niño y de dedal.
Te dará, frente al hambre y al obús,
un higo San Felipe de Jesús.
Suave Patria, vendedora de chía:
quiero raptarte en la cuaresma opaca,
sobre un garañón, y con matraca,
y entre los tiros de la policía.
Tus entrañas no niegan un asilo
para el ave que el párvulo sepulta
en una caja de carretes de hilo,
y nuestra juventud, llorando, oculta
dentro de ti el cadáver hecho poma
de aves que hablan nuestro mismo idioma.
Si me ahogo en tus julios, a mí baja
desde el vergel de tu peinado denso
frescura de rebozo y de tinaja,
y si tirito, dejas que me arrope
en tu respiración azul de incienso
y en tus carnosos labios de rompope.
Por tu balcón de palmas bendecidas
el Domingo de Ramos, yo desfilo
lleno de sombra, porque tú trepidas.
Quieren morir tu ánima y tu estilo,
cual muriéndose van las cantadoras
que en las ferias, con el bravío pecho
empitonando la camisa, han hecho
la lujuria y el ritmo de las horas.
Patria, te doy de tu dicha la clave:
sé siempre igual, fiel a tu espejo diario;
cincuenta veces es igual  el Ave
taladrada en el hilo del rosario,
y es más feliz que tú, Patria suave.
Sé igual y fiel; pupilas de abandono;
sedienta voz, la trigarante faja
en tus pechugas al vapor; y un trono
a la intemperie, cual una sonaja:
la carretera alegórica de paja.


PRENSA. Viñeta de EL ROTO

   En "El País" (27 noviembre 2012):

martes, 27 de noviembre de 2012

POESÍA. "Fatiga". Carmen Jodra Davó (Madrid, 1980)

Carmen Jodra Davó



FATIGA

Hay demasiadas cosas
de las que preocuparse,
siempre distintas, siempre imprescindibles,
y nunca se termina,
y apenas se respira... Y además
está el muchacho que jamás nos mira,
la chica que no sabe que la amamos
y Platón predicando represiones...
Y a esto le llaman vida...

PRENSA. "Cuando Alemania adoraba a Grecia", Rafael Argullol

Rafael Argullol

   En "El País":

Cuando Alemania adoraba a Grecia

Hubo un día en que el arte y la filosofía unieron a ambas naciones en un destino común

 25 NOV 2012 

Si uno se queda con lo que lo “griego” significa actualmente para la prensa popular (e incluso no tan popular) alemana, las consecuencias no pueden ser más desoladoras. Lo “griego” es sinónimo de lo peor, y lo peor se traduce en corrupción, vagancia e incapacidad para el esfuerzo. Se hace difícil encontrar en las páginas de los periódicos una palabra amable para Grecia. La gran paradoja, sin embargo, es que ninguna cultura, en el pasado inmediato, se ha dirigido tanto a lo helénico como la alemana. Es verdad que se trataba de la Grecia antigua pero, en su momento, lo “griego” aludió a lo más elevado que se pudiese concebir. También en Francia y en Gran Bretaña el culto de la Grecia clásica fue muy intenso en los siglos XVIII y XIX, aunque en ningún país europeo, como en lo que ahora llamamos Alemania, fue tan decisivo. Lo “griego”, ahora tan denostado, pareció imprescindible a la cultura alemana para cohesionar una nación que permaneció fragmentada en múltiples territorios hasta hace siglo y medio. No es nada seguro que los alemanes actuales sean conscientes del agravio a su propia raíz espiritual cuando utilizan peyorativamente el término “griego”; claro está que a los políticos europeos de nuestros días, y entre ellos a los alemanes, poca finura intelectual se les puede pedir: la cultura europea parece completamente ausente de la política que se hace en Europa.
Y, sin embargo, por raro que suene a los consumidores de información de nuestros días, Alemania amó apasionadamente a Grecia. Hasta tal punto que, en lo que en toda escuela se enseña como la obra cumbre de la literatura germana, el Fausto de Goethe, la boda del protagonista con Helena de Troya quiere simbolizar, entre otras cosas, la unión de la antigua Grecia con una nación en ciernes llamada Alemania. Con su insuperable capacidad de síntesis, Goethe culminaba en ese matrimonio simbólico una de las principales operaciones de apropiación mental que se haya realizado en la historia de la cultura: dos mundos, el griego y el germano, quedaban vinculados por una suerte de destino común que se atestiguaba mediante el arte y la filosofía. Durante dos siglos los escritores y filósofos alemanes vivieron en el convencimiento de que ellos eran los herederos naturales de los griegos en la época moderna, creencia, fértil y catastrófica al mismo tiempo, que condujo a extravagancias —por decirlo de un modo suave— como la opinión de Heidegger de que solo se podía pensar verdaderamente en alemán y en griego (es de suponer, vista la consideración que merece la Grecia moderna, que Heidegger se refería a la lengua griega antigua).
La boda del alemán Fausto con la griega Helena es, casi, la consecuencia de una necesidad histórica. A lo largo del siglo XVIII, y hasta mediados de la centuria siguiente, se suceden tres generaciones para las que lo “griego” cimenta el futuro de la civilización: Winckelmann y Lessing; Goethe y Schiller; Hegel, Hölderlin y Schelling. Desde el punto de vista de una asimilación espiritual el resultado es prodigioso. Alemania es convertida en sucesora de Grecia. Por primera vez en la cultura europea se trataba de un radical proceso de sublimación y purificación. Hasta entonces los escritores y pensadores europeos habían buscado guía y refugio en la entera Antigüedad, como si Grecia y Roma hubiesen sido una continuidad sin fisuras. Dante se hace acompañar en su viaje a los ultramundos por Virgilio, en tanto que representante de todo el mundo antiguo. Shakespeare pone sobre el escenario, sin muchas diferencias, a héroes helénicos y romanos. Montaigne, en sus Ensayos, cita indistintamente fuentes griegas y latinas como si dieran lugar a un caudal único.

