lunes, 27 de diciembre de 2010

PRENSA CULTURAL. "Babelia". LOS LIBROS DEL AÑO (2): "Poesía reunida", de W. B. Yeats (1865-1939)

W. B. Yeats
Poesía reunida
W. B. Yeats
Traducción de Antonio Rivero Taravillo. Edición bilingüe
Pre-Textos. Valencia, 2010
824 páginas. 42 euros

   El lector de esta Poesía reunida nota inmediatamente que tiene entre las manos un acontecimiento. Es la primera vez que se ofrece en español un yeats completo, la totalidad de un poeta que buscó afanosamente la totalidad. En todo momento escritura equivale a vida. Poesía a poeta. Eso se nota en el libro. El carácter ejemplar, de "guía para otros", que Cernuda señaló para Yeats, nos recuerda que entre nuestros cercanos hay auténticos clásicos. ¿Cuál es su enseñanza? Que las contradicciones personales pueden alumbrar otro modo de vida. Todo esto es tan misterioso como él mismo, que encontró su camino en los mitos. Yeats, atormentado por "la seducción de lo difícil", se lee aquí con naturalidad en inglés y en español, o al revés. Ese es el lujo de las ediciones bilingües. Su claridad secreta llega directamente al corazón del lector: "Por la boca entra el vino / y el amor por el ojo/... Alzo el vaso a la boca/ te contemplo y suspiro". Tener este libro entre las manos es como sostener un fruto recién cogido. La edición cumple la idea de objeto que late. En la cubierta, un retrato de cuando el retrato era un rito, lleva con dulzura hacia lo decimonónico. Aquí net es todavía una red de pesca, preciosamente traducida como "malla". Traductor y editor se suman a la voluntad del poeta de hacer las cosas definitivamente bien. En ese espacio sereno construido por el libro -verdadero volumen casi arquitectónico- se salvan todos los destellos de vida puestos por el poeta: "Algo hay que inquieta a nuestro potro".
                                    Juan Antonio González Iglesias


LOS 55 CRÍTICOS, colaboradores y periodistas de Babelia que participaron en la encuesta son: Jesús Aguado, Guillermo Altares, Víctor Andresco, Jacinto Antón, Javier Aparicio Maydeu, J. Ernesto Ayala-Dip, Nuria Barrios, Miguel Ángel Bastenier, Fernando Castanedo, Amelia Castilla, Manuel Cruz, José Luis de Juan, Cecilia Dreymüller, Joaquín Estefanía, Jesús Ferrero, Carlos García Gual, Carles Geli, Enrique Gil Calvo, Luz Gómez, Javier Goñi, Jordi Gracia, José María Guelbenzu, Borja Hermoso, Daniel Innerarity, Fietta Jarque, Iury Lech, José-Carlos Mainer, Alberto Manguel, Winston Manrique Sabogal, Vicente Molina Foix, Rosa Mora, Moreno Claros, Justo Navarro, María José Obiol, Antonio Ortega, José Luis Pardo, Álvaro Pons, Benjamín Prado, Ángel L. Prieto de Paula, Josep Ramoneda, Isidoro Reguera, Manuel Rico, Rodríguez Fischer, Javier Rodríguez Marcos, Sergio Rodríguez Prieto, Rodríguez Rivero, José Andrés Rojo, Ángel Rupérez, Sáez Delgado, Sánchez Ron, Lluís Satorras, Francisco Solano, Javier Valenzuela, Fernando Vallespín y Ángel Viñas. Las votaciones se pueden consultar en el especial de la edición digital.

PRENSA. 27 diciembre 2010

En "El País":

1. La libertad. Columna de Almudena Grandes.

2. Santa Sofía recupera el esplendor. Por Blanca López Aragüena. Tras 17 años de obras, finaliza la restauración de la mayor joya del arte bizantino.

