Mostrando entradas con la etiqueta burka. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta burka. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de octubre de 2014

PRENSA. "El irresistible imán del islam radical"

   En "El País":

El irresistible imán del islam radical

El islam ultraconservador se propaga en Melilla. Las mujeres establecen canales propios de radicalización


Mujeres musulmanas caminan por la Avenida Rey Juan Carlos I de Melilla, al acabar un desfile militar el pasado junio. / SANTI PALACIOS
La proliferación de burkas y barbudos en el paisaje humano melillense es una realidad que ya casi nadie se atreve a discutir. Los ultras que proclaman un islam anacrónico y rigorista son una minoría creciente y magnética. La religión está de moda entre los jóvenes de las barriadas, a los que fascina la idea de pertenecer a una avanzadilla moral internacional que triunfa en todo el mundo árabe. En la Melilla empobrecida y marginada encuentran los captadores una mina.
Si en Reino Unido o en Alemania se han dado casos de yihadistas universitarios y con horizontes laborales envidiables, en Melilla las fuerzas de seguridad han detenido a sospechosos de un perfil que poco tiene que ver con los radicalizados europeos. “Los barbudos se aprovechan de los chicos que no tienen nada que perder”, estima Yusuf Kadur, presidente de la comunidad islámica Al Nur, que pronto inaugurará un centro islámico con el que aspira a ejercer de contrapeso “a los barbas”. “Crecen por días”, afirma. “Aquí captan a los que pasan hambre”
Cuando los musulmanes melillenses hablan de captar, se refieren a pasar a formar parte de la órbita de los barbudos, a practicar un islam mucho más rígido. De ahí a empuñar un kalashnikov en nombre del Ejército islámico hay un abismo, sostienen decenas de melillenses consultados que viven como el enésimo agravio contra los musulmanes las detenciones contra presuntos yihadistas. Los 12 kilómetros cuadrados de la ciudad autónoma han sido testigo de cuatro redadas islamistas en lo que va de año.

"Sin la religión, hace tiempo que esto habría estallado", piensa un vecino de La Cañada
La Cañada de Hidum es el principal foco del salafismo en Melilla y un lugar en el que el rigorismo religioso convive con la mugre, las drogas y la ley del más fuerte. En la ladera de una colina a las afueras de Melilla se alza este laberinto de edificios bajos y desconchados. Los hay a medio construir y los hay también con ostentosas balaustradas pagadas con partidas de sospechosa procedencia. Aquí no hay trabajo y el poco dinero que se mueve procede del menudeo de la droga, de algún plan de empleo de seis meses o de una ocasional contrata municipal como la que le acaban de adjudicar a un grupo de paletas barbudos. Por lo demás, la Cañada roza el pleno desempleo.