Antes del siglo XVIII el modelo de los escritores y pensadores de Europa había sido la entera Antigüedad
Sin embargo, esta tendencia unificadora, grecorromana, mediterránea si se quiere, cambia drásticamente, de Winckelmann a Schiller, en el clasicismo alemán. En su Historia del Arte de la Antigüedad, Winckelmann proclama la superioridad indiscutible de la expresión griega, frente a la cual la arquitectura y la escultura romanas adquieren un papel notable, pero secundario. El modelo no es la Antigüedad grecorromana; el modelo, exclusivo, es Grecia. La diferencia, a este respecto, con Francia es palpable, si tenemos en cuenta que la liturgia y la estética de la Revolución Francesa atendieron bien claramente a principios inspirados en la República romana, como muestra con maestría la pintura de David. Winckelmann popularizó en Alemania, y progresivamente en Europa, la visión de la Grecia antigua como un ideal absoluto, indiscutible, al que toda la cultura del porvenir debía dirigirse para alcanzar su madurez. Las artes visuales eran, por tanto, en su significado más elevado, una creación griega.
Paralelamente, la literatura alemana que, no lo olvidemos, aunque se aproximó rápidamente a su edad áurea, estaba en sus inicios, realizó una operación similar. De Lessing a Schiller modificó el referente grecorromano para centrarse únicamente en el helénico. Virgilio, el guía de Dante, dejó de ser el protagonista en el escenario de los sueños de perfección de los escritores alemanes para dar paso a Homero. Hay un maravilloso poema de Schiller, Los dioses de Grecia, que atestigua este viraje, además de servir, en nuestros días, como antídoto contra el veneno de la prensa amarilla contra lo “griego” (tal vez no sería una mala lectura, tampoco, para la señora Merkel). En una vuelta más de tuerca, la siguiente generación idealista y romántica, la de Hölderlin, Hegel y Schelling, apuntaba definitivamente la filiación griega de la cultura alemana, si bien en el caso del primero, cuyo fervor filohelénico no tiene parangón, para advertir de los peligros de la concepción germana. No deja de ser curioso que al leer hoy El archipiélago, de Hölderlin pueden apreciarse con nitidez ciertas proféticas advertencias sobre la arbitrariedad a la que se expone una Alemania ensimismada en el egoísmo productivo. Medio siglo después otro alemán, Nietzsche, acusará a su país de ese mismo “olvido de la grandeza de Grecia”. El amor por lo “griego” de los escritores alemanes les llevó con frecuencia a resguardarse frente a lo “alemán”.

