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sábado, 29 de noviembre de 2014

POESÍA. "[Saint-Jacques]". Sara Herrera Peralta (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1980)


[Saint-Jacques]
La identidad de cada asiento, la esclavitud territorial, el lenguaje, los idiomas,
elevados y cercanos a una lengua que silba en los labios
de todos los que llegamos de lejos, de ciudades inventadas, de aceras contagiosas.
Manteniendo el diálogo que precede a los días imaginarios,
el vagón de metro inventa un lenguaje para todos, un argot moderno
-tu me mank-
y pisamos con cuidado el saber hacer de los más viejos,
el léxico que guardó la ciudad durante años, la tradición de los clásicos.
La aparición de los mensajes de móvil fue una plaquette romántica
igual que los nuggets el tentempié de los martes.
No me acuses de hablar espontáneamente porque no hay límites en todo esto.
Los academicistas me maldecirán por ser joven, mujer sin experiencia,
de poca formación.
Y me lo dirá un representante de seguros,
como si la cuestión humana estuviese ahí, precisamente ahí,
y no mucho más lejos.

viernes, 28 de noviembre de 2014

POESÍA. "Se aprenden muchas cosas...". Sara Herrera Peralta (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1980)


Se aprenden muchas cosas
en un país lejano.
Se aprende siendo extranjera
porque te miran
y preguntan
cada día
pidiendo explicaciones.
No me paro nunca en los trayectos
del metro y del tren,
dejo que la velocidad me lleve,
devuelvo las preguntas.

jueves, 27 de noviembre de 2014

POESÍA. "El doctor le advierte...". Sara Herrera Peralta (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1980)


El doctor le advierte,
debería tomar diez píldoras,
un jarabe,
echarse crema.
Un día el abuelo se enfadó
y echó pastillas
a la tierra de las plantas.
Dijo que eran buenas semillas.
Cuando volvió el doctor
le preguntó,
¿se ha tomado usted lo que acordamos?
Y el abuelo asintió.
Vas a enfermar, abuelo,
le dijo todo el mundo.
Y el abuelo sonrió.
La enfermedad no se cura
tan sólo con pastillas,
también es necesario
querer curarse.
El abuelo nos miró a todos añadiendo:
y también vosotros estáis enfermos.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

POESÍA. "Noventa y cinco años trabajando...". Sara Herrera Peralta (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1980)


Noventa y cinco años trabajando
y lloró a los noventa y seis
por un pañal.
La primera vez que vi llorar al abuelo
sentí un dolor enorme
desde la nuca hasta la boca
del estómago.
Los más fuertes
no deberían caer nunca:
a los débiles nos destruyen.

martes, 25 de noviembre de 2014

POESÍA. "El abuelo me ha mirado siempre...". Sara Herrera Peralta (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1980)


El abuelo me ha mirado siempre
de frente.
De niños llamaba jarabe que lo cura todo
a la granadina
y nos contaba
el cuento del garbanzo.
Nunca lloró el abuelo.
Ahora, con casi cien años,
me mira, sonríe y llora:
qué bien que hayas venido,
dice,
¿estás contenta en el trabajo?
Muy contenta, abuelo.
Y vuelve a reír y llora.
Eso es lo que yo quiero, prosigue.
Cuando algunos me preguntan,
extrañados,
¿por qué sigues estudiando?
-dos másteres, dos carreras un posgrado-
yo callo, asiento y también sonrío:
mi abuelo, nacido sobre
mil novecientos diez,
lloró por primera vez cuando
su hija le dijo,
tiempo después de dejar los estudios,
papá,
quiero hacer enfermería.
La mujer nunca en la cocina.
Y yo sonrío porque nadie sabe
que el orgullo o la fuerza
también se heredan.

viernes, 21 de noviembre de 2014

POESÍA. "El solitario". Sara Herrera Peralta (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1980)