3. Los privilegios del fósil. Artículo del escritor Félix de Azúa.

4. ¿África? Sólo materias primas. Artículo de Mercè Rivas Torres, periodista y escritora; es autora de Los sueños de Nassima y Vidas.

5. Despidiendo a Mandela. Artículo del escritor Ariel Dorfman. Madiba, como le llama su pueblo, no nos durará ya mucho: ni a Sudáfrica ni al resto del mundo. Tendremos que luchar por su legado: el de alguien que no es un santo pero sí un sabio, alguien que sabe sonreír.

6. ¿Optimismo o pesimismo? Jean-Marie Colombani sobre las perspectivas del nuevo año. Traducción de José Luis Sánchez-Silva.

domingo, 26 de diciembre de 2010

POESÍA. "El camello cojito", de Gloria Fuertes (1917-1998)

Gloria Fuertes

EL CAMELLO COJITO
(AUTO DE LOS REYES MAGOS)

El camello se pinchó
con un cardo en el camino
y el mecánico Melchor
le dio vino.

Baltasar fue a repostar
más allá del quinto pino....
e intranquilo el gran Melchor
consultaba su "Longinos".

-¡No llegamos,
no llegamos
y el Santo Parto ha venido!
-Son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido-.

El camello cojeando
más medio muerto que vivo
va espeluchando su felpa
entre los troncos de olivos.

Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído:
-Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido.

A la entrada de Belén
al camello le dio hipo.
¡Ay, qué tristeza tan grande
con su belfo y en su hipo!

Se iba cayendo la mirra
a lo largo del camino;
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.

Y a las tantas ya del alba
-ya cantaban pajarillos-
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un Niño recién nacido.

-No quiero oro ni incienso
ni esos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero.
Le quiero, repitió el Niño.

A pie vuelven los tres reyes
cabizbajos y afligidos.
Mientras, el camello echado
le hace cosquillas al Niño.

PRENSA CULTURAL. "Babelia". LIBROS DEL AÑO (1). Reportaje sobre J. M. Coetzee y su libro "Verano". Por Colm Tóibín

J. M. Coetzee

En Babelia, suplemento cultural de "El País":
COETZEE

COLM TÓIBÍN 25/12/2010 

  Verano, la tercera parte de las memorias del Nobel sudafricano John Maxwell Coetzee, es el libro del año de 'Babelia'. Cincuenta y cinco especialistas de la revista cultural de EL PAÍS lo han elegido. En 2010, la autoficción, en su variable de memorias y autobiografías noveladas, empezando por el ganador, está entre lo más destacado.

Verano
John Maxwell Coetzee
Traducción de Jordi Fibla
Mondadori. Barcelona, 2010
272 páginas. 18,90 euros.