Es curioso que un mismo vocablo designe al mismo tiempo las virtudes y los vicios más peligrosos
Como quiera que fuese, Grecia —como idealidad, como entidad metafísica, como simbolización— jugó un papel extraordinario en la consolidación de la cultura alemana, sin posible comparación con lo ocurrido en ningún otro país, pese a que los clasicismos fueron fundamentales en toda Europa. Tal vez la explicación hay que encontrarla en la debilidad del alemán como lengua de cultura hasta la segunda mitad del siglo XVIII, y en el retraso histórico de la unidad alemana. Por ambas razones la apropiación espiritual de una Grecia idealizada fue determinante. En Gran Bretaña y en Francia este proceso no fue necesario. En Italia, cuya lengua tenía una larguísima tradición de cultura, el Risorgimento se apoyó, con naturalidad territorial, en la antigua Roma.
Únicamente Alemania se consideró de forma tan apasionada y exclusiva la hija espiritual de Grecia (filiación algo incestuosa en el caso de los amores entre Fausto y Helena de Troya). En consecuencia, la cultura germana encontró su matriz, su razón de ser, su destino en lo que supuestamente fue su Grecia onírica, la de los templos y estatuas de Winckelmann, la de los dioses de Schiller y los héroes de Hölderlin. En cierto sentido Grecia fue, a través de los escritores y artistas, el sueño de Alemania.
Ahora, pesadilla. Claro está que el mundo es otro, y Goethe o Hölderlin no pueden competir con el veneno de los medios de comunicación que se llaman a sí mismos populares o con la sistemática ignorancia de los políticos. Tampoco, claro está, los griegos son —ni han sido nunca— aquellos magníficos habitantes que moran en los versos de Los dioses de Grecia. Pero no deja de ser curioso —y, en cierto punto, espantoso— que un mismo vocablo, lo “griego”, sirva en la universidad para aludir a lo mejor de las virtudes y en la calle, para resumir el más peligroso de los vicios.
 Rafael Argullol es escritor.

POESÍA. "Los dioses de Grecia". Friedrich Schiller (1759-1805)

Retrato de Friedrich Schiller (1759-1805) por Gerhard von Kügelgen


Los dioses de Grecia

Cuando aún gobernabais el bello universo,
estirpe sagrada, y conducíais hacia la alegría
a los ligeros caminantes,
¡bellos seres del país legendario!,
cuando todavía relucía vuestro culto arrebatador,
¡qué distinto, qué distinto era todo entonces,
cuando se adornaba tu templo,
Venus Amazusia!

Cuando el velo encantado de la poesía
aún envolvía graciosamente a la verdad,
por medio de la creación se desbordaba la plenitud de la vida
y sentía lo que nunca había sentido.
Se concedió a la naturaleza una nobleza sublime
para estrecharla en el corazón del amor,
todo ofrecía a la mirada iniciada,
todo, la huella de un dios.

Donde ahora, como dicen nuestros sabios,
sólo gira una bola de fuego inanimada,
conducía entonces su carruaje dorado
Helios con serena majestad.
Las Oréadas llenaban las alturas,
una Dríada vivía en cada árbol
de las urnas de las encantadoras Náyades
brotaba la espuma plateada del torrente.
(...)

La seriedad tenebrosa y la triste resignación
fueron desterradas de vuestro alegre servicio,
todos los corazones debían latir felices,
pues estabais emparentados con la felicidad.
No había entonces nada más sagrado que lo bello,
el dios no se avergonzaba de ninguna alegría
donde las inocentes musas se ruborizaban,
donde las Gracias se ofrecían.
(...)

Hermoso mundo, ¿dónde estás? ¡Vuelve,
amable apogeo de la naturaleza!
Ay, sólo en el país encantado de la poesía
habita aún tu huella fabulosa.
El campo despoblado se entristece,
ninguna divinidad se ofrece a mi mirada.
De aquella imagen cálida de vida
sólo quedan las sombras.

Todas aquellas flores han caído
ante el terrible azote del norte,
para enriquecer a uno entre todos
tuvo que perecer ese mundo de dioses.
Con tristeza te busco en el curso de los astros,
a ti Selene, ya no te encuentro allí,
por los bosques te llamo, por las olas,
pero resuenan vacíos.
(...)

Ociosos retornaron los dioses a su hogar,
el país de la poesía, inútiles en un mundo que,
crecido bajo su tutela,
se mantiene por su propia inercia.

Sí, retornaron al hogar, y se llevaron consigo
todo lo bello, todo lo grande,
todos los colores, todos los tonos de la vida
y sólo nos quedó la palabra sin alma.
Arrancados del curso del tiempo, flotan
a salvo en las alturas del Pindo;
lo que ha de vivir inmortal en el canto,
debe perecer en la vida.

