lunes, 7 de enero de 2013

PRENSA. Sobre la enseñanza en España. Reportaje

Visita escolar a un museo arqueológico. / SALVADOR BARKI (GETTY) ("El país")
   En "El País":

Más competitivos, menos humanistas

Los planes de estudios tienden cada vez más hacia lo práctico y relegan otras materias clásicas

Los especialistas defienden su trascendencia para formar conciencias críticas y reflexivas

 28 DIC 2012

En lo más íntimo, cada español debe esconder un reformador de la enseñanza. Eso explicaría por qué cuando un español es nombrado ministro de Educación, va y la reforma. Desde 1978, cuando se aprobó la Constitución, se han aprobado seis leyes orgánicas. Alguna nació y murió sin rozar siquiera la vida de los escolares (la de 2002). Otras duraron un lustro, tiempo para acompañar escasamente a una promoción.
También el actual ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert tiene su idea para la escuela. De lo diseñado se confirma un rumbo que sí han compartido los sucesivos Gobiernos, junto a la hiperactividad legisladora (reveladora de que la educación nunca ha sido política de Estado): el refuerzo de una visión pragmática de la enseñanza, de su aproximación a las exigencias del mundo real, de encauzar cuanto antes a los alumnos hacia aquello que les facilitará el acceso a un empleo. Y el griego, por más que le espante al reciente premio Nacional de las Letras, el helenista Francisco Rodríguez-Adrados (“si no se tiene esa base se desdeña uno de los aspectos esenciales y ejemplares para aprender a razonar”), no se ve como una catapulta hacia el futuro.
Quienes defienden las humanidades suelen mirar al espíritu. Quienes propugnan pegarse a lo práctico miran al mercado de trabajo. Un bipartidismo casi perfecto. “Lo que nos estamos jugando no es un problema de que salgan más o menos eruditos, sino que salgan personas más libres”, advierte Víctor García de la Concha, actual director del Instituto Cervantes y antes de la Real Academia Española. “Se ha pensado que lo más útil es lo inmediatamente práctico, y no se consideran las ciencias del espíritu que es lo que configura al hombre”, agrega.

La reforma de Wert prima la lengua, las matemáticas y el inglés
“Sin entender modelos matemáticos sencillos, lo que estos pueden predecir y lo que no, los supuestos que requieren, la confianza que merecen, es prácticamente imposible participar activamente en campos aparentemente tan poco matemáticos como la biología, la economía, las finanzas, la contabilidad, la sociología, la ciencia climática, la ciencia política, la medicina o el marketing”, defendía con vehemencia en un artículo publicado en este periódico Luis Garicano, catedrático de Economía y Estrategia de la London School of Economics.
A grandes rasgos, la reforma de Wert contentará más a Garicano que a García de la Concha. El tronco sobre el que pivotará la enseñanza serán las matemáticas, la lengua y el inglés. Se revalorizan los idiomas (novedoso campo de las humanidades muy apreciado por el mercado) y se minimizan las clásicas, que cotizan cada vez más a la baja. Saber latín no es un pilar elemental de la formación. No digamos griego. En el anteproyecto, el latín aparece por vez primera en el currículo en 4º de la ESO, pero será solo opcional para aquellos alumnos que elijan el bloque de enseñanzas académicas para el Bachillerato. Filosofía, otra clásica de las Humanidades, será también una asignatura específica a elegir.
En el Bachillerato, Filosofía (1º) e Historia de España (2º) son troncales, y el latín se limita a los estudiantes de Humanidades. El griego es optativo en dos ramas. Junto a otros barridos, Wert también ha suprimido la Economía —lo que podría hacer pensar que corre contra los tiempos—, pero la ha sustituido con una materia de título pragmático: Iniciación a la Actividad Emprendedora y Empresarial.

García de la Concha: “Nos jugamos que salgan personas más o menos libres”
Para Charo Macías, profesora de Inglés en secundaria desde hace 28 años, el viento de los tiempos sopla a su favor: el inglés es capital, aunque su enseñanza siga dando pie a extrañas contradicciones, como el hecho de que la evaluación en Selectividad se limite a una prueba escrita y no se contemple un examen oral. A pesar de dedicarse a una materia en alza, Macías, acaso porque su formación original fue la Historia, lamenta el arrinconamiento de las Humanidades. “En estos años han sufrido una devaluación, vaivenes continuos y poca reflexión. Es una devaluación que cala en el alumnado, que siente cierta presión para estudiar contenidos que los padres y la sociedad consideran útiles. Ha calado tan hondo que se preguntan para qué sirve estudiar Literatura o Filosofía y las Humanidades van contra el pragmatismo de la enseñanza”, reflexiona. Considera que por el camino de las reformas educativas se ha caído algo sustancial: “El objetivo de contribuir a la formación integral de la persona”. “Falta una conciencia del individuo sobre sí mismo, se pierde la capacidad de reflexión y de crítica”, añade.
En las aulas está ganando la batalla el partido de lo útil, aunque no se trata de un endemismo español. En opinión de Ricardo García Cárcel, catedrático de Historia Moderna de la Universidad Autónoma de Barcelona, “el mundo humanístico está devaluado a escala universal, no solo es un problema de España”. Y añade con rotundidad: “Para nosotros el alumno ideal es el latinoamericano, que está enormemente interesado por la Historia, ávido por saber. El nuestro es apático, más maleado por la influencia del entorno y nuestro mundo de fantasmas políticos”.
Ha de concederse a quienes legislan que el problema reside en priorizar. La entrada de nuevos conocimientos implica el arrinconamiento de otros. La jornada escolar es finita, aunque a veces la sociedad no parezca darse cuenta. “En cuanto surge un problema social, ya sea vial o sexual, se empieza a decir que hay que enseñarlo en el colegio. Eso me horroriza, porque no todo tiene que estar ahí”, advierte Charo Macías.