   Desde el comienzo de su carrera, al novelista sudafricano J. M. Coetzee le ha interesado jugar con la forma y la voz. A veces, como en la versión que hace de Robinson Crusoe en Foe, o en su oscura exploración de la vida de Dostoievski en El maestro de Petersburgo, ha jugado con la historia literaria, la forma literaria. En otras novelas, como la magistral evocación de la crueldad y la represión que es Esperando a los bárbaros o su surrealista remembranza de Sudáfrica en Vida y época de Michael K., su tono es sombrío, impredecible, y los libros están llenos de vidas intensamente imaginadas y absolutamente memorables. En otras novelas, como Desgracia, el tono es más controlado, mientras que, en La edad de hierro, con su dominio de la voz en primera persona -la de una anciana sudafricana blanca próxima a la muerte-, su imaginación muestra la increíble empatía que hace que sea uno de los más grandes novelistas en activo en el mundo.
   Hay algo de implacable y despiadado en sus recursos de novelista que es lo que da a sus obras su fuerza, sobre todo cuando, al mismo tiempo, consigue mostrar compasión por los mortales cuyas vidas dramatiza. En Infancia, escenas de una vida de provincias y Juventud, logró adaptar este tono implacable a su propia vida. No ofrece anécdotas coloristas ni hace ningún esfuerzo para justificar sus propios motivos pasados como dignos o buenos. En ocasiones se desprende una frialdad clarividente ante su propio pasado que también aplica a otros, incluidos aquellos con quienes tuvo una relación estrecha.
   Decir que es un autor de memorias profundamente preocupado por la verdad es decir poco. No busca nuestra aprobación, ni desea el perdón de nadie; no le interesa resultar simpático. Por el contrario, es capaz de anotar sus sentimientos y sus motivos, y las cosas que sucedieron, con un interés feroz y estricto en atenerse a la verdad.
   En Verano recupera una actitud juguetona. Imagina que está muerto y que un biógrafo está tratando de reconstruir cómo era su vida en la época en la que escribió sus dos primeros libros, Tierras de Poniente y En medio de ninguna parte, entre 1971 y 1977. El biógrafo tiene que trabajar con sólo unos fragmentos de memorias; algunos quizá no son fiables. De modo que parte en busca de personas que conocieron a Coetzee en aquellos años y las entrevista. La mayor parte de la novela consiste en las transcripciones de dichas entrevistas.
   En gran parte de su ficción, Coetzee es discreto. Aunque las novelas nacen del interés por la muerte y la oscuridad, la crueldad y la frialdad, el dolor y el conflicto, no son, en su mayoría, una exploración de un único punto de vista. Esta sensación de distancia es lo que les otorga su carácter magistral; también es lo que las hace extrañamente espeluznantes. Pero resulta que Coetzee también es un genio imaginando las vidas de otros; es capaz de presentar al lector esas vidas con un cuidado y un sentido del detalle que, en su capacidad de comprensión, resultan amables, casi generosos, casi afectuosos.
   En Verano no sólo logra captar su vida -y, desde luego, se asigna a sí mismo muchas cualidades que no son nada admirables- sino que, utilizando con talento y delicadeza sus voces, evoca a cuatro mujeres que estuvieron presentes en su mundo durante aquellos años. Les da vida con la misma fuerza con la que se la da a su viejo yo.
   Sin embargo, como novelista, deja un margen juguetón al lector; algunos de los "hechos" que presenta pueden no ser verdad; algunos de los personajes "entrevistados" pueden no haber vivido jamás. Pero él está trabajando con una verdad superior a la de los meros datos, una verdad que nos llega de dos formas.
   La primera es la figura del propio Coetzee, que es tan frío y sexualmente torpe como el protagonista de Juventud, y tan callado y ensimismado como el chico de Infancia. Sus deseos, su afecto, tienen una presencia extraordinaria en el libro; su personaje es una figura melancólica -desesperado por falta de amor, lleno de culpa, incómodo con su familia, con las mujeres y con el propio mundo- que el libro transmite en un tono implacable y con un detalle despiadado.
   Y las mujeres son completamente cruciales. Son una mujer casada con la que tuvo una relación; una prima muy querida; una bailarina brasileña de la que se enamoró, y una colega francesa. Cada una de ellas posee una voz y una personalidad que sólo un novelista magistral podía crear. En torno a ellas, como si ocupara el espacio entre las palabras, está el padre del personaje, derrotado y desilusionado, y magníficamente delineado en este ingenioso relato. Y está además la sensación de una Sudáfrica manchada por el pecado, maldita y, sin embargo totalmente inolvidable, en esta novela que se niega a hacer nada que no sea contar la verdad con todos sus detalles más pequeños y aburridos, y consigue, a pesar de ello, o tal vez por ello, elevarse por encima de la verdad y convertirse en un libro callado y esculpido de forma majestuosa.

   Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia. John Maxwell Coetzee (Ciudad del Cabo, Sudáfrica, 1940) fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 2003. Colm Tóibín (Enniscorthy, Wexford, 1955) es crítico de Book Review Magazine, ha publicado la novela Brooklyn (Lumen. Barcelona, 2010. 315 páginas. 18,90 euros) y el libro de relatos The Empty Family (Virgin Press. Londres, 2010. 242 páginas). http://www.colmtoibin.com/.

