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viernes, 22 de noviembre de 2013

POESÍA. "Hoy soy desierto". Gsús Bonilla (Don Benito, Badajoz, 1971)

Gsús Bonilla

HOY SOY DESIERTO
Tanta arena poca vida,
como un desierto.
Hoy no me favorece la lluvia,
afligido, distraído quise ser duna.
Ayudado por el viento
y sin quererlo,
también se evaporó ese sueño.
Me bajó la temperatura,
perdí la compostura
y me llenaste de dudas.
El espacio se hizo inmenso,
y entre la tundra estaba escondida
la orografía de mis miedos.
Pasan las horas, y día tras día
mi alma se enfría.
Hoy ya no vuelo,
prefiero el suelo de este vacío.

jueves, 21 de noviembre de 2013

POESÍA. "Tu punto". Gsús Bonilla (Don Benito, Badajoz, 1971)

Gsús Bonilla

TU PUNTO
Afrontar nostalgias los días de lluvia
y esperar mojado frente a la luz que intenta calentar
cualquier habitación helada y gélida en su espacio,
es mi primer quehacer de la mañana
en la que intento amanecer hoy;
por eso me entretengo en amar
para aburrir a mi conciencia.
Los fríos,
los fragmentos y clavos del camino,
mi suela gastada,
mis uñas sucias y astilladas
por arañar las necias paredes de la culpa cristiana
que aún colea por estos inviernos.
Mi cansancio de hoy,
mi vida faltosa sin ti, este nuevo agotamiento,
la inanición, y los palos de ciego
al puto recuerdo los veinticinco del doce.
Sin ti a la mesa,
con yo a la vera del consejo y la propina.
No había velas y los lazos de colores
solo se intuían por la risa de tu alegre punto de seis vinos,
tu lengua trabada deseaba felicidad
con su mejor dicción,
a esta hora la mía también.
Hoy me faltas y nos faltas,
hoy no estás en tu habitual sitio frente a nosotros
y ya va para mil veces, demasiadas ya.
Hoy me sobra todo,
hasta la última batalla ganada,
hoy le bajé las bragas a la memoria
para acordarme de ti
en la manera más alegre que jamás te vi.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

POESÍA. "Pájaros de agua". Gsús Bonilla (Don Benito, Badajoz, 1971)

Gsús Bonilla

PÁJAROS DE AGUA
Me siento frente a la ventana,
los cristales fríos soportan las gotas de agua,
la tarde obsequia lluvia.
Enciendo un cigarro y tras la primera calada el
humo intenta unirse a las gotas cristalinas adosadas al vidrio;
absurdo intento, la barrera transparente impide el abrazo.
Estoy pensando en destrozarte el corazón,
estoy pensando en hacerte daño,
pero solo lo pienso,
sé que soy incapaz de destruir castillos de arena
esos que los niños construyen a las orillas del mar;
pensar maldades en las tardes tristes es el último jovi que tengo,
me distrae mucho durante tu ausencia.
Siempre fuimos húmedos después de lamernos sin control,
siempre hubo el cigarro de después,
siempre el humo es nuestro aliado,
nunca hubo una barrera casi invisible separándonos,
nunca fueron las tardes tristes.
Conozco esos ojitos cuando están rojos y mojados,
esa mueca en tu boca te delata;
no soporto cuando le lloras a la luna,
porque me hace sombra,
compite conmigo y a ti te gusta esa competición,
así te aseguras quien te escuche.
Desconozco este dolor en mí,
desconozco por qué callo y solo sueño,
a veces pienso que perdí el ritmo,
que me falta compás,
que no tengo baile;
ya no noto
cuándo me clavas las espuelas para que inicie la marcha,
a trote, a galope, qué más da;
comprende mi derrota,
entiende por qué hoy no lucho.
Me falta una calada para acabar el cigarro,
la tarde sigue inmensa con su lloro,
al humo a cabezón no le gana nadie en su empeño;
la barrera transparente sigue ahí
y tú no estás.

martes, 19 de noviembre de 2013

POESÍA. "Os cuento". Gsús Bonilla (Don Benito, Badajoz, 1971)

Gsús Bonilla

OS CUENTO
Había una vez en que los años eran caprichosos,
andar de cabeza el modus operandi más práctico;
cuando tenía siete novias para siete de mis dedos
y por vicio soplaba en sus nucas
después de haber silbado detrás de sus orejas
versos de amor.