El solitario

Que nadie vuelva a nacer como vino al mundo
es comprender el eterno paso del tiempo
cuando el segundero marca el tic tac vespertino.
Hay miradas tristes con arrugas en los anteojos
y suspiros que gritan en silencio cada noche
cuando queremos cerrar los ojos.
Niñez veloz, interrogantes en el iris de dos ojos negros.
Los hombres y mujeres que recorren el trayecto en solitario
conocen los rayos de las tormentas y la sequía del
verano como los campesinos pobres de la tierra
en que viviste.
Pero la soledad, a veces, también es una victoria.
Engendrados en los vientres de las madres que
amamantan con la leche del hambre,
los solitarios se inventan poco a poco
el sonido de un beso a la intemperie.
El mundo está lleno de ausencias cuando nos invade
la muchedumbre. El solitario busca, incansable,
entre la maleza. Eco insonoro que nunca vuelve.
El mundo se vuelve sordo.

jueves, 20 de noviembre de 2014

POESÍA. "Daumesnil". Sara Herrera Peralta (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1980)


Daumesnil

Se asemejan las libertades.
Materias contenciosas: el peligro de ir en línea recta.
En esta parada dibujamos círculos de oxígeno para el horror de la existencia.
Aún quedan esperanzas clavadas en los arañazos del vagón.
Y entonces sobreviene el porqué de las cosas. De todos los sueños.
Casi dormidos. Sin estar alerta, podremos todavía imaginar.
Hay rastrojos y escombros en sus párpados,
pero el vagabundo sabe de dónde vino.
El futuro es un vagón de metro.
Sonámbulos que gritan: vagabundos.
Quizá
sean los únicos que conozcan, a ciencia cierta,
su destino.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

POESÍA. "Dreams agency". Sara Herrera Peralta (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1980)


Dreams agency

Cantamos y maldecimos los días de hambre,
de hambre y de Nocilla,
teniéndolo todo y no teniendo nada.

Cantamos creyendo en el paraíso
de una playa desierta con palmera inclinada,
el olor salado y el sonido de las olas,
cabalgando.

Testimoniamos los hechos.
Y quizá, algún día, sepamos por qué las colas son largas
en el Corte Inglés, - una vez que hemos comprado ya
el papel higiénico, el arroz y los huevos -,
en la agencia de viajes.

Un billete, por favor.
Un billete para ir a algún sitio,
no importa dónde, lejos del barrio.

Cuando cantemos creyendo que el paraíso existe,
que de verdad hay una playa
y una isla desierta
y un cocotero
y una palmera,
cuando cantemos, por fin, convencidos
de que el paraíso existe,
los dioses serán menos,
ya no tendremos tantos sueños.

martes, 18 de noviembre de 2014

POESÍA. "Chevaleret". Sara Herrera Peralta (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1980)


Chevaleret
Hay parámetros decimonónicos en cada barandilla.
Responden a las necesidades de los viejos, a veces de los niños.

_____Nos sostienen bajo el techo.

Un sostén para las almas, son grises como el humo.
A veces, sobre las tierras quemadas del vagón de metro
se despiertan las voces de los inconscientes.

Cuánta juventud con cargo, qué infinita extensión del futuro.
Bricolaje inventado,
el debate es siempre el mismo: la segunda jornada; la liga de fútbol.
Monótonas, erguidas: siempre ahí.

El sostén, la presencia. Da igual en qué tarea,
no importa en qué memoria. Hay componentes estáticos que brillan a nuestro alrededor,
cubiertos de grasa, para permanecer aunque el tiempo pase,
aunque la vida se agilice, aunque sigamos este túnel
que nos lleva

_____desesperadamente
a ninguna parte.

lunes, 17 de noviembre de 2014

POESÍA. "18:33". Sara Herrera Peralta (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1980)


18:33
        Al hilo rojo
Los bancos del parque son
mis paradores de ciudad.

Un anciano deambula en línea recta.

Un joven se acerca. Se estrechan los cuerpos.

-Perdone, tiene usted una pegatina en su espalda-.

-Gracias, joven. Estos niños de hoy en día…
Muy amable. ¿Tendría usted hora?-

-Sí, claro, las seis y media-.

-¿Cómo se llama?-

El tentempié de los árboles.
La distancia entre los dedos y
el rastro de unos zapatos
de cordones desatados.

La tarde tiene sabor a castaña recién hecha.

-Perdone, tengo prisa-.

-Disculpe. Muchas gracias-.


________________Y vuelve a colocarse su pegatina en la espalda.