POESÍA. "El raudal", de David Rosenmann-Taub (Santiago de Chile, 1927)

David Rosenmann-Taub

El raudal

Yo canto como el sol,
y el sol no canta.

Yo sueño como Dios,
y Dios no sueña.

Yo, cual la tierra, muero,
y la tierra no muere, ¡pero canta!

PRENSA. 26 diciembre 2010


En "El País" y suplementos:

1. Guepardos. Columna de Manuel Vicent.

2. La mujer del taxista tapatío. Artículo del escritor Rafael Argullol.

3. Género y políticas sociales. Artículo de Judith Astelarra,  profesora de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona.

4. El escritor que nunca quiso ser otra cosa. Por Juan Cruz. La Academia Sueca otorgó a Mario Vargas Llosa el Premio Nobel de Literatura. El escritor peruano, que también tiene la nacionalidad española, lloró e hizo llorar con su discurso de aceptación del galardón literario más importante del mundo.

5. Justicia póstuma. Por Elvira Lindo.

6. El chantaje del testigo. Por Javier Cercas.

7. Ocultar y averiguar. Por Javier Marías.

8. 2010. INTERNACIONAL: Sin ideas ni líderes. Por Lluís Bassets. NACIONAL: Diccionario de interior. Por José Manuel Romero. ECONOMÍA: Miedo y mercados. Por  Joaquín Estefanía.

sábado, 25 de diciembre de 2010

POESÍA. "Hablan los pastores", de Gloria Fuertes (1917-1998)

Gloria Fuertes

Hablan los pastores
                  (Villancico)

¡Ya está bien, que se va a helar!
Tanto adorar al Chaval
y nadie tiene reaños
de darle sus propios paños,
sus sayas o su morral.
Tanta mirra y tanto incienso,
y Él desnudito en el pienso
-pienso que nadie le quiere-.
Su tiritera me hiere,
en esta noche tan bruta.
¡Muchachos, traed viruta,
vamos a hacer una hoguera,
antes de que se nos muera
de frío la Salvación!

Juntad todas las banderas
y haced una colcha loca,
porque Dios está en pelota
desde que vino al Portal.

POESÍA. "Preludio", de David Rosenmann-Taub (Santiago de Chile, 1927)

David Rosenmann-Taub

Preludio

Después, después el viento entre dos cimas,
y el hermano alacrán que se encabrita,
y las mareas rojas sobre el día.
Voraz volcán: el nimbo pasaremos.
El buitre morirá: laxo castigo.
Después, después el grito entre dos víboras.
Después la noche que no conocemos
y extendido en lo nunca un solo cuerpo
callado como luz. Después el viento.

viernes, 24 de diciembre de 2010

LIBROS. IMÁGENES DE NAVIDAD (2)


PRENSA CULTURAL. "Babelia". "Los ojos de los antiguos", por Jesús Ferrero

Máscara teatral pintada en un fresco de la Casa del Brazalete de Oro (primera mitad del siglo I), del libro El arte de Pompeya. ("El País")