Friedrich Schiller: Los dioses de Grecia - Der Götter Griechenlandes-
Traducció castellana de Daniel Innerarity. Poesía filosófica, Ed. Hiperión, Madrid,
(2ª ed. 1994).

PRENSA. Viñeta de EL ROTO

   En "El País" (24 noviembre 2012):

lunes, 26 de noviembre de 2012

POESÍA. "Buzón poético 1". Carmen Jodra Davó (Madrid, 1980)

Carmen Jodra Davó


BUZÓN POÉTICO 1

Que solo tengo dieciocho años,
que me duermo abrazada a un gigantesco
Monstruo de las Galletas de peluche
y que no quiero sexo ni problemas,
solo estudiar sin demasiado agobio
y sacar siempre nueve veinticinco.
Que no quiero saber nada del mundo,
ni del amor y mucho menos de ese
rollo repollo de las relaciones
humanas, sobrehumanas, infrahumanas.
que lo que quiero es quedarme tranquila,
dormir mis nueve horas cada día
y que nadie repare en mi existencia. 

LITERATURA. 1962: año grande para la literatura hispanoamericana (6). "Aura", de Carlos Fuentes



PRINCIPIO DE LA NOVELA:

   LEES ESE ANUNCIO: UNA OFERTA DE ESA NATURALEZA no se hace todos los días. Lees y relees el aviso. Parece dirigido a ti, a nadie más. Distraído, dejas que la ceniza del cigarro caiga dentro de la taza de té que has estado bebiendo en este cafetín sucio y barato. Tú releerás. Se solicita historiador joven. Ordenado. Escrupuloso. Conocedor de la lengua francesa. Conocimiento perfecto, coloquial. Capaz de desempeñar labores de secretario. Juventud, conocimiento del francés, preferible si ha vivido en Francia algún tiempo. Tres mil pesos mensuales, comida y recámara cómoda, asoleada, apropiada estudio. Solo falta tu nombre. Solo falta que las letras más negras y llamativas del aviso informen: Felipe Montero. Se solicita Felipe Montero, antiguo becario en la Sorbona, historiador cargado de datos inútiles, acostumbrado a exhumar papeles amarillentos, profesor auxiliar en escuelas particulares, novecientos pesos mensuales. Pero si leyeras eso, sospecharías, lo tomarías a broma. Donceles 815. Acuda en persona. No hay teléfono.
   Recoges tu portafolio y dejas la propina. Piensas que otro historiador joven, en condiciones semejantes a las tuyas, ya ha leído ese mismo aviso, tornado la delantera, ocupado el puesto. Tratas de olvidar mientras caminas a la esquina. Esperas el autobús, enciendes un cigarrillo, repites en silencio las fechas que debes memorizar para que esos niños amodorrados te respeten. Tienes que prepararte. El autobús se acerca y tú estás observando las puntas de tus zapatos negros. Tienes que prepararte. Metes la mano en el bolsillo, juegas con las monedas de cobre, por fin escoges treinta centavos, los aprietas con el puño y alargas el brazo para tomar firmemente el barrote de hierro del camión que nunca se detiene, saltar, abrirte paso, pagar los treinta centavos, acomodarte difícilmente entre los pasajeros apretujados que viajan de pie, apoyar tu mano derecha en el pasamanos, apretar el portafolio contra el costado y colocar distraídamente la mano izquierda sobre la bolsa trasera del pantalón, donde guardas los billetes.