Los defensores de las humanidades miran al espíritu. Los que propugnan lo práctico, al mercado de trabajo
Contra la sobrecarga lectiva se pronuncia también Antonio Cabrales, catedrático de Economía de la Carlos III: “Comparados con otros países, nuestros chicos dan ahora más horas de clase que la media de los países de la OCDE, pero dan menos horas de Lengua y Matemáticas. Yo me centraría en estas asignaturas instrumentales en exclusiva. Eso es lo que hay que proteger. En el resto tener unos mínimos y a partir de ahí permitir que los estudiantes se construyan un currículum más flexible”.
Cabrales, además, no se arredra a la hora de denunciar presiones interesadas para mantener unas materias determinadas por los colectivos de profesionales que las imparten. Ya sean latinistas, historiadores o economistas. “Cada pequeño grupúsculo considera que su materia es más importante que las demás. En estas críticas influyen quienes defienden intereses particulares, pero el Gobierno tiene que defender el interés general”, subraya.
Sin embargo, el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, Julián Casanova, disiente, aunque concede que las protestas pueden parecer corporativas —en su gremio se movilizaron cuando trascendió que la primera intentona de Wert era convertir la Historia Contemporánea en una asignatura optativa para determinados bachilleratos—. “La historia es una poderosa herramienta de búsqueda e interpretación, sobre las causas de los hechos, pero también sobre el cambio y la continuidad. La historia no trata sobre el pasado muerto, sino que es una disciplina dinámica, que plantea constantemente nuevas preguntas y que resulta muy molesta a quienes quieren simplificar las cosas y no les gusta explorar en profundidad la condición humana”, señala. Y añade: “Uno puede conmemorar el bicentenario de la guerra de la independencia, pero si es sobre la dictadura de Franco, entonces sale a la luz el famoso argumento de que es mejor no remover el pasado. La historia reciente, no la actual, es incómoda. En realidad, cuando se aplican los instrumentos críticos, como decía Edward H. Carr, toda historia es historia contemporánea. Por eso es mejor relegar la historia obligatoria a las instituciones medievales o a la España de Viriato”.
Más allá del informe PISA, que constata un nivel insuficiente en comprensión lectora, competencia matemática y competencia científica entre los escolares españoles, ¿hay evidencias de la influencia de las asignaturas?

Ricardo García Cárcel cree que hay un deterioro del conocimiento histórico
No, según el economista Antonio Cabrales. Cuando los profesores de Economía alentaron la protesta por la supresión de su asignatura del Bachillerato —reconvertida en algo de título imposible, la ya citada Iniciación a la Actividad...—, el catedrático de la Carlos III decidió hacer unas pesquisas. “Me puse a buscar la evidencia del impacto de las asignaturas. Se dice que es un desastre que quiten esto o aquello, pero no sabemos si es más importante tener latín, historia o física. No hay evidencias. Nadie se ha preocupado hasta ahora de evaluar la importancia de las materias”, explica.
De lo que sí tiene evidencias Ricardo García Cárcel, tras cuatro décadas de enseñanza de Historia en la Universidad Autónoma de Barcelona, es del deterioro del conocimiento histórico con el que llegan sus nuevos alumnos. Da un ejemplo ilustrativo: “Tienen dificultades para ubicar cronológicamente a Felipe II”. Su pesimista diagnóstico se debe sobre todo a la situación de su especialidad en los programas educativos. “Tenemos algunos alumnos muy politizados, impregnados de discursos nacionalistas. En mi ámbito veo que no solo ignoran la historia de España, sino también la historia de Cataluña. La reducen a símbolos, a una historia de buenos y malos. Conocen por ejemplo la figura de Companys en su aspecto simbólico de mártir, pero apenas saben la historia de la Segunda República o la Guerra Civil”, plantea.
Víctor García de la Concha recurre a algo tan poco científico como un poeta, Pedro Salinas, para apoyar una de sus impresiones, que tampoco es literatura de la evidencia, pero sí fineza de oído: “Muchos muchachos apenas articulan una frase, eso significa un empobrecimiento del ciudadano y, al final, de la sociedad. Muchos muchachos son, como decía Salinas, ‘tullidos de la expresión”.

PRENSA. Sobre los alumnos sobredotados. Reportaje

Muchos superdotados fracasan en la escuela. / V. A. RICH  (GETTY) ("El país")

   En "El País":

Un millón de españoles despilfarra su talento

La OMS calcula que el 2,3% de la población mundial tiene altas capacidades intelectuales

En España hay muy pocos diagnosticados; irónicamente, muchos fracasan en la escuela

 1 ENE 2013

El filósofo Antonio Marina, autor de La inteligencia ejecutiva o La inteligencia fracasada, lo resume en una frase: “La mayor riqueza de un país no son sus materias primas, su territorio y su capital, sino el talento de sus ciudadanos”. Durante décadas Cuba, la Unión Soviética y sus países satélites aplicaron las palabras de Marina entrenando a las mentes más privilegiadas en unas escuelas segregadas con el fin de que ocupasen los puestos dirigentes de la política y la Administración al tiempo que a los superdotados estadounidenses se les formaba —y se les forma— en escuelas privadas para liderar el mundo de las finanzas. Mientras, la equitativa Europa, convencida de la necesidad de ofrecer una educación igual para todos sin caer en elitismos, ha estado mirando para otro lado. Hoy Barack Obama reclama que estas cabezas brillantes se centren también en otros campos como la ciencia o la medicina y en el Viejo Continente se plantean, en plena debacle económica, si se está malgastando materia gris sin saberlo.
“Para cualquier Administración preocuparse de desarrollar el talento de estos chicos es una inversión barata. Habría que, entre comillas, aprovecharse de su inteligencia”, opina Agustín Regadera, exinspector de educación y experto en altas capacidades. En Johannesburgo (Sudáfrica) se inauguró en 2008 la African Leadership Academy, que busca “identificar, desarrollar y conectar a la próxima generación de líderes africanos”. Su fórmula: potencial, práctica y oportunidad. En Israel, un país de apenas 7,5 millones de habitantes con 10 premios Nobel en sus escasos 64 años de historia, también lo tienen claro. “La base de todo progreso económico y general está estrechamente relacionada con un sistema educativo sólido, el cual debe ser moderno y estar adecuado a las necesidades locales. El interrogante es saber cuáles son los aspectos educativos de mayor relevancia para el progreso económico”, subrayan en el Centro Internacional de Capacitación Aharon Ofri, fundado en 1989.