Un policía hace guardia en la Cañada de Hidum en Melilla tras una redada de islamistas en septiembre / ANTONIO RUIZ
En las calles sin aceras se acumula la basura, sin que nadie pase a recogerla. Un coche calcinado yace al pie de una farola de la que los vecinos chupan la electricidad. Una mujer con hiyab y guantes verdes, que le tapan hasta el último centímetro de piel, espera en el asiento de copiloto de un coche. Su marido con barba larga, se ha bajado a recoger la ración de comida que reparte la Asociación Nueva Cañada. “Damos de comer a más de 300 familias”, explica uno de sus miembros, Hasan. Ayudan también a decenas de niños con fracaso escolar y a la legión de indocumentados que escapan los radares oficiales.
En este barrio se esconden forajidos de Marruecos. Se falsifican también bastidores de coches robados en Alemania que luego cruzan la frontera marroquí. Los jóvenes entran y salen con frecuencia de prisión. “Ahora ya roban hasta en el barrio, atan a ancianas como en las películas”, relata un vecino que teme dar su nombre. “Te levantas con el olor a humo. Esto se ha convertido en un caos. Nos han abandonado. Sin la religión, hace tiempo que esto habría estallado. Los jóvenes están desorientados y amargados. Los barbas les lavan el cerebro. Esta es una moda nueva, que viene de muy lejos”.
La radicalización no se ciñe a la Cañada. Cada vez hay más barrios melillenses con un locutorio o una mezquita en la que se juntan rigoristas. Las chicas con niqab, un velo que cubre el rostro y solo permite ver los ojos, se dejan ver por toda la ciudad y proliferan locales en los que se ha dejado de servir alcohol y cerdo. “Ha habido un cambio radical”, sostiene Massin Hartit, Vicepresidente Mundial del Tamazight y promotor de la cultura bereber en la televisión Popular TV, desde donde retransmiten el día a día de barrios como La Cañada. “Ahora se ven muchas más chicas con burka, un islamismo que no es propio de aquí, que viene de fuera. Los emigrantes marroquíes que han venido de Cataluña con la crisis traen corrientes más arabizadas. Se encuentran con gente que no tiene ni para comer, sin estudios ni nada que perder”.
Pero la alienación y la pobreza no explican por sí solas la radicalización de la juventud. Tampoco en Melilla. Pasarse a las filas del islam radical significa aquí, en Berlín y en Manchester, pasar a formar parte de la que consideran una élite moral internacional, de una corriente global y magnética. Significa tener un proyecto de vida y pasar a ser reconocido. “En esos barrios hay mucha droga, y los islamistas elevan a un toxicómano a la categoría de persona respetable de la noche a la mañana”, explica Abderramán Benyahia, presidente de la Asociación musulmana de Melilla. “Esto es solo una muestra más de la deriva global de islamización”, añade.
Muchos jóvenes absorben con curiosidad casi ciega lo que viene de fuera y rechazan el islam de sus padres, más rural, bereber y menos arabizado. Miran por encima del hombro a su familia, que siente cómo poco a poco pierde a sus hijos. A los padres les preocupa lo que ven y también lo que no ven. Les preocupa lo que sus hijos de 15 años hacen cuando salen de casa y vuelven sin dar demasiadas explicaciones. “A mi hijo de 16 le han intentado captar”, explica Kadur, de Al Nur. “Me acabo de gastar 600 euros en ropa de marca con tal de que no se ponga la ropa islámica y se deje barba”. El cambio de vestuario es el primer síntoma que detectan los padres.

"Las chicas se reúnen en casas donde escuchan con atención las dars, las clases de religión"
Ellos, los hombres islamistas, son más visibles. Son la imagen pública de un colectivo que protesta cuando hay redadas policiales y que predica en las mezquitas. Ellas son más difíciles de detectar y a menudo pasan inadvertidas, confinadas en el universo doméstico. Tienen además sus propias vías de radicalización, paralelas a los de los chicos. En Melilla, las alarmas saltaron en agosto, con la detención de la primera presunta yihadista española, una joven de Melilla que viajó a Marruecos con una menor para supuestamente unirse a las filas del Estado Islámico. Está por determinar si las sospechosas son efectivamente culpables, pero de lo que no hay duda es de que tanto las detenidas como un ejército de jóvenes melillenses profesan una renacida devoción por el islam impulsada y canalizada por las corrientes más ultras.
Si los barbudos conectan con los jóvenes en equipos de fútbol, en gimnasios instalados en garajes, en la mezquita o en excursiones al campo, las chicas frecuentan páginas de Facebook, forman grupos de WhatsApp y se reúnen en casas donde escuchan con atención las dars, las clases de las sabias. Las maestras propagan también su sabiduría en acontecimientos sociales como las bodas o incluso los funerales para formar corrillos en los que adoctrinan a las jóvenes. Leen el Corán en árabe culto y las chicas absorben las enseñanzas con disciplina. Les enseñan cómo ponerse los distintos tipos de pañuelo, o cómo comportarse con la suegra. Ellos, les dicen, son los príncipes que las protegerán y trabajarán para ellas siempre que ellas sigan al dictado la ley islámica.
En esas casas y en esos encuentros se distribuyen materiales de lectura. “¿Cuál es la mejor mujer? Aquella que cuando él la mira se complace, cuando le pide que haga algo, ella le obedece y nunca hace algo que él deteste con respecto a ella o a sus bienes”, recoge por ejemplo La verdadera personalidad del musulmán, un libro que circula entre las jóvenes casaderas melillenses. Tú puedes ser la mejor esposa del mundo o Nada te turbe, una suerte de manual de autoayuda para anclarse en la fe en los momentos difíciles de la vida, son otros de los títulos más consultados.
“Últimamente hay más religiosos”, explica una joven de 20 años que frecuenta las dars. “Tenemos mucho tiempo libre. Con el Corán, cuanto más sabes, más quieres saber. Es muy bonito. Muchas amigas mías han decidido ponerse el burka. Son unas enamoradas del islam y quieren que les vea solo su marido. No tiene nada que ver con el terrorismo”. Dos chicas de Melilla que recientemente decidieron taparse completamente con el niqab —al que en Melilla llaman burka a pesar de que este último cubre incluso los ojos—, aceptaron conversar con este diario sobre su decisión. Cancelaron la cita tras consultar con sus maridos. Buena parte de las mujeres que caminan como sombras negras por Melilla son cristianas conversas, según confirman varios vecinos melillenses.