   Vivirás ese día, idéntico a los demás, y no volverás a recordarlo sino al día siguiente, cuando te sientes de nuevo en la mesa del cafetín, pidas el desayuno y abras el periódico. Al llegar a la página de anuncios, allí estarán, otra vez, esas letras destacadas: historiador joven. Nadie acudió ayer. Leerás el anuncio. Te detendrás en el último renglón: cuatro mil pesos.
   Te sorprenderá imaginar que alguien vive en la calle de Donceles. Siempre has creído que en el viejo centro de la ciudad no vive nadie. Caminas con lentitud, tratando de distinguir el número 815 en este conglomerado de viejos palacios coloniales convertidos en talleres de reparación, relojerías, tiendas de zapatos y expendios de aguas frescas. Las nomenclaturas han sido revisadas, superpuestas, con-fundidas. El 13 junto al 200, el antiguo azulejo numerado «47» encima de la nueva advertencia pintada con tiza: ahora 924. Levantarás la mirada a los segundos pisos: allí nada cambia. Las sinfonolas no perturban, las luces de mercurio no iluminan, las baratijas expuestas no adornan ese segundo rostro de los edificios. Unidad del tezontle, los nichos con sus santos truncos coronados de palomas, la piedra labrada de barroco mexicano, los balcones de celosía, las troneras y los canales de lamina, las gárgolas de arenisca. Las ventanas ensombrecidas por largas cortinas verdosas: esa ventana de la cual se retira alguien en cuanto tú la miras, miras la portada de vides caprichosas, bajas la mirada al zaguán despintado y descubres 815, antes 69.
   Tocas en vano con esa manija, esa cabeza de perro en cobre, gastada, sin relieves: semejante a la cabeza de un feto canino en los museos de ciencias naturales. Imaginas que el perro te sonríe y sueltas su contacto helado. La puerta cede al empuje levísimo de tus dedos, y antes de entrar miras por última vez sobre tu hombro, frunces el ceño porque la larga fila detenida de camiones y autos gruñe, pita, suelta el humo insano de su prisa. Tratas, inútilmente de retener una sola imagen de ese mundo exterior indiferenciado.
   Cierras el zaguán detrás de ti e intentas penetrar la oscuridad de ese callejón techado — patio, porque puedes oler el musgo, la humedad de las plantas, las raíces podridas, el perfume adormecedor y espeso—. Buscas en vano una luz que te guíe. Buscas la caja de fósforos en la bolsa de tu saco pero esa voz aguda y cascada te advierte desde lejos:
—No... no es necesario. Le ruego. Camine trece pasos hacia el frente y encontrará la escalera a su derecha. Suba, por favor. Son veintidós escalones. Cuéntelos. Ahí.
   Trece. Derecha. Veintidós.
   El olor de la humedad, de las plantas podridas, te envolverá mientras marcas tus pasos, primero sobre las baldosas de piedra, enseguida sobre esa madera crujiente, fofa por la humedad y el encierro. Cuentas en voz baja hasta veintidós y te detienes, con la caja de fósforos entre las manos, el portafolio apretado contra las costillas. Tocas esa puerta que huele a pino viejo y húmedo; buscas una manija; terminas por empujar y sentir, ahora, un tapete bajo tus pies. Un tapete delgado, mal extendido, que te hará tropezar y darte cuenta de la nueva luz, grisácea y filtrada, que ilumina ciertos contornos.