Son niños que se aburren en clase si no tienen una atención específica
“Siempre se había creído que los niños que poseen sobredotación no nos necesitan, y hemos volcado toda nuestra atención en los niños discapacitados. El pediatra, como la sociedad en general, con una economía de servicios y nuevas tecnologías, debe ayudarles y no malgastar todo ese potencial humano”, reclama Gabriel Galdó Muñoz, catedrático de Pediatría Social y de la Adolescencia en la Universidad de Granada, en su artículo Superdotados I (2007). El Estado también se ha preocupado por los nacidos en familias desfavorecidas, pero no ha visto como un problema la sobredotación, y eso que entre el 30% y el 50% de esos chicos tienen un bajo rendimiento escolar. Descubrir superdotados entre los alumnos brillantes académicamente no es tan complicado como entre los fracasados.
Al menos sobre el papel, muchas consejerías de Educación en España se proponen ahora establecer el itinerario que pide Galdó Muñoz. “Llevo años oyendo que se van a hacer cosas. Es verdad que ahora se gasta mucho dinero en diagnosticar los casos de altas capacidades, pero si luego no hay un seguimiento, si no se les orienta, si no se les dan becas… no sirve de nada”, se queja Regadera. Él formó parte de un ambicioso programa en la Comunidad Valenciana: se sometió a un test de inteligencia a 11.000 alumnos de 42 centros y se concluyó que el 2,3% —justamente el porcentaje que estima la Organización Mundial de la Salud (OMS) en términos globales— eran superdotados. “Se les estudió durante un año y nunca más”, lamenta.

Muchos están poco capacitados físicamente
y les falta humor
Estas pruebas de inteligencia, que consideran superdotadas a las personas con un cociente intelectual superior al 130 (100 es la media), van perdiendo fuerza. “Hay que utilizar herramientas y estrategias diversificadas que atienden al desarrollo emocional, social y creativo”, se señala en el plan de acción para superdotados presentado en mayo en el País Vasco. Según sus datos, en Euskadi, que pretende atender la diversidad en la escuela a partir del curso 2015-2016, hay contabilizados 142 estudiantes con altas capacidades, cuando Alcagi (Asociación de Altas Capacidades de Guipúzcoa) asegura que podrían ser entre 6.000 y 7.000. ¿Por qué ese desfase? ¿No habla la OMS de un 2,3% de la población por encima de la media intelectual? Por tanto, un profesor que se jubila debería haber descubierto entre 20 y 30 superdotados a lo largo de sus décadas de docencia. Sin embargo, raro es el educador que dice haber reconocido a más de uno. Y En España, con 47 millones de habitantes, 1.081.000 personas tendrían altas capacidades.
Cuidado: tener una alta capacidad no significa ser un pequeño Mozart o Stephen Hawking. Esos casos tan extraordinarios son habas contadas. Hay diferentes grados de superdotación, muy pocos podrían protagonizar El pequeño Tate o El indomable Will Hunting. Se distinguen por ser unos niños observadores, sensibles, críticos, creativos, capaces de llevar varios proyectos a la vez y precoces en la madurez intelectual (que no psicológica y afectiva) y con preocupaciones sorprendentes para su edad. Por eso se sienten más cómodos entre mayores. Pero, en lo negativo, son también poco capacitados físicamente y con escasas habilidades para sociabilizar, apenas duermen y no gozan de mucho sentido del humor. “Son niños que mientras el resto se deja las espinillas jugando al fútbol en el patio, se dedican a leer y solo sintonizan con los que tienen sus mismas inquietudes”, explica el psicólogo Ricardo Sanmartin, presidente de la Asociación Española de Niños Superdotados, con sedes en Zaragoza y Madrid. En la capital comenzó el pasado curso un bachillerato de la excelencia en el que no todos son superdotados. Se valora su brillante expediente, que puede haberse conseguido con muchos codos y poco talento. Premia el esfuerzo.

Perfiles 

Para no ser tachados de bichos raros muchos tratan de ocultar su superdotación. “En especial las chicas, que dan más importancia que los hombres a la parte afectiva, social. Por eso el 80% de los superdotados que se someten a nuestros test son chicos. Lo que no significa que ellos sean más listos”, continúa Sanmartín. El pediatra Galdó Muñoz comparte esta idea en su artículo: “Las chicas son más imaginativas, intuitivas, y conceden mucha importancia a las relaciones interpersonales. Aprecian poco la atmósfera de competición y de individualismo. Dan prueba de un nivel de reflexión y de curiosidad intelectual igual al de los niños y, a pesar de ello, temen la aceleración del aprendizaje y las situaciones de competición, prefieren las relaciones interpersonales. Se interesan menos en su instrucción en la adolescencia, o incluso sufren regresión intelectual en la edad adulta”.
Una “regresión intelectual” de los superdotados que muchas veces, coinciden los expertos, pasa inadvertida para su profesorado. “Se les confunde porque se desconocen sus ritmos de aprendizaje. Eso les provoca frustración, falta de atención, hiperactividad, dolencias somáticas. Así que muchas veces son tratados por los síntomas, y no por la verdadera raíz que lo produce: su alta capacidad”, denuncia Alicia Rodríguez, presidenta de la Asociación Española para Superdotados y con Talento. Rodríguez, madre de un superdotado, se queja de que no se valoren los diagnósticos privados, ni de la Asociación Mundial para la Salud Mental Infantil. “Es donde acudimos los padres ante los problemas que manifiestan nuestros hijos”, dice.
La incomprensión de las Administraciones provoca que los superdotados con recursos económicos opten por estudiar en países en los que no hay obstáculos para entrar en la universidad antes de tiempo, en especial Estados Unidos. ¿Y saltarse algún curso? El Colegio Oficial de Psicólogos y de Pedagogos de Cataluña organizaron en 2010 unas jornadas sobre superdotación y escuela en la que se concluyó que es recomendable la aceleración para un mejor desarrollo cognitivo, social y afectivo. Sin embargo, muchos padres ven la medida como un parche, pues los niños empiezan motivados ante nuevos retos, pero pronto pasan a ser los primeros de la clase y vuelven a distraerse.