"Pasarse a las filas del islam radical significa pasar a formar parte de una élite moral internacional" 
Las redes sociales son un vehículo para propiciar encuentros y canalizar la radicalización. Pero es necesario que exista un determinado contexto para que los jóvenes se sienten ante un ordenador y se expongan a páginas radicales o incluso yihadistas, advierten fuentes de los cuerpos de seguridad. “Es normalmente una persona del entorno la que les dice: métete en este chat o en este foro. Van a tiro hecho. En el caso de las mujeres, en un 90% son reuniones cara a cara en casas”, explican.
Las escuelas públicas ejercen de termómetro. Periódicamente surgen casos de alumnos que se niegan a participar en actividades que consideran haram —prohibidas, según el islam—. Hubo un chico que se salió de clase un Ramadán porque el profesor mostró una foto del David de Miguel Ángel. Una chica se negó a fotografiarse con el cartel de Bring back our girls para pedir la liberación de las niñas secuestradas por Boko Haram. A otras, sus padres no les dejan salir de excursión con sus compañeros en fin de curso.
Luis Escobar, maestro melillense y delegado de la Central Sindical de Funcionarios Independientes apunta un elemento adicional: “Para muchos de estos chicos, su lengua materna es el bereber y no entran en contacto con el castellano hasta los cinco o seis años cuando están en la escuela. Ahí se crea el primer retraso que se va acumulando durante su vida escolar. Cuando llegan a secundaria, no se sienten capaces de seguir adelante y se quedan tirados en la calle”. Escobar reclama profesores de apoyo y mejores alternativas profesionales para los jóvenes.
Las muertes de musulmanes en Palestina, Siria e Irak resuenan con fuerza en las barriadas melillenses, en las que a las corrientes globales se superponen las particularidades locales. Mohamed Busián es el abogado de tres de los seis presuntos yihadistas detenidos este año y se explaya en el rencor que generan las desigualdades entre musulmanes y cristianos en Melilla: “El poder que ha ostentado tradicionalmente la comunidad cristiana y la discriminación social y económica, que pervive, crea frustración. Los jóvenes encuentran su refugio en las ideologías radicales”. El paro, la pobreza o el fracaso escolar se ceban desproporcionadamente con la comunidad musulmana en Melilla. “Hay una fractura social inmensa, que contrasta con el discurso oficial de la multiculturalidad. El agravio comparativo con los cristianos fomenta el victimismo y el integrismo”, cree este abogado que se declara contrario al islamismo que profesan sus clientes.
El victimismo contribuye también a que la comunidad musulmana se blinde frente a las críticas externas. La mayoría silenciosa no comulga con las nuevas corrientes, pero consiente su expansión ante el temor de que les consideren malos musulmanes. La división de las asociaciones y representantes musulmanes de la ciudad tampoco ayuda.
En un bonito parque junto a la carretera de Hidum, Mohamed Driss, presidente de la Comisión Islámica de Melilla, que representa a la comunidad, asegura que se han enterado de las redadas yihadistas “por la prensa”. Driss asegura que no ha percibido un aumento del radicalismo. Culpa a “poderes occidentales de querer mancillar el islam” y se resiste a hablar de las tensiones en el seno de la comunidad. Es de los que cree que la ropa sucia es mejor lavarla en casa.