   UNA RESEÑA.

POESÍA. "¿Perdí mi vida?". Juan Gustavo Cobo Borda (Bogotá, Colombia, 1948)

Juan Gustavo Cobo Borda

¿Perdí mi vida?

 Mientras mis amigos, honestos a más no poder,
derribaban dictaduras,
organizaban revoluciones
y pasaban, el cuerpo destrozado,
a formar parte
de la banal historia latinoamericana,
yo leía malos libros.

Mientras mis amigas, las más bellas,
se evaporaban delante de quien,
indeciso, apenas si alcanzaba
a decirles la mucha falta que hacen,
yo continuaba leyendo malos libros.

Ahora lo comprendo:
en aquellos malos libros
había amores más locos, guerras más justas,
todo aquello que algún día
habrá de redimir tantas causas vacías.

PRENSA. "Santos sí, pero poco inocentes". Juan Goytisolo

Juan Goytisolo

   En "El País":

Santos sí, pero poco inocentes

Si Jesús quisiera hoy expulsar del templo a los mercaderes, debería contar con las fuerzas de El Asad

 24 NOV 2012 

Uno. Los nuevos redentores. El recibimiento dispensado a los jefes de Estado, en una puja de honores digna del clásico Real-Barça con el que se acogió la visita a Madrid y Barcelona del mecenas estadounidense Sheldon Adelson, muestra a las claras las encomiables prioridades en materias educativas y culturales de las Comunidades matritense y catalana. El gran filántropo, famoso por su amor desinteresado al saber, las artes y las ciencias, como prueban sus fundaciones modelo de la Universidad del Futuro de Las Vegas y del Centro de Promoción de Valores Cívicos y Morales de Macao, se comprometió a fomentar dichos nobles principios en nuestra desdichada península. Si el fiel de la balanza se inclinó finalmente a favor del centro y no de la periferia, lo fue por la natural empatía de Adelson con el firme empeño del actual partido gobernante en resolver la problemática social de la crisis y su enérgica actuación contra los desahucios hipotecarios que azuzan el griterío inútil de los indignados.
Dos. Teotecnología. Según un selecto grupo de expertos de Silicon Valley, los prodigiosos avances en el campo de las tecnologías de punta sostiene con nuevos fundamentos la existencia de un Dios único. Si basta pulsar un botón y acariciar la pantallita del último modelo de iPhone para obtener toda la información requerida en el ámbito de las ciencias y de la historia, cabe imaginar un Supermodelo total, omnisciente, capaz de abarcar de modo sincrónico el conjunto de la vida de trillones y trillones de seres, incluidos sus pensamientos y deseos más íntimos. Dicho Supermodelo respondería cabalmente a la pregunta formulada por los escépticos de cómo el Creador en el Día del Juicio Final podría evocar simultáneamente los pecados y faltas de la infinita galaxia de seres venidos al mundo desde que Adán y Evan fueron expulsados del paraíso.
Informadas de las pruebas que avalan su hasta hoy discutida doctrina, las autoridades religiosas de las diversas creencias monoteístas han despachado delegaciones de teólogos al célebre valle californiano a fin de documentarse al respecto y fortalecer sus argumentos teocientíficos frente a la masa de descreídos que se agita en las sociedades en donde aún reina el oxidado, pero tenaz relativismo moral.
Tres. Leído en la prensa. “La falta de liquidez, la crisis económica y la paralización de su proyecto estrella han puesto contra las cuerdas a los promotores de El Reino de Don Quijote, el gran plan inmobiliario y de ocio de La Mancha para el que se habían anunciado inversiones de 6.500 millones de euros en quince años. La junta de la sociedad aprobó solicitar el concurso de acreedores, esto es, la suspensión de pagos”.

La crisis económica ha paralizado el Reino de Don Quijote, el gran plan inmobiliario y de ocio de La Mancha
“En declaraciones a Efe, el presidente de aquella admitió que la compañía sufre una ‘falta de liquidez total’ y vive ‘una situación muy complicada’, pero añadió que se solicitaba el concurso de acreedores, ‘no con el ánimo de abandonar el proyecto, sino de revitalizarlo y sacarlo adelante”.
No se conoce en cambio la opinión sobre el asunto de Miguel de Cervantes.
Cuatro. Café, copa y puro. El celo ejemplar de las sociedades de beneficencia y fundaciones caritativas —no por los poco mediáticos desahuciados en virtud de una ley vieja de más de un siglo que ningún Gobierno de nuestra admirada democracia ha incurrido en el desatino de revocar, sino respecto a las infelices criaturitas de África y de otros lugares del planeta dejados de la mano de Dios—, tiene un precedente histórico en unos párrafos cuyo contenido ofrezco a la atención del lector:
“Proyectada la constitución de una sociedad benéfica para los pobres y entregadas ya importantes sumas recolectadas con dicho fin, inmediatamente, y para festejar una acción tan digna de alabanza, ofrecemos un banquete a los primeros dignatarios de la ciudad, en el que se invierten, como es natural, la mitad de las sumas recaudadas. Con el resto se alquila sin demora un local espléndido para el comité, después de lo cual no restan para los pobres sino las migajas...”.
¿Adivinan la autoría del texto?