Educación se vuelca en discapacitados y descuida a los sobredotados
Parece complicado conseguir resultados positivos con estos niños que se aburren en clase cuando el ratio de alumnos por aula sube y baja el número de orientadores en los centros por los recortes en el sector. “Si entre ESO, Bachillerato y FP hay 1.000 alumnos y dos orientadores es imposible que estos conozcan bien los casos individuales”, alerta Regadera, que incide en la importancia de la labor de los profesores. Para ayudarles a diagnosticar y tratar casos de superdotación él, licenciado en Pedagogía, organizó unos cursos que en su día fueron presenciales y hasta el año pasado se impartían online. “Este año no se han programado”, explica sin entrar en conjeturas. “El problema es que los profesores se interesan en un momento determinado para ocuparse de un niño en clase, pero cuando pasa de curso lo dejan. Ocurre igual con los padres. Están muy motivados en las primeras etapas educativas y luego lo abandonan”, explica el autor de La delgada línea azul de la inteligencia (Brief, 2011).

Las chicas, más que los chicos, ocultan su capacidad para socializar
José Luis Sánchez Carrillo, profesor de Educación Especial en el instituto Camp de Morverdre de Sagunto (Valencia) creó hace seis años la primera Aula de Excelencia de la Comunidad Valenciana, que se ha exportado a otros centros. Al aula, que funciona de forma virtual, están inscritos chicos con un expediente académico brillante —ello no significa que sean superdotados— o son propuestos por la junta de profesores o del resto de alumnos. No hay test para conocer el coeficiente intelectual de por medio. “No necesitamos saberlo”.
En opinión de este profesor, autor de libros de técnicas de estudio, no hay que gastar grandes sumas “en etiquetar a los superdotados”, sino que hay que “invertir en mimarlos”. “De qué vale saber que lo son, si luego no se hace nada”. A su juicio, más que una adaptación curricular del alumno con altas capacidades, hay que ampliar su currículum para que no se aburra. “A un centro especializado solo necesitan ir 200 muy superdotados”.

Andalucía y Cataluña tienen un plan integrador y el País Vasco en 2015
Cada año se apuntan a su aula unos 80 chicos, pero solo han atendido a dos realmente genios. “Uno introvertido y otro muy líder”. Su forma de resolver los problemas matemáticos y su comprensión de la Filosofía de primero de bachillerato les puso sobre la pista. “En la Red encuentran cursos de creación literaria, de poesía, de lógica matemática, técnicas de estudio...”, enumera Sánchez Carrillo. Y, a cambio, se premia a los niños con un carné joven que permite acceder gratis a actividades extraescolares, asistir al teatro, conciertos o tener descuentos en informática, librerías o videoclubs. Inciden sobre todo en técnicas de inteligencia emocional. “Porque a veces son muy listos pero no saben controlar sus emociones y fracasan en los exámenes, o no saben relacionarse...”. Como dice Galdó Muñoz: a pesar de ser tan listos, “nos necesitan”.
Perfiles de sobredotación
  • El 90% de los casos identificados de sobredotación son alumnos exitosos o con buen rendimiento académico, según una guía distribuida a padres y profesores en el País Vasco.
  • Los chicos con bajo rendimiento escolar, más difíciles de detectar, suelen tener problemas de autoestima o con su entorno. Las razones de sus fracasos las atribuyen a los demás.
  • En alumnos con algún déficit asociado, por ejemplo una discapacidad de lenguaje, la tendencia a trabajar más en las carencias que en sus capacidades evita que sean mostradas o desarrolladas.
  • Hay un grupo de estudiantes underground, que suelen querer pasar desapercibidos para ser aceptados socialmente.
  • Otros son desafiantes o creativos, cuestionan las normas y a menudo tienen un sentido del humor corrosivo.
  • Los autónomos son chicos alegres, con buena autoestima y que trabajan por su cuenta.
  • Los procedentes de otras culturas o medios sociales desfavorecidos pueden tener dificultades por la distancia cultural y tienden a mostrarse tímidos.

PRENSA. "La fertilidad del miedo". Vicente Verdú

Vicente Verdú

   En "El País":

La fertilidad del miedo

En vez de llevar a España a un estallido social, la crisis refuerza los lazos comunitarios

Ante el descrédito de todos los poderes, más cercanía al vecino

 2 ENE 2013

El miedo es un medio donde el puñal se hunde y acaba disipando su influencia en los blandos humos del pavor. Nada ata más, emascula más, obnubila más que la presa del temor. Y ahora no es solo una amenaza lo que nos paraliza, sino ya un psicofármaco atmosférico que ha aspirado el inocente pulmón social. ¿Pero miedo, miedo tóxico y más miedo adónde puede llevar? Efectivamente, a una exasperación de su dosis y a la producción del efecto paradójico mediante el cual se llega al punto en que, saturados, ya no se tiene nada más que temer.
En ese momento, la explosión de ira es igual a la de Los Miserables de Víctor Hugo, que no por azar se representa en los teatros, en la música, en la televisión y en el cine de la actualidad. El miedo, el miedo y el miedo continuos. La Santísima Trinidad bajo la que se ha sacralizado el discurrir de esta Gran Crisis ha sido posible gracias a inculcar miedo a granel en la totalidad de los cerebros sociales. ¿Una conspiración satánica para la trepanación? Un efecto quirúrgico de la aguda seducción del mal.
Todos nos preguntamos, desde los periodistas a los quiosqueros, desde los ministros a los obreros, cómo no se ha producido ya -o hace algún tiempo- un formidable estallido social. Cierto: hay huelgas, manifestaciones, carteles de diferentes colores, protestas airadas, pero lejos de coaligarse para crear una dinamita crítica, al borde de la explosión, las sublevaciones se disuelven en las aguas amargas de la cólera efímera y hasta los enfermos aceptan pagar a la ambulancia para que les practiquen una diálisis o les extirpen el corazón. El miedo ha hecho posible esta luctuosa coyuntura donde es posible la crueldad, el crimen o el desahucio sin que haya otra reacción popular que la de darse muerte y, sin embargo, no asesinar al comendador.Los miserables no dejan de amontonarse y de crecer. En un barrio de Las Palmas, con un 46% de parados, el 76% de sus habitantes son ya excluidos sociales. Si la tasa aumentara un grado más ¿qué quedará finalmente de la inclusión social?
Una de las perspectivas más seguras para los próximos años será, pues, el cambio de sociedad, porque como un cambio de piel ruinosa, la penuria va carcomiendo el tejido conjuntivo de la colectividad. En adelante pues, no habrá ya ciudad ni colectividad sino, como se va viendo, comunidad.
En ABC Punto Radio hay (o había, antes de su paso a la COPE) un programa vespertino de diez minutos en donde unos ofrecían aquellos bienes que les sobraban, desde una máquina de coser a una bicicleta estática, desde una mecedora o una bañera para el bebé, puestos de trabajo y puñados de euros para prestar. Seguro que con la COPE por medio continuarán haciéndolo, porque entre sus fines de hace unos días se hallaba animar a todas las emisoras a producir programas semejantes de caridad. Programas en los que se establecía una comunicación entre lo sobrante y la necesidad. La suerte y la muerte. El exceso y el deceso. La sombra y la sombra de la vaciedad.
En la radio, en la red y fuera de la red, en Caritas, en Médicos sin Fronteras o en la tendencia de la multicaridad se siembra la luminosa acción de auxiliar al otro. Sólo en las guerras o las inmediatas posguerras se ha conocido un efecto parecido al que ahora cunde por toda España o Grecia, Irlanda o Portugal.