Aprender islamismo por WhatsApp


Melilla. Fuzia Allal. © antonio Ruiz / antonio Ruiz
Fauzía Allal Mohamed es una melillense de 19 años sonriente y muy vivaracha. Este verano su fotografía, con un hiyab negro y los ojos enmarcados con kohl, dio la vuelta al mundo en forma de ficha policial. Horas antes, había sido detenida, junto a una menor ceutí, acusadas de ser yihadistas camino de la Guerra Santa.
“Ambas pretendían cruzar la frontera hacia Marruecos con el fin de contactar con la red que las trasladaría de forma inminente a una zona de conflicto entre Siria e Irak. Sus intenciones eran las de integrarse en alguna de las células de la organización terrorista del autodenominado Estado Islámico, liderado por Abu Bakr Al Baghdadi”, aseguraba la nota publicada por el Ministerio de Interior tras el arresto. Tres días después quedó en libertad provisional. La menor admitió haber sido captada, pero Allal asegura que fue hasta hasta la frontera marroquí engañada.
La investigación está bajo secreto de sumario, por lo que hasta el momento se desconocen las pruebas en su contra. En Melilla, mientras tanto, la familia y una amiga íntima de la detenida aseguran que la chica simplemente estaba en un grupo de Whatsapp sobre enseñanzas del islam, pero que nunca planeó salir de la ciudad ni viajar a Siria o a Irak. El grupo lo compartían, según una conocedora del mismo, 12 o 13 chicas de toda España. Allí chateaban acerca de la ropa islámica, de cómo ser buena esposa, de si se reza con la menstruación y asuntos similares.
La familia de Allal afirma que un día, una de las jóvenes del grupo, Aisha —pseudónimo de la menor—, le escribió y le dijo que le gustaría conocer Melilla. Allal, según el mismo relato, le dijo que sería bienvenida y al poco la menor se presentó en la ciudad autónoma.
Al segundo día, según el entorno de Allal, Aisha le pidió que la acompañara a la ciudad marroquí de Nador para comprar ropa, que allí es más barata. “La menor lo había planeado todo y Allal no sabía nada”, aseguran sus familiares, que piden el anonimato. En la frontera, la policía las detuvo. Para Interior, es la primera vez en que se detiene en España a dos mujeres “dispuestas a integrarse plenamente en células terroristas” del Estado Islámico.
Fue hace unos cuatro meses cuando Allal empezó a taparse más. “Ella lo siente así, le sale del corazón”, explican en su familia. Ahora Allal viste el khimar, un velo que cubre el busto y ropa ancha hasta los pies. “Taparse más es la moda”, cuenta una amiga íntima de la sospechosa. Allal es una mujer alegre, ruidosa y mala estudiante; este último un rasgo que difiere del perfil de chica empollona y ultrareligiosa de algunas de las yihadistas de países europeos. Allal es alegre, ruidosa y mala estudiante; este último es un rasgo que difiere del perfil de empollona y ultrarreligiosa de algunas yihadistas europeas. Es independiente y dejó a su novio “por celoso”, según las fuentes. No cree que la mujer musulmana “deba obedecer siempre al marido”.
Allal dejó el instituto a los 15 años y estudió peluquería. Ahora vive con su madre gracias a un subsidio de 400 euros. Los sábados recibe clases para aprender a ser buena musulmana en una asociación islámica de Melilla.
La familia de Allal insiste en que una cosa es la religiosidad y otra muy diferente ir a Siria a luchar. Que el terrorismo islámico solo lo conocía por las noticias y las películas. Ahora Allal es la protagonista de su propia película, cuyo capítulo final se escribirá en la Audiencia Nacional.

martes, 12 de abril de 2011

PRENSA. 12 abril 2011

   En "El País":

1. Políticos. Columna de Rosa Montero.

2. Suave es la noche. Por Enrique Vila-Matas.

3. Un cliente enfadado hace daño a su empresa. Por Ana Lorite. Las compañías se ven obligadas a cuidar su reputación en la web, convertida en un gran libro de reclamaciones - La justicia falla a favor de las páginas de quejas - Una ley permitirá tramitar electrónicamente denuncias de consumo.