En Babelia, suplemento cultural de "El País":
Los ojos de los antiguos

JESÚS FERRERO 11/12/2010

   Sería bueno preguntarse qué nos pueden decir ahora mismo las obras de la Antigüedad que han llegado hasta nosotros. De entrada es evidente que con su misma presencia nos demuestran que han sido capaces de sobrevivir, a veces por casualidad, a veces porque su belleza hizo de escudo protector y las libró de la destrucción, que parece ser la única ley de la historia. Puede que toda cosa aspire a permanecer en sí misma, como pensaba Spinoza, pero pocas lo consiguen. Las que esquivaron el frenesí aniquilador del tiempo y del espacio, ya sea porque permanecieron ocultas bajo tierra, ya sea porque manos prodigiosas las fueron guardando a lo largo de los siglos, son parte casi viviente, casi sintiente del pasado, y tienen el poder de transportarnos a él de un modo tan fulminante como inmediato.
   Vayamos a Grecia: todas sus estatuas muestran la mirada interior, lo que no deja de ser paradójico, pues se supone que la mirada hacia dentro es patrimonio de las culturas orientales. Los dioses griegos siempre están mirando hacia dentro, lo que no les impide mirar al mismo tiempo hacia fuera. Por eso, ni parecen del todo reconcentrados, ni parecen del todo ausentes: miran hacia el interior y el exterior sincrónicamente. Ese equilibrio de fuerzas entre la proyección interior y exterior es quizá lo más emocionante de la cultura griega. Y esas dos fuerzas opuestas de la mirada griega logran su mejor definición en el auriga de Delfos. Una vez lo toqué y sentí miedo. ¿Cómo consiguieron los griegos expresar en casi todas sus estatuas esa doble dimensión de la mirada humana y de la mirada divina? Probablemente ni siquiera lo pensaron, y fue una derivación natural (y a la vez muy elaborada) de su propia mirada, pues la misma doble dimensión caracteriza toda la Antigüedad griega. Supieron mirar hacia el interior como nadie, ya desde los filósofos presocráticos, y como nadie supieron mirar la exterioridad. Por eso Alejandro Magno llegó hasta el Indo: porque sabía, como le había dicho Aristóteles, que el hombre es un animal social contra el que se puede combatir, cierto, pero con el que también se puede pactar.
   Asimilar la doble mirada griega, y hacerla enteramente nuestra, podría resultar ahora algo muy beneficioso y estabilizador, pues ayuda a desbaratar las estratagemas más falaces del yo. Pero no sólo la mirada, también la palabra de los antiguos puede proyectarnos en universos de suma fraternidad con ellos. Los poemas de Alceo y Catulo hablan con más donaire y frescura del amor y los placeres terrenales que muchos poemas del presente. Algunos parecen escritos hace día y medio. Y, en líneas generales, el poeta que tanto cantó a Lesbia y a los chicos es menos moralista que nosotros. Ironías de la Historia.
   Si de pronto nos desplazamos de Roma a China, observamos que muchos poemas escritos antes de nuestra era describen los horrores de la deportación con más precisión y grandeza trágica que muchas novelas de ahora sobre el mismo tema. En la China del presente nadie llevó a cabo tantas deportaciones como el primer Emperador. Seguramente muchos de los soldados de su inconcebible panteón fueron labor de deportados. Esos extraños soldados en los que percibimos de pronto la mirada interior de la que hablábamos antes.
   Es común decir que esos hombres de arcilla que protegen la cámara del Emperador hacían el papel de guardianes, asegurando la preservación del sepulcro y hasta la eternidad del monarca. Pero también pudo contar para el Emperador la pretensión de dejar un mensaje sellado en el que se sintetizaba todo el Imperio: un gran ideograma representando a China en su totalidad. Y no deja de ser sorprendente que de esas simples caras de barro encajadas en cuerpos fabricados en serie emerja de nuevo la mirada hacia la interioridad, tan buscada siempre por la estatuaria de Extremo Oriente. Y es que esos soldados parecen estar mirando a la vez hacia dentro y hacia fuera, como el auriga de Delfos, quizás con menos matices pero con los suficientes para indicar que la mirada del soldado ha de dirigirse a la vez hacia el centro de la mente, como aconsejaba Confucio, y hacia el exterior.
   ¿Está tan lejos la Antigüedad?, cabe preguntarse. La Antigüedad griega, por ejemplo. Es posible que ahora los ojos de los griegos estén más cerca de antes que los nuestros. Pero conviene matizar, y no olvidar que la cultura griega se deslizó en muchos momentos por el territorio de lo ideal. El hombre y la mujer estaban en Grecia muy separados, pero en toda su estatuaria resultan formalmente muy próximos. Aspiraban a la democracia, sobre todo en Atenas, pero a decir verdad pocas ciudades llegaron a ella. Las mujeres no tenían voz en la polis, pero en el teatro clásico la tienen continuamente. Lo que equivale a decir que una cosa era el sueño griego (su deseo proyectándose en la escultura, la literatura, la arquitectura), y otra muy distinta su realidad pura y dura. Y lo que más lejos proyectaron fue justamente su sueño, y ese sueño sí que ha llegado a nosotros, y nos los hace muy próximos.
   Vivimos en democracia como anhelaban los atenienses, nos interesa la belleza del cuerpo de forma tan obsesiva como a ellos, los dos sexos tienden a nivelarse y a acercarse como sus estatuas, donde el hombre aparece feminizado y la mujer virilizada, y las mujeres tienen voz como la tenían en la tragedia griega. No sólo parecemos hijos de su ética y su estética, también parecemos hijos de su deseo, pues todo lo que en ellos sólo era un sueño en nosotros ya es una realidad, aunque no siempre sepamos verlo.