Hay protestas, pero se disuelven en las aguas amargas de la cólera efímera
Vivir atemorizado incrementa la tendencia a la empatía y la agrupación, tanto entre los animales como entre los seres humanos. La riqueza diferencia, conlleva distancia, distinción, mientras la pobreza aglomera a la muchedumbre bajo el mismo tufo de privación. El amigable olor penoso de la misma especie.
Nunca la solidaridad, la idea de cooperación y el sentimiento de culpa ha crecido, por tanto, con tanta intensidad. La reducción del consumo suntuario entre los más pudientes —que ahora se contienen empáticamente en el lujo o en las compras de arte— tiene que ver con esta clase de imantación paupérrima. Cuando el país es comunitariamente más pobre aumenta la igualación de barriada y, con ella, la idea de curativa de la vecindad.
¿La independencia de Cataluña o de Ciudad Real? Nunca una reivindicación separatista resultó más grotesca y tan ajena a lo real. Todo caso de este tipo, sea del carácter que sea, denota síntomas de una neurosis suicida o un delirio institucional o cerebral. Lo que no es del todo extraño contemplando la esquizofrenia del conjunto político-social al que hemos llegado sin apenas darnos cuenta y empeorando mes tras mes. Porque otro factor en perspectiva, pero ya evidentemente activo, es el creciente descrédito de toda autoridad. Y tanto más cuanto la autoridad se relaciona con la exigencia de su distinción retórica, sea nacionalista, salarial, condecorada o no.
El ridículo o el escándalo acompañan a todos aquellos casos en que la llamada autoridad pretende investirse de púrpuras identitarias, viajar en business o aumentar su cualificación gracias al AVE y la pompa volátil en general.
La totalidad del estamento autoritario arde hoy por sus cuatro costados y gracias al incandescente cinismo de la muchedumbre, excitada de antemano por la sofocante hoguera del poder.
Nada que sea vertical, jerárquico o impositivo puede ya consentirse o tragar con relativa facilidad. La gente, por mano de la reiterada injusticia de esta Gran Crisis y el ejercicio diario de las redes sociales, no acepta la arquitectura piramidal y sí, en cambio, la habitual y creciente vida en horizontal de la precariedad compartida. Odia en fin, la píldora y acepta consuetudinariamente el puré.

En la radio, en la red o en Cáritas se siembra el auxilio a los demás
De esto mismo deriva que, desde el Tribunal Supremo a los parlamentarios, desde el ministro de Educación al de Sanidad, todos se hallen cuestionados y a punto de perecer simbólicamente a causa de su arrogancia salvífica y, al cabo, tan ridícula como fatal.
La ciudadanía asustada y aplastada ha compuesto una pasta venenosa donde, tarde o temprano, van muriendo los barrocos gestos de autoridad. Lo privado, en sanidad o educación, en energía o en agua potable, es lo opuesto a la ley de la comunidad. El público ya no traga más relatos infantiles cuyo moral dulzor ha colmado su aforo de ingenuidad.
Porque dos relatos principales han sido los best seller de esta Gran Crisis. Uno es aquel que hace culpable de esta hecatombe a la actuación de los malvados. Tipos avariciosos y estafadores, que han robado los ahorros de la población, sea a través de las trampas preferentes o mediante todas las prevaricaciones bancarias aunadas al humus de una democracia en descomposición. Este relato de malos, al modo de un cómic, comporta un pensamiento religioso que explicaría el gran delito de la burbuja como un soplo diabólico, un desafío ante la respiración transparente del mismo Dios.
Pero Dios, como juez económico supremo y emperador del mundo, habría desencadenado su ira contra este delito que, en su extremo, no sería sino una directa profanación del espejo divino. El espejo o la luna del dormitorio donde habita, día y noche, la silente figura de Dios.