Cuentan que por entonces el cirujano
se dedicaba a separar entrañas
y la microcirugía
nunca supo diferenciar
el polvo de las pajas.
Cuentan que no podía abrir la boca
porque mi lengua estaba hinchada
y las ávidas avispas de clavar su aguijón
no se cansaban.
Es sabido que la magia era truco
y había miedo a nadar sin guardar la ropa,
iba desnudo, el mar eras tú,
bajaba la marea,
bajaba la venta cuando te subías las bragas
y detrás estaba yo,
y tenía todo negro por delante.
Cuando los brotes no eran de esperanza
y se daban de ostias las briznas de futuro
con los vertidos del alma,
supuraban precipicios por narices
y los claveles agarraban entre la mierda de mis uñas,
pero sus raíces eran de oro.
Por duplicado, había otra vez,
en que tocaba la tierra
porque las guitarras dormían por los suelos
y mis sueños se ahorcaron con sus cuerdas,
cuando los disgustos de mi madre
llegaban sin avisar a la hora de sentir,
porque mis besos eran fríos
porque residían en el norte, quizá en el sur,
no lo recuerdo;
pero allí donde las putas banderas
ondeaban en los días de tormenta,
las entradas partían espinillas
y te astillaban hasta el corazón,
las salidas no eran de emergencia,
sino salidas y punto,
y se gozaba y gozaba.

Cuando la vida se desboca y pierdes la riendas,
cuando con lluvia quise moderar la velocidad,
pero no lo conseguí…

lunes, 18 de noviembre de 2013

POESÍA. "Silencios". Gsús Bonilla (Don Benito, Badajoz, 1971)

Gsús Bonilla

SILENCIOS
Ama de tus silencios
esclava de mis palabras.

Divago astuto y merodeo
a la altura de tu boca,
me entretengo
en la comisura de tus labios;

te callo.

No quiero que me escupa
tu lengua algo más bello
que un silencio.

Callarse
a veces es mejor,
y esperar que un silencio
lo diga todo
es lo que pretendo
ahora,
aquí,
en mi fosa común,

eterno y tranquilo,
soñando versos para ti.

Nunca hubo nada
más triste.

Nunca hubo nada más dolido
nunca nada,
que un recuerdo feliz.

viernes, 15 de noviembre de 2013

POESÍA. "Jugar a vivir". Gsús Bonilla (Don Benito, Badajoz, 1971)

Gsús Bonilla

JUGAR A VIVIR
Todo lo que hago, lo hago porque lo creo,
fallo, y asumo las consecuencias;
cuando me sale bien, callo
y continúo, sin estrategias;
la suerte está echada.
Yo soy así de milimétrico,
apuesto y me doy ultimatuns continuamente,
no obstante, sé que me esperan con la escopeta cargada
pendientes de mi error. Pero no me asusta;
hace ya mucho tiempo que aprendí el juego.
El comportamiento previsto,
el crecimiento sustancial del alma,
lo que se espera de mí, individuo a veces confuso,
mis dudas mis aciertos,
la conducta animal del ser.
El avance hacia atrás, la huida hacia adelante,
mi particular teoría sobre la vida,
mi yo laureado, mi egocentrismo,
el poema que te ofrezco
(porque no tengo nada mejor para ofrecer).
Cuando damos pasos en falso
por descuidos o intencionadamente,
marcamos un camino equivocado;
y el rastro que vamos dejando
a los perros ladradores es tan claro,
que estos no dudan en avisar
al deseoso cazador impaciente por apresarnos.
Ya no tengo miedo,
ni tan siquiera parpadeo;
desnudo, aquí espero.

jueves, 14 de noviembre de 2013

POESÍA. "Ciudades grises". Gsús Bonilla (Don Benito, Badajoz, 1971)

Gsús Bonilla

CIUDADES GRISES
Son las diez por mi reloj y los humanos plastificados
avanzan por el gangrenoso asfalto de la ciudad,
la húmeda mañana se torna estrangulada si añado
las lágrimas de ella.

Las ciudades grises suelen buscar huecos en las bocas
perdidas, para aspirar el aire limpio que asea sus calles.
Las ciudades grises te roban el alma, para que extraños
como ella piensen que son acogedoras.

Ella, sentada en el banco frío de piedra, espera recuerdos;
enciende un cigarro, y el humo de la primera calada enlaza
imágenes absurdas que creía olvidadas.
El foxterrier blanco que le acompaña hace sus necesidades
sobre la acera. Ella intuye que sobre la acera, necesariamente,
hay alguna imagen suya de antaño también.

Sin esfuerzo se levanta de su helado sentayo, abre la bolsa
negra adosada a la correa del can y se inclina con cuidado,
recoge el excremento,
y lo introduce en la bolsa con delicadeza.