POESÍA. "Pagano", de David Rosenmann-Taub (Santiago de Chile, 1927)

David Rosenmann-Taub
Pagano
                     I
Mas otras voces hablan a otras voces.
Mas otros ríos bañan a otros hombres.
Y yo estoy lejos, sumamente lejos.

Ulula el huracán entre los montes.
Grita el torrente con revueltos bronces.
Y yo en lo lejos permanezco ajeno.

Páramo de otros nombres, otros nombres.
Otra febril majada, otro deshoje.
Sobre mi lejanía el aguacero

vierte sus cuencas como viejos odres.
Allá en los corredores
de la lejana casa mía se oye
la panoja de trinos de otro entonces,
y entre los cobertores
de mi huesa, rumores de otros dioses.

                           II
Para mí todo el año es otoño:
¿cuándo, dioses, empieza el invierno?
¿Es otrora la nueva jornada?
Al raer, desvelado, las eras,
he gustado los mismos sabores
que aprendí en las escuelas del sueño.
Para mí todo el día es crepúsculo:
¿cuándo, dioses, empieza la noche?

                           III
Penetré entre los dioses: ese no era mi sitio.
En el arduo retiro, desde los miradores
alocados de espacio, tranquilos de blancura,
derroté mis efigies. Los límites sin límites
pestañearon, sufrieron, se pararon. Los vi
como muros erguidos sobre mis torreones.

CÓMIC. INGLÉS. RECURSOS DIDÁCTICOS. "Tarzán" (27), de Edgar Rice Burroughs, por Hal Foster (1892-1982)

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Tiras diarias, 1929 (27)

PRENSA. 24 diciembre 2010

En "El País":

1. El silencio. Columna de Juan José Millás.

2. Ojo al tirar de tarjeta. Reportaje de Sebastián Tobarra. Las compras con 'dinero de plástico' sostienen el consumo de los ciudadanos en plena crisis - La clase media mileurista recurre al crédito en la segunda mitad del mes - Las operaciones de pago aplazado pueden costar hasta un 20%. Del plástico al arma blanca. Por Vicente Verdú.

3. Cristianos de Oriente. Artículo de Nicole Muchnik, periodista y escritora. Traducción de Juan Ramón Azaola.

4. Drogas y dogmas. Artículo de Juan Gabriel Tokatlian, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Di Tella, Argentina.

5. Nuevos padres, nuevos hijos. Artículo de Vicente Verdú. La 'sagrada familia' de la segunda posguerra ha ido desacralizándose: el amor es democrático, el sexo es divertido, la boda es un juguete; los hijos, una fórmula; los padres, un mecano. ¿Y la comunicación familiar?