Solo en guerras o posguerras hubo un efecto parecido de multicaridad
Pero hay, además, otro relato más, difundido entre la población española que obtiene su ascendencia en la estructura el cuento infantil. Alguien, como la madrastra de Blancanieves representada por la señora Merkel, nos impide obtener la dicha de una recuperación castiza y familiar. Merkel, como horrenda y extraña figura del Anticristo, señalaría la cercanía de un Apocalipsis al que la población otorgara su anonada pasividad.
El año 2013 habrá superado la profecía terminal de los mayas pero encerraría en la suma de sus números un maldito 6 (suma de sus cifras unitarias) que remite al compuesto numérico de la Bestia del Apocalipsis de San Juan. La Bestia, designada con el número 666, representa al nombre de Nerón porque el nombre de Nerón César es igual a NRWN QSR respecto a cuyas siglas, en los abecedarios griego y hebreo, la N ocupa el lugar 50, la R el puesto 200, la letra W el 6, la N el 50, la Q el 100, la S el 60 y la R el 200, hasta formar el 666 con que se alude al diablo mismo. Y 2013, sumado número a número arroja un fatídico resultado de 6. El principio de la Gran Destrucción.
No hay, por tanto, que extrañarse demasiado de las cábalas. 2013 puede ser un año apocalíptico o de inflexión crítica, ponderado así por muchos analistas. El año del “doloroso progreso” o el año del dolor del progreso en su peor opción hacia lo mejor. El mismo progreso, sea a través del “progreso decreciente” o “crecimiento negativo” vienen a ser la diabólica meta de la evolución de la que partiría el tiempo de la larga Parusía posterior.
Evolución social en metamorfosis, porque, así como en el ciclo del gusano de seda fuimos una vez mariposas especulativas, ingrávidas y volanderas, ahora somos larvas reptantes apegadas al suelo como al borde empedernido de la sepultura.

El año que comienza puede ser apocalíptico o de inflexión crítica
¿La muerte? Esa idea había casi desaparecido de la historia del aún breve siglo XXI. Así como el siglo XIX fue explícito respecto a la muerte (plañideras, corros y lloros en torno al lecho del moribundo) fue en el sexo una perfecta excavación. Por el contrario, el siglo XXI fue explícito con el sexo en todas de sus versiones y muy recatado, sin embargo, con la muerte en cualquier manifestación.
El sexo, de hecho, se halla hoy por todas partes (o en ninguna) mientras la muerte es una esquela sin demasiada dimensión. El sexo ha sido liberado incluso del tabú del incesto en nuevas series televisivas o en el cine mientras la muerte permanece celada en los hospitales o consolidada en los birriosos tanatorios del extrarradio.
Ahora, sin embargo, con la Gran Crisis esa muerte marginada reaparece como una venganza capital. No sólo hay muertes masivas en los colegios de primaria norteamericanos, sino muerte a granel en los países islámicos, muerte en las parejas románticas o muerte en las casas desahuciadas, tanto en los ancianos esquilmados como en la economía general. Muerte que no deja entrar en los ambulatorios a los pobres moribundos sin papeles y muerte lleva su agonía a los presupuestos de los hospitales, los quirófanos y la investigación.
La muerte regresa ahora, dos siglos después, con su imperio absoluto y como el hermoso paralelo de la crisis llamada sistémica. Porque no se trata ya de una crisis financiera, ni económica, ni de Bretton Woods o de toda su parentela liberal. Esto es la crisis de la vida social y personal. La perspectiva de un mundo que, mediante la muerte física o simbólica, ha regresado hasta años atrás para replantearse la flecha del tiempo y, para recobrar, gracias a Dios, el sentido de la vida comunitaria. Tan feliz o desdichada como humanitaria. Finita y perdurable con riqueza o sin ella en la voluntad de una nueva razón de ser.


viernes, 4 de enero de 2013

POESÍA. "Cuando estés vieja y gris...", de W. B. Yeats (1865-1939)

W. B. Yeats

Cuando estés vieja y gris y soñolienta...

Cuando estés vieja y gris y soñolienta
y cabeceando ante la chimenea, toma este libro,
léelo lentamente y sueña con la suave mirada
y las sombras profundas que antes tenían tus ojos.

Cuántos amaron tus momentos de alegre gracia
y con falso amor o de verdad amaron tu belleza,
pero sólo un hombre amó en ti tu alma peregrina
y amó los sufrimientos de tu cambiante cara.

E inclinada ante las relumbrantes brasas
murmulla, un poco triste, cómo escapó el amor
y anduvo en las cimas de las altas montañas
y entre un montón de estrellas ocultó su rostro.


Versión de Nicolás Suescún

PRENSA. "Austeridad: nueva acepción". Álex Grijelmo

Álex Grijelmo

   En "El País":

Austeridad: nueva acepción

Lo que antes significaba “sin lujos” hoy significa que te echen de casa

 3 ENE 2013

Cuando se desata una guerra, una de las primeras víctimas es la verdad. Y cuando se produce una crisis económica, los primeros daños los reciben las palabras.
Entre los vocablos heridos por la recesión figuran los términos “austeridad” y “austero”. Vivimos en la política de la austeridad, debemos ser austeros; pero estas palabras ya no significan lo mismo que antes.
“Austero” partió del latín austerus (áspero); y éste del griego austerós (Breve diccionario etimológico de Corominas y Pascual). En 1726, el Diccionario de Autoridades recogía que lo austero, “según el sentido recto latino”, se relacionaba con “lo que es en parte áspero y acerbo al gusto, como el sabor de las frutas que aún no están en sazón”. En aquel entonces el uso de la palabra se reducía al mundo de los médicos y boticarios, que quizás definían de ese modo el mal paladar que dejaban sus fármacos.
Pero a tal sentido recto se incorporaría un sentido figurado, pues por analogía se empezó a llamar austero a todo aquello rígido y desabrido; hasta registrarse una acepción académica diferente, también en el siglo XVIII y con la ortografía de entonces: “Austero: Metaphoricamente, vale mortificado, penitente, mui observante, retirado y silencioso. Y así comunmente se dice ‘Fulano hace una vida mui austera y recogida’, ‘la regla es bien austera”.
En el banco de datos de la Real Academia podemos confirmar que la palabra se relacionaba con un comportamiento riguroso al que se sometía por voluntad propia un individuo, como aquel severo Aly-Mazer a quien Zorrilla definió así (Granada. Poema oriental, 1852): “Viejo santón de venerable traza, / famoso asaz entre la mora gente / era el severo Aly-Mazer, de raza / noble, de vida austera y penitente, / quien por causas recónditas y extrañas / retirado vivía en las montañas”.
El noble moro de vida austera, pues, decidió a su leal saber y entender sobre la penitencia que a sí mismo se propinaba; y si había decidido retirarse a las montañas por causas recónditas, eso a él solo concernía.