Ella sabe que las fotografías que le regala la memoria en
mañanas mojadas como esta, las imágenes, aunque
asquerosas, hay que guardarlas con mimo.

Las ciudades grises no se cansan de masturbar los pensamientos
de los extraños con dudas, que se sientan en bancos gélidos
a fumarse los sentimientos de culpa, mientras sus perros, día
a día viven ajenos a las mierdas que sus amos disfrutan.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

POESÍA. "El hombre trece". Gsús Bonilla (Don Benito, Badajoz, 1971)

Gsús Bonilla

EL HOMBRE TRECE
El hombre trece
tiene una inexplicable habilidad
para cambiar el estado de las cosas,
de las vidas,
e incluso de las almas.
Te abraza con sus brazos oscuros
de extrañas raíces,
y alcanza con su mirada
cualquier alrededor de primavera;
una vez que te mira, se acerca
y se impregna en ti
como una asquerosa baba
en la que la mala suerte
es un aire más que se respira.
Una vez infectado
se tarda poco en cambiar de color,
en décimas de segundo
tu verde rosa o habitual blanco
pasa a ser un azul oscuro tormentoso
que no conociste antes,
y ahí te das cuenta de tu mal.

Cuando el sol
no puede abrir los ojos
y sumergido entre espejos cóncavos
el retrato de un miedo absurdo
te convierte en locura paranoide,
la catástrofe pisa por tus pisadas
y el rastro que vas dejando
marca el camino
hacia un atolladero inesperado.

Si ves a este hombre malo,
si le ves,
has de huir de él,
o lucha, o haz lo que te venga en gana,
pero tienes que saber
que yo tuve la desgracia
de plantarle cara,
y me convirtió en una especie
de rey Midas venido a menos,
con la exclusiva diferencia
de que yo, todo lo que toco
lo convierto en mierda.

martes, 12 de noviembre de 2013

POESÍA. "Hace frío...". Gsús Bonilla (Don Benito, Badajoz, 1971)

Gsús Bonilla

HACE FRÍO…
Hace frío, y eso se nota.
Lo nota el corazón en llamas del último monosabio,
lo nota la carcajada del diablo de mis sueños,
lo nota la palabra impresa del texto amarillento,
hasta lo notan los gorriones de mi golpe en la cabeza.
Las estrellas crisálidas,
la luna perra desobediente,
el niño insumiso rompejuguetes.
El abuelo joven del viento amargo
lo nota la arena de la playa de mi lengua…
una vida ajena.
Un eructo locuaz en la barra de labios,
el sol de tus ojos cerrados por defunción,
el arroz con leche frita,
el beso de mamá antes de dormir,
y la lectura del cuento de mi amigo invisible.
Dame abrigo sin querer porque
hace frío, y eso se nota.
Lo nota la duda del suicida,
lo nota la salud enferma del almario de tres cuerpos,
lo nota la botella vacía de mensajes de amor,
hasta lo notan las paredes de este cuarto de hora
que cronometra mis arcadas.
La mariposa de hielo,
la manzana del deseo,
los giros en circulo mordiéndome el rabo,
el vaso de vino de los abstemios,
el dedo ensalivado de pasar páginas,
la vagina eléctrica de mis caricias,
el ying
el yang
el tiempo perdido…hace frío, y eso se nota.

lunes, 11 de noviembre de 2013

POESÍA. "Poetas". Gsús Bonilla (Don Benito, Badajoz, 1971)

Gsús Bonilla

POETAS
Cansado de mirar al cielo,
cansado de pintar pájaros,
me pido ser enterrado
en el último sueño niño
antes de ser adolescente,
lo digo por si me muero.
Quedamos en el fondo del mar
para salarnos la saliva,
quedamos a menos cuarto
para empezar y fumarnos a medias.
Recuperando objetos perdidos
nos encontramos sujetos,
recuerdo,
amando de tarde en tarde,
amando
amando.
Otros ya nos juzgaron.
Otros nos desvistieron cuando éramos
desnudos,
cuando no teníamos nada que ocultar
porque ya éramos desnudos,
desnudos;
y mientras tanto,
amarrados al papel
y echada el ancla pluma
sobre la húmeda tinta
que también quiere ser mar,
vamos encumbrando letras,
letras.
Letras
Que, empapadas, intuimos flotan al
alba de la mañana.
Los poros a flor de piel como debe ser,
y el cuidado de no perder (otra vez)
la llave de
la ciudad perdida,
donde habitan:
suicidas dudando bocas
soñadores mezclando noche
homicidas matando tiempo
traficantes pasando ratos
y poetas,
poetas sangrando verso.