4. Mal bicho, pero genial. Artículo de Juan Goytisolo sobre Céline y Quevedo.

5. Pasado y futuro digital. Artículo de Michele Boldrin, profesor de la Washington University en San Luis (Estados Unidos) y director de la cátedra Fedea-Repsol; y Pablo Vázquez, director de 'Fedea'.

6. El modelo francés no sirve. Artículo de Timothy Garton Ash, catedrático de 'Estudios Europeo's en la Universidad de Oxford e investigador titular en la Hoover Institution de la Universidad de Stanford. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia. La prohibición del 'burka' y el 'niqab' entró ayer en vigor en Francia. La integración cívica de las inmigrantes musulmanas tiene fallos en toda Europa, pero el prohibicionismo de Sarkozy no ayuda a solucionarlos.

7. Primavera en Argelia. Por Jordi Vaquer.

sábado, 19 de junio de 2010

PRENSA. 19 junio 2010

En "El País":

1. Derry y Ferrol. Columna de Manuel Rivas.

2. Todo un personaje. Columna de Carlos Boyero, sobre Saramago y Lobo Antunes.

3. DOSSIER JOSÉ SARAMAGO. Artículo y enlaces que analizan la persona y la obra.

4. Turner en su tiempo. Por Antonio Muñoz Molina. Un recorrido personal por la exposición que el Prado dedica al maestro inglés.

5. ¿Protege a las ballenas regular su caza? Reportaje de Rafael Méndez. Los países debaten divididos en una cumbre clave si levantan la moratoria impuesta hace 25 años - La Comisión Ballenera pide autorizar la caza comercial de Japón a cambio de un santuario en la Antártida y de controles más estrictos.

6. Dos puertas dan al infierno. Artículo del escritor Félix de Azúa sobre el Museo Judío de Berlín.

7. Laicidad y 'burka'. Columna de Samí Naïr.

jueves, 3 de junio de 2010

PRENSA. 3 junio 2010

En "El País":

1. Algo bueno. Columna de Maruja Torres.

2. "¿Jubilarme? Yo sólo me jubilaré cuando me llame el de arriba".  Entrevista a B. B. King, por Lino Portela. El rey del 'blues' está de vuelta en la carretera. ¿De vuelta? Nunca se fue. A sus 84 años, esta leyenda de la guitarra sale de gira por cuatro ciudades españolas (Madrid, Valladolid, Granada y Murcia) y rinde homenaje a Nelson Mandela. Su majestad el 'blues'. Por Diego A. Manrique.

3. La muerte o la lucidez mortal. Columna de Vicente Verdú sobre la escultora Louise Bourgeois.

4. Contra el 'burka' (que da votos). Reportaje de Jesús García. Grupos políticos agitan el rechazo al velo integral pese a que su uso es marginal - Los expertos apoyan limitarlo, pero temen una prohibición contraproducente. ¿Hacia una sociedad de excepciones? Por Jordi Moreras, profesor de Sociología de la Universitat Rovira i Virgili.

5. Si yo fuera fumador. Artículo del escritor Vicente Molina Foix.

6. La flotilla de Gaza y los límites de la fuerza. Artículo de Amos Oz, escritor israelí, premio Príncipe de Asturias de las Letras 2007. Su último libro publicado en España es Escenas de la vida rural (Ediciones Siruela). © Amos Oz, 2010. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

jueves, 1 de abril de 2010

PRENSA. 1 abril 2010

En "El País":

1. "Estoy radicalmente enfadado con la realidad pero no soy moralista". Entrevista al escritor Sergio Olguín. Por Rosa Mora.