Nos rodean cientos de eufemismos pero el de este vocablo representa quizás el caso más sutil
Sin embargo, el significado de la palabra se ha modificado con rapidez ante nuestros ojos despistados: la austeridad ya no es una elección, sino una obligación.
Hoy en día se impone la austeridad a las comunidades autónomas, al gasto del Estado, a nuestra vida en general, a la educación, a la sanidad, a los subsidios, incluso a “los chuches”.
¿Y qué era la austeridad antes de la crisis?
La última edición del Diccionario tiene definido “austero” como “sobrio, morigerado, sin excesos”. Y añadía este ejemplo de uso: “En esa época, llevaba una vida austera, sin lujos”.
La expresión “sin excesos” de esa vigésima tercera edición sustituye a otra anterior: “Sin ninguna clase de alardes”; entrada aquélla en la que también figuraba el adjetivo “sencillo”.
Así que, se mire por donde se mire, el vocablo se ha venido asociando hasta hoy con la idea de no ir más allá de lo necesario, generalmente por voluntad propia: sencillo, sin lujos, sin alardes, sin excesos.
Pero no es ésa la austeridad de esta crisis.
La austeridad consiste ahora en que las medicinas se conviertan para muchos en un lujo, en que el mantenimiento de las carreteras resulte un exceso y en que llegar a fin de mes constituya todo un alarde. Austeridad es que a alguien lo echen de su casa y que por tanto recorte sus gastos en calefacción y en electricidad.
Como por arte de birlibirloque, el lenguaje político nos arroja la palabra “austeridad” a todas horas, pero no para referirse a la cualidad de quien prescinde de lujos o excesos. “Austeridad” no significa ya renunciar a tener más de lo necesario, sino conformarse con menos de lo necesario.
José María de Pereda, en Peñas arriba (1895), describía una habitación y decía de ella que tenía un aspecto “tan austero que rayaba en lo pobre”. Es decir, terminaba la austeridad donde comenzaba la miseria. Ahora la austeridad no raya en la pobreza; ambos términos no siguen separados por una línea fronteriza. Y la maniobra consiste en hacernos creer que se propone austeridad a quien la pobreza se le impone.
Nos rodean cientos de eufemismos, pero éste representa quizás el caso más sutil. La memoria de nuestros vocablos, la memoria de nuestra cultura, de la religión, la herencia que recibimos con el lenguaje y las ideas que las palabras nombran, relacionan la austeridad con un comportamiento valeroso, heroico a veces. La austeridad no era mala, ni perjudicial, ni ominosa, ni mucho menos impuesta, no sobrevenía tampoco: se adoptaba; constituía un sacrificio elegido a mayor gloria personal o colectiva, una demostración de control que cada cual administraba a su gusto.
Nos hablan hoy de políticas de austeridad, pero lo son de pobreza (“falta, escasez”, según el Diccionario), de miseria (“falta de lo necesario para el sustento”), de penuria (“falta de las cosas más precisas”). Tres veces el sustantivo falta en las tres definiciones de esas palabras; tres veces el significado académico de falta como “defecto o privación de algo necesario o útil” y no como renuncia austera de lo superfluo.
Y también existe la austeridad de siempre, por supuesto: la austeridad de quien decide no gastar, de quien ahorra para su tranquilidad entre tanta incertidumbre. Pero incluir a todos los ciudadanos bajo la misma palabra supone quizás una nueva forma de ocultar lo que sucede.

PRENSA. Viñeta de EL ROTO

   En "El País" (3 enero 2013):

PRENSA. "India se levanta por el respeto a las mujeres". Ana Gabriela Rojas


   En "blogs.elpais":

India se levanta por el respeto a las mujeres

Por:  | 01 de enero de 2013

Los llantos de dolor y gritos de ira se han instalado en las calles. La muerte de “la hija de India” ha conmocionado al país. Las manifestaciones que piden justicia han sido constantes desde que el 16 de diciembre una estudiante de fisioterapia de 23 años fue brutalmente violada por seis individuos en la capital, Nueva Delhi. Algunas de estas concentraciones han estado marcadas por los enfrentamientos entre los ciudadanos y las fuerzas de seguridad y dispersadas con agua, gases lacrimógenos y palos. Un policía y un periodista murieron y hubo más de 140 heridos.
El sábado miles de personas hicieron luto tras enterarse que “Amanat” (nombre con el que le llamó la prensa, pues su nombre real no fue revelado) perdió la lucha por su vida en un hospital de Singapur, donde había sido trasladada. El domingo fue cremada de acuerdo a los rituales hindúes en una ceremonia privada.
Por su brutalidad, esta violación ha sacudido consciencias en India y en todo el mundo. Ha puesto en evidencia la desigualdad en que viven las mujeres en ese país. Los ciudadanos cada vez están menos convencidos de que el Gobierno y la policía sea capaz de protegerlas. El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon ha pedido a las autoridades que den los pasos necesarios para hacer justicia y evitar nuevos crímenes. “Cada mujer y niña tiene el derecho de ser respetada, valorada y protegida”, reza un comunicado.
De Amanat, que se ha convertido en un símbolo de lucha para la igualdad de las mujeres, se sabe poco. Que era la mayor de tres hijos de un hombre que trabaja como cargador en el aeropuerto, que era una estudiante brillante, que ayudaba económicamente a su familia asistiendo a niños a hacer sus tareas. El día del crimen Amanat y su novio, el hombre de 28 años con el que pensaba casarse, según dijeron sus amigos a los medios, fueron al cine.