La identidad de los titulares de las cuentas del Instituto de Obras Religiosas no será divulgado
No es otra que la de Gógol, fechada en 1842, lo que muestra la raigambre del afán filantrópico de las clases pudientes al hilo del tiempo. Las “almas muertas” del fenecido feudalismo zarista son hoy los ERE y sin papeles de los bondadosos promotores inmobiliarios y los benévolos accionistas de fondos de riesgo que aparecen retratados en los medios de comunicación junto a los desvalidos tercermundistas con la misma cariñosa solicitud que la añorada Madre Teresa de Calcuta. Sin duda alguna los Gobiernos a su servicio premiarán dicho humanismo con una cruz o laureada condignas a sus méritos.
Cinco. Dogma de fe. La identidad de los titulares de las 33.404 cuentas corrientes del Instituto de Obras Religiosas cuyos fondos ascienden a cinco mil millones de euros no será divulgada tal y como pretendían diversas ONG en nombre de la transparencia financiera. Dicha titularidad, opinan los teólogos consultados, es un divino misterio, como el de la Redención o el de la Ascensión de la Virgen al cielo.
Seis. Jabalíes laicos. La noticia de que el plato fuerte del plan “la nueva evangelización de la Palabra de Dios”, destinado a rescatar la fe perdida por la atribulada juventud española, sería la renuncia a los privilegios fiscales otorgados a la Iglesia por el Concordato y al pago de los impuestos correspondientes a su ingente patrimonio inmobiliario fue rotundamente desmentida por un portavoz de la Conferencia Episcopal de Rouco Varela: “una cosa son los bienes espirituales y otra los materiales. ¡No confundamos capachos con berzas!”.
Siete. “Un mercado do se vende lo que nunca tuvo precio” (Bartolomé Torres Naharro, 1476-1531). Si Jesús quisiera arrojar hoy a los mercaderes del templo, debería recurrir al apoyo de la Cuarta División Acorazada de Bashar El Asad.
Juan Goytisolo es escritor.

PRENSA. "Grietas en la lucha contra la violencia machista". Reportaje

Prácticas en la Academia de la Policía para agentes especializados en violencia de género. /GORKA LEJARCEGI ("el país")

   En "El País":

Grietas en la lucha contra la violencia machista

Los recortes en servicios de prevención y asistencia son una traba para las víctimas de maltrato. En 2012, 43 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas

 Madrid 24 NOV 2012

La crisis y los recortes también están pasando factura en la lucha contra la violencia machista. El tijeretazo de las administraciones se traduce en pocos medios para la prevención de esta lacra, menos recursos para asesorar a las víctimas —abogados gratuitos, servicios de orientación— y también para asistirlas. Solo en campañas de prevención el Gobierno ha recortado más de un 21%, a lo que se añade otro 18% en los fondos para políticas de igualdad; una pauta que se repite en las comunidades y ayuntamientos, que también han reducido programas y subvenciones a organizaciones especializadas. Embates que están abriendo pequeñas grietas en la red de protección a las maltratadas, según los expertos. Y no ayudan a taponarlas ni las negras perspectivas económicas para 2013, ni factores como las nuevas tasas judiciales, que suponen duras trabas para las víctimas.
El Gobierno cree, sin embargo, que a pesar de que hay menos fondos, el sistema de protección se mantiene en buen estado. Blanca Hernández, delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, insiste en que el recorte en la partida del Estado destinada a estos temas se ha aplicado a cuestiones que no afectan directamente a las mujeres, sino a viajes, reuniones, impresión de documentos... Tampoco cree que el tijeretazo de las autonomías, quienes financian de manera directa los servicios, haya agujereado la red. “Al margen de que las comunidades autónomas hayan tomado la decisión que hayan tomado, el sistema se mantiene. Además, vamos a ser muy escrupulosos en que las transferencias para las comunidades, que son quienes tienen las competencias, vayan a la atención de las mujeres”, dice.