2. Refritos de la narración. Columna de Vicente Verdú.

3. El dinero del juerguista tienta. Reportaje de Cristina Delgado y Ariadna Trillas. La crisis empuja a muchos hoteleros a aceptar clientes que alejan a España del turismo de calidad - El Gobierno niega que nos visiten viajeros menos rentables.

4. Bélgica lidera el camino hacia la prohibición del 'burka' en Europa. Por Andreu Missé. Una comisión del Congreso aprueba multar y castigar con cárcel a quien vista la prenda en la calle - La propuesta cuenta con la unanimidad de los partidos.

5. La nueva barbarie tecnológica. Artículo de Francisco Márquez Villanueva, catedrático emérito de Literatura de la Universidad de Harvard. La capacidad destructora que trajo consigo la guerra fría se ha impuesto como patrón de los conflictos actuales, donde la población civil es la primera en caer. Otra víctima de esta deriva han sido las Humanidades.

miércoles, 17 de marzo de 2010

PRENSA. 17 marzo 2010

En "El País":

1. "Pude llegar lejos pero me parecía mal irme de Irak". Entrevista a Ghada Siliq, arquitecta iraquí. Por Ángeles Espinosa.

2. La escena de la ducha. Columna de Manuel Rodríguez Rivero.

3. El apasionado Albert Camus, según su amigo Jean Daniel. Reportaje de Jesús Ruiz Mantilla. El escritor y fundador de 'Le Nouvel Observateur' rememora al gran pensador.

4. Comida comprensible, por favor. Reportaje de Carmen Morán. La picaresca en el etiquetado de los alimentos dificulta elegir los más saludables. La UE quiere unificar la información que se ofrece. En No es una sopa de letras, análisis del tema, por Andreu Palou, catedrático de Bioquímica de la Universidad de las Islas Baleares y presidente del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).

5.  Italia, la "república a medida". Artículo de Giancarlo Santalmassi, periodista.Traducción de Carlos Gumpert.

6. Lo que el 'burka' esconde. Artículo de Gabriel Cañas.

7. Motín a la hora del té. Columna de M. Á. Bastenier.

8. "Leer es una necesidad". Reportaje de Sergio Mellado. Marina alerta sobre el déficit lector de los estudiantes.

sábado, 27 de febrero de 2010

PRENSA. 27 febrero 2010

En "El País":

1. Batman pudo a Superman. Por Álvaro Pons. Un cómic del justiciero, vendido por 792.000 euros. Bate, a los tres días de la anterior, la marca del tebeo más caro.

2. El ciudadano se aleja de sus líderes. Reportaje de Andrea Rizzi. La crisis abre un desafío colosal al ejercicio del poder, desata desconfianza en las élites y abre un nuevo flanco a los populistas. La excepcional tensión entre las necesidades de largo plazo y el castigo electoral a corto dificulta la acción de gobierno.

3.  Lo que sobra y lo que falta. Artículo de Fernando Savater sobre ETA y el País Vasco.

4. Burka. Columna de Samí Naïr.

lunes, 22 de febrero de 2010

PRENSA. "Sí a la ley del burka", por Bernard-Henri Lévy

Bernard-Henri Lévy
Ayer, en el suplemento Domingo, de "El País":

Sí a la ley del burka


Son muchos los argumentos que avalan la necesidad de promulgar una ley que prohiba vestir el burka en los espacios públicos en Francia, porque esta prenda es un signo del sometimiento de la mujer.