Al salir, abordaron un autobús que confundieron por público, pero que había sido robado por seis hombres que “habían bebido y buscaban algo de diversión”, según los informes policiales. Estos hombres golpearon bestialmente a sus víctimas con una barra de hierro en la cabeza y el abdomen. A Amanat la violaron por más de una hora y le perforaron los intestinos introduciéndole la barra por la vagina.  Después, la pareja  fue arrojada desde el autobús en movimiento. Después de tres operaciones, la salud de la chica seguía “extremadamente crítica” y fue trasladada al hospital en Singapur, donde murió. La policía arrestó a los seis sospechosos y ha comenzado un juicio rápido.  Se espera para la próxima semana la comparecencia de los presuntos responsables.
Nueva Delhi ostentaba ya el tremebundo sobrenombre de “la capital india de las violaciones”, pero tras este crimen su imagen empeorado todavía más.  “La actitud de la policía hacia las mujeres es el mero reflejo de cómo somos tratadas en general: menospreciadas y acosadas”, dice Anita Sharma, una manifestante.  El enojo es tal que en las calles y en las redes sociales algunos piden castigar la violación con muerte o castración química. Intentando calmar los ánimos, las autoridades han prometido endurecer las penas por violación y aumentar la seguridad en los autobuses, con más controles policiales y evitar los vidrios tintados. Cuelguen culpables
Las organizaciones de mujeres y estudiantes piden que los otros aproximadamente 100.000 casos de violación que existen en India también sean acelerados. Aseguran que es un crimen que es muy pocas veces denunciado por miedo de las víctimas, por lacorrupción y falta de sensibilidad de la policía y que, además, es excepcionalmente castigado. Por ejemplo, en Nueva Delhi, en donde los casos van en aumento vertiginosamente, las 635 denuncias de violación que se han registrado este año, han desencadenado en 745 arrestos, pero sólo una condena.
Es una sociedad patriarcal y misógina, explican. En una India en desarrollo las mujeres exigen más igualdad y los hombres sienten amenazado su poder. Para Kalapana Sharma, periodista especializada en temas de mujeres, la violencia contra ellas no se aborda de la manera correcta. “La sociedad asume que son las mujeres deben tomar medidas de precaución y no que los hombres son responsables de los ataques y que el Estado es responsable de protegerlas”, dice.
De hecho son varios los funcionarios que han hecho públicos sus comentarios al respecto. Hace tres años tras de que una reportera de televisión fuera asesinada al volver a las tres de la mañana de su trabajo la propia gobernadora de Nueva Delhi, Sheila Dikshit, aseguró que “una no debe ser tan arriesgada”. La gobernadora fue abucheada cuando quiso presentarse en las manifestaciones por la violación de Amanat.
En una rueda de prensa en agosto pasado, el ex jefe de policía de la capital, BK Gupta aconsejó a las mujeres que no fueran solas por la noche. “No pueden viajar solas a las dos de la mañana y luego decir que Delhi no es segura”. Estas declaraciones causaron indignación. En las manifestaciones de los últimos las mujeres llevaban pancartas expresando su malestar en este sentido: “No me digas a mí como vestirme. Diles a ellos que no violen”.
Mujeres encadenadasPara muchas mujeres las violaciones son sólo el extremo del acoso que sufren a diario. “Cuando voy por la calle me siento constantemente amenazada por las miradas de los hombres y en varias ocasiones me han tocado. No nos respetan”, cuenta indignada una de las manifestantes de estos días.
Y por ahora las cosas no parecen muy cerca de mejorar. En medio de la furia de los capitalinos y de los intentos del Gobierno de controlar el descontento, el miércoles pasado se reportó una nueva violación en grupoen Nueva Delhi.

jueves, 3 de enero de 2013

POESÍA. "Recuerda la olvidada belleza", de W. B. Yeats (1865-1939)

W. B. Yeats


Recuerda la olvidada belleza

Al ceñirte en mis brazos,
estrecho contra mi corazón esa belleza
que del mundo hace mucho se marchara:
coronas engastadas que reyes arrojaron
en charcas fantasmales, huyendo los ejércitos;
cuentos de amor tejidos con hebras de seda
por soñadoras damas en telas que nutrieron la polilla asesina:
rosas de tiempos idos
que las damas tejieron en sus pelos;
lirios fríos de rocío que las damas portaron
por tanto corredor sagrado,
adonde tales nubes de incienso se elevaban
que sólo Dios estaba con los ojos abiertos:
ya que el pálido pecho, la mano demorada,
nos llegan de otras tierras más pesadas de sueño,
y también de otra hora más pesada de sueño.
Y cuando tú suspiras entre besos
escucho la blanca Belleza también suspirando
por aquella hora cuando todo
deberá consumirse cual rocío.
Mas llama sobre llama y hondura sobre hondura,
y trono sobre trono y medio en sueños,
posadas sus espadas en sus férreas rodillas,
tristemente cavilan sobre grandes misterios solitarios.



Versión d: Hernando Valencia Goelkel

miércoles, 2 de enero de 2013

POESÍA. "La isla del lago de Innisfree", de W. B. Yeats (1865-1939)

W. B. Yeats


La isla del lago de Innisfree

Me levantaré y me pondré en marcha, y a Innisfree iré,
y una choza haré allí, de arcilla y espinos:
nueve surcos de habas tendré allí, un panal para la miel,
y viviré solo en el arrullo de los zumbidos.

Y tendré algo de paz allí, porque la paz viene goteando con calma,
goteando desde los velos de la mañana hasta allí donde canta el grillo;
allí la medianoche es una luz tenue, y el mediodía un brillo escarlata
y el atardecer pleno de alas de pardillo.

Me levantaré y me pondré en marcha, noche y día,
oigo el agua del lago chapotear levemente contra la orilla;
mientras permanezco quieto en la carretera o en el asfalto gris
la oigo en lo más profundo del corazón.


Versión de Luis Zalamea

martes, 1 de enero de 2013

POESÍA. "Dos gotas", de Zbigniew Herbert (1924-1998)

Zbigniew Herbert


DOS GOTAS

Los bosques ardían-
mas ellos
en sus cuellos enredaban los brazos
como ramos de rosas

la gente corría a los refugios-
él decía que su esposa tenía cabellos
en los que uno podía esconderse

cubiertos con una sola manta
musitaban impúdicas palabras
la letanía de los amantes

Si la cosa se ponía muy fea
saltaban en los ojos del otro
y los cerraban con fuerza

con tanta fuerza que no sintieron el fuego
que alcanzaba sus pestañas

hasta el final fueron audaces
hasta el final fueron fieles
hasta el final fueron parecidos
como dos gotas
detenidas al borde de la cara