6. CINE. Un tartamudo rumbo al Oscar. Reportaje de Toni García. Colin Firth borda en 'El discurso del rey' los problemas de habla de Jorge VI.

jueves, 23 de diciembre de 2010

LIBROS. IMÁGENES DE NAVIDAD (1)

POESÍA. "Creación", de David Rosenmann-Taub (Santiago de Chile, 1927)

David Rosenmann-Taub

CREACIÓN
Víscera, fruto vagando en la niebla,
entre mil soles vagando en la niebla,
víscera, fruto vagando sin tiempo,
entrevenoso, ascendiendo insolado,
cántico, bosque de astros, estepa,
¿de qué región tropezando, cayendo?
Bloque de semen, radiante, aguerrido,
¿por qué designio vienes a ser mío?


Cuando el ovario amoroso te ansiaba,
cuando el rosal de la carne te ansiaba,
¿cómo saltaste el no ser de tu espacio
para mezclarte al sudor, al deseo,
al tifón térreo, al jadeo, a la fragua?
¿Cómo rompiste la malla sin días?,
¿cómo te hundiste en el mar del abrazo?
Golpe de ascua, relámpago vivo,
¿por qué designio vienes a ser mío?


En la vertiente crucial derramado,
cima triunfante, temblor derramado,
brote sagrado, bastión, red sufriente,
vasto aletazo: te sé poderoso
como la dicha del surco más grávido,
como cascada en la piedra sedienta.
Limo fragante: despunta, no ceses.
Colma mis huesos, enjambre, racimo.
Crece en lo amado para ser mi hijo.

PRENSA CULTURAL. "Babelia". "Nunca serás abandonado", por Manuel Rivas

Manuel Rivas

En Babelia, suplemento cultural de "El País":

Nunca serás abandonado

MANUEL RIVAS 18/12/2010

   La literatura más desacomplejada, la de la palabra insurgente, brota hoy en los walkscapes, en los caminos fronterizos, en la psicogeografía vagabunda. Por allí donde avanza la memoria del andar simultáneo de Charlot, con un paso en la casualidad y otro en la causalidad, el viejo Pibe que rescató el maletín del malogrado Walter Benjamin, donde vuela a contraviento el cuervo de Noé a la par de su compinche Nevermore de Poe, camino de los tejados del Paraíso Inquieto, la aldea de Chagall donde peregrinan las mujeres que llevan erizos astrográficos y contrabando de información esencial en los cestos de la cabeza, guiadas por el Pequeño Salvaje de François Truffaut: el territorio de la poesía y de los llamados cuentos infantiles. La más innovadora también, pero hecha con los huesos y los sueños de la mejor estirpe: palabra nacida para conjurar el abandono. El miedo al abandono.
   Alguien dirá: ¿Y la serie negra? También esa, en el fondo, es una rama de la insurgente literatura infantil, maldita sea la palabra. Échenle un vistazo a Hansel y Gretel o a los Músicos de Bremen. Por no hablar, de entre los cuentos tradicionales, del titulado La serpiente blanca, donde unas aves adultas e iracundas expulsan a sus hijos del nido al grito de; "¡Fuera de aquí, carne de presidio!". En la vida real, dicho por humanos, ¿no resultaría hasta enternecedor? Unos y otros personajes se convierten en olvidados, invisibles y desechables cuando el mal de aire de la Macmafia ocupa la Global Poisonville. En el documental Enron (los tipos que estafaron a América) se narra cómo se había llegado a la vileza "democrática" de que eran los empleados, en votación, los que decidían cada año a qué compañeros (un 10%) había que echar a la calle: el caballo viejo, el perro cansado, el gato sin uñas, el gallo afónico... Hoy Europa está llena de músicos de Bremen. A veces tocan en la calle con apariencia humana. Pero, ¿cómo no reconocer a aquellos leales que tuvieron que huir de sus dueños para no acabar despellejados, después de servirles toda la vida?
   En fin, los hermanos Grimm nos llevan a Dashiell Hammett y Caperucita Roja a Chinatown.
   Antes de la literatura, ya existía la literatura. Por lo menos, la boca de la literatura. Vladímir Nabokov la situaba, la primera boca, con aventurada precisión, en la boca del lobo. Quiero decir, en la del niño pastor que gritaba: "¡Que viene el lobo, que viene el lobo!". Y el lobo no venía. Hoy sabemos que el pastor no era un mentiroso, difamación de la que yo mismo fui testigo en tiempos más doctrinarios, donde no se afinaba entre la verdad y lo verosímil. El niño pastor era una imagen vanguardista del lobo. Su ficción anticipaba... el futuro pretérito.
   Hay un cuento con lobo por medio que creo que interesaría todavía más a Nabokov desde el punto de vista de la técnica narrativa. Es el de un médico rural, el doctor Salgado, que vuelve de una paseata por la nieve. Cuenta a sus compañeros de partida de dominó que se encontró con un viejo lobo hambriento. Trató de espantarlo con dos tiros de escopeta, pero erró la puntería. El lobo no se arredró. No se movió una pulgada. Clavó sus ojos en él.
   -¿Y qué pasó?
   -¿Qué iba a pasar? ¡Me comió!
   He ahí la boca de la literatura. Así se termina el mundo. Así comienza el cuento. Al margen de las grandes plantaciones de productos transgénicos, en la aldea inquieta de Chagall, allí "donde habla todo", como quería Italo Calvino, rebrota la literatura infantil con sus cuentos insurgentes. Al calor del fuego, Bruno Bettelheim nos recuerda la historia del pájaro verde que salva al niño arrojado por sus padres al fondo del mar y le dice: "Nunca serás abandonado".
   Y tal vez por eso, Julio Fisek, camino del patíbulo, se gira sonriente y nos grita: "¡Que nuestro nombre jamás sea asociado a la tristeza, muchachos!".