BERNARD-HENRI LÉVY 21/02/2010

Se oye decir: "El burka es una prenda; un disfraz, a lo sumo; no vamos a legislar la indumentaria y los disfraces...". Error. El burka no es una prenda, es un mensaje. Y es un mensaje que habla del sometimiento, esclavitud, anulación y derrota de las mujeres.
Se oye decir: "Tal vez sea sometimiento, pero consentido; sáquense de la cabeza la idea de un burka impuesto a unas mujeres que no lo quieren por unos maridos malvados, unos padres abusivos o el cafre de turno". Sea. Salvo que la servidumbre voluntaria nunca ha sido un argumento; el esclavo -o esclava- feliz nunca ha justificado la infamia inherente, esencial, ontológica, de la esclavitud. De los estoicos a Eliseo Reclus, de Schoelcher a Lamartine, pasando por Tocqueville, cada uno de los antiesclavistas del mundo nos ha dado todos los argumentos posibles contra esa pequeña infamia suplementaria que consiste en convertir a las víctimas en artífices de su propia desgracia.
Se oye decir: "Libertad de culto y de conciencia; libertad de ejercicio y expresión, para todos y todas, de la fe de su elección. ¿A título de qué íbamos a permitirnos prohibir que un fiel honre a Dios de la forma que prescriben los textos sagrados?". Otro sofisma. Nunca se repetirá bastante. El burka no es una prescripción coránica. No hay ningún versículo ni ningún texto de la Sunna que obligue a las mujeres a vivir en esa prisión de tela y chatarra que es un velo integral. No hay ningún shoyoukh, ningún doctor de la religión que ignore que el rostro no es una "desnudez", no más que las manos. Y no hablo de aquellos que, como Hassan Chalghoumi, el valiente imán de Drancy, están diciendo a sus fieles, alto y claro, que llevar ese velo integral es claramente antiislámico.
Se oye decir: "¡Cuidado con mezclar las cosas! Cuidado, al focalizar la atención sobre el burka, con no alimentar una islamofobia que no espera otra cosa para desatarse y sería, a su vez, una forma disfrazada de racismo. Impedimos que ese racismo se infiltrara por la puerta grande del debate sobre la identidad nacional; ¿vamos a dejarlo volver por la ventana de la discusión sobre el burka?". Sofisma, una vez más. Pertinaz y absurdo sofisma. Pues una cosa no tiene nada que ver con la otra. La islamofobia, y esto tampoco se repetirá bastante, no es, evidentemente, un racismo. Personalmente, no soy islamófobo. Me importa lo bastante lo espiritual y el diálogo entre espiritualidades como para ser hostil a una religión u otra. Pero, en cambio, el poder criticarlas libremente, el derecho a burlarse de sus dogmas o creencias, el derecho a la incredulidad, a la blasfemia, a la apostasía, son derechos conquistados a un precio demasiado alto como para que dejemos que una secta, unos terroristas del pensamiento, los anulen o los debiliten. De lo que se trata aquí es de Voltaire, no del burka. Es de las luces de ayer y de hoy, y de su herencia, no menos sagrada que la de los tres monoteísmos. Un paso atrás, uno solo, en este frente, constituiría una señal para todos los oscurantismos, para todos los fanatismos, para todas las verdaderas ideologías del odio y la violencia.
Finalmente, también se oye decir: "Pero ¿de qué estamos hablando, al fin y al cabo? ¿Cuántos casos hay? ¿Cuántos burkas? ¿Hay que armar tanto alboroto por unos cuantos miles -por no decir centenares- de burkas censados en el conjunto del territorio francés? ¿Merece la pena echar mano de semejante arsenal de reglamentos, hacer una ley?". Es el argumento más frecuente. Y, para algunos, el más convincente. Pero, en realidad, es tan especioso como los anteriores. Pues una de dos: o se trata sólo de un juego, de un integumento, de un disfraz y, entonces, en efecto, lo que procede es la tolerancia; o se trata de una ofensa contra las mujeres, de un atentado contra su dignidad, de un cuestionamiento frontal de una regla republicana fundamental -también pagada a un alto precio-: la de la igualdad de sexos, y entonces estamos hablando de un principio, y cuando se trata de principios, las cifras están fuera de lugar. ¿Alguien concibe que se cuestionasen las leyes de 1881 so pretexto de que los atentados contra la libertad de prensa son infrecuentes? ¿Y qué diríamos de alguien que, tras observar una disminución de los ataques racistas o antisemitas contra las personas, pensara en aligerar, o incluso en abolir, la legislación vigente sobre la materia? Si realmente el burka es lo que digo, si es ese insulto contra las mujeres y contra su lucha secular por la igualdad; si, por añadidura, es una injuria contra esas mujeres que, en el preciso momento en que escribo, desfilan a rostro descubierto en Irán contra un régimen de asesinos que tiene en el burka uno de sus símbolos; en resumen, si este símbolo significa que la humanidad se divide entre aquellos que tienen un cuerpo glorioso y dotado de un no menos glorioso rostro y aquellas cuyo cuerpo y cuyo rostro son ultrajes vivientes, escándalos, impurezas que nadie debería ver y que habría que ocultar o neutralizar, entonces, aunque hubiera una única mujer en Francia que se presentase enjaulada en el hospital o en el ayuntamiento, habría que liberarla.
Por todas estas razones de principios estoy a favor de una ley que no deje lugar a dudas y declare antirrepublicano portar el burka en los espacios públicos.

