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lunes, 24 de octubre de 2011

PRENSA CULTURAL. Discurso de Leonard Cohen al recibir el premio "Príncipe de Asturias de las Letras"

Leonard Cohen agradece el galardón que acaba de recibir en el Teatro Campoamor.- J. L. CEREIJIDO (EFE) ("El País")



   En "El País":
Todo empezó en esta tierra

LEONARD COHEN 22/10/2011

   Es un honor estar aquí esta noche, aunque quizá, como el gran maestro Riccardo Muti, no estoy acostumbrado a estar ante un público sin una orquesta detrás. Haré lo que pueda como solista. Anoche no logré dormir, pasé la noche en vela pensando en qué podía decir hoy aquí. Después de comerme todas las chocolatinas y cacahuetes del minibar garabateé unas pocas palabras pero dudo que haga falta referirse a ellas. Obviamente, estoy muy emocionado por el reconocimiento de la fundación. Pero he venido esta noche a expresar otro tipo de gratitud que espero poder contar en tres o cuatro minutos.
   Cuando estaba haciendo el equipaje en Los Ángeles me sentía inquieto porque siempre he tenido cierta ambigüedad sobre la poesía. Viene de un lugar que nadie controla, que nadie conquista. Es decir, si supiera de dónde vienen las canciones las haría con más frecuencia. Es difícil aceptar un premio por una actividad que en realidad no controlo. Haciendo el equipaje para venir, cogí mi guitarra 'Conde', hecha en España hace 40 años más o menos. La saqué de la caja y parecía hecha de helio, muy ligera. Me la puse en la cara y la olí, está muy bien diseñada, la fragancia de la madera viva. Sabemos que la madera nunca acaba de morir y por eso olía el cedro, tan fresco, como si fuera el primer día, cuando compré la guitarra hace 40 años. Y una voz parecía decirme: "Eres un hombre viejo y no has dado las gracias, no has devuelto tu gratitud a quien la merece: el suelo, la tierra, al pueblo que te ha dado tanto. Porque igual que un hombre no es un DNI, una calificación de deuda tampoco es un país. Ustedes saben de mi fuerte asociación con Federico García Lorca y puedo decir que mientras era joven y adolescente no encontré una voz y solo cuando leí a Lorca, en una traducción, encontré una voz que me dio permiso para descubrir mi propia voz, para ubicar mi yo, un yo que aún no está terminado.
   Al hacerme mayor supe que las instrucciones venían con esa voz. ¿Y qué instrucciones eran esas? Nunca lamentar. Y si queremos expresar la derrota que nos ataca a todos tiene que ser en los confines estrictos de la dignidad y de la belleza. Así que ya tenía una voz, pero no tenía el instrumento para expresarla. No tenía una canción. Y ahora voy a contarles brevemente la historia de cómo conseguí mi canción.
   Yo era un guitarrista indiferente. Solo me sabía unos cuantos acordes. Me sentaba con mis amigos, bebía y cantaba, pero nunca me vi como un músico o un cantante. Un día, a principios de los años sesenta, estaba de visita en casa de mi madre. Su casa estaba cerca de un parque con una pista de tenis donde íbamos a ver jugar al baloncesto. Era un lugar que conocía de mi infancia. Me paseé por allí y encontré a un joven tocando una guitarra flamenca. Me encantó, estaba rodeado de algunas chicas y me senté a escucharlo, me cautivaba, yo quería tocar así, aunque sabía que nunca lo lograría.
   Me acerqué a él y nos entendimos medio en francés medio en inglés y pactamos unas clases en casa de mi madre. Era un joven español. Al día siguiente se presentó. Me dijo: "Déjame escucharte tocar algo". Lo hice y declaró que no tenía ni idea. Él cogió la guitarra, la afinó, me la devolvió y dijo: "No suena mal. Ahora tócala de nuevo". No cambió mucho. La cogió otra vez y me dijo: "Te voy a enseñar unos acordes". Tocó una secuencia rápida de acordes y luego me explicó dónde tenía que poner los dedos y me dijo otra vez: "Ahora toca". Pero fue un desastre.
   Al día siguiente, empezamos de nuevo con esos seis acordes. Muchas canciones flamencas se basan en ellos. Al tercer día la cosa mejoró. Aprendí los seis acordes. Al día siguiente el guitarrista no volvió por casa. Dejó de venir. Como yo tenía el número de la pensión donde se alojaba fui a buscarlo para ver qué le había pasado. Allí me contaron que aquel español se había suicidado, que se había quitado la vida. Yo no sabía nada de él, de qué parte de España era, por qué estaba en Montreal, por qué estaba en la pista de tenis, por qué se había quitado la vida.
   Sentí una enorme tristeza. Nunca antes había contado esto en público. Esos seis acordes, esa pauta de sonido, ha sido la base de todas mis canciones y de toda mi música y quizá ahora puedan comenzar a entender la magnitud del agradecimiento que tengo a este país. Todo lo que han encontrado favorable en mi obra viene de esta historia que les acabo de contar. Toda mi obra está inspirada por esta tierra. Así que gracias por celebrarla porque es suya, solo me han permitido poner mi firma al final de la última página.

   Discurso pronunciado por Leonard Cohen.