EL PAÍS
Hernández insiste en que las víctimas de violencia de género tienen que escuchar de las administraciones y de todos los actores sociales un mensaje positivo que les ayude a salir de la violencia. “Es arriesgado que puedan sentir miedo y desprotección. Tienen que sentir y saber que los recursos están ahí. Que sepan que puedan confiar en el sistema de protección, porque las ampara. Deben sentir y saber que hay muchos medios a los que pueden recurrir”, recalca.
Este año, los machistas se han llevado por delante la vida de 43 mujeres. Con todo, 2012 se presenta con uno de los mejores datos de los últimos tiempos. En el mismo periodo de 2011, 54 mujeres habían sido asesinadas por sus parejas o exparejas; en 2010 fueron 65. Sin embargo, el éxito de las políticas contra esta lacra no se puede medir por el número de víctimas, recuerda Susana Martínez, presidenta de la Comisión de Investigación de Malos Tratos. Así, ella y otros expertos, como Ángela Cerrillos, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, advierten de que en absoluto se puede bajar la guardia.
Por eso, les preocupa mucho el deterioro de los servicios. “Se está empezando a ver, y corremos el riesgo de que esto suponga un retroceso irrecuperable”, apunta Martínez. La poda se ha dejado sentir en casas de acogida que tienen ahora menos fondos y personal, ha provocado la desaparición de proyectos de prevención de la violencia —como los cursos de reeducación de maltratadores—; y este año, además, ha adelgazado las campañas de sensibilización.
Tampoco los servicios de orientación jurídica a maltratadas se han librado. A lo que se añade la escasez cada vez más aguda de abogados de turno de oficio. Algo que confirma Isidro Moreno, de la Asociación de Letrados por un Turno de Oficio Digno (Altodo). Este año, dice, entre la escasez crónica y las huelgas por los impagos de la administración ha habido días en los que no había ningún letrado de guardia en Madrid. Y otros en los que solo un abogado se ha ocupado de la defensa de todas las víctimas. “Lo que está ocurriendo disminuye mucho la calidad del servicio que se presta”, dice.
Las cosas no van a mejorar en 2013. La partida destinada a Igualdad en los Presupuestos Generales del Estado llegará con otro bocado: un 24% menos para políticas de igualdad y un 6,8% menos para la lucha contra la violencia machista.
Con menos prevención, asesoramiento y programas de asistencia a maltratadas, a estas les costará, critica la abogada de familia Consuelo Abril, alejarse de la situación de violencia que sufren. Y a estas trabas, dice, se añadirá en las próximas semanas otra: con las nuevas tasa judiciales, un divorcio pasará a costar entre 300 y 800 euros, lo que dificultará a las víctimas romper el último lazo con su agresor. “Nada de todo esto contribuye a que las mujeres denuncien, al revés”, recalca Abril. Solo siete de las 43 víctimas mortales de la violencia machista había denunciado a su agresor, un 16,3%. Un porcentaje similar al del resto de los años que no se logra mejorar.
A pesar de que se presentan más de 134.000 denuncias al año, todavía hay una amplia bolsa de malos tratos oculta. Es preocupante que muchas mujeres no denuncien. También que su entorno tampoco lo haga: apenas el 1,5% de las denuncias por malos tratos proceden de familiares o amigos. A ellos precisamente se dirige la nueva campaña que la Policía Nacional inicia hoy. “El entorno tiene que denunciar. Entre todos podemos cambiar un poco esta realidad”, apunta Ana Bella Estévez, presidenta de la fundación de ayuda víctimas de violencia de género que lleva su nombre. Ella misma sufrió malos tratos por parte de su exmarido durante años. Ahora se define como una superviviente. “La única forma de que se proteja a la mujer es denunciando una injusticia. Y hay que ayudarla para que lo haga, sea acompañándola, guiándola o directamente denunciando una realidad de la que nadie puede ser cómplice”, pide.
Purificación Causapié, secretaria de Igualdad del PSOE, cree que la reducción en los capítulos de políticas de Igualdad demuestra que para el Gobierno la lucha contra la violencia machista no es una prioridad. “No se puede recortar en programas de prevención de la violencia de género ni en planes de protección. Todo esto incrementa el riesgo de las mujeres que sufren malos tratos y de sus hijos”, incide. “El Gobierno ha reducido gastos en campañas de sensibilización y ha eliminado recursos para la atención y apoyo destinado a las comunidades. Y comunidades como Castilla-La Mancha han recortado el presupuesto en más de un 40%, lo que afecta a planes de sensibilización y a la atención de mujeres o a las casas de acogida”, sigue. “Con este Gobierno las mujeres tienen menos confianza para afrontar la decisión de salir de una vida en violencia”, dice.
La delegada del Gobierno contra la Violencia de Género no lo cree en absoluto. Afirma que la erradicación de esta lacra es una apuesta fundamental del Gobierno. “Se está luchando mucho por aunar esfuerzos con las comunidades y las organizaciones, para que todos trabajemos en red. Es importante que se trabaje desde todos los ángulos, la protección, la prevención y la detección. Y sobre todo hacerlo con una idea: que las mujeres que están sufriendo la violencia estén en primer plano”, dice.
Hernández cree que aún hay que poner el acento en la atención a grupos especialmente vulnerables: mujeres que sufren alguna discapacidad, mujeres del ámbito rural, mujeres mayores. También en los menores que son, dice, muchas veces víctimas olvidadas; aunque muchas veces además de ser testigos sufren la violencia de manera directa. El Gobierno, explica, para tener una radiografía de la situación mucho más afinada, contabilizará a partir de ahora no solo el número de mujeres fallecidas. “También se recogerá información de las lesionadas y hospitalizadas; eso nos hará tener una visión mejor de esta realidad tan atroz”, dice.