   Manuel Rivas (A Coruña, 1957) ha publicado recientemente la novela Todo es silencio (Alfaguara. Madrid, 2010. 280 páginas. 18,50 euros. Todo é silencio. Xerais. Vigo, 2010. 280 páginas. 17,50 euros) y es autor, entre otros relatos infantiles, de Milu. Kalandraka. Pontevedra, 2010. 46 páginas. 14 euros), Cuentos de un invierno (Alfaguara), O Sombreiro chichiriteiro y Bala perdida (Obradoiro y Alfaguara)

CÓMIC. INGLÉS. RECURSOS DIDÁCTICOS. "Tarzán" (26), de Edgar Rice Burroughs, por Hal Foster (1892-1982)

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Tiras diarias, 1929 (26)

CÓMIC. Portadas de la Revista "Creepy" (1965-1970), por Frank Frazetta (1928-2010) (4)




PRENSA 23 diciembre 2010

En "El País":

1. El Monstruo. Columna de Maruja Torres.

2. Alegría. Por David Trueba.

3. La falsificación de la falsedad. Por Vicente Verdú.

4. El primo del neandertal. Reportaje de Alicia Rivera. El estudio genético descubre al pariente asiático de los pobladores europeos de hace 40.000 - El ADN aclara el panorama de la evolución. "Somos especies diferentes". Entrevista a Juan Luis Arsuaga, paleontólogo de Atapuerca.

5. Lecciones de pobreza. Artículo del crítico literario J. Ernesto Ayala-Dip.

6. Argentina condena al dictador Videla a perpetuidad. Por Alejandro Rebossio. El ex general reivindica en su alegato la "guerra justa" de la Junta Militar. 

miércoles, 22 de diciembre de 2010

POESÍA. "La víspera", de David Rosenmann-Taub (Santiago de Chile, 1927)

David Rosenmann-Taub
LA VÍSPERA

-¿Vinieron ellos?
-Sí.
-¿También Él?
-Sí, también.
-¿Cenaron ellos?
-Sí.
-¿Y Él,
dime,
y Él
cenó,
dime,
cenó?
-No sé,
no sé.
      *
    * *
Yo sí lo sé, y, también, la cena, que se heló.