VÍDEO. Discurso de Leonard Cohen al recibir el premio "Príncipe de Asturias de las Letras"

viernes, 23 de septiembre de 2011

PRENSA CULTURAL. MÚSICA. "Canciones para matar nazis", por Diego A. Manrique

   En "El País":
Canciones para matar nazis

DIEGO A. MANRIQUE 19/09/2011

   En los últimos conciertos de Leonard Cohen, hay un momento especialmente trascendente. El canadiense, claro, tiene suficiente cancionero para no necesitar recurrir a las (escasas) piezas ajenas que ha grabado. Pero rompe su discurso íntimo al interpretar The partisan, que ahora suena más mediterránea con la aportación de Javier Mas.
   Me intriga la permanencia de The partisan en el arsenal de Leonard Cohen. Si quería conectarse con los remolinos del pasado siglo, pudo elegir dos momentos decisivos en los que sí estuvo presente -la crisis de los misiles cubanos, la guerra de Yom Kippur- y que generaron canciones.
   Sin embargo, Cohen prefiere enraizarse en la llamada 'Última Buena Guerra'. Y elige una canción poco conocida durante el conflicto. El himno de la Resistencia francesa era Le chant des partisans, ritmo marcial con letra belicosa -"a los matadores, con bala o con cuchillo debéis matar rápido / saboteador, cuidado con tu fardo, es dinamita"- que conecta con el espíritu sangriento de La Marsellesa.
   Le chant des partisans tuvo un lanzamiento de altura. Los aviones de la RAF dejaron caer miles de partituras sobre la Francia ocupada. Era sintonía de las emisiones francesas de la BBC. Con sus partes silbadas, Le chant... hasta resultaba apta para el trabajo clandestino.
   La autora de la música era Anna Marly. Que también firmó el hermano menor de Le chant..., su antítesis en realidad: La complainte du partisan. O, como es conocido gracias a Cohen, The partisan. El secreto está en el letrista, el extraordinario Emmanuel d'Astier de la Vigerie. Bala perdida de una familia aristocrática, fue teniente de Marina, periodista y militante de extrema derecha. Volvió a vestir uniforme con la declaración de guerra y, como a todos sus compatriotas, se le atragantó la derrota de Francia.
   Le desmovilizaron el 11 de julio de 1940. Unos días después, en un hotel de Cannes, reunió a un hermano y un amigo y les propuso organizar un grupo de resistencia a los alemanes y sus colaboradores. Tal vez fue el primer francés del interior en exteriorizar un plan semejante pero daba poca seguridad: tenía aspecto de estrella de cine y, además, consumía opio.
   Emmanuel d'Astier puso en marcha un núcleo de saboteadores llamados 'La Última Columna'. Nombre demasiado melodramático, aunque certero: el grupo fue desarticulado rápidamente. Tuvo más suerte con la siguiente red, 'Libération', germen de la publicación del mismo nombre.
   Hacia 1942, D'Astier viajó a Londres, donde quedó fascinado por el general De Gaulle. También representó a la Francia Libre en Washington, pero volvió a la clandestinidad en tiempos durísimos, cuando había caído el mítico Jean Moulin.
   Escrita en Londres, La complainte du partisan carece del aliento épico de Le chant des partisans. La voz de Cohen parece especialmente adecuada para esos versos desolados, cuando el resistente aprieta los dientes -"ayer todavía éramos tres / solo quedo yo"- y acepta que sus actividades van dejando un rastro de muerte... entre los suyos: "Un viejo nos ha escondido / durante la noche en un granero / los alemanes le han detenido / ha muerto sin sorpresa".
   Cohen canta en francés y en inglés. La adaptación, de Hy Zaret, altera el final. En el original, el protagonista asume que, cumplida su misión, le espera al anonimato: "El viento sopla sobre las tumbas / volverá la libertad / se olvidarán de nosotros / volveremos a las sombras". Hay grandeza en esa aceptación y, quizá, una consigna gaullista: el general detestaba la idea de civiles armados, con proyectos revolucionarios. Pero la versión inglesa opta por un cierre triunfal: "La libertad pronto llegará / y entonces saldremos de las sombras".
   Nunca se me ocurrió preguntar a Leonard por ese matiz. Imagino que, para él, el partisano es una figura eterna, que tiene sentido fuera de las coordenadas de la II Guerra Mundial. Y no hay muchos héroes en el repertorio de Cohen, que cada vez se nos antoja más ambiguo, apocalíptico, misántropo.

jueves, 2 de junio de 2011

PRENSA. 2 junio 2011

   En "El País":

1. Escándalo. Columna de Maruja Torres.

2. Gurke. Por David Trueba.

3. Contra el falseamiento de la Historia. Personalidades del mundo de la cultura alzan su voz contra la Real Academia y el 'Diccionario Biográfico Español' - Vargas Llosa: "Es una auténtica vergüenza". Lo peor es que no tiene remedio. Análisis de José-Carlos Mainer.

4. Príncipe de Asturias por las letras. Por Diego A. Manrique. Una insólita decisión del jurado otorga a Leonard Cohen el galardón literario. Lorca de Montreal. Soneto de Joaquín Sabina.

5. La incertidumbre es perjudicial para la salud. Reportaje de Emilio de Benito. La OMS crea alarma al decir por primera vez que los móviles pueden causar cáncer - Anuncios sin base científica concluyente no sirven para prevenir y dañan la credibilidad de la organización.

6. Generocidio y progreso. Artículo de Francisco Bustelo, catedrático emérito de Historia Económica y rector honorario de la Universidad Complutense.

7. Fábrica de españoles. Artículo de Yoani Sánchez, periodista cubana y autora del blog 'Generación Y'; fue galardonada en 2008 con el Premio 'Ortega y Gasset' de Periodismo. © Yoani Sánchez / bgagency-Milán.

8. El mundo como debe ser. Lluís Bassets sobre los cambios en el mundo árabe.