jueves, 4 de febrero de 2010

TODOS CONTRA LA CALUMNIA. EL IES "MAIMÓNIDES": UNA ENSEÑANZA DE CALIDAD


Se hace camino al andar.
¡Cuánta razón tenía Antonio Machado! Cada uno de nosotros se encuentra en la vida con un camino por hacer; sus curvas, sus revueltas, sus espinas y sus magníficas rosas de pasión están creadas por nosotros, por nuestra manera de enfrentarnos a los retos, por nuestra forma de relacionarnos, por nuestras apetencias y deseos, por nuestros egoísmos, por nuestras virtudes... y por lo que encontramos en los demás.
Un camino para que el hay que tener unas instrucciones básicas, unas ayudas que sirvan para orientarnos, para que tengamos la posibilidad, cuando la ocasión sea llegada, de ver y crear más rosas que espinas. ¿Y qué es la educación en este siglo XXI sino ese manual para la libertad, para el pensamiento crítico, para proporcionar las pistas que allanarán y harán más fértil y solidario ese camino? ¿A quiénes? Evidentemente, a los alumnos y alumnas de todos los centros de enseñanza. A ellos tenemos la obligación de facilitarles ese camino, de mostrarles las dificultades y los mecanismos que pueden emplear para sortearlas; de hacerles ver que son ellos, con su cabeza y con su corazón, los que tejerán su futuro, los que harán su camino, su vida.
¿Quiénes hemos elegido la misión de allanar ese camino? Nosotros, los profesores y los maestros. Nosotros, quienes, a pesar de todas las dificultades con que la sociedad nuestra nos rodea, seguimos siempre adelante -con nuestras riquezas y nuestros lastres, con nuestros encantos y nuestras debilidades-, tratando de conseguir -por las rectas rutas de nuestra categoría de seres humanos- que los jóvenes encaren su existencia con un equipaje de conocimientos y habilidades suficientes y enriquecedores.
Pero (todos sabemos que es cierto) no es nada fácil educar. Caemos muchas veces y nos volvemos a levantar, y un día y otro, un mes y el siguiente, un año viejo y otro nuevo, insistimos en allanar ese camino de la vida a nuestros alumnos. Hasta que, desgraciadamente, a veces, chocamos con la oscuridad, con la confusión, con la mentira, con el rumor, con la calumnia interesada, con la información tergiversada, con la verdad prostituida -es la mentira, otra vez, sin ninguna duda-..., con la falta de claridad, con el insulto, con lo irracional.
Y te toca a ti, y me toca a mí, y a todos nosotros.
Nuestros nombres aparecen asociados con la brutalidad. Y nos insultan, nos lapidan, nos linchan. Y esas fuerzas negras se ocultan y no nos dan posibilidad de defendernos: no hay salida: el ofensor no muestra sus pruebas -no las tiene-: es la encarnación del fanatismo. Porque le importa poco atacar a un profesor, a una persona que enseña a construir caminos de humanidad.
Ese profesor, ahora, imparte Educación para la Ciudadanía; y tiene su nombre y apellidos. Pero hoy, y siempre, en estas circunstancias, yo también soy ese profesor; hoy, todos los profesores y profesoras del IES "Maimónides" impartimos Educación para la Ciudadanía.
Y entre todos, porque -repito- todos, en este momento y siempre, somos profesores de esa asignatura, lograremos aquello que decían los versos de Nicolás Guillén:

cerrar la muralla al sable del coronel, al alacrán y al ciempiés, al veneno y al puñal, al diente de la serpiente.

Abrir la muralla a la rosa y el clavel, a la paloma y el laurel, al mirto y la yerbabuena, al ruiseñor en la flor, al corazón del amigo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Que no se te pase por la cabeza que estás sólo con esa carga. Todos y todas te la vamos a llevar, y, más pronto que tarde, la vamos a echar fuera de nuestras vidas, de tu vida. Es el poder que tiene el tener valores, el tener amigos, el tener compañeros, el tener la verdad, el ser integro, profesional, ...
Estoy en tu lado de la raya.
Lola

Anónimo dijo...

No creo que un profesor normal y corriente pueda hacer lo que se le imputa.
Sería mejor que se aclarara el asunto; y si se demuestra que no es culpable el profesor, entonces que los que lanzaron la acusación rectifiquen en los mismos medios que se han difundido.

Esto sucede a menudo en institutos donde he estado.
Por desgracia, de facto, hay que demostrar la inocencia por parte del imputado, y no la culpabilidad por parte de quien acusa.

Sigue esto pasando en muchos centros , yo he ido a algunas huelgas y muestras de apoyo en aquellos institutos donde los profesores han sido agraviados a priori.

Anónimo dijo...

El falso testimonio de esa madre ha despertado a mucha gente ávida de ataques a una asignatura NECESARIA. Pero señores, es un profesor el que está sufriendo esta barbarie, un Claustro de profesores al que se está perjudicando, y unos niños a los que se están utilizando para un interés particular.

Todo mi apoyo al Claustro del Instituto Maimónides.

Mi repulsa al cobarde testimonio de una madre y a los que saltaron como alimañas a por su trozo de presa.

Anónimo dijo...

Me pregunto qué entienden por moral "esos defensores de la ética". Qué ejemplo están dando! Se reconoecen en lo que defienden? Ah! ya. La doble vara de medir.
Mi más sincero apoyo a todos los profesores de este claustro