Traducción: José Luis Sánchez-Silva

martes, 9 de febrero de 2010

PRENSA. 9 febrero 2010

En "El País":

1. Olvidadas. Columna de Rosa Montero.

2. "Madre Coraje es una hija de puta". Reportaje de Javier Rodríguez Marcos. Gerardo Vera estrena su versión "emocional" del clásico antibelicista de Bertolt Brecht.

3. Quiero mi trozo de la tarta de Internet. Reportaje de Romás Delclós. ¿Deben las 'telecos' cobrar a las 'webs' más rentables a cambio de mejor trato en la Red? La fórmula pone en cuestión la neutralidad.

4. El significado del 'burka'. Artículo de Jean Daniel, fundador y editorialista de Le Nouvel Observateur; recibió en 2004 el Premio Príncipe de Asturias. Sobre Oriente Próximo ha publicado Dieu est-il fanatique? (Arléa), La prison juive (Odile Jacob) e Israël, les Arabes, la Palestine: chroniques 1956-2008 (Galaade). Su último libro es Les Miens (Grasset). Traducción: José Luis Sánchez-Silva.

miércoles, 27 de enero de 2010

PRENSA. 27 enero 2010


En "El País":

1. La esposa. Columna de Elvira Lindo.

2. El Holocausto como discurso político. Por Juan Miguel Muñoz. Idith Zertal critica el empleo del exterminio para justificar la política de Israel. Análisis de José María Ridao, en Usos y abusos de la memoria.

3. Futuro a la carta. Columna de Manuel Rodríguez Rivero.

4. Mortaja y libertad son incompatibles. Reportaje de Ana Teruel. Un extenso informe de la Asamblea Nacional francesa concluye que el 'burka' no cuadra con los ideales de igualdad y fraternidad. Prohibirlo en todo espacio público se apunta como solución.

5. Chile: el vértigo. Artículo de Rafael Gumucio, periodista y escritor chileno.

6. Azaña, un estoico moderno. Artículo de César Antonio Molina, ex ministro de Cultura, es escritor. Su último libro publicado es Lugares donde se calma el dolor (Destino). Siete décadas después de la muerte en el exilio del último presidente de la Segunda República, su capacidad para combinar el ejercicio del poder con la pasión por la cultura debe servir de modelo a los políticos de hoy.

7. Una caridad para Haití. Columna de M.Á. Bastenier.

8. "Me gustaría hallar algo totalmente inesperado". Entrevista a Fabiola Gianotti, responsable del detector Atlas, del acelerador de partículas LHC. Por Alicia Rivera.

martes, 30 de junio de 2009

PRENSA. 30 junio 2009

En "El País":

1. Dieciséis. Columna de Rosa Montero sobre el aborto.

2. "Escribir que las cosas deben cambiar te hace ser un apestado". Entrevista a Roberto Saviano, por la aparición en Italia de su nuevo libro, La belleza y el infierno.

3. Conversación en Roma. El escritor Jorge Edwards nos cuenta cómo una conversación de hace más de 30 años, entre García Márquez y Enrique Berlinguer, puede tener una relación curiosa con los sucesos del Chile de estos días.

4. La cárcel andante no es un derecho. Reportaje. Francia debate prohibir el 'burka' como instrumento de sumisión de la mujer. El Estado no pretende regular la vestimenta, sino garantizar el laicismo. Suecia, Italia y Holanda ya lo han hecho.